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Full text of "Documentos del archivo de Belgrano"

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DOCUMENTOS 


ARCHIVO    DE    BELGRAXO 


TOMO      IV 


Digitized  by  the  Internet  Archive 

in  2011  with  funding  from 

University  of  Toronto 


http://www.archive.org/details/documentosdelarc04muse 


MUSEO  MITRE 


DOCUMENTOS 


DEL    ARCHIVO    DE 


BEL GRANO 


TOMO    IV 


BUENOS  AIRES 

IMPRENTA   DE   CONI  HERMANOS 

684,  perú,  684 
1914 


MANDO   DEL  EJÉRCITO  AUXILIAR 
DEL  ALTO   PERÚ 


NOMBRAMIENTOS  É  INSTRUCCIONES  DE  BELGRANO 


PRLMER  NOMBRAMIENTO  DE  BÉLGRANO  (1) 


Señor  coronel  don  Manuel  Bélgrano. 

Acaba  de  recibirse  oficio  del  general  Juan  Martín  (de  Puey- 
rredón)  en  que  avisa  habérsele  formado  una  neurisma  en  el 
pulmón  de  resultas  de  un  golpe  de  caballo ;  que  su  término 
se  acerca  y  que  se  le  mande,  volando  si  es  posible,  un  oficial 
de  todas  circunstancias  que  lo  substituya  en  el  mando  de  aquel 
ejército,  porque  si  llega  á  morir  cree  con  positivo  fundamento 
que  sucedería  una  disolución  total,  capaz  de  poner  la  patria  en 
el  iiltimo  conflicto.  Xo  es  fácil  manifestar  á  V.  S.  el  sentimien- 
to profundo  que  lia  causado  en  el  gobierno  este  desgraciado 
accidente,  y  el  temor  de  la  pérdida  de  un  oficial  tan  recomen- 
dable y  digno  de  la  gratitud  eterna  de  sus  compatriotas.  Pero 
se  trata  de  evitar  los  resultados  en  cuanto  se  pueda,  y  á  este 
fin  lia  determinado  el  gobierno  con  maduro  acuerdo  confiar  ¡i 
V.  S.  el  mando  en  jefe  del  ejército  del  Perú,  previniéndole  que 
luego  que  reciba  este  oficio  entregue  el  del  regimiento  y  dé  ese 
puesto  militar  al  teniente  coronel  don  Gregorio  Pedriel,  y  sin 
pérdida  de  momentos  parta  por  la  posta  á  su  destino,  y  puesto 
á  la  cabeza  de  aquella  división  ciña  sus  operaciones  á  las  ins- 
trucciones anteriormente  comunicadas  al  general  Pueyrredón, 


(1)  Algunos  documentos  referentes  al  retiro  de  Pueyrredón  y  nombramiento 
de  Bélgrano,  aparecen  publicados  en  los  Documentos  del  archivo  de  Pueyrredón. 
(Museo  Mitre),  tomo  I,  páginas  165  y  L'L'í»  y  siguientes.  (N.  de  la  D.) 


—  10  — 


á  las  inclusas  reservadas  y  á  lo  que  dicte  la  necesidad,  escu- 
chando los  informes  y  los  conocimientos  de  dicho  general,  si 
tiene  V.  S.  la  suerte  de  alcanzarlo  aliviado  de  sus  males. 

El  gobierno  que  conoce  la  actividad  y  demás  cualidades  de 
V.  S.  se  lisonjea  ya  del  acierto  de  su  elección. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Buenos  Aires.  27  de  febrero  <le  1812. 

Manuel  de  Sarratea.  Juan  José  Paso.  Bernardi- 

no  B  i  rada  vía. 

Nicolás  de  Herrera. 
Secretario. 


INSTRUCCIONES  RESERVADAS  Á  QUE  SE  HACE  REFERENCIA 
EN  EL  OFICIO  ANTERIOR 

Se  sabe  por  cartas  interceptadas  de  Goyeneclie  á  Abascal. 
que  reúne  aquel  todo  su  ejército  y  viene  á  ocupar  la  provincia 
de  Salta,  debiendo  emprender  sus  marchas  á  mediados  de  enero. 
Esto  hará  sin  duda  que  nuestro  ejército  retrograde:  porque  so- 
bre todo  conviene  no  exponer  la  fuerza.  En  tal  caso  es  necesa- 
rio hacer  la  retirada  en  el  mejor  orden,  destruyendo  cuanto  pue- 
da ser  útil  al  enemigo,  para  dificultar  sus  marchas  y  recursos. 

Se  cuidará  mucho  de  retirar  con  tiempo  los  útiles  de  la  fá- 
brica del  Tucumán. 

Se  tratará  de  reunir  y  tener  siempre  la  fuerza  concentrada, 
llamando  al  enemigo  porque  se  debilite  á  medida  que  se  extien- 
da en  conquistas. 

Manuel  de  Sar  ratea.  Juan  José  Paso.  Bernardina 

L' i  cada  vía. 

Nicolás  de  Herrera, 

Secretario. 


II 


TRANSCRIPCIÓN  A  BELGRANO  DE  LAS  INSTRUCCIONES 
ENVIADAS  Á  PUEYRREDÓN 


Al  coronel  don  Manuel  Belgrano. 

Con  esta  fecha  remite  el  gobierno  al  general  Pueyrredón  el 
oficio  del  tenor  siguiente  : 

Siendo  indudable  que  Goyenecbe  con  la  fuerza  de  tres  mil 
hombres  trata  con  empeño  de  ocupar  á  Salta  y  que  V.  S.  con 
las  de  su  mando  no  puede  resistir  el  ataque  de  una  acción  cam- 
pal, procurará  Y.  S.  verificar  con  todo  su  ejército  una  retirada 
que  ofendiendo  vigorosamente  al  enemigo  y  conservando  el  ho- 
nor de  nuestras  armas,  le  haga  sentir  los  esfuerzos  que  le  opo- 
nen los  hombres  decididos  á  sostener  la  libertad  de  su  patria. 

No  se  designa  á  Y.  S.  el  paraje  donde  haya  de  atrincherarse 
para  detener  los  pasos  ambiciosos  de  Goyeneche  sobre  nuestro 
territorio,  porque  fiando  en  sus  conocimientos  le  deja  á  su  al- 
bedrío  la  elección  de  un  punto  militar  que  según  las  circuns- 
tancias reúna  las  ventajas  de  una  defensa  segura  y  de  la  mayor 
dificultad  para  que  el  enemigo  emprenda  ulteriores  movimien- 
tos que  le  hagan  dueño  de  posiciones  de  preferencia  de  las  que 
en  mejores  días  será  preciso  desalojarle.  Y.  S.  sabe  bien  que  en 
los  lugares  que  deje  á  su  espalda  y  que  fia  de  transitar  el  ene- 
migo, deben  quitarse  todos  cuantos  recursos  podrían  favorecer 
sus  marchas.  La  patria  es  preferible  á  las  lágrimas  de  los  (pie 
se  quedan  infelices  por  medidas  de  tal  naturaleza. 

Los  esfuerzos  de  V.  S.  y  las  valientes  tropas  del  ejército  de 
su  mando  son  los  que  han  de  contener  por  ahora  los  progresos 
del  enemigo,  porque  no  será  posible  facilitar  á  Y.  S.  con  la 
prontitud  que  desea  este  gobierno  todos  los  auxilios  que  prepa- 
ra para  derrotar  completamente  á  Goyeneelic 


-   12  — 

Si  la  superioridad  de  las  fuerzas  de  éste  le  hiciese  dueño  de 
Salta  y  sucesivauíeute  emprendiese,  como  es  de  inferir,  la  ocu- 
pación del  Tucumán,  tomará  V.  S.  anticipadas  disposiciones  pa- 
ra trasplantar  á  Córdoba  la  fábrica  de  fusiles  que  se  halla  en 
aquel  punto :  y  á  fin  de  asegurar  así  aquellos  útiles,  como  la  ar- 
tillería, tropa  y  demás  concerniente  á  su  ejército,  se  espera  del 
celo  de  V.  S.  que  activará  la  construcción  de  las  dos  chatas 
que  propone  á  este  superior  gobierno. 

Después  de  las  demostraciones  que  tiene  V.  S.  dadas  de  su 
amor  á  la  causa  de  la  libertad,  este  gobierno  no  considera  nece- 
sario recomendarle  de  nuevo  el  interés  sobre  las  disposiciones 
que  debe  tomar  contra  Goyeneche,  y  convencido  de  sus  conoci- 
mientos, le  faculta  para  que  con  concepto  á  las  prevenciones 
indicadas  opere  libremente  según  las  críticas  circunstancias  en 
que  se  halla. 

Y  se  traslada  á  V.  S.  para  su  inteligencia  y  providencias  ul- 
teriores. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Buenos  Aires,  27  de  febrero  de  1812. 

Manuel  de  Sarratea.  Juan  José  Paso.  Bernardina 
Bivadavia. 

Xicolás  de  Herrera, 

Secretario. 


OFICIO  DEL  GOBIERNO    A  BELGRAXO 
SOBRE  SU  NOMBRAMIENTO 

Al  coronel  don  Manuel  Belgrano. 

Por  oficio  de  esta  fecha  se  convencerá  Y.  S.  de  la  urgente 
necesidad  que  ha  obligado  á  este  gobierno  á  ordenarle  su  pron- 
ta salida  á  tomar  posesión  del  grave  cargo  á  que  lo  destina. 


—  13  — 

Esta  circunstancia  lia  dado  motivo  al  mismo  tiempo  para 
que  no  se  le  incluya  el  título  de  general  interino,  por  ausencias 
y  enfermedades  del  que  lo  era  del  ejército  del  Perú,  que  corres- 
pondía bajo  las  formalidades  prescriptas.  Pero  atento  los  ex- 
presados motivos,  ordena  á  V.  S.  su  marcha  inmediatamente,  y 
presentándose  con  este  oficio  al  general  don  Juan  Martín  de 
Pueyrredón  ó  á  quien  lo  substituya  si  se  han  agravado  sus  ma- 
les, será  posesionado  y  reconocido  por  tal  según  á  este  indivi- 
duo se  le  previene  separadamente,  esperando  que  en  la  primera 
oportunidad  se  le  dirigirá  el  título  respectivo.  Y  para  que  por 
ningún  acaso  sufra  Y.  S.  demoras  que  perjudiquen  estas  dispo- 
siciones tan  interesantes  al  estado,  le  incluyo  el  pasaporte  con 
las  prevenciones  convenientes  á  este  objeto. 

Dios  guarde  á  Y.  S.  muchos  años. 

Buenos  Aires,  27  de  febrero  de  1812. 

Manuel  de  Sarratea.  Juan  José  Paso.  Bemardino 
Bivadavia. 

Nicolás  de  Herrera, 

Secretario. 

PASAPORTE 

El  gobierno  superior  i)i*ovisional  de  las  Provincias  Uni- 
das del  Río  de  la  Plata  á  nombre  del  señor  don  Fernan- 
do YII. 

Por  cuanto  el  coronel  don  Manuel  Bel  grano  en  importante 
comisión  pasa  hasta  el  ejército  del  Perú.  Por  tanto  ordena  y 
manda  á  las  justicias  y  cabos  militares  de  su  tránsito  no  le  pon- 
gan embarazo  alguno  en  su  viaje;  y  á  los  maestros  de  postas, 
por  cuya  carrera  se  dirige,  le  faciliten  los  auxilios  necesarios 
para  su  efecto  de  cuenta  de  los  fondos  públicos,  ocurriendo  pre- 


—  14  — 

viainente  á  la  administración  principal  ele  correos  por  el  respec- 
tivo boleto.  Para  todo  lo  que  le  hace  expedir  este  pasaporte, 
Armado  por  el  mismo  gobierno,  refrendado  por  su  secretario  y 
sellado  con  el  sello  de  las  armas  reales. 

Dado  en  Buenos  Aires,  á  27  de  febrero  de  1812. 

Manuel  de  Sarratea.  Juan  José  Paso.  Bernardino 
Rivadavia. 

Nicolás  de  Herrera, 

Secretario. 
(Hay  uu  sello.) 


SE  FACULTA  A  BELGRANO  PARA  TOMAR  EL  DINERO 

NECESARIO  DE  PARTICULARES 

Ó  DE  LAS  TESORERÍAS  DEL  ESTADO 


Señor  coronel  don  Manuel  Belgrano. 

La  premura  de  las  circunstancias  han  impedido  tomar  á  este 
gobierno  cuantas  providencias  correspondían  á  avisar  á  V.  S. 
de  todos  los  auxilios  de  dinero  y  demás  necesario  á  su  breve 
marcha :  pero  queda  remediado  con  dejar  á  V.  S.  facultado  para 
que  tome  cuantas  cantidades  sean  precisas  para  sus  gastos,  ó 
de  particulares,  ó  de  cualquier  tesorería  del  estado,  las  cuales 
quedarán  abonadas  luego  que  Y.  S.  lo  avise  instruidamente. 

Dios  guarde  á  Y.  S.  muchos  años. 

Buenos  Aires,  27  de  febrero  de  1812. 

Manuel  de  Sarratea.  Juan  José  Paso.  Bernardino 
Rivadavia. 

Nicolás  de  Herrera, 

Secretario. 


15 


SE  NOMBRA  A  BELGRANO  EN  PROPIEDAD 
GENERAL  EN  JEFE  DEL  EJÉRCITO 


El  gobierno  superior  provisional  de  las  Provincias  Uni- 
das del  Eío  de  la  Plata  á  nombre  del  señor  don  Fernan- 
do VII. 

Por  cuanto  el  general  en  jefe  del  ejército  auxiliador  en  las 
Provincias  Unidas  del  Perú,  don  Juan  Martín  de  Pueyrredón, 
lia  sido  elegido  vocal  de  este  gobierno  por  la  asamblea  reunida 
en  esta  capital  en  5  de  abril  del  presente  año,  y  sea  necesario 
nombrar  persona  que  le  substituya  dignamente  en  las  delicadas 
funciones  que  se  le  habían  cometido;  por  tanto  bailándose  en  el 
coronel  del  regimiento  número  5  (sie),  don  Manuel  Belgrano,  to- 
das las  cualidades  necesarias  al  bien  de  los  sagrados  objetos  que 
promueve,  esta  superioridad  ha  venido  en  nombrarle  general  en 
jefe  del  indicado  ejército  auxiliador  del  Perú  para  que  suceda 
al  expresado  don  Juan  Martín  de  Pueyrredón.  Y  á  efecto  de  que 
pueda  como  tal  entrar  á  ejercer  las  funciones  que  son  propias 
de  este  cargo,  se  ordena  y  manda  tilos  jefes  militares,  ministros 
de  justicia  y  demás  subalternos  de  la  dependencia  de  esta  su- 
perioridad que  luego  que  sea  recibido  del  cargo,  se  le  guarden 
y  hagan  guardar  las  honras,  prerrogativas  y  excepciones  que 
le  pertenecen,  prestando  á  su  voz  la  debida  obediencia  todos 
los  que  según  el  orden  militar  deban  estar  sujetos  á  sus  dispo- 
siciones, so  cargo  de  responder  á  este  gobierno  en  caso  contra- 
rio á  lo  que  va  prescripto.  Y  se  declara  que  desde  el  día  27 
del  pasado  febrero,  en  que  interinamente  y  por  las  enfermeda- 
des de  su  antecesor  se  le  cometió  el  mando  del  expresado  ejér- 
cito, ha  de  gozar  de  tres  mil  pesos  anuales  y  en  el  mismo  tiem- 


—  16  — 

po  dos  mil  de  gratificación  para  gastos  de  estado.  Para  todo  lo 
cual  se  le  expide  este  despacho,  firmado  por  el  gobierno,  sella- 
do con  el  sello  de  las  armas  reales  de  Fernando  VII  y  refren- 
dado por  su  secretario,  del  que  se  tomará  razón  en  el  tribunal 
de  cuentas  y  cajas  generales  de  esta  capital. 

Dado  en  Buenos  Aires,  á  26  de  mayo  de  1812. 

Feliciano  Antonio  Chichina.  Juan  Martín  de  Puei/- 
rredón.  Berna  rd  i  no  Bi  radar  ia. 

Nicolás  de  Herrera. 

Secretario. 

(Hay  un  sello.) 


V.  E.  confiere  el  empleo  de  general  en  jefe  del  ejército  auxi- 
liador del  Perú  á  don  Manuel  Belgrano,  con  el  sueldo  de  tres 
mil  pesos  anuales  y  dos  mil  de  gratificación  para  gastos  de  es- 
tado. 

Tomóse  razón  en  el  tribunal  de  cuentas. 

Buenos  Aires,  27  de  mayo  de  1812. 


Tomóse  razón  en  la  contaduría  general  del  ejército  y  real 
hacienda. 

Buenos  Aires,  27  de  mayo  de  1812. 

Juan  José  Ballesteros.  Boque  González. 


—  17  — 


SE  NOMBRA  A  BELGRANO  CAPITÁN  GENERAL 

El  gobierno  superior  provisional  de  las  Provincias  Uni- 
das del  Kío  de  la  Plata  á  nombre  del  señor  don  Fernan- 
do VII. 

Por  cuanto  atendiendo  á  los  relevantes  méritos  y  servicios 
del  brigadier  coronel  del  regimiento  número  1  don  Manuel  Bel- 
grano,  general  en  jefe  del  ejército  auxiliar  destinado  al  Alto 
Perú,  lia  venido,  ratificándole  aquél,  en  conferirle  el  carácter  de 
capitán  general.  Por  tanto  le  da  y  concede  todas  las  prerroga- 
tivas, acciones  é  incumbencias  que  por  él  le  corresponden,  y 
ordena  y  manda  á  todos  los  jefes  de  provincia  ó  ejército  donde 
sirviese,  se  le  reconozcan  y  hagan  reconocer  bajo  tal  carácter  y 
respeten  los  demás  cabos  mayores  y  menores  oficiales  y  solda- 
dos de  cualquier  grado  ó  calidad  que  sean,  le  guarden  y  hagan 
guardar  las  honras,  gracias  y  preeminencias  que  como  á  tal  ca- 
pitán general  le  corresponden,  bien  y  cumplidamente,  sin  que 
se  le  falte  en  cosa  alguna.  Para  todo  lo  cual  se  le  hizo  expedir 
este  despacho  firmado  del  gobierno,  refrendado  de  su  secreta- 
rio interino  de  la  guerra  y  sellado  con  el  sello  de  que  provisio- 
nalmente se  usa,  de  que  se  tomará  razón  en  el  tribunal  de 
cuentas  y  cajas  del  estado. 

Dado  en  Buenos  Aires,  á  30  de  octubre  de  1812. 

Juan  José  Paso.  Francisco  Belgrano.  Doctor  An- 
tonio Álvarez  Joule 

Tomás  (¡nido, 

Secretario  interino  <U-  gnerra. 
(Hay  un  sello.) 

DOC.   ARCH.    BELGBANO.    —   T.    IV  2 


—  18  — 

V.  E.  ratificando  el  grado  de  brigadier  general  en  jefe  del 
ejército  auxiliador  del  Alto  Perú  al  coronel  del  regimiento  nú- 
mero 1  don  Manuel  Bel  grano,  le  confiere  el  carácter  de  capitán 
general. 

Tomóse  razón  en  el  tribunal  de  cuentas. 

Buenos  Aires,  21  de  octubre  de  1812. 

Mario  Ramos  Mejía. 

Tomóse  razón  en  la  contaduría  general  del  ejército  y  cajas 
del  estado. 

Bueuos  Aires,  21  de  octubre  de  1812. 

Roque  González. 


INSTRUCCIONES  QUE  SERVIRÁN  DE  REGLA 

AL    EXCELENTÍSIMO    SEÑOR    GENERAL    DEL  PERÚ 

DON  MANUEL  BELGRANO 

PARA   SU  DESEMPEÑO  DE    LA  COMISIÓN  EN  EL  EJÉRCITO 

DE  SU  MANDO 


El  excelentísimo  señor  don  Manuel  Belgrano  tendrá  toda  la 
representación  y  facultades  de  capitán  general  del  ejército  del 
Perú  y  de  los  pueblos  del  mismo,  de  Tucumán  adelante. 

En  consecuencia  podrá  dar  al  ejército  la  forma  y  dirección 
que  mejor  convenga  para  batir  al  ejército  enemigo  y  asegurar 
los  intereses  del  estado  hasta  la  orilla  del  Desaguadero. 

Podrá  en  su  tránsito  y  prosecución  de  sus  marchas  variar 
las  guarniciones  y  conferir  empleos  y  grados  militares,  dando 


—  iy  — 

oportunamente  cuenta  á  esta  superioridad  para  su  respectiva 
confirmación. 

Podrá  premiar  en  el  acto  á  los  individuos  de  los  cuerpos  que 
se  distingan  y  castigar  á  los  cobardes  y  delincuentes. 

En  caso  que  se  ofrezca  entablar  una  negociación  con  el  ene- 
migo, sea  á  solicitud  de  éste,  sea  á  imperio  de  las  circunstan- 
cias, instruirá  á  este  gobierno  con  la  brevedad  posible,  á  no  ser 
que  baya  peligro  en  la  demora ;  pero  en  todo  caso  esperará  la 
ratificación  de  esta  superioridad. 

Cuidará  de  dar  repetidos  avisos  de  sus  determinaciones  y  de 
las  ocurrencias  que  sucedan. 

Procederá  en  todas  las  reformas  con  la  prudencia  y  circuns- 
pección que  tiene  acreditado,  baciendo  valer  la  autoridad,  fa- 
cultades y  representación  que  le  ba  conferido  este  gobierno. 

jSo  comprometerá  jamás  las  armas  de  la  patria  ni  dará  bata- 
llas sino  con  evidente  probabilidad  del  suceso. 

Abrirá  todos  los  pliegos  de  los  expresos  que  encuentre,  se 
enterará  de  ellos  para  su  gobierno,  y  cerrados  ios  entregará  á 
los  conductores  para  que  sigan  con  ellos  á  esta  capital. 

Hará  preparar  á  los  pueblos  que  reconquistase  ó  libertase  de 
la  opresión  enemiga  un  contingente  proporcionado  á  la  fortuna 
de  los  vecinos  y  naturales  amigos  y  decididos  á  sostener  nues- 
tra santa  causa ;  pero  con  respecto  á  los  europeos  españoles  de 
los  mismos  pueblos  de  cualquier  clase,  rango  y  condición  que 
fuesen,  á  los  solteros  se  les  confiscarán  todos  los  bienes  y  á  los 
casados  la  mitad  á  excepción  de  los  notoriamente  adictos,  que 
sólo  deberán  sufrir  la  contribución  moderada  arreglada  á  sus 
haberes. 

Como  el  ejército  deba  tener  una  caja  militar  que  lleve  su 
cuenta  y  razón  independiente  aunque  subalterna  al  cargo  de 
un  ministro  que  deberá  ser  el  comisario  con  otros  oficiales 
respectivos,  el  producto  de  los  contribuyentes  bará  sus  fondos 
efectivos  para  subvenir  á  todos  los  gastos  y  necesidades  de  la 


—  20  — 

expedición  auxiliadora,  mientras  por  un  nuevo  arreglo,  que 
será  el  resultado  del  de  la  administración  de  la  hacienda  del 
estado,  reciben  todos  los  ramos  las  formas  convenientes. 

Podrá  hacer  todas  las  observaciones  que  con  presencia  de 
las  circunstancias  motiven  la  modificación  de  los  precedentes 
artículos,  principalmente  respecto  á  las  confiscaciones  preveni- 
das, para  dar  las  correspondientes  órdenes,  que  con  las  demás 
que  se  impartan  por  esta  superioridad,  formarán  la  continuación 
de  estas  instrucciones. 

Buenos  Aires.  20  de  octubre  tle  1812. 

Juan  José  Paso.  Francisco  Bel  grano.  Doctor  An- 
tonio Alvar ez  Jonte. 

Juan  Manuel  de  Lúea, 

Secretario  de  gobierno  interino. 


Es  copia 


Doctor  Teodoro  Sánchez  Bustamante. 
Secretario  de  guerra. 


II 


LIBRO  COPIADOR  DEL  EJÉRCITO  DEL  PERtT 


CUADERNO  II.  -  SUPERIOR  GOBIERNO 


LIBRO  COPIADOR  DEL  EJÉRCITO  DEL  PERÚ   (1) 

CUADERNO  II.  —  SUPERIOR  GOBIERNO 
No  54. 

Señores  del  excelentísimo  cabildo  ejecutivo. 

Excelentísimo  señor: 

Aunque  ignoro  qué  destino  pueda  dar  al  vista  de  aduana  (de 
las  cajas)  de  La  Paz,  don  Eafael  Alvisuri,  que  V.  E.  me  reco- 
mienda en  oficio  del  12  del  corriente,  estaré  á  la  mira  de  la  pri- 
mera colocación  que  se  presente  compatible  con  su  mérito  para 
atenderlo  con  preferencia. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  3  de  diciembre  de  1811. 
N«  55. 

Señores  del  excelentísimo  cabildo  ejecutivo. 

Excelentísimo  señor : 

He  recibido  el  impreso  que  V.  E.  se  sirve  incluirme  en  reser- 
vado de  12  de  noviembre  anterior  relativo  á  la  competencia 

(1)  Este  es  el  cuaderno  á  que  se  refiere  el  general  Mitre  en  la  nota  2  de  la  pá- 
gina 693  de  la  Historia  de  Belgrano,  tomo  II.  Empieza  el  3  «le  diciembre  de 
1811,  con  los  ot'nios  de  Pueyrreddn.  (N.  de  l"  D.j 


—   24  — 

suscitada  por  los  diputados.  Quedo  asimismo  advertido  de  las 
prevenciones  que  V.  E.  me  hace  acerca  de  estos  incidentes; 
bien  que  no  puedo  dejar  de  insinuar  á  Y.  E.  haber  llegado  á 
varias  manos  otros  ejemplares  de  la  misma  recogida  Gaceta. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  diciembre  de  1811. 


No  56. 

Señorea  del  excelentísimo  cabildo  ejecutivo. 

Excelentísimo  señor : 

Antes  de  recibirla  orden  de  Y.  E.  de  12  de  noviembre  ante- 
rior, ya  me  había  puesto  de  acuerdo  con  los  generales  y  coman- 
dantes de  mi  dependencia  acerca  del  estado  de  fuerza  y  arma- 
mento que  circunstanciadamente  era  indispensable  remitir  á 
esa  superioridad.  Tengo,  pues,  la  satisfacción  puntual  de  pre- 
sentar á  correo  relativo  dos  estados  de  exacta  comparación.  Sin 
otro  cálculo  que  una  rápida  mirada  sobre  la  demostración  que 
ofrece  el  estado  número  1,  queda  convencida,  fuera  de  exagera- 
ciones, la  extraordinaria  celeridad  con  que  sin  prescindir  de 
otras  arduidades,  se  han  perfeccionado  en  lo  posible  las  pri- 
meras operaciones  de  reorganización.  Comprueba  esta  realidad 
las  diferencias  que  saltan  á  la  frente  del  que  acompaño  en  tras- 
lado bajo  del  número  2,  y  me  pasó  el  ex  general  don  Juan  José 
Yiamonte  á  fines  de  octubre  con  techa  14  del  propio  mes,  des- 
pués de  sesenta  días  que  llevaba  de  anticipada  retrogradación. 

Aseguro  á  Y.  E.  que  más  me  habría  acomodado  una  nueva 
creación,  que  el  laborioso  fastidio  con  que  ha  luchado  mi  cons- 
tancia para  corregir  resabios,  irregularidades  y  desgreños  hasta 
dar  absoluta  forma  á  los  escombros  que  se  me  entregaron.  En 
un  mes  que  corre  desde  mi  recalada  á  este  cuartel  general  toca 


V.  E.  siquiera  el  pequeSo  consuelo  de  que  no  sólo  se  halla  arre- 
glada la  fuerza,  sino,  lo  que  es  más,  avanzada  en  su  mayor  pai- 
te hasta  los  umbrales  de  la  entrada  al  Períí  bajo  de  las  órdenes 
del  general  don  Eustaquio  Díaz  Vélez,  en  urgente  precaución 
de  las  ulteriores  miras  del  enemigo. 

El  paralelo  es  llano  y  de  enorme  exceso  en  las  casillas  desús 
totales.  El  coronel  Viamonte  puso  á  mi  disposición  setecientos 
ochenta  y  tres  hombres  de  pie  de  fuerza,  con  doscientos  seis 
fusiles;  y  en  la  actualidad  consta  de  mil  setecientos  treinta  y 
cuatro  con  novecientos  setenta  y  siete  fusiles  que  pronto  esta- 
rán corrientes  en  su  totalidad.  De  esta  fuerza  y  armamento  han 
salido  y  existen  en  calidad  de  vanguardia  ó  gruesa  avanzada 
seiscientos  treinta  hombres  con  cuatrocientos  ochenta  y  siete 
fusiles  y  algunos  más  que  en  sus  inmediaciones  se  han  recolec- 
tado. El  defecto  de  armas  ha  obligado  á  despedir  reclutas  que 
inútilmente  consumían  los  fondos  que  trato  de  economizar  con 
la  más  sagrada  escrupulosidad.  Si  como  imploro  encarecida- 
mente á  V.  E.  en  oficio  número  4S  vienen  en  carretillas  por  la 
posta  perfectamente  acomodados  siquiera  mil  fusiles,  nada  será 
más  fácil  que  aumentar  considerablemente  la  fuerza  armada  y 
disciplinada,  mientras  se  esperan  los  batallones  con  que  desde 
julio  ha  contado  el  anhelo  de  los  pueblos  sin  detenerse  en  los 
arreglos  que  también  aquí  se  sabrán  dar  y  pueden  recibir. 

La  claridad  de  estos  presupuestos  parece  que  no  deja  vacío 
en  cuanto  á  los  conocimientos  que  V.  E.  apetece  del  estado  de 
la  fuerza  de  mi  mando.  Desciendo  de  ellos  á  otros  puntos  que 
sin  duda  demandan  preferente  nivelación.  Un  ejército  de  oficia- 
les y  un  extenuado  tropel  han  sido  los  lastimosos  objetos  que 
se  presentaron  á  mi  primer  examen.  Procedí  inmediatamente  á 
purificar  este  desgreñado  campamento  mandando  comparecer  á 
vindicarse  ante  la  superioridad  de  V.  E.  todos  los  que  habían 
incurrido  en  las  graves  notas  de  cobardía  y  deserción;  y  con- 
cediendo á  otros  licencia  absoluta,  ó  su  comparendo  en  la  ca- 


—  20  — 

pital  por  viciosos,  desopinados,  inútiles  é  involuntarios.  Sin 
embargo  del  crecido  número  que  produjo  la  expargación,  no  so- 
lamente han  quedado  oficiales  empleados  y  agregados,  sino 
también  treinta  y  cinco  dispersos  sin  destino,  que  acredita  la 
relación  número  3,  sin  poder  atinar  con  los  medios  de  ocupar  y 
socorrer  decorosamente  á  esta  multitud. 

Ella  resulta  délas  facultades  que  ha  querido  arrogarse  la  im- 
prudente forma  popular  de  juntas  provinciales  y  subalternas, 
y  de  las  que  les  amplió  la  provisoria  extravagante  plenipoten- 
cia conferida  en  subrogación  del  doctor  don  Juan  José  Cas- 
telli  que  aún  no  se  halla  derogada  por  terminante  circulación. 
De  esta  antipolítica  prostitución  hablo  á  Y.  E.  en  oficio  núme- 
ro 37,  por  haber  concebido  que  cuanto  más  en  mantillas  se  ha- 
llan nuestros  planes  de  libertad  nacional,  tanto  más  debe  re- 
velarse el  esplendor  de  la  carrera  que  ha  de  decidir  la  suerte 
de  los  pueblos.  Xadie  mejor  que  V.  E.  sabe  que  en  todos  los 
estados  cultos  no  hay  reserva  tan  eminente  como  la  más  pe- 
queña divisa  militar.  Es  un  misterio  de  suma  importancia,  esa 
destreza  con  que  las  supremas  potestades  de  la  variada  especie 
de  gobiernos,  hace  valer  y  estimar  cualquier  patente  ó  despacho 
que  confiere  ó  aumenta  un  galón  ó  una  charratera.  En  malogran- 
do esta  tecla,  se  origina  una  disonancia  que  es  preciso  renun- 
ciar á  todos  los  brillantes  estímulos  que  ha  refinado  la  política. 

No  encuentro  expresiones  con  que  reclamar  ante  V.  E.  con- 
tra ese  monstruoso  grupo  de  oficiales  que  han  arrojado  al  cam- 
po del  honor  y  de  la  gloria  las  juntas  de  Salta,  Tucunián,  Ca- 
tamarca.  Santiago  y  de  otros  pueblos,  de  donde  por  el  mero 
hecho  de  pedirse  reclutas,  vienen  nombrados  oficiales  que  es 
necesario  despedirlos  á  costa  de  experimentados  resentimien- 
tos que  pudieron  evitarse  para  no  enturbiar  con  indirectas  de- 
sazones la  unidad  fraternal  de  los  vecindarios.  Xo  era  extraño 
que  se  tomasen  tanta  licencia  las  juntas,  á  vista  de  la  increíble 
arbitrariedad  que  observan  en  las  creaciones  y  promociones  del 


ejército,  llegando  al  humillante  extremo  de  no  encontrarse,  en- 
tre el  copioso  número  de  este  cuartel  general,  cuatro  oficiales 
con  respectivas  legítimas  patentes. 

Esta  escandalosa  prostitución  en  la  carrera  más  honorable 
de  los  estados,  no  puede  menos  que  empeñar  todo  el  miramien- 
to de  V.  E.  fijando  una  absoluta  y  sagrada  reserva  de  promo- 
ciones y  grados  con  escrupulosa  economía  bajo  de  la  alta  y  pri- 
vativa concesión  y  expedición  de  esa  superioridad  sin  el  menor 
pernicioso  disimulo  á  cualquiera  otra  autoridad  derivada.  Con- 
sidero este  punto  en  el  grado  de  preferente  reglada  disposición 
por  ajustada  circular  para  inteligencia  de  los  pueblos  y  de  cuan- 
tos aspiren  á  las  brillantes  distinciones  de  la  carrera  de  las  armas. 

De  la  generalidad  de  esta  solicitud  fundada  en  juiciosas  ob- 
servaciones, me  contraigo  á  significar  á  Y.  E.  que  el  estado  nú- 
mero 1  relativo  á  la  organización  de  la  fuerza  de  mi  mando  sobre 
el  pie  conveniente  de  cien  plazas  cada  compañía,  pide  setenta 
y  siete  oficiales  empleados  en  las  clases  de  capitanes,  primeros 
y  segundos  tenientes  y  subtenientes,  que  tengo  elegidos  en  la 
mayor  parte,  continuando  en  la  observación  de  los  más  útiles 
para  aprovechar  las  cualidades  más  aparentes  para  el  mejor 
desempeño  del  servicio.  Esta  prudente  situación  me  obliga  á 
omitir  por  ahora  los  nombres  de  los  que  han  de  quedar  emplea- 
dos, y  por  lo  mismo  parece  conducente  sin  ejemplar  que  Y.  E. 
se  sirva  remitirme  en  blanco  tantos  despachos  cuantos  exigen 
las  casillas  clasificadas,  á  fin  de  llenarlos  oportunamente  y  dar 
cuenta  individual  á  esa  superioridad,  que  en  cuanto  á  la  multi- 
tud que  resulta  de  inútiles,  y  dispersos  sabrá  Y.  E.  deliberar 
con  la  detenida  exclusión  que  sea  de  su  superior  arbitrio,  ge- 
neralizando la  prohibición  más  severa  para  extinguir  uniformes 
y  divisas  comunes  é  imaginarias. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  diciembre  de  1811. 


28 


No  57. 

Excelentísimo  cabildo  ejecutivo. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  12  de  noviembre  anterior  lia  tenido  V.  E.  á  bien 
hacerse  cargo  de  las  grandes  consideraciones  que  demandan 
una  fuerza  más  respetable  á  los  umbrales  del  Perú  para  apro- 
vechar las  coyunturas  y  ventajas  que  puede  proporcionar  el 
progreso  de  las  convulsiones  interiores.  Pero  aún  es  de  prefe- 
rente miramiento  político  el  inevitable  desaire  que  debería  su- 
frir la  majestuosa  energía  del  gobierno  y  la  degradación  en  que 
seríamos  confundidos  si  una  casualidad  inesperada  decidiera  la 
liumillación  del  enemigo  bajo  de  los  esfuerzos  que  apuran  las 
masas  interiores.  Sólo  la  imaginación  de  semejantes  resultados 
extremece  mi  pundonor  con  demasiado  respeto  á  sus  funestas 
consecuencias:  y  nada  me  queda  que  añadir  á  V.  E.  sobre  la 
necesidad  urgentísima  de  tropas,  y  especialmente  de  armamen- 
to, de  que  trato  á  V.  E.  bajo  los  números  48  y  59 ;  si  no  fuera  esta 
esperanza  con  que  V.  B.  anima  el  comprometimiento  expectable 
que  debo  desempeñar  á  la  vista  de  los  pueblos,  sería  negocio 
de  más  cuidado  que  mi  propia  existencia.  Mi  deber  en  las  cir- 
cunstancias no  podía  desentenderse  de  obrar  recíprocamente  al 
compás  de  las  convulsiones  internas  hasta  estrechar  al  ene- 
migo en  los  cuarteles  de  Potosí  y  La  Plata.  Ya  que  no  es  posi- 
ble una  cabal  ejecución  de  estas  combinaciones,  procuro  suplir 
con  toda  la  especiosidad  que  me  proporcionan  las  pequeñas 
fuerzas  de  mi  mando.  Las  casualidades  me  van  prometiendo  al- 
guna espera  :  bien  que  ni  debo  abundar  en  la  participación  de 
noticias  que  corren  libremente  y  sin  certidumbre  ni  criterio  en 
correspondencias  particulares:  ni  he  tenido  otras  positivas  que 
las  de  Cochabamba  remitidas  con  toda  su  original  formalidad  y 


—  2!)   — 

la  de  implicancia  que  ofrece  al  buen  discernimiento  una  decla- 
ración que  es  adjunta  en  copia  y  fué  recibida  en  la  avanzada  ¡i 
un  pasajero  que  reputo  sospechoso,  y  espero  por  momentos  pa- 
ra rectificar  la  averiguación. 

Sírvase  V.  E.  descansar  sobre  el  tenor  de  mi  oficio  número 
45,  mientras  mi  eficacia  permanece  en  el  arreglo  de  estos  pocos 
batallones,  que  ansiosamente  aguardan  el  refuerzo  de  los  de  esa 
capital. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  i  de  diciembre  de  1811. 


No  59. 

Excelentísimo  gobierno  provisional  de  las  Provincias  Unidas  del 
Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Hallándome  con  una  porción  de  soldados  en  este  hospital,  es 
sin  igual  mi  desconsuelo  al  oir  los  clamores  de  los  miserables 
enfermos,  sin  que  me  sea  posible  aliviarlos  por  la  absoluta  falta 
de  toda  especie  de  medicinas  que  padece  este  ejército  é  imposi- 
bilidad de  proveerse  de  ellas  en  unos  pueblos  en  que  casi  son 
desconocidas ;  y  sin  embargo  de  que  anteriormente  lo  tengo  re- 
presentado á  V.  E.,  hago  nuevo  recuerdo  á  fin  de  que  se  sirva 
remitirme  siquiera  las  más  precisas  con  anticipación. 

Aunque  los  facultativos  don  Diego  Paroisien  y  don  Baltasar 
Tejerina  á  esfuerzos  de  su  constante  aplicación  y  esmero  en  la 
asistencia  de  los  enfermos  suplen  hasta  aquí  la  taita  de  asisten- 
tes y  más  cirujanos,  que  serían  precisos,  especialmente  hallán- 
dose como  ahora  divididos,  el  primero  en  este  cuartel  general, 
y  el  segundo  en  la  vanguardia;  es  de  gran  necesidad  que  las 
tropas  que  vengan  de  esa  capital  traigan  un  cirujano  y  un  asis- 


—  30  — 

tente  en  cada  cuerpo,  y  espero  que  así  lo  ordene  V.  E.  para  el 
mejor  cuidado  y  alivio  de  los  enfermos. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  16  de  diciembre  de  1811. 
No  (50. 

Señores  del  excelentísimo  superior  gobierno  provisional  de  las  Pro- 
vincias Unidas  del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  original  el  expediente  promovido  por  el  comi- 
sario general  del  ejército  contra  el  proveedor  don  Agustín  Már- 
quez, á  quien  le  he  intimado  se  presente  á  V.  E.  á  satisfacer 
los  cargos  que  se  le  hacen,  consiguiente  á  mi  decreto  del  12  del 
corriente. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  16  de  diciembre  de  1811. 

N"  61. 

Señores  del  excelentísimo  superior  gobierno  provisional  délas  Pro- 
vincias Unidas  del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Contemplando  justa  la  solicitud  del  sargento  Simón  Heredia 
por  los  buenos  informes  que  he  tenido  de  sus  anteriores  jefes  y 
arreglo  de  conducta  que  he  observado  en  él  desde  que  me  en- 
cargué del  mando  del  ejército,  la  dirijo  á  V.  E.  para  que  en  su 
vista  se  digne  resolver  sobre  ella  lo  que  estime  conveniente. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  17  de  diciembre  de  1811. 


31 


No  62. 

Excelentísimo  gobierno  supremo  provisional  de  las  Provincias  Uni- 
das del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

La  buena  disposición  y  anhelo  al  servicio  que  han  manifes- 
tado los  oficiales  de  artillería  de  Córdoba  don  José  María  y  don 
Julián  Paz,  acompañada  de  una  conducta  distinguida  con  que 
se  han  manejado  desde  su  arribo  á  este  cuartel  general,  me  ha- 
cen concebir  muy  fundadas  esperanzas  en  estos  jóvenes  apre- 
ciables,  y  en  consecuencia  los  he  agregado  al  escuadrón  de  hú- 
sares, con  rebaja  de  un  grado  del  que  cada  uno  obtenía  en  la 
milicia,  como  verá  V.  E.  en  mi  decreto  del  12  á  la  representa- 
ción que  es  adjunta. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  16  de  diciembre  de  1811. 


No  63. 

Señores  del  excelentísimo  supremo  gobierno  provisional   de   las 
Provincias  Unidas  del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor: 

Acompaño  á  V.  E.  la  representación  que  me  ha  hecho  el  al- 
férez de  húsares  don  Bernardino  Escribano  exponiendo  su 
ineptitud  y  solicitando  en  su  virtud  licencia  absoluta  que  le  he 
concedido,  igualmente  que  al  alférez  don  Miguel  Eodríguez  por 
igual  solicitud. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jnjuy,  17  de  diciembre  de  1811. 


32 


N«  64. 

Señores  del  excelentísimo   supremo  gobierno  provisional  de  Jas 
Provincias  Unidas  del  Bío  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor: 

Se  lia  servido  V.  E.  hablarme  en  reiterados  oficios  del  arre- 
glo de  un  pie  de  fuerza  castigado  de  todos  los  resabios  que  ha- 
bía originado  el  desgreño  de  la  anterior  administración.  Por  mi 
parte  han  sido  al  propio  tiempo  inexcusables  las  instancias  con 
que  he  debido  estimular  las  altas  facultades  de  esa  superiori- 
dad para  ponerme  á  cubierto  de  las  resultas  á  que  está  aventu- 
rada la  delicada  confianza  del  mando  de  un  ejército  nominal,  á 
la  frente  de  otro  formidable  que  nuestro  mismo  abandono  le  ha 
engrosado  al  agente  de  los  proyectos  de  Lima.  Uno  y  otro  em- 
peño se  dirigen  al  eminente  objeto  de  asegurar  los  medios  que 
han  de  contribuir  á  la  salvación  de  la  patria.  Pero  á  vista  del 
contraste  que  salta  de  las  detenidas  medidas  con  que  Y.  E.  se 
halla  entendiendo  en  la  reforma  y  disciplina  de  unos  cuerpos 
cuya  utilidad  no  puede  aprovecharse  puntualmente  y  déla  a] tu- 
rada situación  de  mi  vanguardia  que  debe  replegarse  con  des- 
aire por  falta  de  equilibrio  para  resistir  la  columna  enemiga 
que  ha  descendido  hasta  Mojo,  he  resuelto  comisionar  en  rápida 
diligencia  á  don  Hipólito  Yidela,  sujeto  de  probada  inteligen- 
cia, para  que  sea  el  conductor  á  lo  menos  de  mil  fusiles,  cien 
pares  de  pistolas,  trescientos  sables,  pues  los  que  hay  son  ma- 
chetes inútiles,  para  la  caballería,  dos  piezas  de  artillería  de  á 
cuatro,  y  correspondientes  municiones  de  exquisita  elabora- 
ción. Este  fué  el  temperamento  que  adopté  y  propuse  á  V.  E. 
haciéndome  cargo  de  la  inevitable  oposición  que  presentaban 
las  trabas  de  una  morosa  organización  en  esa  capital,  y  la  peli- 
grosa extenuación  de  este  cuartel  general.  Dije  anteriormente 


—  33  — 

que  también  aquí  podían  recibir  instrucción  las  tropas  remiti- 
das con  la  celeridad  que  demandan  las  circunstancias:  pero 
cuando  éste  no  ha  sido  de  la  aceptación  de  V.  E.  concibo  que 
pueden  estar  ya  empaquetados  los  mil  fusiles  que  importuna- 
mente be  pedido  á  esa  superioridad  para  armar  los  reclutas 
que  por  pronto  remedio  deben  suplir  la  morosidad  de  esos  bata- 
llones. Á  tan  urgente  fin  parte  el  referido  Videla,  diestrísimo 
para  el  desempeño  de  tales  cargos  en  que  gratuitamente  ha  es- 
tado sirviendo  al  ejército  de  estas  provincias  desde  el  año  pre- 
cedente. 

Espero,  pues,  que  V.  E.  se  servirá  tomar  las  más  eficaces 
disposiciones  para  que  regrese  conduciendo  siquiera  mil  fusiles 
en  carretillas  por  la  posta,  bajo  la  confianza  que  lo  ejecutará 
sin  ocasionar  los  atrasos  y  perjuicios  que  causaron  los  repren- 
sibles despilfarros  del  inexperi mentado  oficial  últimamente  co- 
misionado para  igual  conducción  por  la  extinguida  junta. 

Xo  bastan  expresiones  para  exagerar  á  V.  E.  el  grado  de 
necesidad  que  implora  este  auxilio;  ni  puedo  desentenderme  sin 
agravio  de  justicia  de  la  recomendación  á  que  es  tan  acreedor 
el  enunciado  Videla  por  su  meritoria  adhesión,  á  fin  de  que 
siendo  V.  E.  servido,  le  conceda  el  grado  de  capitán  de  ejército, 
por  contemplarlo  de  genial  firmeza  y  aptitud  para  la  carrera 
militar,  en  que  no  le  falta  competente  instrucción  reunida  á 
otras  cualidades  aparentes  para  el  servicio. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  17  de  diciembre  de  1811. 


DOC.   AKC'H.    BELGRANO. 


—  34  — 


No  65. 

Señores  del  excelentísimo  superior  gobierno  de  las  Provincias  Uni- 
das del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Por  el  de  V.  E.  de  14  de  noviembre  último,  quedo  impuesto 
en  la  asignación  que  se  La  servido  hacer  á  la  viuda  del  finado 
Ríos,  alférez  de  patricios  voluntarios  de  la  villa  de  Tarija,  en 
todo  el  sueldo  que  gozaba  su  finado  esposo,  y  me  comunica  V.  E. 
para  que  obre  los  efectos  convenientes,  luego  que  nuestras  ar- 
mas recuperen  dicha  villa  del  poder  del  enemigo. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  17  de  diciembre  de  1811. 


No  66. 

Señores  del  excelentísimo  superior  gobierno  provisional  de  las  Pro- 
vincias Unidas  del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  del  26  del  próximo  pasado  me  incluye  V.  E.  cien 
ejemplares  impresos  del  indulto  de  tributos  á  los  indios,  deque 
haré  el  uso  conveniente  y  para  el  que  los  pedí  á  V.  E. 

En  el  mismo  me  dice  V.  E.  que  se  me  incluyen  cincuenta 
cuadernos  impresos  de  varios  títulos  de  las  ordenanzas  para  la 
iustrucción  de  las  tropas,  y  no  habiéndolos  recibido  le  aviso  á 
V.  E.  para  que  se  me  remitan  con  la  posible  brevedad. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy.  17  de  diciembre  de  1811. 


35  — 


No  67. 

Señores  del  excelentísimo  gobierno  superior  provisional   de  los 
Provincias  Unidas  del  Rio  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor: 

Quedo  enterado  de  la  creación  del  estado  mayor  militar  que 
V.  E.  lia  hecho  en  esa  capital,  y  sujetos  que  lo  componen,  que 
V.  E.  se  digna  comunicarme  en  oficio  de  26  de  noviembre  últi- 
mo para  los  fines  que  en  él  se  expresan. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  17  de  diciembre  de  1811. 

No  69. 

Excelentísimo  gobierno  superior  provisional  de  las  Provincias  Uni- 
das del  Pío  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Queda  en  mi  poder  la  instrucción  para  el  manejo  del  arma 
que  V.  E.  se  sirve  acompañarme  en  oficio  de  2(>  del  pasado,  de 
que  haré  el  uso  correspondiente  ínter  se  imprime  la  ordenanza 
militar  que  V.  E.  me  ofrece  y  yo  espero  con  ansia  por  la  suma 
falta  que  me  hace 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  16  de  diciembre  de  1811. 
No  70. 

Excelentísimo  señor : 

Por  más  que  me  he  afanado  en  la  formación  del  estado  de  la 
fuerza  de  este  ejército  con  la  exactitud  que  Y.  E.  me  ordena  en 


—  36   — 

oficio  del  25  de  noviembre  último,  uo  me  lia  sido  posible  reali- 
zarla á  causa  de  los  pocos  oficiales  de  inteligencia  que  tengo 
para  ello,  cuya  circunstancia  me  obligó  á  remitir  á  V.  E.  en  el 
correo  anterior  el  que  pude  formar  después  de  muchas  enmenda- 
turas.  Sin  embargo,  aunque  sea  pasando  por  mucho  más,  haré 
que  en  lo  sucesivo  no  falte  á  V.  E.  ana  exacta  noticia  de  toda 
la  fuerza  armada,  caballería,  infantería  y  armamento  con  las 
circunstancias  que  me  previene. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  17  de  diciembre  de  1811. 


N"  71. 


Excelentísimo  señor: 

Convencido  de  la  imposibilidad  de  tener  soldados  sin  ins- 
trucción de  cabos  y  sargentos,  y  sintiendo  diariamente  los  malos 
efectos  de  la  ignorancia  de  éstos  en  sus  obligaciones,  y  aun  de 
muchos  de  los  oficiales  de  este  ejército,  he  establecido  una  aca- 
demia á  la  dirección  del  teniente  coronel  graduado  don  Toribio 
Luzuriaga  para  la  instrucción  de  oficiales,  y  una  escuela  de  en- 
señanza al  cargo  del  teniente  coronel  don  Ignacio  Warnes  para 
la  de  los  cabos  y  sargentos;  lo  que  aviso  á  Y.  E.  para  su  no- 
ticia. 

Dios,  etc. 

Cuartel  geueral  de  Jujuy,  17  de  diciembre  de  1811. 


-  37 


No  72. 

Excelentísimo  gobierno  supeHor provisional  de  las  Provincias  Cui- 
das del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

En  oücio  de  26  de  noviembre  último  se  sirve  V.  E.  aprobar 
la  propuesta  que  hice  para  graduar  de  coronel  de  ejército  al  se- 
gundo general  don  José  Moldes,  y  aunque  en  el  mismo  me  dice 
que  se  acompaña  el  despacho,  no  habiéndolo  recibido,  lo  aviso 
á  V.  E.  para  su  remisión. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy.  17  de  diciembre  de  1811. 


No  73. 

Excelentísimo  señor : 

Por  el  de  V.  E.  de  27  de  noviembre  último  quedo  impuesto 
en  la  renuncia  que  han  hecho  de  sus  empleos  de  secretarios  el 
doctor  don  Julián  Pérez  y  el  doctor  don  Vicente  López,  igual- 
mente en  las  causales  que  la  han  motivado  y  V.  E.  se  digna 
comunicarme. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  17  de  diciembre  de  1811. 
No  74. 

Excelentísimo  señor : 

La  licencia  temporal  que  V.  E.  se  ha  servido  conceder  al  ca- 
pitán de  granaderos  don  Miguel  Araus  para  bajar  á  esa  capital, 
y  me  comunica  en  oficio  de  2o  de  noviembre  último,  no  puede 


—  38  — 

tener  efecto  en  las  presentes  circunstancias,  por  hallarse  en  la 
vanguardia  mandando  la  compañía  de  granaderos,  y  por  ser  ne- 
cesaria su  persona  en  las  presentes  circunstancias;  pero  hará 
uso  de  ella  así  que  éstas  lo  permitan. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  17  de  diciembre  de  1811. 


X     75. 

Excelentísimo  señor: 

Estoy  plenamente  convencido  de  los  apuros  en  que  se  halla 
nuestro  erario  para  subvenir  á  las  presentes  urgencias  de  la  pa- 
tria, y  conforme  con  las  medidas  económicas  adoptadas  por 
V.  E.  a  este  objeto  que  me  indica  en  oficio  de  29  de  noviembre 
último.  Sólo  sí  no  puedo  dejar  de  hacer  presente  á  Y.  E.  que  hi 
reducción  de  sueldo  de  los  empleados  no  puede  ejecutarse  en 
los  oficiales  subalternos  del  ejército  desde  los  capitanes  inclu- 
sive sin  exponerlos  á  muchas  necesidades,  aun  de  lo  más  pre- 
ciso á  su  subsistencia  en  unos  países  en  que  todo  es  escaso. 

El  nuevo  reglamento  que  Y.  E.  me  anuncia  estarse  trabajan- 
do para  formar  una  contribución  en  todos  los  pueblos  será  exac- 
tamente observado  en  la  parte  que  me  corresponde  y  V.  E.  me 
ordene. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  17  de  diciembre  de  1811. 


No  7fi. 


Excelentísimo  señor: 

La  lectura  del  parte  que  di  á  V.  E.  de  mi  viaje  conduciendo 
los  caudales  de  Potosí  me  ha  advertido  dos  olvidos  que  padecí 


—  39  — 

cuando  me  dirigí  á  V.  E.  y  debo  salvarlos  en  obsequio  de  la 
verdad  y  justicia.  El  primero  es  que  hablando  de  la  lentitud  y 
poca  ó  ninguna  actividad  con  que  la  junta  de  Potosí  se  condu- 
cía en  tan  apuradas  circunstancias,  debo  segregar  de  ella  á  su 
vocal  doctor  José  María  de  los  Santos  y  Kubio,  único  que  des- 
de el  principio  de  nuestras  desgracias  se  demostró  agitado  en 
los  riesgos  de  la  patria,  sin  perder  la  energía  con  que  las  cir- 
cunstancias precisaban  á  obrar,  y  que  viéndose  sólo  y  desaira- 
do de  sus  socios  tuvo  la  precaución  de  separárseles  con  tiempo, 
á  fin  de  no  ser  responsable  á  los  males  que  divisaba  como  con- 
siguientes necesarios  de  la  indolencia  de  los  otros,  según  repe- 
tidas veces  me  lo  significó  así  en  la  dicha  villa  de  Potosí  como 
en  la  ciudad  de  La  Plata,  adonde  se  condujo  personalmente  á 
informarme  que  tomase  el  mando  militar  de  aquella  provincia 
que  veía  amenazada. 

El  segundo  es  que  hablando  del  capitán  de  granaderos  de  La 
Plata  que  me  abandonó  en  los  últimos  momentos  de  mi  partida, 
callé  su  nombre  por  igual  inadvertencia;  y  siendo  dos  las  com- 
pañías de  granaderos,  pudiera  atribuirse  esta  nota  al  capitán 
de  la  del  ejército  don  Joaquín  Lemoyne,  sujeto  digno  de  todo 
aprecio,  que  permanece  en  el  servicio  en  este  cuartel  general 
haciendo  de  sargento  mayor  de  plaza,  con  un  desempeño  muy 
cabal  de  dicho  ministerio.  En  obsequio  de  la  verdad  y  de  la  jus- 
ticia debo  expresar  el  nombre  del  segundo,  que  es  don  Pedro 
Carbajal,  capitán  de  la  compañía  de  granaderos  de  la  guarni- 
ción de  la  ciudad  de  La  Plata;  lo  que  aviso  á  V.  E.  para  que 
mande  se  anote  en  la  Gaceta. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jnjuy,  17  de  diciembre  de  1811. 


—    K)   — 


N«  77. 


Excelentísimo  señor: 

Luego  que  recibí  el  de  V.  E.  de  25  del  próximo  pasado,  en 
que  me  comunica  haber  declarado  en  acuerdo  del  mismo  día  á 
favor  de  la  viuda  de  mi  finado  hermano  don  Diego  Pueyrredón 
la  pensión  que  señala  el  reglamento  del  Montepío  á  las  de  su 
clase.  h>  hice  saber  á  la  interesada  quien  ha  quedado  en  remi- 
tir los  documentos  que  se  le  piden,  en  la  reclamación  que  al 
efecto  se  ha  servido  acompañarme  V.  E. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Juj«y,  18  de  diciembre  de  1811. 


No  78. 


Excelentísimo  señor : 

Con  fecha  17  del  próximo  pasado  noviembre  expuse  á  V.  E. 
la  imposibilidad  que  me  asistía  para  llenar  el  informe  que  V.E. 
se  sirvió  ordenarme  en  lili  de  octubre  sobre  la  causa  de  los  reos 
de  conspiración  de  la  villa  de  Potosí ;  y  no  quedándome  otro 
recurso  para  cumplir  con  la  de  25  del  próximo  pasado  que  so- 
bre el  mismo  asunto  me  reitera  V.  E.,  he  resuelto  oficiar  á  va- 
rios individuos  del  cabildo  y  vecinos  de  dicha  villa  para  que 
informen  lo  que  les  conste  en  la  causa,  y  dar  cuenta  á  V.E.  con 
su  resultado. 

Dios,  etc. 

Cuartel  generaj  de  Jnjuy,  18  de  noviembre  de  1811. 


41  — 


No  79. 


Excelentísimo  señor: 

Aunque  contemplo  á  don  José  Rafael  de  Riglos  muy  acree- 
dor déla  colocación  que  solicita  en  este  ejército  por  sus  buenos 
sentimientos  y  adhesión  á  nuestra  causa,  mas  su  edad  avanza- 
da y  achacosa  no  le  permite  las  fatigas  de  una  penosa  campaña, 
por  lo  que  no  encuentro  en  este  ejército  acomodo  compatible 
con  el  estado  de  su  salud,  por  cuya  causa  devuelvo  ¡i  V.  E.  su 
representación. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  <le  Jujuy,  18  de  diciembre  de  1811. 


X     80. 


Señores  del  excelentísimo  .superior  gobierno  de  las  Provincias  Uni- 
das del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor: 

Tratando  de  los  arbitrios  y  medios  de  economía  con  que  de- 
bo sostener  la  extenuada  fuerza  de  mi  mando,  se  sirve  advertir- 
me V.  E.  por  incidencia  en  oficio  de  27  de  noviembre  anterior, 
que  á  beneficio  de  la  misma  economía  y  disciplina  me  descarte 
de  cuantos  oficiales  sea  posible,  con  arreglo  á  lo  que  anterior- 
mente se  me  tenía  comunicado,  sin  proveer  más  empleos  que 
los  indispensables.  En  otro  de  la  propia  fecha  se  contrae  Y.  E. 
á  fijar  el  verdadero  origen  del  descrédito  de  nuestras  operacio- 
nes militares,  en  la  relajación  de  sus  dogmas,  y  en  el  déficit  de 
los  fondos  dilapidados  enormemente  en  la  dispensación  de  mul- 
titud de  grados,  concluyendo  con  la  importancia  de  una  estric- 
ta reforma,  y  con  otras  prevenciones  relativas  a  la  conducta 


—  42  — 

diametralmente  opuesta  que  debe  seguirse  en  adelante  sobre 
tan  interesantes  puntos. 

X o  sin  motivos  se  sirve  V.  E.  atribuirme  el  honorífico  con- 
cepto de  conformidad  con  las  ideas  y  alcances  de  los  que  se 
desvelan  por  los  verdaderos  intereses  de  la  patria. 

Ya  en  referido  papel  de  4  del  corriente,  bajo  del  número  56, 
referente  á  otros  que  marcharon  en  el  propio  correo,  me  tomé 
la  respetuosa  libertad  de  discurrir  á  V.  E.  sobre  los  miserables 
objetos  que  se  habían  presentado  á  mi  primer  examen  cuando 
ingresé  al  ejercicio  de  este  mando.  Un  grupo  numeroso  de  ofi- 
ciales inertes  y  un  corrompido  tropel,  por  no  exagerar  una  di- 
solución incurable,  hubieron  de  humillar  mis  esperanzas.  Ni  la 
numerosa  expargación  de  sindicados  inútiles  y  viciosos,  que 
han  debido  comparecer  en  esa  capital,  basta  para  ajustar  los 
batallones  de  este  cuartel  general  á  los  empleados  efectivos, 
sin  que  sobre  una  multitud  consumidora  de  agregados  y  dis- 
persos. 

Sin  embargo,  me  atrevo  a  prometer,  de  acuerdo  con  las  ór- 
denes de  V.  E.,  una  purificación  que  con  discreta  lentitud  aca- 
be de  llenar  los  anhelos  del. gobierno.  Pero  nada  se  avanzaría 
si  no  se  hacen  entender  por  reglamento  ó  decreto  circular  de 
inalterable  firmeza  la  absoluta  reserva  de  concesión  y  expedi- 
ción de  grados  y  patentes  militares  a  la  suprema  potestad  que 
reside  en  ese  superior  gobierno:  la  prohibición  de  toda  arbitra- 
riedad en  esta  materia  á  los  jefes,  juntas  provinciales  y  subal- 
ternas y  á  cualquiera  otra  derivada  autoridad  por  caracterizada 
que  sea:  el  apeo  ejecutivo  de  todas  las  divisas  militares  que  no 
procedan  de  manifestado  despacho  superior ;  y  por  fin,  la  extin- 
ción de  uniformes  comunes  de  cuerpos  imaginarios  y  de  anti- 
gua tolerancia  y  corruptela. 

Si  V.  E.  se  sirviere  adecuar  sus  respetables  providencias  con 
la  preferencia  que  solicité  en  mi  citado  oficio  número  56,  com- 
prensivo de  estas  nimias  observaciones  y  reparos,  creo  que  se 


—  43  — 

dará  uno  de  los  más  grandes  pasos  de  utilidad  y  admirable  re- 
forma. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  diciembre  de  1811, 


No  81. 


Excelentísimo  superior  gobierno  provisional  de  las  Provincias  Uni- 
das del  Bío  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Con  el  duplicado  que  recibí  de  la  provincia  de  Cocbabamba, 
y  remití  á  V.  E.  original,  han  llegado  en  testimonio  legalizado 
las  dos  actas  solemnísimas  que  acompaño.  La  una  relativa  á  la 
recuperación  de  aquella  provincia  y  reposición  juramentada  de 
las  autoridades  constituidas  por  esta  superioridad;  y  la  otra  re- 
ferente al  juramento  de  fidelidad  y  nuevo  reconocimiento  á  ese 
superior  gobierno;  quedando  en  particular  á  Y.  E.  otras  noti- 
cias que  aguardo  por  expresos  dirigidos  de  la  misma  provincia. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  19  de  diciembre  <1<-  1811. 


No  82. 


Excelentísimo  señor : 

Substanciados  brevemente  los  puntos  de  una  representación 
que  hicieron  cuatro  oficiales  de  la  avanzada  contra  el  teniente 
de  infantería  don  Fernando  de  Arrióla,  lie  tomado  con  fecha  7 
de  diciembre  que  rige  la  resolución  del  tenor  siguiente  : 

«  Vistos,  de  acuerdo  con  el  auditor  general,  etc.  » 


Lo  que  pongo  en  noticia  de  V.  E.  por  la  consideración  que 
merece  este  oficial,  á  diferencia  de  otros  mandados  comparecer 
¡i  vindicarse  en  esa  capital. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,   19  de  diciembre  de  1811. 


N°  83. 

Salares  del  excelentísimo  gobierno  superior  provisional  ele  las  Pro- 
vincias Unidas  del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

La  importunidad  con  que  lie  mortificado  la  atención  de  V.  E. 
solicitando  auxilios  de  tropas,  y  especialmente  de  fusiles,  en 
cuantos  correos  lian  partido  desde  que  tome  el  mando  de  estos 
desgreñados  restos  de  la  incalculable  desgracia  de  Yuraicora- 
gua,  lia  procedido  de  motivos  demasiado  estimulantes. 

El  estado  que  remití  bajo  de  oficio  número  ...  acredita  la  de- 
bilidad de  un  par  de  batallones  en  esqueleto.  Ellos  se  han  com- 
pletado con  reclutas  bisónos,  al  compás  de  los  escarmientos  con 
que  se  lia  procurado  corregir  los  vicios  para  entablar  alguna 
subordinación  y  contener  las  escandalosas  deserciones.  Lo  peor 
es  el  atraso  de  la  disciplina  aun  en  las  primeras  posiciones  del 
manejo  del  arma  por  falta  de  suficiente  repartimiento  de  ellas, 
y  por  la  precipitación  con  que  ha  sido  preciso  cubrir  las  avan- 
zadas. 

Un  armamento  caduco,  que  no  admite  compostura,  aun  cuan- 
do la  impericia  de  la  maestranza  no  fuera  tan  incapaz  de  mejo- 
rarlo, es  sin  duda  otro  más  principal  motivo.  Las  fusiles  apro- 
vechados son  de  tal  calidad  que  á  media  hora  de  fuego  cons- 
tante deben  quedar  inutilizados.  Los  rezagos  son  de  indiferente 
colectación  en  los  vecindarios  sin  fijo  calibre  para  ocasionar 


—  45  — 

variedad  y  confusión  en  el  engorroso   acomodamiento  de  car- 
tuchos. 

La  artillería  es  escasa  y  de  ínfimo  calibre,  sin  otras  municio- 
nes que  los  pocos  tiros  de  metralla  que  produce  la  lentitud  de 
unas  elaboraciones  imperitas  y  tan  morosas  que  consumen  un 
día  de  trabajo  para  el  pulimento  de  cada  bala  rasa. 

Cuando  me  veo  en  la  necesidad  de  informar  á  V.  E.  con  la 
adjunta  copia  del  último  parte  remitido  por  el  general  de  la 
vanguardia,  parece  que  las  circunstancias  me  autorizarían  bajo 
de  cualquier  gobierno  menos  culto  para  protestar  acatadamente 
el  resultado  de  un  inminente  revés,  á  no  estar  cierto  que  esa 
superioridad  se  halla  convencida  no  solamente  de  las  indicadas 
dificultades,  sino  también  de  otros  insuperables  obstáculos,  que 
acribillan  el  pundonor  de  un  general  metido  en  el  delicado  con- 
flicto de  responder  de  su  conducta  á  los  pueblos  que  fijan  toda 
la  esperanza  en  sus  medidas. 

La  fuerza  de  mil  fusiles  y  cuatro  piezas  de  á  4  y  2  que  arras- 
tra el  enemigo  al  mando  del  coronel  Picoaga,  es  respetable  para 
el  estado  de  debilidad  en  que  nos  encuentra.  Por  esto  dispuse 
que  el  general  Díaz  Vélez  se  fuese  replegando  desde  Mojo  has- 
ta Cangrejos,  donde  quedaba  el  16  del  corriente,  observando 
por  medio  de  una  avanzada  que  destinó  á  La  Quiaca,  las  miras 
y  movimientos  del  enemigo  situado  en  el  interesante  punto  de 
Yavi.  Con  el  refuerzo  que  pide  y  se  le  había  despachado  ya, 
puede  ser  que  oportunamente  antes  de  mayor  retroceso  reúna 
nuestra  vanguardia  860  hombres  con  cerca  de  700  fusiles,  cin- 
co piezas  de  artillería  menor  y  una  mediana  provisión  de  mu- 
niciones. 

Este  es  el  apurado  compromiso  en  que  quedamos  hasta  la  sa- 
lida del  conductor  de  estos  pliegos  discurriendo  los  medios  de 
no  aventurar  ni  malograr  decisiva  é  irreparablemente  la  única 
fuerza  útil  con  que  se  puede  contar,  para  detener  los  pasos  del 
enemigo,  y  no  continuar  el  descrédito  de  nuestras  armas,  que 


—  46  — 

debe  influir  en  el  desmayo  general  de  las  convulsiones  inte- 
riores. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  19  de  diciembre  de  1811. 


No  si. 

Excelentísimo  superior  gobierno  provisional  de  las  Provincias  Uni- 
das del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Por  decreto  de  27  del  próximo  pasado  se  dignó  V.  E.  orde- 
nar al  comandante  de  armas  del  Tucumán  que  evacuando  el  in- 
forme que  en  él  se  le  prevenía  sobre  la  representación  del  ca- 
bildo de  Santiago  del  Estero,  dirigida  á  V.  E.  para  la  separación 
del  doctor  don  Mateo  Saravia  de  la  comandancia  de  aquella 
frontera,  me  dirigiese  á  mí  los  originales  para  el  mismo  efecto, 
como  lo  lia  practicado  en  el  correo  anterior.  He  visto  dicha  re- 
presentación y  los  informes  que  la  acompañan,  y  á  consecuen- 
cia procedí  á  tomar  conocimiento  del  referido  Saravia  por  va- 
rios individuos  de  probidad  tanto  de  aquel  vecindario  como  de 
éste  y  el  de  Salta  que  lo  han  tratado  con  inmediación.  De  cuya 
diligencia  he  deducido  que  el  cabildo  de  Santiago  sólo  ha  hecho 
un  reclamo  justo  y  moderado,  y  que  tan  lejos  de  exagerar  la  de- 
pravada conducta  de  Saravia,  pudo  acriminarla  aun  mucho  más 
sin  agravio  de  la  justicia. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  27  de  diciembre  de  1811. 


17 


No  85. 


Excelentísimo  señor: 

Con  motivo  de  la  continua  deserción  qne  experimento  todos 
los  días  en  las  tropas  de  mi  mando,  sin  que  Layan  sido  suficien- 
tes á  contenerla  los  reiterados  escarmientos ;  circulé  oficios  a 
las  juntas  para  que  se  asegurasen  cuantos  se  encontraran  en 
sus  territorios,  y  entre  ellas  á  la  de  Santiago  del  Estero,  cuya 
contestación  original  paso  á  V.  E.,  para  que  en  vista  de  lo  que 
expone,  se  digne  V.  E.  resolver  lo  que  estime  conveniente. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy.  31  de  diciembre  de  1811. 


No  86. 


Excelentísimo  señor: 

En  primera  oportunidad  comunicaré  á  la  provincia  de  Co- 
chabamba  la  resolución  que  V.  E.  me  comunica  con  fecha  del 
29  próximo  pasado,  de  haber  degradado  á  don  Francisco  del 
Rivero  por  su  criminal  ingratitud  a  los  beneficios  con  que  la 
patria  lo  había  distinguido;  y  suspenderé  la  remisión  del  des- 
pacho de  teniente  coronel  librado  á  favor  del  capitán  don  Este- 
ban Arce  que  Y.  E.  me  incluye,  hasta  la  deliberación  de  con- 
gruente conformidad  que  espero  de  V.  E.  en  contestación  á  mi 
oficio  de  3  de  diciembre,  número  52,  respecto  á  que  se  me  ha 
informado  que  mucho  ha  obtuvo  el  grado  de  teniente  coronel. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  31  de  diciembre  de  1811. 


48 


No  87. 


Excelentísimo  señor : 

Estoy  plenamente  convencido  de  la  necesidad  de  consultar 
de  todos  los  modos  posibles  el  ahorro  al  erario,  y  aunque  V.  E. 
en  su  oficio  del  -4  me  ordena  que  no  me  empeñe  en  vestir  las 
tropas  de  mi  mando,  no  be  podido  prescindir  de  los  gastos  in- 
dispensables que  demandaba  la  toral  desnudez  en  que  la  recibí; 
contentándome  por  añora  con  una  chaqueta  y  pantalón  de  paño 
de  segunda  y  otros  géneros  aparentes  que  he  tomado  á  don 
Juan  José  Sarratea  á  precios  acomodados,  para  que  siquiera 
parezcan  soldados,  ínter  Y.  E.  me  envía  los  paños  que  me  ofre- 
ce con  arreglo  á  los  estados  que  remito  en  el  presente  correo,  y 
en  el  concepto  de  que  todas  las  tropas  se  hallan  en  suma  des- 
nudez y  necesidad,  y  en  particular  las  de  la  vanguardia  que  su- 
fre las  inclemencias  de  temperamentos  varios  y  rígidos,  sin 
tener  aún  el  alivio  de  tiendas  de  campaña,  y  que  las  marchas 
destrozan  sus  cortos  equipajes:  por  lo  que  V.  E.  se  servirá  ex- 
tender esos  socorros  con  concepto  á  que  haya  algún  repuesto 
para  atenderles  con  oportunidad. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  31  de  diciembre  de  1811. 


X-  ,ss. 


Excelentísimo  señor: 


En  cumplimiento  de  lo  que  V.  E.  me  ordena  en  oficio  de  5 
del  que  rige,  pasé  la  orden  correspondiente  al  comisario  de  este 
ejército  para  que  se  entienda  con  el  de  esa  capital,  en  los  casos 


—  49  — 

que  los  soldados,  á  cuenta  de  sus  sueldos,  quieran  ser  auxilia- 
dos con  ropas  ú  otros  renglones  que  necesiten. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  31  de  diciembre  de  1811. 


No  89. 


Excelentísimo  señor: 

Con  los  ocho  ejemplares  impresos  de  las  leyes  penales  de  or- 
denanzas que  Y.  E.  me  remite  con  oficio  del  30  del  pasado,  em- 
piezo á  instruir  en  ellas  á  las  tropas  de  este  ejército,  aunque  con 
la  dificultad  que  presenta  su  corto  número,  que  se  servirá  V.  E. 
aumentarlo  liasta  que  alcance  á  distribuir  un  ejemplar  por  com- 
pañía para  el  más  fácil  método  y  mejor  arreglo  de  la  enseñanza 
de  los  soldados. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  31  de  diciembre  de  1811. 


No  90. 


Excelentísimo  señor: 

Contestando  á  dos  oficios  de  esa  superioridad,  datados  á  27  de 
noviembre  anterior,  bable  prolijamente  á  Y.  E.  de  conformidad 
sobre  la  importancia  de  una  seria  reforma  de  oficiales  en  18 
del  corriente,  bajo  del  número  80,  con  referencia  á  otro  de  4  del 
propio  mes,  número  56.  De  aquí  es  que  al  de  6  del  mismo  di- 
ciembre que  acabo  de  recibir,  advirtiéndome  V.  E.  que  en  caso 
de  tener  necesidad  de  oficiales  lo  avise  para  remitir  de  esa  ca- 
pital algunos  de  los  que  han  quedado  sin  ejercicio;  nada  me 
resta  que  añadir  que  la  reminiscencia  de  mis  contestaciones, 
para  que  asegurado  V.  E.  de  que  aún  es  excesivo  el  número  de 

DOC.    ARCH.    BELGRANO.   —  X.    IV  4 


—  50 


oficiales  efectivos  y  agregados  en  los  batallones  que  sirven  bajo 
de  mi  mando,  pueda  reglar  sobre  este  conocimiento  las  medidas 
que  juzgue  de  mejor  arbitrio. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  31  de  diciembre  de  1811. 


No  9i. 


Excelentísimo  señor : 

Habiéndome  manifestado  el  teniente  de  dragones  ligeros,  don 
Alejandro  Heredia,  la  imposibilidad  en  que  se  baila  para  pasar 
á  la  capital  á  vindicarse  ante  V.  E.  de  la  nota  de  desertor,  por 
bailarse  gravemente  enfermo  y  necesitar  de  larga  curación,  le 
be  permitido  permanecer  en  este  cuartel  general  basta  su  res- 
tablecimiento ó  resolución  de  V.  E.  á  la  solicitud  de  vindicarse 
aquí  mismo  que  eleva  por  medio  de  la  adjunta  representación. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  20  de  diciembre  de  1811. 


No  92. 


Excelentísimo  señor: 

Por  inmediación  de  la  vanguardia  enemiga,  situada  en  el  im- 
portante punto  de  Yavi,  al  mando  de  don  Francisco  Picoaga, 
ban  cesado  absolutamente  las  noticias  de  lo  interior.  Esta  mis- 
ma obstrucción  embaraza  por  ahora  las  disposiciones  que  V.  E. 
me  encarga  en  orden  de  4  de  diciembre  anterior,  respecto  á  que 
no  puedo  enviar  oficiales  de  confianza  ni  comisionar  otros  de 
las  mismas  provincias  para  acaudillar  las  divisiones  amigas, 
como  lo  ejecutaré  luego  que  proporcionen  modos  de  entablar 


—  51  — 

correspondencia;  bien  que  en  oficios  de  3  y  31  del  que  expiró 
lie  participado  á  V.  E.  el  grado  de  coronel  de  ejército  que  con 
título  provisorio  tuve  por  urgente  conferir  al  capitán  de  ejérci- 
to (graduado  de  teniente  coronel  según  algunos  me  informan), 
don  Esteban  de  Arce,  junto  con  otro  despacho,  también  provi- 
sional, de  presidente  de  la  junta  provisional  de  Cochabamba 
con  cuatro  mil  pesos  de  renta  peculiar  á  este  empleo,  y  de  co- 
mandante general  interino  de  las  armas,  persuadido  de  que 
conviene  premiar  así  el  muy  extraordinario  bulto  de  empresa 
de  recuperación  de  aquella  provincia,  que  seguramente  fia  tras- 
tornado todos  los  cálculos  del  enemigo  y  favorecido  la  inexcu- 
sable retardación  de  nuestras  medidas :  los  despachos  expedidos 
por  esa  superioridad  para  introducirlos  en  primera  coyuntura 
inflamarán  los  ánimos  de  aquellos  moradores,  donde  Arce  posee 
un  ascendiente  superior  al  intrigante  Eivero,  por  su  probidad, 
constancia  y  otras  virtudes. 

Tocante  á  la  propagación  del  espíritu  de  libertad  y  adhesión 
á  nuestra  causa  puede  descansar  V.  E.  en  la  eficacia  de  mis  cui- 
dados, porque  son  infinitos  los  arbitrios  que  invento  cada  día 
para  extender  y  fomentar  estas  ideas,  contando  apenas  con  uno 
ú  otro  cura,  porque  sus  intereses  nunca  pueden  ir  de  acuerdo 
con  las  franquicias  declaradas  á  los  indios.  Sin  embargo,  como 
estoy  de  conformidad  y  experiencia  en  que  el  espíritu  público 
debe  formarse  sobre  principios  dulces  y  lisonjeros  ganando 
aun  á  los  que  se  resisten  por  mera  opinión  interna,  procuraré 
llevar  á  ejecución  las  sabias  providencias  de  V.  E.,  mucho  más 
cuando  me  son  tan  constantes  los  malos  efectos  que  han  produ- 
cido el  terrorismo  y  la  persecución  indiscreta. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  Io  de  enero  de  1812. 


Xo  93. 


Excelentísimo  señor: 

Cumpliendo  con  lo  que  V.  E.  me  ordena  en  oficio  de  6  de  di- 
ciembre último  incluyo  el  adjunto  estado  que  demuestra  con  la 
exactitud  prevenida  el  número  de  piezas  de  artillería  que  ten- 
go en  este  eiército  de  mi  mando  y  su  calibre.  También  acompa- 
ño una  relación  de  los  oficiales  de  artillería  que  en  él  sirven, 
debiendo,  en  conformidad  de  lo  que  V.  E.  me  manda,  asegurarle 
que  el  teniente  coronel  graduado  y  comandante  de  este  cuerpo 
don  Manuel  Eamírez  es  un  oficial  de  mérito  y  muy  recomenda- 
ble por  su  eficacia,  constancia,  aplicación  y  conocimientos  en 
su  facultad,  y  por  la  conducta  honrada  que  ha  observado  cons- 
tantemente desde  su  arribo  á  este  cuartel  general.  Los  dos  ca- 
pitanes don  Benito  Martínez  y  don  Pedro  Regalado  de  la  Pla- 
za me  han  merecido  un  singular  aprecio,  porque  he  visto  en 
ellos  muy  apreciables  circunstancias  de  honor  y  exactitud  en 
el  servicio.  Los  tenientes  son  unos  jóvenes  de  cuyo  mérito  fui 
informado  por  los  anteriores  jefes,  que  me  los  recomendaron,  y 
veo  que  no  me  han  engañado,  pues  hasta  aquí  han  hecho  su  de- 
ber, y  fundan  buenas  esperanzas.  El  subteniente  don  Ladislao 
Martínez,  aunque  es  muy  joven,  será  un  recomendable  oficial 
por  su  buena  disposición  natural  cuidando  de  su  formación  los 
jefes,  como  lo  estoy  practicando.  El  subteniente  agregado  don 
Valentín  García  vino  desde  Córdoba  en  la  compañía  de  artille- 
ros de  aquella  ciudad,  é  informado  de  sus  conocimientos,  lo  co- 
loqué en  la  clase  que  ocupa  de  oficial  del  detall  y  director  de 
la  maestranza,  en  cuyo  ejercicio  ha  desplegado  una  actividad 
singular  para  todo  el  mecanismo ;  su  aplicación  es  sin  ejemplar, 
pues  amanece  y  anochece,  tanto  el  día  de  trabajo  como  los  de 
fiesta,  con  infatigable  constancia  y  la  calidad  de  europeo  hace 
más  recomendables  sus  servicios,  pudiendo  ser  el  modelo  á  los 


—  53  — 

de  su  clase,  y  aun  á  los  hijos  del  país  en  el  interés  con  que  mi- 
ra la  felicidad  de  la  América.  Últimamente,  en  obsequio  de  la 
justicia  y  del  mérito,  debo  recomendar  á  V.  E.  al  sargento  pri- 
mero de  este  cuerpo  José  Velázquez,  cuyos  conocimientos  en  la 
facultad,  aptitud  y  buenos  servicios  lo  hacen  acreedor  al  empleo 
de  subteniente,  para  el  que  lo  propongo  á  V.E.,  esperando  se  dig- 
ne conferírselo  en  atención  á  que  lo  merece,  por  las  cualidades 
que  llevo  referidas  y  ser  el  único  inteligente  en  la  composición 
de  mixtos  en  que  se  ocupa  con  incesante  trabajo  y  aplicación. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,   3  de  enero  de  1812. 
No  94. 

Excelentísimo  señor : 

Sin  embargo  de  que  en  oficio  de  31  del  anterior  digo  á  V.  E. 
por  incidencia  que  remito  por  separado  los  estados  de  la  fuerza 
efectiva  que  componen  las  tropas  de  este  ejército,  fué  contando 
con  los  que  hasta  la  fecha  debían  venir  de  la  vanguardia,  y  te- 
nía anteriormente  pedidos  por  el  correo ;  mas  no  habiendo  lle- 
gado, me  veo  en  necesidad  de  esperarlos,  por  la  variación  que 
en  las  tropas  que  la  componen  ha  sido  indispensable  hacer  en 
el  nuevo  arreglo  y  reforma  que  he  practicado. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  enero  de  1812. 

No  95. 

Excelentísimo  señor : 

Incluyo  á  V.  E.  cuatro  copias  cuyo  tenor  interesa  para  to- 
mar alguna  idea  del  estado,  operaciones  y  negociaciones  de  la 
vanguardia  del  mando  del  general  don  Eustoquio  Díaz  Vélez, 


—  54  — 

que  se  halla  reforzada  hasta  cuanto  han  podido  alcanzar  mis 
infatigables  cuidados,  siquiera  para  detener  los  progresos  del 
enemigo  sobre  estos  afligidos  pueblos  que  imploran  la  protec- 
ción del  gobierno  con  los  auxilios  pedidos. 

El  número  1  es  el  parte  de  las  ventajas  ganadas  en  Sansana 
por  una  avanzada  nuestra  contra  otra  del  enemigo,  á  dos  leguas 
de  Yavi,  el  mismo  día  que  la  división  de  don  Francisco  Picoa- 
ga  ocupó  aquel  importante  punto. 

Por  el  número  2  se  impondrá  V.  E.  de  las  tentativas  que  el 
marqués  del  Valle  de  Tojo  hizo  al  general  Díaz  Vélez  en  carta 
familiar  luego  que  Picoaga  se  presentó  en  Yavi. 

Bajo  el  número  3  se  comprenden  dos  partes  del  general  Díaz 
Vélez,  el  uno  acerca  de  las  primeras  vistas  que  tuvo  en  la  pos- 
ta nueva  de  Cangrejos  con  el  expresado  marqués  parlamentario 
de  Picoaga;  y  el  otro  relativo  á  las  segundas  que  tuvo  en  Ba- 
rrios, cuatro  leguas  de  Yavi,  con  el  mismo  marqués  y  los  te- 
nientes coroneles  don  Pedro  Barrera  y  primo  hermano  del  ge- 
neral Goyeneche,  y  don  Juan  Tomás  Moscoso,  también  pariente 
inmediato;  agregándose  la  carta  que  escribió  Picoaga  al  regre- 
so de  los  ayudantes  de  campo  del  general  de  nuestra  vanguar- 
dia don  Manuel  Dorrego  y  don  Juan  Escobar. 

Finalmente  el  número  4  presenta  á  V.  E.  el  último  parte  del 
general  Díaz  Vélez  sobre  el  desorden  en  que  el  enemigo  alzó 
su  campamento  de  Yavi  la  noche  del  29  de  diciembre,  y  la  po- 
sesión que  tomó  de  él  nuestra  vanguardia  el  30  al  amanecer ;  á 
que  se  agrega  copia  de  una  orden  misteriosa  comunicada  por 
el  general  Goyeneche  al  coronel  Picoaga. 

De  todo  hará  V.  E.  el  mérito  que  descubra  la  profundidad  de 
sus  luces;  asegurando  por  mi  parte  que  apenas  habría  una  evi- 
dencia más  calificada  que  la  gran  coyuntura  que  se  está  malo- 
grando para  recuperar  infaliblemente  las  provincias  interiores 
por  falta  de  auxilios  y  fuerzas  competentes  remitidas  en  cual- 
quier estado  de  disciplina. 


El  general  Díaz  Yélez  debe  estar  situado  en  el  ventajoso 
punto  de  Nazareno  y  no  pasar  de  allí  según  mis  instrucciones 
que  pormenor  tiene  cada  día  para  dirigir  sn  conducta  y  pasos 
militares,  de  que  continuaré  dando  á  V.  E.  exactas  noticias. 

Dios  guarde  á  V.  E.,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  enero  de  1812. 


Xo  96. 


Excelentísimo  señor : 

Con  separación  de  cuanto  acreditan  las  copias,  que  en  otro 
de  esta  fecha  incluyo  á  V.  E.,  acerca  de  las  tentativas  del  coro- 
nel Picoaga  por  medio  del  marqués  del  Valle  de  Tojo  y  de  otros 
parlamentarios,  pongo  en  consideración  de  Y.  E.  la  copia  ad- 
junta de  una  carta  seductiva  que  me  escribió  don  Francisco  del 
Eivero  desde  Potosí,  y  de  su  contestación,  que  sin  embargo  de 
aparecer  datada  á  13  del  anterior,  apenas  se  logró  pasarla  al 
enemigo  al  expirar  el  propio  mes.  El  dictado  parece  del  doctor 
Cañete,  de  acuerdo  con  el  general  Goyeneche.  Lo  menos  con 
quien  he  contado  para  la  contestación  es  con  los  atrasos  de  Ri- 
vero.  He  procurado  responder  con  dignidad  sin  evadir  absolu- 
tamente la  ocasión  de  que  se  adelanten  algunas  proposiciones. 
Contemplé  que  debía  manifestarles  que  no  se  ignoran  las  in- 
tenciones ambiciosas  de  los  jefes  del  Perú.  Pero  también  juz- 
gué de  necesidad  presentar  un  aparato  harto  ventajoso  y  nada 
inverosímil,  así  para  apurarles  el  conflicto  como  para  imponer 
respeto  sin  manifestar  debilidad.  Creo  que  la  abrirá  Picoaga  y 
la  pasará  á  Goyeneche,  siendo  cabalmente  la  dirección  y  con- 
ductos que  le  he  querido  dar.  Oportunamente  participaré  á 
Y.  E.  los  efectos  que  acaso  producirá,  persuadiéndose  Y.  E.  que 
aquí  no  se  pierde  medio,  coyuntura,   arbitrio,  ni  medida  de 


—  5(3  - 

cuantos  sugieren  la  política  y  la  inmediación  de  circunstancias 
para  sacar  el  mejor  posible  partido  y  adelantar  ventajas. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  enero  de  1812. 

No  97. 

Excelentísimo  señor : 

Mi  expresivo  oficio  de  2  de  noviembre  último,  número  5,  di- 
rigiendo copia  del  título  de  auditor  general  que  había  tenido 
por  conveniente  expedir  al  doctor  don  José  Eugenio  del  Porti- 
llo, manifestaba  á  V.  E.  la  necesidad  que  tenía  de  este  sujeto, 
no  tanto  por  los  procesos  militares  en  que  me  sobraba  cualquier 
letrado,  cuanto  por  tener  á  su  favor  ganada  la  opinión  pública 
y  el  voto  de  los  pueblos  para  manejar  con  inteligencia  y  acier- 
to las  arduas  ocurrencias,  pasos  y  negociaciones  que  se  compli- 
can y  ofrecen  cada  día  en  la  gran  empresa  de  reponer  el  crédito 
perdido  para  recuperar  sin  lastimosos  tropiezos  las  provincias 
dislocadas.  Á  más  de  que  creía  yo  que  me  ajustaba  á  la  orde- 
nanza que  sólo  conoce  el  empleo  de  un  ministro  con  el  carácter 
de  auditor  general  para  el  ejército  en  campaña,  como  se  mani- 
fiesta en  el  título  8,  tratado  8,  dejando  los  meros  auditores  ó 
asesores  de  guerra  para  las  provincias ;  ni  era  posible  persuadir 
de  otro  modo  inferior  al  dicho  profesor,  ni  me  pareció  regular 
proponerle  á  su  edad,  crédito,  aplicación  y  distinguidos  servi- 
cios otra  investidura  que  la  adecuada  de  auditor  general,  mu- 
cho más  cuando  acababa  de  bajar  al  Perú  decidido  á  retirarse  á 
sus  posesiones.  Se  agrega  que  no  es  dable  que  padezca  el  bo- 
chorno de  ser  apeado  á  mero  auditor  de  guerra,  cuando  ya  fué 
reconocido  en  el  ejército,  con  toma  de  razón  en  la  contaduría,  de 
su  título  provisional  de  auditor  general  para  que  se  viniese 
conmigo  á  este  cuartel  general.  De  propósito  acompañé  á  esa 


superioridad  copia  del  título  y  su  toma  de  razón,  para  que  Y.  E. 
se  dignase  atender  de  conformidad  este  nombramiento.  Asimis- 
mo reservé  á  la  disposición  de  V.  E.  renta  de  nn  ministro  de 
este  carácter,  como  lo  reserva  la  ordenanza,  con  otras  gratifica- 
ciones; y  conozco  que  es  nn  desaire  visible  la  escasa  dotación 
de  mil  pesos  inferior  á  un  comisario,  á  un  proveedor  y  otros  mu- 
chos empleos  sin  dignidad,  y  tan  luego  para  un  profesor  acos- 
tumbrado á  un  cuantioso  ingreso  annal  por  el  bufete.  Aunque 
los  fondos  del  estado  no  están  para  sufrir  crecidas  dotaciones, 
es  indispensable  su  indispensable  competente  asignación  en  los 
despachos  cuando  los  empleos  son  de  urgentísima  provisión  por 
diversas  consideraciones.  Yo  sé  que  este  letrado  será  el  que  me- 
nos se  aproveche  del  erario  entre  todos  los  rentados  del  ejército, 
porque  le  sobran  proporciones  y  porque  conozco  su  modo  de 
pensar  y  la  resignación  con  que  piensa  en  todo,  sólo  por  el  anhe- 
lo que  lo  devora  en  el  empeño  de  la  libertad  de  América.  Bajo 
de  estos  conceptos  y  de  que  no  es  posible  me  desprenda  de  una 
mano  auxiliar  escogida  de  propósito  por  sus  experimentados 
conocimientos,  destreza  y  luces  para  conducir  nuestros  planes 
con  la  más  fina  política,  vuelvo  á  importunar  la  atención  de 
Y.  E.  para  que  se  sirva  mandarle  expedir  á  correo  relativo  el 
despacho  de  auditor  general,  con  el  sueldo  cuando  menos  de 
dos  mil  quinientos  pesos  anuales  que  gozan  los  conjueces  de 
los  tribunales,  respecto  á  que  en  la  Península  han  disfrutado 
siempre  los  de  su  clase  en  los  ejércitos  y  en  los  reinos  de  Bar- 
celona, Andalucía,  etc.,  más  renta  que  los  ministros  togados  de 
las  cancillerías.  Paréceme  que  el  mérito  y  las  muy  particulares 
circunstancias  que  reúnen  en  personas  de  particular  utilidad 
y  de  tan  aparente  necesidad,  se  deben  honrar  dignificándolos 
con  los  despachos  correspondientes  y  con  los  más  competentes 
sueldos  que  siquiera  suenen  en  el  título  de  decorosa  dotación, 
confiando  Y.  E.  que  voluntariamente  de  acuerdo  conmigo  limi- 
tará su  efectivo  goce  hasta  la  mayor  moderación.  Espero  que 


—  58  — 

la  bondad  de  V.  E.  condescenderá  por  muchos  urgentes  moti- 
vos á  esta  indispensable  instancia. 
Dios  guarde  á  V.  E.,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuv,  4  de  enero  de  1812. 


No  98. 


Excelentísimo  señor : 

Apenas  tomé  el  mando  de  este  ejército  remití  á  V.  E.  desde 
Salta  una  relación  de  las  medicinas  que  necesitaba  con  urgen- 
cia el  hospital  militar.  Ha  llegado  el  caso  de  que  teniendo  en  él 
ciento  treinta  y  seis  soldados  enfermos  con  otros  muchos  en  la 
división  que  forma  la  vanguardia,  los  veo  expirar  sin  que  tenga 
otras  medicinas  con  que  asistirlos  que  aceite  de  almendras  y 
sal  de  Inglaterra,  únicas  drogas  que  se  lian  podido  encontrar  en 
estas  ciudades  inmediatas.  Ruego  por  tanto  á  V.  E.  que  por  la 
posta  se  me  remitan  las  que  constan  de  la  adjunta  relación,  sin 
embargo  de  las  anteriormente  pedidas,  pues  yo  no  puedo  sobre- 
llevar con  indiferencia  los  tristes  clamores  de  los  infelices  do- 
lientes, por  cuya  razón  me  lie  retraído  de  visitarlos  como  solía 
y  debo. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  15  de  enero  de  1812. 


No  99. 


Excelentísimo  señor : 

Para  satisfacer  de  algún  modo  al  informe  que  V.  E.  me  pidió 
con  fecha  anterior  sobre  los  conocimientos  que  pudiese  tener 
en  la  causa  de  los  reos  de  conspiración  de  Potosí,  juzgué  con- 


—  59  — 

veniente  pedirlos  al  coronel  de  aquellas  milicias  don  Pedro  Az- 
cárate,  y  alcalde  que  lo  fué  en  el  tiempo  del  suceso  doctor  don 
Gregorio  Ferreyra,  por  suponerlos  exactamente  impuestos  como 
testigos  presenciales  de  aquella  ocurrencia,  y  sus  contestacio- 
nes adjuntas  darán  á  V.  E.  idea  de  lo  único  que  lie  podido  ad- 
quirir de  alguna  formalidad  en  la  materia. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  16  de  enero  de  1812. 

No  100. 

Excelentísimo  señor : 

Sin  embargo  de  que  apenas  me  encargué  del  mando  de  este 
ejército  en  la  ciudad  de  Salta,  representé  á  V.  E.  su  miserable 
estado  en  que  lo  recibía,  la  falta  de  armamento  y  municiones  y 
demás  pertrechos  acompañando  una  relación  sucinta  de  los 
que  necesitaba  con  toda  urgencia  y  de  que  en  repetidas  ocasio- 
nes he  molestado  la  superior  atención  de  V.  E.  con  esto  mismo: 
no  puedo  menos  que  recomendar  de  nuevo  á  V.  E.  y  rogarle 
con  todo  encarecimiento  me  surta  con  la  brevedad  posible  del 
armamento,  municiones  y  demás  pertrechos  que  demuestra  la 
razón  adjunta,  en  la  firme  inteligencia  de  que  con  ella  no  se  cu- 
bren todos  los  objetos  que  se  necesitan  para  los  altos  fines  que 
V.  E.  se  ha  dignado  encomendarme,  y  sí  sólo  un  escaso  surti- 
miento de  este  parque  absolutamente  destituido  aun  de  lo  más 
preciso,  de  que  procuraré  proveerme  á  esfuerzos  de  muy  acti- 
vas providencias,  sin  omitir  diligencia  oportuna. 

Asimismo  espero  que  V.E.meremita  cuantas  tiendas  de  campa- 
ña y  papel  ordinario  para  cartuchos  sea  posible  ;  pues  aquí  no  lo 
es  el  conseguir  estos  objetos  que  reputo  de  la  mayor  importancia. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  16  de  euero  de  1812. 


60  — 


No  101. 


Excelentísimo  señor: 

Poco  tiempo  y  muy  graves  atenciones  no  me  permiten  dar 
pronta  contestación  á  los  varios  asuntos  de  que  Y.  E.  me  trata 
en  este  último  correo  que  llegó  ayer  y  parte  hoy;  pero  como  en- 
tre todos  me  haya  sorprendido  el  de  26  del  próximo  pasado  en 
que  V.  E.  me  dice  que  esta  junta,  con  previa  anuencia  mía,  ha- 
bía permitido  libre  regreso  al  seno  de  sus  familias  á  los  indivi- 
duos vecinos  de  Potosí  y  confinados  a  la  jurisdicción  de  Salta, 
he  procedido  incontinenti  á  aclarar  un  hecho  de  que  no  tenía  el 
menor  conocimiento  ;  y  resulta  que  esta  junta  dice  que  lo  que 
únicamente  notició  á  V.  E.  es  que  les  había  franqueado  pasa- 
porte con  la  calidad  de  no  poder  hacer  uso  de  él  sin  previa 
anuencia  mía,  y  que  los  sujetos  se  hallan  en  ésta  sin  haber  he- 
cho uso  de  los  tales  pasaportes,  como  es  efectivo,  pues  que  na- 
die pasa  por  mis  avanzadas  por  otra  firma  que  la  mía,  conforme 
á  orden  expresa  que  tengo  dada  al  efecto.  Y  prescindiendo  de 
las  facultades  que  esta  junta  pudo  tener  por  un  tal  procedi- 
miento que  ha  sido  del  desagrado  de  Y.  E.,  lo  aviso  en  contes- 
tación al  citado  oficio  para  que  Y.  E.  me  redima  del  cargo  en 
que  he  debido  estar  en  su  justo  concepto  por  una  imaginada 
voluntaria  transgresión  á  la  superior  orden  de  Y.  E.,  de 
que  emanaba  la  confinación  en  cuestión,  y  que  Y.  E.  viva  segu- 
ro de  mi  juicioso  sucesivo  comportamiento  en  negocios  de  esta 
transcendencia. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jnjuy,  18  de  enero  de  1812. 


fil  — 


No  102. 


Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  original  dos  oficios  que  lie  recibido  de  la 
provincia  de  Cochabainba.  El  uno  datado  á  11  de  diciembre  an- 
terior incluyendo  el  duplicado  de  las  actas  de  recuperación  de 
aquella  ciudad  y  restablecimiento  de  la  junta  provincial  de 
ella,  cuyo  principal  dirigí  á  esa  superioridad  bajo  del  número 
81,  remitiendo  ahora  solamente  el  oficio  por  las  demás  intere- 
santes noticias  que  comprende  de  fundición  de  cañones  y  gra- 
nadas; del  ataque  de  Oruro  en  16  de  noviembre;  de  los  puntos 
que  ocupan  las  tropas  de  aquella  provincia;  de  la  prisión  y 
proceso  de  don  Francisco  del  Eivero,  á  quien  parece  que  de 
justicia  corresponde  una  degradación  absoluta  á  correo  relati- 
vo, según  pienso  indicarla  con  otras  disposiciones  sobre  la  gra- 
vedad de  su  causa  al  retorno  del  expreso  que  debe  partir,  pues 
al  tamaño  de  los  enormes  cargos  que  van  resultando  en  ella  no 
se  contempla  suficiente  el  apeo  de  los  grados  de  brigadier  y  co- 
ronel declarados  por  V.  E.  en  orden  de  29  de  noviembre  último. 

El  otro  con  fecha  19  del  propio  diciembre  va  con  las  actas  de 
17  y  18  del  propio  mes.  Por  ellas  consta  que  habiéndose  recibi- 
do el  coronel  don  Esteban  Arce  de  la  presidencia  en  comisión 
de  aquella  junta  provincial,  tuvo  á  bien  hacer  generosa  dimi- 
sión en  el  aclamado  don  Mariano  Antezana  por  contraerse  ex- 
clusivamente á  las  arduas  atenciones  de  la  comandancia  gene- 
ral de  las  armas.  Seguidamente  convinieron  en  la  disolución  de 
la  junta  provincial,  con  calidad  de  que  reasumiese  todo  el  man- 
do político  y  de  hacienda  con  el  título  interino  de  gobernador 
intendente  el  mismo  Antezana;  y  siendo  esto  lo  propio  que  ya 
se  ha  ejecutado  en  Salta  por  conferida  facultad  que  obtengo  de 
Y.  E.  para  iguales  reformas,  he  resuelto  aprobar  el  nombra- 
miento del  dicho  Antezana  con  el  título  de  prefecto  de  provin- 


—  62  — 

cia  interino  de  la  de  Cochabamba  en  lo  político  y  real  hacienda, 
esperando  que  V.  E.  se  servirá  remitirme  el  despacho  formal 
que  en  tales  términos  corresponde  á  ese  superior  gobierno. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  17  de  enero  de  1812. 


N°  103. 


Excelentísimo  señor : 

En  el  departamento  de  gobierno  deben  obrar  los  célebres  pa- 
peles de  reparos  que  desde  la  presidencia  de  Charcas  objeta 
Disolublemente  contra  el  precipitado  establecimiento  de  juntas 
provinciales.  Acaso  habrían  probado  menos  mal  si,  como  era 
regular,  les  hubieran  precedido  otros  reglamentos  de  muy  pul- 
sada meditación.  Sin  embargo  de  todo  esto  no  me  hubiera  re- 
suelto á  usar  de  las  facultades  con  que  V.  E.  se  ha  dignado 
autorizarme  por  tres  reiteradas  órdenes,  si  no  es  el  dictamen 
inconcuso  de  los  hombres  de  juicio  que  contemplaban  urgente 
la  simplificación  del  gobierno  de  Salta.  Prescindiendo  de  las 
parcialidades  que  viciaron  esta  junta  provincial  desde  su  crea- 
ción, era  intolerable  la  radical  nulidad  con  que  abiertamente  se 
conducía,  reducida  á  dos  colegas  por  separación  voluntaria  de 
don  Juan  Antonio  Moldes,  continua  ausencia  y  fallecimiento 
de  don  Juan  José  Cornejo,  como  si  en  algún  cuerpo  ó  tribunal 
colegiado  fuera  permitido  abandonar  impunemente  el  puesto  al 
antojo  y  capricho  de  cada  miembro,  sin  alterar  esencialmente 
las  leyes  de  su  instituto.  Esta  divergencia  no  pudo  menos  que 
producir  un  notable  atraso  en  el  despacho  de  los  negocios  y  la 
peor  lentitud  de  acción  en  los  auxilios  que  tan  de  cerca  espera- 
ban los  grandes  preparativos  que  deben  actuarse  en  este  cuar- 
tel general.  Cuando  más  se  resentían  mis  planes  por  la  falta  de 
rapidez  que  originaban  las  rivalidades  de  Salta,  se  vio  que  de- 


—  63  — 

jando  sin  lleno  el  arbitrario  hueco  de  Moldes,  se  repetían  elec- 
ciones populares  para  subrogar  al  finado  Cornejo  ya  con  don 
Jerónimo  López  y  ya  con  el  doctor  don  Francisco  Castro.  Sobre 
la  nulidad  de  estos  actos  irregulares  y  contra  la  opinión  de  Cas- 
tro se  promovieron  recursos  que  manifiestan  un  distraído  empe- 
ño en  personalidades  y  debates  muy  discordes  con  el  interés 
común.  Esta  fué  la  coyuntura  en  que  para  calmar  las  diferen- 
cias de  aquel  vecindario  y  proporcionar  las  relaciones  del  ejér- 
cito con  una  autoridad  singular,  determiné  disolver  la  junta 
provincial  de  aquella  ciudad  con  la  calidad  de  por  ahora  hasta 
otra  deliberación  de  esa  superioridad,  según  lo  acredita  la  ad- 
junta copia.  La  resurrección  del  odioso  nombre  de  gobernador 
intendente  debía  repugnar  cuando  menos  á  las  clases  rudas  de 
los  pueblos,  y  aun  á  los  indios  ya  exentos  de  contribuciones,  á 
semejanza  del  título  de  corregidor,  que  fué  preciso  extinguir 
en  1782,  como  funcionarios  de  la  antigua  tiranía.  El  de  presi- 
dente'lo  tuve  siempre  por  pésimamente  adoptado  con  generali- 
dad para  las  provincias,  respecto  á  que  no  quedaba  con  qué  ca- 
racterizar á  los  que  gobernaban  donde  residen  cancillerías ;  y 
la  igualdad  de  dignidad  es  un  error  político  que  se  opone  á  la 
gran  tecla  de  un  estado  en  mantener  una  escala  de  premios,  es- 
»  tímidos  y  promociones  para  tener  en  continua  aspiración,  anhe- 
lo y  movimiento  al  mérito  y  la  experiencia.  La  adecuación  del 
nombre  de  prefecto  de  provincia  me  pareció  la  más  oportuna, 
imitando  á  la  antigua  Boma  que  tuvo  esta  especie  de  magistra- 
dos en  todos  los  ramos  y  carreras,  cuyo  modelo  siguió  Francia 
á  la  cabeza  de  todas  sus  provincias.  Mientras  Y.  E.  no  disponía 
otra  cosa  creí  congruente  dejar  en  la  prefectura  al  coronel  don 
Pedro  José  de  Saravia,  como  presidente  que  era  de  la  junta  pro- 
vincial, para  que  continuase  con  el  mando  en  lo  político,  militar 
y  de  hacienda,  sin  que  la  variación  del  nombre,  tan  conveniente 
en  las  circunstancias  y  en  otras  reformas  políticas,  diversifique 
por  ahora  hasta  otra  constitución  pública  las  trilladas  funcio- 


—  64  — 

nes  de  los  gobiernos  é.  intendencias.  Asimismo  he  dispuesto 
que  permanezca  el  asesor  licenciado  don  Nicolás  Laguna  en 
clase  de  teniente  letrado  de  la  prefectura  de  provincia,  pero  sin 
la  jurisdicción  contenciosa  que  peculiarmente  le  atribuía  la  or- 
denanza de  1782,  ano  ser  en  los  suplementos  de  aquella  magis- 
tratura. Sólo  lie  reservado  á  V.  E.  la  suplantación  de  las  juntas 
subalternas  de  Jujuy,  Tucumán,  Santiago  del  Estero,  Catamar- 
ca,  Tarija  y  Oran,  respectivas  á  la  comprensión  de  la  propia  pro- 
vincia. Sería  adecuada  la  permanencia  de  estas  juntas  subalter- 
nas, mientras  la  experiencia  indica  el  más  acertado  modo  de 
subrogar  tenientes  de  prefectura  de  provincia  con  jurisdicción 
en  las  causas,  presidiendo  los  ayuntamientos  pero  sin  ceremo- 
nial ninguno,  esto  es,  sin  otro  asiento  que  el  primero  de  la  mis- 
ma banca  de  los  cabildos  y  asistencia  puntual  al  toque  de  la 
campana  consistorial,  como  las  demás  justicias  para  la  concu- 
rrencia á  los  actos  y  funciones  de  estilo,  á  excepción  délas  elec- 
ciones concejiles  de  cada  año,  en  que  no  deberá  asistir  ni  inter- 
venir. Lo  substancial  es  que  bajo  de  los  expresados  términos 
queda  reformado  el  gobierno  de  la  provincia  de  Salta  á  la  dis- 
posición y  superior  aprobación  de  V.  E.,  y  procédase  á  igual 
institución  en  la  provincia  de  Cocbabamba,  supuesto  que  por 
actas  cívicas  de  17  y  18  de  diciembre  anterior  se  extinguió  la 
junta  provincial,  substituyendo  todo  el  mando  político  interino 
en  don  Mariano  de  Antezana  por  dimisión  del  coronel  don  Es- 
teban Arce  encargado  de  la  comandancia  general  de  las  armas. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  17  de  enero  de  1812. 

No  104. 

Excelentísimo  señor : 

Incluyo  á  Y.  E.  bajo  del  número  1  copias  así  del  capítulo  de 
las  instrucciones  dadas  al  general  Díaz  Yélez,  como  de  otras 


—  05  — 

varias  órdenes  posteriores  para  que  evitase  toda  acción  de  gue- 
rra á  menos  de  una  forzada  situación  ó  tuviese  una  conocida 
ventaja,  á  fin  de  que  V.  E.  se  persuada  cuánto  no  han  sido  de  mi 
responsabilidad  las  desgracias  que  lian  experimentado  nuestros 
valientes  soldados  por  la  imprudencia  con  que  fueron  metidos 
en  un  río  fangoso,  ancho  é  intransitable  á  la  vista  de  un  enemi- 
go que  hacían  días  se  preparaba  y  esperaba  con  resolución  ;  pues 
aunque  por  el  presente  oficio,  carta  particular  que  me  escribe  y 
noticia  que  da  el  oficial  que  lo  condujo,  resulta  que  el  enemigo 
ha  tenido  una  pérdida  superior,  no  son  equivalentes  nuestras 
desgracias  á  las  suyas  por  nuestra  comparada  debilidad  que 
ahora  más  que  nunca  debe  resentirse  del  desgraciado  aconteci- 
miento que  demuestra  la  adjunta  copia  nííinero  2,  comprensiva 
del  último  parte  remitido  por  el  mismo  general  de  la  vanguar- 
dia con  la  relación  de  muertos  y  heridos.  Cayo  inesperado  su- 
ceso me  obliga  á  implorar  de  V.  E.  con  extremado  encarecimien- 
to los  auxilios  de  armas  y  tropas  que  deben  redoblar  sus  mar- 
chas en  puntual  socorro  déla  mayor  extenuación  de  las  fuerzas  á 
mi  mando,  al  compás  que  por  buenos  conductos  se  tiene  noticia 
de  que  el  general  Goyeneche  ha  tomado  la  resolución  de  prevenir 
á  Lombera  que  desampare  el  punto  de  Oruro  para  replegarse  á 
Potosí,  con  las  miras  sin  duda  de  dirigir  todas  sus  atenciones  con 
rapidez  sobre  nuestra  debilidad  como  objeto  el  más  interesante 
por  ahora,  por  el  poco  cuidado  que  le  dan  las  masas  desarmadas 
del  interior,  siempre  que  consiga  denotar  nuestra  vanguardia 
que  es  la  única  esperanza  que  sostiene  los  movimientos  de  aque- 
llas provincias.  Tan  urgente  debe  reputar  V.  E.  estas  insinua- 
ciones que  acaso  me  veré  precisado  á  dirigir  extraordinarios  con 
noticia  de  ulteriores  ocurrencias  y  cartas  á  la  mano  apurando  á 
los  comandantes  de  las  divisiones  que  se  encuentran  en  marcha. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  enero  de  1812. 

DOC.    ARCH.    BELORANO.   —  T.   IV  5 


No  105. 


Excelentísimo  señor : 

Viendo  la  justicia  de  la  recomendación  que  me  hace  el  co- 
mandante de  artillería  del  mérito  del  teniente  de  dicho  cuerpo 
don  Francisco  Villa-nueva,  la  paso  á  las  superiores  manos  de 
V.  E.  á  fin  de  que  se  digne  atender  á  este  benemérito  oficial, 
que  á  más  de  la  arreglada  conducta  y  exacto  cumplimiento  de 
sus  obligaciones  con  que  se  ha  distinguido  en  las  campañas  de 
este  ejército,  ha  mirado  con  serenidad  su  postergación  en  los 
ascensos  que  se  han  prodigado  á  otros  muchos  inferiores  á  él 
en  grado  y  mérito,  hallándose  hasta  el  día  con  sólo  el  grado  de 
teniente  en  cuya  clase  salió  con  el  ejército  de  esa  capital.  Yo 
espero  que  V.  E.  le  atienda  en  justicia  y  premie  sus  distingui- 
dos servicios  con  los  ascensos  á  que  se  haya  hecho  acreedor. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  enero  de  1812. 


No  106. 

Excelentísimo  señor : 

En  las  inmediaciones  de  Oruro  fué  sorprendido  por  los  natu- 
rales un  correo  de  Lima  que  traía  mucha  correspondencia  para 
Potosí  y  conducido  á  la  ciudad  de  Cochabamba.  Aquel  gobier- 
no me  avisa  estarse  sacando  copias  de  varios  papeles  de  impor- 
tancia que  me  promete  remitir  con  brevedad,  anticipándome  la 
que  orignal  incluyo  á  V.  E.  de  carta  del  doctor  don  José  Tris- 
tán  á  su  hermano  don  Pío  y  de  un  anónimo  dirigido  de  Lima  á 


—  67  — 

Goyeneche,  para  que  Y.  E.  advierta  el  crédito  que  lia  tomado 
nuestra  causa  aun  entre  los  mismos  partidarios  del  enemigo. 
Dios  guarde,  et.c. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  ele  enero  de  1812. 
No  107. 

Excelentísimo  señor: 

El  corto  número  de  artilleros  del  real  cuerpo  que  han  queda- 
do de  los  que  salieron  de  esa  capital  y  consta  de  la  adjunta  lis- 
ta, me  ha  parecido  conveniente  incorporarlos  á  la  séptima  com- 
pañía del  regimiento  de  artillería  volante  que  existe  en  este 
ejército,  y  habiéndolo  ejecutado  desde  Io  de  noviembre  último, 
lo  aviso  á  Y.  E.  para  que,  siendo  de  su  superior  aprobación,  se 
sirva  mandar  se  les  dé  de  baja  desde  la  citada  fecha  en  el  ex- 
presado real  cuerpo  á  que  pertenecían  y  de  alta  en  el  de  arti- 
llería volante. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  enero  de  1812. 
No  108. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  24  de  diciembre  último  me  avisa  Y.  E.  que  á 
consecuencia  del  mío  de  28  de  noviembre,  había  expedido  or- 
den para  que  se  me  remitiese  en  todos  los  correos  veintejuegos 
de  la  Gaceta  semanales.  La  grande  utilidad  que  de  esta  provi- 
dencia resulta  y  de  que  me  veo  obligado  en  los  del  anterior  y 
presente  correo,  me  pone  en  precisión  de  avisar  á  Y.  E.  que  en 
el  primero  recibí  seis  de  ellos  completos  con  una  superflua  mul- 
tiplicación del  número  12 ;  y  en  el  último  no  he  podido  comple- 


—   68  — 

tar  uno  solo  por  falta  del  níimero  14  en  los  seis  vínicos  ejempla- 
res que  recibí  de  la  última  Gaceta. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  enero  de  1812. 


No  109. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  24  de  diciembre  último  se  ha  dignado  V.  E. 
aprobar  la  promoción  que  hice  del  cadete  de  dragones  don  José 
Olivera  al  empleo  de  alférez  en  su  mismo  regimiento,  y  aunque 
en  el  mismo  me  dice  V.  E.  haberle  mandado  librar  el  corres- 
pondiente despacho,  como  éste  no  ha  venido,  lo  aviso  á  V.  E., 
esperando  se  sirva  remitirlo. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  geueral  de  Jujuy,  28  de  enero  de  1812. 


No  110. 

Excelentísimo  señor : 

Tengo  comunicada  al  gobierno  de  Salta,  general  de  la  van- 
guardia y  puestos  avanzados  la  requisitoria  que  V.  E.  se  ha 
dignado  comunicarme  con  fecha  28  del  pasado  diciembre,  para 
la  prisión  del  doctor  don  Juan  Manuel  Cardoso;  de  cuyo  resul- 
tado daré  á  V.  E.  oportuno  aviso,  sin  dejar  de  hacer  cuanta  pes- 
quisa secreta  pueda  conducir  á  su  captura  en  el  caso  de  parecer 
por  estos  destinos. 

Dios  guarde,  etc. 


—  CO- 


NO 111. 


Excelentísimo  seiior: 

En  oficio  del  10  me  comunica  V.  E.  ser  necesaria  la  perma- 
nencia del  capitán  del  escuadrón  de  dragones  de  la  Patria  don 
Domingo  Albariño  para  varias  ratificaciones  y  careos  en  la  cau- 
sa que  sigue  sobre  la  dispersión  de  Huaqui,  de  que  quedo  inte- 
ligenciado. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  29  de  enero  de  1812. 


No  112. 


Excelentísimo  señor : 

Á  repetidas  instancias  del  capitán  de  granaderos  don  Miguel 
Araus  para  usar  de  la  licencia  de  bajar  á  esa  capital  que  V.  E. 
le  concedió  y  de  que  tuvo  aviso  por  extraordinario  conducto,  le 
he  permitido  el  uso  de  ella  por  haber  venido  de  la  vanguardia 
enfermo,  y  hace  días  caminó. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  29  de  enero  de  1812. 


No  113. 


Excelentísimo  señor : 

Con  esta  misma  fecha  comunico  á  don  José  Rafael  de  Riglos 
el  aprecio  con  que  V.  E.  ha  mirado  sus  servicios,  y  las  conside- 
raciones con  que  V.  E.  le  destina  para  empleo  más  compatible 


70 


con  su  edad  y  salud  según  V.  E.  me  lo  ordena  en  oficio  del  10. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jnjuy,  29  de  enero  de  1812. 


No  114. 

Excelentísimo  señor : 

Los  recientes  acaecimientos  con  el  coronel  don  José  Moldes 
de  que  di  cuenta  á  V.  E.,  me  hacen  recelar  con  fundamento  que 
todo  procedimiento  mío  en  el  conocimiento  de  la  causa  de  su 
hermano  don  Eustoquio,  que  V.  E.  me  remite  para  su  decisión, 
con  oficio  del  3,  le  sea  sospechoso  é  infunda  recelos  que  retar- 
den la  administración  de  justicia.  Esta  consideración  me  obli- 
ga á  rogar  encarecidamente  á  Y.  E.  me  releve  de  este  encargo, 
quedando  en  el  entretanto  en  mi  poder  el  testimonio  de  los 
autos  hasta  la  superior  resolución  de  V.  E. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  29  de  enero  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  plano  de  fortificación  que  V.  E.  me  acompaña  con  su  co- 
rrespondiente explicación  en  oficio  del  10,  sería  sin  duda  muy 
ventajoso  para  sostener  un  punto  de  inevitable  tránsito  al  ene- 
migo y  discurriendo  por  los  que  ocupan  mis  tropas  no  encuen- 
tro en  donde  fijarlo  sin  que  queden  varios  caminos  por  los  cua- 
les el  enemigo  pueda  burlar  mi  proyecto.  El  más  aventajado 
que  se  presenta,  el  del  Volcán,  sólo  resguarda  el  camino  real 
de  la  posta  dejando  libres  las  llanuras  del  despoblado  hasta 
Salta,  sin  contar  con  otros  que,  aunque  de  menos  tráfico,  no  son 
desconocidos  ni  inaccesibles  al  ejército  enemigo  acostumbrado 


—  71  — 

inás  á  la  aspereza  de  los  caminos  que  á  las  playas.  Sin  embargo 
tengo  citados  á  los  oficiales  de  artillería  en  quienes  puede  ha- 
ber alguna  inteligencia  para  oir  su  dictamen  y  obrar  con  ellos 
de  acuerdo. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  29  de  enero  de  1812. 


Xo  115. 


Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  de  la  remesa  de  mil  pesos  fuertes  que  V.  E. 
me  hace  con  don  Pedro  Zavaleta  para  subvenir  á los  gastos  que 
ocurran  en  este  ejército,  cuyo  auxilio  me  es  de  suma  importan- 
cia y  oportunidad. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  29  de  enero  de  1812. 


No  116. 


Excelentísimo  señor : 

Por  el  de  V.  E.  del  7,  me  impone  en  el  superior  decreto  dic- 
tado á  continuación  de  la  representación  del  doctor  don  Pedro 
Carrasco,  ministrotesorero  de  la  ciudad  de  Cochabamba,  de 
cuyo  cumplimiento  quedo  encargado  para  ponerlo  en  posesión 
de  su  empleo  cuando  lo  permitan  las  circunstancias,  sirviendo 
entretanto  en  este  ejército  en  su  facultad  médica,  como  ofrece. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  29  de  enero  de  1812. 


No  117. 

Excelentísimo  señor : 

La  circular  de  V.  E.  del  10,  en  que  se  ha  dignado  inhibir  á 
las  juntas,  gobernadores,  tenientes  y  jefes  militares  la  facultad 
que  se  habían  abrogado  y  toca  privativamente  á  V.  E.  en  la 
creación  de  los  empleos  y  grados,  en  todos  los  ramos  de  la  ad- 
ministración civil,  es  sin  duda  de  suma  importancia  á  la  digni- 
dad con  que  deben  conferirse,  que  en  muy  poco  tiempo  se  había 
prostituido  en  grave  perjuicio  de  los  intereses  del  estado.  Yo 
por  mi  parte  protesto  á  V.  E.  dar  todo  el  cumplimiento  que  me 
toca  en  todas  sus  partes. 

Dios  guarde  á  V.  E.,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  29  de  enero  de  1812. 


No  118. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  prevenido  en  atender  de  un  modo  compatible  con  los 
exhaustos  fondos  del  erario  cualquier  solicitud  de  empleo  que 
me  haga  el  benemérito  don  José  Astete,  á  quien  en  cumpli- 
miento de  la  orden  de  V.  E.  de  26  de  diciembre  último  y  en 
contestación  á  oficio  que  me  dirigió,  le  puse  á  su  elección  el  que 
siendo  de  mi  inspección  fuese  adaptable  á  sus  deseos  de  servir 
á  la  patria. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  29  de  enero  de  1812. 


73 


$o  119. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  28  de  diciembre  último  se  dignó  Y.  E.  comuni- 
carme el  retiro  concedido  al  señor  coronel  don  Martín  Rodrí- 
guez á  la  ciudad  de  San  Juan,  y  la  permanencia  del  señor  bri- 
gadier don  Cornelio  de  Saavedra  en  la  del  Tucumán,  ordenán- 
dome al  mismo  tiempo  la  incorporación  en  este  ejército  de  mi 
mando  del  teniente  coronel  don  Juan  Ramón  Balcarce,  á  quien 
anticipadamente  por  insinuaciones  suyas  mandé  venir  de  Salta 
y  se  halla  en  la  vanguardia. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Jnjuy,  Io  de  febrero  de  1812. 


No  120. 


Excelentísimo  señor : 

Con  esta  fecha  ha  sido  indispensable  girar  por  duplicado  ha- 
cia á  V.  E.  y  á  favor  de  don  José  Juan  de  Larramendi  y  por  su 
conducto  libramiento  de  oficio  del  tenor  siguiente  : 

«  Don  Juan  José  de  Sarratea  ha  entregado  á  mi  disposición 
la  importancia  de  nueve  mil  cuatrocientos  dos  pesos  tres  y  me- 
dio reales  en  efectos  adecuados  para  vestuarios  de  este  ejército 
de  mi  mando,  bajo  la  condición  de  que  se  le  abonará  en  plata 
fuerte  dicha  cantidad  á  don  José  Juan  de  Larramendi,  del  co- 
mercio de  esa  capital,  en  descuento  de  los  derechos  que  adeuda 
en  esa  real  aduana,  como  espero  que  se  servirá  disponer  V.  E. 
para  que  verificado  el  abono  queden  desde  luego  dos  de  este 
igual  tenor  que  ha  parecido  regular  dirigir  por  conducto  del  in- 
teresado. » 


—  74  — 

Lo  que  traslado  en  derechura  para  debida  noticia  de  esa  su- 
perioridad. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuv,  29  de  enero  de  1812. 


No  121. 

Excelentísimo  señor : 

Sin  embargo  de  que  anteriormente  excusé  á  Y.  E.  la  moles- 
tia de  remitir  armeros  de  esa  capital  por  tener  en  este  cuartel 
general  los  suficientes  para  la  composición  del  armamento,  la 
experiencia  me  ha  hecho  entender  que  los  más  de  ellos  tienen 
muy  poca  inteligencia  por  las  reiteradas  recomposiciones  que 
á  cada  paso  ocurren :  y  por  lo  mismo  espero  que  V.  E.  mande 
venir  desde  esa  capital  un  buen  maestro  de  armería  y  un  oficial 
para  esta  labor. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  febrero  de  1812. 


No  122. 

Excelentísimo  señor : 

Al  importantísimo  objeto  de  facilitar  el  tránsito  por  los  ríos 
del  Pasaje  y  Santiago  del  Estero  á  las  tropas  que  vengan  de 
esa  capital,  como  igualmente  por  si  la  precisión  de  circunstan- 
cias me  obligasen  á  una  replegada  con  las  de  este  ejército,  he 
dispuesto  mandar  construir  dos  barcas  ó  jangadas  en  dichos 
ríos  y  al  efecto  han  salido  ya  los  comisionados  para  esta  obra 
que  reputo  de  la  mayor  necesidad  por  lo  riesgoso  que  es  el  va- 


—  75  - 

do  de  ellos  en  este  tiempo,  y  lo  aviso  á  V.  E.  esperando  sea  de 
su  superior  aprobación. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  3  de  febrero  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Cuando  propuse  á  V.  E.  la  agregación  al  cuerpo  de  húsares 
de  los  oficiales  milicianos  de  Córdoba  don  José  María  y  don  Ju- 
lián Paz  fué  en  circunstancias  de  solicitar  su  retiro  algunos  de 
los  empleados  en  este  cuerpo  que  creí  conveniente  conceder, 
como  se  ha  verificado  posteriormente,  como  viniendo  á  quedar 
con  el  preciso  número  llenando  estos  individuos  aquellas  va- 
cantes si  V.  E.  se  digna  aprobarlo,  sin  embargo  de  la  repulsa 
que  con  fecha  del  10  hace  á  mi  propuesta  para  su  agregación. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  febrero  de  1812. 


No  124. 


Excelentísimo  señor: 

Queda  en  mi  poder  el  expediente  obrado  por  la  junta  de  Sal- 
ta contra  el  capitán  de  patricios  don  Ramón  Tejada,  que  V.  E. 
me  acompaña  con  oficio  del  27  de  diciembre,  para  que  con  co- 
nocimiento del  asunto  provea  según  su  naturaleza  y  en  justi- 
cia, lo  que  evacuaré  oportunamente. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  febrero  de  1812. 


—  76 


No  125. 


Excelentísimo  señor : 

Xo  me  es  posible  remitir  á  vuelta  de  correo  evacuados  los 
interrogatorios  que  en  dos  pliegos  me  acompaña  V.  E.  á  peti- 
ción del  teniente  coronel  don  Juan  José  Moreno,  juez  fiscal  de 
la  causa  del  brigadier  don  Antonio  Balcarce,  á  causa  de  bailar- 
se en  la  vanguardia  todos  los  que  deben  declarar  en  la  materia; 
pero  procuraré  su  más  pronto  despacbo. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  febrero  de  1812. 


No  126. 


Excelentísimo  señor : 

Hacen  ocbo  días  llegó  á  este  cuartel  general  el  teniente  coro- 
nel graduado  don  José  Bernaldes  con  61  bombres,  inclusos  ca- 
bos y  sargentos  de  los  90  del  cuerpo  de  brisares  que  sacó  de 
esa  capital,  exponiendo  que  á  su  salida  faltaron  diez  que  esta- 
ban destinados  para  la  marcba  y  á  excepción  de  un  cabo  y  tres 
soldados  que  quedaron  enfermos  en  el  camino,  ban  desertado 
los  demás  á  pesar  de  la  vigilancia  y  celo  con  que  se  condujo  en 
sus  marcbas.  El  mismo  ba  entregado  93  armas  de  cbispa  entre 
rifles  y  carabinas,  77  sables  y  1000  cartuchos  :  lo  que  comunico 
á  V.  E.  para  su  inteligencia. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  febrero  de  1812. 


77 


No  127. 


Excelentísimo  señor : 

El  clamor  de  los  habitantes  de  Tarija  puso  al  general  de  la 
vanguardia,  don  Eustoquio  Díaz  Vélez,  en  la  necesidad  de  co- 
misionar al  teniente  coronel  don  Martín  Miguel  de  Güemes  con 
un  competente  destacamento  para  recuperar  la  dicha  villa,  co- 
mo efectivamente  se  verificó  el  18  del  anterior;  y  habiendo  sido 
indispensable  mandar  retirar  de  aquel  punto  el  expresado  des- 
tacamento, se  ha  logrado  reunirlo  ya  á  la  indicada  vanguardia 
dejando  establecido  el  gobierno  de  aquella  junta  subalterna,  y 
trayendo  las  armas,  municiones  y  bastimentos  que  acredita  la 
adjunta  relación  de  que  doy  noticia  concisa  á  V.  E.  por  haber 
recibido  en  este  momento  el  parte,  con  protesta  de  avisar  pro- 
lijamente las  consecuencias  de  esta  operación. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  febrero  de  1812. 

No  128. 

Excelentísimo  señor: 

La  incalculable  pérdida  de  las  cuatro  ricas  provincias  inte- 
riores nos  ha  retrocedido  sobre  una  serie  de  desgracias  que  no 
tendrán  modelo  en  todas  las  vicisitudes  de  la  historia  de  nues- 
tra independencia.  Pero  entre  cuantos  males  afligen  la  sensibi- 
lidad de  un  virtuoso  interés,  ninguno  equivale  al  gemido  con 
que  aquellos  generosos  pueblos  lloran  su  imbécil  desamparo, 
sin  dejar  de  hostilizar  al  enemigo  por  todos  los  inermes  modos 
que  les  sugiere  el  anhelo  de  la  constante  adhesión  con  que  gra- 
tuitamente se  reunieron  desde  los  principios  á  los  grandes  de- 
signios de  esa  capital.  Son  notorios  los  esfuerzos  que  hacen  para 


sacudir  el  yugo  de  la  tiranía ;  pero  el  desnaturalizado  agente 
de  las  ambiciosas  miras  del  virrey  de  Lima  parece  que  de  acuer- 
do con  el  Brasil  y  Montevideo  hace  poco  aprecio  de  las  masas 
desarmadas  que  promueven  las  convulsiones  intestinas. 

Son  diversos  los  campamentos  de  naturales,  mestizos  y  otras 
castas  que  en  varios  distantes  puntos  se  lian  reunido  para  obrar 
en  inteligencia  con  la  provincia  de  Cocliabamba ;  y  sin  embargo 
de  la  general  obstrucción  de  relaciones  con  el  Perú,  y  de  basti- 
mentos que  se  lia  visto  precisado  á  comprar  en  las  costas  de  Ari- 
ca, se  lia  decidido  Goyenecbe  á  descender  basta  esta  provincia  de 
Salta  dejando  asegurada  con  guarniciones  competentes  la  línea 
de  comunicación  de  Potosí  y  La  Plata  por  la  carrera  general 
de  Ancacato,  Oruro,  Sicasica,  Paz  y  Desaguadero.  Tiene  ya 
lo  mejor  de  sus  fuerzas  en  Suipacba  al  mando  de  don  Pío  Tris- 
tán  y  don  Francisco  Picoaga;  y  be  tomado  precausivas  medidas 
para  informarme  de  la  recalada  personal  de  Goyenecbe  con  el 
resto  del  ejército  de  invasión,  que  según  conjeturas  no  debe 
apear  de  tres  mil  bombres  bien  surtidos  de  todo  género  de  ar- 
mas y  municiones. 

Así  lo  acredita  la  adjunta  correspondencia  de  oficio,  confi- 
dencial y  reservada,  que  dirijo  original  y  fué  sorprendida  por 
los  naturales  de  Pampa  Ullagas  que  con  la  comunidad  de  San- 
tiago de  Guari  y  otras  á  las  órdenes  de  los  caciques  don  Anto- 
nio Cari  y  don  Blas  Ari  tienen  interceptado  no  sólo  el  camino 
general  de  las  postas,  sino  también  el  de  Potosí  á  Tacna  y  Ari- 
ca, en  términos  que  aun  para  entenderse  con  el  comandante  de 
Oruro,  don  Indalecio  González  de  Socasa,  se  ba  visto  en  la  ne- 
cesidad de  circular  los  pliegos  por  mano  del  subdelegado  del 
partido  de  Arica.  Esta  oportuna  interceptación  del  expreso  que 
por  el  despoblado  de  Tacna  arriesgaba  por  obstrucción  de  los 
correos  ordinarios,  puede,  si  no  trastornar,  á  lo  menos  entorpe- 
cer los  planes  de  Goyenecbe,  á  cuyo  propio  fin  be  despachado 
tres  consecutivos  chasques  á  Cocbabamba  con  las  prevenciones 


—  79  — 

que  manifiestan  las  adjuntas  copias  de  órdenes  comunicadas  al 
comandante  don  Esteban  Arce  y  prefecto  don  Mariano  de  An- 
tezana. Ellas  van  reducidas  al  substancial  objeto  de  que  reu- 
niéndose todas  las  masas  y  componentes  de  aquella  provincia 
y  demás  partidos  carguen  sobre  Potosí  para  poner  en  el  último 
conflicto  á  los  vecindarios  de  esta  villa  y  de  La  Plata  y  retro- 
traer al  enemigo. 

Si  estas  y  otras  precauciones  que  se  han  tomado  con  apura- 
da sagacidad  no  detienen  la  marcha  del  enemigo,  me  veré  en 
la  indispensable  precisión  de  replegarme  hacia  el  Tucumán,  á 
cuyo  efecto  se  hacen  los  preparativos  conducentes.  El  notable 
aumento  y  exhorbitante  superioridad  de  fuerzas  que  ha  adqui- 
rido el  campamento  de  los  antipatriotas  en  Suipacha,  me  ha 
obligado  á  mandar  retirar  en  buen  orden  con  toda  la  vanguar- 
dia al  general  don  Eustoquio  Díaz  Vélez  hasta  el  pueblo  de 
Humahuaca,  28  leguas  de  esta  ciudad,  donde  se  han  acampado 
con  buenos  alojamientos  y  provisiones,  destacando  avanzadas 
por  el  despoblado  y  por  el  camino  real  hasta  20deguas  de  dis- 
tancia en  observación  de  los  movimientos  del  enemigo.  Mi  pun- 
donor y  mi  infatigable  empeño  por  la  libertad  y  por  las  glorias 
de  mi  país  me  confunden  á  la  vista  de  una  necesidad  insupera- 
ble y  bochornosa,  después  de  haber  malogrado  la  mejor  coyun- 
tura para  obrar  de  concierto  con  los  esfuerzos  de  las  provincias 
interiores;  pero  supuesto  que  la  irreparable  aniquilación  de 
Huaqui  nos  ha  reducido  á  unos  comprometimientos  que  no  ha 
podido  remediar  la  sabiduría  del  gobierno  con  los  puntuales 
auxilios  de  tropas,  fusiles,  artillería  y  municiones  que  ahora 
más  que  nunca  imploran  con  rapidez  los  pueblos  de  mi  inme- 
diata protección,  hago  presente  la  imposibilidad  de  sostenerme 
en  este  punto  por  demasiada  inferioridad  de  fuerzas,  y  porque 
ni  la  artillería  es  de  calibre  suficiente  para  fortificarse,  mucho 
menos  cuando  la  pólvora  y  municiones  son  de  pésima  y  morosa 
elaboración  por  impericia  y  escasez  de  armeros  y  fundidores, 


—  80  — 

ni  tampoco  es  posible  levantar  una  fortificación  de  preciso  trán- 
sito, que  no  pueda  ser  eludida  por  diversos  caminos. 

Para  que  V.  E.  se  imponga  á  prevención  del  estado  en  que 
me  encuentro,  he  determinado  hacer  la  experiencia  de  enviar 
este  pliego  de  posta  en  posta  con  el  pasaporte  y  órdenes  con 
ducentes,  pues  si  su  recalada  á  esa  capital,  según  exacto  aviso 
que  espero,  correspondiese  ventajosamente  á  su  salida  á  las  ocho 
de  la  mañana  de  este  día  en  que  parte,  serán  considerables  los 
ahorros  que  se  conseguirán  en  los  repetidos  expresos  que  de 
este  modo  deberé  suplir  para  participar  á  V.  E.  todas  las  ocu- 
rrencias y  novedades  que  han  de  poner  en  mayor  cuidado  á  ese 
superior  gobierno  desde  el  recibo  de  éste. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  14  de  febrero  de  1812. 


No  129. 

Excelentísimo  señor : 

Con  fecha  17  del  pasado  me  dio  parte  el  general  de  la  van- 
guardia, desde  su  campamento  de  nazareno,  haber  sido  ataca- 
da en  el  mismo  día  su  última  avanzada  del  costado  izquierdo 
por  un  considerable  número  de  caballería  é  infantería  enemiga, 
y  que  habiendo  enviado  en  socorro  dos  compañías  al  mando  de 
los  capitanes  don  Feliciano  Hernández  y  don  Antonino  Eodrí- 
guez,  pudo  salvarla  pero  con  la  pérdida  del  primero  cuya  suerte 
ignoró  enteramente,  hasta  que  después  de  muchos  días  se  ha 
recibido  la  noticia  por  un  desertor  de  los  enemigos,  pasado  á 
los  míos,  de  que  el  referido  Hernández  con  catorce  soldados  fué 
cortado  en  aquella  acción  y  conducido  en  calidad  de  prisionero 
á  la  villa  de  Potosí.  Tengo  por  una  pérdida  de  la  mayor  consi- 
peración  la  de  este  benemérito  oficial,  que  en  la  anterior  acción 


—  81  — 

del  12  fué  sin  duda  de  los  más  distinguidos  en  valor  y  de- 
nuedo. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  febrero  de  1812. 
No  130. 

Excelentísimo  señor : 

Á  consecuencia  del  decreto  de  25  del  pasado  que  V.  E.  me 
comunica  en  oficio  del  mismo  día,  he  lieclio  saber  á  todo  el  ejér- 
cito de  mi  mando  que  cualquiera  que  haya  dejado  asignacio- 
nes sobre  sus  sueldos  en  esa  capital  ú  otras  ciudades  de  su 
dependencia,  me  lo  haga  saber  por  medio  de  una  pequeña  re- 
presentación, á  fin  de  que  tomándose  razón  en  esta  comisaría 
para  el  competente  descuento,  pueda  yo  dirigir  á  V.  E.  con  no- 
ticia que  me  pide  y  formalidades  requisitas  á  la  relación  de  los 
respectivos  abonos. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  febrero  de  1812. 


No  131. 

Excelentísimo  señor: 

He  recibido  la  relación  de  los  efectos  de  guerra  que  V.  E. 
me  incluye  en  el  de  24  del  pasado,  y  espero  con  impaciencia  su 
llegada  á  este  cuartel  general,  como  también  las  sucesivas  re- 
mesas que  Y.  E.  me  ofrece,  ya  que  todo  debe  venir  de  esa  capi- 
tal porque  nada  se  encuentra  en  estas  ciudades  vecinas. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  febrero  de  1812. 

DOC.    ARCH.    BELGRANO.    —   T.    IV  6 


—  82  — 


No  132. 


Excelentísimo  señor : 

Xo  me  ha  sorprendido  la  pérfida  conducta  de  Vigodet  y  es- 
candalosa agresión  de  los  portugueses  de  que  V.  E.  me  instru- 
ye en  su  oficio  del  27,  porque  muy  de  antemano  me  anunciaban 
esto  mismo  una  racional  presunción  contra  el  primero  y  los 
progresivos  movimientos  de  los  segundos,  y  quedo  bien  conven- 
cido de  la  preferente  necesidad  en  que  V.  E.  se  ha  visto  de  re- 
forzar sin  dilación  el  ejército  de  la  Banda  Oriental  por  la  más 
importante  é  inmediata  atención. 

Y.  E.  puede  estar  ya  convencido  de  que  no  debe  en  lo  suce- 
sivo reposar  en  la  confianza  de  ninguna  clase  de  tratados  con 
esta  calidad  de  enemigos  y  que  empeñando  el  resto  de  nuestro 
poder  por  esa  parte,  debe  ser  el  resultado  la  indispensable  ren- 
dición de  la  plaza  de  Montevideo  después  de  reducido  á  sus 
límites  el  ejército  portugués.  Crea  V.  E.  que  sólo  de  este  modo 
podremos  contar  con  una  estable  seguridad  por  parte  de  un 
pueblo  que  convertido  en  una  colonia  europea  servirá  de  punto 
de  reunión  á  los  emigrados  de  la  Península,  que  de  hoy  en  ade- 
lante se  agolparán  con  más  fuerza  sobre  nuestros  territorios  y 
serán  más  temibles  cuanto  su  situación  sea  más  desesperada,  y 
que  cuanto  más  tiempo  se  tarde  en  aniquilar  esta  hidra,  tanto 
más  se  aumentarán  sus  estragos  y  furores. 

No  creo  distante  la  rendición  de  Cádiz  al  ejército  francés,  y 
veo  como  infalible  la  venida  de  dos,  tres  ó  más  mil  prófugos  so- 
bre ese  punto.  Si  éstos  encuentran  las  puertas  de  Montevideo 
abiertas  á  su  hambrienta  desesperación,  nos  presentarán  cuida- 
dos sin  término;  pero  si  al  contrario  se  ven  sin  otro  refugio  que 
las  quillas  de  sus  barcos,  la  necesidad  los  obligará  á  pedir  con 
la  humildad  que  acostumbran  en  las  desgracias  país  que  los 
reciba  y  alimente  y  será  el  resultado  ganar  hombres  para  núes- 


—  83  — 

tía  población,  que  diestramente  distribuidos  nos  serán  útiles,  y 
muy  particularmente  armas  para  nuestra  defensa,  de  que  nece- 
sariamente vendrán  provistos.  Quedo  por  consiguiente  confor- 
me con  la  imposibilidad  en  que  V.  E.  se  ve  de  auxiliar  este 
ejército  con  las  fuerzas  que  me  había  hecho  esperar  y  bien  re- 
suelto á  conservar  en  cuanto  permita  mi  debilidad  el  honor  de 
nuestras  armas,  hasta  que  victoriosas  las  de  la  Banda  Oriental 
vuelvan  con  rapidez  y  arrogancia  á  consolar  nuestras  afligidas 
provincias,  que  temo  caigan  entretanto  en  desmayo  por  el  aban- 
dono en  que  se  miran. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  febrero  de  1812. 
No  133. 

Excelentísimo  señor : 

Después  de  la  desgraciada  pérdida  que  en  copia  del  parte 
que  me  dio  el  general  Díaz  Vélez  comuniqué  á  V.  E.  por  la 
muerte  del  capitán  de  dragones  don  Francisco  Bal  caree,  tenien- 
te don  Lucas  Balcarce  y  alférez  del  mismo  don  José  Antonio 
Jiménez  en  la  acción  del  12  en  el  río  de  Suipacha,  ha  fallecido 
el  teniente  de  infantería  don  Víctor  Laren  de  una  herida  mor- 
tal que  en  dicha  acción  recibió  y  debo  recordar  á  V.  E.  la  me- 
moria de  estos  oficiales  sacrificados  en  defensa  de  la  patria.  No 
es  menos  de  mi  deber  presentar  á  V.  E.  á  los  oficiales  heridos 
eu  la  misma,  que  han  llegado  á  este  cuartel  general  y  se  hallan 
aún  en  cura,  pero  libres  de  riesgo,  con  las  recomendaciones  dig- 
nas de  su  mérito.  El  capitán  don  Manuel  Dorrego,  natural  de 
Chile,  vino  desde  esa  capital  y  ha  servido  en  la  vanguardia  de 
este  ejército  sin  sueldo  ni  gratificación  alguna,  cuya  circunstan- 
cia recomienda  su  persona.  Su  valor  lo  ha  distinguido  de  un 
modo  singular,  mereciendo  la  confianza  del  general  de  la  van- 


—  84  — 

guardia  para  emplearlo  en  las  acciones  de  mayor  riesgo.  Este 
benemérito  oficial,  sin  embargo  de  hallarse  con  un  brazo  atra- 
vesado por  una  bala  y  contuso  el  pie  en  una  de  las  guerrillas 
anteriores,  se  presentó  como  por  fuerza  en  la  acción  del  12 
mandando  una  guerrilla  que  le  fué  encargada  y  en  ella  fué  atra- 
vesado por  el  pescuezo  por  una  bala  de  fusil  que  le  rompió  todo 
el  esófago.  Su  curación  lia  sido  prodigiosa,  y  no  lo  es  menos  el 
ardor  en  que  está  por  restablecerse  un  tanto  y  volver  al  campo 
del  honor.  Y.  E.  calculará  su  mérito  y  lo  distinguirá  con  el  pre- 
mio á  que  le  encuentre  acreedor.  El  teniente  de  infantería  don 
Xicolás  Fernández  fué  igualmente  atravesado  por  el  cogote,  pe- 
ro en  parte  menos  peligrosa  que  el  anterior.  Este  juicioso  ofi- 
cial á  quien  ya  recomendé  á  V.  E.  particularmente  por  el  ser- 
vicio que  liizo  acompañándome  desde  Potosí  en  la  extracción 
de  caudales,  tiene  mucho  honor  y  mucho  valor,  y  lo  contemplo 
capaz  de  desempeñar  una  compañía.  El  de  igual  clase  don  Ma- 
riano Romero  fué  igualmente  atravesado  por  un  muslo  y  es 
también  de  los  que  vinieron  conmigo  de  Potosí  en  una  de  las 
compañías  de  Cinti,  de  donde  es  natural  y  de  sus  principales 
familias.  Hacían  pocos  días  que  su  hermano  el  capitán  don  Pe- 
dro Romero  había  fallecido  en  la  vanguardia  de  un  violento 
accidente  que  le  acometió  en  circunstancias  que  no  había  me- 
dicamento alguno  con  que  auxiliarlo:  todo  loque  debe  obrar  en 
justificada  consideración  de  Y.  E.  á  favor  de  este  pundono- 
roso oficial.  Últimamente,  el  subteniente  de  morenos  don  José 
Tadeo  Lerdo  recibió  un  balazo  en  la  cabeza  de  mucha  grave- 
dad, pero  se  halla  del  mismo  modo  fuera  de  peligro.  Este  oficial, 
puedo  asegurar  á  V.  E.,  que  hace  honor  á  su  clase  por  su  mo- 
deración, su  honradez,  pundonor  y  un  valor  á  toda  prueba,  y 
yo  imploro  las  gracias  de  V.  E.  que  nunca  serán  más  justas  y 
provechoso  ejemplo  que  cuando  recaigan  sobre  la  sangre  vertida 
por  los  defensores  de  la  patria  y  sobre  el  indispensable  estímulo 
que  debe  animar  á  todos  los  que  se  emplean  en  iguales  riesgos. 


De  los  demás  heridos  en  aquella  acción  son  muy  pocos  los 
que  lian  muerto,  y  espero  la  relación  que  lie  pedido  al  general 
de  la  vanguardia,  para  con  ella  suplicar  también  algunas  gra- 
cias para  los  infelices  sargentos,  cabos  y  soldados,  cuyo  valor  y 
sangre  no  es  menos  atendible  que  la  de  los  oficiales  porque  no 
son  menos  liijos  de  una  misma  patria,  ni  menos  dignos  de  las 
beneficencias  de  V.  E.  que  tan  dignamente  la  representa. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  febrero  de  1812. 
No  134. 

Excelentísimo  señor: 

Doña  Juana  Gómez,  natural  de  Cocliabamba  y  joven  viuda 
del  teniente  de  infantería  don  Víctor  Laren  que  falleció  por  la 
herida  recibida  en  la  acción  de  Suipaclia.  se  halla  en  este  cuar- 
tel general  abandonada  á  su  dolor  y  sin  más  relaciones,  arbi- 
trios de  subsistencia,  ni  protección  que  la  que  espera  de  V.  E. 
y  yo  presento  esta  infeliz  viuda  para  que  V.  E.  en  considera- 
ción á  la  justicia  que  la  asiste  y  en  uso  de  su  paternal  clemen- 
cia, se  sirva  asignarle  la  pensión  que  estime  conveniente. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  febrero  de  1812. 
X  '  135. 

Excelentísimo  señor : 

El  teniente  don  Pedro  Aguilar,  comandante  de  una  de  mis 
partidas  de  observación  situadas  en  los  caminos  del  despoblado, 
avisa  al  general  de  la  vanguardia  con  fecha  14  del  corriente, 
que  ha  tenido  noticias  verbales  de  que  en  el  puerto  de  Covija, 


—  86  — 

partido  de  Atacama,  había  anclado  una  embarcación  y  saltado 
un  hombre  en  tierra,  cuyo  idioma  manifestaba  ser  portugués, 
sin  más  objeto  que  informarse  de  la  situación  de  Goyeneche  y 
de  sus  tropas;  y  como  no  haya  podido  adquirir  más  conocimien- 
tos en  este  asunto,  lo  comunico  á  Y.  E.  tal  cual  ha  llegado  á 
mi  noticia,  por  lo  que  puede  importar  á  sus  grandes  cálculos. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  18  de  febrero  de  1812. 

No  136. 

Excelentísimo  señor : 

Al  amanecer  del  14  de  febrero  anterior  partió  de  aquí  un  pos- 
tillón con  las  órdenes  conducentes  á  los  maestros  de  posta  y 
administradores  del  tránsito,  para  que  con  la  mayor  rapidez  se 
dirigiese  de  posta  en  posta  hasta  entregar  en  esa  superioridad 
un  pliego  que  contenía  los  planes  originales  sorprendidos  á  Go- 
yeneche. Ya  hice  presente  á  Y.  E.  que  era  imposible  sostener- 
me, ya  por  la  enorme  superioridad  de  fuerzas  que  conduce  el 
enemigo  como  por  ser  inútil  cualquier  fortificación  habiendo 
tantos  caminos  para  evadirla.  Por  lo  mismo  anuncié  á  Y.  E. 
mi  preparada  disposición  para  replegarme  á  San  Miguel  de  Tti- 
cumán,  en  el  evento  de  que  el  enemigo  adelantase  sus  marchas. 
Estamos  ya  eu  el  caso  de  que  toda  la  vanguardia  del  mando  de 
don  Pío  Tristán  se  halla  acampada  en  La  Quiaca  y  sus  inme- 
diaciones, diez  y  seis  leguas  más  acá  de  Suipacha,  según  los  ad- 
juntos partes  que  acabo  de  recibir  en  este  momento;  teniendo 
al  mismo  tiempo  noticia  positiva  por  varios  emigrados  de  lo  in- 
terior que  Goyeneche  ha  evacuado  Oruro  y  La  Plata  y  ha  lo- 
grado reunir  todas  sus  divisiones  en  Potosí  para  marchar  sobre 
Jujuy  y  Salta.  Xo  tengo,  pues,  más  que  añadirá  Y.  E.  sino  que 
actualmente  estoy  en  los  más  urgentes  preparativos  para  eje- 


catar  mi  retirada  en  el  mejor  orden,  á  cuyo  puntual  aviso  remi- 
to este  pliego  de  posta  en  posta  en  iguales  términos  que  el  an- 
terior. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,   2  de  marzo  de  1812. 


X"  137. 


Excelentísimo  señor : 

El  capitán  don  Eustoquio  Moldes  entregó  las  medicinas  pro- 
visionales que  V.  E.  me  avisó  con  fecha  11  de  enero  anterior 
venían  á  su  cargo,  pero  debo  hacer  presente  á  V.  E.  que  con  el 
gran  consumo  que  hay  en  más  de  200  enfermos  que  tienen  es- 
tos dos  hospitales  militares,  están  ya  para  concluirse  y  que  es 
de  suma  urgencia  la  remisión  así  de  mayor  cantidad  que  la  an- 
terior, como  de  muchas  otras  drogas  (pie  tengo  pedidas  y  no  vi- 
nieron en  aquella  remesa,  con  mortal  perjuicio  de  los  infelices 
dolientes. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  marzo  de  1812. 


No  138. 


excelentísimo  señor : 

Quedo  enterado  de  (pie  á  consulta  hecha  á  V.  E.  por  el  coro- 
nel del  regimiento  de  granaderos  y  á  virtud  de  bailarse  sirvien- 
do en  este  ejército  el  capitán  de  la  séptima  compañía  don  Juan 
Andrés  de  Pueyrredón,  ha  sido  dado  de  baja  en  dicho  regi- 
miento debiéndosele  contar  su  cese  en  fin  de  diciembre  último, 


cuya  superior  resolución  lie  comunicado  al  interesado  en  cum- 
plimiento de  la  orden  de  V.  E.  de  1<>  de  febrero  último. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  marzo  de  1812. 


No  139. 


Excelentísimo  señor : 

Ha  sido  puntualmente  cubierto  el  libramiento  de  3000  pesos 
fuertes  dado  en  esa  capital  por  don  Miguel  Cuyar  y  endosado 
á  mi  favor,  cuya  cantidad  ha  entrado  en  la  caja  de  esta  comisa- 
ría del  ejército  de  mi  mando  para  los  usos  á  que  es  destinada. 
Lo  que  aviso  á  V.  E.  para  el  consiguiente  abono  en  esa  real 
aduana  de  los  297  7  pesos  en  que  se  convino  sóbrelos  dere- 
chos que  adeudaba  dicho  señor  Cuyar. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  marzo  de  1812. 


No  110. 


Excelentísimo  señor: 

Llegó  don  José  María  de  los  Santos  y  Kubio  y  ha  entregado 
en  la  caja  de  esta  comisaría  del  ejército  15.933  pesos  que  trajo 
en  libranzas  de  los  40.000  que  V.  E.  me  avisó  haber  puesto  á 
su  cargo  para  las  urgencias  de  este  ejército,  y  los  24.067  res- 
tantes hasta  el  completo  fueron  por  orden  mía  anticipada  dete- 
nidos en  el  río  del  Pasaje  con  la  carretilla  en  que  vinieron  y  se 
hallan  custodiados  por  una  partida  de  húsares  que  destiné  al 
efecto,  esperando  el  resultado  de  mis  preparativos  para  reple- 


—  89 


fiarme  al  Tucumán,  según  lo  tengo  participado  á  V.  E.  por  oficio 
de  este  día  que  he  despachado  de  posta  en  posta. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  marzo  de  1812. 


N»  141. 


Excelentísimo  señor: 

Devuelvo  á  V.  E.  el  expediente  promovido  por  el  maestro 
cordonero  Cladellar  sobre  alcance  contra  el  coronel  don  Mar- 
tín Rodríguez,  porque  habiendo  éste  salido  de  Salta  al  destino 
que  V.  E.  le  señaló,  no  cabe  en  mi  arbitrio  el  cumplimiento  de 
la  superior  providencia  de  V.  E. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  marzo  de  1812. 
No  142. 

Excelentísimo  señor: 

Quedo  advertido  de  la  provisión  que  V.  E.  ha  hecho  en  la 
persona  del  doctor  don  Domingo  García  para  gobernador  in- 
tendente de  la  provincia  de  Salta  y  deseo  mucho  que  los  talen- 
tos conocidos  de  este  individuo  llenen  las  miras  que  V.  E.  se 
propone  en  sus  esfuerzos  para  restituir  la  unidad  de  sentimien- 
tos que  por  una  fatal  combinación  de  desgracias  se  encuentra 
hoy  casi  destruida :  yo  no  debo  ocultar  á  V.  E.  que  la  opinión 
pública  vacila  en  todos  los  pueblos  y  que  sin  remedios  de  la 
mayor  eficacia  la  patria  se  expone  á  lamentables  resultados.  Mi 
limitación  no  alcanza  alguno  que  proponer  á  V.  E.  y  por  eso  es 
que  me  ciño  á  advertirle  los  males,  para  que  los  busque  el  que 
su  superior  conocimiento  y  facultades  encuentren  adaptable  y 


—  90  — 

provechoso,  contemplando  que  no  es  de  poca  entidad  al  efecto 
la  supresión  de  las  juntas  de  que  V.  E.  me  da  aviso  con  fecha 
10  de  enero,  á  que  contesto. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  marzo  de  1812. 
No  143. 

Excelentísimo  señor : 

La  orden  que  V.  E.  me  comunica  para  el  regreso  á  esa  capi- 
tal del  capitán  don  Juan  Francisco  Tollo  tendrá  su  puntual 
debido  cumplimiento,  luego  que  este  oficial  rinda  las  cuentas 
que  le  tengo  ordenado  de  la  distribución  de  cantidades  que  por 
su  conducto  se  han  impendido  en  la  vanguardia,  como  comisio- 
nado que  fué  para  el  efecto. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  marzo  de  1812. 
No  144. 

Excelentísimo  señor : 

Queda  reconocido  el  coronel  don  Miguel  de  Azcuénaga  por 
gobernador  intendente  de  la  provincia  de  Buenos  Aires,  á  vir- 
tud de  los  motivos  que  V.  E.  ha  tenido  y  orden  que  me  comu- 
nica para  el  efecto. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  2  de  marzo  de  1812. 
No  145. 

Excelentísimo  señor : 

El  teniente  del  regimiento  número  6,  don  Manuel  Saavedra, 
ha  solicitado  su  retiro  y  considerando  conveniente  la  separa- 


91 


ción  de  los  descontentos  que  por  otra  parte  no  sea  de  absoluta 
necesidad,  se  lo  he  concedido,  como  verá  V.  E.  por  su  adjunto 
memorial  y  mi  decreto  que  espero  sea  de  la  aprobación  de  V.  E. 


Dios,  etc. 


Cuartel  general  de  Jujuy,  3  de  marzo  de  1812. 
No  146. 

Excelentísimo  señor : 

Incluyo  á  V.  E.  original  en  fecha  4  la  información  producida 
por  el  teniente  de  dragones  don  Mariano  Heredia,  que  solicitó 
hacerla  en  este  cuartel  general  á  mérito  de  la  enfermedad  que 
le  impide  bajar  á  esa  capital  y  V.  E.  se  dignó  concederlo,  para 
que  en  su  vista  resuelva  V.  E.  lo  que  sea  de  justicia. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  3  de  marzo  de  1812. 


No  147. 


Excelentísimo  señor : 

Consiguiente  á  lo  que  V.  E.  me  tiene  ordenado  acompaño  los 
memoriales  de  los  oficiales  de  este  ejército  de  mi  mando  que 
han  asignado  sobre  sus  sueldos  á  sus  familias  en  esa  capital, 
para  que  se  les  socorra  con  las  cantidades  que  determinan,  que- 
dando en  esta  comisaría  razón  de  ellas. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  marzo  de  1*12. 


—  92  — 
N»  148. 

Excelentísimo  señor: 

He  podido  conseguir  una  moneda  de  plata  de  las  que  con  el 
busto  del  general  Goyeneclie  se  lian  acuñado  en  Potosí  y  la 
acompaño  para  noticia  de  V.  E.  y  fines  á  que  pueda  conducir. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  marzo  de  1812. 


No  140. 


Excelentísimo  señor : 

Aun  no  ha  llegado  el  capitán  don  Máximo  Zamudio  que  pasó 
á  Salta  á  recibirse  de  la  cantidad  de  8383  pesos  5  i/i  reales 
(pie  en  dos  libramientos  me  acompaña  Y.  E.  con  oficio  del  10, 
de  cuyo  resultado  daré  aviso  á  V.  E.  con  oportunidad. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  marzo  de  1812. 


No  150. 

Excelentísimo  señor : 

Con  fecha  del  2  dirigí  á  V.  E.  un  pliego  por  posta  comuni- 
cándole mi  situación  y  la  necesidad  en  que  me  bailaba  de  hacer 
una  replegada;  y  habiéndose  aumentado  ésta  con  las  marchas 
del  enemigo  hacia  este  cuartel  general,  he  dispuesto  que  el  ge- 
neral Díaz  Yélez,  con  toda  la  vanguardia,  venga  á  ocuparlo  de 
Hornillos,  donde  se  halla,  para  marchar  yo  con  el  grueso  de  las 
tropas  dejándolo  á  él  con  doscientos  hombres  á  mi  retaguardia 
á  dos  jornadas  de  distancia,  y  al  teniente  coronel  don  Ramón 


—  ü3  — 

Balcarce  con  ciento  á  una  tras  de  él,  para  de  este  modo  evitar 
que  las  avanzadas  enemigas  puedan  sorprenderme  y  turbar  el 
orden  de  las  marchas;  lo  que  comunico  á  V.  E.  para  su  no- 
ticia. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  marzo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

He  comunicado  al  auditor  general  del  ejército,  doctor  don  Jo- 
sé Eugenio  del  Portillo,  la  superior  orden  de  V.  E.  de  27  del 
próximo  pasado,  para  que  entienda  en  la  causa  de  don  Eusto- 
quio  Moldes. 

Dios,  etc. 

Campamento  general  de  Yatasto,  19  de  marzo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Se  hará  notoria  en  el  ejército  de  mi  mando  la  superior  orden 
de  V.  E.  de  18  del  anterior,  de  que  se  use  por  las  tropas  de  la 
patria  la  escarapela  nacional  de  dos  colores  blanco  y  azul  celes- 
te, quedando  abolida  la  roja.  Si  le  fuera  permitido  á  mi  expe- 
riencia representaría  con  ella  la  impresión  que  producen  tales 
nimias  innovaciones  en  unos  pueblos  que  aun  no  se  hallan  en 
estado  de  gustar  de  los  síntomas  de  independencia  y  se  resien- 
ten de  cualquier  inoportuna  alteración  que  conciben  en  la  jura- 
da representación  de  Fernando  VII,  mucho  más  en  circunstan- 
cias tan  críticas  de  retrogrado  y  debilidad.  Pero  V.  E.  está  más 
al  alcance  de  lo  que  conviene  desplegar,  variar  y  promulgar 
sin  reducir  por  ahora  los  acuerdos  y  refrenar  los  discursos  pú- 
blicos al  sumo  eminente  objeto  de  la  seguridad  de  la  patria,  y 
sin  desmentir  los  principios  de  nuestra  instalación  con  perjui- 


—  94  — 

ció  de  Ja  opinión  y  crédito  que  influyen  en  los  progresos  del 
sistema. 
Dios,  etc. 

Campamento  general  de  Yatasto,  19  de  marzo  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Por  dos  pliegos  dirigidos  de  posta  en  posta  instruí  á  Y.  E. 
de  las  miras  y  movimientos  del  enemigo,  avisando  que  disponía 
mi  retirada  en  el  mejor  posible  orden.  En  consecuencia  le  pre- 
vine al  general  don  Eustoquio  Díaz  Vélez  se  fuese  replegando 
bajo  de  aquellas  precauciones  que  debía  tomar  para  no  dejarse 
cortar  por  una  gruesa  división  que  las  partidas  exploradoras 
aumentaban  por  el  despoblado.  Se  supo  que  luego  que  desam- 
paró nuestra  vanguardia  el  punto  de  Humahuaca  había  entra- 
do en  este  pueblo  una  avanzada  enemiga.  Conociendo,  pues,  la 
superioridad  de  las  fuerzas  de  G-oyeneche  y  la  imposibilidad  de 
cubrir  todas  las  avanzadas  del  despoblado  basta  Jujuy  y  Salta 
sin  exponerse  á  una  sorpresa  inevitable,  mandé  á  Díaz  Vélez  se 
me  reuniese  en  Jujuy,  quedando  el  teniente  coronel  don  Juan 
Eamón  Balcarce  situado  en  el  mejor  punto  de  observación  con 
una  gran  avanzada  de  200  hombres  bien  montados.  Mis  prime- 
ras providencias  se  aplicaron  á  la  salida  en  carretas  del  hospi- 
tal, del  parque  y  maestranza  y  de  los  caudales  y  papeles.  Des- 
embarazado de  estos  muy  atendibles  pero  engorrosos  objetos, 
ordené  la  indicación  del  día  8  del  corriente  para  aprestarse  al 
primer  cañonazo  y  marchar  al  segundo.  Así  se  verificó  en  un 
cuerpo  íntegro,  sin  más  división  que  la  que  manifestaban  los 
comandantes  al  frente  de  sus  respectivos  batallones  y  escua- 
drones, continuando  hasta  esta  fecha  en  mis  marchas  sin  nove- 
dad de  consideración.  Dentro  de  diez  días  creo  que  habrá  reca- 
lado al  Tucumántodo  el  ejército  guardando  el  mismo  orden  y 


—  95  — 

compostura  con  que  hasta  aquí  no  se  ha  dado  motivo  de  queja 
á  los  pueblos  y  lugares  del  tránsito. 

El  teniente  coronel  don  Juan  Bamón  Balcarce  queda  en  Sal- 
ta al  mando  de  más  de  200  hombres  para  cubrir  aquel  intere- 
sante punto  y  no  desabrigarlo  sino  en  el  último  conflicto,  á  cuyo 
fin  le  tengo  comunicadas  convenientes  instrucciones  para  que 
se  mantenga  en  observación  y  me  dirija  continuos  partes,  redu- 
ciéndose lo  substancial  del  último  que  recibí  ayer  á  participar 
que  la  vanguardia  enemiga  permanece  sin  adelantar  sus  movi- 
mientos. 

Estoy  persuadido  de  que  las  miras  de  Goyeneche  no  alcan- 
zarán hasta  el  Tucumán ;  pero  en  contrario  evento  ya  entraba 
en  mis  cálculos  una  principal  atención  sobre  la  fábrica  de  fusi- 
les del  Tucumán,  así  como  hasta  aquí  he  cuidado  de  que  nada 
quede  atrás,  arrastrando  con  cuantas  importancias  demandaban 
traslación. 

Las  atenciones  de  lo  interior  parece  que  detienen  los  pro- 
gresos del  enemigo,  pero  no  tenemos  unas  noticias  cabales  del 
estado  de  aquellos  pueblos  para  ajustar  nuestras  medidas  en 
reciprocidad.  Sobre  todo  el  silencio  increíble  de  Cochabamba  en 
cerca  de  cien  días  que  hase  suspendido  de  allá  toda  comunica- 
ción oficial ;  después  de  la  correspondencia  que  se  abrió  y  que 
ha  estado  tan  fácil  y  allanada,  me  ha  tenido  y  tendrá  en  espec- 
table cuidado ;  mucho  más  cuando  me  consta  que  han  llegado 
con  felicidad  los  diversos  chasques  que  consecutivamente  he 
despachado  con  pliegos  é  instrucciones.  Sin  embargo  atribuyo 
más  la  detención  del  enemigo  á  una  negociación  que  emprendí 
y  tengo  abierta,  de  que  daré  á  V.  E.  cuenta  formal  con  copias 
luego  que  arribe  al  Tucumán. 
Dios,  etc. 

Campamento  general  de  Yatasto,  19  de  marzo  de  1812. 


96 


Excelentísimo  señor : 

Así  que  se  apersone  en  este  ejército  de  mi  mando  el  doctor 
don  Pedro  Carrasco  lo  pondré  en  posesión  del  empleo  de  ciru- 
jano de  él,  que  Y.  E.  se  ha  dignado  conferirle  con  la  dotación 
de  100  pesos  mensuales,  ínter  se  restituye  al  de  ministroteso- 
rero  que  obtiene  en  Goehabainba,  según  V.  E.  me  lo  ordena  con 
fecha  19  del  anterior. 

Dios,  etc. 

Campamento  y  cuartel  general  de  Yatasto,  19  de  marzo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Por  el  de  V.  E.  de  27  del  pasado  quedo  enterado  en  el  nom- 
bramiento del  señor  coronel  don  Manuel  Belgrano  para  que  me 
suceda  en  el  mando  de  este  ejército  y  sumamente  reconocido  á 
las  generosas  expresiones  con  que  V.  E.  honra  mis  buenos  de- 
seos de  servir  á  la  patria.  Ellos  forman  todo  mi  mérito,  y  V.  E. 
no  debe  dudar  que  en  cualquier  destino  y  circunstancias  serán 
mis  esfuerzos  á  servirla  lo  mismo  que  hasta  aquí,  y  que  á  ello 
me  empeñan  nuevamente  las  confianzas  que  V.  E.  me  dispensa. 

Dios,  etc. 

Campamento  general  de  Yatasto,  20  de  marzo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Los  milicianos  de  Córdoba  don  José  María  y  don  Julián  Paz 
vinieron  de  aquella  ciudad  á  la  de  Jujuy  con  una  compañía  de 
artilleros,  y  el  primero  con  grado  de  capitán  y  la  comandancia 
de  ella,  y  el  segundo  con  el  de  teniente  de  la  misma,  á  los  que 
por  las  bellas  cualidades  que  observé  en  ellos  de  principios, 
educación  y  pundonor  tuve  á  bien  colocarlos  con  un  grado  me- 


—  97  — 

nos  en  la  primera  compañía  del  escuadrón  de  húsares  el  13  de 
diciembre  del  año  anterior  y  por  vacancia  de  la  primera  y  se- 
gunda tenencia  de  dicha  compañía  entró  á  ocupar  en  propiedad 
la  primera  don  José  María  y  la  segunda  el  alférez  don  Julián 
el  Io  de  febrero.  El  comportamiento  de  estos  oficiales  ha  corres- 
pondido á  mis  esperanzas  y  ojalá  tuviéramos  muchos  jóvenes 
de  su  clase  para  reemplazar  las  fallas  de  los  muchos  viciosos 
que  han  corrompido  nuestra  milicia.  En  esta  virtud  espero  que 
V.  E.  se  servirá  librarles  los  despachos  que  me  ofrece  en  oficio 
de  27  del  próximo  pasado. 
Dios,  etc. 

Campamento  general  de  Yatasto,  21  de  marzo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Luego  que  falleció  el  teniente  don  Víctor  Laren  se  presentó 
su  viuda  don  a  Juana  Gómez  Merino  solicitando  el  cumplimien- 
to de  los  superiores  decretos  de  V.  E.  publicados  en  Gaceta  de 
3  de  diciembre  y  24  de  marzo  de  1810  y  1811  á  favor  de  las 
viudas  de  los  oficiales  que  muriesen  en  campaña.  Por  ellos  se 
les  declara  el  goce  de  sueldo  íntegro  de  sus  maridos,  y  como 
hasta  ahora  no  se  hayan  revocado,  he  juzgado  comprometido  el 
crédito  y  opinión  de  V.  E.  en  su  observancia  y  por  lo  mismo  no 
me  embaracé  en  mandar  se  le  contribuyese  en  esta  caja  militar. 
Este  reparo  me  ha  hecho  suspender  la  superior  orden  de  V.  E. 
de  10  del  presente  en  que  le  asigna  sólo  20  pesos,  consultando 
á  que  el  decoro  y  dignidad  del  gobierno  no  debe  exponerse  á  la 
crítica  por  la  corta  cantidad  que  supera  aquella  asignación, 
hasta  que  V.  E.  con  recuerdo  de  dichos  superiores  decretos  re- 
suelva otra  cosa. 

Dios,  etc. 

Campamento  general  de  Yatasto,  21  de  marzo  de  1812. 

DOC.   ARCH.    BELGBANO.   —  T.   IV  " 


98 


Excelentísimo  señor: 

Con  fecha  de  ayer  he  dado  libranza  de  660  pesos  á  favor  de 
don  Miguel  Francisco  Aráoz  por  igual  cantidad  que  ha  suplido 
en  efectos  para  vestuarios  de  las  tropas  de  este  ejército  de  mi 
mando,  la  que  tendrá  V.  E.  á  bien  mandar  se  cubra  por  la  te- 
sorería general  de  esa  capital  ó  como  juzgue  más  conveniente. 

Dios,  etc. 

Campamento  general  de  íatasto,  27  de  marzo  de  1812  (1). 

Excelentísimo  señor : 

Llegado  á  ésta  el  19  á  mediodía,  el  agua  me  impidió  la  mar- 
cha, y  con  motivo  de  haber  visto  oficio  del  general  Pueyrredón 
avisando  á  este  gobernador  le  aprontase  alojamiento  para  1500 
hombres  y  al  mismo  tiempo  haber  venido  un  individuo  de  Ju- 
juy  con  noticias  de  que  los  enemigos  se  retiraban,  le  di  parte  de 
mi  arribo,  preguntándole  de  si  debería  ó  no  continuar  el  viaje, 
y  en  este  instante  que  son  las  S  de  la  noche,  recibo  su  contesta- 
ción, en  que  me  dice  siga  mi  viaje,  pues  piensa  fijar  el  cuartel 
general  en  Salta  de  resulta  de  haber  retrogradado  los  enemigos  : 
en  consecuencia  saldré  mañana  de  madrugada  ;  lo  que  comunico 
á  V.  E.  para  su  inteligencia. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  23  de  marzo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Yo  no  quería  hablar  á  V.  E.  de  dinero  jamás,  pero  V.  E.  me 
ha  puesto  en  esta  precisión  encargándome  el  mando  de  éste  que 


(1)  En  el  cuaderno  original  hay  una  anotación,  á  lápiz,  del  general  Mitre, 
(pie  dice  :  «  Hasta  aquí  son  los  oficios  de  PueYrredón.  Aquí  empieza  su  corres- 
pondencia oficial  (de  Belgrano)  con  el  gobierno.  »  (Nota  de  la  D.) 


—  99  — 

se  llama  ejército,  cuando  puede  ser  que  con  toda  su  fuerza,  aca- 
so no  se  formaría  un  regimiento ;  mas  es  de  necesidad  mante- 
nerlo, socorrerlo  y  pagar  cuanto  gasto  se  cause,  porque  de  otro 
modo  acabaremos  de  perder  el  crédito  que  felizmente  ha  tratado 
de  recuperar  el  digno  general  Pueyrredón. 

En  Tucumán  existen  70.000  pesos,  pertenecientes  á  don  Juan 
José  Sarratea.  Y.  E.  podrá  pagarlos  en  esa  y  aquí  suplirían  para 
las  necesidades  del  ejército :  si  lo  hallare  por  conveniente,  es- 
pero tendrá  á  bien  expedir  las  órdenes  oportunas. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Yatasto,  29  de  marzo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  26  llegué  á  este  punto,  y  al  día  siguiente  se  me  dio  á  reco- 
nocer por  el  general  don  Juan  Martín  Pueyrredón,  en  la  mis- 
ma tarde  hablé  á  las  tropas  exhortándolas  ala  constancia,  ala 
subordinación  y  al  respeto  á  los  pueblos. 

La  deserción  es  escandalosa  y  lo  peor  es  que  no  bastan  los  re- 
medios para  convencerla,  pues  ni  la  muerte  misina  la  evita;  esto 
me  hace  afirmar  más  y  más  en  mi  concepto  de  que  no  se  conoce 
en  parte  alguna  el  interés  de  la  causa  de  la  patria  y  que  sólo  se 
ha  de  sostener  por  la  fuerza  interior  y  exteriormente,  como  ya  lo 
lie  significado  á  V.  E.  varias  veces. 

Ya  el  general  Pueyrredón  tenía  determinado  regresar  á  Salta 
y  en  vista  de  que  los  enemigos  nada  habían  adelantado  de  sus 
posiciones,  ayer  ha  salido  la  primera  división  hasta  el  Campo 
Santo,  donde  he  determinado  se  forme  el  campamento  general, 
según  los  conocimientos  que  se  me  ha  dado,  pues  yo  estoy  á  cie- 
gas del  país  de  la  guerra. 

Hoy  seguirá  la  segunda  y  así  sucesivamente  se  trasladará  la 
fuerza  efectiva  que  existe  de  que  enviaré  á  V.  E.  un  estado, 
luego  que  estén  todas  reunidas  en  el  punto  indicado. 


—  100  — 

Como  el  parque  es  pesado  y  gravoso  para  las  prontas  mar- 
chas, y  por  ahora  no  debo  atacar,  así  por  las  fuerzas  que  tiene 
el  enemigo,  según  me  dicen,  como  por  las  órdenes  de  V.  E.,  he 
dispuesto  se  establezca  en  este  punto  para  que  diste  menos  de 
las  posiciones  que  intento  tomar,  si  me  da  tiempo  el  enemigo,  y 
esté  en  aptitud  de  ponerme  á  salvo  en  el  caso  de  una  retirada. 

Incluyo  á  V.  E.  los  oficios  originales  que  ha  sorprendido  el 
oficial  don  José  Manuel  Millán,  que  se  halla  de  avanzada  en  la 
posta  de  León,  cuyo  parte  á  don  Antonio  Eodríguez  ó  adjunto 
en  copia  con  el  número  1,  luego  que  se  adelantare  más  la  inda- 
gación del  conductor  de  los  expresados  oficios  instruiré  á  Y.  E. 
si  mereciese  ponerse  en  su  noticia. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Yatasto,  29  de  marzo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  coche  que  me  fué  preciso  traer  desde  el  Rosario  por  mis 
enfermedades,  pertenece  al  maestro  Roque,  y  ha  llegado  con  mu- 
chos trabajos  por  su  mal  estado ;  por  esto  mismo  y  porque  sería 
mayor  costo  su  devolución  me  parece  más  conveniente  que  V. 
E.  se  sirva  mandar  se  le  pague  su  valor,  que  conceptúo  á  lo  más 
de  400  pesos,  pues  la  caja  está  enteramente  apolillada  en  sus  pi- 
lares y  tableros  ;  en  Salta  ó  Jujuy  podrá  venderse  y  resarcir  en 
parte  la  suma  apuntada  en  ahorro  de  los  fondos  del  erario ;  asi- 
mismo dejé  á  un  criado  de  dicho  maestro  Roque  en  la  zona  del 
Ojo  del  agua,  que  venía  haciendo  de  cochero  por  no  ser  baquea- 
no de  estos  lugares,  á  quien  he  dado  ocho  pesos,  que  se  podrán 
tener  presentes  para  abonarle  su  salario. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  de  Yatasto,  29  de  marzo  de  1812. 


101  — 


Excelentísimo  señor : 

Como  la  caja  del  coche  que  traía  estaba  apolillada,  según  ya 
lo  manifesté  á  V.  E.  desde  Yatasto,  concluyó  en  el  río  del  Pa- 
saje, cuya  corriente  lo  arrebató  y  sólo  lian  salido  sanas  las  rue- 
das y  regulares  las  varas;  aviso  á  Y.  E.  como  un  comprobante 
de  que  su  valor  no  debe  exceder  de  los  400  pesos  que  insinué. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  4  de  abril  de  1812. 

Incluyo  á  Y.  E.  la  justificación  de  existencia  del  teniente  co- 
ronel don  Juan  Eamón  Balcarce,  á  fin  de  que  en  su  vista  se  sirva 
ordenar  lo  conveniente  al  abono  de  la  asignación  que  dejó  á  su 
esposa  doña  María  Trinidad  Mansilla,  y  con  oportunidad  remi- 
tiré la  del  mes  de  febrero. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  4  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Hallándose  enfermo  el  coronel  don  Eustoquio  Díaz  Yélez  en 
Yatasto,  y  en  atención  á  las  circunstancias  del  teniente  coronel 
don  Juan  Eamón  Balcarce,  le  he  nombrado  mayor  general  inte- 
rino del  ejército ;  lo  aviso  á  Y.  E.  para  su  inteligencia. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  4  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Desde  ayer  á  la  tarde  me  hallo  en  este  punto  y  conmigo  el 
primer  batallón  del  número  6  y  el  escuadrón  de  húsares  :  las  de- 


—  102  — 

más  divisiones  del  ejército  están  en  camino  y  no  han  llegado, 
dos  de  ellas,  particularmente  la  artillería  á  causa  de  estar  creci- 
do el  Pasaje. 

He  recibido  en  mi  viaje  noticias  del  enemigo :  me  avisan  des- 
de Cochinoca  con  fecha  23  del  pasado  que  no  ha  pasado  de  Sui- 
pacha :  las  avanzadas  dan  parte  de  que  no  hay  novedad. 

Pasado  mañana  medito  salir  para  reconocer  los  puntos  que 
sean  más  á  propósito  para  situar  baterías  que  impidan  la  entrada 
á  estos  países  desde  el  Perú;  si  el  enemigo  me  diese  tiempo  para 
establecerlas,  me  persuado  que  podré  conseguir  el  fin  que  me 
propongo. 

Dios,  etc. 

Cuartel  geueral  del  Campo  Santo,  4  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Mucho  hay  que  hacer  y  mucho  que  trabajar  para  poder  dar 
forma  á  esto  que  se  llama  ejército ;  todavía  no  lo  tengo  reunido 
y  espero  este  momento  para  arreglarlo  según  me  parece  más 
conforme  al  objeto. 

Por  lo  pronto  voy  á  crear  una  compañía  de  guías  que  es  de  la 
mayor  importancia  (á  cuyo  fin  he  expedido  ya  mi  orden  al  pre- 
fecto de  Salta) :  á  crear  un  cuerpo  de  cazadores  que,  á  mi  enten- 
der, es  la  única  tropa  aparente  para  estos  países,  todos  de  embos- 
cada ;  y  poner  la  caballería  con  lanza,  pues  las  armas  de  fuego 
que  tienen,  inútiles  en  sus  manos,  son  las  que  me  han  de  servir 
para  aquél. 

Con  esta  idea  desde  Yatasto  he  dado  á  los  dragones,  que  no 
tenían  armas  de  fuego,  lanzas,  y  mi  escolta  es  de  los  que  llevan 
esta  arma,  para  quitarles  la  aprensión  que  tienen  contra  ella,  y 
que  se  aficionen  á  su  uso,  viendo  en  mí  esta  predilección. 

Según  los  informes  privados  que  tengo  por  algunos  oficiales 
de  crédito  del  ejército,  parece  que  la  tropa  está  muy  acoquina- 


—  103  — 

da ;  lo  cierto  es  que  he  tenido  gran  deserción  desde  que  tomé  el 
mando  y  di  mi  orden  para  retroceder  ;  mas  esto  lo  atribuyo  más 
á  la  clase  de  oficialidad,  que  á  los  mismos  soldados,  pues  éstos 
como  cuerpos  inertes  se  mueven  según  el  impulso  de  aquellas 
palancas. 

Hoy  mismo  lie  llamado  á  los  comandantes  de  los  cuerpos,  que 
digo  se  hallan  conmigo,  y  prevenídoles  que  digan  á  sus  oficia- 
les que,  si  no  tienen  espíritu  para  sufrir  con  constancia  los  tra- 
bajos, me  lo  avisen  para  despacharlos  con  licencia,  antes  de  que 
tome  providencias  que  les  sean  injuriosas  :  parecía  que  se  delei- 
taban con  decir  á  todos  cuantos  veían  que  apenas  habría  200 
fusiles  útiles  en  el  ejército. 

Parece  que  es  cierto  que  hay  mucho  armamento  inservible, 
según  se  me  asegura  por  algunos  de  los  jefes,  que  aun  no  lo  he 
podido  inspeccionar  por  mí  mismo  ;  más  ésto,  que  debería  reser- 
varse, se  propaga,  y  sin  conseguir  remedio  sólo  se  causa  el  des- 
aliento, entre  estos  habitantes  que  parecen  de  nieve,  respecto  de 
nuestra  empresa. 

Para  animarlos  he  dado  la  orden  al  coronel  don  Pedro  José 
Saravia  á  fin  de  que  ponga  su  regimiento  sobre  las  armas,  que 
han  de  ser  lanzas,  con  destino  á  guarnecer  á  Salta  por  ahora,  y 
estar  prontos  para  atender  á  la  defensa  de  la  patria. 

Cuanto  conceptúe  útil  al  cargo  que  V.  E.  me  ha  conferido  in- 
terinamente, otro  tanto  he  de  poner  en  práctica  :  conozco  cuánto 
perderá  nuestra  opinión,  si  nuestros  pasos  son  retrógrados,  y  no 
perderé  ocasión  de  evitarlos  en  todo  lo  que  me  sea  posible. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  4  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Como  la  tropa  está  casi  desnuda,  he  mandado  al  prefecto  de 
Salta  que  se  hagan  2000  camisas,  tomando  el  lienzo  é  hilo  délos 


—  104  — 

comerciantes  y  girando  sus  valores  contra  mí,  que  endosaré  con- 
tra V.  E.,  previniéndole  asimismo  que  se  trabajen  gratuitamente 
por  las  señoras  de  la  expresada  ciudad  y  de  Jujivy  ;  lo  aviso  á 
V.  E.  para  su  conocimiento. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  4  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Acabo  de  recibir  oficio  de  los  capitanes  don  Fermín  Baca  y 
don  Mariano  Díaz,  en  que  me  comunican  haberse  apoderado 
de  la  capital  de  Atacama,  que  están  con  buena  gente  y  armas 
suficientes  para  embarazar  toda  maquinación  enemiga  y  que  el 
segundo  pasa  á  Chiuchiu,  Calama  y  sus  inmediaciones  para  pri- 
var que  el  jefe  de  las  tropas  de  Lima  se  aproveche  del  puesto  de 
Covija  para  su  fuga  ó  proporcionarse  auxilios. 

Igualmente  ha  llegado  uno  de  los  soldados  del  ejército  que 
fué  prisionero  en  el  Desaguadero  y  que  ha  logrado  huir  de  las 
tropas  contrarias  en  que  servía  y  me  confirma  la  noticia,  que  por 
otros  dos  soldados  que  se  nos  han  pasado  y  por  otros  varios 
conductos  he  recibido,  de  que  los  cochabambinos  apuraban 
demasiado  al  expresado  jefe. 

Las  aguas  me  han  impedido  salir  hoy,  pero  sin  falta  alguna 
continuaré  mañana  el  viaje  que  tengo  premeditado  y  del  que  ya 
he  instruido  á  V.  E. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  6  de  abril  de  1812. 


105  — 


Excelentísimo  superior  gobierno  provisional  de  las  Provincias 
Unidas  del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

El  27  de  febrero  me  dijo  V.  E.  que  no  me  incluía  el  título  de 
general  interino  de  este  ejército  por  la  premura  de  las  circuns- 
tancias, y  como  no  me  haya  venido  en  los  correos  sucesivos,  me 
veo  precisado  á  recordárselo,  é  igualmente  el  señalamiento  de 
sueldos ;  me  gusta  el  orden  y  por  eso  es  que  ocurro  á  V.  E.  por 
la  remisión  del  predi  clio  título,  para  que  todo  camine  como  co- 
rresponde, como  del  insinuado  señalamiento  del  sueldo  que  de- 
beré percibir  para  extender  mis  gastos  hasta  donde  alcance. 

Dios  guarde  á  V.  E.,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 


Excelentísimo  superior  gobierno  provisional  de   las  Provincias 
Unidas  del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Es  adjunta  la  solicitud  del  primer  teniente  de  dragones  li- 
geros de  la  patria  don  Juan  Escobar  para  que  se  le  satisfagan 
á  su  madre  doña  María  Gutiérrez  veinte  pesos,  que  le  asigna 
mensualmente  de  sus  sueldos  ;  á  ñn  de  que  V.  E.  provea  lo  con- 
veniente. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 


106 


Excelentísimo  superior  gobierno  provisional  de  las   Provincias 
Unidas  del  Rio  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Remito  la  correspondencia  del  coronel  don  Esteban  Arce,  co- 
mandante de  las  armas  de  Cochabamba  con  los  números  1  á  4, 
y  las  respectivas  contestaciones  que  le  he  dado  igualmente  que 
á  su  carta  que  señalo  con  el  número  5 ;  asimismo  incluyo  la  ra- 
zón del  armamento  y  municiones  que  me  han  enviado  á  mano 
con  el  conductor,  y  señalo  con  el  número  6.  V.  E.  formará  de 
todo  el  concepto  que  se  merece. 

V.  E.  hallará  en  el  número  2  una  declaración  que  dio  un  tal 
Ortuño  autorizada  por  Lombera,  en  que  se  habla  de  un  Man- 
gudo y  un  Pintos  de  Jujuy. 

Ambos  tienen  allí  el  concepto  general  de  contrarios  á  la  cau- 
sa, y  de  intervenir  en  comunicaciones  con  el  enemigo,  igual- 
mente el  administrador  de  correos  Aguirre. 

Por  esto  he  determinado  que  todos  tres  vayan  á  Santiago  del 
Estero  para  ponerlos  distantes  del  lugar  de  mis  operaciones,  y 
asegurar  las  armas  que  se  me  han  confiado. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

La  adjunta  de  don  Mateo  Centeno,  comandante  de  la  Angos- 
tura, da  una  idea  del  estado  en  que  se  halla  el  partido  de  Poopó, 
de  Carangas,  y  demás  que  expresa :  la  paso  á  V.  E.  para  su  co- 
nocimiento, y  por  si  gustase  que  estas  noticias  se  publiquen 
para  alentar  los  espíritus  débiles. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  geueral  del  Campo  Santo.  21  de  abril  de  1812. 


107 


Excelentísimo  señor : 

Conozco  los  talentos  y  aptitud  de  don  Diego  Balcarce,  capi- 
tán qne  fué  de  la  cabellería  de  la  patria,  y  sirvió  conmigo  en  el 
ejército  del  norte ;  por  lo  tanto  suplico  á  V.  E.  me  haga  la  gra- 
cia de  enviármelo  para  que  continúe  sus  servicios,  y  siga  ha- 
ciéndose digno  de  las  atenciones  de  la  patria. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  21  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Entre  las  muchas  necesidades  que  tiene  este  ejército,  una  es 
la  de  oficiales  ;  y  deseando  poder  de  algún  modo  remediarla,  pido 
á  V.  E.  aquellos  que  han  servido  conmigo  y  los  conozco ;  tal  es 
don  Manuel  Chaves,  teniente  que  fué  de  caballería  de  la  patria,  y 
don  Juan  Arias,  alférez  del  mismo ;  espero  qne  V.  E.  me  los  en- 
víe, como  también  algunos  de  los  oficiales  de  infantería  que  es- 
tén rebajados,  sean  de  buena  conducta  y  hayan  merecido  con- 
cepto por  algunas  acciones  de  guerra  en  que  se  hayan  hallado, 
ó  por  su  buen  comportamiento  en  el  servicio :  así  será  posible 
alguna  tal  cnal  dirección  á  esta  máquina. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  22  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Regresando  de  Purmamarca  para  la  quebrada  del  Toro  con  el 
objeto  de  tomar  conocimientos  de  las  posiciones  que  presenta  el 
país,  tuve  la  satisfacción  de  encontrar  en  el  río  Blanco  al  capi- 
tán don  José  María  Varas,  que  venía  de  extraordinario  de  la  va- 
lerosa provincia  de  Cochabamba. 


—  108  — 

Su  correspondencia  extensa  me  lia  hecho  retroceder  á  este 
cuartel  general,  y  he  llegado  á  las  dos  de  la  tarde,  á  fin  de  po- 
derme imponer  de  ella,  y  contestar  al  prefecto,  comandante  de 
armas  y  cabildo  secular,  y  otros  jefes  que  de  las  demás  provin- 
cias interiores  me  han  escrito,  y  varias  personas  particulares. 

Pero  deseoso  de  no  retardar  la  plausible  noticia  de  sus  esfuer- 
zos, doy  parte  á  V.  E.  de  que  se  halla  con  un  ejército  bien  disci- 
plinado, y  que  pasaba  don  Mariano  Antezana,  prefecto,  á  atacar 
á  Oruro,  y  seguir  á  estrechar  al  enemigo,  á  consecuencia  de 
acuerdo  celebrado  en  junta  de  guerra. 

Con  el  correo  dirigiré  á  V.  E.  todos  los  papeles  y  documentos 
que  merezcan  su  atención ;  entretanto  asegúrese  V.  E.  de  la 
adhesión,  unión  y  obediencia  que  presta  á  su  superioridad  la  leal 
y  digna  provincia  de  Cochabamba. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  17  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Las  cartas  de  Goyeneche,  que  acompaño  en  otro  de  esta  fecha, 
me  han  dado  la  bastante  idea  para  adelantar  el  ejército  cuanto 
me  sea  posible,  al  mismo  tiempo  que  las  noticias  y  estado  de  Co- 
chabamba y  demás  provincias  en  que  se  trabaja  con  empeño  y 
ardor  por  la  causa  de  la  patria,  porque  creo  que  con  estar  á  las 
inmediaciones  del  enemigo  le  distraigo  su  atención  y  divido  sus 
fuerzas,  que  según  avisa  el  comandante  Arce  no  exceden  de  4000 
hombres,  de  los  cuales  2000  reclutas. 

Procuraré  sí,  conforme  á  las  órdenes  con  que  me  hallo  de  V. 
E.,  no  entrar  en  acción  que  no  me  sea  muy  ventajosa  por  la  cla- 
se de  tropas  de  que  se  compone  este  ejército,  y  lo  haré  trabajar, 
siempre  que  sea  posible,  atrincherado,  hasta  que,  disciplinándolo 
á  mi  satisfacción  y  aumentándolo  V.  E.,  como  espero,  pueda 


—  109  — 

hostilizar   activamente  y  poner  en  respeto   á  nuestras   armas. 

Espero  emplear  toda  mi  actividad  y  eficacia  para  este  fin,  sin 
embargo  de  que  las  inmensas  distancias  son  un  terrible  obstá- 
culo, y  de  que  con  la  retirada  todo  se  La  trastornado  y  puesto 
mayores  dificultades  para  las  caballadas,  ganados  y  otros  obje- 
tos de  necesidad. 

Pero  V.  E.  se  liará  cargo  que  para  llevar  adelante  mis  miras 
y  mantener  el  ejército  como  debe  ser,  vestido,  alimentado  y  pa- 
gado, recobrando  el  crédito  que  tenemos  perdido  en  lo  interior. 
se  necesita  dinero,  y  es  indispensable  que  Y.  E.  me  provea  de  él. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  17  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Las  tres  adjuntas  cartas  de  don  José  Manuel  Goyeneche  fue- 
ron interceptadas,  con  otras  varias,  por  don  Mateo  Centeno, 
comandante  de  la  Angostura. 

Y.  E.  se  impondrá  por  ellas  de  la  comunicación  del  obispo  de 
Salta  con  los  enemigos,  y  en  consecuencia  le  pasé  ayer  mismo, 
desde  el  punto  en  que  las  leí,  la  orden  que  señalo  con  el  número 
1,  y  al  prefecto  la  del  número  2. 

Generalmente  se  me  Labia  dicho  que  este  prelado  era  contra- 
rio á  la  sagrada  causa  de  la  patria,  que  de  su  casa  salían  las 
noticias  más  funestas,  y  que  se  empeñaba  en  el  desaliento,  y, 
por  consiguiente,  en  la  desunión. 

Mi  ánimo,  propenso  siempre  á  pensar  bien  de  todos,  no  me 
daba  lugar  á  persuadirme  de  tales  excesos,  pero  en  el  momento 
que  he  visto  las  cartas  de  Goyeneche  no  he  podido  contenerme, 
pues  veía  expuesta  la  seguridad  de  las  armas,  habiendo  esta 
clase  de  sujetos  que  se  destinan  á  su  ruina  por  unos  medios  tan 
rastreros  y  que,  con  su  ejemplo,  arrastran  la  multitud  ignorante 


-  110  — 

y  siempre  propensa  á  respetar  esta  elevada  y  santa  clase  de  la 
sociedad. 

El  clero  me  ha  hecho  la  representación  qne  señala  el  número 
3  y  decreté  lo  qne  aparece  al  pie  de  ella,  el  mismo  obispo  me 
escribe  la  del  número  4  á  que  he  contestado  con  el  número  5. 

Creo  será  de  la  aprobación  de  Y.  E.  esta  providencia,  porque 
de  otro  modo  no  es  posible  arrancar  estos  males  que  tantos  per- 
juicios nos  causan,  atribuyendo  á  debilidad  nuestra  y  miedo 
todo  lo  que  es  moderación  y  dulzura. 

Con  algunos  otros  he  de  ejecutar  otro  tanto,  aunque  calle  el 
decreto  de  seguridad  por  algunos  instantes ;  pues  de  otro  modo 
no  puedo  responder  de  la  seguridad  de  mis  operaciones  milita- 
res, ni  del  ejército  que  V.  E.  me  ha  confiado. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  17  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  teniente  coronel  don  José  Superi  se  halla  de  comandante 
del  cuerpo  de  castas  que  he  formado  con  los  que  aquí  existían 
y  los  que  ha  traído  de  Córdoba,  y  á  fin  de  abonarle  los  sueldos 
que  le  corresponden,  se  hace  indispensable  que  Y.  E.  haga  su 
señalamiento. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Por  la  razón  que  Y.  E.  se  sirve  acompañar  á  su  oficio  de  20 
del  pasado  de  lo  que  conduce  don  Pedro  Carrasco,  no  aparece 
que  traiga  los  medicamentos  pedidos.  El  ejército  está  sin  ellos, 
y  aun,  lo  que  es  más,  sin  quina,  principal  agente  para  desterrar 


—  111  — 

el  tal  chucho  que  me  tieue  casi  la  mitad  de  la  gente  inútil ; 
espero  que  V.  E.  se  sirva  tomar  las  providencias  oportunas  para 
que  se  remitan  las  medicinas  que  solicitó  mi  antecesor,  y,  si  es 
posible,  una  carga  de  quina,  que  la  tiene  buena  el  estado. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Todo  me  impide  adelantar  mis  marchas,  como  quisiera,  por  los 
objetos  que  indiqué  á  V.  E.  en  mi  oficio  del  17  :  el  terrible  chu- 
cho, de  cuyos  estragos  puede  ver  V.  E.  una  parte  en  el  adjunto 
estado,  la  desnudez  de  la  tropa  con  la  consideración  del  tempe- 
ramento de  los  países  donde  debe  situarse,  el  mal  estado  del 
armamento  y,  por  último,  las  dificultades  de  llenar  los  objetos 
que  son  necesarios  é  indispensables;  pero  se  trabaja  constante- 
mente y  no  dejo  piedra  por  mover  para  cumplir  ^con  las  inten- 
ciones de  Y.  E.  y  satisfacer  los  deseos  que  tengo  de  poner  en 
respeto  nuestras  armas. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Paso  á  manos  de  V.  E.  tres  oficios  del  ilustre  cabildo  de  Co- 
chabamba,  de  29  de  enero  y  9  y  20  de  febrero,  cinco  de  la  junta 
gubernativa,  tres  de  ellos  de  29  de  febrero,  uno  de  Io  de  marzo 
y  otro  de  3  del  mismo,  igualmente  dos  oficios  del  prefecto,  pre- 
sidente de  ella,  don  Mariano  Antezana,  de  17  de  febrero,  sin 
firma,  con  trece  documentos,  duplicados  los  números  9  y  10,  y 
su  carta  particular  de  Io  de  marzo  en  que  cita  un  documento 


—   112   — 

que  le  acompaña,  y  parte  de  la  correspondencia  de  Lima  inter- 
ceptada, que  también  incluyo. 

Mis  contestaciones  á  todos  ellos  van  señaladas  con  los  núme- 
ros 1  á...  para  inteligencia  de  V.  E. ;  advirtiéndole  que  lie 
tomado  el  término  de  dejarlo  todo  á  su  resolución,  ya  porque 
no  tengo  facultades  para  decidir,  ya  porque  conceptúo  muy  crí- 
ticas las  circunstancias  para  dar  ni  sostener  nuevas  reglas  en 
todo  lo  que  no  sea  puramente  militar,  y  también  por  no  errar  é 
irá  fomentar  una  división  que,  por  desgracia,  asoma  claramente 
en  todas  las  indicaciones  contra  Arce. 

Sólo  lie  resuelto  la  venida  de  Eivero,  conceptuando  urgente 
quitar  de  allí  á  un  hombre  que  siempre  debe  tener  algún  par- 
tido, y  por  las  instancias  de  Antezana,  que  se  conoce  no  lleva- 
ría á  efecto  providencias  fuertes;  porque  parece  que  al  paso  que 
nuestros  enemigos  despliegan  sus  furores  contra  nosotros,  en 
razón  directa  entra  la  lenidad  en  nuestros  espíritus  y  quedan 
impunes  los  más  atroces  delitos  contra  la  seguridad  de  la 
patria. 

Debo  advertir  á  V.  E.  que  es  indispensable  atender  á  las  ges- 
tiones del  cabildo  y  junta  por  Antezana;  porque  si  V.  E.  no  lo 
hace,  ellos  no  lo  ejecutarán  y  nuestras  fuerzas  no  alcanzan  á 
impedirlo,  á  más  de  que  su  mérito  es  relevante,  y  tiene  el  voto 
público  en  su  fuerza. 

No  menos  importa  que  V.  E.  atienda  la  recomendación  de 
Antezana  á  favor  del  doctor  Escudero,  ya  que  ponen  en  sus 
manos  esta  clase  de  revoluciones  que  por  sí  mismos  pueden 
tomarse  á  salvoconducto. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 


—  113 


Excelentísimo  señor : 

Acompaño  lo  actuado  para  la  salida  del  obispo  de  Salta,  quien 
alborotó  bien  antes  de  salir  yendo  á  visitar  las  iglesias,  llorar 
en  pueblos,  y  arrastrarse  las  mujeres  y  canalla  tras  sí,  sin  duda 
pensando  que  el  pueblo  tomaría  á  su  cargo  impedir  su  salida  ; 
pero  nada  hubo  y  tomó  el  camino  de  las  cuestas,  imposible  de- 
transitarse  en  carruaje,  y  mandé,  como  V.  E.  verá,  que  se  le 
hiciese  ir  por  el  camino  real. 

En  la  sumaria  contra  Eivero  verá  V.  E.  en  una  de  sus  decla- 
raciones otra  indicación  contra  el  obispo  de  haber  escrito  á 
Goyeneche,  y  convendría  mucho,  á  mi  ver,  que  se  publique  la 
carta  al  virrey  de  Lima  de  aquél,  y  asimismo  la  expresada 
indicación,  con  otros  datos  que  me  consta  tiene  esa  superiori- 
dad contra  el  predicho  obispo  :  así  no  aparecerá  ligera  mi  deter- 
minación, ni  menos  la  aprobación  de  Y.  E.  que  espero. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  prefecto  y  jefes  de  la  provincia  de  Cochabamba  por  medio 
del  conductor  de  los  pliegos,  capitán  don  José  Varas,  solicitan 
que  vaya  don  Eustoquio  Díaz  Vélez,  de  quien  tienen  el  mayor 
concepto,  lo  mismo  que  los  demás  individuos  del  ejército;  en 
consecuencia  le  he  comunicado  la  orden  para  que  emprenda  su 
marcha,  y  aviso  á  V.  E.  para  su  inteligencia. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  22  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Paso  á  manos  de  V.  E.  la  correspondencia  de  Goyeneche  y  la 
de  Tristán  que,  bajo  cubierta  de  don  Juan  Martín  de  Pueyrre- 

DOC.    ARCH.    BELGRANO.   —  T.    IV  8 


—  114  — 

don.  he  recibido,  é  igualmente  las  cartas  que  dirigí  á  ambos  y 
señalo  con  los  números  1  y  2,  sus  contestaciones  y  las  mías  que 
manifiestan  3  y  4. 

Este  es  un  asunto  de  consideración  que  sólo  puede  acertarse 
á  desempeñarlo  con  pulso  por  V.  E.  mismo,  y  como,  por  otra 
parte,  choca  con  mis  principios,  pues  no  hallo  justo  que  las 
armas  hayan  de  violentar  la  voluntad  de  los  pueblos,  y  siempre 
he  estado  decidido  y  estoy  á  seguir  la  constitución  que  se  esta- 
blezca por  un  congreso  general,  no  me  encuentro  capaz  de  ma- 
nejarlo con  buen  desempeño. 

Pero,  si  he  de  decir  á  V.  E.  lo  que  siento,  á  mi  entender,  Goye- 
neche  sólo  trata  de  ganarse  tiempo  y  aspira  á  ser  el  que  dé  la 
ley  á  la  América  del  Sur  con  sus  fuerzas;  según  todas  las  noti- 
cias, intenta  dirigirse  contra  Cochabamba  con  el  objeto  de  su 
total  destrucción,  y  si  lo  consigue,  volver  sus  armas  sobre  estas 
provincias,  que  justamente  cree  ser  de  su  partido  por  los  clamo- 
res de  los  infinitos  contrarios  que  tenemos,  y  por  la  apatía  en 
que  han  caído  y  es  consiguiente  á  nuestras  pérdidas,  y  al  dis- 
gusto que  se  les  ha  inspirado  con  las  varias  ocurrencias  ya  de 
sus  diputados,  ya  de  los  perjuicios  que  les  ha  causado  el  ejér- 
cito, y  que  son  inevitables,  aunque  fuera  de  cartujos.  Lo  que  me 
es  sensible  es  no  tener  una  fuerza  capaz  de  llamarle  la  atención 
y  distraerlo  de  sus  intenciones  contra  Cochabamba  :  cuento  mil 
quinientos  hombres  en  el  ejército,  pero  la  mitad  de  ellos  están 
enfermos;  otra  porción  es  de  reclutas;  el  armamento  en  un  mi- 
serable estado;  el  dinero  escaso,  y  por  todas  partes  no  veo  más 
que  un  sinnúmero  de  dificultades. 

Sin  embargo,  trato  de  cerciorarme  del  plan  de  Goyeneche, 
para  de  cualquier  modo  que  sea,  y  aun  cuando  no  sea  sino  con 
apariencias,  distraerle  de  sus  miras  y  mantener,  cuanto  me  sea 
posible,  esta  fuerza  hasta  que  V.  E.  me  la  aumente  y  pueda 
operar  con  alguna  franqueza  en  auxilio  de  dicha  provincia  y  de 
todos  los  indios  que  trabajan  con  entusiasmo;  pero  que  tal  vez 


—  115  — 

se  concluya  por  la  falta  de  auxilios  y  el  terror  que  les  inspira 
quemándoles  sus  casas,  degollándolos  y  ejecutando  con  esos 
infelices  cuanta  clase  de  horror  les  ocurre. 

Mas  no  hay  que  decaer  de  ánimo  por  esto  y  sí  dedicarse  á 
buscar  los  recursos  para  aumentar  nuestras  fuerzas  y  mante- 
nerlas como  es  debido  :  en  ellas  consiste  la  libertad  de  la  patria 
y  es  preciso  que  lleven  todas  nuestras  atenciones  hasta  poner 
los  ejércitos  bajo  el  pie  de  disciplina  en  que  deben  estar,  que  si 
lo  conseguimos,  estoy  cierto  de  que  cantaremos  la  victoria,  y  se 
habrá  asegurado  el  que  nos  cuenten  en  el  número  de  las  naciones. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  28  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Incluyo  los  papeles  que  me  dejó  don  Juan  Martín  de  Puey- 
rredón,  relativos  á  las  comunicaciones  con  Goyeneche,  por  si 
pudiesen  conducir  á  las  medidas  que  tome  V.  E.  con  referencia 
á  las  que  le  paso  con  esta  fecha. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  28  de  abril  de  1812  (1). 

Excelentísimo  señor : 

Después  que  avisé  á  V.  E.  de  lo  que  había  dispuesto  para 
que  marchara  á  ésa  el  obispo  de  esta  diócesis,  tuve  la  noticia 
de  su  fuga  ú  ocultación,  según  aparece  en  la  copia  número  1,  á 
que  contesto  con  el  número  2,  á  que  acompaña  mi  manifiesto 
número  3  y  la  proclama  que  refiere  número  4,  sucesivamente 
expedí  mis  órdenes  para  todas  las  personas  que  hallé  convenía. 

(1)  Aquí  concluye  el  cuaderno  2o  ;  las  comunicaciones  que  siguen  se  en- 
cuentran en  otro  cuaderno  que,  sin  indicación  precisa  alguna,  existe  en  el 
Museo  ;  pero  que  evidentemente  es  la  continuación  de  aquel.  (N.  de  la  D.) 


—  116  — 

El  día  inmediato  dirigí  las  del  número  5  y  6,  una  al  deán  y 
cabildo  eclesiástico,  y  otra  al  deán  que  se  hallaba  en  el  Valle 
de  Calcliaquí,  de  que  todavía  no  lie  podido  tener  contestación 
por  la  gran  distancia. 

Anteayer  be  tomado  el  arbitrio  de  escribir  la  del  número  7 
al  cura  de  este  punto  doctor  Echenique,  porque  be  llegado  á 
traslucir  que  no  ba  fugado,  y  que  se  baila  escondido,  teniendo 
parte  en  ello  un  primo  del  expresado  doctor,  quien  me  invitaba 
á  que  expidiese  uua  proclama  afianzándole  la  seguridad  de  su 
persona  si  se  presentaba. 

En  fin,  veremos  lo  que  resiüta,  y  de  todo  daré  parte  á  V.  E. 
para  su  conocimiento:  el  tal  ilustrísimo  me  ba  becbo  perder 
tiempo,  trabajar  y  distraer  la  tropa:  todo  consiste  en  nuestros 
miramientos  para  que  no  se  note  nuestro  modo  de  proceder,  que 
por  más  justo  siempre  tiene  detractores. 

Dios  guarde  á  V.  E.,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  29  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Los  adjuntos  estados  presentan  á  Y.  E.  la  fuerza  de  este 
ejército  y  su  armamento  en  el  estado  que  lo  be  recibido:  impor- 
ta que  se  complete,  al  menos,  el  número  de  bayonetas  que  fal- 
tan, y  que  sea  con  la  posible  brevedad. 

Acompaño  igualmente  la  razón  de  las  municiones  existentes 
en  este  parque,  que  son  las  tínicas  que  hay  para  la  artillería  de 
calibre  2  y  1.  para  fusil  y  carabina :  no  ejecutándolo  de  las  pie- 
zas que  vienen  á  cargo  de  Yidela,  ni  de  los  demás  titiles  que 
existían  en  Yatasto,  porque  aún  no  ban  llegado,  sin  embargo  de 
la  prontitud  con  que  exigí  se  me  enviasen  de  Tucumán  los  pri- 
meros y  de  las  instancias  becbas  al  mismo  gobierno  por  el  co- 
mandante de  artillería  Eamírez  para  que  le  remitiesen  bueyes  y 
peones  para  trasladarse  á  este  punto,  conforme  á  mis  órdenes. 


—  117  — 

íTada  hay  que  no  experimente  dilaciones,  dificultades  y  un 
millón  de  obstáculos. 

Incluyo  también  la  lista  de  una  porción  de  oficiales  agrega- 
dos, hijos  del  Perú,  que  me  dijo  mi  antecesor  conservaba  por 
consideraciones  políticas,  y  yo  no  he  innovado  por  las  mismas, 
bien  que  según  informes  son  contados  los  que  son  capaces  de 
desempeñar  los  cargos  que  representan. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  30  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Sin  embargo  de  que  no  he  hecho  jamás  aprecio  de  títulos, 
pues  que  todos  los  cargos  que  he  ejercido  desde  que  se  instaló 
el  gobierno,  y  el  que  ejerzo,  nos  los  miro  sino  en  la  clase  de  co- 
misiones en  que  he  conceptuado  se  me  destina  porque  se  me 
cree  útil,  y  sin  embargo  también  de  que  V.  E.  indirectamente 
me  ha  manifestado  querer  que  callase  mi  título  de  brigadier 
que  debí  al  anterior  gobierno,  me  calificó  con  él  á  consecuencia 
de  haberme  insinuado  mi  antecesor  que  convenía  así  lo  hiciese 
en  estos  países  que  gustan  del  oropel  y  todo  lo  que  sea  exte- 
rioridad: lo  aviso  á  V.  E.  para  su  inteligencia,  y  porque  si  lo 
llegase  á  ver  no  se  persuada  que  me  han  movido  otras  causas  á 
usarlo. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  30  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Hablé  á  V.  E.  en  mi  oficio  de  28  del  pasado  de  la  apatía  en 
que  han  caído  estos  pueblos,  y  dije  á  V.  E.  cuáles  eran  las  ra- 
zones de  su  origen,  según  se  ha  llegado  á  comprender:  ello  es 


—  118  — 

cierto  que  ni  en  mi  camino  al  Rosario  con  el  regimiento  de  mi 
cargo,  ni  en  aquel  triste  pueblo,  ni  en  la  provincia  de  Córdoba 
y  su  capital,  ni  en  las  ciudades  de  Santiago,  Tucumán  y  Juiuy 
que  be  visto  de  la  provincia  de  Salta  be  observado  aquel  entu- 
siasmo que  se  manifestaba  en  los  pueblos  que  recorrí  cuando 
mi  primera  expedición  al  Paraguay;  por  el  contrario,  quejas, 
lamentos,  frialdad,  total  indiferencia,  y  diré  más.  odio  mortal, 
que  casi  estoy  por  asegurar  que  preferirían  á  Goyeneche,  cuan- 
do no  fuese  más  que  por  variar  de  situación  para  ver  si  mejo- 
raban. 

Créame  V.  E.,  el  ejército  no  está  en  un  país  amigo;  no  baj- 
una sola  demostración  que  no  me  lo  indique,  ni  se  nota  que 
baya  un  solo  hombre  que  se  una  á  él,  no  digo  para  servirle,  ni 
aun  para  ayudarle :  todo  se  hace  á  costa  de  gastos  y  sacrificios, 
y  aun  los  individuos  en  su  particular  lo  notan  en  cualquiera  de 
estos  puntos  que  se  dirijan  á  satisfacer  sus  primeras  atenciones 
de  la  vida ;  es  preciso  andar  á  cada  paso  reglando  los  precios, 
porque  se  nos  trata  como  á  verdaderos  enemigos,  pero  ¿qué  mu- 
cho ?  ¡si  se  ha  dicho  que  se  acabó  la  hospitalidad  con  los  porte- 
ños, y  que  los  han  de  exprimir  hasta  chuparles  la  sangre! 

En  esta  situación  recibo  el  manifiesto  de  V.  E.  con  su  oficio 
del  11  del  referido :  ha  sido  para  mí  un  golpe  fatal,  porque  pre- 
veo que  van  á  presentárseme  nuevos  obstáculos,  nuevas  difi- 
cultades, y  que  la  enemiga  va  á  echar  más  profundas  raíces 
destruyéndome  acaso  lo  que  había  empezado  á  trabajar  y  de 
que  me  quería  prometer  sacar  alguna  utilidad  á  favor  de  la  cau- 
sa de  la  patria  porque  tanto  he  anhelado,  y  que  no  necesito  re- 
cordar á  V.  E.  que  es  buen  testigo  de  mis  tareas  y  mis  padeci- 
mientos por  ella,  y  ahora  sabe  adonde  y  cómo  me  ha  puesto,  sin 
duda  cerciorado  de  la  pureza  de  mis  intenciones,  y  de  que  no 
tengo  más  objeto,  ni  más  interés  que  la  salvación  de  mi  patria. 

Quisiera  tener  todos  los  conocimientos  necesarios,  y  ser  ca- 
paz de  alcanzar  con  acierto  el  medio  de  conseguir  que  volviesen 


—  119  — 

los  pueblos  á  aquel  primer  entusiasmo  con  otra  reflexión  que 
entonces ;  mas  a  mí  no  me  ocurre  otro  que  el  que  V.  E.  arbitre 
el  modo  de  hacerles  conocer  que  Buenos  Aires  no  quiere  domi- 
narlos ;  idea  que  va  cundiendo  basta  los  pueblos  interiores,  y 
de  que  ya  se  trata  aun  en  el  mismo  Cochabamba,  de  donde  es- 
criben que  sólo  quieren  aprovecharse  de  nuestros  auxilios  para 
sacudirse  de  Groyeneche,  y  luego  cargar  sobre  nosotros,  y  que 
si  V.  E.  advierte  en  las  cartas  de  éste,  que  últimamente  le  he 
remitido,  la  notorá  implícita  cuando  habla  de  que  los  grandes 
empleos  sólo  se  dan  á  hijos  de  Buenos  Aires. 

Esto  es  lo  que  juzgo  conveniente  no  sólo  para  que  no  haya 
quien  altere  la  tranquilidad  de  estos  pueblos,  sino  para  que 
ellos  vuelvan  á  pensar  en  la  causa  de  la  patria  y  sostenerla  con 
energía :  V.  E.  cuente  entre  sus  miembros  un  individuo  que 
acaba  de  pisar  este  suelo,  y  es  testigo  ocular  de  cuanto  le  dejo 
expuesto  :  él  podrá  informar  á  Y.  E.  con  más  extensión  y  darle 
otras  luces  para  sus  providencias,  que  yo  todavía  no  habré  po- 
dido conseguir  en  la  corta  mansión  que  llevo  y  sinqx>derme  dis- 
traer por  mis  urgentes  ocupaciones  á  indagar  pormenor  cuanto 
convendría  saberse  en  este  particular. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  2  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  comandante  don  Blas  Ari  me  ha  traído  á  los  deanes 
don  Pedro  Funes  y  don  Hipólito  Maldonado,  cura  el  primero 
en  Andamarca,  y  el  segundo  de  las  Salinas  de  Garci-Mendoza, 
con  una  porción  de  representaciones  en  contra  de  ellos,  y  le 
han  acompañado  hasta  treinta  naturales,  todos  con  quejas  de 
la  conducta  de  los  expresados  curas,  y  de  que  son  contrarios  á 
nuestra  sagrada  causa;  que  predicaban  en  contra  de  ella  y  á 
favor  de  Goveneche. 


—  120  — 

En  consecuencia  los  lie  mandado  á  Tiiciiinán  á  las  órdenes 
de  aquel  teniente  gobernador  para  que  estén  á  las  de  V.  E.  bas- 
ta que  determine  lo  que  mejor  le  pareciere  en  vista  de  la  pape- 
lada que  acompaño  para  su  mejor  conocimiento. 

Cuando  los  naturales  ya  no  respetan  á  sus  curas,  á  quienes 
siempre  lian  mirado  como  á  dioses,  es  de  presumir  que  su  entu- 
siasmo por  la  libertad  es  grande ;  si  lo  conservan,  y  siguen  ma- 
nifestándolo como  basta  ahora,  no  podemos  dudar  de  que  la  con- 
seguiremos, sin  embargo  de  nuestros  contrastes. 

Dios  guarde  á  V.  E.,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  2  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  sargento  de  húsares  Ángel  Moriega  asigna  siete  pesos  de 
su  sueldo  para  que  se  socorra  á  su  mujer  en  ésa,  según  aparece 
del  adjunto  memorial  que  paso  á  V.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  ex- 
pedir las  órdenes  que  son  consiguientes. 

Dios  guarde  á  V.  E.,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  2  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

El  cabildo  eclesiástico  de  Salta  me  ba  contestado,  según  el 
número  8  que  acompaño,  y  le  be  dicho  lo  que  aparece  del  nú- 
mero 9  :  asimismo  incluyo  con  el  número  10  la  que  me  escribe 
el  cura  doctor  Ecbenique  en  consecuencia  de  la  que  le  dirigí,  y 
está  señalada  con  el  número  7  en  mi  oficio  de  29  del  pasado,  á 
que  no  be  tenido  á  bien  contestar,  ni  adherir  á  su  pensamiento, 
y  sí  encargar  se  esté  á  la  mira  para  ver  si  se  descubre  dónde 
está  el  obispo,  y  sacarlo  por  fuerza,  ya  que  no  quisiere  presen- 
tarse de  grado,  y  porque  también  se  opondría  á  mi  respuesta 


—  121  — 

dada  al  expresado  cabildo  eclesiástico;  pues  creo  que  debo  des- 
entenderme  de  su  ocultación. 
Dios  guarde  á  V.  E.,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  4  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Ya  no  es  necesaria  la  quina  porque  he  hallado  dos  cargas  en 
Jujuy,  y  con  ella  se  está  curando  á  los  chuchentos,  que,  según  el 
facultativo  que  les  asiste,  van  aliviándose :  lo  aviso  á  V.  E.  para 
que  se  suspenda  la  remesa  que  solicité. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  4  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Paso  á  V.  E.  la  relación  que  me  ha  hecho  el  capitán  don  Fe- 
liciano Hernández  que  ha  venido  de  Potosí  con  el  pasaporte 
que  acompaño,  á  fin  de  que  V.  E.  tome  conocimiento  de  cuanto 
expresa. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  4  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Paso  á  V.  E.  la  adjunta  solicitud  de  Eulogio  Herrera,  sar- 
gento segundo  del  regimiento  de  artillería,  que  en  mi  concepto 
justamente  reclama  las  consideraciones  de  V.  E.  por  sus  distin- 
guidos servicios  que  son  de  notoriedad  en  este  ejército,  para 
que  se  sirva  remunerarle  con  el  premio  á  que  lo  halle   acreedor 


—  122  — 

y  le  sirva  de  estímulo  para  seguir  en  su  buen  desempeño  y  de 
ejemplo  á  sus  hermanos  de  armas. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  5  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

Incluyo  la  adjunta  solicitud  de  don  Pedro  Kegalado  de  la 
Plaza,  capitán  de  artillería,  para  que,  impuesto  V.  E.  de  ella  y 
de  los  documentos  que  la  acompañan,  tenga  á  bien  resolver  lo 
que  bailase  de  justicia. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  5  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Es  adjunta  la  razón  del  señalamiento  que  de  su  haber  hace 
don  Boque  Hernández,  primer  teniente  de  la  primera  del  nú- 
mero 6,  á  su  esposa  doña  Francisca  Caree,  á  fin  de  que  V.  E. 
se  sirva  expedir  las  órdenes  oportunas  para  que  lo  perciba. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  5  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Tengo  entendido  que  se  han  impreso  las  obligaciones  de  los 
oficiales  y  las  leyes  penales,  según  se  me  ha  asegurado,  e  im- 
porta que  V.  E.  se  sirva  mandar,  si  es  cierto,  que  se  me  remita 
un  número  competente  de  ejemplares  por  el  correo,  pues  hace 
mucha  falta  para  la  instrucción  en  que  estoy  empeñado,  y  lo- 
grar la  mejor  disciplina. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  5  de  mayo  de  1812. 


123 


Excelentísimo  seüor: 

Es  una  vergüenza,  es  un  desdoro  que  los  oficiales  de  este 
ejército,  ni  los  sargentos  tengan  un  espadín,  una  espada  ó  un 
sable,  porque  no  hay  donde  comprarlos,  y  es  indispensable  que 
V.  E.  se  sirva  ordenar  que  á  la  mayor  brevedad  se  me  remitan 
200  de  estas  armas  para  que  se  supla  esta  falta,  que  yo  cuidaré 
que  se  les  descuente  á  los  oficiales  el  valor  de  las  que  reciban. 

Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  5  de  mayo  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Si  en  alguna  parte  se  necesita  un  oficial  de  juicio,  probidad 
y  entereza  para  mandar  es  en  Tucumán;  pues  además  de  que 
está  allí  la  interesante  fábrica  de  fusiles  que  con  buena  direc- 
ción debía  ya  haber  presentado  otros  efectos,  es  el  punto  de 
mayores  recursos  para  el  ejército,  y  donde  todo  debe  caminar 
con  la  mayor  celeridad:  actualmente  me  veo  detenido,  con  per- 
juicio de  la  causa,  por  la  dilación  escandalosa  que  ha  habido 
para  remitirme  la  artillería,  municiones  y  vestuarios  que  pedí 
luego  que  llegué  á  Yatasto,  y  me  es  muy  doloroso  que  cuando 
están  sacrificándose  nuestros  hermanos  del  Perú,  esperanzados 
en  nosotros,  y  con  sólo  la  súplica  de  que  entretengamos  al  ene- 
migo con  nuestra  presencia,  dejándoles  á  ellos  su  destrucción, 
no  poder  acceder  á  ella  por  una  falta  que  tal   vez  tiene  su  ori- 
gen en  que  sea  interesado  el  teniente  gobernador  en  la  tropa 
por  sí,  ó  por  algún  pariente,  ó  por  algún  conocido  :  otro  tanto 
me  ha  sucedido  con  el  parque  por  los  peones  y  boyadas :  me 
hierve  la  sangre  al  observar  tanto  obstáculo,  tantas  dificultades 
que  se  vencerían  rápidamente  si  las  manos  intermedias  tuvie- 
ran un  poco  de  interés  por  la  patria  del  que  tienen  por  el  au- 


—  124  — 

mentó  de  los  suyos,  y  por  gozar  de  empleos  y  distinciones  :  esto 
exige  remedio,  y  no  dudo  que  V.  E.  lo  pondrá. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  6  de  mayo  de  1812. 


Excelentísimo  señor: 

El  teniente  coronel  don  José  Antonio  Larrea,  que  llegó  ayer 
del  Valle  de  Cinti,da  las  noticias  siguientes:  Que  el  goberna- 
dor de  Tarija,  marqués  de  Tojo,  lo  remitía  sin  escolta  á  presen- 
tarse á  Potosí  con  otros  nueve  individuos,  y  que  teniendo  aviso 
de  que  los  enviarían  sucesivamente  al  Callao,  determinó  correr 
los  riesgos  de  huir  á  estas  provincias. 

En  su  viaje  encontró  cinco  desertores  de  la  división  de  Tari- 
ja  que  salió  de  Potosí  al  mando  de  don  Juan  linas  á  la  provin- 
cia de  Chayanta :  éstos  le  aseguraron  de  conformidad  que 
Imas  fué  completamente  derrotado  con  pérdida  de  doscientos 
hombres,  entre  muertos  y  heridos. 

Corría  en  Cinti  la  noticia  de  que  los  cochabambinos  habían 
tomado  la  villa  de  Oruro,  después  de  un  combate  reñido  en  que 
murieron  Lombera  y  Socasa,  y  la  circunstancia  en  que  se  ha- 
llaba no  le  permitieron  tomar  los  informes  necesarios  para  cer- 
tificarse de  estos  hechos. 

Confirma  la  retirada  del  batallón  de  Picoaga  de  Suipacha, 
donde  suponen  que  no  quedarán  mil  quinientos  hombres,  de  los 
que  están  muchos  desarmados. 

Se  experimenta  en  Potosí  una  falta  considerable  de  subsis- 
tencia ;  la  libra  de  azúcar  vale  tres  pesos,  una  vaca  treinta  pe- 
sos, el  alumbrado  se  gasta  solamente  por  los  vecinos  ricos,  por- 
que su  valor  es  excesivo. 

Estas  relaciones  que  se  confirman  por  diferentes  conductos, 
dan  idea  de  la  peligrosa  situación  del  enemigo  y  de  lo  mucho 


—   125  — 

que  se  debe  esperar  de  los  movimientos  del  Perú ;  y  las  comu- 
nico á  V.  E.  para  su  conocimiento. 
Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  6  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Debiendo  empezar  mañana  la  marcha  del  ejército  de  mi  car- 
go, he  hablado  á  la  tropa  según  la  adjunta  proclama:  estoy  se- 
guro de  que  darán  á  la  patria  pruebas  de  que  son  sus  verdade- 
ros hijos,  manifestando  su  constancia  y  valor  á  prueba  que  han 
acreditado  en  todas  ocasiones. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  11  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Siguen  los  progresos  de  los  capitanes  don  Mariano  Díaz  y 
don  Fermín  Baca  en  la  provincia  de  Atacama  y  sus  esfuerzos, 
á  la  par  que  los  naturales  son  dignos  de  toda  consideración. 

Con  fecha  30  del  pasado  me  avisan  que  se  han  apoderado  de 
los  lugares  de  Chiuchiu  y  Calama,  sin  embargo  de  querérseles 
resistir  á  influjo  de  los  emisarios  de  Abascal,  que  se  encamina- 
ban á  Chile,  de  los  que  el  uno  huyó  y  el  otro  pagó  su  delito. 

Que  por  momentos  esperaban  que  los  vecinos  de  Pica  les 
contesten  abrazando  nuestra  causa,  y  que  en  Tarapacá  los  na- 
turales han  puesto  preso  al  subintendente  por  contrario  á  ella, 
quien  les  quería  obligar  á  que  condujesen  harinas  para  Goyenc- 
che,  que  había  enviado  diez  mil  pesos  al  efecto. 

Que  avisan  igualmente  que  iban  á  salir  para  Portugalete  por 
San  Vicente  y  San  Pablo,  donde  esperan  felices  resultados, 
arrojando  á  los  enemigos  de  la  provincia  de  Lipes  que  han  co- 


—  12(3  — 


metido  iniquidades,  y  lian  empezado  á  fugar  con  sólo  la  noticia 
de  su  ida. 

Pongo  todo  en  noticia  de  V.  E.  para  su  inteligencia  y  satis- 
facción, y  á  fin  de  que  vea  que  en  vano  se  empeñan  nuestros 
enemigos  en  destruir  la  sagrada  causa  que  defendemos ;  ella 
está  protegida  del  cielo,  como  nos  lo  está  manifestando  diaria- 
mente, y  se  cimentará,  á  pesar  de  todo  cuanto  se  le  oponga,  bajo 
los  principios  de  razón  y  justicia. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  11  de  mayo  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Por  el  adjunto  del  coronel  don  Esteban  Arce  verá  V.  E.  el 
punto  en  que  se  hallaba  con  su  división  que  está  á  las  inmedia- 
ciones de  Arque ;  las  noticias  de  las  miras  de  Goyeneche  sobre 
Cochabamba ;  el  deplorable  estado  en  que  se  bailaba  con  su 
gente  por  falta  de  auxilios;  y  la  necesidad  que  bay  de  que  vaya 
alguna  gente  nuestra  por  el  despoblado,  pensamiento  que  tengo 
desde  mi  salida  del  Rosario. 

Le  be  contestado  según  aparece  de  la  copia  que  acompaño,  y 
estoy  indeciso  para  tomar  esa  resolución,  que  no  tengo  la  menor 
duda  que  contribuiría  mucho  á  animar  las  provincias  del  inte- 
rior que  están  en  conmoción,  así  como  si  V.  E.  me  mandase  al- 
gún refuerzo  de  gente  para  animar  y  dar  otro  espíritu  á  la  que 
tengo  á  mis  órdeues. 

Pero  cuando  considero  el  estado  de  éstas,  su  número,  su  dis- 
ciplina, su  armamento,  no  puedo  menos  de  retraerme  de  aquella 
idea,  y  aspirar  únicamente  á  llamar  la  atención  del  enemigo 
hacia  estos  puntos,  infiriendo  que  por  este  medio  podré  desviar 
el  golpe  que  amenaza  á  Cochabamba. 

Mas  aun  para  esto  me  faltan  tantas  cosas  que  no  sé  cómo 


—  127  — 

saldré :  ello  es  cierto  que  si  Cochabamba  se  pierde,  es  de  inferir 
que  caigan  con  ella  todas  las  demás  provincias  que  están  en 
conmoción,  y  por  consiguiente  el  enemigo,  libre  de  aquellas 
atenciones,  se  convierta  todo  contra  nosotros. 

En  semejante  caso  desgraciado,  si  me  encuentra  sin  una  fuer- 
za respetable  como  lo  estoy,  volveremos  de  nuevo  á  repetir  la 
escena  de  retirada,  y  V.  E.  sabe  cuánto  perderemos  en  la  opi- 
nión, y  que  es  de  necesidad  que  entonces  el  Perú,  sucumbiendo 
al  vencedor,  entre  por  sus  ideas  y  abandone  las  nuestras  que  no 
baila  quien  las  sostenga  con  la  energía  que  se  promete,  faltos 
los  conmovidos  de  toda  clase  de  recursos  y  en  particular  de  ar- 
mas porque  tanto  claman. 

He  dicho  á  V.  E.  que  me  encuentro  sin  una  fuerza  respeta- 
ble, como  lo  comprueban  los  estados  que  le  be  dirigido  por  el 
correo,  y  cuando  pensaba  que  la  aumentaría  con  los  doscientos 
fusiles  que  V.  E.  me  avisó  traía  Carrasco,  se  me  ha  asegurado 
que  han  retrocedido,  bien  que  por  una  noticia  vaga  que  me  se- 
ría muy  sensible  fuese  cierta. 

Persuádase  V.  E.,  en  verdad,  que  este  ejército  no  es  más  que 
una  escuela  de  reclutas  así  en  los  soldados  como  en  los  oficiales, 
hablo  en  general ;  porque  lo  mejor  de  aquéllos,  cansados  de  fa- 
tigas y  desgracias,  los  unos  han  quedado  inútiles  y  los  otros 
han  desertado,  siguiéndoles  los  nuevos  con  escándalo,  y  lo  peor 
es  sin  poderlo  remediar ;  pues  en  todas  partes  hallan  abrigo, 
los  jueces  no  ponen  atención,  y  acaso  ellos  y  los  demás  vecinos 
se  conspiran  para  ocultarlos  y  protegerlos,  y  quién  sabe  si  para 
desviarlos  del  servicio. 

Así,  pues,  aun  me  veo  perplejo  para  que  emprenda  su  viaje 
don  Eustoquio  Díaz  Vélez,  quien  con  el  mayor  juicio  reflexiona 
que  no  debe  ir  sin  una  fuerza  competente  que  sirva  de  pie  á  la 
cochabambina  y  demás  de  las  provincias  conmovidas,  y  sin  un 
número  de  oficiales  de  los  mejores  del  ejército,  y  que  ya  conoce 
por  experiencia. 


—  128  — 

Si  va  con  una  fuerza  de  algún  respeto  y  buenos  oficiales,  po- 
demos esperar  buenos  resultados,  y  que  tal  vez  salvemos  la  pro- 
vincia de  Cocbabamba,  y  con  ella  el  antemural  de  la  libertad 
del  Perú ;  pero  en  tal  caso  habrá  que  desmembrar  la  que  tengo, 
y  en  una  desgracia  estaré  más  expuesto  ó  á  ser  derrotado,  si 
me  quiero  oponer  al  enemigo,  ó  á  tener  que  retirarme  á  ma- 
nera de  fuga,  y  como  por  otra  parte  cboca  la  resolución  mía 
de  exponer  la  fuerza  que  quiere  Díaz  Vélez  llevar,  con  las 
instrucciones  que  Y.  E.  me  ba  dado,  me  be  detenido  sin  darle 
una  respuesta  fija :  pues  que  también  se  baila  enfermo  de 
resultas  de  sus  continuadas  fatigas,  y  no  puede  marcbar  tan 
pronto. 

Todo  debe  bacer  ver  á  Y.  E.  la  necesidad  de  refuerzos  de 
gente  instruida  en  las  armas  en  número  competente,  y  si  fuera 
posible  que  mi  regimiento  viniese,  me  llenaría  de  contento,  por- 
que conozco  á  todos  sus  oficiales,  y  sé  el  pie  en  que  lo  dejé,  y 
estoy  cierto  de  que  cuantos  entraren  en  él  seguirán  el  ejemplo 
y  conseguiríamos  días  gloriosos. 

Estamos,  á  la  verdad,  señor  excelentísimo,  en  situación  muy 
peligrosa  y  si  Cocbabamba  se  pierde  y  con  ella  las  armas  pocas 
que  se  ban  juntado  y  aquellos  patriotas  ban  fabricado,  yo 
no  veo  un  camino  de  recuperar  la  libertad  del  Perú  sin  unas 
fuerzas  de  grande  cousideración  que  hayan  de  sostener  una 
guerra  mortífera  :  Y.  E.  sabe  cuáles  y  cuan  diferentes  son  las 
ideas  del  jefe  contrario  á  las  nuestras,  y  ellas  no  dejan  de  bala- 
gar  á  los  egoístas  que  se  arrastrarán  la  multitud  cansada  de 
padecer. 

Sin  embargo  de  todo,  mañana  saldrá  una  división  al  mando 
del  mayor  general  interino  don  Juan  Eamón  Balcarce  para  Hu- 
mabuaca,  donde  pienso  reunir  el  ejército,  así  porque  es  país  más 
sano  que  éste,  como  porque  estoy  más  inmediato  al  enemigo,  y 
podré  con  mejor  acuerdo  disponer  lo  que  bailare  por  más  con- 
veniente á  nuestra  causa  y  bonor  de  las  armas,  mientras  V.  E. 


—  129  — 


tiene  tiempo  de  darme  sus  órdenes  y  de  instruirme  lo  que  cre- 
yere más  conveniente. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  11  de  mayo  de  1812. 


Excelentísimo  señor: 

Jíada  me  parece  más  ridículo  ni  más  indecoroso  á  V.  E.  y  en 
consecuencia  á  mí  mismo  que  el  que  se  haga  uso  de  la  mentira, 
como  se  ha  ejecutado  en  la  Gaceta  Ministerial  del  día  17  del  pa- 
sado, que  llegó  ayer  á  mis  manos,  cuando  dándose  noticia  de 
mi  carta  del  29  de  marzo,  se  dice,  que  yo  aviso  que  las  avanza- 
das de  nuestra  retaguardia  se  hallaban  en  Mojos:  éste  no  es  mi 
carácter,  ni  he  creído  jamás  que  con  unas  falsedades  tan  grose- 
ras pueda  conseguirse  utilidad  alguna.  ¿Qué  concepto  se  for- 
marán de  mí  estos  pueblos  que  son  testigos  de  que  no  existen 
tales  avanzadas  y  el  de  que  están  allí  las  del  enemigo  ?  ¡¡  qué 
verdades  podré  decirles  que  luego  me  las  crean,  cuando  al  pri- 
mer paso  se  me  presenta  como  á  un  embustero! ;  es,  pues,  indis- 
pensable que  V.  E.  mande  que  se  contenga  el  que  redacta  la 
Gaceta  Ministerial,  y  no  perjudique  el  crédito  de  los  que  tene- 
mos el  concepto  de  hombres  honrados  y  de  verdad :  no  creo 
necesario  decir  á  V.  E.  que  no  hay  máxima  más  cierta  que  pu- 
blicar lo  que  hay  de  bueno  para  que  todos  se  complazcan,  y  lo 
malo  para  que  se  empeñen  á  remediarlo  con  verdaderos  esfuer- 
zos: todo  lo  demás  es  ponerse  en  estado  de  que  la  Gaceta  Minis- 
terial se  tenga  por  un  conjunto  de  embustes  aunque  hable  el 
Evangelio,  y  que  sin  comerlo  ni  beberlo  cargue  yo  con  el  inde- 
cente título  de  trapalón. 
Dios  guarde,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  11  de  mayo  de  1812. 

DOC.   ARCH.   BELGRADO.   —  T.    IV  !) 


—  130  — 

Excelentísimo  señor : 

Á  consecuencia  del  oñcio  que  Y.  E.  dirigió  al  gobierno  de 
Córdoba  y  me  inserta  con  fecha  22  del  pasado,  relativo  á  un  li- 
bramiento de  treinta  mil  quinientos  seis  pesos  fuertes  de  don 
Juan  José  Larramendi  contra  don  Juan  Tavalera  para  que  se 
me  remitan,  me  avisa  dicho  gobierno  que  Tavalera  sólo  le  ha 
podido  entregar  23.550  pesos  y  que  hacía  diligencia  en  aquel 
comercio  para  hallar  el  resto  hasta  llenar  la  cantidad  y  enviár- 
mela el  3  del  presente  ;  este  socorro  es  útilísimo  y  doy  gracias 
á  V.  E.  por  él. 

Dios,  etc. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  11  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

Según  todas  las  noticias  que  tengo,  parece  que  Goyeneche 
ha  salido  de  Potosí  para  con  el  grueso  de  sus  fuerzas  atacar  á 
Cochabamba,  y  llevar  con  el  terror  sus  miras  adelante. 

En  tales  circunstancias  que  son  las  más  á  propósito  para  que 
nosotros  pudiésemos  trabajar  con  algún  acierto  y  llamarle  la 
atención,  me  veo  con  poca  gente,  ya  por  la  deserción,  ya  por 
las  enfermedades,  ya  también  por  el  estado  de  reclutas  en  que 
se  hallan  muchos  de  ellos,  como  lo  he  manifestado  á  Y.  E.,  y  por 
último  con  pocas  armas  y  malas. 

Sin  embargo,  lo  que  se  llama  ejército  está  todavía  en  mar- 
cha, y  hoy  debe  estar  Balcarce  en  Humahuaca  con  los  pardos, 
húsares  y  dragones:  la  infantería  ha  empezado  á  llegar  á  este 
punto,  y  luego  que  la  vista  y  apronte  la  artillería,  continuará  á 
reunirse  hasta  que  desde  allí  tome  las  determinaciones  que  pa- 
rezcan más  conducentes. 

Ya  lo  he  dicho  á  Y.  E.,  nuestra  situación  es  crítica  y  pende 


—  131  — 

en  mucha  parte  de  los  sucesos  de  Cochabamba;  porque,  á  hablar 
verdad,  si  se  pierden  aquellas  armas,  Groyeneche  puede  conver- 
tirse francamente  contra  las  multitudes  de  naturales,  y  de  gra- 
do ó  por  fuerza,  destruir  la  convulsión  interior  que  por  otra 
parte  tampoco  está  libre  de  la  división  entre  sí,  queriendo  los 
jefes  que  la  dirigen  ser  cada  uno  el  primero;  enfermedad  que 
la  debe  V.  E.  haber  inferido  de  los  papeles  que  le  he  remitido, 
y  que  yo  la  palpo  por  los  que  recibo  bien  á  menudo,  y  las  noti- 
cias que  me  dan  los  naturales  que  vienen. 

Bien  veo  que  podrían  hallarse  remedios  por  lo  que  hace  al 
ejército,  pero  es  obra  del  tiempo,  y  todo  se  nos  presenta  con 
premura;  á  V.  E.  llevar  la  idea  adelante  de  arrojar  á  los  ene- 
migos de  la  banda  septentrional  con  preferencia  á  todo  esto,  y 
á  mí  el  hacer  algo  que  pueda  desviar  á  los  enemigos  del  Perú 
de  que  acaben  de  arruinar  el  partido  de  la  causa  de  la  patria. 

Yo  podría  emprender  algo,  y  tal  vez  con  mejores  avisos  del 
estado  de  Suipacha  me  dirija  en  contra  de  aquel  punto;  pero 
si  la  suerte  de  la  guerra  me  es  adversa,  ¿adonde  apelar  ?  ¿apela- 
ré á  estos  pueblos  en  quienes  sólo  veo  la  frialdad,  y  si  cabe  de- 
cir, una  oposición  formal? 

Deseo  no  molestar  á  V.  E.  con  mis  reflexiones  hijas  del  de- 
seo del  mejor  acierto ;  seguiré  mis  pasos,  y  haré  cuanto  pueda 
para  irme  sosteniendo  mientras  V.  E.  arbitra  los  medios  con 
que  yo  pueda  tener  gente  instruida  y  buenas  armas,  y  la  divina 
providencia  nos  abra  un  camino  para  mejorar  de  suerte,  y  que 
la  patria  se  vea  libre  de  tantos  apuros  como  la  rodean. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

Doy  gracias  á  V.  E.  por  el  libramiento  de  los  siete  mil  pesos 
de  que  me  habla  en  oficio  de  28  del  pasado,  y  sobre  cuyo  par- 


—  132  — 

ticular  me  entenderé  con  el  gobernador  de  Córdoba  :  V.  E.  sabe 
bien  que  es  preciso  pagarlo  todo  y  cada  vez  me  confirmo  más 
en  esto  por  las  ideas  que  ya  le  lie  apuntado ;  excuso,  pues,  de- 
cirle que  no  me  olvide  para  estos  socorros. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

Apenas  podré  contar,  después  de  aprovechada  toda  la  pólvo- 
ra que  existe  en  este  parque  con  cincuenta  mil  cartuchos  de 
fusil  á  bala  y  es  de  necesidad  remediar  esto  enviándome  V.  E. 
pólvora  sin  pérdida  de  tiempo,  pues  de  otro  modo  me  veré  ex- 
puesto á  quedarme  sin  municiones  y  sin  poder  hacer  cosa  al- 
guna. 

También  necesito  que  me  remita  V.  E.  algunos  cajones  de 
planchas  de  lata  para  los  tarros  de  metralla  y  de  otros  usos, 
pez  y  papel  para  cartuchos  y  envueltos,  pues  de  todos  estos  ob- 
jetos se  carece  en  estos  países,  y  ellos  son  precisos  para  la  em- 
presa. 

Dios  guarde,  etc. 

Jujuy,  20  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  el  adjunto  pedimento  del  ayudante  mayor 
que  fué  del  regimiento  número  6,  con  el  decreto  marginal,  para 
que  lo  tenga  presente  V.  E.  si  acude  el  interesado  y  determine 
lo  que  hallare  por  conveniente. 

Dios  guarde  á  V.  E.,  etc. 

Jujuy,  20  de  mayo  de  1812. 


—  133  — 

Excelentísimo  señor : 

Paso  á  V.  E.  la  correspondencia  que  be  tenido  de  Cocbabain- 
ba  y  las  contestaciones  que  be  dado  tanto  á  Arce  como  á  An- 
tezana, que  desgraciadamente  se  manifiestan  en  disgusto  uno 
de  otro,  lo  mismo  observo  entre  Zenteno  y  Cárdenas  que  se  ba- 
ilan en  Cbayanta  y  Ancacato,  y  ambos  con  los  cocbabambinos, 
de  modo  que  cuando  más  debería  reinar  la  unión,  por  todas 
partes  se  ven  síntomas  de  la  discordia  que  me  bacen  prever 
consecuencias  muy  funestas  á  la  patria:  no  me  canso  de  escri- 
birles y  aconsejarles  cuánto  conviene  el  desecbar  personalida- 
des, y  cuánto  importa  dedicarse  únicamente  al  interés  general: 
ojalá  produzcan  mis  sermones  el  efecto  que  deseo. 

Á  esta  fecba  contemplo  atacado  á  Cocbabamba  con  casi  to- 
das las  fuerzas  de  Goyenecbe,  sin  embargo  de  que  se  ba  dicbo 
que  por  sus  disposiciones  parecía  que  se  retiraba  :  él  ba  dejado 
guarnición  en  Suipacba,  también  en  Potosí,  y  aunque  se  dice 
que  no  es  muy  fuerte,  sin  embargo  es  de  presumirse  que  su  ob- 
jeto es  no  perder  esos  puntos,  y  tenerlos  seguros,  sea  que  salga 
felizmente  de  su  empresa,  sea  que  tenga  algún  contraste. 

Me  estoy  aprontando  para  continuar  á  reunirme  cuanto  pue- 
da á  Humabuaca,  y  poder  seguir  la  marcha  para  poner  en  cui- 
dado á  los  de  Suipacba,  bien  que  el  tiempo  me  apura  para  dis- 
traer al  enemigo  de  la  empresa  contra  Cocbabamba  con  ese 
movimiento :  en  vano  son  mis  aflicciones,  el  armamento  ba  pa- 
decido mucbo :  municiones  de  fusil  tengo  pocas :  el  tren  ba  te- 
nido que  recomponerse,  y  tampoco  las  municiones  son  abundan- 
tes :  estoy  escaso  de  bayonetas,  y  en  una  palabra  se  resienten 
todos  los  ramos  de  alguna  falta,  y  sobre  todo  la  corta  fuerza 
para  una  empresa,  que  en  caso  de  una  pérdida,  no  veo  de  dónde 
baya  de  reponerse. 

Xo  bailo  otro  arbitrio  que  adoptar  la  defensiva,  y  estar  á  la 
mira  de  las  circunstancias  por  si  puede  convertirse  en  ofensiva, 


—  134 


mientras  que  V.  E.  tome  las  medidas  que  crea  conducentes  para 
reforzarme  bajo  todos  aspectos:  empezando  por  los  hombres  y 
concluyendo  aun  con  la  pólvora  para  las  salvas  de  la  victoria. 
Dios  guarde,  etc. 

Jujuy,  24  de  mayo  de  1812. 


Excelentísimo  señor: 

Debo  dar  gracias  á  V.  E.,  como  lo  ejecuto,  por  haber  destina- 
do á  este  ejército  al  barón  de  Holmberg:  después  que  tuve  mis 
comunicaciones  con  él,  que  descubrí  sus  conocimientos,  y  noté 
la  viveza,  actividad  y  aplicación,  le  di  á  reconocer  por  jefe  del 
estado  mayor  en  todo  lo  concerniente  á  artillería  é  ingenieros, 
y  tengo  la  complacencia  de  decir  á  Y.  E.  que  ha  correspondido 
y  corresponde  á  mis  esperanzas :  el  parque  y  maestranza  ha 
tomado  nueva  vida  y  un  nuevo  orden  se  deja  ver  en  los  traba- 
jos y  prontitud  de  ellos  que  no  se  conocía :  también  me  ayuda 
en  lo  perteneciente  al  orden  de  disciplina  y  arreglo  de  la  infan- 
tería, y  creo  que  podré  poner  estas  tropas  en  un  pie  verdadera- 
mente militar :  lo  aviso  á  V.  E.  para  su  inteligencia,  y  con  el 
objeto  de  que  tenga  en  mira  el  hacer  traer  esta  clase  de  sujetos 
de  Europa;  pues  por  poca  que  sea  su  educación  en  la  milicia, 
nos  lleva  ventajas  en  todo  á  cuantos  estamos  dedicados  á  ella 
en  estos  países  por  el  imperio  de  las  circunstancias. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  24  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

He  nombrado  subteniente  de  granaderos  del  regimiento  nú- 
mero 6  al  sargento  de  la  primera  de  fusileros  don  Daniel  Fe- 
rreyra  ;  al  sargento  de  igual  clase  y  de  la  misma,  don  Juan  José 


—  135  — 

Palacios,  subteniente  de  la  nominada  de  fusileros  primera  ;  al 
sargento  de  la  misma  y  de  igual  clase  don  Félix  María  Gómez, 
subteniente  de  la  segunda  de  ídem  ;  y  al  sargento  de  granade- 
ros don  Estanislao  Atacbas,  subteniente  de  la  quinta  de  ídem : 
lo  aviso  á  V.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  mandar  se  les  extiendan 
sus  correspondientes  despachos;  en  la  inteligencia  de  que  están 
desempeñando  con  el  mío  provisional  sus  funciones. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  24  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

He  tenido  la  mayor  satisfacción  de  ver  la  alegría,  contento 
y  entusiasmo  con  que  se  ba  celebrado  en  esta  ciudad  el  aniver- 
sario de  la  libertad  de  la  patria,  con  todo  el  decoro  y  esplendor 
de  que  ba  sido  capaz,  así  con  los  actos  religiosos  de  vísperas  y 
misa  solemne  con  tedeum,  como  en  la  fiesta  del  alférez  mayor, 
cooperando  con  sus  iluminaciones  todos  los  vecinos  de  ella,  y 
manifestando  con  demostraciones  propias  su  regocijo. 

La  tropa  de  mi  mando  no  menos  ba  demostrado  el  patriotis- 
mo que  la  caracteriza:  asistió  al  rayar  el  día  á  conducir  la  ban- 
dera nacional,  desde  mi  posada,  que  llevaba  el  barón  de  Holm- 
berg  para  enarbolarla  en  los  balcones  del  ayuntamiento,  y  se 
anunció  al  pueblo  con  quince  cañonazos. 

Concluida  la  misa,  la  mandé  llevar  á  la  iglesia,  y  tomada  por 
mí,  la  presenté  al  deán  Juan  Ignacio  de  Gorriti  que  salió  re- 
vestido á  bendecirla,  permaneciendo  el  preste,  el  cabildo  y  todo 
el  pueblo  con  la  mayor  devoción  á  este  santo  acto. 

Verificado  que  fué,  la  volví  ;i  manos  del  barón  para  que  se 
colocase  donde  estaba,  y  al  salir  de  la  iglesia  se  repitió  otra 
salva  de  igual  número  de  tiros,  con  grandes  vivas  y  aclama- 
ciones. 

Por  la  tarde  se  formó  la  tropa  en  la  plaza  y  salí  en  persoüa 


—  136  — 

á  las  casas  del  ayuntamiento,  donde  éste  me  esperaba  con  su 
teniente  gobernador,  saqué  por  mí  mismo  la  bandera  y  la  con- 
duje acompañado  del  expresado  cuerpo,  y  habiendo  mandado 
hacer  el  cuadro  doble,  hablé  á  las  tropas  según  manifiesta  el 
número  l,  las  cuales  juraron  con  todo  entusiasmo,  al  son  de  la 
música  y  última  salva  de  artillería,  sostenerla  hasta  morir. 

En  seguida  formados  en  columna  me  acompañaron  á  deposi- 
tar la  bandera  en  mi  casa,  que  yo  mismo  llevaba,  en  medio  de 
aclamaciones  y  vivas  del  pueblo  que  se  complacía  de  la  señal 
que  ya  nos  distingue  de  las  demás  naciones,  no  confundiéndo- 
nos igualmente  con  los  que  á  pretexto  de  Fernando  YII  tratan 
de  privar  á  la  América  de  sus  derechos  y  usan  las  mismas  se- 
ñales que  los  españoles  subyugados  por  napoleón. 

Á  la  puerta  de  mi  posada  hizo  alto  la  columna,  formó  en 
batalla,  y  pasando  yo  por  sobre  las  filas  la  bandera,  puedo 
asegurar  a  V.  E.  que  vi,  observé  el  fuego  patriótico  en  las 
tropas,  y  también  oí  en  medio  de  un  acto  tan  serio  murmurar 
entre  dientes  :  Xuestra  sangre  derramaremos  por  esta  bandera. 

Xo  es  dable  á  mi  pluma  pintar  el  decoro  y  respeto  de  estos 
actos,  el  gozo  del  pueblo,  la  alegría  del  soldado,  ni  los  efectos 
que  palpablemente  he  notado  en  todas  las  clases  del  estado  tes- 
tigos de  ellos :  sólo  puedo  decir  que  la  patria  tiene  hijos  que 
sin  duda  sostendrán  por  todos  los  medios  y  modos  su  causa,  y 
que  primero  perecerán  que  ver  usurpados  sus  derechos. 

Las  tropas  de  la  vanguardia  que  se  hallan  en  Humahuaca  al 
mando  del  mayor  general  don  Juan  Eamón  Balcarce,  han  he- 
cho sus  demostraciones  públicas  de  regocijo,  y  oído  á  su  jefe, 
según  la  copia  número  2,  festejando  el  día  de  nuestra  libertad 
con  evoluciones  militares,  tiros,  sombras  chinescas,  en  que  han 
tenido  parte  todos  aquellos  naturales  que  bendicen  al  Todopo- 
deroso por  el  goce  de  sus  derechos. 

En  Salta  igualmente  me  avisa  el  gobernador  con  fecha  del 
20  se  ha  celebrado  el  aniversario  con  todo  esplendor  y  magni- 


—  137  — 

licencia  correspondiente  á  un  pueblo  entusiasmado  y  amante 
de  su  libertad,  y  uie  dice  que  las  corporaciones  civil  y  eclesiás- 
tica han  desempeñado  sus  deberes  haciendo  ostentación  de  su 
patriotismo;  por  cuya  razón  be  mandado  les  dé  las  gracias  de 
un  modo  público. 

Bien  puede,  señor  excelentísimo,  tener  nuestra  libertad  to- 
dos los  enemigos  que  quiera ;  bien  puede  experimentar  todos 
los  contrastes  que,  en  verdad,  nos  son  necesarios  para  formar 
nuestro  carácter  nacional ;  ella  se  cimentará  sobre  fundamentos 
sólidos  que  la  justicia  administrada  por  V.  E.  sabrá  colocar 
para  el  bien  y  felicidad  de  los  pueblos  de  estas  provincias. 

Dios  guarde,  etc. 

Jujuy,  28  de  mayo  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

En  consecuencia  del  oficio  que  se  me  inserta  con  fecha  Io  del 
pasado,  y  ha  dirigido  V.  E.  á  los  ayuntamientos-para  que  acuer- 
den y  sancionen  las  alteraciones  que  sabiamente  ha  dictado  en 
el  estatuto,  á  fin  de  que  la  asamblea  no  vuelva  á  ponernos  en 
compromisos,  siempre  perjudiciales,  he  pasado  los  oficios  opor- 
tunos á  los  cabildos  de  ésta,  Salta  y  Tucumán,  y  no  dudo  co- 
rresponderán á  las  justas  miras  que  V.  E.  se  ha  propuesto. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Conforme  á  la  orden  de  V.  E.  fecha  6  del  pasado,  relativa  á 
las  asignaciones  que  tengan  hechas  ó  hicieren  de  sus  sueldos 
en  esa  capital,  he  expedido  las  mías  para  que  se  ejecute. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  junio  de  1812. 


—  138  — 

Excelentísimo  señor: 

Quedan  en  mi  poder  las  dos  causas  que  con  fecha  9  del  pa- 
sado me  remite  Y.  E.  para  que  tome  providencias  á  fin  de  que 
en  el  curato  de  los  Monteros  no  se  altere  la  quietud  y  orden  de 
sus  habitantes  por  los  individuos  de  la  tropa,  bien  que  entien- 
do por  ellas  mismas  que  el  alcalde  que  representa  se  refiere  á 
los  milicianos  que  gozan  fuero,  á  mi  ver,  sin  deberlo  tener ;  pues 
sólo  sirve  para  picardías  y  no  para  estimular  al  servicio  de  la 
patria,  del  cual  huyen  de  un  modo  el  más  inicuo,  como  lo  he 
palpado  en  Salta,  que  habiendo  mandado  se  pusiese  el  regi- 
miento de  voluntarios  sobre  las  armas,  sólo  se  juntaron  cien 
hombres  que,  con  la  noticia  que  me  dio  el  gobernador,  mandé 
se  retirasen  á  sus  casas. 

Según  mi  modo  de  pensar,  V.  E.  haría  un  bien  á  la  tranquili- 
dad pública,  mandando  que  las  milicias  no  tengan  fuero,  sino 
estando  en  actual  servicio;  pero  V.  E.  resolverá  lo  que  mejor  le 
parezca. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

Es  adjunta  mi  contestación  al  gobernador  intendente  de  esa 
provincia,  en  cumplimiento  de  su  oficio  de  9  del  corriente  á  que 
contesto. 

Dios,  etc. 

Jujuy,   Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

Me  impongo  por  el  de  Y.  E.  fecha  Io  del  pasado  de  que  por 
el  extraordinario  recibiré  el  despacho  de  general  con  la  asigna- 


—  139  — 

ción  de  tres  mil  pesos  y  dos  mil  de  gratificación  para  gastos  de 
estado  que  deseo  se  rae  expliquen;  pues  si  he  de  entender  es- 
pías, chasques  y  otros  de  este  jaez,  mejor  es  que  quede  sólo  con 
los  tres  mil  pesos,  porque  en  sólo  chasques  para  Cochabainba  y 
otros  puntos  interiores  llevo  gastados  muy  cerca  de  mil  qui- 
nientos pesos,  si  no  pasan. 
Dios  guarde,  etc. 

Jujuy,   Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Llegó  el  12  del  pasado  al  Campo  Santo  el  doctor  don  Pedro  Ca- 
rrasco con  las  medicinas  que  conducía  y  hoy  se  halla  en  ésta. 
donde  he  establecido  el  hospital  general,  desempeñando  bien 
sus  funciones:  lo  único  que  siento  es  que  los  doscientos  fusiles 
que  traía  hubiesen  tomado  diferente  dirección;  pero  me  con- 
suela la  noticia  que  V.  E.  me  comunica  de  que  pronto  los  ten- 
dremos. 

Las  tiendas  de  campaña  de  que  V.  E.  me  habla  en  el  suyo 
del  10  del  pasado  a  que  estoy  contestando,  vienen  muy  á  pro- 
pósito para  el  resguardo  de  la  gente  y  armas,  en  la  estación  en 
que  nos  hallamos,  y  en  los  países  que  debemos  andar  y  en  don- 
de ya  están  sufriendo  los  húsares,  los  dragones,  el  cuerpo  de 
pardos  y  parte  de  la  artillería  con  las  piezas  de  á  1  y  2  de  que 
di  parte  á  V.  E.  existían  en  el  parque. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Creo  que  los  informes  que  han  dado  á  don  José  Superi  son 
enteramente  falsos ;  hoy  mismo  he  recibido  parte  de  sus  traba- 


_  140  — 

jos  para  una  fortificación  que  dispuse  se  hiciera  en  Hmnahuaca 
con  el  objeto  de  servirnos  de  ella  en  un  caso,  y  el  principal  de 
tener  ocupada  la  tropa;  en  todo  le  be  observado  atendiendo  á 
sus  deberes  con  honor  y  entusiasmo  y  sé  desde  antes  de  nues- 
tra gloriosa  revolución  lo  adicto  que  es  á  la  causa  de  la  liber- 
tad :  es,  á  mi  ver,  de  los  europeos  que  piensan;  pero  sin  embargo 
estaré  á  la  mira,  como  V.  E.  me  previene  en  su  reservado  de  10 
del  pasado  á  que  contesto. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

Sólo  tengo  noticia  de  treinta  mil  pesos  que  debían  remitírse- 
me por  el  gobernador  de  Córdoba,  que  aún  no  han  llegado,  y  de 
los  que  espero  por  momentos  veinte  y  tres  mil  que  están  en  ca- 
mino, para  el  pago  de  las  tropas;  tres  mil  he  librado  contra  él 
y  á  favor  de  don  Juan  José  Sarratea  y  quedan  allí  cuatro  mil 
pesos  á  mi  disposición;  por  consiguiente  ignoro  de  los  diez  mil 
restantes  para  el  completo  de  cuatro  mil  de  que  V.  E.  me  ha- 
bla en  su  oficio  de  10  del  pasado,  á  no  ser  diez  mil  quinientos 
de  que  me  indica  el  teniente  gobernador  de  Tucumán  tener  que 
remitirme  del  empréstito  que  ha  de  percibir  y  de  los  cuales  no 
deja  de  apuntarme  necesidades  para  descantillármelos,  á  que  yo 
no  atenderé,  porque  me  hacen  mucha  falta  los  medios. 

Acerca  de  los  zapatos  diré  lo  conveniente  al  gobernador  de 
Córdoba,  para  que  no  vengan  de  cordobán  y  á  romperse  en  el 
momento  de  ponerlos  :  en  Salta  me  están  trabajando  de  suela 
descarnada  á  peso  y  muy  bien,  y  ya  tengo  mucha  parte  de  la 
tropa  calzada  :  en  cuanto  á  los  ponchos  no  me  faltan ;  pero  no 
dejan  de  ser  precisos  para  el  mayor  abrigo  de  la  tropa,  é  ir  vis- 
tiendo la  que  se  aumente  por  el  método  de  que  voy  á  dar  parte 
á  Y.  E. 


—  141  — 

Ojalá  que  los  fusiles  nos  lleguen  cuanto  antes,  y  que  Y.  E. 
tenga  la  gloria  de  aumentar  nuestras  fuerzas  al  término  que  ne- 
cesitamos para  hacernos  invencibles. 

Dios,  etc. 

Jujuy,   Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Por  desgracia  nuestra  y  para  desdoro  del  ejército  de  mi  man- 
do, se  hallan  dos  oficiales  sindicados  de  un  robo  cometido  en 
ésta,  en  la  casa  que  vivían,  y  á  un  individuo  que  los  favorecía 
y  prestaba  auxilios  para  el  sostén  de  la  tropa :  los  tengo  arres- 
tados, y  la  causa  se  está  formando,  que  me  lian  entorpecido  bas- 
tante por  las  mil  picardías  que  en  tales  casos  no  deja  de  liaber 
para  ocultar  la  verdad,  creyendo  malamente  que  se  hace  un 
bien,  y  como  para  el  consejo  de  guerra  que  se  haya  de  celebrar 
no  existen  los  oficiales  que  previene  la  ordenanza,  consulto  á 
V.  E.  habilitar  aunque  sea  á  los  de  menor  graduación,  ó  si  po- 
dré por  mí  procedería,  ó  si  tiene  por  más  conveniente  que  los 
mande  á  sus  órdenes. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  2  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  una  relación  de  los  individuos  del  ejército  que 
han  quedado  inválidos  de  resultas  de  la  acción  de  Suipacha  y 
se  hallan  en  el  hospital  de  Tucumán,  á  quienes  he  dado  baja 
del  servicio,  para  que  en  su  vista  resuelva  V.  E.  la  asignación 
que  hayan  de  gozar,  donde  fijasen  su  residencia. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  2  de  junio  de  1812. 


—  142  — 

Excelentísimo  señor : 

Sin  embargo  de  todos  mis  afanes,  aún  tengo  en  el  ejército  ofi- 
ciales que  no  son  acreedores  á  serlo,  ya  por  su  poca  constancia, 
ya  por  el  terror  pánico  que  les  asiste,  y  ya  también  por  su  ma- 
lignidad, y  una  de  las  causas  de  la  gran  deserción  que  se  lia 
experimentado,  conceptúo  que  depende  de  ellos  mismos  por  sus 
conversaciones  de  pusilanimidad ;  pues  en  la  mayor  parte  los 
desertores  han  sido  de  los  asistentes,  que  tal  vez  no  se  habrá 
visto  en  ningún  ejército,  respecto  á  que  por  lo  común  suelen 
tomar  amor  á  sus  oficiales. 

Otros  de  éstos,  lo  mismo  lia  sido  irnos  internando,  han  descu- 
bierto sus  enfermedades,  y  aun  me  han  pedido  licencia  para  la 
capital,  que  he  negado  á  algunos  mandándolos  á  curar  á  Salta, 
á  otros  he  dado  con  prevención  de  presentarse  á  V.  E.  y  á  otros 
he  licenciado  absolutamente  sin  goce  de  uniforme. 

Quisiera  que  V.  E.  me  autorizase  para  poner  remedio  á  estos 
males,  sin  tener  que  andar  formando  causas  y  excusándome  de 
reatos;  porque  luego  que  tales  asuntos  se  meten  á  pluma,  suce- 
de lo  que  me  sucedió  en  el  gobierno  pasado,  y  salen  inocentes 
los  malvados. 

V.  E.  sabe  bien  cuánto  influye  en  el  soldado  un  gesto  triste 
del  oficial,  y  esto,  que  á  la  vista  del  que  no  reflexiona  ni  se  ha- 
lla en  el  caso  parece  ridículo,  es  de  la  mayor  importancia  y 
debe  fijar  la  atención  del  que  manda  un  ejército  como  el  de  mi 
cargo  y  en  las  circunstancias  mías. 

Pero  V.  E.  determinará  lo  que  tuviere  por  conveniente,  si- 
guiendo entretanto  con  las  fórmulas  establecidas,  que  más  bien 
sirven  para  ocultar  la  verdad  de  los  hechos  que  para  aclararla. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  2  de  junio  de  1812. 


143  — 


Excelentísimo  señor : 

Como  hasta  ahora  ninguna  de  nuestras  acciones  de  guerra  se 
han  puesto  en  examen,  y  sólo  se  han  juzgado  por  los  resulta- 
dos, tampoco  se  ha  entrado  á  saber  la  conducta  que  han  tenido 
en  ellas  los  oficiales,  y  hay  muchos  en  este  ejército  que  están 
sindicados  por  sus  compañeros  de  armas,  y  en  quienes  no  tie- 
nen confianza  los  que  deben  obedecerles ;  uno  de  estos  es  el  co- 
mandante actual  de  dragones  don  Esteban  Hernández,  de  quien 
me  habla  don  Eustoquio  Díaz  Vélez  y  otros  oficiales.  Yo  no 
puedo  entrar  á  entender  en  esta  clase  de  asuntos,  porque  sería 
privarme  de  un  tiempo  precioso  que  necesito,  y  sólo  tengo  que 
pasar  por  la  experiencia  en  un  caso,  y  si  en  ella  resulta  lo  mis- 
mo, me  pesará  no  haber  tomado  la  providencia  de  alejarlo:  si 
la  tomo  me  expongo  á  ser  tratado  de  injusto  con  todas  las  apa- 
riencias de  justicia;  con  que  V.  E.  determinará  lo  que  mejor  le 
parezca  en  cuanto  á  dicho  individuo,  y  me  avisará,  pues  de- 
biendo formar  un  sólo  cuerpo  de  caballería,  por  ahora,  que  no 
haya  de  pasar  de  doscientos  hombres,  no  es  regular  ponga  á  la 
cabeza  á  un  hombre  desconceptuado,  ni  que  tampoco  quede  en 
el  ejército  como  agraviado. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  2  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

Se  me  ha  asegurado  que  el  coronel  don  Martín  Eodríguez  so- 
licita servir  á  la  patria  en  este  ejército;  me  ha  lisonjeado  mu- 
cho la  noticia,  y  si  vale  mi  interposición  para  que  consiga  de 
V.  E.  su  súplica,  espero  que  se  digne  atenderla;  pues  así  tal 
vez  empezaremos  á  cortar  las  raíces  de  división  que  tantos  per- 


—  144   — 

juicios  nos  ha  traído,  afianzando  la  unión  en  que  estriba  y  debe 
estribar  el  vencimiento  de  todos  nuestros  trabajos. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  2  de  junio  de  1812. 


Excelentísimo  señor: 

La  fabrica  de  fusiles  de  Tucumán  merece  una  atención  par- 
ticular, y  poner  en  ella  un  hombre  que  lo  entienda;  de  unos 
cuantos  fusiles  nuevos  que  han  enviado  se  han  reventado  tres 
como  granadas ;  las  cajas  á  los  primeros  tiros  se  rajan ;  para 
las  llaves  no  hay  piedras  que  basten,  y  tienen  tanto  fierro  que 
muy  bien  podrían  hacerse  dos  de  cada  una :  me  he  confirmado 
en  lo  que  allí  observé:  que  el  vizcaíno  no  es  más  que  un  practi- 
cón de  fabricante  de  armas  sin  entender  palabra  de  mecánica, 
y  que  el  protector  y  otros  satélites  que  hay  empleados  son  ab- 
solutamente ignorantes  en  la  materia :  es,  pues,  preciso  buscar 
un  inteligente  que  se  haga  cargo  de  ella,  experimentándolo  an- 
tes á  entera  satisfacción ;  lo  demás  es  gastar  plata  en  valde. 
y  no  aprovechar  cosa  alguna;  con  un  sujeto  de  provecho  que 
se  hubiese  ocupado  tendríamos  hoy  otras  ventajas  en  ese  ramo 
de  que  carecemos  con  grave  perjuicio. 

Por  lo  pronto  he  hecho  mis  advertencias  y  dado  orden  para 
que  se  hagan  llaves  á  la  francesa  ó  á  la  inglesa;  es  indecible  lo 
que  son  de  infernales  las  españolas ;  hasta  en  esto  nos  había  de 
venir  á  perjudicar  este  nombre;  pero  sobre  todo  clamaré  siem- 
pre á  V.  E.  porque  se  busque  quien  lo  entienda,  y  no  habién- 
dolo, mejor  es  que  todo  pare. 

CTn  herrero,  Carlos  Celone,  que  hay  en  ésa  es  muy  hábil,  y 
tiene  conocimientos,  podrá  V.  E.  hacerlo  experimentar  por  sí 
mismo  para  que  no  entren  los  empeños,  las  picardías  y  cuanta 


—  145  — 

clase  de  intriga  suele  haber  para  obtener  tales  cargos,  sin  aten- 
ción á  lo  que  se  perjudica  la  patria. 
Dios,  etc. 

Jujuy,   3  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Compare  V.  E.  el  estado  de  la  fuerza  del  ejército  que  le  acom- 
paño con  el  del  mes  de  abril,  y  observará  cuánto  lia  disminuí- 
do;  pero  lo  peor  es  que  habiendo  tantos  desertores  no  hay  juez, 
no  hay  alcalde,  no  hay  quien  los  encuentre,  y  esto  sólo  puede 
resultar  de  que  se  les  abriga:  he  hecho  mis  bandos,  he  tomado 
todas  las  medidas  imaginables,  nada,  nada  he  podido  adelan- 
tar: esto  mismo  hará  ver  á  T.  E.  la  necesidad  del  método  de 
recl utar  de  que  le  instruyo  con  esta  fecha. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  3  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Incluyo  á  V.  E.  el  estado  de  la  fuerza  del  regimiento  de  in- 
fantería y  el  de  su  armamento  el  día  de  la  fecha,  como  igual- 
mente el  de  la  revista  de  éste  hecha  en  los  días  30  y  31  del 
pasado  por  el  barón  de  Holmberg;  no  va  el  de  los  dragones  y 
el  de  húsares  por  estar  en  la  vanguardia  con  la  misma  indivi- 
dualidad, pero  al  iin  de  este  mes  dirigiré  todos  con  la  mayor 
expresión,  acompañando  igualmente  el  de  vestuario  y  de  cuan- 
to exista  en  la  maestranza  y  parque  en  donde  se  trabaja  por  el 
expresado  barón  para  organizarlo  todo  y  saberlo  que  hay,  pues 
se  ignora,  no  habiéndose  llevado  un  libro  jamás  de  entradas  y 
salidas,  y  contentándose  únicamente  con  llevar  una  razón  como 
la  que  acompaño. 

DOC.   AKCH.    UELORAN'O.    —   T.    IV  10 


—  146  — 

Semanalmente  .se  uie  da  cuenta  de  lo  que  se  trabaja  para  ob- 
servar si  hay  ó  no  adelantamientos,  y  si  se  cumple  con  las  obli- 
gaciones; remito  los  partes  de  las  dos  semanas  anteriores  para 
que  V.  E.  forme  la  idea. 

Espero  que  se  pondrá  todo  en  términos  que  Y.  E.  sepa  exac- 
tamente cuánta  es  la  fuerza  del  ejército,  su  estado  y  todo  cuan- 
to sea  anexo  á  él  en  todos  los  ramos,  y  sin  que  yo  le  pida  provea 
á  sus  necesidades,  como  las  que  se  dejan  ver  tiene  el  predicho 
regimiento  de  infantería  en  su  armamento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  3  de  jimio  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Á  fin  de  poder  aumentar  la  fuerza  del  ejército  que  se  halla 
tan  baja  y  de  que  en  lo  sucesivo  pueda  haber  de  donde  reem- 
plazarla, evitando  en  lo  posible  las  deserciones,  he  formado  el 
reglamento  que  acompaño,  y  formulario  1  á  4  que  le  son  anexos, 
con  el  auxilio  del  barón  de  Holniberg,  y  remito  á  los  goberna- 
dores intendentes  de  Córdoba  y  de  ésta  para  que  se  ponga  en 
ejecución,  bien  persuadido  de  que  V.  E.,  cerciorado  de  que  no 
hay  otro  medio  de  reemplazar  la  fuerza  de  los  ejércitos  que  sea 
más  á  propósito  y  seguro,  tendrá  á  bien  aprobarlo. 

Si  fuese  de  la  aprobación  de  V.  E.,  espero  que  se  sirva  auxi- 
liarlo con  sus  providencias  é  igualmente  mandar  que  se  imprima 
para  circularlo  donde  convenga,  é  igualmente  los  estados  con 
(pie  se  facilitará  el  trabajo  á  los  que  hayan  de  intervenir  en  su 
ejecución. 

Dios,  ete. 

Jujuy,  3  de  junio  de  1812. 


147  — 


Excelentísimo  señor  : 

He  hecho  saber  al  ejército  de  mi  mando  la  circular  de  V.  E. 
fecha  10  del  pasado,  relativa  al  nombramiento  de  su  represen- 
tante hecho  en  don  Manuel  de  Sarratea,  presidente  en  turno 
con  los  honores  de  capitán  general,  y  tratamiento  que  le  es 
anexo,  para  que  el  ejército  de  la  banda  septentrional  tenga  toda 
dignidad  y  pueda  expedirse  con  la  rapidez  que  corresponde. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Consecuente  á  los  tres  oficios  de  Y.  E.  fecha  30  del  pasado 
referentes  á  Cochabamba,  he  escrito  ayer  mismo  al  prefecto  y 
á  Arce,  enviándoles  gacetas  é  igualmente  á  los  demás  coman- 
dantes de  naturales  que  se  hallan  en  los  diferentes  puntos  de 
las  provincias  interiores  que  trabajan  para  la  causa  sagrada  de 
la  patria. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Ninguna  noticia  positiva  he  tenido  del  paradero  del  obispo 
de  Salta;  sólo  hay  sospechas  y  he  encargado  se  esté  á  la  mira; 
pero  de  cualquier  modo  que  sea,  hemos  ganado  mucho;  el  cabil- 
do gobernador  ha  tomado  con  empeño  nuestra  causa  y  princi- 
palmente el  deán  doctor  don  Vicente  Isasmendi,  y  con  él  toda 
su  dilatada  familia,  que  antes,  si  no  me  era  contraria,  al  menos 
era  indiferente.  Agradezco  mucho  la  disposición  de  V.  E.  de 
que  me  avisa  con  fecha  10  del  pasado  para  publicar  todos  los 


—  148  — 

datos  que  existen  en  esa  secretaría  de  la  conducta   de  dicho 
obispo. 

Dios  guarde,  etc. 

Jujuy,  Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Me  he  complacido,  cual  V.  E.  puede  figurarse,  de  la  noticia 
que  me  comunica  en  su  oficio  de  10  del  pasado  acerca  de  arma- 
mentos y  su  propensión  á  atender  este  ejército,  como  de  sacar 
los  recursos  de  los  mismos  enemigos  de  la  causa.  V.  E.  descanse 
en  cuanto  al  estado  de  disposición  para  el  manejo  de  las  armas 
de  la  tropa  que  está  á  mi  mando;  no  se  pierde  instante  en  su 
instrucción,  que  por  mí  mismo  la  rectifico,  no  menos  que  en  la 
de  los  oficiales  á  quienes  diariamente  tengo  al  menos  dos  horas 
en  academia  y  algo  se  adelanta. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

No  descuidaré  de  contestar  á  cuanto  V.  E.  me  escribiere,  y 
como  mis  continuas  y  apuradas  atenciones  no  me  han  dado  lu- 
gar á  revisar  los  papeles  de  la  secretaría,  ignoro  lo  que  está  sin 
despacho  y  debía  llegar  al  conocimiento  de  V.  E. 

Al  capitán  Benavides  lo  encontré  enfermo,  pero  ya  pasó  á  la 
vanguardia  y  creo  que  siga  sin  novedad. 

Me  he  propuesto  mandar  á  V.  E.  mensualmente  los  estados 
de  fuerza  y  cuanto  sea  digno  de  su  noticia ;  pues  sé  muy  bien 
cuánto  importa  esto  para  sus  acertadas  deliberaciones. 

Dios  guarde,  etc. 

Jujuy,  Io  de  junio  de  1812. 


—  149  - 


Excelentísimo  señor  : 

Después  que  dirigí  á  V.  E.  el  extraordinario  de  24  del  pasado, 
no  he  tenido  noticias  del  interior,  es  decir,  de  Cochabamba  y 
Chayanta,  y  aun  lie  estado  esperando  hasta  la  última  hora  de 
despachar  el  correo  por  si  llegase  algo  que  mereciera  la  aten- 
ción de  V.  E. 

De  la  provincia  de  Atacama  he  tenido  avisos  del  capitán  don 
Fermín  Baca  de  haberse  fundido  cañones  con  feliz  éxito,  y  que 
la  gente,  así  la  que  está  sobre  las  armas  como  la  demás,  trabaja 
para  el  interés  de  la  patria  con  entusiasmo  y  que  pronto  mar- 
charía á  cargar  sobre  Portugalete. 

Se  me  ha  avisado  de  la  Einconada  que  una  partida  enemiga 
había  ido  á  saquear  aquel  pueblo,  á  azotar  á  los  naturales,  á 
arrastrarlos  por  el  cuello  y  á  hacer  las  más  atroces  iniquidades ; 
parece  haber  adoptado  generalmente  entre  ellos  inspirando  el 
terror,  cometiendo  asesinatos,  robando,  quemando  y  aniquilán- 
dolo todo;  baste  decir  que  las  criaturas  inocentes  no  se  libertan 
de  sus  cuchillos. 

Al  paso  que  pensaba  adelantarse  se  aumentan  las  dificulta- 
des; pero  no  por  ésto  se  deja  de  trabajar  constantemente  para 
vencerlas ;  excuso  repetirlas  á  V.  E.,  puesto  que  ya  se  las  tengo 
manifestadas  en  mis  anteriores  oficios. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  4  de  junio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Fray  Alejo  Espinosa  y  Medina,  de  la  religión  de  San  Fran- 
cisco, ha  fugado  de  Potosí  y  ha  venido  á  refugiarse  á  nosotros; 


—  150  — 

le  envío  basta  Córdoba  para  que  de  allí  pase  á  esa  á  las  órdenes 
de  V.  E.  y  con  el  objeto  de  que  baile  acogida  en  su  religión. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  10  de  julio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Va  en  compañía  del  ayudante  don  Xavier  Corro  el  corista 
señor  Alejo  Espinosa  y  Medina  de  la  orden  de  San  Francisco, 
que  ba  venido  prófugo  de  Potosí  para  que  Y.  S.  se  sirva  remi- 
tirlo en  la  primera  oportunidad  que  se  le  presente  á  las  órdenes 
del  excelentísimo  gobierno. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  10  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Ha  cuatro  días  que  entre  otros  papeles  me  remitió  don  José 
Eugenio  del  Portillo  la  adjunta  causa  criminal  contra  el  presbí- 
tero don  Francisco  Patino,  y  bailándola  abierta  procuré  inda- 
gar el  paradero  suyo,  pues  no  estaba  en  este  punto ;  luego  que 
lo  supe,  mandé  en  busca  de  él ;  y  ayer  ba  sido  conducido  á  mi 
presencia,  y  como  según  los  avisos  que  se  me  ban  dado,  es  de 
uno  de  aquellos  que  sólo  esperan  la  oportunidad  para  operar 
contra  la  unión  en  el  Perú,  acaso  por  sus  excesos,  y  por  otra 
parte  mi  atención  no  me  permiten  contraerme  á  esta  clase  de 
negocios,  be  resuelto  remitirlo  á  V.  E.  para  que,  en  vista  de  lo 
que  resulta  de  lo  actuado  y  demás  consideraciones,  se  sirva  re- 
solver lo  que  tuviese  por  conveniente. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  10  de  juuio  de  1812. 


—  151  — 

Excelentísimo  señor  : 

Ayer  á  las  oraciones  llegó  el  capitán  de  granaderos  del  regi- 
miento número  G  de  este  ejército,  teniente  coronel  graduado 
don  Miguel  Aráoz,  é  inmediatamente  le  mandé  poner  en  pose- 
sión de  su  empleo;  lo  que  aviso  á  V.  E.  en  contestación  á  su  or- 
den de  2  del  pasado. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  15  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Conforme  al  decreto  de  V.  E.  que  se  halla  al  margen  del  ad- 
junto oficio  de  don  Francisco  del  Sar,  he  puesto  la  ratificación 
al  pie  del  testimonio  de  la  declaración  que  di  en  la  causa  de  in- 
tentada conspiración  contra  V.  E.,  y  lo  devuelvo. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  16  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

En  punto  al  obispo  de  Salta,  creo  haber  procedido  con  toda 
circunspección,  y  sólo  me  he  decidido  á  averiguar  su  paradero 
valiéndome  de  algunos  arbitrios  y  tengo  en  declaración  á  un 
gallego  Gómez,  padre  del  clérigo  que  fué  á  representar  á  V.  E., 
á quien  he  mandado  llamar  de  Salta,  y  esta  determinación  labe 
tomado  porque  se  me  anunció  que  habían  ido  dos  chasques,  uno 
por  el  Salitral  y  otro  por  Oran,  de  que  estaba  impuesto  dicho  ga- 
llego. Conozco  la  transcendencia  de  este  asunto  y  tendré  presen- 
te la  prevención  que  V.  E.  me  hace  en  su  oficio  de  27  del  pasado. 

Dios  guarde,  etc. 

Jujuy,  17  de  junio  de  1812. 


—  152 


Excelentísimo  señor  : 

Permítame  V.  E.  que  le  diga  contestando  al  suyo  de  27  del 
pasado,  referente  á  don  Manuel  Tezanos  Pinto,  que  no  hallo 
conveniente  la  restitución  de  éste  á  su  domicilio;  el  concepto 
general  es  en  contra  suya ;  es  el  director  general  de  toda  esta 
chusma  enemiga  nuestra,  que  no  dude  V.  E.  que  lo  es,  y  que  es 
la  autora,  tal  vez  en  la  mayor  parte  de  la  apatía  en  que  están 
estos  pueblos.  Jujuy,  exceleutísimo  señor,  apenas  tiene  un  hijo 
suyo  en  el  ejército,  y  éste  es  don  Fortunato  Pueyrredón.  Salta, 
apenas  cuenta  dos  ó  tres  :  Y.  E.  me  hará  la  justicia  de  creer  que 
en  mí  no  obra  la  parcialidad,  y  sólo  sí  el  bien  de  la  patria  y  se- 
guridad del  ejército.  Cuando  nos  pongamos  en  mejor  estado  po- 
dremos tenerlos  y  todos  en  sus  casas;  entretanto  opino  que  se 
les  debe  mantener  lejos;  pero  si  Y.  E.  sin  embargo  quiere  que 
vuelva  ese  y  los  demás,  se  ejecutara  según  su  superior  agrado, 
aunque  yo  tenga  que  cuidar  á  todas  partes,  y  lijar  mi  atención 
á  las  espaldas.  Crea  Y.  E.  que  sino  fuera  por  consideración,  que 
es  preciso  tener,  ya  á  todos  los  habría  alejado,  aun  á  los  que  es- 
tán en  concepto  de  buenos;  pero  si  por  alguna  desgracia  me 
viere  precisado  á  retirarme,  á  ninguno  dejo  á  mis  espaldas;  to- 
dos, todos  son  enemigos  nuestros  y  no  hacen  más  porque  no 
pueden. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  16  de  junio  de  1911'. 

Excelentísimo  señor  : 

ETo  me  descuido  en  promover  por  todos  medios  y  modos  el 
fuego  sagrado  del  patriotismo  en  el  interior,  siéndome  doloroso 
de  que  éste  ha  de  ser  el  único  punto  en  que  por  ahora  debo  ocu- 
parme según  Y.  E.,  tiene  á  bien  prevenirme  en  su  oficio  de  27 
del  pasado,  cuando  no  hay  un  destino  de  donde  no  clamen  para 


-  153  — 

el  ejército  y  cuando  éste  no  se  halla  capaz  ni  con  lo  necesario 
para  emprender  la  obra.  V.  E.  dispénseme  si  le  fastidio  con  mis 
repetidos  clamores  que  serán  objeto  de  otro  oficio;  pues  la  oca- 
sión favorable  que  se  nos  presenta,  no  se  da  muchas  veces  en 
la  guerra,  como  en  todos  los  negocios  humanos. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  17  de  junio  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  el  despacho  que  V.  E.  se  ha  servido  remitirme 
de  general  en  jefe  del  ejército  auxiliador  en  las  Provincias  Uni- 
das del  Perú,  y  doy  á  Y.  E.  las  gracias  por  las  distinciones  que 
le  debo. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  17  de  juuio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

En  nada  me  he  entrometido  en  asuntos  del  gobierno  del  obis- 
pado ni  á  mí  ha  ocurrido  el  cabildo  en  estas  materias  para  que 
lo  tomase;  le  manifesté  que  no  tenía  confianza  en  el  provisor 
que  había  quedado,  como  ya  V.  E.  lo  ha  visto;  pero  sin  embar- 
go, cumpliendo  con  la  orden  de  V.  E.  fecha  27  del  pasado,  le 
prevendré  que  ocurra  á  V.  E.  directamente  en  lo  que  se  le  ofre- 
ciere :  no  es  la  parte  más  chica  de  los  enemigos  que  tenemos, 
los  clérigos,  y  ésto  no  tiene  otro  origen  que  el  prelado  que  los 
mandaba. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  17  de  junio  de  1812. 


—  154 


Excelentísimo  señor  : 

Después  de  muchos  informes  que  se  me  dieron  á  favor  del 
sargento  Eulogio  Herrera  por  oficiales  de  crédito  que  han  pre- 
senciado sus  servicios,  sobre  cuyo  particular  tiene  Y.  E.  la  bon- 
dad de  escribirme  con  fecha  27  del  pasado,  como  la  desespera- 
ción de  no  verse  atendido,  cuando  á  otros  sus  compañeros  los 
veía  ascendidos,  ya  lo  llevaba  al  vicio  de  la  bebida;  para  evitar 
la  pérdida  de  un  buen  militar  le  llamé  y  le  ofrecí  recomendarlo 
á  V.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  conceder  una  distinción  en  las  mi- 
licias y  ojalá  que  V.  E.  quisiese  mandar  traer  á  la  vista  un  ofi- 
cio mío  de  últimos  de  diciembre  de  1810  que  dirigí  desde  Ta 
cuarí  á  esa  superioridad,  acerca  de  grados  y  resolver  según  en- 
tonces expuse. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  17  de  junio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Incluyo  la  correspondencia  de  don  Esteban  Arce  y  la  de  don 
Mariano  Antezana  que,  con  diferencia  de  tres  días,  he  recibido. 
y  asimismo  la  de  la  Junta  gubernativa  de  Cochabamba  cou  las 
contestaciones  mías  número  1  á... 

Posteriormente  he  recibido  la  que  también  adjunto  á  Y.  E. 
que  traen  fechas  atrasadas,  en  la  que  vienen  duplicados,  y  no 
he  contestado  porque  lo  juzgo  innecesario,  y  lo  que  merece 
resolución  es  para  Y.  E. 

Xo  me  atrevo  á  predecir  el  resultado  que  tendrá  dicha  pro- 
vincia ó,  mejor  diré,  que  ya  habrá  tenido,  sea  por  acciones 
de  guerra,  sea  por  negociación  con  Goyeneche;  cada  día  que 
pasa,  al  mismo  tiempo  que  me  da  esperanzas  de  que  no  haya 
sufrido  una    total    derrota,    me   tiene  en   las  mayores  agita- 


—  155  — 

ciones,  por  mi  estado  de  imposibilidad  de  obrar  en  una  oca- 
sión en  que  se  baila  el  enemigo  entretenido  y  á  tanta  distan- 
cia. 

Los  particulares  me  escriben,  á  mi  ver,  según  su  espíritu, 
como  lo  podrá  ver  Y.  E.  en  las  que  le  incluyo  de  -Lemoine  y 
Marzana;  pero  de  todas  partes  no  hay  más  que  clamores  para 
que  me  acerque  y  los  libre  de  la  opresión. 

Me  complace  únicamente  reflexionar  que,  salga  bien  ó  mal  la 
provincia,  el  enemigo  nos  ha  de  dar  tiempo  para  adelantar  nues- 
tros trabajos,  y  aun  cuando  triunfe,  como  no  se  extinga  en  ella 
el  fuego  patriótico,  podrá,  luego  que  vuelva  las  espaldas  para 
venir  á  nosotros,  conmoverse  de  nuevo  y  auxiliar  por  este  me- 
dio nuestra  empresa. 

En  fin,  señor  excelentísimo,  es  doloroso  ver  al  cordero  entre 
las  manos  del  lobo  sin  poderle  socorrer;  mi  espíritu  se  aflige  y 
no  quiero  afligir  el  de  V.  E.;  tal  vez  la  provincia  dé  á  esos  hon- 
rados patriotas,  medios  para  abatir  á  esos  enemigos  inicuos  que 
no  están  á  nuestros  alcances. 

Les  he  mandado  las  gacetas,  y  en  particular  la  de  27  del  pa- 
sado; les  he  comunicado  las  noticias  que  me  han  dado  algunos 
de  esa  de  ocho  mil  fusiles,  tres  mil  pares  de  pistolas,  cuatro 
mil  sables,  dos  mil  espadas  y  cuatrocientos  quintales  de  pólvo- 
ra: que  la  corte  de  Inglaterra  lia  declarado  á  la  del  Brasil  que 
no  reconocerá  ala  Carlota  por  regenta,  aun  cuando  así  lo  deter- 
minen las  cortes  y  consejo  de  regencia:  la  pérdida  de  Blak  con 
treinta  mil  hombres  y  todo  cuanto  ha  podido  conducir  á  ensan- 
char sus  ánimos. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  17  de  jimio  de  1812. 


—  156 


Excelentísimo  señor  : 

Es  adjunto  el  memorial  del  canónigo  don  Andrés  Mancocapac 
con  el  informe  que  he  juzgado  oportuno,  y  paso  para  su  supe- 
rior resolución. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  17  de  junio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

La  adjunta  razón  de  los  lugares  que  ocupaban  los  cochabain- 
binos  para  su  defensa  y  de  las  divisiones  destinadas  á  ella  me 
la  ña  traído  el  conductor  de  la  correspondencia  de  Antezana, 
fecha  22  del  pasado  que  remito  á  Y.  E.  con  otro  de  esta  fecha; 
así  por  éste  como  por  otros  que  han  venido  de  la  provincia  de 
Paria,  sé  que  el  comandante  don  Baltasar  Cárdenas  y  don  José 
Miguel  García  Lanza  se  dirigían  con  toda  su  fuerza  hacia  La 
Paz  con  buenas  esperanzas. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  17  de  junio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Quedan  en  la  comisaría  del  ejército  los  ocho  mil  pesos  gira- 
dos por  don  Pedro  Ibarra  contra  don  Pedro  Ibazeta,  y  de  éste 
contra  don  José  Ignacio  Guerrico,  de  este  vecindario,  y  me  ha 
remitido  el  gobernador  intendente  de  Salta;  lo  aviso  á  V.  E.  en 
contestación  á  su  oficio  de  27  del  pasado. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  junio  de  1812. 


157 


Excelentísimo  señor  : 

Remito  á  Y.  E.  las  adjuntas  normas  de  estados  para  que  se 
sirva  mandarlos  imprimir  en  número  crecido  y  pueda  facilitarse 
este  trabajo  mucho  más  en  campana,  señalándose  el  descuento 
á  los  jefes  y  comandantes  de  compañía  para  reembolsar  el  gasto 
que  con  este  motivo  se  origine. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Don  José  Eugenio  del  Portillo,  auditor  de  guerra  de  este  ejér- 
cito, ha  hecho  dimisión  de  su  cargo  y  se  la  he  admitido  :  desde 
Yatasto  me  acompañó  hasta  la  posta  de  la  Ciénega;  allí  se  en- 
fermó y  pasó  á  curarse  á  Salta,  donde  ha  estado  con  la  unción, 
y  aún  se  halla,  según  me  dicen,  con  lúcidos  intervalos;  lo  pongo 
en  noticia  de  Y.  E.  para  su  conocimiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Las  cartucheras  que  se  hicieron  para  este  ejército  en  Tucu- 
mán,  es  de  lo  más  malo  que  se  puede  dar;  además  de  no  tener 
la  medida  del  cartucho,  los  agujeros  están  llenos  de  barbas,  á 
términos  que  entrar  un  cartucho  é  inutilizarse  es  una  misma 
cosa;  por  cuya  razón  se  están  trabajando  por  el  método  pro- 
puesto por  el  barón  de  Holmberg;  de  modo  que,  cargarán  cua- 
tro paquetes,  pero  como  no  es  regular  que  aquel  gasto  lo  sufra 
el  erario,  y  afianzasen  los  que  intervinieron  en  su  construcción 
el  valor  de  lo  que  se  invirtió,  según  me  avisa  el  teniente  gober- 


—  158  — 

nador  de  dicha  ciudad,  he  dispuesto  se  les  embargue  á  los  in- 
terventores por  igual  cantidad  de  la  que  se  les  dio  para  el  efec- 
to, porque  la  devuelvan  y  sean  penados,  como  corresponde,  á  ver 
si  así  se  destierra  el  anhelo  que  hay  de  aprovecharse  de  los  fon- 
dos del  Estado,  sea  cualesquiera  el  perjuicio  que  resulte. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  junio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

He  dado  principio  á  mandar  el  regimiento  número  6  á  Hu- 
mahuaca;  salió  la  compañía .de  granaderos  el  12  del  corriente 
con  cincuenta  y  ocho  hombres  de  fuerza,  de  los  cuales  se  deser- 
taron tres  en  el  camino ;  hoy  ha  marchado  la  primera  apenas 
con  treinta  y  nueve  hombres,  siendo  su  fuerza  de  setenta  y  uno, 
según  la  revista  que  ha  pasado,  llevándose  los  demás  enfermos 
ó  en  otros  destinos. 

Al  paso  que  este  cuerpo  se  va  disminuyendo,  he  adoptado  el 
medio  de  llenar  sus  plazas,  á  propuesta  del  mayor  general  inte- 
rino don  Juan  Bainón  Balcarce,  con  los  naturales  de  la  Que- 
brada y  otros  lugares,  que  pasan  ya  de  ciento  sesenta  los  que  se 
están  instruyendo  en  aquel  punto,  pero  todo  es  dilación;  pues 
V.  E.  ve  que  esta  clase  de  reclutas  debe  tardar  para  habilitarse. 

El  cañón  que  hasta  ahora  ha  pasado  por  de  á  2,  ha  resultado 
que  no  es  de  ese  calibre,  y  á  fin  de  habilitarlo  y  aprovechar  las 
municiones  que  tenemos  y  se  han  fundido  para  él,  ha  sido  pre- 
ciso construir  un  taladro,  en  cuya  operación  se  está  actual- 
mente. 

]So  se  pierde  un  momento  en  el  trabajo  de  día  y  noche  y  debo 
decir  á  V.  E.,  en  honor  de  la  verdad,  que  nos  sirve  mucho  el  ba- 
rón de  Holmberg  con  sus  luces,  constancia  y  actividad  y  un 
celo  distinguido  por  los  intereses  de  la  patria,  economizando 


—  159  — 

cuanto  es  posible  y  haciendo  que  los  operarios  no  ganen  sus  sa- 
larios inútilmente. 

Los  estados  que  acompaño  con  el  oficio  que  me  lia  pasado, 
son  obra  suya  y  por  la  cual  V.  E.  puede  instruirse  de  lo  que 
había,  de  lo  que  hay  en  el  parque  y  maestranza,  y  de  lo  que  ne- 
cesitamos indispensablemente  para  que  no  falte  cosa  alguna  á 
las  operaciones  militares  que  hayan  de  emprenderse. 

En  ellos  verá  Y.  E.  el  triste  número  de  los  cartuchos  de  fusil 
á  bala  que  tiene  el  ejército,  que  con  la  clase  de  soldados  de  que 
se  compone,  apenas  habría  para  una  corta  acción,  y  es  de  consi- 
derar cuánto  debe  disminuirse  si  nos  acercamos  al  enemigo,  en 
donde  ya  es  preciso  que  las  guardias  todas  tengan  sus  armas 
cargadas  y  estén  municionadas. 

Se  han  construido  las  zorras  que  han  de  conducir  los  cañones 
de  á  G  que  V.  E.  mandó  últimamente,  cuyas  municiones  llega- 
ron estropeadas  y  algunas  menos  de  las  que  rezaba  la  nota ; 
asimismo  se  ha  trabajado  en  achicar  los  cajones  para  que  las 
muías  puedan  conducirlas. 

También  se  ha  dado  principio  á  fundir  granadas  de  ¡su  calibre 
y  después  de  algunas  experiencias  se  ha  logrado  dar  con  la 
mezcla  de  los  metales,  para  que  produzcan  el  efecto  que  se  de- 
sea y  ya  hemos  visto ;  pero  para  todo  esto  es  necesario  la  pól- 
vora de  que  carecemos. 

Bien  veo  que  si  se  ha  concluido  felizmente  con  los  portugue- 
ses, todo  ésto  lo  remediará  V.  E.,  pues  sé  cuánto  se  interesa 
portel  honor  de  las  armas  y  tranquilidad  de  la  patria:  ésto  lo 
conozco,  lo  sé;  pero  no  puedo  menos  de  hacerlo  presente,  por- 
que mis  deseos  unísonos  con  los  de  V.  E.  me  impelen  á  querer 
adelantar  la  empresa  y  mucho  más  en  el  día  en  que  tanto  cla- 
man los  desgraciados  del  interior  por  nuestros  auxilios  y  muy 
particularmente  los  infelices  naturales. 

Comprendo  asimismo  la  grande  dificultad  de  enviar  gente 
más  instruida  y  aguerrida  de  la  que  tenemos ;  pero  debo  decir  á 


—  160  — 

Y.  E.  que  es  irremediable  vencerla,  sea  del  modo  que  fuese,  por- 
que sería  el  único  medio  de  inspirar  un  nuevo  espíritu  en  estas 
gentes,  y  el  ardimiento  de  que  carecen.  V.  E.  me  dispense:  cla- 
maré siempre  por  el  número  5  para  que  se  distinga  y  recobre  su 
número  1,  ya  que  mi  desgracia  tal  vez  contribuyó  á  su  pérdida. 

Sin  embargo  de  todo,  be  mandado  al  mayor  general  interino 
que  salga  á  perseguir  las  partidas  enemigas  que  se  han  separa- 
do mucbo  de  Suipacha.  y  han  llegado  basta  cuatro  leguas  del 
Tejar,  donde  está  una  nuestra,  bien  que  en  este  instante  sé  que 
luego  se  babían  ido  de  fuga,  según  el  parte  dado  al  mismo  por 
el  capitán  de  naturales  don  Gaspar  Aramayo. 

He  conceptuado  que  el  objeto  del  enemigo  es  imponer  ó  tal 
vez  averiguar  nuestras  fuerzas  que  se  ban  abultado  sobrema- 
nera por  los  naturales ;  ello  es  que,  según  me  informan  los  ofi- 
ciales del  ejército,  jamás  se  ban  separado  á  tanta  distancia  de 
sus  puestos. 

De  los  dos  cuerpos  de  caballería  que  bay,  ya  que  V.  E.  me  lia 
diclio  que  obre  según  el  imperio  de  las  circunstancias,  voy  á 
formar  uno  que  se  llamará  de  caballería  provisional  del  Río  de 
a  Plata,  con  sólo  tres  compañías  de  á  setenta  bombres  con  ofi- 
ciales escogidos  de  los  mismos  que  existen,  que  es  la  fuerza  de 
caballería  que  á  lo  más  podemos  sostener  en  nuestra  actual  si- 
tuación y  estado  del  ejército,  dándole  por  comandante  al  te- 
niente coronel  mayor  interino  don  Juan  Ramón  Balcarce. 

Xi  esto  se  podrá  llamar  destruir  los  cuerpos  establecidos, 
pues  los  jefes  y  oficiales  á  quienes  no  toque  entrar  en  dicbo 
cuerpo,  quedarán  formando  cuadro  basta  que  avanzando  ó  po- 
niendo el  ejército  en  estado  y  baya  gente  suficiente,  puedan  re- 
bacerse  y  volver  á  su  antiguo  pie. 

El  número  de  artilleros  es  corto  y  la  mayor  parte  reclutas: 
pero  mañana  y  tarde  se  les  está  instruyendo  para  que  se  habi- 
liten, siendo  sensible  que  no  baya  bastante  pólvora  para  fo- 
guearlos y  hacerlos  tirar  al  blanco. 


—  161  — 

Quiera  V<  E.  disimular  mis  molestias;  deseo  corresponder  á 
la  confianza  que  le  he  debido,  y  sólo  me  anima  el  espíritu  de 
patria,  á  la  que  deseo  ver  libre  de  enemigos  y  cubierta  de  glo- 
rias bajo  sus  auspicios. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Había  mandado  á  don  Juan  Ramón  Balcarce  para  perseguir 
las  partidas  enemigas,  y  me  avisa  con  fecha  del  20  desde  la 
Cueva  que  se  habían  retirado  hasta  las  de  Calaoyo,  con  cuyo 
motivo  y  el  de  no  hallarse  todavía  el  ejército  en  disposición  de 
avanzar,  le  he  dado  la  orden  de  que  se  repliegue  á  Humahuaca, 
dejando  cincuenta  hombres  en  el  punto  más  aparente,  que  en 
un  caso  puedan  ser  socorridos  instantáneamente;  pues  mi  idea, 
consultando  las  pocas  fuerzas  que  tengo,  es  obrar,  en  lo  posible, 
con  ellas  unidas. 

Nadie  parece  de  Cochabamba,  y  presumo  que  ó  Goyeneche 
trataría  de  intrigar  ó  los  sucesos  no  habrán  sido  adversos  á 
nuestras  armas  :  cualesquiera  el  resultado,  no  perderé  momento 
de  comunicarlo  á  V.  E.  con  cuanto  ocurriese  digno  de  su  aten- 
ción. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  22  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Pide  V.  E.  á  mis  conocimientos,  por  su  orden  de  29  del  pasa- 
do, un  informe  sobre  los  medios  prácticos  que  se  puedan  tomar 
para  hacer  sentir  á  las  provincias  sus  benéficas  y  puras  inten- 
ciones; es  bien  difícil  acertar  no  conociéndolas  á  fondo  ni  pu- 

DOC.   ARCH.    BELGRANO.   —  T.    IV  11 


—  162  — 

diendo  distraerme  á  investigaciones  que  serían  precisas  para 
expedirme  con  la  madurez  y  juicio  que  requiere  tan  grave  asun- 
to; sin  embargo,  meditaré  y  propondré  áV.  E.  francamente  mis 
ideas  con  la  posible  prontitud,  según  se  sirve  mandármelo. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  22  de  junio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Sin  embargo  de  que  V.  E.  nada  me  ha  dicho  referente  á  la 
elección  de  diputado  de  esta  ciudad,  habiéndome  insinuado  el 
teniente  gobernador  el  oficio  que  había  venido  en  el  particular, 
y  que  convendría  hablase  á  los  del  cabildo  y  electores,  lo  he 
ejecutado  con  los  alcaldes  y  doctor  don  Juan  Ignacio  de  Go- 
rriti,  y  sale  con  este  pliego  evacuada  la  diligencia. 

Diré  á  V.  E.,  con  este  motivo,  que  el  nuevo  semblante  que 
presentan  nuestros  asuntos  con  la  llegada  de  armamento  y  las 
negociaciones  con  Portugal,  dará  también  á  nuestra  causa  otro 
valor  por  acá,  uniéndose  las  medidas  que  he  tomado  para  alejar 
los  que  ya  sabe  V.  E.  y  posteriormente  al  vicario  que  era  de 
aquí  doctor  don  Manuel  Leamí,  diciéndole  que  manifestase  qué 
tenía  que  hacer  en  Salta,  y  así  sigilosamente  le  he  reprendido, 
y  me  ha  prometido  dar  pruebas  de  su  conducta  patriótica. 

Poco  á  poco  iré  acalorando  estas  gentes  que,  á  más  de  tener 
su  oposición  y  los  satélites  que  les  han  influido  en  contra  de  la 
causa,  amenazándolos  con  Goyeneche,  tienen  también  un  clima 
capaz  de  amortiguar  el  espíritu  más  vivo  y  se  necesitan  agen- 
tes eficaces  para  moverlos. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  22  de  junio  de  1812. 


163 


Excelentísimo  señor : 

Por  el  de  V.  E.  de  Io  del  corriente  me  impongo  del  número 
de  fusiles  que  debe  conducir  don  Francisco  Griirruchaga,  como 
de  su  disposición  para  mayores  remesas.  Doy  gracias  á  V.  E. 
por  este  importante  socorro. 

Dios,  etc. 

Jnjuy,  22  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Salvador  Matos  se  hallaba  en  la  provincia  de  Cocha- 
bamba  el  22  del  pasado  y,  según  me  significó  el  conductor  de  la 
correspondencia,  estaba  preparado  para  venir  con  la  noticia  del 
resultado  que  tuvieren  allí  las  operaciones  de  los  enemigos ;  lo 
aviso  á  V.  E.  en  contestación  á  su  orden  de  2  del  corriente. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  22  de  junio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Me  he  enterado  por  el  oficio  de  V.  E.,  fecha  3  del  corriente, 
de  su  superior  resolución  que  tiene  á  bien  insertarme,  acerca  de 
la  solicitud  del  teniente  del  regimiento  número  C  don  Apolina- 
rio  Sarabia  reclamando  sus  sueldos,  y  en  la  que  V.  E.  le  manda 
restituirse  á  su  patria  :  no  sé  cómo  pensará  éste,  pero  sé  que  los 
más  de  los  que  vienen,  sea  por  motivo  de  intereses  ó  por  la  en- 
vidia, son  otros  tantos  pregoneros  contra  Buenos  Aires  y  no 
son  los  que  menos  influyen  al  desaliento  de  sus  paisanos. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  22  de  junio  de  1812. 


—  164 


Excelentísimo  señor  : 

He  comunicado  á  los  individuos  de  la  dependencia  de  mi 
mando,  según  se  sirve  prevenirme  en  oficio  de  29  del  pasado, 
haberse  recibido  de  vocal  del  gobierno  el  coronel  don  Juan  Mar- 
tín de  Pueyrredón. 

Dios,  etc. 

Jujuy.  22  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Contesto  á  la  orden  de  V.  E.  fecha  Io  del  corriente  que  quedo 
impuesto  de  sus  resoluciones  acerca  de  los  oficiales  agregados 
naturales  de  estos  pueblos  y  de  la  remesa  de  bayonetas;  pero 
con  respecto  á  cartucheras  debo  decir  á  V.  E.,  como  ya  lo  he 
manifestado,  que  aquí  se  están  haciendo  y  que  me  tomaré  la  li- 
bertad en  esta  fecha  de  prevenir  al  teniente  gobernador  de  Tu- 
cumánno  se  trabajen  allí,  para  que  no  vuelva  á  cometerse  otra 
picardía  igual  á  la  que  ha  dado  mérito  para  mi  determinación, 
de  que  di  parte  á  V.  E.  en  el  último  correo.  En  cuanto  á  la  lista 
de  los  oficiales  de  plaza  efectiva  que  se  hallan  sin  despachos, 
lo  ejecutaré  con  oportunidad. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  22  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Daré  las  gracias,  según  V.  E.  se  sirve  ordenarme  con  fecha 
29  del  pasado,  á  don  Baltasar  Cárdenas  y  demás  que  con  tanto 
honor  se  distinguen  por  la  libertad  de  la  patria. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  22  de  junio  de  1812. 


—   165  — 

Excelentísimo  señor  : 

En  oficio  de  4  de  junio  se  me  avisa  por  secretaría  de  haber 
V.  E.  nombrado  teniente  del  ejército  de  la  patria  á  don  Cosme 
Kamírez  de  Arellano,  con  destino  á  servir  en  este  de  mi  mando; 
luego  que  llegue  avisaré  de  su  incorporación  como  también  de 
su  mérito  y  aplicación,  según  su  conducta  me  lo  acreditase. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  julio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Quedo  enterado  de  la  orden  expedida  por  Y.  E.  que  se  me 
comunica  por  secretaría,  para  que  al  reverendo  obispo  de  esta 
diócesis  se  le  permita  bajar  á  esa  capital  sin  escolta  ni  otros 
aparatos  ignominiosos  á  su  persona,  de  que  he  estado  siempre 
muy  distante,  lo  que  tendrá  su  puntual  cumplimiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  julio  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Haciéndome  falta  oficiales  de  artillería  y  teniendo  un  pleno 
conocimiento  del  teniente  de  dicho  cuerpo  don  Juan  de  Santa 
María,  que  sirvió  conmigo  en  el  Paraguay  y  se  distinguió  par- 
ticularmente en  la  acción  del  Tacuarí;  pido  á  V.  E.  se  sirva  ex- 
pedir sus  órdenes  para  que  se  traslade  á  servir  en  este  ejército. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  julio  de  1812. 


166 


Excelentísimo  señor  : 

De  resultas  de  haberme  presentado  el  barón  de  Holinberg  los 
estados  números  1  y  2,  que  acompaño,  de  los  gastos  que  se  im- 
penden en  el  parque  y  maestranza  de  este  ejército,  con  el  oficio 
número  3  dirigí  al  intendente  de  esta  provincia  el  del  número  4, 
quien  me  apunta  aunque  confidencialmente  hallarse  conciertas 
órdenes  de  V.  E.  acerca  de  impuestos,  y  por  lo  mismo  espero 
que,  en  vista  de  todos  los  papeles  que  cito,  tenga  V.  E.  á  bien 
ordenar  lo  que  hallase  por  más  conveniente. 

Dios,  etc. 

Jnjuy,  Io  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Llegado  el  coronel  don  Esteban  Arce  é  instruyéndome  de  los 
acontecimientos  de  Cochabamba,  le  pedí  me  diese  el  parte  por 
escrito  y  es  el  que  acompaño  original  para  el  mejor  conocimien- 
to de  V.  E. 

Nada  sé  de  Antezana  positivamente;  todas  las  noticias  refe- 
rentes á  él  son  de  oídas,  ninguno  de  los  que  hasta  ahora  se  me 
han  presentado  ha  visto  lo  que  ha  pasado  en  aquella  provincia 
luego  que  entró  el  enemigo  en  ella. 

Según  avisos  que  tengo,  muchos  vienen  á  refugiarse  entre 
nosotros  por  el  camino  del  despoblado,  con  cuyo  motivo  he  man- 
dado que  salga  una  partida  de  sesenta  á  ochenta  hombres  al 
mando  del  capitán  Zelaya  para  que  los  proteja,  con  orden  de  no 
empeñar  acción  con  el  enemigo,  á  menos  que  se  presente  venta- 
josa. 

Activo  las  diligencias  para  la  expedición  intentada,  que  es  lo 
único  que  por  ahora  se  puede  hacer,  así  para  alentar  á  los  aman- 
tes de  la  patria,  como  para  ver  si  podemos  distraer  al  enemigo 
de  las  miras  que  pueda  tener  hacia  esta  parte. 


-  167  — 

Muchos  de  los  que  liau  venido  de  la  provincia  de  Chayanta, 
me  dicen  que  don  Baltasar  Cárdenas  con  don  José  Miguel  Lanza 
habían  ido  á  La  Paz  y  entrado  en  ella;  que  volvieron  á  salir  y 
en  Sicasica  habían  tenido  acción  en  que  lograron  victoria ;  pero 
como  no  tengo  esto  de  oficio,  no  le  presto  crédito  y  porque  tam- 
bién aparece  la  noticia  muy  desnuda  de  circunstancias. 

Es  regular  que  éste  llegue  después  de  don  Manuel  Borrego; 
nada  tengo  que  añadir  á  lo  que  entonces  dije  á  Y.  E.  y  cuanto 
debe  el  expresado  Dorrego  haber  manifestádole  acerca  de  nues- 
tra situación  y  necesidades. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  4  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Paso  á  V.  E.  los  estados  de  la  fuerza,  del  armamento  y  ves- 
tuario del  ejército  para  su  conocimiento,  conforme  alas  revistas 
y  noticias  del  mes  anterior,  tanto  de  la  vanguardia  como  de  este 
cuartel  general. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  4  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  gobernador  intendente  de  Salta  me  indicó  el  llamarse  al 
ejército  al  subteniente  de  artillería  don  Ladislao  Martínez, 
quien  me  había  pedido  permiso  por  enfermo  para  irse  á  curar 
en  aquella  ciudad;  con  este  motivo  di  orden  al  mayor  general 
Díaz  Vélez  para  que  se  la  comunicase  y  viniera  á  servir  su  em- 
pleo. 

Cuando  llegó  á  ésta  el  insinuado  mayor  general  me  impuso 
de  que  dicho  joven  andaba  al  parecer  bueno,  entretenido  en  las 


—  168  — 

diversiones  del  pueblo,  y  que  cuando  le  habían  impartido  la  or- 
den, le  había  contestado  con  demasiada  altanería. 

Á  poco  tiempo  recibí  la  adjunta  representación  del  expre- 
sado subteniente  con  el  certificado  que  acompaño  y  pedí  in- 
forme por  escrito  al  nombrado  mayor  general,  el  cual  encontra- 
ra V.  E.  en  ella;  y  como  se  manifieste  bien  que  de  este  joven 
no  se  podrá  ya  hacer  carrera  en  este  ejército,  en  el  cual  no  poco 
cuesta  el  establecer  la  subordinación,  y  por  otra  parte,  tenga 
entendido  que  más  bien  procede  su  conducta  de  alguna  distrac- 
ción en  dicho  pueblo  de  Salta,  no  siendo  sus  conocimientos  tan 
poco  correspondientes  al  cuerpo  en  que  sirve,  he  dispuesto  que 
el  nominado  gobernador  lo  haga  salir  para  esa  capital  á  presen- 
tarse á  Y.  E.  y  se  lo  aviso  para  su  conocimiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  i  de  julio  de  1S12. 

Excelentísimo  señor  : 

Remito  evacuadas  las  declaraciones  correspondientes  al  su- 
ceso de  Huaqui  de  los  oficiales  que  se  hallan  en  este  ejército. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  i  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Ayer  llegó  el  capitán  de  dragones  de  la  patria  don  Diego 
González  Balcarce  sin  mayor  novedad:  doy  gracias  á  V.  E.  por 
haberse  desprendido  de  este  oficial  para  que  sirva  en  este  ejér- 
cito. 

Dios.  etc. 

Jujuy,  17  de  .julio  de  1812. 


169 


Excelentísimo  señor  : 

He  tenido  el  disgusto  de  qne  haya  desertado  de  la  vanguar- 
dia el  capitán  graduado  de  teniente  coronel  don  Venancio  Be- 
navides,  llevándose  la  mujer  de  un  sargento,  y  lo  aviso  á  Y.  E. 
para  su  conocimiento,  quedando  en  la  ignorancia  del  camino 
que  haya  tomado. 

Dios  guarde,  etc. 

Jujuy,  17  de  julio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Ya  había  destinado  para  la  compañía  de  granaderos  del  regi- 
miento número  6,  á  don  José  Gabriel  de  la  Oyuela,  cuando  su 
comandante  me  presentó  el  parte  que  hace  cabeza  al  expediente 
sobre  el  manejo  de  los  intereses  correspondientes  á  los  soldados 
de  la  compañía  tercera  que  obtenía;  con  este  motivo  mandé  re- 
coger mi  decreto  y  le  puse  arrestado  mientras  se  averiguaba; 
hallándose  en  el  arresto,  faltó  á  su  honor  y  con  su  conducta 
ajena  de  la  subordinación  y  escandalosa,  tanto  más  criminal 
cuanto  la  tuvo  á  la  presencia  de  la  tropa,  de  que  pudieron  haber 
resultado  consecuencias  funestas,  puso  al  comandante  don  Ig- 
nacio Warnes  en  las  circunstancias,  que  él  mismo  confiesa,  de 
tirar  de  la  espada. 

Así  este  suceso,  como  por  lo  que  aparece  de  su  manejo  de  in- 
reses,  he  determinado  darle  de  baja  en  este  ejército  y  ordenarle 
que  pase  á  las  órdenes  de  Y.  E.  en  el  término  de  un  mes,  lo  que 
aviso  á  Y.  E.  para  su  conocimiento,  incluyendo  ambos  expe- 
dientes. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  julio  de  1812. 


170  — 


Excelentísimo  señor  : 

Kemito  á  V.  E.  la  adjunta  carta  que  desde  San  Marcos  de  Mi- 
radores me  lia  dirigido  don  Juan  Manuel  Cáceres:  el  portador 
me  instruyó  de  que  todos  deseaban  que  acelerásemos  nuestras 
marchas  y  que  se  decía  que  don  Baltasar  Cárdenas  y  don  José 
Miguel  Lanza  estaban  en  Sicasica.  después  de  haber  derrotado 
una  división  de  Goyeneche:  pero  no  he  tenido  oficio  alguno  y 
dudo  que  sea  verdad. 

Incluyo  igualmente  una  anónima  que  ha  venido  á  mis  manos 
por  las  del  doctor  Carrasco:  la  noticia  de  la  muerte  de  Ante- 
zana ha  propalándose  del  mismo  modo  que  cita  la  carta  y  ha  lle- 
gado á  mí  por  varios  conductos. 

Muchos  oficiales,  pocos  soldados  y  veinte  armas,  entre  ellas 
once  ó  más  inútiles,  es  lo  que  ha  venido  después  de  la  derrota 
de  Cochabamba  y  de  la  provincia  de  Chayanta:  todos  quieren 
de  comer  y  plata  :  he  dado  mis  órdenes  para  lo  primero  y  aun 
trato  de  vestirlos:  pero  de  lo  segundo  no  hay  cómo,  y  aun  me 
veo  y  me  deseo  para  pagar  las  tropas  este  mes. 

Dios,  ete. 

Jujtiy,  19  de  julio  de  1812. 


BANDO 


Cuando  el  interés  general  exige  las  atenciones  de  la  sociedad 
deben  callar  los  intereses  particulares,  sean  cuales  fuesen  los 
perjuicios  que  experimentasen :  este  es  un  principio  que  sólo 
desconocen  los  egoístas,  los  esclavos  y  que  no  quieren  admitir 
los  enemigos  de  la  causa  de  la  patria:  causa  á  que  están  obliga- 
dos cuantos  disfrutan  de  los  derechos  de  propiedad,  libertad  y 


—  171  — 

seguridad  en  nuestro  suelo,  debiendo  saber  que  no  hay  derecho 
sin  obligación  y  que  quien  sólo  aspira  á  aquél,  sin  cumplir  con 
ésta,  es  un  monstruo  abominable,  digno  de  la  execración  pú- 
blica y  de  los  más  severos  castigos. 

Exige  por  hoy  el  interés  general  que  todos  tomen  las  armas 
para  sostener  esa  misma  causa,  cuya  justicia  está  apoyada  en 
fundamentos  incontrastables  de  derecho  natural  y  divino,  y 
de  cuanto  los  hombres  sobre  éstos  han  establecido  para  su  feli- 
cidad, y  no  hay  una  razón  para  que  haya  quien  quiera  excep- 
tuarse del  servicio,  bajo  cualesquiera  pretexto,  ni  de  distin- 
ción, ni  de  riqueza,  único  apoyo  que  ha  tenido  hasta  ahora 
aquélla,  ni  cualesquiera  otro  motivo  que  se  quiera  significar  y 
que  sólo  sea  carga  de  los  pobres  miserables  exponer  su  vida 
para  que  los  poderosos  se  mantengan  gozando  tal  vez  del  sudor 
de  aquellos  mismos. 

Llevar  las  armas  de  la  patria,  obtener  el  título  de  soldado 
de  ella,  será  una  distinción  de  las  más  apreciables  que  caracte- 
rizará á  los  hombres  de  bien,  ó  lo  que  es  lo  mismo,  á  los  hom- 
bres á  que  adornan  virtudes  cristianas  y  políticas,  en  que  debe 
estribar  entre  nosotros  la  nobleza  y  de  que  son  susceptibles  así 
los  ricos  como  los  pobres,  y  sólo  podrán  degradar  al  honroso 
nombre  de  soldado  los  hombres  viciosos  é  indignos  por  sus  ma- 
las circunstancias  de  vestir  el  uniforme  de  la  patria  y  no  ser 
hijos  virtuosos  que  derraman  su  sangre  en  el  campo  del  honor. 

En  consecuencia  de  esto  y  de  que  hablo  con  unos  pueblos  á 
quienes  distingo,  llamo  á  todos  los  ciudadanos  desde  16  años 
hasta  35,  amantes  de  la  libertad,  á  alistarse  en  las  banderas  de 
la  patria,  mientras  se  pone  en  práctica  un  reglamento  de  reclu- 
tas, exceptuándose  únicamente  los  casados  que  estuviesen  en 
ocupación  conocida;  mas  éstos  deberán  también  alistarse  para 
formar  un  cuerpo  de  guardia  cívica,  que  ha  de  disciplinarse  en 
sus  obligaciones  todos  los  días  festivos,  el  cual  lia  de  servir 
para  la  seguridad  y  tranquilidad  de  los  pueblos,  velando  y  ce- 


—  172  — 

laudo  por  las  noches  con  la  mayor  exactitud  y  conforme  al  or- 
den que  se  establezca  por  el  señor  gobernador  y  teniente  gober- 
nador de  la  provincia. 

La  ocupación,  como  he  dicho,  ha  de  ser  conocida;  esa  saber: 
de  labranza,  de  cría  de  ganados,  de  oficio  mecánico  permanen- 
te, de  comerciante  ó  tendero  en  actual  ejercicio,  pudiendo  éstos 
tener  dependiente  únicamente  en  el  caso  de  imposibilidad  de 
ejecutar  por  sí  mismos  el  orden  de  sus  negocios. 

Y  para  que  llegue  á  noticia  de  todos,  publíquese  por  bando  y 
circúlese  al  señor  gobernador  de  la  provincia  y  teniente  gober- 
nador, para  que  se  ejecute  otro  tanto  en  el  distrito  de  sus  juris- 
dicciones. 

Jujuy,  14  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  instruido  de  las  dos  libranzas  dadas  por  don  Manuel 
José  Galup  á  favor  de  esa  superioridad  :  la  una  de  mil  pesos 
contra  don  Francisco  Colombres  en  el  Tucumán,  y  la  otra  de 
dos  mil  pesos  contra  don  Francisco  Aráoz  en  Salta,  cuyo  total 
de  tres  mil  pesos  debo  recibir  para  las  urgencias  de  este  ejér- 
cito del  teniente  gobernador  de  la  expresada  ciudad  del  Tucu- 
mán y  gobernador  de  Salta,  siendo  el  numerario  de  suma  nece- 
sidad en  el  día  por  aumentarse  considerablemente  las  fuerzas  y 
hallarme  sólo  con  una  corta  suma. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

El  coronel  don  Tomás  de  Eocamora  fué  quien  quitó  á  don 
.lose  de  Larú  de  la  subdelegación  del  departamento  de  Yapeyú 


—  173  — 

que  obtenía,  y  es  quien  debe  instruir  á  V.  E.  de  su  proceder: 
con  lo  que  queda  contestada  la  superior  orden  de  V.  E.  de  13 
del  mes  próximo  pasado. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

He  recibido  la  cédula  de  retiro  de  inválidos  sencillos  para  el 
soldado  de  la  primera  compañía  del  regimiento  de  dragones  li- 
geros de  la  patria  Pedro  Antonio  Sánchez,  inutilizado  en  la  ac- 
ción de  Suipacha,  última  que  V.  E.  me  dirige  con  oficio  de  13 
de  junio  próximo  anterior. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Queda  en  mi  poder  la  cédula  de  retiro  á  inválidos  que  Y.  E. 
se  ha  dignado  conceder  al  soldado  del  batallón  de  castas  José 
del  Carmen  Zeballos,  inutilizado  en  la  última  acción  de  Suipa- 
cha, á  quien  he  prevenido  se  le  ponga  en  posesión  de  ella,  según 
me  lo  ordena  V.  E.  en  oficio  de  12  de  julio  próximo  pasado. 

Dios,  etc. 

Jujuy,   19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

No  pierdo  ni  perderé  jamás  ocasión  ni  resorte  alguno  de  cuan- 
tos estén  á  mis  alcances  de  excitar  en  los  corazones  de  los  natu- 


—  174  — 

rales  de  estas  provincias  los  sentimientos  que  V.  E.  me  reco- 
mienda en  su  superior  oficio  de  27  de  junio  anterior. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  instruido  de  los  tres  libramientos  que  V.  E.  lia  tenido 
la  bondad  de  dirigirme  para  el  pago  de  este  ejército,  importe  de 
quince  mil  seiscientos  quince  pesos  seis  reales,  cuyo  auxilio 
lie  apreciado  infinito,  por  el  que  doy  á  V.  E.  las  más  repetidas 
gracias,  advirtiendo  que  cada  día  es  más  notable  la  falta  del 
mismo  por  el  aumento  de  la  fuerza. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  impuesto  de  la  gratificación  de  dos  mil  pesos  que 
Y.  E.  se  lia  servido  asignarme  sobre  mi  sueldo  para  gastos  ex- 
traordinarios é  igualmente  del  destino  para  que  se  me  conce- 
den, por  los  cuales  tributo  á  Y.  E.  mi  más  cordial  reconoci- 
miento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  enterado  de  cuanto  Y.  E.  me  ordena  con  respecto  al 
nombramiento  de  oficiales  y  guardaré  toda  escrupulosidad  para 
nombrarlos  en  lo  sucesivo;  pero  permítame  Y.  E.  que  le  advier- 
ta que  si  se  ha  de  contar  con  los  oficiales  diseminados  y  aun 


—  175  — 

los  agregados  que  hay  en  este  ejército,  poco  ó  nada  adelantare- 
mos respecto  á  su  ineptitud  y  abandono  que   se  advierte  aun 
en  muchos  de  los  que  están  empleados  con  plazas  efectivas. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Ya  he  publicado  bandos  dirigidos  á  contener  la  deserción  es- 
candalosa que  se  ha  experimentado  en  la  escasa  fuerza  de  este 
ejército,  dimanada  del  asilo  que  dichos  delincuentes  encuentran 
en  la  indiferencia  con  que  han  mirado  su  aprehensión  los  jueces 
de  los  partidos  y  demás  encubridores  de  la  deserción,  los  mis- 
mos que  repetiré  á  nombre  de  V.  E.  en  lo  sucesivo. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  enterado  de  la  superior  orden  de  V.  E.  dirigida  á  que 
los  oficiales  de  milicias  que  no  tuvieren  despachos  de  esa  supe- 
rioridad, tampoco  disfruten  fuero  alguno  militar  á  excepción  de 
los  casos  de  hallarse  en  actual  servicio,  y,  en  su  consecuencia 
dejo  expedidas  las  órdenes  correspondientes  al  efecto. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

No  habiendo  en  este  destino  oficiales  suficientes  de  la  próxi- 
ma graduación  á  la  de  coroneles  para  la  celebración  de  los  con- 
sejos de  guerra  de  los  oficiales  sindicados  de  robo  de  que  hablé 


—  176  — 

á  V.  E.  en  mi  oficio  de  2  del  pasado,  me  hallaba  siguiendo  la 
correspondiente  sumaria;  concluida  ésta,  los  remitiré  á  disposi- 
ción de  V.  E.,  á  fin  de  que,  formalizado  en  esta  capital  el  con- 
sejo, sufran  la  sentencia  que  dicho  juicio  les  imponga. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  enterado  de  la  aprobación  que  V.  E.  se  ha  servido  ha- 
cer délas  medidas  tomadas  por  mí  para  el  adelantamiento  de 
los  trabajos  en  la  maestranza  y  parque.  Igualmente  lo  estoy  del 
régimen  que  debo  seguir  para  el  completo  de  plazas  del  regi- 
miento de  infantería  número  6,  provisión  de  oficiales  vacantes, 
armamento  y  por  lo  respectivo  á  fornituras,  se  ha  remediado 
construyéndolas  aquí;  lo  que  comunico  á  V.  E.  para  su  superior 
conocimiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

He  mirado  con  la  mayor  satisfacción  el  interés  con  que  V.  E. 
en  medio  de  las  fatigas  y  grave  peso  del  gobierno  propende  con 
serenidad  dedicando  su  influjo  hasta  en  lo  más  trivial,  que  pa- 
rece conducente  á  llevar  nuestros  desgraciados  pueblos  abatidos 
por  la  tiranía  al  rango  de  los  más  cultos,  proporcionándoles  en 
esa  capital  un  museo  ó  establecimiento  de  historia  natural  para 
depósito  de  tantas  preciosidades  sean  asequibles;  seguro  de 
que  podrá  llegar  á  un  estado  de  perfección  capaz  de  excitar  la 
curiosidad  de  las  naciones  y  aun  de  causar  su  admiración;  mi- 


—  177  — 

raré  como  una  de  mis  principales  atenciones  el  proporcionar 
cuantas  estén  á  mis  alcances. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  enterado  de  la  superior  orden  de  V.  E.  de  13  de  junio 
próximo  anterior,  relativa  á  haber  quedado  el  coronel  don  Mar- 
cos Balcarce  con  el  interino  mando  del  estado  mayor,  por  ausen- 
cia del  propietario  don  Francisco  Xavier  de  Viana. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  .julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  instruido  de  los  poderosos  motivos  que  ña  tenido  pre- 
sentes la  consideración  de  V.  E.  para  no  remitir  á  este  ejército 
de  mi  mando  al  padre  fray  Antonio  Leal,  según  me  lo  ordena 
en  oficio  de  27  de  junio  próximo  pasado. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Adjunta  devuelvo  á  V.  E.  la  instancia  del  capitán  don  José 
Manuel  de  Figueroa  con  el  correspondiente  informe  de  que 
V.  E.  me  trató  en  su  superior  orden  de  26  de  junio  próximo  pa- 
sado. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 

DOC.   AKCH.   BELOKAXO.   —  X.    IV  12 


178  — 


Excelentísimo  señor  : 

Para  informar  á  V.  E.  sobre  los  diferentes  arbitrios  que  se 
pueden  adoptar  á  fin  de  reanimar  á  los  pueblos  aletargados, 
avivar  el  espíritu  público  y  hacerles  sentir  las  benéficas  y  pu- 
ras intenciones  de  Y.  E.,  debía  tener  un  conocimiento  individual 
de  todos  los  motivos  particulares  que  han  influido  á  su  descon- 
tento ;  pero  como  esto  sólo  puede  adquirirse  por  medio  de  unas 
conexiones  vastas  y  muy  familiares,  absolutamente  incompati- 
bles con  mis  atenciones  y  el  carácter  que  por  mi  desgracia  re- 
visto, difícilmente  podré  verificarlo  con  la  madurez  y  acierto 
que  deseo. 

Sin  embargo,  después  de  algunas  noticias  que  lie  podido  ad- 
quirir y  de  varias  reflexiones  y  combinaciones  que  be  hecho  en 
la  materia,  omitiendo  por  ahora  recordar  los  males  que  las  cir- 
cunstancias y  el  orden  de  los  sucesos  han  hecho  ya  incurables, 
expondré  á  Y.  E.  en  pocas  palabras,  los  diferentes  objetos  que 
incesantemente  deben  llamar  su  atención  con  preferencia  para 
remedio  de  los  que  actualmente  experimentamos. 

La  opinión  de  los  pueblos  sólo  puede  sostenerse  con  la  justi- 
cia. Engañados  por  el  gobierno  anterior  y  sus  agentes,  no  pier- 
den de  vista  las  operaciones  de  Y.  E.  y  ello  es  que  por  sí  ó  por 
las  noticias  que  adquieren,  traslucen  aun  aquellos  más  leves 
deslices  que  tal  vez  no  está  en  manos  de  Y.  E.  evitarlos.  Son 
ignorantes  por  lo  común,  pero  saben  muy  bien  lo  que  se  les 
debe,  y  acaso  por  su  mayor  ignorancia  se  consideran  acreedo- 
res á  más  de  lo  que  les  corresponde.  Y.  E.,  pues,  que  no  puede 
separarse  de  aquella  primera  regla,  se  halla  en  la  necesidad  de 
hacerles  ver  palpablemente  la  suma  escrupulosidad  que  le  ca- 
racteriza en  obrar  conforme  á  los  principios  fundamentales  del 
sistema  y  á  las  ideas  liberales  que  ha  proclamado. 

En  consecuencia,  y  respecto  á  que  los  pueblos  no  tienen  otro 
garante  de  la  buena  fe  de  Y.  E.  que  la  exacta  observancia  del 


—  17lJ  — 

estado  provisional  de  gobierno,  debe  V.  E.  no  sólo  cumplirlo 
por  su  parte  con  la  mayor  exactitud,  sino  también  velar  cons- 
tantemente para  que  obren  del  mismo  modo  todos  los  jefes  y 
magistrados,  castigando  ejemplarmente  cualesquiera  infracción, 
por  leve  que  sea,  para  impresionar  en  los  ánimos  de  los  hom- 
bres cuan  execrable  es  el  ultrajar  la  dignidad  de  los  pueblos 
violando  su  constitución. 

Cuente  V.  E.  entre  las  principales  causas  que  han  influido 
el  disgusto  y  desaliento,  al  menos  de  los  más  ilustrados,  el  que, 
habiendo  sido  engañados  con  la  máscara  de  la  justicia  y  habien- 
do sido  expuestos  á  ser  victimas  de  la  tiranía  por  la  corrupción 
é  intrigas  de  los  que  obtuvieron  su  confianza,  no  haya  V.  E. 
dado  una  prueba  más  pronta  y  enérgica  de  la  justificación,  ha- 
ciendo entender  á  los  criminales  que  nadie  atentará  impune- 
mente contra  los  derechos  de  los  pueblos. 

Por  lo  que  hace  á  mí,  casi  toco  con  la  mano  las  dificultades 
que  V.  E.  ha  tenido  para  tomar  estas  medidas;  mas  ésto  no  está 
al  alcance  de  la  generalidad,  y  resulta  que  culpan  á  Y.  E.  y  di- 
cen que  procede  con  injusticia,  fundándose  en  que  ó  no  lia  ha- 
bido una  razón  para  variar  los  individuos  del  gobierno  y  sus 
agentes  ó  no  la  hay  para  que  existan  impunes. 

Así  es  que,  después  de  ser  tratados  con  más  bajeza  que  por 
los  antiguos  agentes  del  despotismo  español  cuando  sacrifica- 
ban su  tranquilidad  y  sus  bienes  y  exponían  su  misma  existen- 
cia contemplando  que  no  ha  habido  quien,  á  su  nombre,  tome  la 
satisfacción  debida,  ni  ponga  freno  á  la  iniquidad,  miran,  per- 
mítame V.  E.  que  lo  diga,  con  desprecio  sus  promesas  en  la 
parte  que  les  son  favorables,  considerándose  tiranizados  y  ex- 
puestos al  arbitrio  de  unos  hombres  que  no  conocen,  y  que  en 
todo  evento  deben  estar  del  mismo  modo  seguros  de  quedar  im- 
punes. 

Respecto  de  este  pueblo,  tengo  noticia  haber  concurrido  un 
motivo  particular  entre  otros,  que  además  de  los  que  dejo  apun- 


—  180  — 

tartos,  ha  hecho  blasfemar  aun  á  aquellos  más  decididos  por  la 
causa,  porque  habieudo  tal  vez  estado  el  ejército  escaso  de  nu- 
merario, se  les  tomaron  á  los  vecinos  ganados  y  algunos  otros 
objetos  necesarios,  que  no  se  les  satisfizo  de  contado  y  se  les 
pagó  con  recibo  cuando  más. 

Conozco  que  la  necesidad  obliga  á  estos  pasos ;  pero  también 
sé  que  estas  gentes  son  muy  interesadas,  y,  lo  que  es  más,  que 
no  tienen  patriotismo  :  y  para  que  se  adornen  en  él,  de  algún 
modo,  formen  opinión  de  V.  E.  y  estén  contentos,  juzgo  que  es 
necesario  pagarles  todo  de  contado;  y,  mientras  ésto  no  se  eje- 
cute, nada  adelantaremos. 

Xo  tiene  duda  que  todos  estamos  en  obligación  de  concurrir 
en  proporción  á  sufragar  los  gastos  públicos,  y  respecto  de  que 
debe  haber  recursos  suficientes  para  ellos,  toca  á  V.  E.  usarlos 
por  un  orden  de  igualdad  sin  permitir  que  jamás  quede  exhaus- 
to el  fondo  de  la  patria,  y  se  puede  atender  á  todos  los  pagos 
acallando  por  este  medio  á  los  mismos  que  deben  contribuir. 

He  dicho  por  un  orden  de  igualdad,  pues  no  hay  razón  para 
que  á  un  particular,  como  V.  E.  conoce,  se  le  quite  ó  se  le  esté 
debiendo  lo  que  sirve  á  beneficio  de  todos,  ni  para  que  se  sacri- 
fiquen unos  por  conservar  las  comodidades  de  otros,  siendo  re- 
cíprocas y  comunes  las  obligaciones  sociales;  y  así  es  que,  con- 
ceptúo de  la  mayor  importancia,  que  Y.  E.  provea  el  ejército  de 
cuanto  necesite,  apurando  los  recursos  en  proporción  de  las  ne- 
cesidades, recogiendo  con  una  mano  lo  que  da  con  la  otra. 

Pienso  que  para  hacerles  ver  las  ventajas  que  deben  prome- 
terse de  la  nueva  constitución  y  que  desde  ahora  empiecen  á 
sentir  las  influencias  benéficas  de  un  gobierno  independiente  y 
liberal,  sería  más  conveniente  que  V.  E.  circule  oficios  á  los  ca- 
bildos, ordenándoles  que  propongan  los  medios  de  efectuar  va- 
rios establecimientos  más  necesarios  para  la  educación  de  los 
jóvenes,  ramo  el  más  preciso  y  el  más  abandonado  por  infelici- 
dad nuestra,  para  el  aumento  de  población  y  remedio  de  las  ne- 


—  181  — 

cesidades  generales  de  estos  habitantes,  como  son  las  escuelas 
públicas,  boticas  y  médicos  dotados  en  todas  las  ciudades,  bus- 
cando los  arbitrios  menos  onerosos  y  más  compatibles  con  las 
actuales  urgencias  del  estado. 

Que  expongan  igualmente  todo  lo  que  consideren  convenien- 
te, para  fomentar  el  comercio  interior,  ya  franqueando  los  cami- 
nos que  no  son  conocidos  ó  transitados,  ya  facilitando  el  culti- 
vo, consumo  y  extracción  de  varios  frutos  del  país  y  adelan- 
tando la  fábrica  de  sus  manufacturas ;  pues  creo  que  por  estos 
medios  recobrarán  sus  primeras  esperanzas,  tomará  vigor  el  Es- 
tado, se  aumentarán  notablemente  los  recursos  y  se  desterrará 
la  ociosidad  tan  común  en  nuestro  suelo. 

Bien  conozco  que  por  ahora  no  se  conseguirá  cuanto  se  desea, 
pero  se  bará  lo  que  se  pueda,  y  esto  basta  para  no  permanecer 
en  una  total  inacción.  Ya  no  bailo  el  menor  inconveniente  para 
que  cuanto  antes  se  franquee  la  comunicación  directa  entre  es- 
tas ciudades  y  la  provincia  del  Paraguay,  congraciando  á  los  in- 
dios con  algunos  regalos  anuales  que  se  costearán  de  lo  mismo 
que  producirá  el  comercio. 

Tampoco  lo  encuentro  para  que  se  tomen  providencias  opor- 
tunas á  fin  de  darle  un  uso  preferente  ó  exclusivo  al  arroz  del 
Tucumán  en  esa  ciudad  y  á  todas  las  manufacturas  groseras 
del  distrito  de  Córdoba  y  Santiago,  y  para  que  se  establezca  en 
la  caja  de  aquélla  una  oficina  de  ensayo  y  sello  en  que  se  les  dé 
la  ley  á  los  tejos  y  pinas  que  se  saquen  de  Famatima,  conce- 
diéndoles el  privilegio  por  ahora  de  que  puedan  extraerse  para 
países  extranjeros,  y  que,  por  este  medio,  se  adelante  la  labor 
de  aquellos  minerales  que,  según  tengo  entendido,  permanecen 
abandonados;  pero  que  además  de  la  dificultad  de  entablar  un 
trabajo  constante,  extenso  y  arreglado,  se  experimentan  gastos, 
demoras  y  otros  obstáculos  consiguientes  á  la  necesidad  de 
mandarlos  sellar  en  Chile. 

Es  cuanto  puedo  informar  á  V.  E.  en  cumplimiento  de  su  or- 


—  182  — 

den  de  29  de  mayo,  en  medio  de  las  muchas  y  graves  atencio- 
nes que  me  rodean,  siempre  con  la  franqueza  que  me  es  genial, 
diciendo  á  V.  E.  con  verdad  lo  que  siento  y  lo  que  mis  ningunos 
conocimientos  alcanzan. 
Dios,  etc. 

Jujuv,  28  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Aún  no  se  lia  podido  verificar  la  marcha  de  don  Eustaquio 
Díaz  Vélez,  ya  por  las  muías,  ya  por  las  herraduras,  ya  por  las 
espuelas  para  los  soldados,  que  todo  se  está  haciendo  á  un 
tiempo :  por  otra  parte,  ignoro  el  estado  del  interior,  después 
de  las  que  dirigí  á  Y.  E.  el  último  correo,  y  siendo  cierto  que 
los  enemigos,  como  manifiesto  en  otro  de  esta  fecha,  refuerzan 
á  Suipacha,  hay  que  tomar  otras  medidas  para  no  exponer  la 
expedición  y  sí  sacar  algún  punto  de  ella  :  en  el  estado  de  mis 
fuerzas  cualquiera  división  de  ellas  es  perjudicial,  y  deben 
resentirse  con  su  falta,  habiendo  muchos  puntos  á  que  atender 
y  que  no  es  posible  cubrirlos,  á  tal  grado  que  los  celadores  están 
sin  armas  y  sólo  sirven  para  dar  avisos :  lo  pongo  en  noticia 
de  Y.  E.  para  su  conocimiento. 

Dios,  etc. 

Jnjuy,  28  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

No  es  posible  responder  de  la  seguridad  del  éxito  ni  de  esta 
provincia,  si  para  proceder  contra  los  enemigos  ocultos  que 
tenemos,  se  hacen  precisas  las  fórmulas :  me  hacen  la  guerra, 
del  modo  más  astuto  que  puede  imaginarse,  algunos:  otros,  al 
descubierto:  de  manera  que  ya  me  cuesta  trabajo  aun  con  se- 


—  183  — 

guir  los  ganados  para  la  subsistencia  de  la  tropa,  sin  poderles 
probar  los  medios  de  que  se  valen,  aunque  son  notorios,  ya  por 
las  ideas  que  imbuyen  á  la  gente  del  campo,  ya  por  su  indife- 
rencia y  por  otros  arbitrios  que  más  fácil  es  comprenderlos  que 
explicarlos :  ello  es  cierto  que  existen  entre  nosotros  mismos 
los  enemigos  que  el  voto  público  dice  que  lo  son,  y  por  falta 
de  documentos  se  pasean  y  nos  hacen  cuanto  mal  pueden. 

Un  Juan  Echan,  armero,  ha  tenido  la  insolencia  y  el  sufri- 
miento bastante  para  haber  estado  oculto  tres  meses  en  un 
bosque,  llevándose  sus  criados,  también  armeros,  antes  que 
haber  venido  al  servicio  del  ejército,  prefiriendo  padecer,  siendo 
ya  hombre  de  edad,  prefiriendo  ese  miserable  estado,  pospo- 
niendo sus  intereses  embargados,  desatendiendo  los  clamores 
de  su  mujer  y  diez  hijos. 

Después  de  muchas  indagaciones  lo  ha  encontrado  un  oficial 
que  mandé  en  busca  de  él  con  cuatro  armas  de  fuego  y  dos  es- 
padas, habiendo  logrado  sorprenderlo,  y  sé  que  hasta  un  clérigo 
sabía  el  lugar  de  su  ocultación,  y  era  porque  le  iba  á  dar  noti- 
cias, con  otros  muchos  individuos  de  Salta,  vizcaínos,  gallegos 
y  demás  canalla. 

El  doctor  Medeiros  me  remitió  una  lista  de  los  malos  de 
Salta;  entre  ellos  venía  un  José  María  Larramendi ;  por  las 
fórmulas  pedí  al  gobernador  que  se  instruyese  de  la  conducta 
de  los  apuntados,  y  entretanto  se  ha  unido  el  Larramendi  á  los 
enemigos. 

Tengo  aquí  á  un  Gómez,  gallego,  que  todos  los  indicios  mani- 
fiestan que  sabe  dónde  está  el  obispo,  y  no  hay  cómo  probár- 
selo :  es  conocido  por  enemigo  de  la  causa  por  todos ;  pero  no 
hay  datos,  y  no  hay  otro  remedio  que  sufrirlos,  porque  el  decreto 
de  seguridad  los  pone  á  cubierto,  y  yo  no  me  animo  á  tomar 
providencias  (pie  después  no  las  halle  V.  E.  acertadas. 

No  acabaría  si  me  pusiese  á  relatar  personas  y  parajes ;  mas 
la  necesidad  me  obliga  á  reclamar  de  V.  E.  el  predicho  decreto 


—  184  — 

de  seguridad,  durante  las  actuales  circunstancias :  pues  sin 
esto  no  la  espere  V.  E.  ni  del  ejército  ni  de  esta  provincia  ;  ya 
veo  por  el  expediente  del  obispo  de  Salta  que  allá  van  á  refu- 
giarse, y  veo  también  que  se  le  quiere  dejar  el  gobierno  del 
obispado  al  provisor  que  tenía,  cuando  por  desconfianzas  muy 
propias  lo  be  mirado  por  sospecboso.  Si  V.  E.  no  me  sostiene, 
en  vano  es  trabajar,  y  lo  cierto  es  que  no  se  puede  baber  pro- 
cedido con  más  justicia  contra  él ;  pues  son  constantes  sus  pro- 
cedimientos en  contra  de  la  causa. 

Pero  me  distraigo  del  punto  principal  que  me  be  propuesto 
al  dirigir  á  V.  E.  este  oficio,  cual  es  de  que  me  faculte  para 
tomar  providencias  activas  contra  los  que  se  tengan  por  ene- 
migos de  la  causa,  sin  constituirme  á  responsabilidades,  y  per- 
mitirme que  obre  militarmente :  el  decreto  de  seguridad  ser- 
viría para  un  país  que  esté  en  tranquilidad ;  no  así  por  el  que 
se  baila  en  estado  de  convulsión  y  de  una  guerra  como  en  las 
que  nos  vemos :  V.  E.  resolverá  lo  que  creyese  más  acertado. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  28  de  julio  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Hoy  be  recibido  parte  de  que  don  Venancio  Benavides  se  ba 
pasado  al  enemigo,  según  lo  comprueban  los  adjuntos  docu- 
mentos que  incluyo  á  Y.  E. :  me  ba  puesto  en  graves  cuidados, 
siendo  consiguiente  que  manifieste  la  fuerza  de  la  vanguardia 
y  ponga  en  claro  lo  que  yo  deseaba  ocultar. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  28  de  julio  de  1812. 


185  — 


Excelentísimo  señor : 

Según  las  noticias  que  con  fecha  de  ayer  se  me  comunican 
por  el  mayor  general  interino  desde  Humaliuaca,  los  enemigos 
refuerzan  á  toda  prisa  á  Suipacha,  tienen  sus  avanzadas  en 
Mojo  y  baten  el  campo  basta  la  Quiaca :  pidiéndome  órdenes 
terminantes,  le  be  dado  las  que  se  manifiestan  en  la  copia  que 
acompaño,  cumpliendo  con  las  de  la  instrucción  reservada 
de  V.  E.  que  me  gobierna,  y  porque  escaso  de  municiones  de 
fusil  y  estando  los  recursos  á  tanta  distancia,  aun  cuando  tu- 
viese victorias,  no  podría  sostenerme,  á  más  de  que  la  gente  es 
casi  toda  de  reclutas,  y  muy  poco  bay  que  esperar  de  ella  :  lo 
aviso  á  V.  E.  para  su  conocimiento  y  provea,  si  le  es  posible, 
de  los  remedios  que  ya  le  tengo  pedidos,  y  sin  los  cuales,  en 
caso  de  venir  el  enemigo,  no  me  quedará  más  remedio  que  retro- 
gradar con  grave  perjuicio  de  la  opinión  de  las  armas,  de  los 
intereses  y  de  cuanto  es  consiguiente  en  una  retirada  con  tropas 
bisoñas,  y  que  los  más  son  de  esta  jurisdicción. 

Dios,  etc. 

J  tijuy,  28  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Se  ban  fundido  bajo  la  dirección  del  barón  de  Holmberg  dos 
morteros  de  ocho  pulgadas  y  dos  obuses  de  seis  pulgadas  y 
tres  líneas  :  se  están  amoldando  culebrinas  de  á  dos,  también 
dirigidas  por  el  expresado  barón,  y  pronto  espero  que  se  fundan 
con  el  mismo  éxito  que  aquellas  piezas,  de  modo  que  si  tuvié- 
semos cobre,  podré  remitir  á  Y.  E.  algunas  piezas,  aunque  sean 
de  mayor  calibre. 

Dios,  etc. 

Jtijuy,  28  de  julio  de  1812. 


186  — 


Excelentísimo  señor : 

Para  alimentar  la  fuerza  del  ejército  expedí  la  proclama 
adjunta,  de  que  estoy  viendo  algunos  buenos  resultados,  pero 
con  particularidad  de  esta  jurisdicción,  habiéndose  distinguido 
el  teniente  gobernador  don  Francisco  Pico  en  proporcionarme 
gente  de  las  calidades  que  exijo,  sin  causar  gravámenes  á  las 
haciendas  ni  labranza;  si  en  todos  los  demás  lugares  y  pueblos 
se  tomase  este  punto  con  igual  empeño,  sin  andar  con  expre- 
siones y  acepción  de  personas,  pronto  tendríamos  gente ;  pero 
veo  que  no  es  así  y  que  no  hay  la  actividad  que  es  de  desearse 
para  que  nuestra  fuerza  sea  respetable. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  julio  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Llegó  don  Francisco  G-urruchaga  y  ha  entregado  los  efectos 
y  útiles  de  la  nota  que  acompaño,  sin  mayor  deterioro,  princi- 
palmente en  los  fusiles,  no  obstante  la  marcha  que  ha  traído 
y  el  estado  de  los  caminos  :  se  conoce  el  cuidado  y  esmero  con 
que  ha  procedido  y  mirado  los  intereses  de  la  patria. 

Asimismo  he  tenido  la  satisfacción  de  haber  preguntado  á 
los  peones  si  estaban  pagados,  si  habían  sido  atendidos  y  si  se 
había  causado  alguna  extorsión  en  los  caminos  á  los  maestros 
de  postas  ó  vecinos  de  la  carrera,  y  todos  uniformemente  me 
contestaron  que  estaban  satisfechos  y  que  nadie  tenía  de  qué 
quejarse. 

Lo  aviso  á  V.  E.  para  su  conocimiento  é  inteligencia  y  para 
que  se  asegure  de  la  importancia  que  hay  en  comisionar  á  indi- 
viduos de  esta  clase  para  servicios  interesantes,  mucho  más  en 


—   1*7  — 

el  día  que  hay  mil  resentidos  en  la  carrera  por  los  vejámenes 
y  perjuicios  que  lian  sufrido. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  30  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Con  motivo  de  habérseme  repetido  los  avisos  de  que  el  ene- 
migo acercaba  sus  tropas  á  Suipacha ;  de  que  don  Venancio 
Benavides  había  dado  cuenta  de  nuestras  fuerzas  é  igualmente 
que  muy  á  menudo  llegaban  chasques  de  Salta  y  ésta  avisán- 
dole que  avanzase,  que  estaban  prontos  á  entregarse  ;  teniendo 
presente  la  última  cláusula  del  primer  artículo  de  la  instruc- 
ción que  me  gobierna,  expedí  ayer  la  proclama  que  en  copia 
acompaño,  é  hice  publicar  en  forma  de  bando,  y  la  he  dirigido 
á  Salta  para  que  se  haga  saber  del  mismo  modo  á  toda  la  juris- 
dicción. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  30  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

La  conducta  escandalosa  que  á  la  sombra  del  patriotismo 
observaba  el  prebendado  de  Charcas  don  Andrés  Manco  Capac, 
me  ha  obligado  á  mandarle  salir  de  ésta  y  que  se  dirija  á  esa 
á  las  órdenes  de  V.  E. ;  no  le  he  formado  causa  porque  sus 
hechos  son  notorios,  y  de  cuya  noticia  carecía  cuando  dije  á  V.  E. 
que  no  hallaba  inconveniente  en  que  accediese  á  su  solicitud 
de  ser  primer  capellán  del  ejército,  porque  al  que  tiene  la  des- 
gracia de  mandar,  todc  se  le  oculta,  y  sólo  se  trata  de  aluci- 
narlo y  engañarlo,  hasta  que  alguna  casualidad  le  hace  ver  las 
maldades. 


—  188  — 

Así  me  ha  sucedido  cou  el  expresado  Manco  Capac ;  bofeteó 
á  un  cabo  entrándose  á  una  pulpería  á  ejecutar  tal  atentado  á 
presencia  de  una  multitud ;  vino  aquél  á  quejarse  de  que  el 
motivo  había  sido  por  una  mujer  con  quien  vivía  mal  dicho 
Manco  Capac,  y  de  ese  hecho  se  han  continuado  todos  los  in- 
formes que  sucesivamente  he  recibido  de  su  vida  escandalosa 
y  con  que  perjudicaba  á  nuestra  causa,  afianzando  la  opinión 
de  los  enemigos  que  dicen  que  sólo  la  siguen  los  hombres  mal- 
vados, por  ese  y  otros  hombres  sin  juicio. 

Dios,  etc. 

Jnjuy,  30  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Después  que  dije  á  V.  E.  con  fecha  19  del  corriente  que  man- 
daría á  los  oficiales  sindicados  de  ladrones  porque  no  había  con 
quien  celebrar  el  consejo  de  guerra,  reflexioné  mejor,  y  con  los 
que  hay  de  milicias,  así  coroneles  como  tenientes  coroneles,  se 
verificará  en  la  semana  próxima,  y  daré  cuenta  á  V.  E.  con  la 
sentencia. 

Dios,  etc. 

Jújuy,  30  de  julio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Á  consecuencia  de  mi  proclama  que  dirijo  á  V.  E.  con  fecha 
30  del  pasado,  me  ha  representado  el  Cabildo  lo  que  aparece 
de  las  copias  números  1  y  2  y  el  diputado  del  consulado  con  el 
número  3,  y  he  contestado  á  aquél  con  el  del  número  4,  y  á  éste 
con  el  del  9. 

La  expresada  proclama  ha  producido  los  mejores  efectos : 
muchos  hijos  de  esta  ciudad  se  me  han  presentado  ofreciéndose 


—  189  — 

á  servir  personalmente  con  sns  armas  y  caballos,  y  al  mismo 
tiempo  á  poner  á  mi  disposición  sus  ganados,  mieses  y  demás 
bienes,  con  tal  empeño  que,  si  la  provincia  toda  lo  tomara,  estoy 
cierto  de  que  el  tirano  no  adelantaría  en  sus  progresos,  si  in- 
tentase seguir  su  empresa. 

Esto  y  el  hallarme  con  un  número  de  oficiales  sin  destino, 
ya  de  los  que  existían  agregados  al  ejército,  ya  de  los  que  lian 
venido  de  las  provincias  interiores,  de  resultas  de  los  sucesos 
de  Cochabarnba,  me  ha  obligado  á  formar  una  compañía  de  ca- 
ballería, con  el  título  de  Patriotas  decididos,  de  la  que  me  he 
nombrado  capitán,  á  don  Eustoquio  Díaz  Vélez  y  á  don  Es- 
teban Arce,  alférez,  á  fin  de  evitar  diferencias  por  el  mando. 

Cuando  no  se  haya  conseguido  más  con  la  expresada  pro- 
clama que  poner  en  movimiento  á  estas  gentes,  hemos  hecho 
cuanto  hay  que  hacer,  pero  todavía  presenta  la  ventaja  de  que 
si  el  enemigo  la  sabe  verá  que  no  se  halla  con  los  recursos  que 
esperaba  tener  poniendo  el  pie  en  esta  provincia  que  está  llena 
de  efectos  que  le  podían  costear  su  expedición  con  mucha  uti- 
lidad, y  se  retraerá  de  exponerse  á  riesgos  sin  provecho. 

Nada  me  quedará  por  hacer  de  cuanto  esté  á  mis  alcances 
para  sostener  el  honor  de  las  armas  de  la  patria  que  V.  E.  me 
ha  confiado,  Ínterin  me  envía  los  recursos  y  auxilios  que  nece- 
sito y  le  tengo  pedidos,  para  que  podamos  contar  con  la  victoria 
y  librar  las  desgraciadas  provincias  del  interior  de  la  tiranía. 

Dios,  etc. 

Jujuy.  Io  de  agosto  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Me  ha  llenado  de  satisfacción  el  nombramiento  de  auditor 
de  guerra  de  este  ejército  que  V.  E.  ha  tenido  á  bien  hacer  en 
el  doctor  don  Silvestre  Icasate,  á  quien  le  he  pasado  la  orden 


—  190  — 

para  que  se  traslade  á  esta  sin  pérdida  de  momento;  con  lo  que 
dejo  contestado  el  de  V.  E.  de  13  del  pasado. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  3  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

No  me  toma  de  nuevo  el  horroroso  proyecto  de  los  caribes 
(pie  abrigábamos  en  nuestro  seno  de  que  V.  E.  me  avisa  con 
fecha  13  del  pasado,  ni  estoy  distante  de  que  renueven  sus  ten- 
tativas los  que  quedan :  son  enemigos  mortales  nuestros,  y 
como  ya  he  dicho  á  V.  E.  otra  vez,  no  hacen  más  porque  no 
pueden ;  les  voy  á  los  alcances  ;  tengo,  al  parecer,  sujetos  á  los 
(pie  están  á  mi  vista  :  de  los  demás  no  respondo,  sin  embargo 
de  que  procuro  indagar  su  conducta :  mientras  todos  los  gober- 
nantes no  se  persuadan  de  que  el  exceso  de  moderación  con 
ellos  es  perjudicial  y  les  hagan  padecer  como  corresponde  en 
justicia,  no  han  de  cesar  en  sus  intrigas  y  maldades. 

Tampoco  me  hace  novedad  la  conducta  que  ha  observado  el 
pueblo  ilustre,  el  pueblo  filósofo,  el  pueblo  que  en  las  revolu- 
ciones no  tiene  otro  ejemplar  que  el  mismo,  en  una  palabra,  la 
inmortal  Buenos  Aires,  porque  ella  es  consiguiente  á  sus  prin- 
cipios. 

Admita  V.  E.  mis  más  respetuosas  enhorabuenas  por  la  feli- 
cidad con  que  ha  tenido  la  gloria  de  adquirir  un  triunfo  más 
celebre  que  cuantas  acciones  de  guerra  han  tenido  los  ejércitos 
con  la  restauración  del  espíritu  público  y  la  más  asegurada 
existencia  del  estado. 

Por  tan  feliz  resultado  he  dispuesto  que  mañana  se  celebre 
una  solemne  misa  con  sermón  y  tedeum  en  acción  de  gracias  al 
Altísimo,  á  que  deberá  asistir  todo  el  pueblo. 

Dios,  etc. 

Jujuy.  3  de  agosto  de  1812. 


íyi  — 


Excelentísimo  señor : 

Por  providencia  económica  he  mandado  alejar  de  Salta  para 
Tucumán  y  Santiago  á  los  tres  yernos  del  finado  Costas,  de  los 
cuales  dos  son  Santibañes  y  el  tercero  Mujica ;  al  hijo  de  dicho 
finado  don  Francisco  Avelino  y  don  Juan  Ibieta,  que  vive  en 
casa  de  ellos,  pues  á  más  de  tener  avisos  de  Salta  en  su  contra, 
ha  llegado  ayer  tarde  un  religioso  agustino,  prófugo  de  Potosí, 
fray  Juan  Medrano,  que  me  ha  dado  parte  de  que  dirigen  cartas 
á  menudo  al  cura  Costas  y  por  su  conducto  se  publicaban  allí 
todos  nuestros  movimientos. 

Asimismo  he  dispuesto  que  á  Sánchez  y  Matorras,  que  están 
en  el  valle  de  San  Carlos,  los  saquen  de  allí  y  los  alejen,  pues 
por  los  avisos  que  tengo  la  voz  común  falla  contra  ellos  y  ase- 
gura que  nos  hacen  mucho  mal. 

Hay  también  en  Salta  un  Santiago  Cuadros  y  un  Figueroa, 
y  en  Tucumán  un  oficial  Bianchi,  que  fueron  prisioneros  en 
Suipacha  en  7  de  noviembre  de  1810,  y  he  mandado  se  les  haga 
bajar  á  esa ;  porque  los  conceptúo  perjudiciales  á  la  causa  y  no 
sirven  sino  para  perjudicarnos. 

Estaba  escribiendo  á  V.  E.  este  oficio  cuando  me  ha  llegado 
la  correspondencia  con  el  suceso  de  la  intentada  conspiración 
de  esos  hombres  infernales  :  no  separo  la  vista  de  los  que  hay 
por  acá,  y  no  cesaré  de  estar  vigilante  :  los  conozco  mucho,  y 
estoy  convencido  de  que  son  nuestros  enemigos  aun  más  de  los 
que  están  con  las  armas  en  la  mano  contra  nosotros. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  3  de  agosto  de  1812. 


—  192  — 

Excelentísimo  señor : 

Doña  Juana  Francisca  de  Zegada,  viuda  del  coronel  don 
Diego  de  Puevrredón,  lia  dado  cuarenta  y  siete  pesos  y  cuatro 
reales  de  donativo  para  el  arnianiento  del  ejército,  y  doña  María 
Teresa  de  Aguirre  una  onza  de  oro  con  el  mismo  fin.  Lo  aviso 
á  V.  E.  para  su  conocimiento  y  satisfacción. 

Dios,  etc. 

J  tijuy,  4  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Con  fecha  de  ayer,  á  las  nueve  y  media  de  la  noche,  me  avisa 
el  gobernador  de  Salta  que  se  le  presentó  el  reverendo  obispo 
haciéndole  llamar  al  lugar  de  su  ocultación,  y  que  con  toda 
tranquilidad  lo  restituyó  á  su  casa,  donde  estaba  dispuesto  á 
cumplir  el  comparendo  ante  Y.  E.,  de  cuyo  cumplimiento  dice 
que  cuidará. 

Aseguro  á  V.  E.  que  esta  noticia  me  ha  sido  muy  satisfac- 
toria porque  temía  se  me  huyera  al  enemigo  y  nos  causara 
graves  perjuicios,  y  también  para  que,  á  su  imitación  de  suje- 
tarse á  V.  E.,  se  sujeten  muchos  del  clero  que  son  enteramente 
contrarios  á  la  causa  de  la  patria. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  4  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Anoche  se  me  ha  presentado  Francisco  Turpín,  único  que, 
como  testigo  de  vista,  me  ha  hablado  de  los  sucesos  de  Cocha- 
bamba,  y  su  relación,  que  mandé  apuntar  del  modo  natural  con 
que  la  ha  hecho,  la  paso  á  V.  E.  para  su  conocimiento  é  inteli- 
gencia. ¡  Gloria  á  las  cochabambinas  que  se  han  demostrado  con 


—  193  — 

un  entusiasmo  tan  digno  de  que  pase  á  la  memoria  de  las  gene- 
raciones venideras  !  Ellas  han  dado  un  ejemplo  que  debe  exci- 
tar, señor  excelentísimo,  los  sentimientos  más  apagados  por  la 
patria,  y  estoy  seguro  de  que  no  será  el  último  con  que  confun- 
dan á  las  de  su  sexo  que,  alucinadas,  trabajan  en  contra  de  la 
causa  sagrada,  y  aun  á  los  hombres  que  prefieren  la  esclavitud 
por  no  exponer  sus  vidas  para  asegurar  nuestros  justos  dere- 
chos. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  4  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Penetrado  del  mayor  reconocimiento  rindo  á  V.  E.  mis  expre- 
sivas gracias  por  el  distinguido  honor  que  ha  dispensado  á  mi 
regimiento,  restituyéndole  su  antigüedad  y  número,  atendiendo 
benignamente  mis  recomendaciones  y  súplicas  de  la  oficialidad. 

Yo  espero  tener  la  satisfacción  de  recordar  repetidas  veces  á 
V.  E.  que  oficiales  y  soldados  han  debido  apreciar  y  correspon- 
der dignamente  á  esta  gracia  con  que  se  les  favorece. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Por  noticia  que  de  orden  de  V.  E.  me  comunica  el  secretario 
de  ese  superior  gobierno  con  fecha  28  del  próximo  pasado,  quedo 
enterado  del  motivo  que  ha  demorado  la  partida  de  don  Cosme 
Ramírez  de  Arellano,  destinado  á  servir  en  este  ejército. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 

DOC.   AKCH.   BELGKANO.  —  T.   IV  13 


194  — 


Excelentísimo  señor : 

Quedo  enterado  de  que  V.  E.  ha  concedido  cédula  de  retiro 
absoluto  al  subteniente  de  artillería  don  Ladislao  Martínez,  sin 
uso  de  uniforme  ni  goce  de  fuero,  lo  que  tendrá  su  puntual  cum- 
plimiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  en  lo  que,  de  orden  de  V.  E.,  me  previene  el 
secretario  de  ese  superior  gobierno  debo  hacer  para  llamar  por 
todas  partes  la  atención  del  enemigo  que  ocupa  las  provincias 
del  Alto  Perú,  sobre  cuyo  particular  he  puesto  en  ejecución 
cuanto  está  á  mis  alcances. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Impuesto  del  oficio  de  V.  E.  de  8  de  junio,  he  dado  las  órde- 
nes correspondientes  al  gobierno  de  Salta,  para  que  recoja  de 
don  Tomás  Arrigurrinaga  y  Archondo  los  seiscientos  quince 
pesos  librados  por  don  Ignacio  Basábal;  y  verificado,  los  remita 
á  la  comisaría  de  este  ejército. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  teniente  de  artillería  don  Juan  de  Santa  María  me  ha 
hecho  tres  instancias  para  que  pida  se  le  destine  al  servicio  de 


—  195  — 

este  ejército  con  un  cabo  y  tres  soldados  que  conoce  de  acredi- 
tado valor. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  haber  recibido  V.  E.  los  estados  de  fuerza, 
armamento  y  vestuario  de  este  ejército,  que  remití  con  fecha  4 
de  julio.  Pero  yo  no  he  recibido  la  nota  de  las  municiones,  tien- 
das de  campaña  y  papel  que  se  me  remiten,  según  me  avisa,  de 
orden  de  V.  E.,  el  secretario  de  ese  superior  gobierno. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  enterado  de  que  V.  E.  ordena  al  gobernador  inten- 
dente de  esta  provincia  que  debe  aumentar  en  dos  mil  pesos 
mensuales  la  contribución  extraordinaria  que  se  le  ha  mandado 
arreglar,  para  que  éstos  se  apliquen  exclusivamente  á  los  gas- 
tos de  la  maestranza. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Por  oficio  del  secretario  de  ese  superior  gobierno  de  fecha 
28  del  próximo  pasado,  quedo  informado  que  V.  E.  se  ha  ser- 
vido aprobar  los  socorros  que  el  teniente  gobernador  del  Tucu- 
mán  ha  dado  á  los  inválidos  de  este  ejército,  y  habérsele  pedido 
la  relación  de  todos  ellos  para  expedir  á  su  favor  las  cédulas  de 


—  196  — 

retiro  y  premio  á  que  se  han  hecho  acreedores,  según  los  infor- 
mes de  sus  servicios  y  méritos,  que  en  la  parte  que  me  toca 
evacuaré  con  puntualidad. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  enterado  de  la  comisión  con  que  V.  E.  remite  al  Tucu- 
mán  al  coronel  don  Manuel  Rivera,  para  que  metodice,  adelante 
y  perfeccione  el  trabajo  de  la  fábrica  de  fusiles  de  dicha  ciudad, 
y  para  el  mejor  desempeño  de  su  comisión  le  prestaré  cuantos 
auxilios  estén  en  mis  manos. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Á  virtud  del  aviso  de  V.  E.  del  nombramiento  de  auditor  de 
guerra  hecho  en  el  doctor  don  Silvestre  Icasate,  se  lo  había 
avisado  ya  al  mismo  interesado,  y  pedido  que  se  trasladase  á 
ésta  por  la  suma  necesidad  que  tengo  de  un  auditor;  cuyo 
defecto  tiene  suspenso  el  consejo  de  guerra  de  los  oficiales  sin- 
dicados de  ladrones  y  otra  causa  del  mismo  orden  contra  los 
capitanes  don  Antonio  Rodríguez,  don  José  Manuel  Cossio  y  el 
teniente  don  Pedro  Xoalles,  que  se  delató  á  sí  mismo,  y  á  los  an- 
tecedentes, por  lo  que  es  de  suma  importancia  la  provisión  de 
este  empleo ;  al  expresado  doctor  le  he  pasado  copia  del  oficio 
de  V.  E.  fecha  24  del  mismo  á  que  contesto. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  18  de  agosto  de  1812. 


—   197   — 

Excelentísimo  señor : 

En  este  momento,  qne  son  las  4  de  la  tarde,  tengo  parte 
de  anoche  á  las  10  y  media  que  dice  que  por  el  día  de  ayer 
llegaban  las  avanzadas  de  los  enemigos  á  Colorados,  y  que  se 
reunía  en  Cangrejillos,  donde  ya  había  ochocientos  hombres 
con  cuatro  cañones,  y  que  Tristáu  con  el  marqués  debían  llegar 
en  aquel  día  con  otros  tantos;  al  mismo  tiempo  acompaño  á 
V.  E.  original  el  parte  que  me  da  el  cura  de  la  Einconada,  don 
Manuel  Ignacio  del  Portal,  que  se  ha  venido  á  nosotros,  y  que 
conduce  otras  noticias  que  ya  de  antemano  tengo,  como  la 
venida  de  Picoaga  á  Tupiza  y  la  del  marqués  :  lo  aviso  todo  á 
Y.  E.  para  su  conocimiento,  como  que,  luego  que  las  avanzadas 
del  enemigo  se  hallen  en  la  Cueva,  pienso  dar  principio  á  mi 
marcha  retrógrada,  anticipando  desde  mañana  todo  lo  pesado. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

Paso  á  manos  de  V.  E.  los  oficios  que  me  ha  dirigido  don 
Baltasar  Cárdenas,  que,  por  los  motivos  que  expresa  en  el  nú- 
mero 1,  ha  venido  hasta  nosotros,  y  hoy  le  espero;  los  documen- 
tos del  niimero  2  darán  á  V.  E.  la  idea  de  los  que  cooperan  á  la 
guerra  civil :  todos  ellos  son  de  curas  que,  previendo  sin  duda 
el  fin  de  sus  escandalosos  abusos,  bien  notorios,  trabajan  para 
mantener  á  nuestros  hermanos  los  naturales  en  las  cadenas  de 
la  esclavitud;  pues  de  otro  modo  conocen  que  no  podrían  con- 
tinuar en  sus  abominables  desórdenes;  los  infelices  callan,  pero 
me  consta  que  abrigan  en  sus  corazones  todos  los  sentimientos 
de  patriotismo,  y  que  esperan  el  momento  de  salir  del  cautive- 
rio en  que  viven :  la  fuerza  los  sujetará,  mas  en  la  primera 
oportunidad  la  despedazarán,  según  V.  E.  lo  colegirá  de  la 


—  198  — 

carta  de  un  Mariano  Vergara  escrita  en  Cochabamba  el  14  del 
pasado  á  un  cura  Guzmán  de  Sacaca. 
Dios  guarde,  etc. 

Jujuy,  19  de  agosto  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Incluyo  la  lista  de  la  compañía  de  patriotas  decididos,  con  la 
noticia  del  lugar  de  su  nacimiento  y  empleos  que  lian  obtenido: 
he  dado  colocación  de  segundo  teniente  á  don  José  Moldes,  por 
el  empleo  que  obtuvo  en  este  ejército  y  porque  se  me  ofreció  á 
servir  de  soldado  en  ella  en  el  momento  que  oyó  mi  proclama;  de 
segundo  alférez  á  don  Francisco  Pico,  por  lo  mucho  que  se  ha 
distinguido  y  distingue  en  cuanto  se  le  ocupa  para  el  ejército. 

Á  todos  los  oficiales  de  Cochabamba  y  Chayanta  les  he  man- 
dado vestir  desde  el  zapato  hasta  la  camisa  porque  venían  todos 
en  la  mayor  miseria,  y  los  tengo  en  cuarteles  á  ración  de  carne 
y  pan ;  se  aplican  y  se  les  conoce  deseos  de  aprender :  su  igno- 
rancia era  tal  que  ni  sabían  girar,  y  así  es  que  se  ha  burlado 
bien  el  tirano  de  las  fuerzas  que  mandaban. 

Espero  que  todo  sea  de  la  aprobación  de  V.  E.,  ó  que  me 
avise  lo  que  más  fuese  de  su  agrado. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  agosto  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Casi  diariamente  he  tenido  partes  de  los  movimientos  del 
enemigo,  y  antes  de  ayer  me  avisó  el  comandante  de  la  van- 
guardia, con  relación  á  los  bomberos,  que  habían  entrado  en 
Cangrejillos  tres  columnas,  pero  que  ignoraba  su  fuerza;  al 
mismo  tiempo  me  llegó  un  espía  que  tenía  en  Tanja,  quien  par- 


—   199  — 

tió  de  allí  después  de  la  salida  del  marqués  á  Yavi,  al  mando  de 
ciento  cuarenta  hombres,  y  que  todos  aseguraban  venían  para 
ésta,  en  la  firme  inteligencia  de  que  retrogradaríamos  con  sólo 
moverse  el  ejército  hacia  estos  puntos. 

Juzgando  cuanto  influye  en  el  soldado  que  camina  con  la 
seguridad  de  no  hallar  resistencia,  observar  que  se  le  opone 
alguna,  por  corta  que  sea,  he  dispuesto  que  el  mayor  general 
don  Eustoquio  Díaz  Vélez  salga,  si  el  enemigo  da  tiempo,  desde 
Humahuaca  con  doscientos  á  trescientos  hombres  bien  monta- 
dos, á  aparecérseles  por  un  flanco  y  á  hacerles  todo  el  mal  que 
pueda,  según  le  permitieren  las  circunstancias;  pues  con  sólo 
contener  las  marchas  del  enemigo  habremos  adelantado  mucho 
para  extraer  de  aquí  la  multitud  de  efectos  mercantiles  que  hay, 
y  quitarle  este  aliciente  que  lo  atrae,  según  las  expresiones  que 
sé  de  su  misma  soldadesca. 

Esto  es  lo  único  que  por  ahora  podemos  hacer;  pues  aunque 
la  fuerza  se  ha  aumentado  en  número  de  hombres,  á  más  de  que 
están  en  los  giros  y  primeros  rudimentos,  no  hay  tampoco  armas 
que  darles,  y  muchos  de  los  que  las  tienen  están  aprendiendo 
su  manejo  y  son  muy  novatos. 

Desde  que  llegué  á  este  punto  envié  los  azogues  y  plomo  que 
había  á  Tucumán,  y  ahora  estoy  obligando  á  que  marchen  los 
efectos  de  comercio,  manteniéndome  constante  en  las  providen- 
cias que  expedí,  de  que  juzgo  á  V.  E.  impuesto,  sin  embargo  de 
las  reclamaciones  que  me  ha  hecho  el  cabildo  de  Salta,  y  aun 
aquel  gobernador,  á  quien  he  contestado  bajo  los  mismos  prin- 
cipios que  lo  hice  á  este  cabildo,  y  de  que  di  parte  á  V.  E. 

Por  lo  que  hace  al  ejército,  todo  lo  tengo  preparado  para  veri- 
ficar la  retirada  en  el  caso  de  que  tenga  la  evidencia,  en  lo  posi- 
ble, de  que  el  enemigo  marcha  sobre  mí  y  de  sus  fuerzas;  pues 
aunque  estoy  cierto  de  que  vendrá  en  su  número  mucha  gente 
de  recluta  para  abultar,  también  lo  estoy  de  que  lia  «le  traer  de 
su  gente  disciplinada  en  mucha   mayor  cantidad  de  la  que  yo 


—  200  — 

tengo,  y  además,  como  ya  Le  dicho  á  V.  E.,  el  ejército  de  mi 
mando  ni  está  capaz  de  operar  ni  tiene  todo  lo  que  necesita 
para  el  efecto. 

Tampoco  hay  un  punto  preciso  por  donde  pueda  venir:  tiene 
varios  caminos,  y  puede  dividir  su  fuerza,  lo  que  yo  no  puedo 
ejecutar  sin  exponerme  á  la  total  perdición,  y  esto  de  ningún 
modo  nos  conviene,  sino  irnos  conservando  hasta  que  V.  E. 
pueda  atender  á  estos  puntos  con  una  fuerza  competente,  que 
con  sólo  presentarse  arrolle  al  enemigo;  pues  no  es  dable  que 
éste  pueda  reforzarse  en  esta  provincia,  como  nosotros  podre- 
mos hacerlo,  concluido  Montevideo,  tomando  tanta  extensión 
el  territorio  que  tiene  que  guardar,  y  de  cuya  fidelidad  no  está 
seguro. 

Cuanto  esté  á  mis  conocimientos  he  de  practicar  por  conser- 
var el  honor  de  las  armas  y  el  decoro  de  V.  E.  á  que  aspiro,  y 
puede  creerme  que  lo  que  no  se  haga  será  porque  no  se  puede 
más :  todo  estoy  contraído  á  aquellos  objetos,  como  que  son  los 
únicos  que  interesan  al  bien  general  de  la  patria. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  agosto  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  el  oficio  dirigido  por  el  secretario  de  ese  gobier- 
no, fecha  27  del  pasado  mes,  reducido  á  que  el  comisario  de 
este  ejército  de  mi  mando  ejerza  las  funciones  y  cargos  de 
intendente  de  ejército  sin  perjuicio  de  su  empleo,  y  lo  aviso  á 
Y.  E.  en  contestación,  como  que  se  lo  he  transcripto  para  su 
inteligencia  y  cumplimiento. 

Dios  guarde,  etc. 

Jujuy,  19  de  agosto  de  1812. 


201 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  el  oficio  dirigido  por  el  secretario  de  esc  superior 
gobierno,  fecha  28  del  pasado  mes,  reducido  á  que  se  le  abone 
el  aumento  de  sueldo  que  reclama  don  Pedro  Eegalado  Plaza, 
á  quien  se  lo  he  comunicado  para  su  inteligencia  y  satisfacción. 

Dios,  etc. 

Jnjuy,  19  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Incluyo  á  V.  E.  el  adjunto  oficio  y  nota  que  me  ha  pasado  el 
primer  médico  doctor  don  Pedro  Carrasco,  á  fin  de  que  en  su 
vista  se  sirva  ordenar  lo  conveniente  para  que  se  envíen  los 
medicamentos  y  que  éstos  sean  de  buena  calidad. 

Dios,  etc. 

Jnjuy,  18  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  la  solicitud  adjunta  de  los  oficiales  que  vinie- 
ron con  don  Cornelio  Saavedra,  y  reclaman  la  providencia  de 
V.  E.  sobre  que  satisfagan  los  alcances  de  que  resultan  deudo- 
res por  los  bagajes  que  se  les  concedieron,  á  fin  de  que  en  su 
vista  tenga  á  bien  determinar  lo  que  fuese  de  su  superior 
agrado. 

Dios,  etc. 

Jnjuy,  19  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Es  adjunta  la  solicitud  del  capitán  de  artillería  don  Pedro 
Plaza  sobre  que  se  le  abone  el  sueldo  y  gratificación  «pie  le  con- 


—  202  — 

cede  el  reglamento,  la  que  me  ha  pasado  el  jefe  del  estado  ma- 
yor de  dicho  cuerpo  en  este  ejército,  con  el  informe  correspon- 
diente de  su  comandante,  que  elevo  á  las  manos  de  Y.  E.  para 
que  se  sirva  resolver  lo  que  hallase  más  conveniente. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  19  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

En  este  momento  recibo  el  oficio  de  Y.  E.  fecha  14  del 
corriente  que  parece  ha  venido  con  alas,  lo  que  no  me  ha  suce- 
dido con  ningún  otro,  y  habiendo  salido  ya  los  sujetos  que  pue- 
den servirnos  de  rehenes,  y  muchos  de  los  efectos  que  existían 
aquí,  no  me  queda  más  lagar  para  poder  cumplir  con  las  órde- 
nes de  Y.  E.  respecto  de  ellos,  á  menos  que  no  les  dé  licencia 
para  regresar  luego  que  los  encuentre,  ó  en  cualquier  tiempo 
que  Y.  E.  lo  determine  después  de  oirme. 

Y.  E.  me  dice  en  su  oficio  de  27  de  febrero  que  la  patria  es 
preferible  á  las  lágrimas  de  los  que  quedan  infelices  por  las 
medidas  que  se  tomen  por  la  mejor  seguridad  de  las  armas,  y 
que  el  enemigo  no  pase  á  ulteriores  movimientos  que  le  hagan 
dueño  de  posiciones  de  preferencia. 

En  la  instrucción  reservada  sin  fecha,  pero  que  me  pasó 
acompañada  de  oficios  de  igual  dato,  me  dice  que  destruya 
cuanto  pueda  ser  útil  al  enemigo  para  dificultar  sus  marchas  y 
recursos  :  bajo  estos  principios  he  procedido  á  dictar  todas 
aquellas  providencias  que  he  creído  debían  llenar  las  intencio- 
nes de  Y.  E.,  y  á  mi  entender  las  que  parecen  muy  propias  en 
nuestras  actuales  circunstancias. 

He  franqueado  á  los  comerciantes  todos  los  auxilios  que  he 
podido  para  retirar  sus  haciendas,  y  aunque  les  dije  que  que- 
maría todo  lo  que  quedase,  fué  ad  terrorem  para  obligarlos  á 
sacarlas. 


—  203  — 

¿Sería,  señor  excelentísimo,  poco  recurso  para  el  enemigo 
ingente  cantidad  de  fierro  que  existía  aquí,  el  plomo,  los  efec- 
tos mercantiles  en  la  mayor  abundancia  ?  ;  lo  sería  las  muías, 
los  caballos,  los  ganados  ?  El  dolor  es,  según  mi  concepto,  que 
no  se  baya  podido  arrastrar  con  todo,  y  V.  E.  puede  creer  que 
es  una  de  las  miras  del  enemigo,  al  adelantarse  á  esta  provincia, 
el  proveerse  de  esos  renglones  de  que  carece. 

En  cuanto  á  las  personas  que  be  mandado  salir,  no  me  ha 
llevado  otro  objeto  que  el  tener  rebenes  para  que  los  enemigos 
ni  bagan  mal  á  las  familias  adictas  que  se  quedan,  ni  las  con- 
trarias, de  temor,  cooperen  en  nuestro  perjuicio;  todas  estas 
medidas  no  las  han  llevado  á  mal,  según  yo  veo,  los  amantes  á 
la  patria,  y  los  que  no  lo  son,  tan  enemigos  serán  con  ellas  como 
no  habiéndolas  tomado,  y  estoy  cierto  que,  por  lo  que  hace  á  los 
europeos  que  han  salido  y  muchos  de  los  paisanos,  lo  son  tanto 
como  los  que  nos  persiguen. 

V.  E.  determinará  1<>  que  mejor  le  parezca,  y  resolverá  lo  que 
he  de  hacer,  en  la  inteligencia  de  que  nada  adelantaremos  si  se 
piensa  en  contemporizar,  permítame  V.  E.  esta  franqueza,  y  al 
fin  habremos  trabajado  sin  provecho,  y  Dios  sabe  cuál  será  el 
resultado  de  tanto  afán.  V.  E.  sabe  que  á  mí  no  me  conduce 
otra  idea  que  la  del  bien  general;  si  no  acierto  es  porque  no 
alcanzo  más. 

Dios,  etc. 

J  tijuy,  23  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Voy  á  dar  principio  á  mi  retirada  :  pues  las  avanzadas  del 
enemigo  están  en  Humabuaca,  y  según  me  lia  asegurado  un 
soldado  que  se  ha  pasado,  el  intento  es  mantener  allí  una  fuerza 
para,  con  las  superiores,  bajar  por  el  Toro  á  Salta  para  cortar- 
nos; ni  mi  situación  es  pava  sostener  un  choque  general,  según 


—  204  — 

ya  lo  sabe  Y.  E.,  ni  aún  cuando  lo  fuera,  tengo  lo  que  necesito. 

Se  ha  pasado  al  enemigo  el  capitán  Magayar,  gallego,  con  el 
sargento  Maldonado,  marido  de  la  mujer  que  robó  Benavides, 
que  está  de  capitán  en  la  caballería  enemiga,  conforme  á  las 
noticias  que  se  me  lian  dado. 

Aquéllos  avisaron  del  camino  que  llevaba  el  teniente  don 
Juan  Escobar,  el  alférez  Falcón,  el  sargento  Martínez  y  otros 
que  iban  á  descubrir  las  posiciones  del  enemigo,  y  dispuesta 
una  emboscada  fueron  hechos  prisioneros,  según  me  avisa  el 
mayor  general  Díaz  Vélez  desde  Guacalera,  refiriéndose  á  los 
partes  de  nuestras  avanzadas. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  23  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Debo  hablar  á  V.  E.  con  la  ingenuidad  propia  de  mi  carácter, 
y  decirle,  con  todo  respeto,  que  me  ha  sido  sensible  la  repren- 
sión que  me  da  en  su  oficio  del  27  del  pasado,  y  el  asomo  que 
hace  de  poner  en  ejecución  su  autoridad  contra  mí,  si  no  cum- 
plo con  lo  que  se  me  manda,  relativo  á  bandera  nacional,  acu- 
sándome de  haber  faltado  á  la  prevención  de  3  de  marzo  por 
otro  tanto  que  hice  en  el  Rosario. 

Para  hacer  ver  mi  inocencia  nada  tengo  más  que  traer  á  la 
consideración  de  V.  E.  que  en  3  de  marzo  referido  no  me  hallaba 
en  el  Rosario,  porque,  conforme  á  su  orden  de  27  de  febrero,  me 
puse  en  marcha  el  Io  ó  2  del  iniciado  marzo,  y  nunca  llegó  á  mis 
manos  la  contestación  de  V.  E.  que  ahora  recibo  inserta;  pues 
á  haberla  tenido  no  habría  sido  yo  el  que  hubiese  vuelto  á  enar- 
bolar tal  bandera,  como  interesado  siempre  en  dar  ejemplo  de 
ívspeto  y  obediencia  á  Y.  E.,  conociendo  que  de  otro  modo  no 
existiría  el  orden,  y  toda  nuestra  causa  iría  por  tierra. 

Y.  E.  mismo  sabe  que  sin  embargo  de  que  había  en  el  ejército 


—  205  — 

de  la  patria  cuerpos  que  llevaban  la  escarapela  celeste  y  blanca, 
jamás  la  permití  eu  el  que  se  me  puso  á  mandar,  hasta  que 
viendo  las  consecuencias  de  una  diversidad  tan  grande,  exigí 
de  V.  E.  la  declaración  respectiva. 

En  seguida  se  circuló  la  orden,  llegó  á  mis  manos;  la  batería 
se  iba  á  guarnecer,  no  había  bandera,  y  juzgué  que  sería  la 
blanca  y  celeste  la  que  nos  distinguiese  como  la  escarapela,  y 
esto  con  mi  deseo  de  que  estas  provincias  se  cuenten  como  una 
de  las  naciones  del  globo,  me  estimuló  á  ponerla. 

Vengo  á  estos  puntos,  ignoro,  como  he  dicho,  aquella  deter- 
minación; los  encuentro  fríos,  indiferentes  y  tal  vez  enemigos; 
tengo  la  ocasión  del  25  de  mayo  y  dispongo  la  bandera  para 
acalorarlos  y  entusiasmarlos  %  y  habré  por  esto  cometido  un 
delito?  Lo  sería,  señor  excelentísimo,  si  á  pesar  de  aquella  orden, 
hubiese  yo  querido  hacer  frente  á  las  disposiciones  de  V.  E.,  no 
así  estando  enteramente  ignorante  de  ella,  la  cual  se  remitiría 
al  comandante  del  Rosario  que  me  sucedió,  y  la  obedecería  como 
yo  lo  hubiera  hecho  si  la  hubiese  recibido. 

La  bandera  la  he  recogido  y  la  desharé  para  que  ni  haya 
ni  memoria  de  ella,  y  se  harán  las  banderas  del  regimiento  nú- 
mero 6,  sin  necesidad  de  que  aquéllo  se  note  por  persona  algu- 
na, pues  si  acaso  me  preguntaren  por  ella  responderé  que  se 
reserva  para  el  día  de  una  gran  victoria  por  el  ejército,  y  como 
éste  está  lejos,  todos  la  habrán  olvidado,  y  se  contentarán  con 
la  que  se  les  presente. 

En  esta  parte  V.  E.  tendrá  su  sistema,  al  que  me  sujeto,  pero 
diré  también  con  verdad  que  como  hasta  los  indios  sufren  por 
el  rey  Fernando  séptimo  y  los  hacen  padecer  con  los  mismos 
aparatos  que  nosotros  proclamamos  la  libertad,  ni  gustan  de  oir 
nombre  de  rey,  ni  se  complacen  con  las  mismas  insignias  con 
que  les  tiranizan. 

Puede  V.  E.  hacer  de  mí  lo  que  quiera,  en  el  firme  supuesto 
de  que,  hallándose  mi  conciencia  tranquila  y  no  conduciéndome 


—  206  — 

á  esa  ni  otras  demostraciones  de  mis  deseos  por  la  felicidad  y 
gloria  de  la  patria  otro  interés  que  el  de  esta  misma,  recibiré 
con  resignación  cualquier  padecimiento,  pues  no  será  el  pri- 
mero que  be  tenido  por  proceder  con  bonradez  y  entusiasmo 
patriótico. 

Mi  corazón  está  lleno  de  sensibilidad  y  quiera  V.  E.  no  extra- 
ñar mis  expresiones,  cuando  veo  mi  inocencia  y  mi  patriotismo 
apercibido,  en  el  supuesto  de  baber  querido  afrontar  sus  supe- 
riores órdenes,  cuando  no  se  bailará  una  sola  de  que  se  me 
pueda  acusar,  ni  en  el  antiguo  sistema  de  gobierno  y  mucbo 
menos  en  el  que  estamos,  y  á  V,  E.  no  se  le  oculta  cuánta  espe- 
cie de  sacrificios  be  becbo  por  él. 

Dios,  etc. 

Jajuy,  18  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Como  don  Eustoquio  Díaz  Vélez,  á  consecuencia  de  cartas 
que  recibió  de  Cocbabamba,  me  propusiese  que  se  resolvía  á  ir 
con  una  pequeña  escolta,  fuese  cualquiera  el  evento  de  los 
sucesos  militares  en  aquella  provincia,  le  contesté  que  Acolase  á 
este  punto  para  enviarlo,  y  esperándolo,  recibí  el  oficio  de  V.  E. 
de  Io  del  corriente,  en  cuya  ejecución  le  comuniqué  la  orden  de 
trasladarse  á  ésta  instantáneamente  de  la  de  Salta,  donde  se 
bailaba  por  enfermo. 

Lo  aguardo  por  momentos,  y  be  meditado  que  los  pliegos  que 
Y.  E.  ba  tenido  á  bien  incluirme  los  conduzca  él  mismo,  así  por 
la  seguridad  como  porque  sé  que  le  aman,  goza  de  concepto,  y 
con  la  novedad  de  su  arribo  en  circunstancias  que  debemos 
considerar  apuradas,  no  la  babrá  por  asentir  á  las  órdenes  de 
V.  E.  aun  cuando  no  falten  opositores,  según  el  mismo  concepto 
de  la  carta  de  Antezana  de  22  del  pasado  que  remití  á  V.  E., 
cuando,  pidiendo  jefe  porteño,  concluye  con  unos  puntitos. 


-  207  — 

Juzgo  que  V.  E.  ha  acertado  en  su  determinación,  de  que  me 
da  una  cabal  idea,  y  que  es  el  único  medio  de  reunir  aquellos 
ánimos,  no  sólo  en  Cochabamba,  sino  en  las  demás  provincias; 
porque  no  hay  uno  de  los  que  se  hallan  á  la  cabeza  de  tropas 
que  no  quiera  ser  el  primero,  y  obran  sin  orden  ni  concierto,  y, 
lo  que  es  peor,  acostumbrándose  á  la  insubordinación. 

No  ha  quedado  por  escribir,  según  V.  E.  se  ha  impuesto  é  im- 
pondrá, y  no  cesaré  de  manifestarles  cuanto  alcancen  mis  luces 
porque  se  consigan  los  fines  de  V.  E.,  con  que  logrará  la  patria 
tranquilidad  y  el  goce  completo  de  sus  derechos. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  22  de  junio  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Felicito  á  V.  E.  por  el  arribo  del  armamento,  por  las  funda- 
das esperanzas  que  tiene  de  recibir  mayor  número,  y  por  la 
misión  que  ha  traído  del  Brasil  don  Juan  Kademaker,  de  que 
tiene  la  bondad  de  imponerme  por  su  oficio  de  29  del  pasado, 
que  he  recibido  con  la  calidad  de  reservado. 

Al  mismo  tiempo  doy  gracias  á  Y.  E.  por  la  remesa  de  cua- 
trocientos fusiles  que  ha  tenido  á  bien  destinar  para  este  ejér- 
cito, por  lo  que  medita  atenderlo  para  ponerlo  en  estado  de 
brillantez,  y  por  el  concepto  que  me  dispensa,  á  que  en  verdad 
no  me  creo  acreedor,  sino  por  mis  deseos  que  aspiro  á  que  sean 
unísonos  con  los  de  V.  E.  por  la  felicidad  de  la  patria. 

Estas  noticias,  que  por  el  correo  se  me  anticiparon  por  algu- 
nos particulares,  las  participé  á  la  tropa,  habiendo  dispuesto  se 
sacase  la  bandera  nacional  con  todo  aparato,  y  concluyendo  mi 
arenga  con  un  viva  la  patria,  á  que  todos  correspondieron,  y  una 
salva  de  quince  tiros  de  cañón,  con  que  al  mismo  tiempo  fogueaba 
á  los  artilleros. 


—  208  — 

Al  día  siguiente  se  celebró  una  misa  solemne  y  cantó  el 
tedeum  por  tan  grandes  beneficios,  que  manifiestan  ciertamente 
que  el  cielo  protege  nuestra  justicia,  y  que  ella  lia  de  brillar  no 
obstante  los  contrastes  que  experimentamos. 

Quiera  el  Todopoderoso  seguir  dispensándonos  sus  gracias  é 
ilustrar  á  V.  E.  coino  se  lo  suplico,  para  que  se  llenen  sus  inten- 
ciones justas  y  benéficas,  y  consigamos  el  título  de  nación  que 
nos  corresponde,  adquiriendo  el  respeto  á  que  sin  duda  nos 
liaremos  acreedores  con  sus  acertadas  providencias. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  22  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Á  pocos  momentos  de  haber  despachado  el  extraordinario  del 
22,  empecé  á  tener  noticias  de  sucesos  desgraciados  en  Cocha- 
bamba  :  éstas  han  ido  llegando  sucesivamente  por  muchos  que 
han  venido  fugitivos,  de  modo  que  di  orden  que  á  ninguno  se 
dejase  pasar  á  este  punto  sin  expresa  licencia  mía;  así  es  que 
con  ésta  llegaron  anoche  el  vocal  don  José  Antonio  de  Arriaga 
y  el  comandante  de  los  pazeños,  que  estaban  al  mando  de  don 
Esteban  Arce,  y  he  dispuesto  me  pusieran  por  escrito  las  noti- 
cias que  ambos  me  daban  de  palabra,  manifestando  lo  que 
hubiesen  visto  y  lo  que  sólo  sabían  por  oídas;  cuyos  partes 
incluyo  á  V.  E.  con  los  números  1  y  2  para  su  mejor  conoci- 
miento. 

Como  Y.  E.  se  habrá  cerciorado  del  estado  de  dicha  provin- 
cia cuando  recibí  los  pliegos  que  se  sirvió  remitirme  para  ella, 
meditamos  con  don  Eustoquio  Díaz  Vélez  acerca  de  su  ida  y 
resolvimos  que  era  indispensable  marcharse  con  cincuenta 
hombres  escogidos  para  no  aventurar  su  expedición,  y  para  al 
menos  animar  á  tantos  infelices  esperanzados  en  nuestras  fuer- 
zas; al  efecto  ha  sido  necesario  entrar  al  acopio  de  muías  para 


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que  las  marchas  fuesen  más  proutas  y  seguras,  y  en  esta  opera- 
ción estamos. 

Hoy  que  el  aspecto  es  más  desventajoso,  sin  embargo  halla- 
mos de  la  mayor  importancia  verificar  la  expedición  para  soste- 
ner el  movimiento  del  interior,  y  conseguir  tiempo  á  que  V.  E. 
me  envíe  los  auxilios  de  gente  aguerrida  con  que  poder  soste- 
ner estos  puntos,  y,  según  las  circunstancias,  adelantar  hasta 
arrojar  al  enemigo  de  las  provincias  que  ocupa. 

Voy,  pues,  á  poner  cien  hombres  á  su  disposición  de  los  me- 
jores, con  las  cabalgaduras  que  se  están  recogiendo,  y  deberán 
presentárseme  dentro  de  diez  ó  doce  días,  y  las  armas  que  estén 
en  el  estado  más  á  propósito  con  las  municiones  y  dinero  corres- 
pondiente. 

Tal  vez  no  se  podrá  reunir  aquel  número  de  soldados  viejos, 
porque  ó  han  muerto,  ó  se  han  licenciado,  ó  han  desertado  hasta 
esa  capital;  siendo  el  estado  de  esto  que  se  llama  ejército  casi 
todo  de  reclutas  en  todas  las  armas  que  le  componen. 

Si  es  cierta  la  pérdida  total  de  Cochabamba,  debemos  esperar 
que  el  enemigo  vuelva  sus  fuerzas  contra  nosotros,  y  será,  señor 
excelentísimo,  muy  doloroso,  muy  contrario  á  nuestra  opinión, 
y  muy  perjudicial  al  espíritu  público  si  tenemos  que  dar  pasos 
retrógrados,  de  que  es  indispensable  la  pérdida  de  intereses  y 
perjuicios  consiguientes  á  estos  pueblos,  que  renovarán  sus 
odios,  si  es  que  están  amortiguados,  ó  los  aumentarán;  pues 
clamarán,  como  lo  hacen  los  del  interior,  diciendo  que  los  por- 
teños sólo  han  venido  á  exponerlos  á  la  destrucción,  dejándolos 
sin  auxilios  en  manos  de  los  enemigos  :  borrón  que  no  debe  caer 
en  la  inmortal  Buenos  Aires  y  mucho  menos  en  el  tiempo  del 
gobierno  de  V.  E. 

Para  hacer  más  palpable  á  V.  E.  el  estado  de  nuestras  fuer- 
zas, y  que  siga  Y.  E.  de  viva  voz  nuestras  necesidades,  he 
determinado  que  sea  conductor  de  este  pliego  el  teniente  coro- 
nel graduado  don  Manuel  Borrego,  que  está  sirviendo  la  secre- 

DOC.   ARCH.    BELGHANO.   —  T.    IV  14 


—  210  — 

taría  y  mayoría  de  detall  y  sabe  á  fondo  nuestra  situación  en 
todos  sentidos. 

Dígnese  V.  B.  prestarle  toda  su  atención  y  fijar  en  su  ánimo 
las  reflexiones  que  ha  de  deducir  de  las  noticias  que  le  comuni- 
que de  la  gente,  del  armamento,  de  las  municiones  y  de  los  úti- 
les de  guerra  que  nos  faltan,  para  proveer  de  pronto  remedio  y 
que  se  consigan  las  justas  miras  de  V.  E.  por  el  interés  general 
de  la  patria. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  30  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Concluida  mi  carta  de  esta  fecha,  he  recibido  la  adjunta;  pero 
á  pocos  momentos  he  tenido  noticia,  con  fecha  de  antes  de  ayer, 
que  me  comunica  el  mayor  general  interino  desde  Humahuaca, 
haber  llegado  en  aquella  mañana  el  coronel  don  Esteban  Arce 
y  otros  oficiales  de  los  de  la  derrota  deCochabamba;  entre  ellos 
viene  don  Juan  Manuel  Gutiérrez  con  un  papel  de  Antezana, 
en  que  dice  que  se  le  crea  la  relación  que  haga  de  sus  aconteci- 
mientos, con  fecha  en  el  campamento  de  Challacava  de  25  del 
pasado. 

Dicho  Gutiérrez,  en  el  oficio  que  me  escribe  pidiéndome  per- 
miso para  bajar,  con  fecha  de  ayer,  me  dice  que  Arce  disparó, 
son  sus  palabras,  sin  hacer  fuego  el  25  del  pasado  en  el  campo 
de  Pocona,  y  tomó  el  enemigo  la  ciudad  de  Cochabamba  el  27 
del  mismo. 

En  consecuencia,  me  reservo  todos  los  pliegos  de  V.  E.,  á  los 
cuales  no  daré  curso  alguno,  dejando  que  Díaz  Vélez  opere  por 
sí  como  general,  de  acuerdo  conmigo,  hasta  que,  vueltas  las 
cosas  á  su  estado,  pueda  V.  E.  disponer  lo  que  guste. 

De  la  suerte  de  Antezana  se  habla  con  variedad,  hay  quien 
le  da  ahorcado  por  Goyeneche,  pero  nada  sé  de  positivo,  y  sólo 


—  211   — 

sé  que  la  desunión  que  había  entre  ambos  jefes  lia  producido, 
en  la  mayor  parte,  la  destrucción  de  aquellas  fuerzas  y  los  ma- 
les consiguientes  de  aquella  provincia. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  30  de  junio  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Había  escrito  ayer  los  borradores  de  los  oficios  que  acompaño 
á  éste,  pero  los  partes  que  tuve  de  la  aceleración  de  las  marchas 
del  enemigo,  de  modo  que  se  me  avisó  estaba  en  el  volcán,  no 
me  dieron  lugar  ni  á  que  se  copiasen,  para  atender  á  la  salida  de 
las  tropas  y  otros  objetos  que  son  consiguientes  y  poder  em- 
prender mi  marcha  para  reunirme. 

En  efecto,  á  las  12  y  media  de  la  noche  tomé  el  camino  y  me 
incorporé  con  el  ejército  á  las  3  de  la  mañana,  pues  su  marcha 
había  sido  rápida;  á  las  3  y  media  mandé  tocar  generala,  y  he- 
mos llegado  á  las  12  del  día  á  este  punto. 

Durante  la  marcha  he  tenido  repetidos  avisos  del  mayor  gene- 
ral don  Eustoquio  Díaz  Vélez  de  que  los  enemigos  avanzaban, 
y  que  se  retiraban  basta  el  río  Blanco,  donde,  según  las  últimas 
noticias,  permanecen. 

Me  ha  pedido  algunos  auxilios  de  gente  para  reforzar  la  divi- 
sión de  doscientos  hombres  que  manda,  y  asimismo  artillería 
de  menor  calibre :  la  dificultad  de  los  caballos  que,  á  más  de 
estar  naquísimos,  son  escasos,  me  tiene  en  los  mayores  apuros, 
conociendo  la  importancia  de  aquella  medida  para  sostener  la 
retirada. 

De  palabra  me  ha  mandado  avisar  el  comportamiento  del 
capitán  Zelaya  á  la  presencia  del  enemigo,  y  la  retirada  que 
hizo  con  la  avanzada  que  mandaba  en  el  mejor  orden,  sufriendo 
el  fuego  del  enemigo  y  contestándolo  con  todo  denuedo,  no  ha- 
biendo tenido  desgracia  alguna. 


—  212  - 

La  tropa  marcha  á  pie  con  la  mayor  constancia,  y  su  jornada 
de  ayer  á  las  5  de  la  tarde  hasta  hoy  al  mediodía  ha  sido  de 
diez  leguas,  y  la  división,  que  antes  formaba  la  vanguardia  que 
venía  de  Humahuaca,  de  doce,  habiendo  salido  por  la  mañana 
de  Tala. 

Al  salir  la  luna  continuaré  la  marcha  hasta  ponerme  en 
Cobos,  así  para  ganar  terreno,  sean  cuales  fueren  las  intencio- 
nes del  enemigo,  como  para  evitar  que  me  corte,  que  es  uno  de 
mis  mayores  cuidados,  pues  sus  marchas  tan  rápidas  lo  indican 
y  los  avisos  que  he  tenido. 

Dios,  etc. 

Monterrico.  24  de  agosto  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Después  que  escribí  á  V.  E.  desde  Cobos,  emprendí  mi  mar- 
cha para  la  Cabeza  del  Buey,  á  donde  llegué  á  poco  más  de 
medianoche,  allí  permanecí  todo  el  día  siguiente,  y  según  los 
avisos  del  mayor  general  que  vino  á  ocupar  Cobos  y  sucesiva- 
mente retrogradó  hasta  unírseme,  estuve  preparado  en  la  tarde 
del  27  á  recibir  al  enemigo;  pero  habiendo  cerrado  la  noche, 
continué  la  marcha  hasta  la  Ciénega,  sin  haber  ocurrido  nove- 
dad, y  de  allí  á  este  punto,  donde  me  hallo  desde  ayer  á  la  ma- 
drugada. 

Por  los  partes  del  expresado  mayor  general,  sé  que  el  teniente 
de  húsares  don  Manuel  Benavides  se  pasó  al  enemigo,  que  el 
capitán  del  mismo  cuerpo  don  Máximo  Zamudio,  que  se  hallaba 
de  avauzada  en  el  Campo  Santo,  fué  hecho  prisionero  con  cuatro 
hombres,  por  falta  de  cuidado  y  vigilancia,  según  dicen  los  sol- 
dados que  han  escapado. 

El  alférez  don  Gaspar  Burgos,  á  quien  hacía  días  que  tenia 
destinado  con  una  partida  hacia  Salta  para  recoger  armas,  y. 


—  213  — 

según  he  entendido,  el  gobierno  lo  envió  al  valle  de  San  Carlos 
para  reclutar,  se  me  asegura  que  éstos  se  levantaron  contra  él 
y  su  partida  en  dicha  ciudad ;  les  amarraron  y  quitaron  las 
armas,  y  por  lo  que  ya  me  habían  referido  algunos  vecinos  de 
aquel  paraje,  entiendo  que  todo  es  obra  de  un  Sánchez  y  un 
Matorras,  que  existían  allí  desterrados,  y  á  quienes  había  man- 
dado al  gobernador  que  alejase  de  allí. 

Xo  lo  queremos  creer,  y  aun  estamos  en  la  persuasión  de  que 
se  debe  proceder  con  suavidad,  con  dulzura,  y,  si  es  posible,  adu- 
lar á  nuestros  enemigos  para  atraerlos;  y  yo  estoy  persuadido 
de  que  es  el  mayor  engaño  que  padecemos  :  no  tardará  mucho 
en  que  sepamos  que  los  europeos  que  han  quedado  en  Salta, 
forman  un  cuerpo  y  toman  las  armas  contra  nosotros,  á  la  par 
con  los  clérigos  que  no  han  querido  salir  y  que  hacen  la  guerra 
todavía  más  á  su  salvo  y  con  más  ventajas  porque  dirigen  las 
conciencias. 

Ahora  he  visto  lo  mismo  que  dije  á  Y.  E.  desde  los  princi- 
pios, que  no  estaba  el  ejército  en  un  país  amigo;  lo  más  malo 
en  punto  de  caballadas  y  muías  es  lo  que  nos  han  franqueado, 
y  eso  pagándoles  á  diez  pesos  por  cada  una  de  las  últimas,  que 
al  tiempo  de  irnos  á  servir  de  ellas  han  salido  chucaras ;  por  mis 
oficiales  y  otros  amantes  de  la  patria  que  me  acompañan  y  se 
han  visto  precisados  á  refugiarse  en  los  bosques,  extraviando 
los  caminos,  hasta  venir  á  unírseme,  sé  que  todo  el  campo,  al 
oeste  del  camino,  está  lleno  de  caballadas  buenas,  de  inmenso 
número  de  muías  y  de  ganados,  cuando  se  me  decía  que  no  había 
un  caballo. 

Esto  es  cierto  que  los  enemigos  han  hallado  caballadas  muy 
pronto,  y  que  los  cuatrocientos  hombres  que  han  venido  persi- 
guiendo mi  retaguardia  del  modo  más  eficaz,  según  me  dice  el 
mayor  general,  están  bien  montados,  y  crea  V.  E.  que  conse- 
guirán todo  con  más  facilidad  que  nosotros,  pues  les  abren  la 
puerta  á  los  hacendados  que  era  todo  su  clamor,  para  vender 


—  214  — 

sus  muías  y  ganados,  cuyo  valor,  como  sucede  en  todo  el  uni- 
verso, prefieren  al  bien  general  de  la  patria  :  siempre  los  ricos 
lian  sido  egoístas,  y  son  tan  raros  los  que  no  lo  son  como  el  ave 
Fénix. 

La  multitud  de  tenientes  coroneles  agraciada  por  V.  E.  que 
había  en  Salta,  y  un  coronel  se  contentó  con  irse  á  presentar  y, 
cuando  más,  poner  un  esclavo  en  su  lugar  para  batirse  con  el 
enemigo;  tal  es  la  clase  de  estos  patriotas  de  boca  que  así  se 
degradan,  con  injuria  del  uniforme  que  no  debieran  llevar  por- 
que no  son  para  ello,  dándoles  otras  distinciones  si  las  merecen 
y  no  las  de  los  defensores  de  la  patria,  que,  á  mi  ver,  se  debe- 
rían economizar  si  se  quiere  tener  ejércitos;  conozco  que  estas 
son  digresiones  de  mi  punto  principal,  pero  permítame  V.  E. 
que  me  desahogue  con  franqueza,  pues  éste  es  mi  único  con- 
suelo en  mis  apuros,  y  porque  mi  deseo  del  bien  de  la  patria  me 
empeña  á  decir  á  V.  E.  cuanto  siento,  por  si  valiese  algo  para 
sus  providencias  ulteriores. 

Estoy  dando  lugar  á  que  marchen  las  tropas  de  carretas  para 
seguir  hasta  el  Tucumán  poco  á  poco,  no  habiendo  otro  punto 
en  que  nos  podamos  situar  para  los  trabajos  de  parque  y  maes- 
tranza, para  la  enseñanza  de  la  tropa  y  para  todos  los  objetos 
que  son  precisos;  pero  ha  de  ser  en  la  inteligencia  de  que  el 
ejército  no  se  mueva  para  subir  hasta  que  no  esté  en  estado  de 
llevar  la  victoria  por  delante;  pues  todo  lo  demás  es  perder 
tiempo,  perder  armas,  y,  lo  que  es  peor,  la  opinión,  como  nos 
sucede  ahora,  que  me  consta  que  aún  los  que  han  dado  pruebas 
de  patriotas  están  en  contra  nuestra  en  todo  Salta  y  sus  alre- 
dedores, y  lo  mismo  sucederá  por  todo  el  territorio  que  no  pisen 
las  armas  de  la  patria. 

Dios,  etc. 

Pasaje,  30  de  agosto  de  1812. 


—  215  — 


Excelentísimo  señor : 

El  26  á  la  mañana  se  voló  nna  de  las  carretillas  de  municio- 
nes que  enviaba  al  cargo  de  don  Clemente  Medina,  sargento 
mayor  del  regimiento  de  la  Paz,  que  servía  de  mi  primer  ede- 
cán, con  ciento  veinte  y  tantos  tiros  de  á  6,  y  algún  vestuario, 
y  no  pudiendo  ni  debiendo  proceder  esta  pérdida  sino  de  su 
descuido,  le  quité  la  comisión  y  le  di  la  orden  de  que  pasase  á 
esa  á  contestar  al  grave  cargo  que  le  resulta  de  la  pérdida  de 
municiones  tan  importantes;  lo  aviso  á  Y.  E.  para  su  inteligen- 
cia y  conocimiento. 

Dios,  etc. 

Pasaje,  30  de  agosto  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

El  sargento  mayor  don  Mariano  Alvisuri,  que  había  quedado 
con  el  mando  de  las  armas  en  Salta,  abandonó  el  punto  sin  unos 
avisos  positivos  y  ciertos  de  que  se  acercase  el  enemigo,  á  las  2 
de  la  mañana  del  día  26  y  le  encontré  en  la  Cabeza  del  Buey  esa 
noche  y  siendo  impropio  de  la  conducta  de  un  militar  este  hecho, 
le  he  mandado  que  pase  á  esa  á  responder  del  cargo  que  le  re- 
sulta, con  el  objeto  de  que  sirva  de  ejemplo  á  los  oficiales  del 
ejército  ;  mucho  más  en  las  circunstancias  de  una  retirada  como 
la  nuestra,  en  que  se  necesita  la  mayor  entereza  de  su  parte 
para  conservar  el  orden  y  sostenerse  hasta  el  extremo,  conforme 
á  las  órdenes  de  sus  jefes,  sin  tomarse  libertades  que  podrían 
traer  los  perjuicios  que  son  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Pasaje,  30  de  agosto  de  1812. 


216 


Excelentísimo  señor : 

En  la  víspera  de  mi  retirada  de  Jujuy  se  fundieron  cuatro 
culebrinas  de  á  dos,  de  las  cuales  salieron  tres  perfectamente, 
habiendo  tenido  la  desgracia  de  que  la  una  no  llenase  bien,  y 
quedase  sin  el  cascabel. 

La  fábrica  de  morteros,  obuses  y  cañones  ha  sido  obra  del 
barón  de  Holmberg,  quien  no  sólo  dibujó  las  formas,  graduan- 
do las  proporciones,  sino  también  lia  tenido  parte  en  tornearlos 
moldes,  haciéndolo  por  sí  mismo  en  los  ratos  que  le  permitían 
sus  demás  menudas  atenciones. 

Para  esto  bemos  tenido  algunos  fundidores,  quienes  bajo  la 
dirección  del  mismo  barón  han  trabajado  los  moldes  con  la  ma- 
yor facilidad  y  sucesivamente  ban  fundido  proporcionando  las 
mezclas  con  las  lecciones  de  aquél. 

Los  hornos  de  que  nos  bemos  valido  son  de  los  más  sencillos 
y  de  que  se  sirven  los  fundidores  de  campanas,  con  la  sola  dife- 
rencia de  ponerle  los  dos  respiraderos  verticales  ;  teníamos  cua- 
tro hornos  y  dispusimos  se  desvaratasen  en  los  últimos  momen- 
tos de  nuestra  salida,  que  se  podrán  construir  en  cualquier  otro 
puesto. 

Habiendo  metales,  en  todo  punto  se  puede  establecer  la  fá- 
brica y  conseguirse  cuanto  se  desea  en  materia  de  artillería,  sin 
necesitar  nos  la  traigan  de  Europa,  y  tal  vez  haciendo  de  ella 
un  ramo  de  comercio,  quitando  las  utilidades  á  las  fábricas  de 
fundiciones  de  hierro  :  pues  bien  se  sabe  cuánto  más  preferible 
son  las  piezas  de  bronce. 

La  mayor  particularidad  que  ha  tenido  nuestra  fábrica  es  que 
las  tres  fundiciones  apenas  han  costado  13  pesos  y  un  real  al 
erario,  y  á  esa  misma  proporción  es  el  valor  del  bronce  y  días 
de  trabajo  empleados. 

Dios,  etc. 

Pasaje,  30  de  agosto  de  1812. 


—  217  — 

Excelentísimo  señor : 

Parece  excusado  contestar  á  V.  E.  á  su  oficio  de  11  del  co- 
rriente, para  que  no  se  anticipasen  mis  medidas  sobre  la  retira- 
da del  ejército,  cuando  por  mi  parte  verá  Y.  E.  que  se  fia  hecho 
á  la  vista  del  enemigo,  y  aún  sosteniéndose  la  retaguardia  con 
pequeñas  acciones,  y  con  todo  el  lionor  posible  ;  lo  que  hay  es 
que  aun  cuando  el  enemigo  no  nos  persiga,  no  hay  otro  arbitrio 
que  verificarla  hasta  el  Tucumán,  pues  de  otro  modo  no  hay 
dónde  situarse  para  arreglar  el  ejército,  ni  seguir  poniéndolo  en 
estado  de  que  sea  capaz  de  sostener,  como  es  debido,  la  causa 
de  la  patria. 

Dios,  etc. 

Pasaje,  30  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Venancio  Benavides  no  fué  aprehendido  y  viene  en  el 
ejército  enemigo,  al  que  se  pasó  su  hermano  el  teniente  don  Ma- 
nuel, á  quien  tampoco  fué  posible  prenderlo,  sin  embargo  de 
que  se  le  hizo  fuego,  luego  que  penetrada  su  intención  disparó 
su  trabuco  al  oficial  que  le  iba  á  prender  :  es  horroroso  ver  que 
se  han  pasada  tres  oficiales  nuestros  y  á  nosotros  apenas  un 
soldado  de  ellos,  que  había  sido  de  nuestro  ejército. 

Dios,  etc. 

Pasaje,  30  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Hoy  he  sabido  que  el  teniente  don  Juan  Francisco  Zamudio 
fué  hecho  prisionero  en  la  avanzada  de  la  Negra  Muerta  con  to- 
da su  partida,  de  la  que  logró  escapar  un  soldado  que  logró  fu- 


—  218  — 

gar  por  la  Quebrada  del  Toro,  y  lia  llegado  con  las  partidas  que 
teníamos  en  Cochinoca  y  en  la  expresada  Quebrada. 
Dios,  etc. 

Pasaje,  30  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Ya  estaba  sirviendo  en  dragones  don  Alejandro  Heredia, 
bien  que  con  medio  sueldo ;  pero  el  mayor  general  me  informa 
que  no  es  para  el  caso,  y  en  esta  clase  tengo  una  regular  abun- 
dancia ;  la  razón  es  clara  ;  en  la  revolución  se  lian  hecho  oficia- 
les sin  discernimiento,  y  así  salen  ellos ;  de  modo  que  en  los 
apuros  me  veo  con  trabajo  para  destinarlos,  y  así  es  que  para 
los  casos  apurados  se  echa  mano  de  los  mejores,  y  los  perde- 
mos ;  nunca  me  cansaré,  excelentísimo  señor,  de  pedir  que  se 
tenga  la  mayor  atención  para  hacer  oficiales;  quisiera  que  pa- 
sasen por  todas  las  pruebas  antes  de  ocupar  tan  distinguidos 
puestos :  la  experiencia  me  ha  enseñado  y  me  enseña  que  son 
nada  los  más  mínimos  escrúpulos  en  esta  materia. 

Dios,  etc. 

Pasaje,  30  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Con  fecha  de  11  me  dice  V.  E.  que  en  la  distribución  de  los 
fondos  de  la  caja  de  este  ejército  proceda  con  arreglo  á  las  ne- 
cesidades que  circundan  al  Estado;  no  puedo  proceder  con  más 
economía  que  la  que  tengo,  y  tanta  es,  que  el  mes  pasado  sólo 
di  4  pesos  á  buena  cuenta  al  soldado,  y  éste  nada  he  distri- 
buido. 

Dios,  etc. 

Pasaje,    30  de  agosto  de  1812. 


—  219  — 

Excelentísimo  señor : 

Enviaré  los  estados  particulares  de  los  cuerpos  y  demás  que 
me  previene  V.  E.  en  su  oficio  de  8  del  corriente,  luego  que  lle- 
gue al  Tucumán. 

Dios,  etc. 

Pasaje,  30  ele  agosto  de  1812. 
(Reservado.) 

Excelentísimo  señor : 

Se  hallaba  mi  retaguardia  como  á  distancia  de  dos  leguas  pa- 
ra sostener  las  carretas  que  aún  estaban  en  camino,  cuando  el 
enemigo  cargó  sobre  ella  con  una  furia  desconocida  en  él,  á  tér- 
minos, que  como  digo  en  el  parte  que  debe  publicarse,  se  mezcló 
con  ella,  y  trastornó  todo,  poniéndose  en  fuga  toda  la  tropa 
que  la  componía  basta  llegar  en  desorden  á  mi  posición,  en  don- 
de se  les  contuvo. 

La  situación  de  estos  caminos  con  bosques  por  ambos  costa- 
dos no  permite  que  la  tropa  pueda  operar  ni  evolucionar;  cuan- 
do las  avanzadas  del  enemigo  atacaron  las  nuestras,  mandó  el 
mayor  general  que  los  granaderos  echasen  pie  á  tierra;  éstos  lo- 
graban rechazarlas  y  ordenó  que  los  dragones  los  reforzasen  ; 
reunidas  las  avanzadas  del  enemigo  que  ya  iban  en  retirada  al 
grueso  de  su  división,  cuyo  número,  confrontadas  todas  las  no- 
ticias de  los  prisioneros  que  hemos  hecho,  no  bajaba  de  000 
hombres,  cargaron  con  una  furia  extraordinaria,  de  modo  que 
todos  se  envolvieron,  en  la  retirada  que  mandó  el  mayor  gene- 
ral, y  nuestra  tropa  se  desordenó,  cayendo  prisioneros  dos  oficia- 
les, á  saber,  don  Eustaquio  G-onzález,  de  granaderos,  don  Ber- 
nardo Delgado,  de  dragones,  y  soldados  de  todos  los  que  com- 
ponían la  retaguardia,  y  las  dos  piezas  de  á  1  y  2  que  tenía, 
dispersándose  muchos  que  han  Atenido  entrando  á  este  campa- 


—  220  — 

mentó  de  artilleros,  granaderos,  húsares  y  dragones  y  de  la  com- 
pañía de  Patriotas  decididos. 

Por  lo  que  Le  visto  y  sé,  la  confusión  ha  sido  extraordinaria 
de  parte  del  enemigo  y  nuestra,  en  tanto  grado,  que  el  mayor 
general  con  varios  oficiales  se  encontró  rodeado  de  los  enemi- 
gos, y  preguntándoles  quiénes  eran,  le  respondían:  Pues  que 
no  nos  conocéis :  somos  Cuícos,  y  seguían  con  toda  energía 
persiguiendo  á  los  nuestros  hasta  que  enfrentaron  con  mi  posi- 
ción, á  distancia  de  tres  cuadras. 

De  esta  confusión  ha  resultado  que  muchos  de  los  que  nos  han 
hecho  prisioneros,  se  nos  han  venido ;  porque  sin  duda  creídos 
que  se  iban  á  apoderar  de  todo,  no  pondrían  el  mayor  cuidado 
en  lo  que  dejaban  á  su  retaguardia ;  así  es  que  casi  quiero  creer 
sea  cierto  el  parte  que  se  me  ha  dado  anoche  de  que  14  de  nues- 
tros soldados  que  pasaron  para  Esteco  habían  recobrado  los  dos 
cañones,  y  metídolos  en  el  monte  donde  los  habían  dejado 
por  no  poder  conducirlos ;  sobre  cuyo  particular  he  dado  mis 
providencias. 

Colocados  en  las  alturas  frente  de  mi  posición  (á  distancia  de 
tres  cuadras)  logré,  como  digo  en  mi  parte,  derrotarlos  y  poner- 
los en  fuga  vergonzosa,  bien  que  ni  son  tantos  los  muertos  ni 
los  prisioneros,  ni  las  armas  que  se  han  tomado  ;  pues  de  éstas 
han  caído  en  nuestras  manos  como  unas  40,  20  y  tantos  prisio- 
neros y  20  muertos,  de  los  que  se  han  podido  ver  y  enterrar ;  de 
nuestra  parte,  que  yo  sepa,  no  hay  más  que  los  que  digo  en  mi 
oficio  de  esta  fecha.  Por  lo  que  he  llegado  á  saber  del  enemigo, 
sus  intenciones  son  de  bajar  hasta  Tucumán  y  más  allá,  y  como 
no  tienen  atención  alguna  en  el  Perú,  es  muy  posible  que  lo  ve- 
rifiquen ;  pues  yo  no  les  puedo  esperar  con  el  grueso  de  sus 
fuerzas,  faltándome  todo,  como  ya  lo  he  manifestado  á  V.  E. 
repetidas  veces,  y  sólo  podré  irme  sosteniendo  en  mi  retirada 
sin  dar  lugar  á  que  sus  fuerzas  se  reúnan,  para  cuyo  efecto  ne- 
cesito violentar  mis  marchas. 


—  221  — 

V.  E.  debe  persuadirse  que  cuanto  más  nos  alejemos  más  di- 
fícil lia  de  ser  recuperar  lo  perdido,  y  también  más  trabajoso 
contenerla  tropa  para  sostener  la  retirada  con  honor  y  no  ex- 
ponernos á  una  total  dispersión  y  pérdida  de  este  que  se  llama 
ejército ;  pues  V.  E.  debe  saber  cuánto  cuesta  y  debe  costar 
hacer  una  retirada  con  gente  bisoña,  en  la  mayor  parte,  y  que 
se  pisa  por  el  enemigo  con  uno  ó  dos  días  de  diferencia. 

Yo  me  atrevería  á  proponer  que  se  excitase  por  V.  E.  el  espí- 
ritu de  los  cívicos  para  venir  en  auxilio  de  este  ejército  y  refor- 
zarme con  gente  instruida  en  las  armas  de  algún  modo,  para 
que  contengamos  el  torrente  del  tirano  del  Perú,  que  como  á 
victorioso  no  dude  V.  E.  que  lo  sigan  todos  en  contra  vuestra, 
aun  los  que  hemos  tenido  por  patriotas,  según  lo  veo  en  todos 
los  vecinos  de  Salta  que  no  han  salido. 

Tropas,  pólvora  y  plata  es  lo  que  necesito  para  dar  buena 
cuenta  del  cargo  en  que  V.  E.  me  tiene  y  que  la  patria  logre  de 
victorias  con  que  pueda  tranquilizarme ;  con  tales  auxilios  no 
dude  V.  E.  que  las  armas  sabrán  rechazar  al  enemigo  y  conse- 
guirán alejarlo  hasta  sus  últimos  rincones;  sin  ellos,  vamos 
á  nuestra  destrucción  y  ruina  y  en  vano  serán  nuestros  tra- 
bajos. 

Dios,  etc. 

Piedras,  4  de  septiembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Ayer  á  las  2  de  la  tarde  cargó  el  enemigo  en  número  de  600 
hombres  con  tanta  furia  sobre  mi  retaguardia,  que  se  mezcló 
con  ella,  y  llegó  al  frente  de  mi  posición  al  sur  del  río  de  las 
Piedras  casi  á  un  tiempo ;  en  consecuencia,  hice  jugar  la  arti- 
llería que  se  hallaba  al  mando  del  barón  de  Holmberg  y  mandé 
que  por  el  costado  derecho  saliese  don  Carlos  Forest,  capitán 


—  222    - 

del  número  1,  con  parte  de  la  división  de  cazadores  que  tengo 
á  .su  cargo,  don  Miguel  Aráoz,  comandante  segundo  del  número 
G  por  el  costado  izquierdo  con  100  hombres  de  pardos  y  more- 
nos y  la  caballería  por  el  centro  al  mando  del  mayor  general 
don  Eustoquio  Díaz  Yélez  y  de  su  segundo  el  teniente  coronel 
don  Juan  Eamón  Balcarce ;  todos  avanzaron  con  intrepidez,  je- 
tes, oficiales  y  tropa,  y  la  victoria,  conozco  sus  nobles  y  genero- 
sos esfuerzos,  poniendo  en  fuga  vergonzosa  al  enemigo,  quien 
dejó  en  el  campo  de  batalla  2  oficiales,  50  fusiles  y  40  solda- 
dos que  se  hicieron  prisioneros  ;  no  habiendo  tenido  de  nuestra 
parte  más  que  6  heridos,  entre  los  cuales  el  digno  Miguel  Aráoz 
y  muertos  gloriosamente  el  capitán  don  Manuel  Mendoza,  1  sar- 
gento y  1  soldado. 
Dios,  etc. 

Piedras,  4  de  septiembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Ya  lo  dije  á  Y.  E.,  las  intenciones  del  enemigo  son  de  bajar  á 
Tucumán,  y  todos  los  avisos  y  noticias  me  confirman  más  en 
ello  anunciándome  que  sus  marchas  se  preparan  para  ejecutar 
el  proyecto  lo  más  pronto  posible ;  es  verdad  que  en  la  derrota 
que  tuvieron  el  3  en  las  Piedras  no  pararon  hasta  el  norte  del 
Pasaje  y  aun  una  de  mis  partidas  que  fué  á  observarlos  en  la 
noche  del  4,  y  se  les  acercó  al  amanecer  del  5,  é  hizo  fuego  so- 
bre ellos  los  puso  en  confusión ;  pero  posteriormente  he  sabido 
que  no  se  han  retirado  y  que  era  voz  común  en  su  campamento 
de  que  esperaban  el  refuerzo  para  seguir,  cuyo  refuerzo  sé  que 
estaba  ya  en  la  Ciénega. 

También  he  dicho  á  Y.  E.  que  las  fuerzas  que  están  á  mi 
mando,  no  son  para  resistir  el  grueso  de  las  suyas,  y  para  pre- 
caverlo todo,  cumpliendo  con  uno  de  los  artículos  de  mis  instruc- 
ciones, he  ordenado  que  sin  pérdida  de  momento  se  saque  de 


—  223  — 

Tucumán  lo  perteneciente  á  la  fábrica  de  fusiles,  y  se  haga 
cuanto  digo  en  el  oficio  que  he  dirigido  al  gobierno  y  consta  de 
la  adjunta  copia  número  1. 

Es  muy  doloroso  tener  que  ir  retrogradando,  y  no  ver  el  tér- 
mino de  un  contraste  de  esta  naturaleza,  cuando  las  tropas  han 
tomado  un  fuego  y  una  energía  extraordinaria  con  la  acción  del 
3,  que  de  necesidad  debe  resfriarse  con  la  retirada,  no  estando 
á  su  alcance  la  razón  de  ella,  y  así  es  que  se  me  han  empezado 
á  desertar  desde  ayer  que  emprendí  mi  marcha. 

Yo  quisiera  hacer  prodigios  por  la  patria,  por  V.  E.  y  por  el 
honor  de  las  armas ;  pero  no  le  veo  camino  si  el  enemigo  no  me 
da  tiempo ;  pues  entre  la  mucha  gente  que  tengo  apenas  conta- 
ré de  seiscientos  á  setecientos  hombres  útiles,  y  en  cuanto  á 
las  armas  me  hallo  con  muchas  descompuestas,  consiguiente  de 
las  marchas  por  más  cuidado  que  se  tenga,  y  de  que  no  hubo 
tiempo  de  componerlas  todas. 

Se  agrega  á  esto  que  las  cureñas  de  los  cañones  de  á  seis,  con 
sólo  diez  tiros  que  se  dispararon  el  3,  todas  se  han  hendido 
(porque  no  hay  madera  que  resista  á  la  sequedad  de  estos  tem- 
peramentos y  en  particular  la  de  cedro)  y  se  sostienen  á  fuerza 
del  mucho  herraje  y  piezas  que  bajo  este  concepto  les  hice  poner ; 
mas  temo  que  me  falten  en  la  mejor  oportunidad,  y  no  hay  tiem- 
po de  construir  otras. 

Sin  embargo  de  todo,  veré  si  puedo  estimular  á  los  tucuma- 
nos  para  aumentar  el  número  de  caballería  con  lanzas,  y  si  lo- 
gro montar  á  todos  los  hombres  de  armas  para  poder  marchar  y 
contramarchar  con  rapidez,  y  conseguir  alguna  victoria  sobre 
alguna  de  las  divisiones  del  enemigo,  cargándola  con  el  todo  de 
mi  fuerza ;  lo  que  acaso  nos  sacaría  de  apuros  y  libertaría  de 
retirarnos  todos,  y  de  sufrir  tantos  trabajos  con  un  servicio  el 
más  activo  y  vigilante  que  puede  hacerse. 

Para  el  efecto,  he  comisionado  al  teniente  coronel  don  Juan 
Ramón  González  Balcarce,  pasándole  el  oficio  que  en  copia 


-  -   224  — 

acompaño  con  el  número  2,  y  ya  lo  lie  enviado  para  aprovechar 
todos  los  instantes,  pues  no  podemos  perder  uno  solo  en  nues- 
tras actuales  circunstancias,  que  son  en  verdad  las  más  apu- 
radas. 
Dios,  etc. 

Encrucijada.  7  de  septiembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Incluyo  la  adjunta  carta  que  don  José  Eustoquio  Iriarte  La 
traído  de  Jujuy  para  que  inmediatamente  mande  V.  E.  prender 
á  don  Juan  Martín  Coberga,  á  quien  se  dirige  ;  pues  el  que  la 
escribe  es  de  los  más  allegados  á  Tristán,  y  no  indica  poco  de 
alguna  cohesión  con  los  bribones  de  esa. 

Como  el  expresado  Iriarte  se  lia  venido  del  ejército  del  ene- 
migo, y  sé  que  su  hermano  el  provisor  de  Charcas  es  un  contra- 
rio nuestro,  y  por  otra  parte  que  trae  pasaporte  de  Tristán  con 
el  frivolo  pretexto  de  buscar  á  su  cuñado,  que  además  le  he  ha- 
llado en  contradicciones, lo  mando  escoltado  á  Tucumán,  y  pre- 
vengo que  se  le  remita  para  abajo,  pues  para  mí  es  persona  muy 
sospechosa. 

Ya  sé  que  los  europeos  de  Salta  están  sirviendo  y  haciendo 
aquella  guarnición,  y  que  muchos  vienen  en  el  ejército  enemi- 
go, animándolos  á  las  marchas  precipitadas :  por  lo  tanto,  he 
dado  las  órdenes  más  estrechas  á  Tucumán,  como  Y.  E.  verá  en 
el  que  con  esta  fecha  le  dirijo. 

Dios,  etc. 

Encrucijada,  7  de  septiembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Son  muy  apuradas  las  circunstancias  en  que  me  veo.  y  no 
hallo  otro  medio  que   exponerme  á  una  nueva  acción ;  los  ene- 


—  225  — 

migos,  según  los  últimos  avisos  que  he  tenido,  dormían  en  el 
río  de  las  Piedras  el  9  y  vienen  siguiéndonos ;  el  tráfago  que  sale 
de  Tucumán  es  tan  grande  y  debe  entrar  en  la  jurisdicción  más 
pobre,  cual  es  la  de  Santiago,  que  si  me  retiro  y  siguen  á  car- 
garme como  es  de  presumirse,  todo  se  pierde,  y  con  ello  nuestro 
total  crédito;  y  como  por  otra  parte  la  gente  de  esta  jurisdic- 
ción se  ha  explicado  que  se  sacrificará  con  nosotros  si  se  trata 
de  defensa,  y  de  no,  no  nos  seguirán,  y  lo  abandonarán  todo, 
pienso  aprovecharme  de  su  espíritu  público  y  energía  para  con- 
tener al  enemigo,  si  me  es  dable  ó  para  ganar  tiempo  para  que 
se  salve  todo  cuanto  pertenece  al  Estado ;  cualquiera  de  ambos 
objetos  que  consiga  es  un  triunfo,  y  no  hay  otro  arbitrio  que 
exponerse ;  acaso  la  suerte  de  la  guerra  nos  sea  favorable  como 
lo  fué  el  3,  lo  que  también  ha  alentado  á  los  soldados,  y  movién- 
dolos á  desear  nueva  acción  de  distinguirse,  y  es  de  necesidad 
aprovechar  tan  nobles  sentimientos  que  son  obra  del  cielo,  que 
tal  vez  empieza  á  protegernos  para  humillar  la  soberbia  con  que 
vienen  los  enemigos,  de  tremolar  sus  banderas  en  esa  capital, 
contando  con  nuestros  enemigos  interiores  y  exteriores;  nada 
dejaré  por  hacer,  y  siempre  tendré  presente  su  número  y  dispo- 
siciones para  que  aun  cuando  algo  aventuremos  no  se  pierda 
todo  ;  es  muy  terrible  nuestra  situación  y  veo  que  la  patria  exi- 
ge de  nosotros  el  último  sacrificio  para  contener  los  desastres 
que  la  amenazan,  que  si  tenemos  la  felicidad  de  lograrlo,  na- 
da nos  importarán  cuantos  trabajos  hemos  padecido  y  pade- 
cemos. 
Dios,  etc. 

Río  del  Tucumán,  12  de  septiembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Con  fecha  27  del  pasado  me  aprueba  Y.  E.  las  confinaciones 
de  los  yernos  de  Costas,  y  me  previene  que  en  adelante  las  eje- 

DOC.   ABCH.    BELGKASO.   —   T.   IV  15 


—  22(3  — 

cute  á  lugares  pequeños,  permítame  V.  E.  que  le  mauifieste  que 
nuestros  enemigos  son  en  tales  destinos  más  perjudiciales,  como 
lo  ha  comprobado  la  experiencia  con  don  Tomás  Sánchez  y  el 
escribano  Matorras  que  han  sublevado  el  valle  de  San  Carlos, 
donde  se  hallaban,  y  hoy  forman  parte  de  las  fuerzas  del  ene- 
migo los  jóvenes  que  estaban  alistados. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  14  de  septiembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Los  oficiales  que  estaban  sindicados  de  hurto  y  cuyas  causas 
seguían,  no  pudiéndose  en  las  circunstancias  apuradas  en  que 
nos  vemos,  decidirse,  se  me  han  presentado  suplicando  les  per- 
mita servir,  sin  perjuicio  en  tiempos  más  tranquilos,  y  teniendo 
entendido  que  han  desempeñádose,  bien  en  las  acciones,  he 
accedido  á  ello,  bajo  aquella  condición  lo  aviso  á  V.  E.  para  su 
inteligencia,  contestando  á  su  oficio  de  27  del  pasado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  14  de  septiembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor: 

He  dispuesto  se  recibiese  de  los  1050  pesos  de  que  V.  E.  me 
avisa  en  su  oficio  de  25  del  pasado  el  ministro  de  estas  cajas, 
por  haber  mandado  que  el  comisario  siguiese  con  los  caudales 
á  Santiago;  en  consecuencia,  se  recibieron  ayer. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  14  de  septiembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

He  hecho  saber  al  ejército  la  orden  de  V.  E.  de  fecha  27  del 
pasado,  relativa  á  don  José  Gabriel  de  la  Oyuela,  y  la  expedi- 
da con  fecha  19  del  mismo  con  respecto  al  ejército  de  la  Banda 
Oriental. 

Dios,  etc. 

Tuc timan,  14  de  septiembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

El  teniente  coronel  don  José  Snperi,  comandante  de  pardos, 
me  ha  entregado  el  despacho  adjunto,  á  fin  de  que  V.  E.  tenga 
á  bien  renovárselo  con  el  suyo ;  sus  servicios  son  constantes,  y 
su  dedicación  al  desempeño  de  sus  deberes  me  es  notoria,  y  lo 
hallo  acreedor  á  sus  superiores  atenciones. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  14  de  septiembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

El  capitán  don  Esteban  Figueroa  hizo  ayer  tarde  prisionero 
al  coronel  graduado  don  Agustín  Huici,  comandante  de  la  divi- 
sión de  vanguardia  del  ejército  enemigo,  al  alférez  graduado 
don  Manuel  Negreyros  y  al  padre  capellán  fray  Juan  Antonio 
IbaiTeche,  de  la  orden  de  San  Francisco,  que  se  adelantaron  al 
pueblo  de  las  Trancas,  donde  aquél  estaba  con  una  partida  de 
observación ;  los  remito  á  las  órdenes  del  gobierno  de  Córdoba 
con  la  escolta  competente,  y  acompaño  á  V.  E.  copia  de  sus  de- 
claraciones y  del  juramento  que  les  he  hecho  prestar,  para  su 


—  228  — 

superior  conocimiento  y  que  se  sirva  resolver  acerca  de  sus 
personas  lo  que  fuere  de  su  agrado. 
Dios,  etc. 

Tucumáu,  15  de  septiembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  copia  del  oficio  que  me  pasó  el  mayor  general 
del  ejército  de  Lima,  don  Pío  Tristán,  y  la  copia  de  mi  contes- 
tación para  su  superior  conocimiento. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  19  de  septiembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

No  me  es  dado  hacer  imposibles;  V.  E.  conoce  el  país  que 
piso,  todo  falto  de  recursos  y  auxilios,  y  que  no  es  dable  ni  te- 
ner el  acopio  de  caballadas,  ni  de  boyadas,  ni  de  carretería  que 
se  necesita  para  transportar  los  efectos  que  nos  pertenecen ; 
desde  la  Encrucijada  mandé  las  órdenes  más  estrictas  para  que 
inmediatamente  se  transportase  lo  correspondiente  á  la  fábri- 
ca de  fusiles;  aún  no  se  ha  podido  conseguir  por  falta  de  carre- 
tas y  bueyes ;  todos  los  útiles  del  ejército  se  hallan  aquí  por  la 
misma  razón ;  y  esto  es  lo  que  me  ha  obligado  á  situarme  en  es- 
te punto  por  ver  si  logro  conservar  lo  que  hay  y  que  lo  que  se 
halla  en  marcha  no  se  pierda,  porque  debe  V.  E.  creer  que  des- 
de el  momento  en  que  dé  un  paso  retrógrado  más,  el  ejército 
todo,  todo,  es  perdido,  sin  arbitrio  alguno  y  sin  que  haya  un 
medio  de  poderse  remediar :  las  tropas  son  de  Jujuy,  Salta,  esta 
y  Santiago,  y  entre  los  montes  hallarán  abrigo  para  desertarse 
y  llevarse  las  armas,  por  más  celo  y  vigilancia  que  se  tenga, 
como  ya  me  ha  sucedido  con  algunos  de  la  jurisdicción  de  Ju- 


—  229  — 

juy  y  Salta ;  los  tucumanos  que  lian  venido  en  mi  auxilio  y  for- 
man un  grueso  de  caballería  respetable  volarán  para  sus  casas 
y  me  abandonarán ;  el  enemigo,  que  según  las  noticias  de  ayer 
estaba  á  catorce  leguas  de  aquí,  correrá  tras  mí,  y  seguramente 
me  picará  la  retaguardia,  la  tropa  que  me  quede  amilanada  con 
tanto  retroceso  me  abandonará,  y  vea  V.  E.  perdido  el  ejército 
y  perdido  cuanto  ahora  está  sosteniendo ;  se  agrega  á  esto,  que 
en  tal  caso,  ni  me  será  fácil  tomar  posisiones  ventajosas,  ni  nos 
dejarán  tomarlas  como  corresponda ;  pues  su  interés  debe  ser 
estrecharnos  conociendo  nuestra  debilidad  con  la  retirada; 
además  ¿  cuál  camino  tomar  en  donde  el  ejército  no  esté  expues- 
to á  perecer  ?  ¿  cómo  pasar  la  travesía  ?  \  de  dónde  han  de  salir 
esos  medios  para  ejecutarlo,  cuando  los  que  van  quedando 
atrás  todos  se  hacen  nuestros  contrarios  y  facilitan  á  los  ene- 
migos medios  de  que  nos  persigan  ?  Los  tucumanos  mismos  que 
ahora  están  con  nosotros  serán  los  peores  y  nuestra  pérdida 
inevitable  ;  en  estas  circunstancias  que  ya  he  reflexionado  de- 
masiado, que  las  he  discutido  con  los  oficiales  de  mayor  crédito 
y  conocimientos,  no  he  hallado  más  que  situarme  en  este  punto 
y  tratar  de  hacer  una  defensa  honrosa,  de  la  que  acaso  pode- 
mos lograr  un  resultado  feliz,  y  si  no  es  así,  al  menos  habremos 
perdido  en  regla,  y  no  por  el  desastre  de  la  retirada,  véase  por 
donde  se  quiera ;  me  obliga  además  de  las  razones  que  dejo 
apuntadas  para  la  defensa,  ver  el  entusiasmo  de  la  tropa  y  de 
toda  la  gente  que  me  acompaña,  cuyo  estado  de  fuerza  y  arma- 
mento remito  á  V.  E.,  según  me  lo  pide  en  uno  de  sus  cuatro 
oficios  del  12  del  corriente,  que  he  recibido  á  las  12  y  media  de 
este  día  y  me  he  puesto  á  contestar. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  19  de  septiembre  de  1812. 


230 


Excelentísimo  señor : 

La  patria  puede  gloriarse  de  la  completa  victoria  que  han  ob- 
tenido sus  armas  el  día  24  del  corriente,  día  de  Xuestra  Señora 
de  las  Mercedes,  bajo  cuya  protección  nos  pusimos :  siete  caño- 
nes, tres  banderas,  y  un  estandarte,  cincuenta  oficiales,  cuatro 
capellanes,  dos  curas,  seiscientos  prisioneros,  cuatrocientos 
muertos,  las  municiones  de  cañón  y  de  fusil,  todos  los  bagajes, 
y  aun  la  mayor  parte  de  sus  equipajes  son  el  resultado  de  ella; 
desde  el  último  individuo  del  ejército  hasta  el  de  mayor  gra- 
duación, se  han  comportado  con  el  mayor  honor  y  valor ;  al 
enemigo  le  he  mandado  perseguir ;  pues  con  sus  restos  va  en 
precipitada  fuga;  daré  á  V.  E.  un  parte  pormenor,  luego  que  las 
circunstancias  me  lo  permitan. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Tucumáii,  26  de  septiembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Eemito  á  V.  E.  los  papeles  más  interesantes  que  he  encontra- 
do en  la  correspondencia  de  Tristán;  el  oficio  reservado  de  Go- 
yeneche  importa  que  el  público  lo  lea,  para  que  vean  todos  de 
que  es  un  dependiente  de  la  corte  del  Brasil,  y  sepan  nuestros 
enemigos  exteriores  é  interiores  que  ni  es  Fernando  VII,  ni  la 
España  quien  le  ha  obligado  á  la  desolación  de  las  provincias 
del  Río  de  la  Plata,  así  se  desengañarán  sus  allegados  y  apasio- 
nados, y  conocerán  que  el  objeto  es  sujetar  á  sus  paisanos  á  una 
dominación  extranjera. 

Dios  guarde,  etc. 

Tucuiníín,  28  de  septiembre  de  1812. 


231 


Excelentísimo  seüor : 

El  barón  de  Holinberg  me  ha  presentado  el  memorial  qne 
acompaño  :  abusó  de  mi  amistad,  y  por  consiguiente  del  aprecio 
y  distinción  que  le  he  hecho,  y  me  faltó  al  respeto  debido ;  por 
cuyo  motivo  le  mandé  arrestado  á  su  casa ;  esto  acaloró  sin  du- 
da su  imaginación,  y  le  ha  empeñado  á  solicitar  su  licencia  ab- 
soluta ;  es  sujeto  de  muchos  conocimientos,  es  útil,  útilísimo,  y 
acaso  al  lado  de  V.  E.,  más  contenido  y  dedicado  á  los  ramos  de 
artillería  ó  de  ingenieros,  proporcionará  á  la  patria  muchos  y 
buenos  servicios ;  pues  tiene  celo,  constancia  y  luces  que  no  son 
vulgares  entre  nosotros ;  en  este  ejército  ha  trabajado  mucho, 
ha  desempeñado  cuanta  comisión  le  he  dado  ;  ha  sido  incesante 
en  su  contracción ;  confieso  que  le  amo  por  estas  cualidades; 
pero  sea  su  genio  vivísimo,  sea  no  entender  el  idioma,  él  se  ha 
precipitado,  y  ya  con  este  castigo  jamás  creo  que  gustará  ser- 
vir en  este  ejército,  donde  me  ha  sido  preciso  tomar  aquella  me- 
dida para  evitar  un  mal  ejemplo  de  insubordinación,  aun  en  el 
modo  de  hablar. 

Dios,  etc. 

Tucuraán,  29  de  septiembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Escribir  la  historia  de  la  gloriosa  acción  del  24  del  presente 
para  que  Y.  E.  tuviere  un  conocimiento  de  sus  pormenores  exi- 
ge un  tiempo  que  las  muchas  atenciones  urgentes  y  de  la  ma- 
yor importancia  no  me  permiten  emplear ;  pero  deseoso  de  no 
defraudarle  el  placer  que  debe  llenar  de  sensibilidad  su  cora- 
zón al  observar  por  mi  sincera  relación  la  energía,  el  celo,  el 
valor  á  prueba  de  los  individuos  del  ejército,  y  de  todo  el  heroi- 
co paisanaje  de  las  provincias  que  nos  ha  acompañado,  muy 


—  232  — 

particularmente  el  de  Jujuy,  Salta,  esta  ciudad  y  Santiago  del 
Estero,  me  contraigo  en  lo  posible  á  referir  á  V.  E.  cuanto  se 
ha  ejecutado,  así  en  general  como  en  particular,  para  salvar  la 
patria  y  poner  en  respeto  sus  armas,  bien  que  previendo  que  se 
me  escaparán  muchos  hechos,  muchas  singularidades  todas  dig- 
nas de  la  atención  de  V.  E.,  pero  que  ya  mi  memoria  no  puede 
abarcar. 

Por  mis  partes  anteriores  sabe  V.  E.  que  el  enemigo  me  per- 
seguía ;  su  número  no  lo  había  podido  fijar,  porque  las  relacio- 
nes variaban  según  el  modo  de  ver  de  mis  espías ;  pero  obser- 
vada la  resolución  de  todos  los  individuos  del  ejército,  y  de 
cuantos  patriotas  vinieron  á  sus  banderas,  de  morir  ó  vencer, 
me  decidí  á  sostener  las  armas,  sin  tener  consideración  á  las 
fuerzas  que  la  tiranía  dirigía  contra  nosotros,  y  ya  el  número 
de  ellas  no  fijaba  mi  atención,  sino  la  dirección  que  traían. 

Varió  ésta  por  los  diferentes  caminos  que  presenta  un  cam- 
po, que  aunque  cubierto  de  bosques  tiene  sin  embargo  diversos 
rumbos  que  se  dirigen  á  esta  ciudad,  por  donde  puede  viajarse 
fácilmente  con  un  ejército,  venciéndose  los  obstáculos  que  hay 
que  no  son  de  gran  entidad. 

Había  preparado  el  campo  de  batalla  al  norte  de  esta  ciudad, 
y  el  23  por  los  partes  que  se  me  dieron  tuve  allí  la  tropa  dis- 
puesta para  recibir  al  enemigo  que,  habiendo  acercado  sus  avan- 
zadas hasta  poco  más  de  un  cuarto  de  legua  de  mi  posición,  re- 
trogradaron y  fueron  á  reunirse  á  Tafí  Viejo  con  el  grueso  del 
ejército. 

Al  día  siguiente  esperando  que  volviesen  á  tomar  el  camino 
real,  me  situé  en  el  expresado  campo  á  las  dos  de  la  mañana  ; 
pero  á  las  siete  de  ella  se  me  avisó  venía  por  el  camino  de  la 
costa  del  bosque,  y  en  efecto,  bajó  hasta  el  manantial  sudoeste 
de  esta  ciudad  y  se  dirigió  por  ese  rumbo  al  campo  de  las  Ca- 
rretas. 

Ya  me  había  situado  en  él,  y  conocida  la  marcha  del  enemigo 


—  233 


puse  el  ejército  á  su  frente,  y  observando  sus  maniobras  y  dis- 
posiciones para  formarse,  antes  que  pudiera  verificarlo,  mandé 
desplegar  en  batalla  mis  divisiones  y  que  atacase  la  infantería 
á  la  bayoneta,  y  avanzase  la  caballería  que  cubría  mis  alas, 
reforzada  con  parte  de  la  división  de  reserva  la  del  ala  de- 
recha. 

Se  ejecutó  con  el  mayor  denuedo  después  de  unos  seis  ú  ocho 
tiros  de  cañón  que  abrieron  claros  en  la  línea  enemiga,  en  tanto 
grado,  que  en  diez  y  seis  minutos  del  fuego  más  vivo,  se  logró 
destrozar  el  ejército  enemigo,  y  consecutivamente  apoderarse 
de  su  artillería,  municiones,  bagajes,  equipajes,  poner  en  ver- 
gonzosa fuga  la  mayor  parte  que  se  persiguió  por  la  caballería 
con  el  mayor  encarnizamiento,  el  cual  no  dio  lugar  á  rehacerla 
con  la  prontitud  que  se  requería  para  concluir  con  todo  el  ejér- 
cito enemigo. 

Con  este  motivo  las  divisiones  de  infantería  y  el  cuerpo  de 
reserva  con  una  parte  de  la  ala  izquierda  de  la  caballería  se  re- 
plegaron á  la  ciudad  llevándose  prisioneros,  municiones  del 
enemigo,  cañones,  doce  carretas  y  muchos  otros  objetos,  mien- 
tras yo  trataba  de  reunir  la  caballería  que  había  mandado 
avanzar. 

El  enemigo  replegó  parte  de  sus  restos,  y  se  acercó  á  las  ori- 
llas de  la  ciudad  con  el  intento  de  no  manifestar  su  debilidad,  y 
se  atrevió  ;i  intimar  la  rendición  en  los  términos  de  la  copia 
número  1,  á  que  contestó  mi  segundo  el  mayor  general  Díaz 
Vélez,  según  la  copia  número  2. 

En  estos  momentos  me  acerqué  con  la  caballería  á  ponerme 
á  su  vista,  y  resolví  no  continuar  la  acción  así  por  ponerme  de 
acuerdo  con  las  fuerzas  de  la  plaza  para  los  ulteriores  movi- 
miento, como  por  evitar  que  continuase  la  horrorosa  efusión  de 
sangre  que  ya  presentaba  el  campo  cubierto  de  cadáveres,  que 
afligía  el  corazón  más  duro,  mucho  más  al  observar  que  todos 
aquellos  desgraciados  eran  nuestros  hermanos  alucinados. 


—  234  — 

Así  fué  que  me  retiré  para  dar  algún  descanso  á  la  tropa  y 
caballos,  y  el  enemigo  quedó  en  su  posición  hasta  el  día  25,  en 
cuya  mañana  habiendo  vuelto  á  sus  inmediaciones,  teniendo  mi 
correspondencia  libre  con  la  plaza,  y  siguiendo  mi  idea  de  que 
no  se  derrame  más  sangre  americana,  dispuse  mandar  al  coro- 
nel don  José  Moldes,  segundo  teniente  de  Patriotas  decididos 
con  el  oficio  número  3  para  el  mayor  general  del  ejército  de 
Abascal,  don  Pío  Tristán,  quien  me  contestó  con  el  número  4, 
é  interviniendo  alguna  idea  de  que  podría  acercarse  á  tener  una 
conferencia  conmigo,  suspendí  todo  movimiento  hostil,  y  di  or- 
den al  mayor  general  para  que  no  se  atacase,  á  menos  de  que  el 
enemigo  no  lo  hiciera ;  porque  confieso  á  V.  E.  que  mi  espíritu 
estaba  afligido  con  tanto  americano  como  había  sacrificado  la 
tiranía  para  sostener  las  cadenas  de  la  esclavitud. 

Mi  esperanza  salió  vana,  y  después  de  anochecido  fui  con  la 
caballería  al  Manantial  para  lograr  algún  descanso ;  pero  ya 
con  la  determinación  de  esperar  alguna  insinuación  del  jefe 
enemigo  hasta  las  diez  de  la  mañana  siguiente,  ó  en  caso  con- 
trario finalizar  la  acción  por  los  medios  de  la  guerra,  y  librar- 
nos de  los  trabajos  y  fatigas  que  sufríamos. 

Pero  el  jefe  enemigo  prefirió  á  toda  amigable  proposición,  á 
todo  medio  de  conciliación  que  acaso  habría  concluido  la  gue- 
rra civil  en  que  la  tiranía  nos  tiene  envueltos,  el  huir  vergon- 
zosamente llevándose  hoy  los  tristes  restos  de  su  ejército  que  va 
perseguido  por  una  división  que  he  puesto  al  mando  del  mayor 
general,  y  que  diariamente  hace  prisioneros,  y  obliga  al  aban- 
dono de  cuanto  les  ha  quedado,  y  es  de  presumir  que  se  disuel- 
va enteramente,  según  lo  amedrentada  que  va  la  tropa,  y  de 
que  me  hallo  con  positivas  noticias.  Los  estados  adjuntos  nú- 
mero... dan  á  V.  E.  un  conociento  exacto  de  cuanto  se  les  ha 
tomado,  desús  muertos,  heridos  y  prisioneros,  sin  traer  á  consi- 
deración lo  mucho  que  han  pillado  algunos  de  la  tropa  y  el  pai- 
sanaje en  cuanto  durante  la  persecución  del  enemigo  cayó  bajo 


—  235  — 

sus  manos,  y  asimismo  los  muertos,  heridos  y  dispersos  que  ha 
tenido  el  ejército  de  mi  mando. 

La  fuerza  del  enemigo  era  de  tres  mil  hombres  de  toda  arma 
con  trece  piezas  de  artillería  de  cuatro,  dos  y  uno,  mientras  la 
del  ejército  que  le  oponía  no  llegaba  á  mil  seiscientos  hombres 
con  cuatro  piezas  de  á  seis,  entre  los  cuales  apenas  se  cuentan 
trescientos  viejos  soldados,  pero  animados  hasta  el  más  nuevo 
recluta,  y  el  paisano  que  había  venido  de  su  hogar  ala  camorra, 
como  ellos  dicen,  de  un  espíritu  patriótico,  y  de  un  fuego  tan 
vivo  para  vencer,  que  no  es  dable  á  mi  pluma  poderlo  pintar, 
para  que  se  conozca  en  todo  su  lleno  ;  sólo  puedo  compararlos 
á  los  defensores  de  Buenos  Aires  y  reconquistadores  de  Monte- 
video, Maldonado  y  la  Colonia  en  1807. 

Por  esta  comparación  vendrá.  V.  E.  en  conocimiento  de  las 
heroicidades  que  se  habían  ejecutado  hasta  por  nuestros  tam- 
bores, y  por  los  paisanos  que  nunca  se  habían  hallado  en  accio- 
nes de  guerra,  y  ni  aún  tenían  idea  del  silbido  de  las  balas ; 
son  muchos  los  hechos  particulares,  pero  lo  que  debe  admirar 
es  el  orden,  la  subordinación  y  el  entusiasmo  de  los  reclutas  de 
infantería,  de  la  Quebrada  del  Volcán,  de  Jujuy,  de  la  Quebra- 
da del  Toro  y  de  Salta,  que  pisaban  los  efectos  y  dineros  de  los 
enemigos  sin  atenderlos  por  perseguirlos  y  concluirlos;  jóvenes 
todos  que  por  primera  vez  experimentaban  los  horrores  de  la 
guerra  ;  pero  que  su  deseo  de  la  libertad  de  la  patria  se  los  ba- 
cía mirar  con  fría  indiferencia. 

Quisiera  estampar  sus  nombres  para  que  la  posteridad  los 
recordase  con  la  veneración  que  es  debida ;  mas  esto  no  es  da- 
ble, y  me  contentaré  con  que  en  la  lista  de  revista  (pie  han  de 
pasar  queden  con  la  nota  honrosa  que  merecen  para  que  ob- 
tengan en  su  tiempo  las  atenciones  de  la  patria. 

Los  hijos  de  Jujuy  y  Salta  que  nos  han  acompañado,  los  de 
Santiago  del  Estero  y  los  tucumanos  que  desde  mi  llegada  á 
esta  ciudad  me  dieron  las  demostraciones  más  positivas  de  sus 


—  236  — 

esfuerzos  y  empeños  de  libertar  la  patria  comprometiéndose  á 
que  Tucumán  fuese  el  sepulcro  de  la  tiranía,  han  merecido  mu- 
cho, y  no  hallo  cómo  elogiarlos ;  á  todos  parecía  que  la  mano  de 
Dios  los  dirigía  para  llenar  sus  justos  derechos. 

El  orden  del  ejército  fué  el  siguiente :  la  artillería  volante  al 
mando  del  barón  de  Holmberg  y  las  cuatro  piezas  de  que  se 
componía  al  del  capitán  don  Francisco  Yillanueva,  teniente 
don  Juan  Santa  María,  teniente  don  Juan  Pedro  Luna  y  tenien- 
te don  Antonio  Giles ;  las  municiones  en  dos  carretillas  al  car- 
go del  subteniente  don  José  Yelázquez ;  todos  cumplieron  su 
deber,  y  los  tiros  que  hicieron  fueron  acertados ;  sirvió  de  ayu- 
dante don  José  María  Paz. 

La  infantería  formaba  tres  columnas  :  la  primera  al  mando  de 
mi  ayudante  don  Carlos  Forest,  capitán  del  número  1,  sargento 
mayor  interino  del  número  6  y  comandante  de  cazadores,  dividida 
en  tres  secciones  al  mando  del  capitán  don  Ramón  Echavarría, 
del  primer  teniente  de  cazadores  del  número  1,  mi  ayudante  don 
Jerónimo  Helguera,  y  don  Blas  Eojas  ayudante  mayor  del  nú- 
mero 6 ;  la  segunda  al  mando  de  don  Ignacio  Warnes,  primer 
comandante  del  número  6,  y  sus  secciones  al  de  los  capitanes 
don  Manuel  Eafael  Ruíz,  don  José  María  Sempol  y  don  Melchor 
Tellería  ¡  la  tercera  al  mando  de  don  José  Superi,  comandante 
de  pardos,  y  sus  secciones  al  de  los  tenientes  don  Eamón  Mau- 
riño,  don  Bartolomé  Eivadera  y  capitán  don  Antonio  Visnara ; 
en  esta  columna  estaba  de  comandante  de  guerrillas  el  subte- 
niente graduado  de  teniente  don  Tadeo  Lerdo. 

La  división  de  caballería  que  formaba  el  ala  derecha  al  man- 
do del  teniente  coronel  don  Juan  Ramón  Balcarce,  y  sus 
secciones  al  del  capitán  de  húsares  don  Cornelio  Zelaya,  del 
sargento  mayor  de  Tarija  don  Pedro  Antonio  Flores,  y  teniente 
de  voluntarios  don  Rudecindo  Alvarado;  la  división  del  ala 
izquierda  al  mando  del  teniente  coronel  graduado  comandante 
interino  de  húsares  don  José  Bernaldes,  y  sus  secciones  al  del 


237  — 


capitán  don  Francisco  Paula  Castellanos,  y  al  de  los  capitanes 
de  milicias  don  Fermín  y  don  Nicolás  Baca. 

El  cuerpo  de  reserva  al  mando  del  teniente  coronel  don 
Manuel  Dorrego,  y  sus  secciones  al  del  capitán  don  Esteban 
Figueroa,  teniente  don  Miguel  Sagarnaga  y  el  capitán  don  Ino- 
cencio Pesoa ;  la  división  de  caballería  de  ella  al  mando  de  don 
Diego  González  Balcarce,  sargento  mayor  y  comandante  interi- 
no de  dragones  y  sus  secciones  al  de  los  capitanes  don  Anto- 
nio Bodríguez,  don  Domingo  Arévalo  y  teniente  don  Bufino 
Valle. 

La  plaza,  la  dejé  al  mando  del  comandante  de  artillería  don 
Benito  Martínez  con  el  subteniente  de  artillería  don  Juan  Ze- 
ballos,  seis  piezas,  un  piquete  de  infantería  y  parte  de  mi  com- 
pañía de  Patriotas  decididos,  compuesta  de  los  de  Cochabamba 
y  Chayanta  que  formaban  mi  escolta  á  las  órdenes  del  teniente 
coronel  don  Manuel  Muñoz  y  Terraza ;  dicha  compañía  la  tuve 
dividida  en  los  cuerpos  de  húsares  y  dragones,  destinando  los 
hijos  de  Tucumán  á  los  primeros,  y  los  de  Salta  y  Jujuy  á  los 
últimos ;  su  comportamiento  y  esfuerzos  por  el  mejor  servicio 
correspondieron  á  todas  nuestras  esperanzas  y  la  patria  se  com- 
placerá siempre  con  hijos  tan  beneméritos,  que  todo  lo  abando- 
naron, sujetándose  á  la  vida  más  estricta  del  soldado  para  sal- 
varla. 

Ya  dije  á  V.  E.  en  mi  parte  del  26  que  desde  el  último  indi- 
viduo del  ejército  hasta  el  de  mayor  graduación  se  ha  compor- 
tado con  el  mayor  honor  y  valor ;  pero  debo  recomendar  muy 
particularmente  al  coronel  don  José  Moldes,  que  me  ha  acom- 
pañado en  todo,  me  ha  ayudado  y  manifestado  un  ánimo  heroi- 
co, y  el  deseo  de  salvar  la  patria ;  á  mi  edecán  el  teniente  coro- 
nel don  Francisco  Pico  y  ayudantes  el  capitán  don  Dámaso 
Bilbao,  teniente  don  Manuel  de  la  Baquera,  á  los  ayudantes  del 
mayor  general  capitán  don  Eustaquio  Moldes  y  teniente  don 
Alejandro  Heredia. 


—  238  — 

Son  también  de  un  mérito  distinguido  don  Carlos  Forest  con 
toda  su  división  de  cazadores,  que  tomó  tres  cañones,  don  Ma- 
nuel Dorrego  con  su  división  de  reserva  que  tomó  el  resto  y  las 
municiones,  y  entre  ambas  la  mayor  parte  de  los  bagajes ;  asi- 
mismo lo  es  el  comandante  segundo  del  número  6  don  Miguel 
Aráoz,  que  sin  embargo  de  hallarse  todavía  herido  de  la  acción 
de  las  Piedras,  ha  trabajado  con  einpeño  y  su  valor  acostum- 
brado. 

Me  sería  preciso  nombrar  á  todos  los  jefes  y  oficiales  y  de- 
más individuos  del  ejército  que  han  manifestado  su  honor  y  va- 
lor decidido,  si  hubiese  de  complacerme  á  mí  mismo  por  lo  que 
he  visto,  por  lo  que  se  me  ha  informado ;  pero  lo  dejaré  por  ha- 
cerlo por  separado  en  las  ocasiones  que  los  interesados  lo  exi- 
gieren para  su  satisfacción. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  29  de  septiembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

La  ciudad  de  Salta  ha  destrozado  por  sí  misma  el  dogal  que 
la  oprimía,  y  ña  hecho  ver  á  las  provincias  del  Río  de  la  Plata 
sus  hermanas,  que  para  ser  libre  basta  querer  serlo. 

El  adjunto  oficio  que  en  este  instante  he  recibido  de  su  go- 
bernador interino,  el  digno  español  don  Juan  Antonio  Álvarez 
de  Arenales,  dará  á  V.  E.  el  conocimiento  de  la  ejecución  y  de 
la  prudencia  con  que  se  ha  dirigido,  pues  no  ha  sufrido  desgra- 
cia alguna. 

Yeo,  señor  excelentísimo,  la  mano  del  Todopoderoso  prote- 
giendo la  santa  causa  de  la  patria,  haciendo  desplegar  en  sus 
hijos  las  virtudes  de  la  unión  y  constancia,  que  se  apoderen  de 
todo  americano  y  la  tiranía  no  existirá  más  entre  nosotros. 

Dios,  ete. 

Tucumán.  2  de  octubre  de  1812. 


239 


Excelentísimo  señor : 

Habríamos  podido  alejar  á  los  enemigos  de  todas  las  provin- 
cias, aprovechándonos  de  la  victoria,  si  nos  hubiésemos  hallado 
en  situación  de  ejecutar  algunos  movimientos  con  una  fuerza 
respetable,  de  que  carecemos,  así  por  su  número  como  por  su 
instrucción,  pues  estamos  enseñando  á  los  vencedores  del  24  de 
septiembre,  si  es  posible  decirlo,  los  rudimentos  de  sus  obliga- 
ciones. 

Previ  este  caso  con  mucha  antelación,  y  V.  E.  sabe  cuáles 
han  sido  mis  clamores  por  gente  aguerrida,  al  menos  para  sos- 
tenerme contra  la  invasión  que  se  ha  verificado,  y  de  que  he- 
mos logrado  libertarnos  por  medios  muy  prodigiosos,  obra  sola 
del  Omnipotente  que  protege  nuestra  santa  y  sagrada  causa. 

Salta  ha  dado  un  paso  gigantesco,  y  se  ha  comprometido  de 
nuevo,  como  ya  lo  habrá  visto  V.  E.,  y  este  hecho  que  teniendo 
fuerzas  hubiera  llenado  de  consuelo  mi  espíritu,  me  tiene  en  las 
mayores  agitaciones  cuando  observo  que  el  enemigo,  si  por 
nuevos  prodigios  no  es  totalmente  destruido,  hará  sufrir  á  aque- 
lla benemérita  ciudad  y  sus  heroicos  habitantes  dignos  de  todos 
nuestros  auxilios ;  mucho  más  si  Goyeneche  por  sostener  sus 
ideas  y  deslumhrar  á  Lima  se  empeña  en  remitir  fuerzas  para 
conservar  Jujuy  y  la  expresada  ciudad,  objetos  de  su  primera 
intención,  que  motivaron  la  salida  de  Suipacha  de  Tristán,  y 
que  éste  alucinado  con  mi  retirada  extendía  al  resto  de  nues- 
tras provincias,  según  los  documentos  que  obran  en  mi  poder. 

En  vano  me  fatigo  para  hallar  recursos,  y  unos  recursos  pron- 
tos, cuales  las  circunstancias  lo  exigen ;  los  soldados  que  hoy 
es  el  principal  que  necesito,  V.  E.  sabe  que  no  se  forman  en 
un  día,  y  esta  falta  no  hay  cómo  suplirla,  ni  podré  en  mucho 
tiempo  si  V.  E.  no  se  desprende  de  alguna  tropa  ya  instruida, 
que  equivalga  cuando  menos  al  número  de  prisioneros  que  voy 


—  240  — 

á  remitirle,  que  son  muy  buenos  soldados  y  que  podrán  desem- 
peñarse en  ese  ú  otros  destinos  como  unos  bravos. 

Bien  veo  que  todo  esto  retarda  mis  pasos  ;  que  se  agrega  la 
estación  de  aguas  que  se  aproxima,  que  por  consiguiente  el 
chucho  volverá  á  repetir  sus  estragos,  y  de  aquí  debemos  inferir 
que  el  enemigo  se  rehará,  y  que  lo  que  hoy  sea  obra  de  instan- 
tes, luego  será  para  mayores  trabajos,  y  siempre  con  la  duda  del 
éxito. 

Es  muy  doloroso  que  se  escapen  los  momentos  más  favora- 
bles y  la  ocasión  más  oportuna;  pero  V.  E.  determinará  lo  que 
mejor  le  pareciere,  y  dirá  lo  que  halle  convenir  al  interés  gene- 
ral, como  que  todo  está  bajo  sus  conocimientos. 

Dios  guarde,  etc. 

Tucumán,  4  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  sefíor : 

En  la  adjunta  correspondencia  de  Tristán  hay  papeles  inte- 
resantes de  que  el  público  debe  ser  sabedor,  y  otros  propios  de 
los  conocimientos  de  V.  E.  para  reglar  sus  operaciones;  es  por 
esto  que  los  dirijo  á  sus  manos. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  4  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Ha  visto  V.  E.  que  el  Todopoderoso  se  ha  empeñado  en  pro- 
tegernos, y  nos  ha  distinguido  con  la  más  completa  victoria,  y 
yo  veo  por  el  oficio  de  V.  E.  fecha  25  del  pasado  que  sería  el 
objeto  de  sus  disgustos  si  tal  no  hubiésemos  conseguido. 

Es  verdad  que  V.  E.  me  hablaba  de  retirada  en  las  instruc- 
ciones que  me  expidió  por  febrero ;  que  todo  varió  con  los  mo- 


—  241  — 

vimientos  que  hice  con  el  ejército  y  fueron  de  su  superior  apro- 
bación, y  que  no  teniendo  otras  examiné  aquellas  para  el  caso 
en  que  me  veía  de  que  los  enemigos  intentaban  invadir  estas 
provincias. 

En  consecuencia  di  mis  órdenes  al  mayor  general  que  V.  B. 
me  aprueba  por  medio  de  su  secretario  con  fecha  11  de  agosto 
previniéndome  que  para  que  no  se  anticipasen  aquellas  acaso 
sin  causa,  no  pierda  medios  ni  momento  alguno  de  observar  el 
estado  actual  y  movimientos  del  enemigo. 

Tengo  presente  que  contesté  que  la  retirada  del  ejército  se 
había  hecho  á  su  vista,  y  jamás  la  habría  ejecutado  de  otro  mo- 
do por  el  honor  de  las  armas,  y  porque  creía  que  esa  debería 
ser  la  idea  de  V.  E.  como  después  me  la  manifestó. 

Si  estas  eran  las  miras  de  V.  E.  yo  no  hallo  cómo  pudiera 
haberme  anticipado  en  mi  retirada,  ni  cómo  he  faltado  á  sus 
superiores  instrucciones  en  ejecutarla ;  mis  conflictos  han  sido 
por  la  falta  de  auxilios  en  unos  países  que  carecen  de  ellos,  y 
por  la  localidad  de  los  mismos,  que  conocida  del  enemigo  trata- 
ba de  aprovecharse  para  batirme,  y  para  evitarlo  habría  sido 
preciso  retirarme  desde  el  momento  en  que  concluyó  Cocha- 
bamba  ;  pues  lo  manifesté  á  V.  E.  que  debían  cargar  sobre  nos- 
otros ;  esto  no  lo  dispuso  V.  E.  sin  embargo  de  mis  avisos,  y 
yo  seguí  el  orden  de  ocultar  al  enemigo  mi  debilidad,  no  ha- 
ciendo movimientos  que  se  la  indicasen. 

Me  dice  ahora  V.  E.  que  cree  conveniente  el  que  me  retire 
con  la  posible  rapidez  aun  cuando  en  el  ataque  que  esperaba  se 
declare  la  fortuna  por  nuestras  armas ;  crea  V.  E.  que  me  veo 
aturdido  ;  el  resultado  ha  sido  tan  feliz,  mediante  Dios,  que  una 
división  persigue  al  enemigo  y  con  ventajas ;  que  los  pueblos  y 
los  habitantes  de  la  campaña  han  tomado  nuevo  espíritu,  y  que 
todo  manifiesta  que  con  los  auxilios  de  V.  E.  aprovechando  los 
instantes  se  habría  concluido  la  guerra  civil  en  todas  las  pro- 
vincias. 

DOC.   ARCH.    BELfiRANO.   —   T.    IV  1G 


—  242   — 

Si  cumplo  con  la  orden  de  V.  E.  todas  las  glorias  desapare- 
cieron, y  la  patria  va  á  aumentar  el  número  de  sus  enemigos  ;  si 
no  cumplo  y  por  uno  de  aquellos  sucesos  que  la  providencia 
dispone  para  nuestro  castigo  y  no  están  á  nuestros  alcances, 
viniese  el  enemigo  y  me  arrollase,  sería  un  motivo  de  la  abomi- 
nación de  V.  E. ;  no  sé,  pues,  lo  que  he  de  hacer,  ni  qué  determi- 
nar, y  necesito  que  sus  órdenes  sean  terminantes  para  que  ja- 
más pueda  culpárseme. 

Si  V.  E.  ha  expedido  sus  órdenes  para  que  el  ejército  de  la 
Banda  Oriental  retrograde  con  el  objeto  de  que  marche  á  estos 
países,  podrá  esperarle  éste  aquí,  y  para  reforzarlo  con  la  posi- 
ble prontitud  sería  muy  interesante  que  V.  E.  mandase  que  las 
tropas  que  están  más  inmediatas,  como  en  Santa  Fe,  la  Bajada, 
se  trasladen  sin  pérdida  de  momento ;  pues  es  de  presumir  que 
aunque  Goyeneche  quisiera  moverse  de  Potosí,  que  lo  dudo, 
con  todas  sus  fuerzas,  abandonando  la  guarnición  y  custodia  de 
las  provincias  que  tiene  sujetas,  nos  darían  tiempo  para  que 
llegasen  aquéllas. 

En  fin,  señor  excelentísimo,  V.  E.  disponga  lo  que  guste  y 
crea  más  conveniente  al  bien  general  y  tenga  la  bondad  de  co- 
municarme sus  órdenes,  que  deseo  ejecutar  con  la  mayor  escru- 
pulosidad ;  pues  amo  mucho  mi  patria,  y  no  quisiera  que  por  mi 
falta  padeciese  el  más  mínimo  perjuicio. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  5  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Remito  dos  banderas  del  real  de  Lima  y  dos  estandartes  de 
Cochabamba,  para  que  V.  E.  tenga  la  bondad  de  mandar  se  co- 
loquen en  el  templo  de  jSuestra  Madre  y  Señora  de  las  Merce- 
des, como  dedicadas  por  el  ejército  de  mi  mando  en  demostra- 


—  243  — 

ción  de  la  gratitud  á  tan  divina  Señora  por  los  favores  que 
mediante  su  intercesión  nos  dispensó  el  Todopoderoso  en  la 
acción  del  24  del  pasado ;  se  había  tomado  otra  bandera,  pero 
disputándola  se  destruyó  enteramente. 
Dios,  etc. 

Tucuruán,  5  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  benemérito  capitán  don  Cornelio  Zelaya  me  da  parte  con 
fecha  30  del  pasado,  de  haber  rendido  en  el  río  de  las  Piedras 
una  partida  enemiga  de  treinta  y  ocho  hombres  al  mando  del 
alférez  don  José  Domingo  Vidart,  después  de  cerca  de  una  ho- 
ra de  fuego,  en  que  tuvo  cinco  heridos,  y  los  contrarios  ocho,  y 
apoderándose  del  expresado  alférez,  un  sargento  y  nueve  solda- 
dos, con  diez  y  ocho  fusiles,  seis  rifles,  dos  pistolas,  tres  trabu- 
cos y  tres  machetes. 

Son  muy  constantes  los  servicios  de  este  digno  oficial  desde 
que  subió  al  Perú,  y  desde  que  tengo  el  mando  de  este  ejército 
soy  testigo  de  su  aplicación,  celo,  constancia  y  valor,  y  le  hallo 
acreedor  á  que  V.  E.  lo  prende  y  distinga  como  corresponde, 
para  que  en  algún  modo  sea  la  compensación  de  sus  continua- 
das y  arriesgadas  fatigas  y  tenga  un  testimonio  de  que  ellas  son 
de  su  superior  aprobación. 

Dios,  etc. 

Tucumáu,  5  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

El  mayor  general  don  Eustoquio  Díaz  Vélez,  comandante  de 
vanguardia,  me  avisa  con  fecha  de  anteayer,  desde  los  Algarro- 
bos, que  el  comandante  don  Manuel  Dorrego  seguirá  molestan- 


—  244  — 

do  al  enemigo  el  4  como  los  clias  anteriores ;  que  aquél  había 
formado  emboscadas  en  los  puntos  del  Pozo  Verde  y  Encruci- 
jada ;  mas  advertidas  por  el  bravo  Dorrego  las  burló,  haciéndo- 
les otras  que  no  sólo  les  incomodaron,  sino  que  les  impidieron 
que  saqueasen  é  incendiasen  las  poblaciones,  cuya  detestable 
operación  practican  siempre  que  tienen  lugar. 

Luego  situó  el  mismo  Dorrego  á  distancia  de  una  legua  al  sur 
de  Yatasto  una  emboscada  al  mando  del  teniente  Andersón 
que  surtió  el  efecto  deseado ;  pues  fué  tal  la  confusión  del  ene- 
migo, que  hizo  tres  descargas  generales,  sin  más  efecto  que  ma- 
tarnos un  cabo  y  pasar  la  cartuchera  de  un  soldado,  considerán- 
dose por  parte  de  ellos  bastante  pérdida  en  razón  de  ser  bien 
dirigidos  los  fuegos;  como  se  ha  imbuido  al  enemigo  por  sus  je- 
fes que  nuestras  tropas  no  les  da  cuartel,  marchan  muy  unidos 
y  no  ha  sido  posible  á  Dorrego  por  más  que  se  ha  empeñado 
cortarles  algún  trozo. 

El  5  y  6  los  ha  perseguido  el  comandante  de  dragones  don 
Diego  Balcarce,  habiéndoles  hecho  bastante  fuego  desde  el  río 
de  las  Piedras  hasta  el  rodeo  del  Chilcal,  en  donde  hubo  una 
guerrilla  sostenida,  que  probablemente  les  ha  causado  estra- 
go de  consideración,  resultando  por  nuestra  parte  dos  heri- 
dos. 

El  7,  que  es  el  día  que  me  escribe  el  expresado  mayor  gene- 
ral, seguía  el  comandante  de  húsares  don  José  Bernaldes  al 
enemigo  que  marchaba  ya  del  otro  lado  del  río  Pasaje,  y  me  di- 
ce que  á  más  de  las  incomodidades  que  agovian  al  enemigo  por 
nuestra  constante  persecución,  se  agrega  sobre  cien  heridos 
que  llevan  montados,  y  así  es  que  van  dejando  el  campo  sem- 
brado de  cadáveres,  y  muchos  insepultos  por  la  precipitación 
de  su  fuga. 

Me  elogia  la  constancia  y  buen  orden  de  la  oficialidad  y  tro- 
pa, siendo  particularmente  recomendables  por  su  infatigable 
celo  los  destinados  á  incomodar  al  enemigo  diariamente  ;  lo  que 


—  245  — 

pongo  en  noticia  de  V.  E.  para  su  conocimiento   y   satisfac- 
ción. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  9  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Recibo  el  de  V.  E.  fecha  29  del  pasado,  y  respecto  á  que  las 
circunstancias  han  variado,  parece  que  no  me  hallo  en  el  caso  de 
no  cumplir  su  respetable  orden,  y  sí  de  solicitar  de  V.  E.  tenga 
á  bien  disponer  se  acelere  la  marcha  de  las  tropas  que  hubiese 
determinado  vengan,  para  concluir,  con  la  posible  prontitud,  la 
guerra  con  el  ejército  de  Abascal,  que  á  poco  que  se  haga  no 
debe  tardar  en  desaparecer  ;  siendo  presumible  que  los  pueblos 
del  interior  se  mueven  sin  convulsiones,  aprovechándose  del 
trastorno  que  se  les  ha  causado. 

El  objeto  de  V.  E.  en  la  retirada  es  salvar  la  división  que 
mando ;  ésta  se  ha  salvado  con  usura,  después  de  haber  dado  al 
enemigo  una  lección  que  no  olvidará  y  puéstole  en  un  desorden 
cuyas  consecuencias  deben  sernos  favorables:  esta  noticia  no 
podía  V.  E.  tenerla  el  expresado  23,  en  que  por  última  vez  me 
ordena  y  manda  me  retire,  haciéndome  responsable  de  la  falta 
de  cumplimiento  de  su  determinación. 

Para  que  el  enemigo  se  rehaga,  auu  pudiendo  ejecutarlo  fran- 
camente, da  tiempo  la  respuesta  que  espero  de  V.  E.  á  mi  parte 
de  la  acción  y  sucesivas,  y  por  consiguiente,  obedeciendo,  y  no 
cumpliendo  la  expresada  orden  de  retirada,  en  nada  comprome- 
to las  armas,  ni  expongo  la  pérdida  de  la  división  de  mi  mando, 
ni  creo  faltar  á  la  ciega  obediencia  á  sus  órdenes. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  9  de  octubre  de  1812. 


246 


Excelentísimo  señor  : 

Acompaño  el  adjunto  memorial  del  mayor  de  campo  de  este 
ejército  don  Joaquín  Lemoyne :  desde  que  está  á  mis  órdenes 
se  lia  comportado  con  honor  y  desempeñado  sus  obligaciones; 
en  la  acción  del  24  del  pasado  llenó  su  deber  como  todos  los  de- 
más oficiales  del  ejército,  según  su  puesto:  y  en  las  posteriores 
atenciones,  hasta  el  día,  no  ha  sido  menos  exacto;  lo  hallo,  pues, 
acreedor  á  la  solicitud  que  hace  y  á  la  gracia  general  con  que 
no  dado  distinguirá  V.  E.  á  los  oficiales  y  demás  individuos  del 
ejército. 

Dios,  etc. 

Tucuniáu,  11  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Las  marchas,  los  lugares  por  donde  las  hemos  hecho  y  que 
la  tropa  del  ejército  no  tenía  más  vestuario  que  el  dado  en  mayo 
(agregándose  á  ésto  que  los  paños  estaban  podridos  de  las  casa- 
cas y  pantalones  que  vinieron  de  esa)  han  puesto  otra  vez  al 
soldado  en  la  mayor  desnudez  y  se  hace  indispensable  vestirlos, 
igualmente  que  á  los  reclutas  que  van  entrando,  que  todos  ellos 
apenas  cubren  sus  carnes  con  un  triste  poncho.  En  consecuen- 
cia, he  dispuesto  que  se  construyan  camisas  de  los  lienzos  que 
se  encuentren,  y  vestuario  de  chaqueta  y  pantalón  de  los  paños 
que  hubiere,  como  también  zapatos  para  proveer  dos  pares  á 
cada  uno  lo  menos. 

Pero  no  siendo  posible  que  aquí  nos  podamos  proveer  para 
el  todo,  me  veo  en  la  necesidad  de  pedir  á  V.  E.  paños  azules, 
de  grana  para  vueltas,  y  verdes  para  los  cazadores;  listadillos 
para  forros  ó  choletas  de  algodón,  creas  ó  listadillos  de  Hambur- 
go  para  camisas,  brines  ó  vitres  finos  para  pantalones,  hilo  sur- 


—  217  — 

tido  blanco,  azul  y  negro;  botones  para  el  vestuario  y  botones 
para  las  camisas. 

Se  me  lia  asegurado  que  se  encontrará  una  partida  de  brines 
en  casa  de  don  Pedro  Martínez,  almacenero  de  yerba  que  vive 
en  la  calle  de  San  Miguel,  dos  cuadras  al  norte;  otra  de  creas 
en  casa  de  don  Simón  Lejarza  en  frente  de  lo  de  Beláustegui.  y 
otra  de  lo  mismo  en  lo  de  don  Joaquín  Carreras. 

Xo  son  menos  necesarios  estos  lienzos  para  sábanas  del  hos- 
pital, y  mejor  sería  si  se  encontrase  lienzo  gallego  que  parece 
puede  haberlo  en  los  almacenes  del  Estado  ó  en  casa  de  Monas- 
terio, según  las  noticias  que  me  han  dado. 

La  importancia  de  vestir  á  la  tropa  es  indudable:  y  yo  no 
debo  detenerme  á  hablar  con  Y.  E.  de  esta  materia  que  la  co- 
noce y  sabe  que  un  hombre  de  los  nuestros  vestido  parece  que 
adquiere  un  nuevo  ser,  tomando  otro  espíritu  y  energía. 

Xo  me  es  dable  tampoco  fijar  las  cantidades  de  los  objetos 
que  solicito  de  V.  E.;  pero  sí  expondré  que  el  ejército  debe  com- 
ponerse, cuando  menos,  de  cuatro  mil  hombres  de  toda  arma, 
si  se  ha  de  evitar  la  efusión  de  sangre,  y  con  sólo  su  respeto 
arrojar  al  enemigo  fuera  de  nuestras  provincias. 

Dios,  etc. 

Tucumím,  12  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  entendido  por  el  de  26  del  pasado,  de  haber  recaído  la 
presidencia  en  turno  en  el  señor  vocal  coronel  donjuán  Martin 
de  Pueyrredón  desde  el  23,  quedando  sin  representación  en  el 
gobierno,  el  excelentísimo  señor  don  Manuel  de  Sarratea,  capi- 
tán general  del  ejército  del  norte. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  11  de  octubre  de  1812. 


248  — 


Excelentísimo  señor  : 

He  recibido  la  copia  del  decreto  que,  con  fecha  17  del  pasado, 
se  sirve  remitirme,  por  el  que  confirma  la  licencia  que  mi  ante- 
cesor concedió  á  don  José  Antonio  Garzón,  teniente  de  drago- 
nes, para  contraer  matrimonio  con  doña  Clemencia  Pueyrredón  : 
le  daré  el  curso  correspondiente. 

Dios,  etc. 

Tucumáu,  11  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

He  nombrado  de  inspector  del  ejército  al  coronel  don  José 
Moldes,  por  contemplarlo  de  la  mayor  necesidad,  conociendo  su 
aptitud,  inteligencia  y  su  deseo  del  mejor  servicio;  no  siéndome 
posible  atender,  como  quisiera,  por  sí  mismo  al  buen  arreglo  y 
pormenor  de  los  cuerpos;  lo  aviso  á  V.  E.  para  su  inteligencia 
y  a  fin  de  que,  siendo  de  su  agrado,  tenga  á  bien  aprobar  el  ex- 
presado nombramiento. 

Dios,  etc. 

Tucumáu,  11  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Se  necesitan  treinta  tornos,  diez  y  seis  yunques  y  veinte  lin- 
guetes de  tres  varas  de  largo  y  cinco  á  seis  pulgadas  de  grueso; 
los  primeros  objetos  para  la  armería  y  el  último  para  ejes.  Lo 
pongo  en  noticia  de  V.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  ordenar  se  remi- 
tan en  la  primera  oportunidad. 

Dios,  etc. 

Tucumáu,  11  de  octubre  de  1812. 


219  — 


Excelentísimo  señor  : 

He  dado  principio  á  remitir  los  prisioneros  de  pueblo  en  pue- 
blo, al  cargo  de  vecinos  :  ya  lian  salido  doscientos  ochenta  en- 
tre sargentos,  cabos  y  soldados,  y  mañana  saldrán  cuarenta  y 
ocho  oficiales  y  así  sucesivamente  iré  enviando  los  demás  según 
fueren  sanando,  con  las  posibles  comodidades  que  las  circuns- 
tancias del  país  permiten;  debiendo  advertir  á  Y.  E.,  como  lo 
hago,  que  he  dado  destino  en  la  infantería  á  ciento  y  más  de 
Tarija,  por  ser  de  la  provincia  de  Salta,  cónstame  la  violencia 
con  que  fué  extraído  y  al  mismo  tiempo  ahorrando  gastos  en  su 
conducción  y  llenando  las  plazas  del  expresado  regimiento. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Contesto  al  de  Y.  E.  fecha  5  del  corriente,  que  no  sólo  he 
mandado  emisarios  á  las  provincias  interiores,  sino  que  ha  sa- 
lido una  partida  de  más  de  cincuenta  oficiales  de  Cochabamba  y 
Chayanta,  que  eran  de  mi  compañía  de  Patriotas  decididos,  á  las 
órdenes  de  don  Manuel  Muñoz  y  Terraza,  á  quien  he  nombrado 
de  comandante  y  subdelegado  de  Chayanta  y  dádole  las  ins- 
trucciones más  oportunas  para  su  manejo;  disponiendo  que  to- 
dos deban  proceder  según  sus  órdenes  para  evitar  la  desunión 
y  rivalidades  que  tantos  perjuicios  nos  trajeron  anteriormente 
y  fueron  la  causa  de  la  ruina  de  Cochabamba;  el  nominado  Te- 
rraza es  hombre  cristiano  y  de  valor,  todos  tienen  concepto  en 
él;  espero  que  corresponda  á  la  confianza  que  le  he  dispensado 
y  á  los  deseos  de  Y.  E. 

Aun  hay  más ;  sé  que  con  el  correo  que  vino  desde  el  Cuzco 
hasta  el  Rosario,  venía  un  patriota  que  habló  allí  con  las  S.  S. 


—  250  — 

de  Moldes,  sin  otro  objeto  que  saber  si  podíamos  resistir  áTris- 
táu  que  traía  las  mejores  tropas,  y  cuál  era  el  estado  de  esa 
ciudad ;  pues  ansiaban  las  provincias  de  Lima  por  sacudirse 
de  Abascal,  y  se  volvió  con  la  noticia  de  la  derrota  lleno  de  sa- 
tisfacción. 

Pero  yo  creo  que  ni  todos  los  emisarios  ni  la  partida  que  he 
expuesto,  ni  este  patriota  ni  los  demás,  liarán  cosa  de  provecho ; 
lo  que  nos  importa  son  tropas,  pólvora  y  plata  para  arrojar  á  los 
enemigos  de  las  Provincias  Unidas  y  auxiliar  á  las  que  quieran 
hermanarse  con  ellas,  y  que  V.  E.  las  envíe  sin  pérdida  de  ins- 
tantes, como  ya  se  lo  lie  significado  y  lo  exige  el  interés  general 
de  la  patria. 

Dios,  etc. 

Tucunián,  16  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Eecibido  el  oficio  de  V.  E.  fecha  5  del  corriente  en  contesta- 
ción á  mi  parte  de  26  del  pasado,  expedí  el  bando  que  en  copia 
acompaño,  que  ha  producido  todas  las  demostraciones  de  grati- 
tud hacia  Y.  E.  y  el  pueblo  de  esta  ciudad,  tanto  en  el  ejército 
como  en  los  dignos  hijos  del  Tucumán. 

Por  lo  que  respecta  á  la  persecución  de  los  enemigos,  mis 
partes  ulteriores  habrán  impuesto  á  Y.  E.,  habiendo  sido  una 
medida  consiguiente  á  su  fuga,  y  ojalá  que  hubiese  tenido  tro- 
pas para  seguirlos. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  16  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Á  consecuencia  del  decreto  que  Y.  E.  se  ha  servido  expedir 
con  fecha  Io  del  corriente,  para  que  según  su  mérito  á  don  José 


—  251  — 

Superi,  lo  ejecuto  proponiéndole  para  la  comandancia  en  pro- 
piedad del  cuerpo  de  pardos  y  morenos  que  existe  en  este  ejér- 
cito, así  por  sus  servicios  anteriores,  como  por  el  que  ha  hecho 
en  la  acción  de  24  del  pasado,  en  que  llenó  sus  deberes. 
Dios,  etc. 

Tucurnáu,  16  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

El  oficial  de  artillería  don  Juan  Santa  María  sirvió  conmigo 
en  el  Paraguay,  y  habiéndole  dejado  en  el  ejército  del  norte 
cuando  fui  llamado  á  esa  ciudad  de  resultas  del  5  y  6  de  abril 
de  1811,  se  desempeñó  muy  bien  en  el  sitio  de  Montevideo,  se- 
gún el  concepto  general,  y  obtuvo  ascensos. 

Hallándome  en  Jujuy  recibí  cartas  suyas,  solicitando  que  lo 
pidiese  á  V.  E.  y  en  un  correo  me  encontré  con  tres  cartas  del 
mismo  y  de  un  tenor,  tanto  que  entré  en  sospechas,  ó  de  que 
estaba  loco  ó  de  que  intentaba  venir  para  pasarse  al  enemigo, 
y  aun  creo  que  escribí  al  señor  Eivadavia  influyese  para  que  no 
se  le  diera  el  permiso  que  solicitaba. 

Días  antes  de  la  acción  del  24  llegó  aquí,  hizo  su  servicio 
bien,  y  en  ella  se  portó  con  honor;  fué  contuso  en  la  espalda 
envuelto  por  los  enemigos  y  tuvo  proporción  de  haberse  pasado 
cuantas  veces  hubiese  querido;  no  lo  ejecutó  y  es  de  presumir 
que  la  carta  de  la  mujer  más  sea  afecto  de  su  modo  de  pensar 
que  el  de  su  marido. 

Pero  para  aclarar  ésto  le  he  manifestado  mis  sospechas:  me 
ha  dicho  que  el  Inchauste,  su  suegro,  es  contrario  á  nuestra 
causa,  y  no  menos  la  suegra  é  hija  ;  que  le  escribirá  fuertemen- 
te á  ésta,  pues  lo  trataba  de  perder. 

V.  E.  puede  disponer  que  se  recoja  la  carta  en  el  correo  y  por 
ella  será  factible  venir  en  conocimiento  de  sus  ideas,  para  tomar 
una  determinación  fija;  pues  yo  no  he  visto  en  él  más  que  un 


252  - 


buen  servicio  y  anhelo  por  el  honor  de  las  armas  de  la  patria. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  16  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Entre  los  oficiales  prisioneros  se  halla  el  coronel  comandante 
del  batallón  de  Abancay,  don  Pedro  Barreda,  primo  hermano  de 
G-oyeneche;  es  sujeto  de  educación  y  bellas  prendas,  casado  y 
con  hijos  en  Arequipa;  si  V.  E.  lo  hallare  por  conveniente  po- 
dré propouer  el  canje  por  otros  oficiales  que  nos  pueden  ser  in- 
teresantes. 

Dios,  etc. 

Tucuinán,  16  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

He  juzgado  oportuno  pasar  á  Goyeneche  el  oficio  que  en  co- 
pia acompaño,  para  ver  si  logramos  que  se  acabe  la  guerra  civil 
con  que  nos  vamos  destruyendo  visiblemente;  también  he  teni- 
do por  objeto  hacerle  ver  la  pérdida  que  ha  tenido  y  que  no  se 
la  desfigure  Tristán;  pues  por  más  que  la  quiera  ociütar,  siem- 
pre se  propagará  entre  sus  amigos  y  conocidos,  y  sucesivamente 
se  divulgarán  las  noticias  hasta  las  últimas  clases.  Mi  propues- 
ta es  general,  como  V.  E.  se  impondrá,  reducida  á  que  se  deje 
en  libertad  á  los  pueblos  para  la  elección  de  diputados  y  la  ce- 
lebración del  congreso;  puede  ser  que  me  conteste  y,  para  tal 
caso,  quisiera  que  V.  E.  me  diese  sus  instrucciones. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  16  de  octubre  de  1812. 


2ór!   — 


Excelentísimo  señor  : 

Remito  para  la  inteligencia  de  V.  E.  los  oficios  más  interesan- 
tes que  he  recibido  del  mayor  general  Díaz  Vélez,  después  del 
último  parte  desde  Algarrobos,  que  comuniqué  á  V.  E.;  el  ene- 
migo está  visto  que  se  lia  fijado  en  Salta  ó  para  rehacerse  ó 
para  retirarse  con  más  comodidad,  luego  que  vea  que  no  le  bati- 
mos, ó  por  deslumhrar  el  interior  con  su  permanencia  allí. 

He  prevenido  al  mayor  general  que  hallo  conveniente  venga 
á  reunírseme,  á  menos  que  no  tenga  datos  positivos  que  le  indi- 
quen su  conservación  en  aquellos  puntos. 

El  empeño  del  capitán  Zelaya  y  su  valor  lo  condujo  á  dar  la 
acción  que  manifiesta  su  parte  en  Jujuy,  y  según  la  lista  que 
me  remite,  ha  tenido  ocho  muertos  y  otros  tantos  heridos;  ésta 
es  una  acción  que  si  se  hubiese  conseguido,  iba  á  decirnos  mu- 
cho ;  pues  tomaba  todos  los  caudales  y  municiones  del  enemigo ; 
no  se  consiguió,  y  entra  el  discurso  á  degradar  al  que  la  em- 
prende, porque  por  desgracia  sólo  se  juzga  por  los  resultados. 

Lo  que  importa,  señor  excelentísimo,  y  no  me  cansaré  de  de- 
cirlo á  V.  E.,  son  los  auxilios  de  gente,  pólvora  y  dinero  y  si  es 
posible,  que  vuelen,  para  seguir  operando  y  que  no  vayamos  á 
comprometer  de  nuevo  á  los  infelices  del  interior,  y  no  menos 
para  asegurarnos  de  lo  que  tenemos,  y  que  en  balde  es  cansarse : 
no  se  puede  salvar  sino  á  fuerza  de  armas  en  todo  evento. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  17  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Incluyo  á  V.  E.  el  estado  adjunto  de  los  oficiales  del  ejército 
de  Lima  que  murieron  en  la  acción  del  24  del  pasado,   con  la 


—  251  — 

distinción  de  los  que  se  sabe  que  positivamente  fallecieron  y  de 
los  que  se  dice  con  duda. 
Dios,  etc. 

Tucumáu,  19  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  ejército  que  tengo  el  honor  de  mandar  reconoció  á  V.  E. 
ayer  tarde  á  la  presencia  de  todos  los  magistrados  civiles  é 
ilustre  ayuntamiento  de  la  valerosa  Tucumán :  después  de  ese 
respetuoso  acto  celebrado  con  un  Viva  la  patria !  y  salva  de 
veintiún  tiros,  pasé  á  la  matriz,  donde  se  hallaba  el  clero  se- 
cular y  regular,  con  el  mismo  acompañamiento  el  de  los  caba- 
lleros oficiales  y  vecinos  y  dimos  gracias  á  su  divina  Majestad, 
por  tantos  beneficios  como  nos  dispensa,  con  un  solemne  tedeum 
que  entonó  el  doctor  don  José  Alonso  Zavala,  digno  canónigo 
de  la  santa  iglesia  catedral  de  Salta. 

Este  benemérito  pueblo  ha  manifestado  su  regocijo  con  ilu- 
minación general  espontánea,  y  ha  tenido  la  bondad  de  acom- 
pañarme á  festejar  por  la  noche  en  la  sala  capitular  la  conducta 
virtuosa  del  pueblo  de  Buenos  Aires,  la  elección  de  Y.  E.,  las 
justas  y  arregladas  prevenciones  de  ese  excelentísimo  cabildo, 
y  por  último,  los  auxilios  que  en  ejercicio  de  sus  facultades  se 
sirve  V.  E.  remitirnos  para  llevar  la  bandera  de  la  patria  con 
honor  y  gloria,  mediante  el  Todopoderoso  á  libertar  de  la  tira- 
nía á  nuestras  provincias  hermanas. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  23  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Debo  persuadirme  de  que  Y.  E.  se  haya  impuesto  de  mi  co- 
rrespondencia con  el  anterior  gobierno,  y  de  que,  por  ella,  se 


—  255    — 

haya  instruido  de  la  necesidad  de  auxilios  á  este  ejército,  para 
llevar  la  empresa  hasta  su  fin,  de  las  fuerzas  del  enemigo  y  lu- 
gares que  ocupan;  pues  he  acompañado  los  papeles  más  intere- 
santes de  la  correspondencia  de  Tristán,  y  en  una  palabra,  po- 
cas ó  ningunas  luces  me  quedan  que  dar  de  nuestra  situación  y 
de  la  del  enemigo ;  pues  no  he  tenido  más  noticias  después  de 
mi  última  á  V.  E.,  que  el  decirse  viene  el  batallón  de  Picoaga 
á  reforzar  á  Tristán  que  se  halla  en  Salta,  y  que  Ast'ete  que 
estaba  en  Tupiza  con  quinientos  hombres,  no  quiso  venir  al  lla- 
mado de  aquél,  después  de  la  derrota,  y  con  solóla  noticia  tuvo 
una  deserción  horrorosa. 

En  el  batallón  de  Picoaga  tienen  una  confianza  extraordina- 
ria por  su  disciplina  y  por  sus  robos  y  asesinatos.  Consta,  según 
dicen,  de  mil  hombres,  y  me  acuerdo  que  Goyeneche,  en  una 
carta  escrita  á  Tristán,  le  dice  que  había  logrado  se  recogiesen 
á  las  oraciones  y  que  estaban  sujetos;  también  hay  algún  oficial 
de  los  prisioneros  que  se  figura  que,  con  esta  derrota,  Picoaga 
tal  vez  hable  claro  á  Goyeneche,  y  tomen  un  nuevo  rumbo  las 
cosas;  pero  estas  son  esperanzas  lisonjeras  sin  apoyo  ni  funda- 
mento. 

Mi  opinión  es  que  este  ejército  necesita  hombres,  no  de  la 
clase  de  reclutas,  pólvora  y  plata  y  ponerlo  en  la  fuerza  de  cua- 
tro mil  hombres,  cuando  menos,  para  llevar  la  victoria  por  de- 
lante sin  efusión  de  sangre  y  poderse  situar  en  los  límites  del 
Desaguadero. 

Hoy  día  cuento  con  mil  trescientos  hombres  de  infantería 
entre  los  pocos  soldados  viejos  que  hay,  los  reclutas  de  Jujuy  y 
Salta,  y  los  que  nuevamente  han  entrado  de  Tarija,  que  traía  el 
enemigo  y  los  de  Catamarca  que  no  hay  como  desviarlos  de  la 
deserción. 

Lo  que  se  llama  tropa  de  caballería,  hablando  claro,  no  tengo 
ninguna;  sin  embargo  que  entre  dragones  y  húsares  habrá  cer- 
ca de  cuatrocientos  hombres  y  como  doscientos  cincuenta  reclu- 


—  256  — 

tas  que  tienen  el  nombre  de  los  primeros  y  se  están  enseñando ; 
necesitan  mucha  disciplina  y  subordinación,  y  espero  que  se 
consiga,  pues  hay  buenos  oficiales  entre  los  que  los  mandan. 

El  paisanaje  que  formó  un  cuerpo  de  caballería  para  la  acción 
se  dispersó,  y  se  retiró  á  sus  casas  á  disfrutar  del  saqueo  y  los 
más  de  ellos  eran  casados,  que  es  gente  con  que  no  se  puede 
contar  para  la  marcha  al  interior,  y  sólo  servirá  aquí  en  cuales- 
quier  lance  por  la  esperanza  de  un  nuevo  saqueo;  pues  hasta 
los  que  no  quisieron  venir  á  la  camorra,  como  ellos  dicen,  sien- 
ten no  haberse  hallado  en  ella  para  disfrutar  como  disfrutan 
sus  camaradas  de  lo  mucho  que  han  pillado  en  efectivo,  en  pla- 
ta labrada,  alhajas,  ropa  y  demás  de  los  enemigos,  que  se  valúa 
en  más  de  ciento  cincuenta  mil  pesos. 

La  artillería  la  tengo  bien  servida,  y  tengo  en  ella  entre  sar- 
gentos, cabos  y  soldados,  ciento  treinta  y  cinco  hombres  que 
son  suficientes  para  el  servicio  de  diez  piezas  y  algunos  sobre- 
salientes para  en  caso  de  faltar  los  precisos. 

Por  lo  que  hace  á  municiones  de  fusil  no  me  faltan;  pero 
tampoco  tengo  las  necesarias  para  una  acción  y  continuar  con 
la  victoria,  si  se  consigue ;  gracias  á  las  tomadas  al  enemigo  que 
me  hallo  hoy  como  con  noventa  mil  cartuchos;  en  cuanto  á  las 
de  cañón  las  piezas  no  están  bien  dotadas  y  por  ésto  es  que  he 
clamado  y  clamo  por  pólvora ;  pues  aquí  tengo  plomo  para  lo 
que  son  municiones  de  fusil  y  alguna  metralla,  y  no  falta  cobre 
para  las  municiones  de  artillería  que  sirve  en  defecto  de  las  de 
fierro. 

Armas,  con  las  que  teníamos  y  las  tomadas  al  enemigo  po- 
dremos contar  de  mil  quinientos  á  mil  ochocientos  entre  fusiles 
y  carabinas ;  pero  lo  más  de  ello  está  destrozado,  y  constante- 
mente se  trabaja  en  hacer  cajas  nuevas,  recomponer  las  llaves, 
hacer  éstas  nuevas,  guarniciones,  baquetas,  bayonetas  y  cuanto 
es  preciso. 

Para  todo  ésto,  y  para  pagar  la  tropa,  sin  que  le  sirva  de  ex- 


—  257  — 

cusa  en  ningún  caso  la  falta  de  pagamento,  necesito  la  plata  y 
es  indispensable  qne  V.  E.  busque  arbitrios  para  que  la  con- 
siga; me  he  visto  y  me  lie  deseado  para  conseguir  doce  mil  y 
más  pesos  qne  necesito  para  pagar  este  mes  á  los  qne  lian  asis- 
tido á  la  acción  el  pres  entero  y  á  los  demás  una  buena  cuenta, 
pues  hace  meses  qne  sólo  les  he  dado  de  éstas  á  cuatro  pesos 
y  hasta  de  á  nno. 

No  tardaré  en  remitir  á  Y.  B.  estados  generales  de  la  fuerza, 
del  armamento,  de  municiones  y  de  cuanto  hay  y  existe  en  el 
ejército,  bien  que  entretanto  Y.  E.  puede  hacer  traerá  la  vista 
cuantos  he  remitido  de  estos  particulares,  y  deben  estar  con 
mis  correspondencias  en  la  secretaría  ó  en  el  estado  mayor; 
pues  siempre  he  deseado  que  el  gobierno  tenga  los  conocimien- 
tos más  exactos  para  que  me  socorriera  y  no  me  dejase  abando- 
nado, como  lo  hizo  también  en  el  Paraguay,  y  aun  por  ésto  en- 
vié al  teniente  coronel  Dorrego  después  de  la  pérdida  de  Co- 
chabamba. 

Las  armas  blancas  para  la  caballería  me  hacen  suma  falta, 
sean  sables  ó  espadas  y  las  armas  cortas  de  chispa  para  evitar 
el  darles  armas  largas  con  que  se  disminuye  la  infantería,  y  asi- 
mismo se  pierden  y  estropean  de  necesidad  en  las  marchas,  sin 
que  sea  posible  remediarlo. 

Si  me  es  permitido  hablar  á  Y.  E.  con  la  claridad  que  siempre 
he  acostumbrado,  digo  ser  de  la  mayor  importancia  que  la  se- 
cretaría de  guerra  la  ponga  á  cargo  de  un  hombre  inteligente  y 
de  mucha  contracción,  porque  este  ramo  es  el  más  importante 
en  nuestras  circunstancias  y  no  basta  con  saber  poner  la  pluma 
si  no  se  tienen  unos  conocimientos  extendidos,  cual  requiere 
en  todos  los  objetos  que  abraza  y  de  cuyos  reglamentos  carece- 
mos, viviendo  sin  la  exactitud  precisa  de  que  debe  resultar  la 
economía,  que  sabe  V.  E.  es  la  más  importante  para  que  el  Es- 
tado no  se  arruine. 

Ya  Y.  E.  ha  visto  mi  disposición  para  la  retirada  del  mayor 

DOC.   ARCH.    BELGRANO.   —  T.   IV  17 


—  258  — 

general  con  la  división  que  ha  perseguido  al  enemigo  y  se  lo  lie 
vuelto  á  prevenir  para  arreglar  el  ejército  y  ponerlo  todo  en  or- 
den. Me  avisa  haber  empezado  su  marcha;  no  intento  moverme 
de  aquí  hasta  que  no  me  halle  en  un  estado  cual  me  prometo, 
así  por  la  instrucción  de  la  tropa,  como  por  los  auxilios  que  es- 
pero de  V.  E.,  ya  sea  porque  el  enemigo  me  intentase  atacar  de 
nuevo,  ya  sea  para  irlo  á  atacar  y  ahuyentarlo;  mis  pasos  serán 
medidos  por  la  prudencia,  y  cuando  exponga  las  fuerzas,  me- 
diante los  visibles  favores  del  cielo,  será  para  dar  victorias  á  la 
patria  y  libertarla  de  los  enemigos. 
Dios,  etc. 

Tucumáu,  23  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Miguel  Francisco  Aráoz  con  su  acostumbrado  patriotis- 
mo, ha  franqueado  á  la  comisaría  de  este  ejército  seis  mil  seis- 
cientos pesos  para  pago  de  sueldos  de  la  tropa,  con  cargo  de 
que  le  sean  entregados  en  esas  cajas  á  la  vista;  y  á  efecto  de 
que  así  se  verifique,  lo  pongo  en  noticia  de  V.  E.  con  el  objeto 
de  que  tenga  ábien  expedir  la  orden  oportuna  para  que  se  cu- 
bra este  crédito  sin  demora. 

Dios,  etc. 

Tucumáu,  24  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Con  esta  fecha  digo  á  V.  E.  lo  siguiente :  espero  que  V.  E.  se 
sirva  cubrir  con  prontitud  este  crédito  para  que  restablezca  el 
que  corresponde  en  estos  pueblos,  y  pueda  yo  en  los  casos  apu- 
rados encontrar  quién  me  socorra. 

Dios,  etc. 

Tucumáu,  24  de  octubre  de  1812. 


259 


Excelentísimo  señor : 

El  ejército  que  tengo  la  honra  de  mandar  no  halla  expresio- 
nes para  corresponder  á  V.  E.  por  los  elogios  que  le  merece  en 
su  oficio  de  10  del  corriente;  ellos  se  empeñan  á  nuevos  sacrifi- 
cios por  la  patria  y  no  dude  V.  E.  de  que  seguirá  constante  por 
el  camino  del  honor  hasta  verla  constituida  con  el  decoro  de- 
bido á  su  dignidad. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo   señor : 

El  capitán  de  artillería  don  Pedro  Regalado  de  Plaza,  fué 
suspenso  de  su  empleo  por  el  barón  de  Holmberg  con  anuencia 
mía,  por  su  mal  comportamiento  en  el  servicio ;  por  considera- 
ción le  permití  que  asistiera  á  la  acción  del  24,  agregado  á  la 
caballería,  á  las  órdenes  de  don  Ramón  Balcarce  en  (pie  se  con- 
dujo con  honor. 

Iba  ya  á  reponerle  á  su  empleo,  cuando  he  sabido  que  por  su 
genio  caviloso  y  díscolo,  atizaba  el  fuego  de  la  discordia  y  me- 
tía á  sus  beneméritos  compañeros  en  pasos  ajenos  de  la  subor- 
dinación, de  resultas  del  nombramiento  que  hice  de  inspector 
en  don  José  Moldes  sobre  cuyo  particular  hablaré  á  Y.  E.  por 
separado. 

Por  último  es  de  los  veteranos  antiguos  con  sus  ribetes  de 
orgullo  y  de  los  que  dicen  que  ¿para  qué  les  han  enseñado  los 
derechos  del  hombre"?  y  que  llaman  despotismo  al  orden  de  la 
milicia  para  seguir  en  el  orden  antiguo  haciendo  lo  que  menos 
se  pudiese. 

Agregue  V.  E.  á  todo  eso,  la  adjunta  canción  inventada  por 
él  y  promovido  su  canto  entre  la  oficialidad  que  he  podido  ata- 
jar con  mi  prudencia;  excepto  el  coro  y  la  primera  cuarteta, 


—  260  — 

todo  lo  demás  es  escrito  de  su  puño,  habiendo  escrito  aquéllas, 
quien  se  la  bacía  decir  para  manifestármela. 

En  consecuencia,  lo  be  mandado  salir  para  esa  á  fin  de  liber- 
tar que  contamine  con  sus  cavilosidades  á  estos  oficiales,  y  para 
que  V.  E.  tome  las  providencias  que  bailare  por  más  conve- 
nientes de  un  modo  que  sirva  de  ejemplo  á  esta  clase  de  ciuda- 
danos libres,  buenos  y  á  propósito  para  bacer  mal  á  la  patria  ; 
porque  decir  que  ésta  ba  de  subsistir  sin  ejército  y  ejército  sin 
subordinación,  es  pedir  un  imposible. 

Dios,  etc. 

Tucuniíín,  24  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

El  cura  de  las  Trancas  doctor  don  Miguel  Martín  Laguna,  es- 
taba sindicado  de  ser  contrario  á  nuestra  causa,  y  todos  me  exi- 
gían que  lo  separara  de  allí;  mas  como  no  tenía  un  dato,  no 
tomé  providencia,  basta  que  babiendo  venido  con  el  enemigo 
cayó  en  nuestras  manos,  y  en  las  mías,  la  que  acompaño  con 
que  comprobé  su  malignidad,  y  además  con  la  de  baber  becho 
venir  á  sus  feligreses  de  baqueanos  del  enemigo  y  que  siguiesen 
su  suerte :  ésto,  como  otros  ejemplares,  me  ba  manifestado  que  los 
pueblos  no  se  engañan  y  que  cuando  forman  un  concepto  es  pre- 
ciso estar  por  él,  aun  cuando  no  baya  datos  que  lo  califiquen. 

Lo  be  mandado  para  esa  á  su  costa,  á  las  órdenes  de  Y.  E.  y 
bueno  será  que  vaya  á  la  Recoleta  para  que  le  enseñen  que 
ningún  eclesiástico  debe  atizar  el  fuego  de  la  guerra  civil,  y 
sólo  debe  atender  á  sus  obligaciones.  V.  E.  dispondrá  lo  que 
mejor  le  pareciere,  pero  no  debe  volver  á  su  curato  mientras  la 
patria  no  baya  asegurado  su  cansa. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  octubre  de  1812. 


261 


Excelentísimo  señor  : 

Quisiera  tener  expresiones  que  manifestasen  mi  gratitud  al 
obsequio  del  par  de  pistoletas  de  bolsillo  con  que  me  descubre 
el  exceso  de  su  afecto  don  Francisco  Paso,  y  que  V.  E.  carac- 
teriza con  su  aprobación ;  no  me  juzgo  acreedor  á  tanta  honra, 
mis  méritos  no  salen  de  la  esfera  del  cumplimiento  de  las  obliga- 
ciones que  me  ha  impuesto  la  patria:  pero  demostraciones  tales 
me  empeñarán  en  mayor  exactitud  para  conservar  el  aprecio  de 
un  conciudadano  que  tanto  me  distingue  y  de  la  superioridad 
que  así  me  favorece. 

Dios,  etc. 

Tucunián,  24  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Hay  nueva  orden  que  gobierna  para  las  asignaciones  de  los 
individuos  de  este  ejército,  que  ya  se  les  ha  comunicado;  los  in- 
teresados son  los  causantes  de  que  en  esa  no  se  contribuyan, 
porque  no  hacen  sus  diligencias  como  deben ;  por  lo  que  hace  á 
Marcos  Esparza  á  que  es  referente  el  decreto  de  V.  E.  de  Io  del 
corriente  promoveré  lo  conveniente. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  2A  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  impuesto  de  la  resolución  de  V.  E.  acerca  de  las  asig- 
naciones á  los  oficiales  prisioneros  y  demás  individuos  de  igual 
clase,  que  tiene  á  bien  comunicarme  con  fecha  12  del  corriente. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  octubre  de  1*12. 


265 


Excelentísimo  señor  : 

Por  el  de  V.  E.  fecha  9  del  corriente,  me  impongo  de  los  in- 
dividuos que  interinamente  ejercen  las  secretarías  del  Estado. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Por  el  de  V.  E.  fecha  10  del  corriente  veo  que  se  ha  servido 
mandar  á  consecuencia  de  lo  acordado  en  junta  de  guerra,  que 
venga  á  incorporarse  en  este  ejército  el  regimiento  número  Io, 
y  por  el  acta  de  la  expresada  junta  los  demás  auxilios  que  de- 
bían venir,  sobre  cuyos  particulares  ya  escribí  á  V.  E.  con  la 
fecha  de  ayer. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Ha  llegado  á  esta  ciudad  el  canónigo  de  la  iglesia  de  Salta 
doctor  don  José  Alonso  Zavala,  siguiendo  nuestra  suerte;  este 
benemérito  eclesiástico  es  acreedor  á  las  atenciones  de  V.  E.  y 
convendría  que  se  sirva  mandar  se  le  expida  el  título  de  primer 
capellán  y  vicario  general  del  ejército,  así  por  honrarlo  como 
porque  cele  en  el  cumplimiento  de  las  obligaciones  de  los  de- 
más capellanes. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  octubre  de  1812. 


263  — 


Excelentísimo  señor  : 

La  jurisdicción  eclesiástica  se  baila  en  ésta  en  manos  del 
doctor  Molina  que  la  ejercía  por  nombramiento  del  obispo,  y  en 
la  sede  vacante  por  el  cabildo,  tácita  ó  expresamente,  no  lo  sé, 
conferida;  pero  el  cabildo  está  bajo  el  poder  de  las  armas  ene- 
migas, y  parece  que  han  debido  cesar  sus  facultades  y  reasumir 
el  vicariato  el  cura.  Creo  que  Y.  E.  está  en  el  caso  de  hacer  su 
declaración  para  evitar  nulidades  y  las  cuestiones  que  son  con- 
siguientes que  pueden  perturbar  la  tranquilidad  de  las  concien- 
cias. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Xombré  de  inspector  de  este  ejército  á  don  José  Moldes,  de 
que  di  cuenta  á  V.  E.,  y  este  benemérito  individuo,  no  sé  por 
qué  desgracia,  tiene  muy  pocos  afectos,  y  la  oficialidad  se  valió, 
para  representarme,  de  don  Juan  Ramón  Balcarce,  de  don  Car- 
los Forest,  del  capitán  Villanueva,  comandante  de  artillería  y 
del  capitán  Pesoa,  de  pardos. 

Supe  con  antelación  que  venían  á  gestionar  é  hice  que  Mol- 
des renunciara,  para  decirles,  como  lo  verifiqué,  que  venían  á  pe- 
dirme una  cosa  que  había  aquél  renunciado;  pues  no  quería 
empleos  como  efectivamente  es  así ;  ello  es  que,  con  mis  modos, 
y  según  mis  luces,  he  contenido  todo  el  fuego  y  sin  admitirle 
la  renuncia  no  ejerce  el  cargo,  y  la  autoridad  no  se  ha  desairado; 
pues  no  he  dado  orden  en  contra  de  la  primera. 

Conozco  que  Moldes  es  un  oficial  benemérito,  amante  de  su 
patria;  mas  también  observo  que  no  le  aman,  y  he  venido  á  sa- 
ber que  esto  proviene  ya  desde  el  tiempo  de  Pueyrredón  y  nun- 
ca sera  bien  mirado  hasta  que  el  ejército  no  esté  en  aquel  pie 


—  264  — 

de  disciplina  que  tanto  importa,  pero  que  lia  de  tardar  mucho 
para  cimentarse  quitándole  los  resabios  que  trae  desde  su  crea- 
ción. 

He  procurado  indagar  el  primer  motor  de  la  gestión  y  no  le 
lie  hallado;  V.  E.  acaso  podrá  descubrirlo  por  las  declaraciones 
del  capitán  Plaza,  y  en  consecuencia  dictar  sus  providencias 
que  me  separen  de  aquí  los  perturbadores  del  orden. 

Dios,  etc. 

Tucunián,  26  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Las  adjuntas  causas  que  remito  seguidas  contra  el  cura  de 
Salta  don  Feliciano  Centurión  y  José  Aranda,  alcalde  provin- 
cial de  Santiago  del  Estero  y  lo  actuado  en  Catamarca  respecto 
al  doctor  don  Juan  Miguel  Fernández  Rivas,  impondrá  á  V.  E. 
de  mis  resoluciones  en  ambas,  habiendo  tomado  la  medida  de 
remitir  á  sus  órdenes  á  los  eclesiásticos  para  que  paguen  sus 
delitos  en  un  encierro:  porque  los  pueblos  aún  no  están  conven- 
cidos de  la  importancia  de  castigos  ejemplares  en  ellos;  los  con- 
duce el  sargento  graduado  de  alférez  Salvatierra,  en  las  carre- 
tas de  Ríos  que  hoy  han  salido  y  á  José  Aranda  á  Santiago  para 
que  allí  se  ejecute  la  sentencia. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

El  crédito  que  tiene  en  esta  provincia  el  coronel  don  Felicia- 
no Chiclana  por  su  honroso  comportamiento  y  por  las  virtu- 
des que  desplegó,  me  empeñan  á  solicitar  de  V.  E.  le  nombre 
gobernador  intendente  de  ella :  pues  interesa  que  un  patriota 


—  265  — 

de  su  clase  ocupe  este  lugar  por  el  buen  desempeño  de  las  aten- 
ciones que  demanda  y  ha  de  demandar  en  lo  sucesivo. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor: 

El  ejército  conmigo  agradece  á  V.  E.  la  gracia  que  le  conce- 
dió de  que  las  banderas  y  estandartes  del  enemigo  se  hayan  co- 
locado en  la  iglesia  de  Nuestra  Señora  de  Mercedes,  según  tiene 
V.  E.  á  bien  avisarme  con  fecha  20  del  que  fenece. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  3]  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  seuor  : 

El  comandante  del  batallón  de  pardos  y  morenos  de  este  ejér- 
cito don  José  Superi,  natural  del  reino  de  Valencia,  me  suplica 
haga  presente  á  V.  E.  su  deseo  de  obtener  el  título  de  ciudada- 
no, y  aspirando  á  corresponder  á  sus  buenos  servicios  al  menos 
con  mis  insinuaciones  ante  V.  E.  le  pido  tenga  á  bien  conce- 
dérselo. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  30  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Todos  los  individuos  que  tenemos  el  honor  de  componer  este 
ejército,  estamos  penetrados  de  los  sentimientos  de  la  más  sin- 
cera gratitud  por  las  distinciones  con  que  en  fecha  20  del  que 
fenece  nos  honra  en  consecuencia  de  haber  cumplido  nuestras 
obligaciones;  el  24  de  septiembre  quisiéramos  presentar  ;i  la 


—  266   — 

patria  nuevas  pruebas  de  nuestros  deseos  de  verla  en  paz  y 
tranquilidad,  gozando  de  sus  justos  derechos ;  y  Y.  E.  puede  es- 
tar seguro  de  que  nada  nos  quedará  por  hacer  para  tan  santo 
fin,  contentándonos  con  que  nuestros  trabajos  merezcan  el  apre- 
cio de  V.  E.  y  de  nuestros  conciudadanos. 
Dios,  etc. 

Tucunián,  31  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Hallándome  enteramente  recargado  y  sin  serme  posible  aten- 
der á  los  objetos  que  me  rodean  con  la  precisión  que  correspon- 
de, he  solicitado  al  doctor  don  Tomás  Manuel  de  Anchorena, 
para  que  me  ayude  con  sus  conocimientos  y  nombrarle  secreta- 
rio; sin  embargo  de  sus  intereses  y  de  sus  particulares  atencio- 
nes, su  patriotismo  le  ha  decidido  y  se  ha  prestado  á  este  ser- 
vicio; no  me  parece  preciso  recomendar  á  V.  E.  sus  conoci- 
mientos y  virtudes,  pues  es  notorio  el  concepto  que  merecen,  y, 
por  lo  tanto,  al  mismo  tiempo  que  espero  su  superior  aproba- 
ción, espero  también  que  V.  E.  se  digne  expedirle  el  título  co- 
rrespondiente de  tal  secretario,  con  los  privilegios  que  tuviere 
á  bien. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  31  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Mi  segundo  el  mayor  general  don  Eustoquio  Díaz  Vélez,  en 
su  retirada  de  perseguir  al  enemigo,  en  cuya  expedición  ha 
manifestado  como  siempre  su  valor,  constancia  y  las  demás 
virtudes  que  le  adornan,  recibió  mi  orden  para  el  reconoci- 
miento de  V.  E.  y  lo  ha  verificado  en  el  pueblo  de  las  Trancas 


—  267  — 

con  todo  el  aparato  militar,  prestando  el  juramento  correspon- 
diente todos  los  jefes,  oficiales  y  tropa,  y  anunciándolo  con  el 
viva  la  patria  y  su  respectiva  salva;  lo  pongo  en  noticia  de 
V.  E.  para  su  superior  conocimiento. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  31  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

En  la  noche  del  28  se  me  reunió  el  mayor  general  Díaz  Vélez 
con  toda  su  división,  después  de  sus  trabajosas  y  penosas  mar- 
chas, y  en  que  ha  hecho  al  enemigo  cuantas  hostilidades  ha 
sido  posible. 

Éste  permanece  en  Salta  con  bastantes  heridos,  sufriendo  la 
deserción  y,  según  noticias,  con  número  crecido  de  enfermos; 
puede  ser  que  permanezca  allí  hasta  que  nos  acerquemos,  bien 
que  me  lo  hace  dudar  la  distancia  en  que  se  ve  y  que  no  parece 
regular  se  aventure  á  otra  pérdida  que  le  sería  enteramente 
irreparable. 

Si  hubiese  tenido  los  auxilios  que  pedí,  y  con  cuyo  objeto 
mandé  á  esa  al  teniente  coronel  Dorrego,  habría  podido  perse- 
guir al  enemigo  con  mayores  fuerzas  y  conseguido  desbaratar- 
lo; pero  envié  únicamente  lo  que  era  disponible,  pues  á  más 
de  lo  que  había  que  custodiar  aquí,  ni  la  tropa  ni  las  armas 
que  me  quedaban,  ni  las  municiones  mismas,  estaban  en  estado 
de  marchar. 

Llegó  el  caso  que  yo  previa  de  que  no  teníamos  cómo  apro- 
vecharnos de  una  victoria,  y  nada  me  habrían  importado  las  ór- 
denes opuestas  para  seguirla,  si  antes  de  ellas  no  se  hubiese 
mirado  á  este  ejército,  si  no  con  total  abandono,  al  menos  con 
mucho  descuido. 

He  dicho  ya  á  V.  E.  mi  parecer,  y  me  sostengo  en  él;  para  no 
aventurar  y  conseguir  el  fin,  necesito  la  fuerza  de  cuatro  mil 


—  268  — 

hombres  de  toda  arma,  pólvora  y  plata,  con  cuyos  auxilios  es- 
pino que  nuestras  provincias  se  vean  libres  de  los  tiranos,  y  si 
V.  E.  los  proporciona,  no  dudo  que  lo  tendrán  por  su  verdadero 
restaurador. 

Es  preciso,  señor  excelentísimo,  que  demos  ya  nuestros  pasos 
con  la  posible  seguridad ;  para  defenderme  estoy  en  regular  es- 
tado, mediante  también  el  espíritu  del  paisanaje;  pero  para  hos- 
tilizar con  formalidad,  no  estoy  en  estado  y  es  indispensable 
trabajar  mucho  para  llegar  á  este  caso  y  yo  no  dudo  que  aten- 
diendo V.  E.  á  este  ejército,  como  se  ha  propuesto  lo  consi- 
gamos, y  que  la  patria  se  vea  libre  de  estos  enemigos. 

He  contestado  á  V.  E.  á  su  oficio  de  21  del  que  fenece;  V.  E. 
determinará  lo  que  tenga  por  más  conveniente  y  me  dará  sus 
órdenes  que  ejecutaré  puntualmente. 

Dios,  etc. 

Tucumíín,  31  de  octubre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Sirvo  á  la  patria  sin  otro  objeto  que  el  de  verla  constituida, 
y  éste  es  el  premio  á  que  aspiro,  habiendo  mirado  siempre  los 
cargos  que  he  ejercido,  según  ya  otra  vez  lo  he  manifestado  á 
esa  superioridad,  como  comisiones  que  se  me  han  confiado  y 
que  por  aquel  principio  he  debido  desempeñar. 

Por  esto  V.  E.  me  honra  tal  vez  creído  de  que  tengo  un  rele- 
vante mérito  y  de  que  he  sido  el  héroe  de  la  acción  del  24,  con- 
firmándome en  el  empleo  de  brigadier  de  los  ejércitos  de  la  pa- 
tria y  condecorándome  con  el  honorífico  título  de  capitán  gene- 
ral del  ejército. 

Doy  á  Y.  E.  las  gracias  más  respetuosas;  pero  hablando  ver- 
dad, en  la  acción  no  he  tenido  más  de  general  que  mis  disposi- 
ciones anteriores  y  haber  aprovechado  el  momento  de  mandar 
avanzar:  habiendo  sido  todo  lo  demás  obra  de  mi  segundo  el 


—  269  — 

mayor  general,  de  los  jefes  de  la  división,  de  los  oficiales  y  de 
toda  la  tropa  y  paisanaje,  en  términos  que,  á  cada  uno,  se  le 
puede  llamar  el  héroe  del  campo  de  las  carreras  del  Tncumán. 

Para  el  bien  de  la  patria  ni  para  el  servicio  mío,  hallo  conve- 
niente el  título  honorífico  de  capitán  general  y  no  veo  en  él 
sino  más  trabas  para  el  trato  social,  mayores  gastos  y  un  apa- 
rato que  nada  importa  sino  para  la  vista  del  vulgar,  por  cuyas 
razones  Y.  E.  me  permitirá,  haciéndome  una  gracia,  de  que  no 
lo  use;  contentándome  únicamente  con  las  facultades  que  me 
revisten  por  el  cargo  que  ejerzo,  y  las  que  me  da  en  sus  instruc- 
ciones de  20  del  que  fenece. 

Expuse  que  no  era  conveniente  para  la  patria,  porque  es  para 
aumentársele  gastos  con  el  sostén  de  una  escolta  que  á  nada 
conduce;  pues  el  que  procede  bien  de  nada  de  esto  necesita, 
hallándose  resguardado  con  cuantos  le  rodean,  ni  tampoco  para 
mi  buen  servicio,  porque  es  una  representación  que  me  privaría 
de  andar  con  la  llaneza  que  acostumbro,  de  salir  sin  ese  apa- 
rato á  recorrer  lo  que  importa  al  ejército  y  me  aumentaría  tam- 
bién gastos  que  no  es  posible  soportar. 

Creo  que  estas  consideraciones  obrarán  en  el  ánimo  de  V.  E. 
y  tendré  la  satisfacción  de  que  produzcan  el  efecto  que  deseo ; 
en  la  inteligencia  de  que,  si  alguna  vez  conceptuase  que  el  ex- 
presado título  es  útil  é  importante  para  la  causa  sagrada  que 
sostenemos,  con  la  misma  franqueza  que  ahora,  expondré  á 
V.  E.  las  razones  que  hubiese  para  que  me  lo  conceda. 

Dios,  etc. 

Tncumán,  31  de  octubre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Quedo  impuesto  del  superior  decreto  de  V.  E.  de  27  del  pa- 
sado, expedido  en  la  causa  del  sargento  mayor  del  regimiento 


de  La  Paz  don  Clemente  Diez  de  Medina,  mandándole  ponerse 
á  mis  órdenes  y  contestar  á  los  cargos  que  le  resulten  del  mo- 
tivo que  impulsó  á  su  envío  á  esa  capital,  y  en  su  consecuencia, 
usando  de  las  facultades  que  se  me  han  concedido,  oiré  á  dicho 
oficial  y  procederé  en  el  particular  según  sea  de  justicia. 
Dios,  etc. 

Tucuinán,  10  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

He  recibido  la  representación  que  ha  dirigido  á  esa  superio- 
ridad con  fecha  de  8  del  corriente  don  Clemente  de  Zavaleta, 
con  el  decreto  marginal  de  V.  E.,  y,  en  su  virtud,  habiendo  to- 
mado ya  las  medidas  convenientes  respecto  de  la  cuenta,  tra- 
bajo de  la  fábrica  y  pago  de  oficiales,  tendré  en  consideración, 
como  V.  E.  me  ordena,  al  expresado  Zavaleta  é  instruiré  en 
primera  oportunidad  á  V.  E.  de  mis  disposiciones  y  demás  que 
juzgue  conveniente. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  10  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Quedo  impuesto  del  oficio  de  V.  E.  de  26  del  próximo  pasado, 
en  que  me  previene  que  dentro  de  pocos  días  saldrán  tres  mil 
vestuarios  completos  para  los  soldados  y  reclutas  que  se  incor- 
poren en  el  ejército  de  mi  mando  y  algunas  piezas  de  paño 
verde  para  los  cazadores,  y  que  podré  repartirlos  en  la  inteli- 
gencia que  el  regimiento  número  Io  viene  completamente  ves- 
tido, lo  mismo  que  marcharán  las  demás  divisiones  armadas  que 
se  aprestan;  de  todo  lo  que  doy  á  V.  E.  las  más  encarecidas 
gracias  por  ser  uno  de  los  auxilios  que  más  interesan  en  las  cir- 


—  271  — 

cunstancias,  según  el  estado  de  desnudez  en  que  se  halla  casi 
toda  la  tropa. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Quedo  impuesto  de  la  resolución  de  V.  E.  para  que  se  me  re- 
mitan con  destino  á  los  del  ejército  de  mi  mando  veinte  mil  pe- 
sos, sin  perjuicio  de  los  que  haya  tomado  para  hacer  en  el  Ínte- 
rin algunos  pagos,  previniéndome  que  en  lo  sucesivo  me  remi- 
tirá las  cantidades  que  sea  posible,  de  que  doy  á  Y.  E.  las  más 
expresivas  gracias. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  10  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  seuor  : 

He  recibido  la  representación  que  han  dirigido  á  V.  E.  el 
alcaide  de  la  aduana  de  Salta  don  Lorenzo  Fernández  Baldi- 
vieso  y  los  demás  subalternos  don  Manuel  Antonio  Gallegos, 
don  Francisco  Eeina  y  Pedro  Layrú,  sobre  que,  en  atención  á 
haberse  apersonado  en  esta  ciudad  como  verdaderos  patriotas 
conduciendo  el  archivo  de  aquella  oftcina,  en  cumplimiento  de 
mi  orden  con  motivo  de  la  retirada  del  ejército  de  mi  mando, 
no  se  haga  novedad  en  la  contribución  del  sueldo  que  les  corres- 
ponde y  para  proveer  ó  informar  á  V.  E.  con  suficiente  conoci- 
miento, según  me  ordena  en  su  oficio  de  26  del  próximo  pasado, 
he  pedido  informe  al  gobernador  intendente  de  esta  provincia. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  10  de  noviembre  de  1812. 


—   11-2    — 


Excelentísimo  señor  : 

El  gobernador  intendente  en  Salta  me  ba  pasado  el  oficio  nú- 
mero 1,  relativo  á  mi  proclama  de  29  del  pasado  y  le  be  contes- 
tado conforme  el  número  2;  conozco  las  dificultades  de  ejecutar 
lo  que  mandó  en  ella,  pero  como  estoy  cierto  que  en  lo  más  mí- 
nimo que  varíe  se  dejarían  estar  y  nada  harían,  me  be  sosteni- 
do como  V.  E.  ve.  y  pienso  nacer  demostraciones  de  llevarla  á 
efecto  en  cuanto  me  sea  posible,  á  ver  si  aguijoneando  á  los  ha- 
cendados y  ricachos,  los  saco  de  la  indiferencia  y  apatía  con 
que  miran  la  causa  de  la  patria. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  3  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Incluyo  el  estado  de  fuerza  del  ejército  según  las  listas  de 
revistas  del  mes  pasado  julio:  va  aumentándose  y  no  tengo  ar- 
mamento que  darle  ni  municiones  de  fusil  suficientes  para  los 
que  ya  lo  tienen ;  excúseme  V.  E.  esta  repetición  que  mi  deber 
me  impele  á  bacerla. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  3  de  agosto  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

Sin  embargo  de  lo  que  expuse  á  V.  E.  en  mi  oficio  de  11  del 
pasado,  sobre  la  utilidad  del  coronel  don  José  Moldes,  babiendo 
sobrevenido  posteriormente  varios  sucesos  de  que  ya  be  infor- 
mado á  Y.  E.  con  bastante  extensión,  be  tenido  á  bien,  consul- 
tando la  paz,  concordia  y  buen  orden  entre  los  oficiales  del  ejér- 
cito de  mi  mando,  comunicarle  la  anterior  disposición  de  Y.  E. 


—  273  — 


incluyéndole  el  pasaporte  para  que  pase  á  esa  capital,  según  lo 
participo  á  V.  E.  en  otro  de  esta  fecha. 


Dios,  etc. 


Tucumán,  10  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

Quedo  impuesto  de  la  relación  que  se  sirve  Y.  E.  incluirme 
de  todas  las  municiones  que  me  remite  con  el  capitán  don  N. 
Tollo,  como  también  de  haber  salido  el  regimiento  número  Io  de 
la  laguna  de  los  Porongos  el  25  del  próximo  pasado  con  cien- 
to cincuenta  fusiles  de  repuesto,  vía  recta  hacia  este  destino 
adonde  llegará  dentro  de  veinte  días  á  más  tardar  desde  aquella 
fecha. 

Con  este  motivo  debo  instruir  á  Y.  E.  que  es  excusado  el  que 
me  remita  tiros  da  cañón  y  cartuchería  de  fusil,  porque  llegan 
aquí  tan  maltratados  que  es  necesario  rehacerlos  todos  de  nue- 
vo y  se  origina  superfinamente  un  mayor  gasto  en  la  conduc- 
ción, por  el  peso  de  las  balas  y  metralla,  pues  teniendo  yo  en 
ésta  plomo  para  las  balas  de  fusil  y  carabinas  y  cobre  para  las 
de  cañón  y  metralla,  sólo  necesito  pólvora,  y  así  V.  E.  debe  re- 
mitirme cien  quintales  más  de  esta  especie,  fuera  de  los  veinti- 
cinco que  expresa  la  relación. 

También  son  superfinos  el  cepo  para  cargar  lanzafuegos,  los 
estopines  de  á  seis  y  las  piedras  de  pistolas,  y  en  lugar  de  las 
dos  mil  que  me  manda  V.  E.  de  éstas,  será  mejor  completar 
hasta  ocho  mil  de  fusil  con  las  seis  mil  que  tiene  dispuesto 
remitirme. 

En  oficio  de  23  del  próximo  pasado,  impuse  á  V.  E.  porme- 
nor del  estado  de  la  fuerza  de  mi  mando,  y  ahora  lo  hago  por 
separado  con  un  estado  general  de  cuanto  aquí  existe. 

El  enemigo  se  mantiene  en  Salta  en  donde  tengo  noticias  que 

DOC.   ARCH.    BELGRANO.   —  T.    IV  18 


—  274  —  . 

se  atrinchera  á  toda  prisa.  La  fuerza  que  ha  podido  salvar  as- 
cenderá hasta  mil  quinientos  ó  mil  ochocientos  hombres ;  aun- 
que debe  tenerla  muy  desorganizada,  no  es  difícil  que  la  arregle 
en  algún  modo  en  todo  el  tiempo  que  va  corriendo,  pues  proba- 
blemente ha  de  hacer  cuanto  esfuerzo  le  sea  posible  para  con- 
servar los  puntos  de  Jujuy  y  Salta,  que  le  son  muy  interesan- 
tes para  las  caballadas,  muladas  y  demás  ganado  de  que  puede 
aprovecharse. 

Acabo  de  recibir  noticias  de  que  Tristán  ha  cerrado  las  bo- 
cacalles de  la  plaza  de  Salta  con  estacadas  de  palo  á  excep- 
ción de  la  que  tira  al  puente  de  Tinco  donde  sólo  han  puesto 
cañones ;  que  tiene  los  seis  que  pudo  salvar  y  cinco  más  que 
hizo  traer  de  Jujuy,  y  que  en  esta  ciudad  no  existe  fuerza  al- 
guna ;  que  ha  puesto  en  la  cárcel  á  varios  vecinos  honrados  y 
dos  de  ellos  han  sido  azotados;  que  el  jueves  29  del  próximo  pa- 
sado, llegó  Saturno  Castro  á  un  punto  distante  24  leguas  de 
Salta,  comandando  trescientos  hombres  montados  todos  en  ca- 
balgaduras sumamente  flacas  y  maltratadas,  y  habiendo  hecho 
noche  en  aquel  lugar,  en  el  cuarto  donde  se  hospedaron  encon- 
traron la  Gaceta  del  11,  la  que,  leída  en  alta  voz,  á  presencia  de 
todos  los  oficiales,  fué  de  la  aprobación  de  ellos,  expresando  que 
las  propuestas  hechas  por  el  superior  gobierno,  eran  muy  racio- 
nables  y  ventajosas  á  aquella  ciudad,  de  cuyas  resultas  hicieron 
propio  á  Tristán.  Que  al  día  siguiente  se  dispusieron  á  marchar 
para  adelante  y  formada  que  fué  la  gente  en  ala,  salió  de  ella 
una  voz  que  decía :  media  vuelta  á  la  derecha,  con  la  que  se 
oponían  á  seguir  su  ruta ;  trataron  de  averiguar  el  origen  de 
esta  voz,  pero  no  lo  consiguieron;  y  habiendo  dirigídose  hasta 
cierto  punto,  no  pudieron  llegar  por  haberse  opuesto  la  gente, 
de  cuyas  resultas  se  pensó  en  diezmarlos,  luego  fueron  de  dis- 
tinto parecer.  Que  este  mismo  día  regresaron  con  la  mitad  de 
la  gente  á  pie  conduciendo  veinticinco  caballos  flacos  é  inser- 
vibles, y  echando  la  voz  que  habían  llegado  hasta  Caraguarí, 


(listante  de  Salta...  leguas.  Que  los  que  recogen  caballos,  tie- 
nen orden  de  cortarle  la  oreja  á  cuantos  encuentren  y  marcar- 
los con  una  B,  y  que  se  lia  echado  un  bando  en  que  se  ordena 
que  todo  paisano  que  anduviere  en  alguno  de  estos  caballos, 
si  es  español,  será  multado  en  cincuenta  pesos  y  si  plebeyo, 
sufrir  otros  tantos  azotes.  Que  tienen  orden  los  comandantes 
de  partida  de  procurar  la  total  destrucción  de  los  que  en- 
cuentren adictos  al  sistema  de  la  patria  y  de  favorecer  á  los 
opuestos. 

Conozco  cuánto  importa  para  aumentar  el  entusiasmo  de 
nuestro  ejército  y  propagar  la  noble  ambición  de  la  milicia,  el 
hacer  valer  todo  lo  posible  los  premios  y  distinciones  que  ha 
dispensado  V.  E.  á  los  oficiales  y  tropas  de  mi  mando,  y  por  lo 
mismo  debe  V.  E.  descuidar  de  que  haré  cuanto  corresponda 
en  el  particular. 

Luego  que  recibí  el  despacho  que  se  ha  dignado  V.  E.  expe- 
dirle al  benemérito  capitán  don  Cornelio  Zelaya,  distinguién- 
dolo con  el  grado  de  teniente  coronel,  se  lo  pasé,  mandándole 
dar  el  debido  cumplimiento,  acreditándole  la  consideración  y 
aprecio  con  que  mira  V.  E.  sus  importantes  servicios,  seguro 
de  la  constancia  con  que  dará  mérito  á  nuevas  distinciones;  á 
que  contestó  verbalmente  con  expresiones  de  la  mayor  grati- 
tud, manifestando  los  vivos  deseos  que  le  asisten  de  sacrificar 
su  vida  en  obsequio  de  la  patria. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  10  de  noviembre  de  1812. 


276 


Excelentísimo  señor  : 

Cuando  recibí  el  oficio  de  V.  E.  en  contestación  á  la  propues- 
ta que  hice  de  don  José  Superi  para  la  comandancia  en  propie- 
dad del  cuerpo  de  pardos  y  morenos  en  consideración  á  sus  an- 
teriores servicios  y  á  su  desempeño  en  la  acción  del  24,  había 
ya  principiado  la  reorganización  del  ejército  de  mi  mando,  y 
habiendo  formado  de  todas  las  compañías  de  pardos  y  more- 
nos un  batallón,  en  uso  de  las  facultades  que  últimamente  me 
ha  conferido  V.  E.,  nombré  por  comandante  de  él  al  expresado 
Superi,  y  lo  participo  á  V.  E.  para  su  superior  aprobación. 

Dios,  etc. 

Tucuraáu,  10  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor  : 

He  recibido  los  doce  ejemplares  que  se  sirve  V.  E.  remitirme 
de  la  nueva  ordenanza  de  comisarios,  que  ha  mandado  formar 
para  el  mejor  régimen  y  contabilidad  militar;  y  en  cumplimiento 
de  lo  que  V.  E  me  ordena,  haré  que  tenga  la  más  puntual  obser- 
vancia en  el  ejército  de  mi  mando. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Luego  que  leí  el  oficio  de  V.  E.  en  que  me  ordena  tome  las 
disposiciones  convenientes  para  la  remisión  á  Córdoba  de  mil 
quintales  de  azogue  de  los  que,  en  mayor  cantidad,  deben  estar 
almacenados  en  esta  ciudad,  oficié  al  gobernador  de  provincia 
para  que,  sin  pérdida  de  instantes,  se  informase  del  lugar  donde 
existiesen  dichos  azogues,  y  del  estado  de  acomodo  en  que  se 


hallasen,  y  que  tomase  las  providencias  más  activas  y  eficaces 
para  la  conducción  de  dicha  cantidad  hasta  el  expresado  des 
tino,  facilitando  los  transportes  y  demás  auxilios  que  fuesen 
necesarios,  á  que  contestó  que  dichos  azogues  se  hallan  en  dis- 
tintos puntos,  acomodados  en  frascos  y  en  cajones  con  badanas, 
una  parte  en  Córdoba,  entregada  á  los  ministros  de  hacienda, 
cuyo  peso  ignoraba  por  no  haberse  dado  razón,  otra  en  Santiago 
del  Estero  que  se  haría  marchar,  porque  tiene  certidumbre  de 
que  la  de  Córdoba  no  alcanza  á  los  mil  quintales,  y  los  restos 
en  esta  ciudad,  que  servirán  para  completar  el  número  si  aque- 
lias  dos  partidas  no  fuesen  suficientes  y  que  sobre  todo  tomaría 
providencias  y  avisaría  del  resultado. 

Inmediatamente  le  pasé  oficio  segunda  vez  para  que  exigiese 
de  quien  corresponda,  la  razón  de  los  que  me  decía  habían  cami- 
nado y  que,  con  este  conocimiento,  pudiesen  completarse  los 
mil  quintales  sin  mandar  más,  causando  gastos  superfluos,  ni 
dejar  de  cumplir  la  superior  orden  de  V.  E.,  y  previniéndole 
encarecidamente  la  inspección  prolija  de  su  acomodo  para  evi- 
tar cualquier  derrame,  en  los  mismos  términos  que  me  la  ordena 
V.  E.,  á  que  me  ha  contestado  que  toma  providencias  y  avisa- 
ría del  resultado,  para  saber  la  cantidad  de  los  que  existen  en 
Córdoba,  que  cuidará  de  poner  allí  los  mil  quintales,  que  la 
mayor  parte  de  ellos  está  acomodado  en  frascos  de  fierro  de 
que  es  difícil  se  derrame,  y  que  por  lo  que  hace  á  los  acomoda- 
dos en  badanas,  tomará  las  providencias  precisas  para  evitar 
su  efusión.  Sin  embargo  de  esto,  he  oficiado  con  esta  fecha  al 
gobernador  de  Córdoba  para  que  me  avise  la  cantidad  que 
existe  en  aquella  ciudad,  de  la  que  V.  E.  pudra  disponer,  á  fin 
de  que,  por  algún  equívoco,  no  queden  frustradas  sus  superio- 
res miras. 

Dios  guarde,  etc. 

Tucuraáu,  12  de  noviembre  de  1812. 


278  — 


Excelentísimo  señor : 

Habiendo  tenido  presente  posteriormente  las  mismas  consi- 
deraciones que  me  manifiesta  V.  E.  con  respecto  al  canje  del 
coronel  del  batallón  de  Abancay  don  Pedro  Barreda,  be  variado 
de  idea  en  este  particular,  y  resuelvo  mandarlo  á  esa  capital  en 
cocbe  por  la  posta,  según  corresponde  á  su  rango,  en  compañía 
del  coronel  don  José  Moldes,  que  saldrá  en  estos  días  para  ese 
destino. 

Dios.  etc. 

Tucuniaii.  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  del  oficio  de  V.  E.  en  que  me  previene  que 
insistiendo  el  doctor  don  Domingo  García,  gobernador  inten- 
dente de  esta  provincia,  en  la  solicitud  de  su  retiro,  ha  venido 
en  concedérselo  y  contestarle  que,  no  podiendo  nacerlo  sin 
tenerle  muy  presente  para  destinarlo  en  primera  oportunidad 
donde  decorosamente  contimie  sus  importantes  tareas,  á  este 
efecto  se  ponga  de  acuerdo  conmigo  para  las  providencias  que 
sean  del  caso  y  de  las  que  instruirá  á  su  tiempo  á  Y.  E. 

Dios,  etc. 

Tucumán.  12  de  noviembre  de  1812. 


Excedentísimo  señor : 

Habiendo  recibido  el  oficio  que,  con  fecba  de  11  del  próximo 
pasado,  dirigió  á  V.  E.  el  teniente  gobernador  de  esta  ciudad, 
baciendo  presente  la  inutilidad  de  un  ayudante,  que  lo  es  don 


—  279  — 

José  Alurralde,  de  los  cabos  José  Miranda,  ocupado  en  la 
fábrica  de  fusiles,  y  Joaquín  Danta,  que  sólo  se  ejercita  de  asis- 
tente de  dicho  ayudante,  y  proponiendo'  que  á  estos  individuos 
se  les  destine  al  servicio  activo  del  ejército;  á  virtud  del  decre- 
to marginal  de  V.  E.  lie  pedido  informe  individual  al  expresado 
teniente  gobernador  para  resolver  lo  conveniente,  con  suficiente 
conocimiento  de  los  motivos  que  expone. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

He  recibido  el  título  de  capitán  en  ejército  que  se  ha  dignado 
V.  E.  expedirle  á  don  Joaquín  Lemoyne,  al  que  be  mandado  dar 
el  debido  cumplimiento,  habiendo  destinado  á  este  individuo  en 
el  ejército  de  mi  mando,  según  corresponde  á  su  aptitud  y  demás 
circunstancias,  conforme  me  lo  previene  posteriormente  V.  E. 
en  su  oficio  de  26  del  próximo  pasado  á  que  contesto. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  de  cuanto  V.  E.  me  previene  con  respecto  al 
oficial  de  artillería  don  Juan  Santa  María,  y  en  su  consecuencia 
usaré  de  todas  las  precauciones  que  me  dicte  la  prudencia,  rela- 
tivas á  su  comportamiento. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 


—  280 


Excelentísimo  seuor : 

Xo  habiendo  tenido  hasta  ahora  contestación  de  Goyeneche 
al  oficio  que  le  pasé,  y  de  que  di  aviso  oportuno  á  V.  E.,  creo 
que  habrá  verificado  lo  que  yo  recelaba,  esto  es,  que  ó  Tristán 
no  se  lo  haya  remitido,  ó  que  Goyeneche  lo  haya  mirado  con 
desprecio.  Cualquiera  que  sea  el  motivo  de  este  silencio,  consi- 
dero que  será  muy  oportuno  darlo  á  la  prensa,  para  que  conoz- 
can los  pueblos  la  perversidad  y  obstinación  de  los  enemigos, 
al  paso  que  de  nuestra  parte  no  se  omite  medio  alguno  para 
finalizar  esta  guerra  civil,  evitar  la  efusión  de  sangre  entre 
americanos  y  hermanos,  y  restablecer  la  unión  y  buena  corres- 
pondencia, en  la  que  debemos  formar  una  sola  familia,  asegu- 
rándonos de  toda  agresión  extranjera;  pues  por  este  medio,  á 
pesar  del  empeño  decidido  que  tienen  los  tiranos  en  deslumhrar 
á  los  pueblos,  éstos  al  fin  no  perderán  de  vista  la  sencillez  é 
infalibilidad  de  nuestros  principios,  la  sinceridad  de  nuestra 
conducta,  y  después  de  todos  los  contrastes  que  son  inevitables 
en  nuestra  revolución,  agitada  con  la  guerra  civil,  se  decidirán 
por  último  á  seguir  el  sistema  de  su  libertad  é  independencia. 

Dios,  etc. 

Tucuuián,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Estando  firmemente  persuadido  de  cuan  importantes  son  las 
armas  déla  política  y  de  la  estratagema,  aun  en  el  acto  de  cual- 
quiera empresa  ó  acción  militar,  mandé,  según  avisé  á  Y.  E., 
varios  emisarios  á  las  provincias  interiores,  los  que  aún  perma- 
necen allí,  con  el  objeto  que  ya  le  he  manifestado;  pero  como 
suele  ser  difícil  mover  á  los  pueblos,  cuando  éstos  no  encuen- 


—  281  — 

fcran  una  fuerza  capaz  de  protegerlos,  y  mucho  inenos  cuando 
acaban  de  experimentar  los  rigores  de  la  tiranía  y  despotismo 
por  un  efecto  de  su  debilidad,  ó  el  moverlos  sin  medios  de  pro- 
tección, es  dar  ocasión  y  pretexto  á  los  tiranos  para  verificar 
su  exterminio,  por  esto  dije  á  V.  E.  que  serían  ineficaces  mis 
medidas  si  no  se  me  suministraban  los  auxilios  que  pedía  y  eran 
absolutamente  necesarios.  Contando,  pues,  con  los  que  V.  E. 
me  remite  y  dispone  remitirme  sucesivamente,  practicaré  todo 
cuanto  me  ordena  con  el  principal  objeto,  entre  otros,  de  poner 
á  los  indios  en  movimiento,  de  modo  que  cuando  menos  se  le 
haga  la  guerra  de  recursos  á  Goyeneche;  pues  creo  que  concu- 
rriendo unos  y  otros  esfuerzos,  se  conseguirá  el  hacerle  evacuar 
las  provincias  esclavizadas. 
Dios,  etc. 

Tucurnán,  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  la  adjunta  solicitud  de  doña  Eusebia  Ro- 
dríguez, sobre  que,  en  atención  á  haber  muerto  en  la  acción  <lel 
24  de  septiembre  su  esposo  don  Miguel  Fernández,  teniente  de 
la  tercera  compañía  de  pardos  voluntarios  de  esta  ciudad,  según 
aparece  de  la  certificación  del  comandante  de  la  caballería  don 
Juan  Ramón  Bal  caree,  y  del  título  librado  por  la  junta  provisio- 
nal gubernativa  de  estas  provincias,  con  que  instruye  su  soli- 
citud, se  le  alivie  y  ampare  en  la  triste  orfandad  de  su  familia, 
á  fin  de  que  V.  E.  en  su  vista  resuelva  lo  que  fuere  de  su  supe- 
rior agrado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 


—  282 


Excelentísimo  señor : 

Cumpliendo  con  la  orden  superior  de  V.  E.  en  su  oñcio  del 
21  del  próximo  pasado,  he  prevenido  al  coronel  don  José  Mol- 
des pase  á  esa  capital,  donde  Y.  E.  tiene  precisión  de  emplearle 
por  exigirlo  así  el  interés  de  la  patria,  y  para  el  efecto  le  be 
remitido  el  correspondiente  pasaporte. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Cuando  recibí  el  oficio  de  V.  E.  en  contestación  á  la  propuesta 
que  hice  de  don  José  Superi,  para  la  comandancia  en  propiedad 
del  cuerpo  de  pardos  y  morenos,  en  consideración  á  sus  ante- 
riores servicios  y  á  su  desempeño  en  la  acción  del  24,  había  ya 
principiado  la  reorganización  del  ejército  de  mi  mando,  y 
habiendo  formado  de  todas  las  compañías  de  pardos  y  morenos 
un  batallón,  en  uso  de  las  facultades  que  últimamente  me  ha 
conferido  V.  E.»  nombré  para  comandante  de  él  al  expresado 
Superi,  y  lo  participo  á  V.  E.  para  su  superior  aprobación. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  la  representación  que  ha  dirigido  á  V.  E.  el 
comisario  del  ejército  don  Antonio  del  Pino,  con  los  documen- 
tos que  acompaña,  suplicando  se  le  dé  permiso  para  ponerse  en 
cura  de  varias  enfermedades  de  que  adolece  y  le  impiden  la 


283  — 


continuación  de   su    ministerio,    nombrándose    interinamente 
quien  desempeñe  sus  funciones,  y  á  consecuencia  del  decreto 
marginal  de  V.  E..  informándome  de  los  motivos  que  alega  el 
exponente,  resolveré  lo  que  corresponda. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  la  adjunta  representación  que  ha  hecho  el 
primer  médico  del  ejército,  doctor  don  Pedro  Carrasco,  por  sí  y 
á  nombre  de  los  otros  dos,  únicos  que  hay  en  este  ejército,  don 
Baltasar  Tejerina  y  don  Antonio  Castellanos.  El  constante  y 
excesivo  trabajo  que  han  tenido  estos  individuos,  manifestán- 
dose con  el  mayor  celo  é  interés  por  la  salud  de  los  enfermos 
que  han  existido  y  existen  aún  en  los  hospitales,  merece  las 
consideraciones  de  V.  E.  y  los  hace  acreedores  á  un  premio  que 
los  distinga  como  á  hijos  beneméritos  de  la  patria.  Del  mismo 
modo  exige  la  atención  de  V.  E.  cuanto  representan  sobre  la 
falta  de  facultativos,  yo  creo  que  mandando  tres  cirujanos  más 
apenas  habrá  los  muy  suficientes;  y  así  espero  que  Y.  E.  tendrá 
muy  presente  las  dos  solicitudes  á  que  se  dirige  dicha  represen- 
tación, resolviendo  lo  que  fuese  de  su  superior  agrado. 

Dios,  etc. 

Tucuraáu,  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Paso  á  manos  de  V.  E.  la  adjunta  instancia  de  María  Igna- 
cia  Arias,  viuda  de  José  Manuel  Noria,  soldado  de  la  primera 
compañía  de  granaderos  pardos,  que  murió  en  esta  ciudad  en 
la  gloriosa  acción  del  24   de  septiembre,  sobre  que  se  le  auxi- 


—  281  — 

lie  en  el  modo  que  tiene  declarado  ese  superior  gobierno  á  favor 
délas  viudas  délos  que  mueren  en  el  campo  de  batalla,  á  fin  de 
que  en  su  vista  se  sirva  V.  E.  resolver  lo  que  tenga  por  conve- 
niente- 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Siendo  de  primera  necesidad  parala  organización  del  ejército 
de  mi  mando,  y  para  conservar  el  rigor  de  la  disciplina  militar, 
contar  con  oficiales  de  honor  y  acreditados  conocimientos  en  el 
desempeño  de  sus  deberes,  y  teniendo  noticia  que  concurren 
estas  circunstancias  recomendables  en  don  Patricio  Beldón  y 
don  Antonio  Cano,  existentes  en  esa  capital,  espero  que  Y.  E. 
se  servirá  disponer  que  pasen  á  este  ejército,  en  donde  podrán 
desplegar  su  patriotismo  y  hacer  servicios  muy  importantes  al 
estado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Habiendo  observado  por  repetidas  ocasiones  y  constándome 
por  otros  antecedentes  que  han  llegado  á  mi  noticia,  que  don 
Esteban  Hernández,  comandante  del  cuerpo  de  dragones,  sin 
embargo  de  ser  un  sujeto  de  honor  y  buena  conducta,  no  tiene 
aquel  valor  y  presencia  de  ánimo  que  se  requiere  en  las  accio- 
nes militares,  cuyo  defecto  es  notorio  en  todo  el  ejército,  y 
teniendo,  por  otra  parte,  entendido  que  el  actual  teniente  gober- 
nador de  Santiago,  además  de  ser  un  hombre  insuficiente  para 
el  desempeño  del  empleo  que  obtiene,  se  ha  contraído  el  dis- 


—  285  — 

gusto  general  de  aquel  pueblo,  por  haberse  formado  partido  cou 
todos  aquellos  que,  aunque  no  son  reputados  por  enemigos  deci- 
didos de  nuestro  sistema,  al  menos  se  les  cree  por  la  generali- 
dad sospechosos  ó  poco  seguros  en  él,  he  creído  muy  oportuno 
informar  á  V.  E.  que  para  evitar  estos  inconvenientes  y  los  que 
de  ellos  se  podrán  seguir,  y  á  fin  de  separar  del  servicio  del 
ejército  al  expresado  Hernández  de  un  modo  decoroso,  se  le 
nombre  de  teniente  gobernador  de  dicha  ciudad,  en  cuyo  cargo 
seguramente  será  mucho  más  útil  al  estado. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Fabián  Fernández,  natural  de  la  ciudad  de  Salta,  é  hijo 
legítimo  de  don  José  Fernández,  ya  finado,  y  de  doña  ÍJarcisa 
Alsua,  pobre  de  solemnidad,  murió  en  esta  ciudad  en  clase  de 
decidido,  de  resultas  de  la  gloriosa  acción  del  24  de  septiembre 
en  que  fué  herido,  sirviendo  á  las  órdenes  del  señor  mayor  gene- 
ral Díaz  Vélez,  y  lo  participo  á  V.  E.  para  que  se  digne  dispen- 
sarle las  consideraciones  á  que  conceptúe  acreedora  á  su  expre- 
sada madre. 

Dios,  etc. 

Tucuruíín,  12  de  noviembre  de  1812. 


-  286  — 

Excelentísimo  señor : 

La  conducta  del  cura  del  pueblo  de  las  Trancas,  doctor  don 
Miguel  Martín  Laguna,  está  bien  pintada  por  su  mano;  pero 
ella  no  ha  sido  así,  y  es  tan  ajena  de  un  hombre  que  se  dice 
patriota,  que  el  concepto  general  lo  tiene  por  contrario  á  nues- 
tra sagrada  causa,  y  ello  es  cierto  que  la  carta  que  mandé  á 
V.  E.,  encontrada  entre  los  papeles  de  Tristán,  bien  lo  com- 
prueba, y  no  menos  los  servicios  que,  es  público,  hizo  al  ene- 
migo é  invitó  á  ejecutar  á  sus  feligreses. 

Cuando  no  quiere  comprometerse  un  individuo  amante  de  la 
causa,  toma  muchos  arbitrios  que  jamás  faltan  para  evadirse  de 
obrar  contra  su  propia  conciencia,  y  sobre  todo  contra  la  amada 
patria :  este  cura  no  ha  tomado  alguno,  siendo  así  que  cuando 
menos  tenía  donde  refugiarse,  sin  salir  de  su  curato,  y  pudo 
haberlo  ejecutado  si  hubiese  querido,  ó  no  hubiese  deseado 
favorecer  al  sistema  de  opresión  de  América. 

Por  el  contrario,  resulta  de  su  misma  representación  que  tan 
lejos  de  ocultarse  del  enemigo  se  aproximó  á  él,  bien  que  busca 
por  j>retexto  para  cohonestar  esta  conducta  criminal  el  temor 
de  que  lo  prendiese  una  partida  nuestra;  pero  yo  aseguro  á 
V.  E.  que  jamás  di  orden  para  semejante  prisión  y  que  esto  de 
temores,  si  es  que  los  tuvo,  no  ha  procedido  seguramente  en 
en  otro  principio  que  de  algunas  aprensiones  causadas  por 
los  remordimientos  de  su  propia  conciencia. 

Por  más  que  él  quiera  sincerar  su  conducta,  y  aun  cuando  no 
se  le  considere  bajo  el  concepto  general  que  siempre  ha  tenido 
de  enemigo  de  nuestro  sistema,  al  menos  se  deduce  de  su  com- 
portamiento que,  habiendo  creído  como  indudable  el  que  no 
podíamos  resistir  á  las  fuerzas  enemigas,  prefirió  su  interés  par- 
ticular al  general  de  la  patria,  en  cuyo  caso  jamás  podrá  mere- 
cer el  nombre  de  patriota,  y  sí  el  de  un  egoísta,  detestable  abso- 
lutamente para  nosotros. 


—  287  — 

¿  Pero  cómo  podrá  minorarse  el  delito  de  este  eclesiástico 
cuando  se  le  ve  venir  entre  las  filas  enemigas  á  presenciar  la 
efusión  de  sangre  y  total  exterminio  de  sus  propios  hermanos  ? 
Este  sólo  hecho  prueba  de  tal  modo  su  criminalidad  que  le  hace 
indigno  de  contarse  en  el  número  de  los  ciudadanos,  y,  si  me  es 
posible  hablar  con  la  franqueza  de  mis  sentimientos,  aun  de 
revestir  el  sagrado  carácter  que  le  condecora,  cuando  no  ha 
tenido  una  precisión  para  ello,  ó  si  la  tuvo  debió  preferir  todo 
mal,  aun  el  de  perder  la  vida,  antes  que  cometer  semejante 
atentado. 

No  es  Gaona,  no  es  particular  alguno  quien  me  ha  hecho  dis- 
poner enviarlo  á  esa  ciudad  á  las  órdenes  de  V.  E.,  y  tenerlo 
anteriormente  arrestado  é  incomunicado  (pero  nunca  de  su 
familia  lo  que  maliciosamente  calla  por  sorprender  á  V.  E.)  El 
concepto  general,  el  haber  venido  con  el  enemigo,  esa  carta 
que,  por  más  que  se  dore,  demuestra  demasiado  su  opinión,  han 
sido  los  motivos  de  alejarlo  de  su  iglesia,  sin  privarlo  de  su 
beneficio,  como  supone,  para  que  no  se  perjudique  á  la  causa 
justa  que  se  sostiene  á  costa  de  tanta  sangre  y  de  tantos  sacri- 
ficios; pues,  por  desgracia  nuestra,  hay  muchos  de  esta  clase 
de  la  sociedad  que  han  dado  demasiado  que  hacer,  aumentando 
las  dificultades  de  nuestra  empresa.  Jamás  me  he  llevado  de 
dichos  que  no  sean  muy  fundados,  y  si  alguna  vez  he  tenido  en 
esta  parte  alguna  desgracia,  he  procurado  remediarla  sin 
demora.  Con  este  eclesiástico  nada  he  hecho,  sino  después  que 
manifestó  con  su  conducta  lo  mismo  que  antes  todos  gritaban. 

Si  los  enemigos  le  han  hecho  padecer  en  sus  intereses,  más 
han  hecho  sufrir  á  los  infelices  habitantes  de  aquel  pueblo. 
Estoy  seguro  de  que  si  no  hubiese  tenido  confianza  en  ellos, 
todo  lo  hubiera  ocultado  de  su  vista,  y  lo  habría  conservado, 
como  lo  han  hecho  otros  muchos;  sufra,  pues,  si  ha  sido  así,  en 
castigo  de  aquella  criminal  confianza. 

En  fin,  señor  excelentísimo,  yo  juzgo  y  tengo  á  este  eclesiás- 


—  288   — 

tico  por  contrario  á  nuestra  causa,  ó  al  menos  por  sospechoso, 
y  así,  según  mi  modo  de  entender,  no  debe  pisar  su  curato,  ni 
aun  el  distrito  de  esta  ciudad,  mientras  permanezcamos  en  el 
presente  estado  y  no  se  haya  consolidado  nuestro  sistema;  pues 
cuando  no  persista  en  su  oposición,  será  un  indiferente,  y  sólo 
la  indiferencia  de  esta  clase  de  personas  nos  hace  más  mal  que 
las  armas  mismas  del  enemigo. 

Todos  los  servicios  que  decanta  son  bien  ridículos,  como  lo 
advertirá  V.  E.,  en  comparación  de  los  sacrificios  que  han  su- 
frido los  verdaderos  americanos,  y  todos  no  equivalen  al  más 
pequeño  de  los  que  ha  hecho  en  su  contra,  ó,  si  se  quiere,  de 
los  que  se  puso  en  disposición  de  ejecutar  con  su  influjo  y  res- 
peto en  sus  feligreses.  Actualmente  claman  éstos  por  lo 
que  dieron  al  enemigo,  bajo  la  garantía  de  que  este  eclesiásti- 
co les  aseguraba  que  de  su  cuenta  corría  el  pago,  sobre  cuyo 
particular  he  mandado  que  se  forme  la  correspondiente  su- 
maria. 

En  vano  pretende  escudarse  con  la  representación  que  dice 
haberme  dirigido  el  día  24  por  mano  de  su  hermano.  Todo  esto 
lo  considero  una  patraña,  propia  de  aquellos  que  juegan  á  dos 
barajas.  Lo  que  sé  de  positivo  es  que  él  huyó  á  la  hacienda  de 
su  hermana  después  que  advirtió  la  derrota  del  enemigo,  y 
entonces  seguramente  me  dirigiría  el  memorial  con  el  objeto  de 
deslumhrarme,  pero  nada  de  esto  basta  para  disfrazar  la  verdad 
de  su  delincuente  manejo.  Esto  es  cuanto  puedo  informar  á 
Y.  E.  en  cumplimiento  de  su  superior  decreto  marginal  y  en 
obsequio  de  los  intereses  de  la  patria.  V.  E.  en  vista  de  todo 
resolverá  lo  que  fuere  de  su  superior  agrado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 


—  289 


Excelentísimo  seOor : 

Si  se  suceden  las  victorias  del  ejército  que  tengo  el  honor  de 
mandar,  uno  de  los  principales  obstáculos  que  se  presentarán 
para  penetrar  las  provincias  del  Perú,  será  la  falta  de  transpor- 
tes. Esta  provincia,  con  la  permanencia  de  nuestro  ejército,  sus 
dos  retiradas,  y  el  tránsito  del  enemigo  que  roba  y  destruye 
cuanto  encuentra,  va  quedando  exhausta  de  esta  clase  de  recur- 
sos. Es  muy  justo  que  todas  concurran,  según  sus  arbitrios,  á 
conseguir  los  triunfos  que  han  de  afianzar  la  libertad  de  la 
patria,  y  mucho  más  aquellas  que,  por  una  concurrencia  de  cir- 
cunstancias particulares,  han  de  sentir  más  de  cerca  sus  favo- 
rables efectos.  Xadie  duda  que  la  de  Córdoba  es  la  más  abun- 
dante de  muladas  mansas,  y  que  ella  recibiría  las  mayores 
ventajas  en  que  se  franquease  la  comunicación  al  Perú,  pues 
sus  vecinos  son  los  que  hacen  el  principal  comercio  de  esta 
clase  de  ganado  que  se  interna  á  todos  aquellos  pueblos.  En 
esta  virtud  he  creído  hacer  presente  á  V.  E.  que  será  muy  con- 
forme á  la  justicia  el  que  se  le  pida  á  toda  la  provincia  un  em- 
préstito ó  donativo  de  dos  mil  cabalgaduras  mansas  y  de  buen 
uso  para  el  servicio  del  ejército  de  mi  mando,  otorgándose  los 
correspondientes  documentos  á  los  vecinos  donantes  por  los 
cabildos  de  las  ciudades  y  villas,  que  deberán  entenderse  con 
los  jueces  de  partidos  para  la  distribución  proporcional  entre 
todos  ellos. 

Dios,  etc. 

Tucunián,  12  de  noviembre  de  1812. 


DOC.    AKCH.    BELGKANO.   —  T.    IV  19 


290  — 


Excelentísimo  señor : 

Paso  á  manos  de  V.  E.  la  adjunta  solicitud  de  don  Lorenzo 
Fernández  Baldivieso,  alcaide  de  la  aduana  de  Salta,  con  los 
documentos  que  la  instruyen,  para  que,  en  vista  de  ellos,  se 
digne  V.  E.  tener  presente  los  méritos  y  servicios  de  este  indi- 
viduo. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Francisco  Gurruchaga,  como  comisionado  para  la  cons- 
trucción de  vestuarios  para  la  tropa  de  mi  mando,  lia  comprado 
de  orden  mía  á  don  Francisco  Martínez  varios  efectos  para  el 
ejército,  que  constan  de  la  adjunta  cuenta  que  dirijo  á  V.  E., 
importantes  la  cantidad  de  cinco  mil  seiscientos  tres  pesos,  que 
lia  pedido  se  le  satisfagan  en  esa  ciudad,  en  cuya  virtud  lo  par- 
ticipo á  Y.  E.  para  que  se  sirva  disponer  se  entregue  en  esas 
cajas  á  la  disposición  de  dicho  Martínez. 

Dios,  etc. 

Tucuinán,  12  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  Y.  E.  lo  que  sigue : 
Don  Francisco  Gurruchaga  como  comisionado,  etc. 
Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  interesado  para 
que  le  sirva  de  suficiente  libramiento  y  pueda  endosarlo  á  quien 
tenga  por  conveniente,  lo  rjongo  en  noticia  de  Y.  E.  á  fin  de  que 


—  291  — 

se  digne  expedir  las  órdenes  oportunas  para  su  puntual  curu- 
plimiento. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Con  el  objeto  de  subvenir  á  las  necesidades  del  ejército  de 
nú  mando,  lia  entregado  en  esta  comisaría  el  señor  coronel  don 
José  Moldes  cinco  mil  quinientos  pesos  en  plata,  con  la  calidad 
de  que  se  le  satisfagan  las  cajas  de  esa  capital,  y  lo  participo  á 
Y.  E.  á  ñn  de  que  se  sirva  tomar  las  providencias  oportunas 
para  que,  sin  la  menor  demora,  se  entregue  en  dichas  cajas,  á  la 
disposición  del  expresado  señor  coronel,  la  referida  cantidad. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 

Con  el  objeto  de  subvenir,  etc. 

Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  interesado  para 
que  le  sirva  de  suficiente  libramiento  y  pueda  endosarlo  á  quien 
tenga  por  conveniente,  lo  pongo  en  conocimiento  de  V.  E.  á  fin 
de  que  se  digne  expedir  las  órdenes  oportunas  para  su  puntual 
cumplimiento. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Paso  á  manos  de  V.  E.  la  adjunta  copia  de  carta  y  oficio  con 
que  me  la  remite  desde  el  Brete  el  capitán  don  Apolinar  Sara- 


—  292  — 

via,  para  por  ella  se  instruya  Y.  E.  de  la  situación  del  enemigo 
en  Salta  y  de  las  providencias  que  lia  tomado. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Paso  á  manos  de  Y.  E.  nueve  estados,  que  comprenden  la 
fuerza,  armamento  y  útiles  que  tiene  el  ejército  de  mi  mando, 
con  un  extracto  de  lo  más  principal  para  el  conocimiento  de 
Y.  E.,  y  á  fin  de  que,  en  vista  de  ellos  y  con  concepto  á  la  fuerza 
efectiva  de  cuatro  mil  hombres  de  que  se  debe  componer,  se 
sirva  determinar  lo  que  fuese  de  su  superior  agrado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  noviembre  de  1812. 

Marchan  en  compañía  del  coronel  don  José  Moldes  los  coro- 
neles don  Pedro  Barreda  y  don  Antonio  Suárez  y  el  capitán 
don  Dionisio  Yiscarra,  que  cayeron  prisioneros  en  la  acción  del 
24  de  septiembre;  la  comportación  de  estos  individuos,  mien- 
tras han  permanecido  aquí,  ha  sido  conforme  á  personas  de 
honor,  y  espero  que,  no  siendo  menos  al  lado  de  Y.  E.,  merezcan 
su  consideración. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  13  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Don  José  María  Sonalo  se  trasladó  de  Salta  á  Jujuy,  aban- 
donando todas  sus  atenciones,  y  se  alistó  en  mi  compañía  de 
Patriotas  decididos :  sus  servicios  han  sido  distinguidos;  se 
halló  en  la  acción  de  las  Piedras,  en  la  del  24  de  septiembre  en 


—  293  — 

que  fué  contuso,  y,  sin  embargo,  marchó  con  la  vanguardia  á 
perseguir  el  enemigo;  lo  recomiendo  á  V.  E.  con  tanto  mayor 
interés  cuanto  he  observado  que  sólo  le  ha  conducido  su  amor 
patriótico,  y  no  se  me  ha  insinuado  por  distinción  alguna,  y  se 
ha  negado  á  admitir  un  empleo  en  que  lo  quería  colocar  para, 
por  mi  parte,  premiar  su  mérito. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  13  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Juan  José  Sarratea  es  un  hijo  benemérito  de  la  patria; 
le  ha  hecho  servicios  propios  de  tal,  habiéndome  socorrido  con 
auxilios  pecuniarios  para  las  atenciones  del  ejército,  y  manifes- 
tando su  amor  patriótico  con  donativos  de  interés;  también  tuve 
la  satisfacción  de  que  se  hallase  en  la  acción  de  las  Piedras  en 
mi  compañía  de  decididos,  y  que  se  comportase  con  honor, 
siendo  la  primera  vez  que  se  encontraba  en  acción  de  guerra; 
conozco  que  sus  miras  son  enteramente  desinteresadas,  y  que 
no  aspira  á  hacer  ostentación  de  sus  servicios  y  esto  mismo  me 
estimula  á  recomendarlo  á  V.  E.  para  que  merezca  sus  conside- 
raciones y  no  menos  el  aprecio  de  nuestros  conciudadanos. 

Dios,  etc. 

Tncunián,  13  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Ayer  al  mediodía  recibí  el  oficio  de  V.  E.  fecha  5  del  corrien- 
te, y  sin  embargo  de  que  su  superior  disposición  es  conforme  á 
mis  ideas,  que  meditaba  realizar  el  arribo  del  regimiento  núme- 


—  294  — 

ro  Io,  no  puedo  menos  de  exponerle  las  dificultades  que  se  pre- 
sentan para  que  consigamos  el  fin  de  desalojar  á  Tristán  de 
Salta. 

Ya  he  dicho  á  Y.  E.  cuál  es  la  clase  de  las  tropas  que  mando, 
á  las  que  todavía  falta  mucha  disciplina  y  aun  foguearse;  el 
armamento  lo  verá  Y.  E.  por  los  estados  que  le  he  remitido  en 
el  correo,  y  las  municiones  que  tengo;  ahora  es  preciso  añadir 
la  estación  en  que  estamos,  la  escasez  de  caballadas  y  boyadas, 
y  el  deplorable  estado  en  que  se  encuentran,  las  aguas  que  se 
aproximan  y  que  ya  han  empezado  aquí,  y  en  las  que  de  nece- 
sidad nos  vamos  á  encontrar  al  acercarnos  á  Salta. 

Me  parece  innecesario  explanar  estos  puntos,  pues  Y.  E. 
conoce  la  extensión  de  ellos,  y  cuál  es  la  especie  en  obstáculos 
que  presentan,  y  por  consiguiente  que,  aun  dado  el  caso  que  el 
éxito  de  la  expedición  corresponda  á  nuestros  deseos,  no  podre- 
mos dar  un  paso  adelante  con  la  firmeza  que  convenía  para  sal- 
var las  provincias. 

Y  si  el  éxito  no  es  favorable,  ó  porque  Tristán  haga  una 
resistencia  obstinada  ó  porque  se  ha  reforzado,  ¿  qué  es  lo  que 
debe  prometerse  la  patria  '?  La  diminución  de  este  que  se  llama 
ejército,  ó  tal  vez  su  disolución,  y  abrir  el  camino  al  enemigo 
para  que  lleve  sus  armas  hasta  donde  quiera. 

Nuestro  error  principal  ha  sido  entrar  en  empresas  militares 
antes  de  formar  soldados  y  oficiales,  y  aparece  que  el  imperio 
de  las  circunstancias  nos  obliga  á  continuarlo :  es  cosa  muy 
terrible,  y  más  para  el  que  tiene  la  desgracia  de  hallarse 
de  jefe. 

Quisiera  que  Y.  E.  me  hubiese  dado  la  orden  de  atacar  sin 
condiciones,  para  que  después  no  se  me  juzgue  de  temerario 
cuando  menos,  ó  no  se  me  prepare  el  patíbulo  en  una  desgracia 
que  pueda  suceder. 

En  fin,  haré  cuanto  esté  á  mis  alcances,  é  iré  á  buscar  el  ene- 
migo, sea  como  fuere,  con  la  esperanza  de  que  la  divina  provi- 


—  295  — 

ciencia,  empeñada  en  proteger  nuestra  causa,  nos  proporcione 
las  ventajas  que  necesita  la  patria. 
Dios,  etc. 

Tucunián,  14  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  la  adjunta  copia  de  la  sumaria  secreta  que  he 
iniciado  sobre  haber  gratificado  doña  Águeda  Tejerina  á  un 
individuo  de  esta  ciudad  con  doscientos  pesos  en  plata,  por 
haber  obtenido  licencia  de  mí  para  que  regresase  á  ella  su  ma- 
rido don  Manuel  Posse.  Por  las  dos  declaraciones  que  se  han 
tomado  verá  V.  E.  que  el  ejecutor  de  tan  indecente  crimen  ha 
sido  el  cura  rector  de  este  pueblo  doctor  don  Pedro  Aráoz,  quien 
verdaderamente  apuró  la  confianza  y  respetos  que  me  merecía 
para  esta  solicitud,  exponiéndome  varios  motivos  honestos  que 
me  parecieron  muy  justos  y  fundados.  Por  evitar  el  estrépito 
que  causaría  cualquier  procedimiento  judicial  y  público  contra 
este  individuo  en  toda  su  familia,  que  ha  sido  y  es  de  las  más 
decididas  por  nuestro  sistema,  como  también  la  rivalidad  con 
las  declarantes  y  demás  personas  citadas  como  sabedoras  del 
hecho,  porque  siendo  ambas  parentelas  muy  numerosas  y  de 
gran  influjo  en  este  pueblo,  aquel  fuego  de  discordia  podría 
causar  muy  funestas  consecuencias  en  una  época  tan  crítica 
como  la  presente,  en  que  nada  interesa  más  que  la  unión  y 
buena  armonía  entre  todos  los  habitantes;  contemplando  al 
mismo  tiempo  que  el  goce  de  inmunidad  pondría  algunas  trabas 
á  la  prosecución  de  la  causa  y  justa  imposición  de  la  pena, 
haciendo  más  estrepitoso  el  asunto,  y  distrayéndome  la  aten- 
ción de  otros  que  exigen  con  preferencia;  deseando,  por  otra 
paite,  no  aventurar  el  sigilo  en  un  negocio  tan  indecoroso  á 
nuestra  sagrada  causa,  y  al  estado  eclesiástico  por  resultar  con- 
tra el  pastor  de  esta  ciudad,  que  acaba  de  ser  diputado  electo 


—  296  — 

para  la  próxima  asamblea  extraordinaria  en  que  han  librado  su 
suerte  todos  los  pueblos  de  las  provincias  unidas  del  Río  de  la 
Plata,  expedí  el  decreto  de  18  del  corriente  suspendiendo  dicha 
sumaria,  y  tomando  las  demás  providencias  que  en  él  se  expre- 
san, con  el  objeto  de  refrenar  la  conducta  de  dicho  cura  sin  que 
le  resultase  una  nota  pública,  ni  causar  el  menor  escándalo;  y 
de  cumplir  por  mi  parte  con  lo  que  Y.  E.  me  tiene  ordenado  en 
oficio  de  3  del  corriente,  para  que  contribuya,  según  correspon- 
da, á  que  la  elección  de  diputados  recaiga  en  los  verdaderos 
ciudadanos  que  revistan  las  precisas  cualidades  recomendadas 
en  la  circular  impresa  de  24  del  anterior;  á  cuyo  efecto  di  aviso 
reservado  al  cabildo  de  este  acaecimiento  para  su  gobierno  con 
el  número  2,  y  para  que  tomase  las  providencias  oportunas  en 
obsequio  de  la  sagrada  causa  que  defendemos  y  por  el  honor  del 
pueblo  que  representa,  sin  determinarle  qué  providencias  debie- 
ran ser  y  dejándolo  á  su  prudencia,  para  que  no  se  creyese 
que  yo  me  entremetía  en  asuntos  ajenos  á  mi  representa- 
ción. 

El  cura  á  la  reprehensión  que  le  hice  en  el  reservado  que 
señala  el  número  ...  me  contestó  con  el  del  número  ...  cuya 
expresión  sumisa  (aunque  negativa)  es  una  confesión  del  cri- 
men en  el  juicio  de  un  hombre  prudente.  Posteriormente  me 
dirigió  el  del  número  ...  aspirando  en  su  solicitud  á  recabar  de 
mí  la  manifestación  de  las  diligencias  sigilosas  y  reservadas 
que  había  practicado  por  los  motivos  y  fines  que  llevo  expues- 
tos, y  desentendiéndome  de  ellas  le  contesté,  según  aparece  del 
número  ...  haciéndole  ver  el  ningún  fundamento  de  su  demanda, 
y  que  carecía  absolutamente  de  objeto.  Últimamente  ha  insis- 
tido en  su  gestión,  como  lo  acredita  el  número  ...  á  que  le  he 
satisfecho  con  el  número  ...  previniéndole  se  abstenga  de  mo- 
lestarme más  en  el  particular. 

Lo  que  ha  afligido  á  este  cura,  según  comprendo,  no  ha  sido 
tanto  la  indagación  del  hecho,  ni  la  reprehensión,  ni  el  aviso 


—  297  — 

reservado  que  he  pasado  al  cabildo,  como  el  resultado  que  él  se 
teme  de  esto  último,  es  decir,  el  que  se  proceda  á  nueva  elec- 
ción de  los  dos  diputados  que  deben  representar  por  este  pue- 
blo, y  se  dé  por  insubsistente  la  que  se  ba  hecho  en  su  persona. 
Ya  antes  de  ahora  había  manifestado  con  muy  poca  modestia 
el  deseo  de  conservar  este  empleo;  así  fué  que,  luego  que  se  reci- 
bió la  circular  impresa  de  24  del  próximo  pasado,  anduvo  públi- 
camente declamando  que  de  ninguna  manera  se  podía  variar  la 
elección  hecha,  pero  ni  aun  consultar  á  Y.  E.  El  objeto  de  esta 
declamación  cualquiera  lo  conoció.  Y.  E.  sabe  muy  bien  el 
ascendiente  de  todo  cura  en  estos  pueblos,  que  aquí  es  tanto 
mayor  cuanto  le  favorecen  las  relaciones  de  su  familia,  y  tra- 
taba seguramente  por  este  medio  de  impedir  la  libre  expresión 
de  su  opinión,  tanto  en  los  individuos  capitulares,  como  en 
todos  los  vecinos  que  temiesen  desagradarlo.  Si  he  de  hablar  á 
Y.  E.  con  la  franqueza  de  mis  sentimientos,  debo  decirle  que  es 
necesario  tomar  medidas  de  precaución  para  que  la  elección  de 
diputado  no  recaiga  en  este  individuo.  El  conocimiento  que 
tengo  del  hecho  que  motivó  la  sumaria  secreta,  y  algunas  noti- 
cias privadas  de  sus  ulteriores  procedimientos  sobre  este  parti- 
cular, me  han  hecho  creer  que  este  cura  no  es  un  hombre  de 
bien.  Yo  podré  tal  vez  engañarme  en  este  juicio,  pero  tengo  la 
seguridad  de  que  no  me  ciega  ningún  resentimiento  ni  pasión, 
pues  ha  sido  uno  de  los  sujetos  á  quienes  más  apreciaba,  dis- 
pensándole una  particular  confianza,  y  que  sólo  dejé  de  esti- 
marlo en  el  momento  que  supe  su  conducta  rastrera.  Esto  debe 
servir  á  Y.  E.  de  prueba  para  creer  con  la  mayor  seguridad 
que  á  mis  deliberaciones  las  han  precedido  tan  solamente 
un  celo  público  por  el  "mejor  desempeño  de  mi  deber  (que 
me  atraerá  el  odio  de  los  que  se  creían  agraviados)  y  un  vivo 
deseo  de  propender  en  cuanto  pueda  á  desterrar  la  corrup- 
ción y  los  vicios,  propagar  las  virtudes,  y  que  el  éxito  de  nues- 
tros esfuerzos  sea  el  más  feliz  para  la  patria;  y  así  espero 


—  298  — 


que  V.  É.  se  servirá  aprobar  cuanto  he  practicado  en  el  par- 
ticular. 


Dios,  etc. 


Tucuruán,  24  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Contesto  al  de  V.  E.,  fecha  10  del  corriente,  que  para  efectuar 
su  orden  del  6  que  me  cita,  como  igualmente  mi  resolución  de 
atacar  al  enemigo,  trabajo  con  el  mayor  empeño,  y  ejecuto  cuan- 
tos están  á  mis  alcances  para  superar  las  grandes  dificultades 
que  la  naturaleza  misma  presenta  en  la  actual  estación,  y  no 
menos  esto  que  se  llama  ejército. 

La  división  de  Astete  que  estaba  en  Tupiza  llegó  á  Salta  con 
cerca  de  cuatrocientos  hombres,  noticia  que  he  adquirido  hoy 
mismo  por  uno  de  nuestros  soldados  que  vino  en  ella,  y  ha 
logrado  fugar;  el  cual  otro  de  su  clase  y  algunos  más  emigrados 
me  avisan  que  la  fuerza  del  enemigo  allí  será  de  dos  mil  tres- 
cientos hombres,  siete  piezas  de  artillería,  y  que  les  habían 
llegado  municiones;  también  me  aseguran  que  bajaba  Picoaga, 
pero  que  los  nuevos  movimientos  en  el  interior  le  habían  deter- 
minado á  hacer  alto  en  el  expresado  Tupiza;  mas  como  esto  no 
es  oficial,  y  sólo  son  noticias  de  la  vulgaridad,  no  le  presto 
asenso. 

Á  estas  noticias  agregan  otras  muchas  del  disgusto  de  las 
tropas  en  Salta,  de  los  deseos  de  pasarse  algunos  á  nosotros,  de 
preparativos  para  retirada,  y  otras  noticias  satisfactorias  para 
excitarnos  á  la  marcha;  pero  es  preciso  convenir  que  si  tales 
noticias  son  falsas,  dos  mil  y  más  hombres  encerrados  en  un 
pueblo  necesitan  fuerzas  para  asaltarlos  ó  para  cercarlos,  y  en 
verdad  yo  no  las  tengo. 

Por  el  estado  que  remití  á  V.  E.  el  correo  anterior,  se  habrá 


—  299  — 

impuesto  de  las  armas  que  tenía,  y  aunque  éstas  se  trabajan 
diariamente,  lo  más  que  se  puede  hacer  es  alistar  doce,  catorce 
y  hasta  diez  y  seis  fusiles,  ó  carabinas  de  los  cañones  que  de 
estas  clases  se  manifiesta  en  el  expresado  estado  que  tenemos. 

El  regimiento  número  1  entró  ayer  tarde  con  trescientas 
noventa  y  cinco  plazas  presentes,  según  aparece  del  estado 
adjunto,  y  entre  ellas  bastantes  reclutas  que  ni  aún  se  han 
fogueado,  como,  por  la  escasez  de  pólvora,  no  se  han  fogueado 
los  demás  cuerpos  del  ejército,  y  para  evitar  esto  me  valgo  de 
que  tiren  al  blanco  con  bala. 

La  caballería,  ó  mejor  diré  la  gente  que  tengo  destinada  para 
ella,  recién  empieza  á  girar  y  aprender  sus  obligaciones;  apenas 
contaré,  entre  húsares  y  dragones,  ciento  cincuenta  soldados  en 
quienes  pueda  tenerse  confianza. 

Hago  presente  á  V.  E.  todo  esto  para  que  no  se  me  culpe  el 
no  haberle  hecho  saber  lo  que  es  este  ejército,  y  para  que  no  se 
crea  que  es  ventajoso  al  del  enemigo,  y  se  faciliten  sus  opera- 
ciones y  movimientos  á  más  de  lo  que  es  capaz. 

Para  suplir  estas  faltas  y  dar  un  aparato  al  ejército,  he  toma- 
do mis  medidas  y  creado  un  regimiento  de  dragones  de  milicia 
patriótica  del  Tucumán,  nombrando  de  coronel  al  sujeto  de  más 
crédito  en  la  campaña  por  su  honradez,  y  que  al  mismo  tiempo 
ha  hecho  grandes  servicios,  y  estuvo  en  la  acción  del  24  de  sep- 
tiembre, cual  lo  es  don  Bernabé  Aráoz;  así  podré  arrastrar  con 
los  vecinos  de  esta  jurisdicción  hasta  Salta  y  Jujuy,  únicamente 
como  se  los  he  ofrecido. 

La  artillería  se  está  alistando  y  principalmente  los  obuses, 
por  los  cuales  se  están  haciendo  todos  los  esfuerzos,  á  fin  de 
habilitarlos  de  granadas  que  nos  son  sumamente  importantes 
para  el  caso  de  encerrarse  el  enemigo  en  Salta. 

En  las  tropas  de  carretas  se  trabaja  para  ponerlas  en  estado 
de  servicio,  y  que  hagan  la  marcha  sin  tropiezo,  sirviéndonos 
para  las  cargas  y  aun  para  la  conducción  de  las  tropas  en  los 


—  300  - 

pasos  difíciles  y  travesías  que  tenemos  que  hacer,  hallándose 
el  ejército  sin  calzado,  ni  cómo  haberlo  podido  ejecutar. 

Nada  me  queda  por  hacer,  y  tengo  todo  el  empeño  posible 
para  satisfacer  los  deseos  de  V.  E.  para  ir  á  desalojar  al  ene- 
migo :  si  puedo  vencer  las  dificultades,  crea  V.  E.  que  no  tendré 
mayor  satisfacción  que  la  de  avisarle  que  me  hallo  en  marcha. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Pío  Tristán  me  escribe,  con  fecha  18  del  corriente,  desde 
Salta,  avisándome  que  me  remite  un  pliego  de  Goyeneche  y 
cinco  mil  setecientos  sesenta  y  cuatro  pesos  para  socorro  de  sus 
oficiales,  y  asimismo  me  trata  de  canje. 

Como  tuviera  dadas  mis  órdenes  anticipadas  para  que  no  se 
permitiera  á  ningún  parlamentario  pasar  de  una  legua  ó  dos 
más  allá  de  las  Trancas,  se  le  detuvo  al  oficial,  quien  quería 
entregar  en  mis  manos  el  pliego  de  G-oyeneche. 

En  consecuencia,  he  mandado  que  ponga  dicho  pliego  en 
poder  de  aquel  comandante,  y  no  el  dinero  que  deberá  mante- 
ner en  el  suyo,  y  esperar  mis  contestaciones. 

De  todo  daré  parte  á  Y.  E.  con  copias,  por  el  extraordinario 
que  despacharé  luego  que  hubiese  contestado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Paso  á  manos  de  V.  E.  la  adjunta  representación  del  teniente 
coronel  don  Benito  Álvarez,  sargento  mayor  del  número  Io  y 


—  301  — 

demás  oficiales  que  la  subscriben,  á  fin  de  que  en  su  vista  tenga 
V.  E.  la  bondad  de  atender  á  su  solicitud  como  se  lo  suplico. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  de  la  superior  resolución  de  V.  E.  que,  des- 
pués de  bien  examinadas  todas  las  razones  que  hice  presente 
en  mi  oficio  de  31  del  próximo  pasado,  se  lia  servido  expedir, 
para  que  retenga  el  título  de  capitán  general  y  me  dé  el  acon- 
sejado de  las  circunstancias  que  ocurran,  sin  necesidad  de 
pompa  fastuosa,  á  la  que  daré  el  más  puntual  y  exacto  cumpli- 
miento. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Á  fin  de  que  los  individuos  del  ejército  de  mi  mando  que 
tuviesen  hechas  asignaciones  en  esa  ciudad,  dirijan  á  V.  E.  las 
respectivas  constancias  de  ellas  y  se  eviten  las  continuas  recla- 
maciones, que  ya  ceden  en  deshonor  del  gobierno,  he  hecho 
publicar  por  orden  del  día  el  oficio  de  V.  E.,  y  lo  participo  á 
V.  E.  para  su  inteligencia  y  satisfacción. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

He  recibido  la  representación  que  ha  hecho  á  V.  E.  don  Fran- 
cisco Rodríguez,  español  europeo,  quejándose  de  haber  sido 


—  302  — 

retirado  de  esta  ciudad  entre  los  demás  de  su  clase,  y  pidiendo 
que,  en  atención  á  los  servicios  constantes  con  que  anterior- 
mente ha  acreditado  su  adhesión  á  nuestra  sagrada  causa,  se  le 
permita  restituirse  á  este  su  vecindario,  y  para  evacuar  el  infor- 
me que  V.  E.  me  ordena,  lo  be  pedido  al  gobernador  de  esta 
provincia. 
Dios,  etc. 

Tucumáu,  24  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Por  bailarse  mucbos  de  los  decididos  de  Salta  y  Jujuy,  que 
lian  venido  al  amparo  de  la  fuerza  armada  que  tengo  el  bonor 
de  mandar,  ausentes  de  esta  ciudad,  no  be  procedido  á  reunir  á 
dicbos  individuos  para  que  nombren  un  diputado  por  cada  pue- 
blo, que  concurra  con  los  demás  de  las  Provincias  Unidas  á  la 
asamblea  que  se  lia  de  celebrar  en  enero  entrante,  pero  luego 
que  estén  citados  los  ausentes  (que  mucbos  de  ellos  lo  están  en 
servicio  de  la  patria)  procederé  á  dicba  reunión,  que  sin  duda 
bará  ver  prácticamente  la  liberalidad  de  principios  que  preside 
á  la  conducta  de  V.  E.  y  producirá  efectos  muy  favorables. 

Dios,  etc. 

Tucumáu,  24  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

La  premura  del  tiempo  no  me  ba  permitido  formar  la  nota  de 
los  emigrados  de  Salta  y  Jujuy,  con  expresión  de  sus  calidades 
y  demás  que  crea  conducente  á  no  aventurar  V.  E.  el  acierto  en 
sus  resoluciones,  pero  no  omitiré  el    formarla  con  la  mayor 


—  303  — 

brevedad  y  remitirla  en  primera   ocasión,  según  V.   E.  me 
ordena. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  de  la  resolución  en  que  se  halla  Y.  E.  de 
librarle  los  despachos  de  gobernador  de  esta  provincia  á  don 
Feliciano  Chiclana,  y  las  órdenes  correspondientes  para  su  par- 
tida á  esta  ciudad,  en  donde  será  de  importancia  su  asistencia, 
cuya  determinación  la  considero  muy  útil  y  propia  de  la  pru- 
dencia y  acierto  con  que  se  distingue  V.  E. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  del  auxilio  que  se  sirve  V.  E.  remitirme  de 
doscientos  sables  machetes,  cincuenta  pares  de  pistolas  y  cua- 
trocientos hombres  de  nuestros  mejores  soldados  con  ciento 
cincuenta  fusiles,  como  también  de  haber  salido  por  la  posta, 
la  tarde  del  10  del  corriente,  la  primera  división  de  sesenta 
hombres  con  los  sables  y  pistolas,  y  que,  con  un  día  de  inter- 
medio, saldrán  del  mismo  modo  las  restantes  hasta  completar 
el  número  expresado,  de  lo  que  doy  á  V.  E.  las  debidas  gracias. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  enterado  del  superior  decreto  de  V.  E.  á  la  represen- 
tación de  don  José  de  Ayala,  teniente  ministro  de  la  caja  menor 


—  304  — 

de  esta  ciudad,  sobre  que  se  le  confiera  la  propiedad  de  dicho 
empleo,  el  que,  eu  cumplimiento  de  lo  que  V.  E.  me  ordena,  lie 
puesto  en  noticia  del  interesado. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

El  coronel  don  José  Moldes  se  puso  ya  en  camino  para  esa 
capital,  según  lo  anuncié  á  V.  E.  en  el  correo  anterior,  llevando 
en  su  compañía  á  los  coroneles  prisioneros  don  Pedro  Barreda, 
don  Antonio  Suárez  y  el  capitán  don  Dionisio  Viscarra. 

Dios,  etc. 

Tucimián,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  de  la  superior  disposición  de  V.  E.  de  expe- 
dirle el  título  de  primer  capellán  y  vicario  general  del  ejército 
al  canónigo  de  la  catedral  de  Salta  doctor  don  José  Alonso  de 
Zavala,  en  vista  de  la  propuesta  que  hice  á  V.  E.  con  referencia 
al  mérito  de  dicho  eclesiástico,  de  lo  que  doy  á  Y.  E.  las  más 
expresivas  gracias. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Impuesto  del  superior  oficio  de  V.  E.  de  6  del  corriente,  hice 
saber  en  el  ejército  de  mi  mando  haber  tomado  posesión  de  su 
empleo  de  vocal  de  ese  excelentísimo  superior  gobierno,  el  día 


—  305  — 

cinco  del  misino,  el  señor  don  Nicolás  Peña,  habiendo  cesado 
en  la  misma  fecha  don  Francisco  Belgrano  que  le  substituía. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  del  oficio  circular  de  3  del  corriente  que,  con 
la  misma  fecha,  se  sirve  V.  E.  insertarme,  incluyéndome  otro 
impreso  de  24  de  octubre  último,  y  en  cumplimiento  de  lo  que 
V.  E.  me  ordena,  haré  uso,  según  corresponda,  de  las  facultades 
que  se  ha  dignado  conferirme,  contribuyendo  al  logro  de  los 
altos  fines  que  espera  V.  E.  alcanzar  por  medio  de  la  convoca- 
ción para  la  asamblea  general. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Con  el  tropero  N.  Eíos  he  remitido  á  la  disposición  de  V.  E. 
dos  morteros  que  se  fundieron  en  la  ciudad  de  Jujuy  por  direc- 
ción del  barón  de  Holmberg,  y  lo  participo  á  Y.  E.  para  su  inte- 
ligencia y  gobierno. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

En  el  correo  anterior  participé  á  Y.  E.  las  providencias  que 
había  tomado  para  la  remisión  de  los  mil  quintales  de  azogue, 
y  habiendo  reiterado  oficio  sobre  el  particular  al  gobierno  de 

DOC.    ARCH.    BELGRANO. —   T.    IV  20 


—  306  — 

esta  provincia,  me  ha  contestado  según  el  número...  pero  con- 
siderando qne  debe  ser  mucho  más  el  de.  quintales  existentes 
que  se  remitieron  de  Jujuy,  pedí  una  razón  al  que  fué  teniente 
gobernador  de  aquella  ciudad,  quien  me  contestó  según  el  nú- 
mero... cuyo  oficio  con  la  misma  fecha  he  transcripto  al  teniente 
gobernador  de  ésta  para  que,  por  su  contexto,  exija  el  informe 
correspondiente  de  su  antecesor  don  Francisco  Ugarte,  á  cuya 
disposición  se  remitieron.  Todo  esto  prueba  el  poco  celo  y  nin- 
guna exactitud  con  que  se  han  manejado  los  intereses  de  la 
patria,  y  confirmará  á  V.  E.  en  lo  que  mucho  antes  de  ahora 
manifesté  al  anterior  gobierno  sobre  cuan  conveniente  era  sepa- 
rar del  gobierno  al  expresado  Ugarte. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Juan  Antonio  de  Zamborain  ha  entregado  en  esta  comi- 
saría del  ejército  doscientos  pesos  en  plata  para  que  se  le  libren 
contra  las  cajas  de  esa  capital  á  favor  de  don  José  Clemente 
Cueto;  en  cuya  virtud  lo  participo  á  V.  E.  á  fin  de  que  se  sirva 
tomar  las  providencias  más  oportunas  para  que,  sin  la  menor 
demora,  se  le  entregue  en  dichas  cajas  al  expresado  Cueto  la 
referida  cantidad. 

Dios,  etc. 

Tucunián,  24  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 

Don  Juan  Antonio  Zamborain  etc. 

Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  interesado  para 


—  307  — 

que  le  sirva  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  noticia  de 
V.  E.  á  fin  de  que  providencie  lo  conveniente  para  su  puntual 
cumplimiento. 
Dios,  etc. 

Tucumáu,  24  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

En  días  pasados  llegó  á  esta  ciudad  el  coronel  don  Manuel 
Eivera,  y  se  halla  actualmente  entendiendo  en  el  trabajo  y  eco- 
nomía de  la  armería;  lo  participo  á  V.  E.  para  su  superior  inte- 
ligencia y  gobierno. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  27  de  noviembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Sin  embargo  de  que  basta  el  presente  no  he  podido  saber  el 
número  cierto  de  quintales  de  azogues  existentes  en  esta  ciu- 
dad, la  de  Santiago  del  Estero  y  Córdoba,  he  llegado  á  enten- 
der, por  las  diligencias  que  he  practicado,  que  todos  ellos  ascen- 
derán cuando  más  á  ochocientos  noventa  y  tantos  quintales, 
según  me  expresó  el  gobernador  de  provincia  en  su  oficio  de  23 
del  corriente,  cuya  copia  remití  á  V.  E.  para  que,  con  este  cono- 
cimiento, pueda  tomar  oportunamente  las  providencias  que  sean 
de  su  superior  agrado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  28  de  noviembre  de  1812. 


308 


Excelentísimo  señor: 

Nada  tengo  que  añadir  á  cuanto  expuse  á  V.  E.  en  mi  último 
oficio  relativo  á  nuestra  situación :  los  trabajos  se  continúan 
asiduamente  y  no  pierdo  momento  en  la  instrucción  de  los  re- 
clutas :  ya  lie  dado  ciento  y  tantos  al  número  1  que  oportuna- 
mente me  fian  llegado  de  Santiago  del  Estero,  y  así  en  aquella 
jurisdicción  como  en  ésta  he  suspendido  el  reclutamiento  por 
las  cosechas  de  trigo,  á  consecuencia  de  representaciones  que 
se  me  han  hecho  sobre  el  particular. 

El  ramo  de  carretas  y  el  de  caballada  es  otro  obstáculo 
grande  que  trato  de  vencer,  y  en  el  que  me  veo  en  apuros,  ade- 
lantándoseme el  tiempo  á  gran  prisa,  que  debe  traernos  la  en- 
fermedad del  chucho  que  ha  empezado  á  aparecer,  con  otras 
consiguientes  á  los  penosos  trabajos  de  la  expedición  y  á  la  vi- 
da desarreglada  del  soldado. 

Sin  embargo  de  que  no  tengo  avisos  oficiales,  se  me  asegura 
que  una  partida  enemiga  que  atacó  á  unos  cuantos  cochabam- 
binos  que  pasaban  á  Chayanta,  en  el  valle  de  San  Carlos,  y  los 
derrotó  por  no  haber  guardado  el  benemérito  comandante  don 
Manuel  Muñoz  y  Terrazas  mis  órdenes  é  instrucciones,  en  cuya 
consecuencia  falleció,  ha  mandado  parte  de  su  fuerza  al  fuerte 
de  Andalgalá,  y  esto  calificado  que  sea,  á  cuyo  efecto  he  toma- 
do mis  providencias,  me  distraerá  alguna  fuerza  para  batirla 
ó  cortarla,  no  debiéndola  dejar  á  mi  retaguardia,  sea  que  em- 
prenda mi  marcha,  sea  que  no  la  verifique. 

No  menos  me  detiene  la  compostura  y  renovación  del  arma- 
mento y  habilitar  los  muchos  cañones  de  fusil  sueltos  que  tene- 
mos, en  que  se  está  trabajando  con  anhelo  y  que  nos  hacen  suma 
falta  para  armar  la  gente  que  hay  ya  en  el  ejército,  y  que  debe 
venir:  pues  he  dispuesto  la  recluta  hasta  la  provincia  de  Cór- 
doba. 

La  escasez  de  numerario  que  hay  en  comisaría  es  suma,  y 


—  30!)  — 

no  tengo  cómo  pagar  la  revista  de  este  mes,  economizando  cuan- 
to es  posible  para  pagar  los  gastos  indispensables  de  maes- 
tranza, carretas  y  demás  objetos  de  necesidad,  como  son  las 
carnes,  vituallas,  etc. ;  sólo  el  presupuesto  de  lo  que  correspon- 
de á  la  prediclia  revista,  sin  contar  el  número  1  que  ya  cuenta 
más  de  quinientas  plazas,  y  boy  la  ba  pasado,  asciende  á  más 
de  veinte  mil  pesos. 

Concluiré  diciendo  á  V.  E.  que  quisiera  tener  en  mis  manos 
la  facilidad  de  atender  á  todo,  y  ejecutar  cuanto  dictan  mis  de- 
seos por  el  bien  de  la  patria,  y  esta  imposibilidad  me  bace  más 
sensible  el  bailarme  encargado  de  esta  empresa,  que  todos  los 
trabajos  y  riesgos  que  ella  pueda  presentarme. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  28  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Paso  á  manos  de  V.  E.  los  números  1  y  2,  oficios  que  me  ba 
dirigido  don  Pío  Tristán,  y  mis  contestaciones  con  el  3  y  4 ;  el 
5  es  la  recomendación  que  le  he  hecho  de  la  falta  de  documento' 
del  valor  de  las  cincuenta  onzas  que  mandó  para  Huid,  y  le 
devolví  para  que  repartiese  entre  oficiales  y  soldados  de  este 
ejército  que  tenía  prisioneros.  El  número  C  es  la  contestación 
de  Goyeneche,  y  el  7  la  que  le  doy,  á  la  que  le  he  acompañado 
los  impresos  respectivos  que  hacen  referencia  á  mis  proposicio- 
nes, y  devuéltole  mi  carta  original  á  Cáceres,  que  es  adjunta 
en  copia. 

El  párrafo  que  inserta  es  de  una  correspondencia  mía  al  ma- 
yor general  Díaz  Vélez  que  cayó  en  manos  de  Tristán,  según 
unos,  por  haberse  pasado  el  dragón  que  la  conducía;  según 
otros,  por  haber  sido  sorprendido. 

No  incluyo  la  constitución  española  formada  por  las  que  se 


310  — 


decían  cortes,  por  persuadirme  la  tenga  V.  E.  y  no  aglomerar 
papeles. 

Á  mi  entender  convendría  que  estos  papeles  se  publicasen 
para  que  en  ningún  tiempo  se  juzgue  que  es  un  secreto  mi  co- 
rrespondencia con  el  enemigo,  y  asimismo  para  que  todos  se 
convenzan  de  las  ideas  respectivas  ;  pues  en  las  nuestras,  según 
pienso,  se  ve  resaltar  la  justicia  y  en  las  de  los  tiranos  las  de 
la  tiranía. 

Dios,  etc. 

Tucuinán,  28  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor: 

Hacen  falta  herreros  forjadores  y  oficiales  de  lima,  y  es  de 
necesidad  que  V.  E.  se  sirva  proveer  lo  conveniente  para  que 
se  trasladen  á  esta  fábrica  con  la  posible  prontitud,  y  se  logren 
los  efectos  que  se  lian  deseado. 

Dios,  etc. 

Tucnnuín,  28  de  noviembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  el  estado  de  la  fuerza  y  armamento  con 
que  han  llegado  las  cuatro  divisiones  del  regimiento  número  2 
que  se  hallan  aquí,  y  asimismo  doy  parte  á  V.  E.  de  que  he 
nombrado  de  comandante  á  don  Benito  Álvarez,  sargento  ma- 
yor del  número  1,  dando  á  aquella  fuerza  el  nombre  de  bata- 
llón del  número  2  ;  pues  me  he  propuesto  dividir  la  infantería 
en  batallones  para  la  mejor  atención  del  servicio. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  10  de  diciembre  de  1812. 


—  311   — 

Excelentísimo  señor: 

Ha  llegado  la  tropa  de  don  José  Antonio  Villafafie,  y  entre- 
gado éste  lo  que  aparece  de  las  adjuntas  relaciones  tomadas 
de  los  rótulos  de  los  fardos  y  cajones  que  lia  conducido;  lo  que 
pongo  en  noticia  de  V.  E.  para  su  conocimiento. 

Dios,  etc. 

Tucumíín,  10  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

He  estado  esperando  el  correo  hasta  hoy;  mas  como  no  ha 
llegado,  para  no  privar  á  Y.  E.  más  tiempo  de  mis  noticias  he 
dispuesto  dirigirle  este  extraordinario,  avisándole  que  se  siguen 
los  trabajos  y  preparativos  para  marchar  con  alguna  confianza. 

Son  variables  las  noticias  que  tengo  del  enemigo  en  Salta,  y 
mucho  más  del  interior,  y  como  no  hay  unos  datos  calificativos 
de  ellas  no  les  presto  el  mayor  acierto,  y  sólo  trato  de  poner- 
me en  estado  de  asegurar  el  golpe,  y  poder  continuar  las  ven- 
tajas, si  como  me  prometo,  las  conseguimos. 

La  escasez  de  artesanos  y  de  los  materiales  precisos  me  re- 
tardan el  armamento,  así  en  los  fusiles  como  en  la  artillería,  y 
particularmente  de  ésta  la  habilitación  de  los  dos  obuses  con 
su  dotación  competente  de  granadas  en  que  se  trabaja  constan- 
temente para  conseguirlas,  siéndonos  sumamente  interesante 
esta  arma. 

Por  lo  demás  se  sigue  en  la  enseñanza  de  los  reclutas  y  en 
adiestrar  cuanto  es  posible  á  la  tropa  para  que  dé  días  de  glo- 
ria á  la  patria,  imponiendo  el  respeto  conveniente  á  nuestros 
enemigos. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  10  de  diciembre  de  1812. 


312 


Excelentísimo  señor: 

He  tenido  el  gusto  de  que  haya  llegado  el  benemérito  patrio- 
ta don  Juan  Antonio  Álvarez  de  Arenales,  después  de  haber 
pasado  los  mayores  riesgos  para  libertarse  de  la  persecución 
de  los  enemigos:  lo  pongo  en  noticia  de  Y.  E.  por  cuanto  juzgo 
que  le  será  agradable  que  se  haya  salvado  un  individuo  que  por 
la  calidad  de  europeo  y  sus  distinguidos  servicios  se  hace  tan- 
to más  acreedor  á  su  superior  atención. 

Dios,  etc. 

Tucumíín,  10  de  diciembre  de  1812. 


(Reservado.) 

Excelentísimo  señor : 

Cuando  me  veía  en  la  mayor  perplejidad  sin  encontrar  un 
medio  como  dar  cumplimiento  á  la  superior  orden  de  V.  E.  que 
se  sirvió  expedirme  por  oficio  reservado  de  22  del  próximo  pa- 
sado para  que  separase  del  ejército  de  mi  mando  al  teniente 
coronel  don  Juan  Ramón  Bal  caree  por  convenir  así  á  los  pri- 
meros intereses  de  la  patria,  se  me  ha  comunicado  por  este  ca- 
bildo en  oficio  de  3  del  corriente  que  dicho  teniente  coronel  ha 
sido  electo  diputado  de  este  pueblo  para  la  próxima  asamblea, 
con  lo  que  creyendo  realizado  el  objeto  principal  de  aquella  or- 
den y  que  no  debían  frustrarse  los  efectos  de  la  elección,  he 
omitido  hacer  uso  del  despacho  en  blanco  que  me  acompañó 
Y.  E.  y  lo  devuelvo  adjunto. 

Dios,  etc. 

Tucutuííd,  10  de  diciembre  de  1812. 


313  — 


(Reservado.) 

Excelentísimo  señor : 

Sin  embargo  de  facultarme  V.  E.  ampliamente  en  su  oficio 
reservado  de  22  del  próximo  pasado  para  que  ocupe  al  coronel 
don  Martín  Eodríguez  de  un  modo  que  no  dé  celos  á  los  oficia- 
les beneméritos  del  ejército  de  mi  mando  con  perjuicio  del  or- 
den y  armonía  que  debe  reinar  en  él,  no  encuentro  hasta  ahora 
una  colocación  correspondiente  á  su  grado  en  que  sin  desaire 
de  su  persona  se  verifiquen  las  muy  justas  y  prudentes  inten- 
ciones de  Y.  E.,  por  lo  que  viéndome  como  atado  sin  saber  qué 
determinar,  dejo  correr  las  cosas  hasta  que  se  me  presente  una 
coyuntura  favorable  en  que  aprovechándome  déla  buena  dispo- 
sición que  me  ha  manifestado  á  servir,  pueda  cumplir  exacta- 
mente con  lo  que  Y.  E.  me  ordena. 

Dios,  etc. 

Tucuruán,  10  de  diciembre  de  1812. 

i Excelentísimo  señor: 

Luego  que  recibí  los  despachos  que  se  ha  servido  Y.  E.  ex- 
pedir respectivamente  á  don  Esteban  Hernández  y  á  don  José 
Prudencio  Bargas  con  el  oficio  preventivo  á  éste  para  que 
transfiera  al  primero  la  tenencia  de  gobierno  de  Santiago  del 
Estero,  les  di  el  curso  correspondiente  ordenándole  á  don  Es- 
teban Hernández  pasase  inmediatamente  á  tomar  posesión  del 
cargo  bajo  las  formalidades  de  estilo,  y  dirigiendo  bajo  de  cu- 
bierta del  teniente  gobernador  Bargas  el  oficio  rotulado  al  ca- 
bildo de  aquella  ciudad,  omitiendo,  por  ahora,  hacerle  preven- 
ciones al  nuevamente  provisto,  por  considerarlo  más  conveniente 
el  hacerlo  en  lo  sucesivo,  según  lo  exijan  las  circunstancias. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


314 


Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  de  haber  ordenado  Y.  E.  que  los  oficiales 
don  Patricio  Beldón  y  don  Antonio  Cano  se  dispusiesen  á  ve- 
rificar su  viaje  cuanto  antes  para  continuar  sus  servicios  en 
este  ejército  de  mi  mando,  de  que  doy  á  Y.  E.  las  gracias. 

Dios,  etc. 

Tucuiuán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Quedo  enterado  del  superior  decreto  que  con  fecha  de  26  del 
próximo  pasado  lia  expedido  Y.  E.  á  la  representación  que  hizo 
don  Lorenzo  Fernando  Baldivieso  sobre  la  voluntaria  donación 
de  varias  cargas  de  harinas  que  en  ella  se  expresan,  acompaña- 
das de  otros  documentos  que  en  copia  dirigí  á  V.  E.  y  en  su 
cumplimiento  haré  dar  las  gracias  al  interesado  á  nombre  de 
esa  superioridad. 

Dios,  etc. 

Tucumáu,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor: 

Quedo  impuesto  estarse  disponiendo  por  orden  de  Y.  E.  la 
remisión  de  veinticinco  quintales  de  pólvora  y  dos  mil  piedras 
(de  chispa)  de  fusil  para  el  ejército  de  mi  mando,  de  que  doy  á 
Y.  E.  las  gracias. 

Dios,  etc. 

Tucamáu,  12  de  diciembre  de  1812. 


—  315  — 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  el  despacho  que  me  incluye  V.  E.,  expedido  por 
el  obispo  de  esta  diócesis,  en  que  nombra  provisor,  vicario  ge- 
neral y  gobernador  de  todo  el  obispado  al  doctor  don  José 
Alonso  Zavala,  á  quien  lo  pasé  inmediatamente,  para  que  ha- 
ciendo el  uso  que  corresponde,  obre  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  la  razón  de  las  divisas  y  escudos  de  distinción 
que  comprenden  los  dos  retobos  números  1  y  2,  que  han  venido 
por  el  correo,  y  han  llegado  enjutos  y  sin  la  menor  lesión,  los 
que  serán  repartidos  en  la  primera  oportunidad ;  pero  debo  ad- 
vertir á  V.  E.  que  faltan  seis  escudos  de  plata  para  enterar  el 
número  necesario.  Doy  á  V.  E.  las  más  expresivas  gracias,  por 
mí  y  á  nombre  de  todo  el  ejército,  por  la  distinción  con  que  nos 
honra. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  el  título  de  capellán  y  vicario  general  del  ejército 
que  se  ha  servido  V.  E.  expedir  al  doctor  don  José  Alonso  Za- 
vala, canónigo  de  la  santa  iglesia  catedral  de  Salta,  á  quien  se 
lo  pasé  inmediatamente  para  los  efectos  que  en  él  se  expresan, 
mandándole  reconocer  en  el  ejército  de  mimando  por  tal  cape- 


—  316  — 

llán  y  vicario  general ;  y  lo  participo  á  V.  E.  para  su  superior 
inteligencia  y  gobierno. 
Dios,  etc. 

Tucuruán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Jamás  he  podido  prescindir  de  los  justos  y  nobles  sentimien- 
tos de  consideración  que  manifiesta  V.  E.  en  favor  de  los  ciu- 
dadanos virtuosos  perseguidos  por  el  infortunio  y  sacrificados 
á  la  causa  de  la  patria,  que  desde  el  principio  de  nuestra  glo- 
riosa revolución  fian  tomado  en  las  provincias  del  Perú  una 
parte  principal  en  la  honrosa  empresa  de  aniquilar  á  los  tira- 
nos y  restituir  la  libertad  á  sus  compatriotas  amados,  los  que 
han  tomado  las  armas  en  nuestras  filas  para  marchar  al  campo 
del  honor,  y  los  que  han  perdido  su  hogar,  sus  bienes,  sus  deu- 
dos y  sus  amigos  por  seguir  con  firmeza  la  heroica  resolución 
de  morir  antes  que  dejar  de  ser  libres;  pero  ellos  y  la  imposi- 
bilidad de  poder  llenar  la  medida  de  mis  deseos  sólo  sirven  pa- 
ra poner  en  continuo  tormento  mi  corazón.  Y.  E.  debe  saber 
por  mis  avisos  anteriores  la  suma  escasez  de  dinero  que  he  ex- 
perimentado aun  para  aquellos  gastos  más  necesarios  y  ejecu- 
tivos del  ejército.  En  28  del  próximo  pasado  le  participé  que 
sólo  el  presupuesto  de  lo  que  correspondía  á  la  revista  de  aquel 
mes,  sin  contar  el  número  1,  que  ya  contaba  más  de  quinientas 
plazas  y  que  en  el  mismo  día  la  había  pasado,  ascendía  á  vein- 
tidós mil  y  tantos  pesos.  Aquí  no  hay  absolutamente  fondos 
que  sufraguen  gastos  tan  considerables  que  como  de  primera 
necesidad  deben  ser  preferidos  á  los  socorros  que  merecen 
aquellos  infelices  ciudadanos.  Sin  embargo  jamás  los  he  sepa- 
rado de  mi  vista  y  he  procurado  atender,  del  modo  que  lo  han 
permitido  las  circunstancias,  á  los  más  necesitados  en  quienes 


—  317  — 

he  advertido  un  fondo  de  virtud  que  no  be  considerado  común 
en  todos,  y  los  tendré  siempre  presentes  para  dispensarles  la 
protección  que  merezcan,  y  acomodarlos  en  aquellos  destinos 
en  que  siendo  útiles  á  la  patria,  reciban  de  ella  una  prueba  de 
gratitud  por  sus  heroicos  sacrificios. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  del  encargo  que  me  reitera  V.  E.  para  que 
mensualmente  y  con  precisión  remita  á  esa  superioridad  un  es- 
tado exacto  de  la  fuerza  del  ejército  de  mi  mando,  su  posición 
y  armamento,  el  que  tendré  muy  presente  para  darle  el  más 
puntual  cumplimiento. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  de  la  superior  resolución  de  V.  E.  de  18  del 
próximo  pasado,  en  la  sumaria  formada  al  capitán  del  regimien- 
to de  dragones  de  la  patria,  don  Juan  José  Valderrama,  y  en  su 
cumplimiento  destinaré  á  dicbo  capitán  al  servicio  de  la  caba- 
llería en  que  lo  considere  útil,  proponiendo  para  su  colocación 
en  las  vacantes  que  corran  correspondientes  á  su  clase,  según 
su  mérito  y  sin  perjuicio  de  mejor  derecbo,  como  V.  E.  me  pre- 
viene. 

Dios,  etc. 

Tucumán,   12  de  diciembre  de  1812. 


318 


Excelentísimo  señor : 

Tengo  muy  presente  el  punto  que  me  recuerda  V.  E.  com- 
prendido en  las  instrucciones  que  se  me  comunicaron  acerca  de 
la  ocupación  de  todos  los  bienes  de  los  españoles  europeos  de 
Salta  y  Jujuy  que  no  se  hallen  comprometidos  en  nuestra  cau- 
sa, ó  que  no  sean  decididamente  adictos  á  ella  por  ñecños  po- 
sitivos, sobre  cuyo  particular  procederé  á  su  tiempo  con  el  celo 
y  conocimientos  que  Y.  E.  me  recomienda. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Devuelvo  á  V.  E.  la  adjunta  representación  de  don  Francis- 
co Rodríguez,  vecino  de  esta  ciudad,  con  el  informe  que  lia  da- 
do el  gobernador  de  la  provincia,  que  reproduzco  cumpliendo 
con  el  superior  decreto  de  V.  E.  de  27  del  próximo  pasado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Cuando  lie  recibido  el  oñcio  de  V.  E.  de  27  del  próximo  pa- 
sado mandándome  haga  entender  que  los  emigrados  de  los  pue- 
blos ocupados  por  el  enemigo  respecto  á  ser  unos  ciudadanos 
comprometidos  é  interesados  en  la  justa  causa  del  país  deben 
ser  admitidos  con  sufragio  en  los  pueblos  en  que  residan  y  en 
donde  se  hagan  las  convocaciones  relativas  al  nombramiento 
de  diputado,  y  ser  también  electores  en  ellos,  ya  estaba  con- 
cluida la  elección  de  los  dos  diputados  que  han  de  representar 
por  esta  ciudad.  Yo  tengo  entendido  que  sin  embargo  de  la  de- 


—  319  — 

claración  cuarta  que  se  hace  eu  la  circular  de  Y.  E.  de  24  de 
octubre  último,  uo  han  sido  llamados  á  votar  los  patriotas  emi- 
grados ;  pero  como  nadie  haya  reclamado  de  esta  omisión,  he 
prescindido  de  ella  porque  no  se  juzgue  que  pretendo  tomar 
parte  en  estas  elecciones,  y  me  valgo  de  pretextos  justos  ó  in- 
justos para  influir  en  ellas,  y  abusando  de  mi  representación 
hacerlas  declinar  en  personas  determinadas  por  quienes  tenga 
algún  interés. 

Creo  que  tanto  la  elección  de  diputados  como  el  desempeño 
de  la  confianza  que  se  me  ha  dispensado  son  puntos  que  exigen 
mucha  delicadeza,  y  que  de  parte  de  mi  persona  no  está  demás 
cualquier  escrupulosidad,  á  fin  de  guardar  todo  el  decoro  y  cir- 
cunspección con  que  se  deben  tratar  los  primeros  asuntos  del 
estado.  Partiendo  de  este  principio,  sin  embargo  de  hallarse  ya 
concluida  la  elección  por  este  pueblo,  para  que  no  se  entienda 
jamás  que  yo  he  tratado  de  ocultar  el  justo  derecho  que  les 
asiste  á  los  ciudadanos  emigrados  contraviniendo  á  sus  supe- 
riores órdenes,  he  mandado  publicar  por  bando  el  expresado 
oficio  de  V.  E.  á  fin  de  que  llegando  á  noticia  de  todos  los  inte- 
resados surta  los  efectos  que  correspondan. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Devuelvo  á  V.  E.  la  adjunta  representación  del  alcaide  de  la 
aduana,  oficial,  auxiliar  y  demás  subalternos  de  la  tesorería 
principal  de  Salta,  con  el  informe  del  gobernador  de  esta  pro- 
vincia que  instruye  con  la  certificación  adjunta  del  teniente 
tesorero  de  esta  ciudad,  para  que  V.  E.  se  sirva  resolver  lo  que 
tenga  por  conveniente,  en  la  inteligencia  que  don  Manuel  An- 


—  320   -. 

tonio  Gallegos  se  halla  actualmente  sirviendo  la  escribanía  de 
guerra,  según  lo  participo  á  V.  E.  en  otro  de  esta  fecha. 
Dios  guarde,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  seüor : 

Acompaño  las  adjuntas  copias  de  los  dos  expedientes  obra- 
dos sobre  las  elecciones  de  diputados  de  Salta  y  Jujuy.  Con 
respecto  á  aquella  capital  se  me  hizo  Ja  consulta  que  aparece 
del  número  1,  á  la  que  satisfice  con  el  decreto  que  subsigue,  y 
habiéndose  practicado  la  elección  recayó  ésta  en  el  coronel  don 
José  Moldes  y  en  don  Mariano  Sarratea ;  pero  después  de  ha- 
berse dado  por  concluido  el  acto  y  remitídoseme  el  expediente 
original,  ha  dicho  de  nulidad  de  la  elección  el  doctor  don  Pedro 
Antonio  Arias,  cuyo  recurso  está  pendiente.  Fundado  en  los 
principios  y  sentimientos  que  manifiesto  á  V.  E.  en  otro  de 
esta  fecha,  no  he  querido  asistir  al  acto  y  delegué  mis  faculta- 
des al  gobernador  de  la  provincia  para  que  lo  presidiese  sin 
voto,  por  hacer  ver  á  todos  la  imparcialidad  con  que  procedo  en 
estos  asuntos,  y  que  nadie  tuviese  el  menor  motivo  de  atribuir- 
me partidos  en  que  no  entro,  ni  entraré  jamás,  suponiendo  al 
gobernador,  si  le  concedía  voto,  como  un  instrumento  de  mis 
maquinaciones  y  proyectos.  Consiguiente  en  esta  misma  idea 
le  he  delegado  de  igual  modo  para  que  presida  las  juntas  de  los 
electores  que  deben  celebrarse  para  la  decisión  del  recurso  in- 
terpuesto, de  cuyo  resultado  daré  cuenta  á  V.  E.  oportunamen- 
te. Espero  que  V.  E.  se  servirá  aprobar  estas  determinaciones 
en  la  firme  seguridad  de  que  no  me  anima  otra  idea  que  el  me- 
jor servicio  de  la  patria,  y  que  si  el  éxito  de  mis  operaciones  no 
corresponde  alguna  vez  á  los  deseos  de  Y.  E.  es  porque  la  bou- 


—  321   — 

dad  de  mis  intenciones  no  puede  siempre  prevenir  los  errores 
que  son  inevitables. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812 


Excelentísimo  señor : 

Se  han  entregado  para  el  consumo  del  ejército  de  mi  mando 
ochocientas  noventa  y  cinco  varas  de  paño,  que  á  razón  de  trein- 
ta reales  vara  importan  tres  mil  trescientos  cincuenta  y  seis 
pesos  y  dos  reales,  y  veinte  quintales  dos  arrobas  y  veinte  li- 
bras de  fierro  cavilla  que  á  veinte  y  ocho  pesos  importan  qui- 
nientos setenta  y  nueve  pesos  cinco  reales,  cuyas  dos  cantida- 
des saman  el  total  de  tres  mil  novecientos  treinta  y  cinco  pesos 
siete  reales  que  se  le  deben  á  don  Pablo  Soria,  á  quien  perte- 
necían los  efectos  relacionados;  y  habiendo  pedido  éste  que  se 
le  satisfagan  en  las  cajas  de  esa  capital  entregándolos  en  su 
ausencia  á  don  ...  lo  participo  á  V.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  to- 
mar las  providencias  más  oportunas  para  que  sin  la  menor  de- 
mora verifique  dicha  entrega  en  los  términos  expresados. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor  : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 
Se  han  entregado  para  el  consumo  del  ejército  de  mi  mando, 
etc.  ...  en  los  términos  expresados  ...  Y  habiendo  entregado  di- 
cho oficio  original  al  interesado  para  que  le  sirva  de  suficiente 
libramiento,  lo  pongo  en  noticia  de  V.  E.  acompañando  la  ad- 

DOC   ARCH.    BELGRANO.   —   T.    IV  21 


—  322  — 

junta  copia  de  cuenta,  á  fin  de  que  se  digne  providenciar  lo  con- 
veniente para  su  puntual  cumplimiento. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Acompaño  la  adjunta  solicitud  de  don  José  María  Lorenzo, 
capitán  del  regimiento  número  1,  para  que  Y.  E.  se  digne  ex- 
pedir las  providencias  que  fueren  de  su  superior  agrado  á  favor 
del  suplicante  y  demás  interesados  en  la  presa  que  refiere. 

Dios  guarde  á  V.  E.,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Paso  á  manos  de  V.  E.  la  relación  de  los  cuatro  individuos 
del  batallón  de  pardos  Crispín  Castañares,  Cornelio  Santucho, 
Antonio  Barcena  y  José  María  Robledo  que  hacen  asignaciones 
á  sus  familias  en  esa  capital,  con  la  nota  de  haberse  tomado 
razón  en  esta  comisaría  á  fin  de  que  V.  E.  se  digne  providen- 
ciar lo  conveniente  para  su  debido  efecto. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Miguel  Francisco  Aráoz,  de  este  vecindario  y  comercio, 
á  fin  de  subvenir  á  las  urgencias  del  ejército  de  mi  mando,  ha 
entregado  en  esta  comisaría  cinco  mil  pesos  en  dos  partidas,  á 


—  323  — 

saber  :  la  una  de  mil  cuatrocientos  pesos  y  la  otra  de  tres  mil 
seiscientos  pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  su  favor 
contra  las  cajas  de  esa  capital;  en  cuya  virtud  lo  participo  á 
Y.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  tomar  las  providencias  más  oportu- 
nas, para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas  cajas 
la  expresada  cantidad. 
Dios,  etc. 

Tucurnán,  12  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 
«  Don  Miguel  Francisco  Aráoz  ...  la  expresada  cantidad. » 
Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  interesado  pa- 
ra que  le  sirva  de  suficiente  libramiento,   lo  pongo  en  noticia 
de  V.  E.  á  fin  de  que  se  digne  providenciar  lo  conveniente  para 
su  puntual  cumplimiento. 
Dios,  etc. 

Tucurnán,  12  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Para  dar  vado  á  los  negocios  que  corren  á  mi  cargo  con  el 
orden  y  celeridad  que  corresponde  y  más  que  nunca  exigen  las 
actuales  circunstancias,  he  nombrado  por  auditor  de  guerra  al 
doctor  don  Silvestre  Icazate,  y  por  escribano  á  don  Manuel 
Antonio  Gallegos,  vecino  emigrado  de  la  ciudad  de  Salta,  por 
concurrir  en  ambos  las  precisas  circunstancias  de  suficiencia, 
probidad  y  patriotismo  para  el  fiel  cumplimiento  de  sus  respec- 
tivas funciones;  y  espero  que  V.  E.  se  servirá  aprobar  estos 
nombramientos,  en  la  inteligencia  que  don  Manuel  Gallegos  no 
ha  tenido  título  de  escribano  por  V.  E.  ni  por  el  gobierno  pe- 


324  — 


ninsular,  y  que  en  uso  de  sus  facultades  que  me  están  conferi- 
das, lo  lie  habilitado  por  aquel  nombramiento  para  fiel  de  fechos 
sin  signo  hasta  obtener  su  superior  aprobación. 


Dios,  etc. 


Tucuiuáu.  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor 


Queda  en  mi  poder  el  libramiento  que  me  ha  dirigido  V.  E. 
importante  tres  mil  seiscientos  cincuenta  y  nueve  pesos  fuertes 
cuatro  reales  contra  don  Pelayo  Arozena  y  á  favor  de  la  comi- 
saría del  ejército  de  mi  mando,  cuya  cantidad  y  otra  de  mil 
doscientos  treinta  y  cuatro  pesos  medio  real  que  por  endoso  de 
una  libranza  gira  en  los  mismos  términos  don  Francisco  del  Sar 
ha  prometido  dicho  Arozena  entregar  dentro  de  cuatro  días 
desde  la  fecha,  de  cuyo  resultado  avisaré  á  V.  E.  oportuna- 
mente. 

Dios,  etc. 

Tucuinán,  12  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Devuelvo  á  Y.  E.  el  adjunto  expediente  con  el  informe  del 
comisario  del  ejército  de  mi  mando,  según  V.  E.  me  ordena. 
Dios,  etc. 

Tucuinán,  12  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Francisco  Martínez,  con  el  objeto  de  remediar  las  ur- 
gentes atenciones  del  ejército  de  mi  mando,  ha  entregado  en  la 
comisaria  de  él  mil  cien  pesos  para  que  se  satisfagan  á  su  dis- 


—  325  — 

posición  en  las  cajas  de  esa  capital,  en  cuya  virtud  lo  participo 
á  V.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  tomar  las  providencias  oportunas 
para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas  cajas  la 
expresada  cantidad  á  la  persona  que  disponga  el  referido  Mar- 
tínez. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 

«  Don  Francisco  Martínez  ...  á  la  persona  que  disponga  el  re- 
ferido Martínez. » 

Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  interesado  para 
que  le  sirva  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  noticia  de 
V.  E.  á  efecto  de  que  se  digne  providenciar  lo  conveniente  para 
su  puntual  cumplimiento. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  el  informe  original  que  ha  dado  el  comi- 
sario de  este  ejército  sobre  la  solicitud  del  presbítero  don  Fran- 
cisco Patino  en  la  parte  que  le  comprende,  á  consecuencia  del 
superior  decreto  de  V.  E.  que  se  sirvió  transcribirme  en  oficio 
de  25  del  próximo  pasado,  á  que  contesto. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


—  326 


Excelentísimo  señor : 

Don  Miguel  Francisco  Aráoz,  de  este  comercio,  ha  entrega- 
do en  esta  comisaría  del  ejército  de  mi  mando  quinientos  pesos 
con  la  calidad  de  que  se  libren  á  su  favor  contra  las  cajas  de 
esa  capital,  en  cuya  virtud  lo  participo  á  V.  E.  á  fin  de  que  se 
sirva  tomar  las  providencias  oportunas  para  que  sin  la  menor 
demora  se  entregue  en  dichas  cajas  á  la  disposición  del  referi- 
do interesado  la  expresada  cantidad. 

Dios,  etc. 

Tucimiíín,  12  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«  Don  Miguel  Francisco  Aráoz  ...  la  expresada  cantidad.  » 
Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  interesado  para 
que  le  sirva  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  noticia  de 
V.  E.  á  fin  de  que  se  digne  providenciar  lo  conveniente  para 
su  puntual  cumplimiento. 
Dios,  etc. 

Tucuüián,  12  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Paso  á  manos  de  Y.  E.  el  adjunto  estado  de  fuerza  efectiva 
y  armamento  con  que  se  halla  el  ejército  en  esta  fecha. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  diciembre  de  1812. 


—  327  — 

Excelentísimo  señor : 

Cumpliendo  con  lo  que  V.  E.  me  ordena  lie  hecho  saber  por 
orden  del  día  á  todo  el  ejército  de  mi  mando  su  superior  reso- 
lución sobre  que  á  las  mujeres  de  los  oficiales,  y  en  defecto  de 
éstas  á  sus  hijos,  y  en  falta  de  ellos  á  las  madres,  se  les  dé  una 
gratificación  de  cien  pesos,  guardándose  el  mismo  orden  con 
respecto  á  los  sargentos,  cabos  y  soldados,  cuya  gratificación 
debe  entenderse  de  cincuenta  pesos,  sin  perjuicio  de  la  pensión 
militar,  que  deberán  percibir,  para  cuyo  efecto  remitiré  la  ra- 
zón que  V.  E.  me  ha  pedido,  luego  que  me  la  pase  el  mayor  ge- 
neral don  Eustoquio  Díaz  Vélez,  encargado  de  formarla. 

Dios,  etc. 

Tucumáu,  12  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Los  informes  que  V.  E.  me  pide  sobre  la  aptitud,  ilustración, 
talentos  y  adhesión  de  los  emigrados  del  Perú  que  merezcan 
ser  colocados  en  los  empleos  civiles,  políticos,  militares  y  ecle- 
siásticos y  en  particular  sobre  el  doctor  don  Manuel  Ulloa  y 
don  Pedro  Azcárate  para  los  destinos  que  expresa  V.  E.,  exi- 
gen gran  atención  y  mucha  cautela  para  no  aventurar  sus  su- 
periores resoluciones  ;  en  esta  virtud  procuraré  adquirir  todas 
las  noticias  necesarias  á  fin  de  satisfacer  como  corresponde  á 
los  deseos  de  Y.  E.  con  la  posible  brevedad. 

Dios,  etc. 

Tucumíín,  12  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Habiéndose  resuelto  el  recurso  de  nulidad  que  interpuso  el 
doctor  don  Pedro  Antonio  Arias  Yelásquez  sobre  la  elecciones 


—  328  — 

de  diputados  de  Salta  que  hicieron  los  patriotas  emigrados  de 
aquella  ciudad  en  las  personas  del  coronel  don  José  Moldes  y 
don  Mariano  Sarratea,  declarando  no  haber  lugar  á  dicha  nuli- 
dad y  ser  válida  y  subsistente  la  elección,  según  aparece  de  la 
adjunta  copia  del  expediente  que  corre  agregado  al  principal 
de  las  elecciones,  lo  participo  á  V.  E.  para  su  superior  inteli- 
gencia y  gobierno. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  16  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Cumpliendo  con  la  superior  orden  de  V.  E.  de  23  del  próxi- 
mo pasado,  acompaño  copia  de  la  nota  de  medicinas  y  sales 
que  se  necesitan  para  poner  en  el  mejor  pie  posible  el  hospital 
de  este  ejército,  que  me  ha  pasado  el  primer  médico  de  él  con 
el  correspondiente  oficio  de  remisión,  que  igualmente  va  en  co- 
pia, en  el  que  me  hace  presente  la  necesidad  de  otro  boticario 
más  para  el  desempeño  de  todas  las  funciones  de  este  cargo,  la 
que  pongo  en  consideración  de  V.  E.  á  fin  de  que  se  digne  aten- 
derla. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  16  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Antes  de  ocurrir  á  V.  E.  el  mayor  general  don  Eustoquio 
Díaz  Yélez  manifestando  los  deseos  que  le  asisten  de  que  se  le 
exonere  de  su  actual  encargo  entabló  verbalmente  igual  soli- 
citud ante  mí  para  sólo  contraerse  al  desempeño  de  su  empleo 
de  teniente  coronel  de  dragones:  no  accedí  por  la  utilidad  de 
su  persona  en  dicho  encargo,  y  porque  creí  que  desistiese  de  su 


—  329  — 

pretensión:  pero  habiendo  insistido  en  ella  con  un  empeño  exi- 
gente, juzgando  cpie  sus  servicios  bien  notorios  le  hacen  digno 
de  toda  consideración,  para  que  no  se  le  desatienda  en  una  so- 
licitud en  que  ha  manifestado  el  más  decidido  interés,  cum- 
pliendo con  lo  que  V.  E.  me  ordena  en  su  oficio  de  10  del  co- 
rriente, he  venido  en  admitirle  la  renuncia  que  ha  hecho  del 
expresado  empleo  de  mayor  general,  con  la  calidad  de  que  con- 
tinuará sirviéndolo  interinamente  hasta  que  Y.  E.  se  digne 
nombrar  quien  ejerza  sus  veces. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Para  las  barcas  que  se  están  construyendo  con  destino  al  río 
Pasaje  necesito  una  barrica  y  media  de  brea  y  una  barrica  de 
alquitrán,  las  cuales,  para  su  más  pronta  conducción,  pueden 
venir  en  barriles  de  á  dos  arrobas  y  traerse  en  cargueros  por 
los  correos  sin  mayor  estorbo  ni  incomodidad. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Eemito  á  V.  E.  el  estado  de  la  fuerza  y  armamento  con  que 
han  llegado  las  seis  divisiones  del  número  2,  que  forman  un  ba- 
tallón al  mando  de  don  Benito  Álvarez,  según  manifesté  áV.E.; 
ya  los  tengo  á  todos  con  armas  y  se  va  aumentando  con  algu- 
nos reclutas. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 


—  330 


Excelentísimo  señor : 

He  tenido  varias  denuncias  del  correo  José  Carrandi,  vizcaí- 
no de  nación,  de  que  tanto  al  venir  como  á  su  regreso,  es  con- 
ductor de  noticias  forjadas  en  contra  de  la  causa  sagrada ;  y 
conceptuando  perjudicial  su  permanencia  en  esa  ocupación,  lo 
aviso  á  V.  E.  para  que  se  digne  disponer  que  se  le  separe  de 
ella  y  prive  de  ese  medio  de  hacernos  la  guerra,  que,  como  V.  E. 
conoce,  no  es  el  de  menor  consecuencia. 

Dios,  etc. 

Tucurnán,  24  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

En  cumplimiento  de  la  superior  orden  de  Y.  E.  de  10  del  co- 
rriente no  perderé  ocasión  alguna  de  las  que  suelen  presentar- 
se, y  en  su  defecto  tomaré  las  providencias  que  considere  más 
oportunas,  para  que  del  modo  menos  gravoso  se  devuelvan  á 
esa  capital  las  carretillas  que  en  varias  expediciones  lian  sali- 
do para  este  ejército,  dejando  las  muy  precisas  para  su  ser- 
vicio. 

Dios,  etc. 

Tucumáii,  24  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Tendré  muy  presente  todo  lo  que  V.  E.  me  previene  para  re- 
glar mi  correspondencia  con  Tristán  y  Goyeneche,  en  cualquier 
ocurrencia. 

Doy  á  V.  E.  las  más  expresivas  gracias  por  las  consideracio- 
nes que  á  virtud  de  mi  recomendación  se  ha  dignado  dispen- 


—  331  — 

sarles  á  los  prisioneros  coroneles  Barreda,  Suárez  y  capitán 
Viscarra,  cuyas  asignaciones  de  50  pesos  mensuales  tendré  pre- 
sentes, para  el  caso  de  celebrar  con  Tristán  ó  Goyeneche  un 
convenio  para  el  abono  de  lo  que  importen  las  asistencias  su- 
ministradas á  los  prisioneros  de  ambas  partes. 

Quedo  persuadido  de  los  justos  motivos  políticos  que  con 
respecto  á  nuestras  relaciones  exteriores  han  retraído  á  V.  E. 
de  publicar  mi  contestación  á  Goyeneche,  y  por  los  que  lia 
acordado  se  den  al  público  en  extracto  para  satisfacer  su  cui- 
dado y  curiosidad  ambos  oficios  de  contestación.  También  que- 
do muy  prevenido  del  reencargo  que  me  hace  Y.  E.  sobre  que 
guarde  lo  que  anteriormente  se  me  ha  insinuado  acerca  de  la 
conducta  á  que  ya  nos  precisa  la  del  general  Goyeneche,  en 
cuyo  particular  procuraré  proceder  con  la  madurez,  celo  y  pru- 
dencia que  V.  E.  me  recomienda. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor: 

Don  Pelayo  Arozena  ha  entregado  en  esta  comisaría  del  ejér- 
cito de  mi  mando  tres  mil  setecientos  cincuenta  y  nueve  pesos 
fuertes  cuatro  reales  á  virtud  del  libramiento  de  doña  Magda- 
lena Pueyrredón  que  se  sirvió  V.  E.  endosar  á  mi  favor  como 
general  en  jefe,  con  fecha  24  del  próximo  pasado  y  dirigirme 
con  oficio  del  mismo  día,  y  lo  participo  á  V.  E.  para  su  superior 
inteligencia  y  gobierno. 

Dios,  etc. 

Tucuiuán,  24  de  diciembre  de  1812. 


33i 


Excelentísimo  señor : 

Por  el  oficio  de  V.  E.  de  10  del  comente  quedo  impuesto 
que  en  aqnel  mismo  día  salieron  dos  carretillas  conduciendo 
pólvora  para  este  ejército  de  mi  mando ;  que  dentro  de  pocos 
días  saldrían  á  marchas  redobladas  setenta  ú  ochenta  pardos  y 
morenos  de  los  que  anteriormente  me  ha  comunicado  V.  E.  se 
estaban  alistando  con  este  objeto  y  que  no  cesará  V.  E.  de  tra- 
bajar para  aumentar  el  número  de  los  de  esta  clase,  de  todo  lo 
que  doy  á  V.  E.  las  debidas  gracias. 

Dios,  etc. 

Tucurnán,  24  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  del  oficio  de  V.  E.  de  10  del  corriente  en 
que  me  previene  V.  E.  que  con  la  misma  fecha  ordenaba  al  go- 
bernador intendente  de  Córdoba  que  incontinenti  remitiese  á 
mi  disposición,  de  cuenta  del  estado,  cuantos  zapatos  hubiese 
hechos  en  aquella  ciudad,  y  que  continuasen  haciéndolos  con 
el  mismo  destino  hasta  completar  el  número  de  tres  ó  cuatro 
mil  pares;  cuyo  auxilio  será  muy  oportuno,  por  no  haber  en 
este  pueblo  manos  suficientes  para  abastecer  de  todos  los  que 
se  necesitan,  y  así  doy  á  V.  E.  las  gracias. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  enterado  de  la  suma  escasez  que  hay  en  esa  ciudad  de 
herreros  forjadores  y  oficiales  de  lima,  y  de  la  superior  resolu- 
ción de  V.  E.  de  sacarlos  de  otras  partes,  á  cuyo  efecto  se  ha 


—  333  — 

servido  V.  E.  ordenar  al  gobernador  intendente  de  Córdoba  so- 
licite y  dirija  á  este  destino  con  la  posible  brevedad  los  que  hu- 
biese allí,  y  que  entretanto  caminaría  dentro  de  dos  días  José 
Antonio  Correa,  único  que  se  ha  podido  encontrar  en  ésa,  de 
que  doy  á  V.  E.  las  gracias. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Por  las  dos  actas  de  elecciones  de  diputados  que  han  hecho 
los  decididos  de  Salta  y  Jujuy,  y  final  decisión  sobre  el  recurso 
de  nulidad  que  de  la  elección  de  los  dos  diputados  de  aquella 
capital  de  provincia  interpuso  el  doctor  don  Pedro  Antonio 
Arias  Yelásquez,  que  todo  he  remitido  á  V.  E.  en  copia,  se  ha- 
brá instruido  V.  E.  que  los  tres  diputados  electos  son  el  coro- 
nel don  José  Moldes,  don  Mariano  de  Sarratea  y  el  doctor  don 
Pedro  Pablo  Vidal,  que  actualmente  residen  en  esa,  cuyas  cir- 
cunstancias recomendables  habrán  llenado  seguramente  los 
deseos  que  manifiesta  V.  E.  en  su  oficio  de  10  del  corriente,  á 
que  contesto. 

Dios,  etc. 

Tucurnáu,  24  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Tomás  Manuel  de  Anchorena,  animado  de  los  sentimien- 
tos patrióticos  que  le  caracterizan  y  con  el  objeto  de  subvenir 
á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias  de  este  ejército  de  mi 
mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría  cinco  mil  pesos  con  la 
calidad  de  que  se  libren  á  favor  de  su  hermano  don  Mariano 
Meólas  de  Anchorena  contra  las  cajas  de  esa  capital,  en  cuya 


—  334  — 

virtud  lo  participo  á  V.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  expedir  las  pro- 
videncias más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  de- 
mora se  entregue  en  dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  la  dis- 
posición del  expresado  don  Mariano  Nicolás. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue: 

«  Don  Tomás  Manuel  de  Ancborena  ...  á  la  disposición  del 
expresado  don  Mariano  Nicolás.  » 

Y  habiendo  entregado  dicbo  oficio  original  al  interesado  que 
le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  noticia  de  V.  E. 
para  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucuinán,  24  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor: 

Don  Miguel  Francisco  Aráoz,  con  el  objeto  de  subvenir  á  las 
continuas  erogaciones  de  este  ejército  de  mi  mando,  ba  exhibi- 
do en  esta  comisaría  siete  mil  pesos  con  la  calidad  de  que  se  le 
libren  á  su  favor  contra  las  cajas  de  esa  capital,  en  cuya  virtud 
lo  participo  á  V.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  expedir  las  providen- 
cias más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se 
entregue  en  dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  la  disposición 
del  interesado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 


—  335  — 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  Y.  E.  lo  que  sigue  : 
«  Don  Miguel  Francisco  Aráoz  ...  á  la  disposición  del  intere- 
sado. » 

Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado 
Aráoz  que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  no- 
ticia de  Y.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 

Excelentísimo  señor : 

Se  han  recibido  para  gastos  y  consumo  del  ejército  de  mi 
mando,  en  plata  y  efectos,  pertenecientes  una  y  otros  á  don  Juan 
José  Sarratea,  seis  mil  novecientos  ochenta  y  ocho  pesos  seis 
reales,  cuya  cantidad  ha  pedido  su  encargado  don  Francisco 
Gurruchaga  se  libre  contra  las  cajas  de  esa  capital  á  favor  de 
dicho  Sarratea;  en  cuya  virtud  se  servirá  Y.  E.  expedir  las  ór- 
denes oportunas  para  que  sin  la  menor  demora  se  exhiba  en  di- 
chas cajas  al  referido  interesado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 

En  oficio  de  este  día  digo  á  Y.  E.  lo  que  sigue: 
«  Se  han  recibido  ...  al  referido  interesado.  » 

Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado  Gu- 
rruchaga, que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en 
noticia  de  Y.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  diciembre  de  1812. 


336 


Excelentísimo  seuor : 

Acompaño  á  V.  E.  la  adjunta  representación  del  coronel  don 
Martín  Kodrígiiez  :  la  solicitud  que  contiene  me  parece  atendi- 
ble por  los  fundamentos  que  expone,  habiéndome  manifestado 
repetidas  veces  los  deseos  que  le  animan  de  servir  en  cuanto 
se  le  ocupe.  V.  E.,  sin  embargo,  resolverá  lo  que  fuere  de  su 
superior  agrado. 

Dios,  etc. 

Tucumán.  24  de  diciembre  de  1812. 


Excelentísimo  señor : 

Xo  ha  venido  el  plan  de  marchar  á  Arequipa  sin  entrar  en 
Potosí,  que  dice  V.  E.  me  remite  para  los  objetos  que  pueda 
convenir  en  el  curso  de  la  expedición,  y  lo  aviso  á  V.  E.  para 
que  se  digne  dirigírmelo  en  primera  oportunidad  por  lo  iitil 
que  puede  serme  su  conocimiento,  y  en  contestación  á  su  supe- 
rior oficio  de  28  del  pasado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Ha  llegado  á  ésta  el  resto  de  las  divisiones  que  se  ha  servi- 
do V;  E.  enviar  de  repuesto  á  este  ejército  de  mi  mando,  y  lo 
participo. á  V.  E.  para  su  superior  inteligencia  y  gobierno. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 


337   — 


Excelentísimo  señor: 

Quedo  impuesto  del  superior  decreto  de  V.  E.  de  13  del  pró- 
ximo pasado,  que  se  sirve  insertarme  en  oficio  del  14,  librado  á 
solicitud  del  alférez  don  Gregorio  Salvatierra,  mandándole  ex- 
pedir el  despacho  de  alférez  de  dragones  de  este  ejército,  que 
he  recibido  y  al  que  daré  el  curso  que  corresponda,  según  V.  E. 
me  previene,  después  de  tomar  los  conocimientos  necesarios. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Tendré  muy  presente,  con  todo  el  respeto  que  se  merece,  la 
recomendación  que  se  digna  Y.  E.  dirigirme  á  favor  del  alcalde 
de  primer  voto  don  Gregorio  Ferreyra  y  demás  capitulares  que 
emigraron  de  Potosí,  para  que  en  atención  á  su  indigencia  y 
triste  situación  les  proporcione  los  auxilios  que  crea  oportunos, 
y  sean  compatibles  con  las  ocurrencias  y  erogaciones  que  me 
rodean,  con  arreglo  á  sus  clases,  á  los  servicios  que  han  hecho, 
á  los  sacrificios  que  hayan  sufrido  y  al  estado  en  que  se  hallen. 
Esta  conducta  observé  exactamente  en  Jujuy  con  todos  los  emi- 
grados, y  la  he  continuado  en  ésta;  pero  son  tantos  los  que  pi- 
den y  se  hallan  necesitados,  ya  por  desidia  los  unos  y  ya  por 
falta  de  arbitrios  los  otros,  que  no  bastaría  para  satisfacer  á  to- 
dos el  cerro  de  Potosí  convertido  en  plata.  V.  E.  puede  reposar 
en  la  firme  confianza  que  no  omitiré  medio  alguno  de  los  que 
estén  á  mis  alcances  para  alivio  y  consuelo  de  estos  desgracia- 
dos americanos. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 

DOC.   ARCH.    BELGKANO.—   T.    IV  22 


—  338 


Excelentísimo  señor : 

Satisfaciendo  á  los  deseos  de  V.  E.  de  saber  claramente  si 
don  Esteban  Hernández  es  apto  ó  no  para  el  desempeño  del 
nuevo  empleo  de  teniente  gobernador  de  Santiago  del  Estero 
que  se  le  ha  conferido,  debo  asegurar  á  V.  E.  que  por  ahora  lo 
supongo  con  suficiente  capacidad  para  el  efecto,  y  que  si  en  lo 
sucesivo  acreditase  lo  contrario,  lo  informaré  á  V.  E.  exponién- 
dole mi  sentir,  según  crea  que  lo  exijan  los  intereses  de  la  pa- 
tria, único  término  adonde  se  dirigen  todas  mis  operaciones. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Ha  llegado  á  ésta  el  oficial  don  Patricio  Beldón,  y  don  Anto- 
nio Cano  tengo  noticia  ha  quedado  enfermo  en  Córdoba,  y  lo 
participo  á  V.  E.  para  su  inteligencia  y  gobierno. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Cumpliendo  con  la  superior  orden  de  V.  E.  de  14  del  próxi- 
mo pasado,  he  hecho  saber  en  el  ejército  de  mi  mando  que,  con 
motivo  de  pasar  al  ejército  de  la  Banda  Oriental  el  coronel  don 
Marcos  Balcarce,  que  servía  como  jefe  interino  del  estado  ma- 
yor de  esa  capital,  ha  resuelto  V.  E.  avocarse  el  conocimiento 
y  disposiciones  que  se  expidan  por  dicho  jefe,  hasta  nueva  re- 
solución, y  lo  participo  á  V.  E.  en  contestación. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 


—  339 


Excelentísimo  señor : 

En  cumplimiento  de  lo  que  Y.  E.  me  ordena  en  su  oficio  de 
26  del  próximo  pasado,  he  hecho  notoria  en  el  ejército  de  mi 
mando  la  declaración  de  indulto  expedida  por  V.  E.  en  decreto 
de  28  de  noviembre  último,  que  viene  inserta  en  la  Gaceta  nú- 
mero 36,  haciendo  entender  de  que  la  fecha  del  bando  publica- 
do ofreciendo  premios  á  los  aprensores  ó  denunciantes  es  de  24 
del  mismo,  y  que  el  plazo  que  se  señala  para  la  presentación 
deberá  correr  desde  la  fecha  de  dicho  oficio  en  lugar  de  la  del 
expresado  decreto  de  28  de  noviembre  que  en  él  se  prefija  ;  y 
lo  participo  á  V.  E.  en  contestación. 

Dios,  etc. 

Tucunián,  12  ele  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  veinticinco  barriles  de  pólvora,  que  supongo 
contendrán  los  veinticinco  quintales  de  la  misma  especie,  de 
que  me  habla  V.  E.  en  su  oficio  de  28  de  diciembre  próximo 
pasado,  pero  no  las  dos  mil  piedras  de  chispa  ;  y  lo  participo  á 
Y.  E.  para  su  superior  inteligencia  y  que  se  digne  disponer  la 
remisión  de  éstas  á  la  mayor  brevedad. 

Dios  guarde,  etc. 

Tucumíín,  12  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  la  representación  del  barón  de  Holmberg  con  el 
decreto  marginal  de  V.  E.  de  20  del  próximo  pasado,  y  oídas  las 


—  340  — 


personas  á  que  se  refiere,  informaré  sobre  todos  los  artículos 
que  comprende  dicha  representación,  según  V.  E.  me  ordena. 
Dios,  etc. 


Tucmnán,  12  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor 


El  regimiento  número  G  se  halla  sin  coronel  ni  teniente  co- 
ronel, y  no  sé  si  se  les  ha  dado  de  baja.  Ignoro  igualmente  si 
las  compañías  del  regimiento  número  2  que  están  al  servicio 
de  este  ejército  de  mi  mando,  y  á  quienes  les  he  puesto  de  co- 
mandante á  don  Benito  Álvarez  con  aprobación  de  V.  E.,  que 
la  he  recibido  en  este  último  correo,  han  sido  dadas  de  baja  en 
su  regimiento  y  podrán  servir  para  crear  con  ellas  otro  nuevo 
en  este  ejército.  Hago  presente  todo  esto  á  Y.  E.  porque  tengo 
observado  que  mientras  los  jefes  de  los  regimientos  no  lo  son 
en  propiedad,  no  toman  todo  el  enipeño  que  debe  desearse  en 
su  organización  y  disciplina,  con  grave  perjuicio  del  servicio 
militar. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  el  informe  que  me  ha  pedido  del  comisa- 
rio de  este  ejército  acerca  de  la  conducta  del  capitán  don  José 
María  Echauri  cuando  este  oficial  con  parte  de  su  compañía  le 
alcanzó  en  el  camino  de  Oruro  y  sobre  la  noticia  de  que  le  qui- 
tó unas  cargas  de  plata  del  caudal  que  conducía. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 


—  341  — 

Excelentísimo  señor : 

Don  Francisco  Martínez,  con  el  objeto  de  subvenir  á  las  con- 
tinuas erogaciones  pecuniarias  del  ejército  de  mi  mando,  ha 
exhibido  en  esta  comisaría  dos  mil  pesos  con  la  calidad  de  que 
se  libren  á  su  favor  contra  las  cajas  del  estado  que  existen  en 
esa  capital ;  en  cuya  virtud  lo  participo  á  Y.  E.  á  fin  de  que  se 
sirva  expedir  las  providencias  más  oportunas  y  eficaces  para 
que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas  cajas  la  referi- 
da cantidad  á  disposición  del  interesado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«Don  Francisco  Martínez  ...  á  disposición  del  interesado.  » 
Y  habiendo  pasado  dicho  oficio  original  al  expresado  Martí- 
nez, lo  pongo  en  noticia  de  Y.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Juan  de  Dios  Aguirre,  con  el  objeto  de  subvenir  á  las 
actuales  erogaciones  pecuniarias  del  ejército  de  mi  mando,  ha 
exhibido  en  esta  comisaría  mil  ochocientos  pesos,  con  la  cali- 
dad de  que  se  libren  á  su  favor  contra  las  cajas  generales  del 
estado  que  existen  en  esa  capital,  en  cuya  virtud  lo  participo  á 
Y.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  expedir  las  providencias  más  opor- 
tunas y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en 


-  342  — 

dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  la  disposición  del  interesa- 
do, pues  este  crédito  merece  especial  atención  porque  en  cir- 
cunstancias las  más  necesarias  y  en  que  estaba  casi  absoluta- 
mente exhausta  la  caja  militar,  por  la  franqueza  de  éste  y  otros 
individuos  podré  dar  una  buena  cuenta  á  las  divisiones  que  se 
bailan  próximas  á  marchar  sobre  Salta  y  Jujuy. 
Dios,  etc. 

Tucunián,  23  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  Y.  E.  lo  que  sigue : 

«  Don  Juan  de  Dios  Aguirre  ...  próximas  á  marchar  sobre 
Salta  y  Jujuy. » 

Y  habiendo  entregádole  dicho  oficio  original  al  expresado 
Aguirre,  que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en 
noticia  de  Y.  E.  páralos  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucumán.  23  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Mariano  Castrillo,  con  el  objeto  de  subvenir  á  las  actua- 
les erogaciones  pecuniarias  del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhi- 
bido en  esta  comisaría  mil  seiscientos  pesos,  con  la  calidad  de 
que  se  libren  á  su  favor  contra  las  cajas  generales  del  estado 
que  existen  en  esa  capital,  en  cuya  virtud  lo  participo  á  Y.  E. 
á  fin  de  que  se  sirva  expedir  las  (órdenes)  providencias  más  opor- 
tunas y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  por 
dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  interesado  ; 
pues  este  crédito  merece  especial  atención  porque  en  circuns- 
tancias las  más  necesarias  y  en  que  estaba  casi  absolutamente 


—  343  — 

exhausta  la  caja  militar,  por  la  franqueza  de  éste  y  otros  indi- 
viduos podré  dar  una  buena  cuenta  á  las  divisiones  que  se  ha- 
llan próximas  á  marchar  sobre  Salta  y  Jujuy. 
Dios,  etc. 

Tucuinán,  24  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  Y.  E.  lo  que  sigue  : 

«  Don  Mariano  Castrillo  ...  á  marchar  sobre  Salta  y  Jujuy.  » 

Y  habiéndole  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado 

Castrillo,  que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en 

noticia  de  Y.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor: 

Don  Francisco  Martínez,  con  el  objeto  de  subvenir  á  las  con- 
tinuas erogaciones  pecuniarias  del  ejército  de  mi  mando,  ha 
exhibido  en  esta  comisaria  dos  mil  quinientos  pesos,  con  la  ca- 
lidad de  que  se  libren  á  su  favor  contra  las  cajas  generales  del 
estado  que  existen  en  esa  capital;  en  cuya  virtud  lo  participo 
á  Y.  E.  á  fin  de  que  se  sirva  expedir  las  providencias  más  opor- 
tunas y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  por 
dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  interesado; 
pues  este  crédito  merece  especial  atención  porque  en  circuns- 
tancias las  más  necesarias  y  en  que  estaba  casi  absolutamente 
exhausta  la  caja  militar,  por  la  franqueza  de  éste  y  otros  indi- 
viduos podré  dar  una  buena  cuenta  alas  divisiones  que  se  ha- 
llan próximas  á  marchar  sobre  Salta  y  Jujuy. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  enero  de  1813. 


-  344  — 

Excelentísimo  señor : 

Como  el  correo  aún  no  lia  llegado,  hago  á  Y.  E.  este  extraor- 
dinario dándole  cuenta  de  que  las  avanzadas  del  ejército  se  ha- 
llan en  el  Pasaje  y  que  en  la  semana  entrante  estará  en  marcha 
todo  él ;  pues  mañana  salen  los  batallones  del  número  1,  el  mar- 
tes el  resto  del  tren  y  el  jueves  el  regimiento  de  dragones,  y 
para  el  viernes  ó  sábado  los  escuadrones  de  esta  milicia  que  me 
acompañan. 

Hubiera  querido  que  el  ejército  hubiese  marchado  más  unido 
y  más  pronto,  pero  ha  sido  imposible,  porque  debiéndose  com- 
poner y  arreglar  su  armamento  según  se  ha  ido  concluyendo  y 
habilitándose,  así  se  han  despachado  los  cuerpos,  y  aun  algu- 
nos de  ellos  han  salido  sin  llevarlo  completo,  que  después  se  les 
ha  remitido. 

La  casi  ninguna  deserción  que  han  experimentado  los  cuer- 
pos en  marcha  es  el  barómetro  que  me  manifiesta  el  contento  y 
alegría  de  la  tropa  y  el  espíritu  que  la  anima  contra  los  enemi- 
gos de  la  patria,  según  me  instruyen  los  respectivos  jefes  que 
muy  á  menudo  me  dan  los  partes  oportunos,  sin  embargo  de  no 
haberles  dado  más  que  unas  buenas  cuentas  de  á  cuatro  pesos 
á  unos  y  de  á  tres  á  otros,  y  hasta  de  á  dos  por  la  escasez  de 
numerario  en  que  me  hallo  y  de  que  espero  que  V.  E.  me  re- 
medie. 

Todo  es  soportable,  menos  la  falta  de  dinero  para  las  preci- 
sas atenciones  y  poder  contentar  á  la  tropa  de  cuando  en  cuan- 
do, como  sucede;  admirándome  yo  mismo  de  este  prodigio  que 
sólo  puede  observarse  entre  los  soldados  de  la  patria  y  no  entre 
los  mercenarios,  tales  como  son  nuestros  enemigos  que  luego 
que  les  faltan  con  la  asignación  diaria  me  consta  que  no  guar- 
dan respeto  alguno  á  sus  oficiales. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  enero  de  1813. 


—  345  — 

Excelentísimo  señor : 

La  sumaria  que  V.  E.  me  La  mandado  hacer  al  teniente  co- 
ronel don  Juan  Eamón  Balcarce,  no  se  ha  podido  concluir  toda- 
vía, sin  embargo  de  que  me  consta  se  trabaja  diariamente  en 
ella ;  luego  que  se  halle  en  estado  la  remitiré  sin  pérdida  de 
momento. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«Don  Francisco  Martínez  ...  á  marchar  sobre  Salta  y  Jujny.» 
T  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado  Mar- 
tínez, que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  no- 
ticia de  V.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Se  le  han  tomado  en  compra  á  don  Bernardo  Canibe  y  Puca- 
coba,  de  este  comercio,  varios  efectos  para  vestuarios  del  ejér- 
cito de  mi  mando,  que  importan  doscientos  sesenta  y  dos  pesos 
cuatro  reales,  cuya  cantidad  ha  pedido  se  libre  á  su  favor  con- 
tra las  cajas  generales  del  estado  que  existen  en  esa  capital ; 
en  cuya  virtud  se  dignará  V.  E.  expedir  las  providencias  más 
oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue 
por  dichas  cajas  á  disposición  del  interesado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  enero  de  1813. 


—  346  — 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 

«  Se  le  han  tomado  en  compra  á  don  Bernardo  Canibe  y  Pu- 
cacoba  ...  á  disposición  del  interesado.  » 

Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado  Ca- 
nibe, que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  noti- 
cia de  V.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

He  llegado  á  entender  que  se  vende  en  esa  capital  la  Carta 
del  americano  impugnando  la  opinión  de  Blanco  en  su  periódi- 
co sobre  la  declaración  de  la  independencia  de  Caracas.  La  lec- 
tura de  éste  y  otros  papeles  de  su  clase,  que  serán  absoluta- 
mente desconocidos  en  el  Perú,  es  de  la  mayor  importancia 
para  generalizar  los  verdaderos  principios  de  nuestra  sagrada 
causa,  uniformar  la  opinión  y  electrizar  los  espíritus  de  todos 
los  americanos  poniéndoles  de  manifiesto  sus  derechos,  su  con- 
ducta desde  que  la  España  usurpó  estos  estados,  y  la  de  los 
tiranos  en  oprimirnos  y  degradarnos  hasta  querernos  reducir  á 
la  condición  de  las  bestias.  Espero,  pues,  que  V.  E.  se  digne 
remitirme  treinta  ó  más  ejemplares  de  esta  carta  ó  de  otros 
equivalentes  para  introducirlos  y  repartirlos  por  las  cuatro  pro- 
vincias del  Perú,  y  que  la  fuerza  del  convencimiento  sobre  la 
justicia  del  gran  sistema  que  defendemos  concurra  con  la  de 
las  armas  á  arrojar  de  nuestro  suelo  á  los  enemigos  de  nuestra 
libertad  y  felicidad  común. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  enero  de  1813. 


347  — 


Excelentísimo  señor : 

Don  José  Velásquez,  subteniente  de  artillería,  se  halla  gra- 
vemente enfermo  y  en  peligro  de  muerte.  Este  individuo  hace 
una  falta  muy  grande  en  este  ejército,  por  ser  el  único  inteli- 
gente para  la  formación  de  mixtos  y  dirección  del  parque  de 
artillería  y  es  de  primera  necesidad  el  que  V.  E.  mande  otro  de 
igual  suficiencia  y  probidad  y  supla  sus  veces,  que  según  tengo 
entendido,  puede  serlo  un  hermano  suyo  residente  en  esa  capital. 

Xo  es  menos  necesario  que  igualmente  se  sirva  V.  E.  remi- 
tirme tres  ó  cuatro  oficiales  de  artillería  de  buenos  conocimien- 
tos en  las  diferentes  materias  de  este  ramo,  pues  aunque  los 
que  tengo  aquí  son  sujetos  de  honor  y  de  acreditada  comporta- 
ción, muchos  de  ellos  carecen  de  los  suficientes,  porque  no  han 
tenido  motivos  para  adquirirlos. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Habiendo  insistido  don  Clemente  Zavaleta  en  la  renuncia 
que  había  hecho  ante  V.  E.  del  empleo  de  protector  de  la  fábri- 
ca de  fusiles  de  esta  ciudad,  teniendo  presente  lo  prevenido  por 
V.  E.  y  atendiendo  á  la  consideración  que  merecen  sus  impor- 
tantes servicios  á  la  patria,  le  he  admitido  por  decreto  de  ayer 
la  renuncia,  y  he  dispuesto  que  el  alférez  de  artillería  don  Juan 
Ceballos  se  reciba  de  los  útiles  de  la  fábrica  bajo  formal  inventa- 
rio, y  que  las  cuentas  sobre  el  manejo  las  rinda  dicho  Zavaleta 
ante  el  señor  gobernador  intendente  de  esta  provincia ;  todo  lo 
que  participo  á  V.  E.  para  su  superior  inteligencia  y  gobierno. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  24  de  enero  de  1813. 


—  348  — 

Excelentísimo  señor: 

Quedo  enterado  de  las  providencias  que  se  ña  servido  V.  E. 
expedir  para  la  remisión  de  los  útiles  y  medicinas  que  pedí  á 
V.  E.  en  oficio  de  31  de  diciembre,  como  necesarios  para  poner 
en  el  mejor  pie  posible  el  hospital  del  ejército  de  mi  mando ; 
tendré  muy  presente  lo  que  V.  E.  me  previene  acerca  del  estu- 
cñe  de  cirugía  y  algunas  medicinas  que  trae  de  su  cuenta  el  ci- 
rujano don  Francisco  Eamiro,  que  camina  para  este  destino,  y 
;í  su  arribo  no  me  olvidaré  de  reclamar  el  par  de  pistolas  que 
trae  para  agregarlas  al  armamento  de  este  ejército,  según  V.  E. 
me  ordena. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  del  nombramiento  que  ña  ñecño  V.  E.  de 
teniente  gobernador  de  Santiago  del  Estero  en  el  capitán  don 
Mariano  Sarassa. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  euero  de  1813. 


Excelentísimo  señor: 

Luego  que  llegue  á  este  ejército  el  teniente  coronel  don  José 
Bolaños  le  daré  el  destino  en  que  lo  considere  útil,  según  con- 
venga mejor  á  los  intereses  del  estado,  como  V.  E.  me  ordena 
en  oficio  de  11  del  corriente,  á  que  contesto. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 


—  349  — 

Excelentísimo  señor : 

El  ejército  que  tengo  el  honor  de  mandar  se  ha  complacido 
conmigo  de  los  valientes  esfuerzos  de  sus  camaradas  del  ejér- 
cito del  norte  para  arrollar  á  los  tiranos  que  abriga  Montevi- 
deo, y  felicita  á  Y.  E.  por  la  victoria  del  31  del  pasado,  ofre- 
ciendo imitar  su  ejemplo  para  dar  pruebas  á  la  patria  de  que 
son  hermanos  de  aquellos  héroes. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  las  adjuntas  listas  de  los  oficiales  y  demás  in- 
dividuos del  batallón  número  2  que  dejan  asignaciones  en  esa 
capital,  para  que  V.  E.  se  digne  darles  el  curso  que  corresponda. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 
(Keservado.) 

Excelentísimo  señor : 

Á  fin  de  no  aventurar  el  acierto  en  la  propuesta  que  me  or- 
dena V.  E.  haga  de  los  sujetos  del  ejército  de  mi  mando  que 
crea  aptos  para  desempeñar  con  talento,  honor  y  destreza  el 
empleo  de  mayor  general  de  dicho  ejército,  meditaré  con  algu- 
na detención  sobre  el  particular,  y  procederé  á  verificarla  con 
entera  libertad,  sin  consideración  á  las  graduaciones  y  aten- 
diendo sólo  al  mérito,  idoneidad  é  importancia  personal  de  los 
oficiales  que  sirven  á  mis  órdenes,  según  V.  E.  me  previene. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 


—  350 


Excelentísimo  señor : 

Habiendo  dispuesto  que  el  coronel  graduado  don  Eustoquio 
Díaz  Vélez  continúe  en  la  mayoría  de  este  ejército  interina- 
mente hasta  que  se  nombre  por  V.  E.  quien  deba  ejercerla  en 
propiedad  mediante  su  renuncia,  y  debiendo  marchar  este  in- 
dividuo hoy  á  tomar  el  mando  de  las  divisiones  que  están  en 
marcha,  he  omitido  nombrar  otro  que  ejerza  sus  funciones,  se- 
gún V.  E.  me  ordena,  hasta  que  se  provea  en  propiedad  dicho 
empleo,  y  lo  aviso  á  V.  E.  en  contestación. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Con  esta  fecha  me  da  parte  la  comisaría  de  este  ejército  ha 
ber  recibido  seiscientas  cincuenta  y  ocho  con  siete  octavos 
onzas  de  oro  sellado,  las  que  ha  entregado  el  administrador  de 
correos  de  esta  ciudad  don  Diego  Euíz  de  Huidobro,  y  lo  par- 
ticipo á  V.  E.  para  su  superior  inteligencia  y  gobierno. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Se  le  están  debiendo  á  don  Juan  Bautista  Belaunde  doscien- 
tos cincuenta  y  cuatro  pesos  tres  reales,  parte  de  mayor  canti- 
dad á  que  ascendió  un  fondo  de  cobre  que  se  le  tomó  en  Jujuy 
con  cuarenta  y  una  arrobas  para  la  fundición  de  los  morteros  y 
obuses  que  se  fabricaron  en  aquella  ciudad  y  cuatro  ollas  de 
fierro  para  el  uso  de  la  tropa,  todo  á  justa  tasación  que  se  ve- 
rificó por  mi  orden,  y  no  permitiendo  las  continuas  erogaciones 


—  351  — 

de  este  ejército  el  que  se  satisfaga  dicha  cantidad  en  esta  caja 
militar,  se  servirá  V.  E.  disponer  el  pago  de  ella  en  las  cajas 
generales  del  estado  que  existen  en  esa  capital,  á  disposición 
de  dicho  interesado. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 

«  Se  le  están  debiendo  á  don  Juan  Bautista  Belaunde  ...  á 
disposición  de  dicho  interesado.  » 

Y  habiéndole  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado 
Belaunde,  que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en 
noticia  de  V.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Se  le  han  tomado  en  compra  á  don  Fernando  López,  del  co- 
mercio de  Salta,  varios  efectos  para  vestuarios  del  ejército  de 
mi  mando  y  uso  de  la  maestranza,  que  importan  trescientos  se- 
tenta y  seis  pesos  con  cuatro  reales,  cuya  cantidad  ha  pedido 
se  libre  á  su  favor  contra  las  cajas  principales  del  estado  que 
existen  en  esa  capital ;  en  esta  virtud  se  dignará  V.  E.  expedir 
las  providencias  más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  me- 
nor demora  se  entregue  por  dichas  cajas  á  disposición  del  inte- 
resado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 


—  352 


Excelentísimo  señor : 

En  oñcio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«  Se  le  han  tomado  en  compra  á  don  Fernando  López,  del  co- 
mercio de  Salta,  varios  efectos  ...  por  dichas  cajas  á  disposición 
del  interesado. » 

Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado  Ló- 
pez, que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  noti- 
cia de  V.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tncumán,  26  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  José  Manuel  Silva,  con  el  objeto  de  subvenir  á  las  ac- 
tuales erogaciones  pecuniarias  de  este  ejército  de  mi  mando,  ha 
exhibido  en  esta  comisaría  tres  mil  quinientos  pesos  con  la  ca- 
lidad de  que  se  libren  á  su  favor  contraías  cajas  del  estado  que 
existen  en  esa  capital,  en  cuya  virtud  lo  participo  á  V.  E.  á  fin 
de  que  se  sirva  expedir  las  providencias  más  oportunas  y  efi- 
caces para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  por  dichas  ca- 
jas la  referida  cantidad  á  disposición  del  interesado. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  26  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«  Don  José  Manuel  Silva,  con  el  objeto  de  subvenir  ...  la  ex- 
presada cantidad  á  disposición  del  interesado.  » 

Y  habiéndole  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado 


—   353  — 

Silva,  que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  no- 
ticia de  V.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 
Dios,  etc. 

Tucuiníín,  26  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Guillermo  Orinachea,  con  el  objeto  de  subvenir  á  las 
actuales  erogaciones  pecuniarias  de  este  ejército  de  mi  mando, 
ha  exhibido  en  esta  comisaría  tres  mil  pesos,  con  la  calidad  de 
que  se  libren  á  su  favor  contra  las  cajas  del  estado  que  existen 
en  esa  capital,  en  cuya  virtud  lo  participo  á  Y.  E.  á  fin  de  que 
se  sirva  expedir  las  providencias  más  oportunas  y  eficaces  para 
que  sin  la  menor  demora  se  entregue  por  dichas  cajas  la  referi- 
da cantidad  á  disposición  del  interesado. 

Dios,  etc. 

Tucurnán,  26  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  Y.  E.  lo  que  sigue : 

«  Don  Guillermo  Ormachea,  con  el  objeto  de  subvenir  ...  la 
referida  cantidad  á  disposición  del  interesado.  >> 

Y  habiéndole  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado 
Ormachea,  que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en 
noticia  de  Y.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucnmán,  26  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Han  salido  ya  los  batallones  de  cazadores  y  del  número  2,  y 
mañana  seguirán  los  batallones  del  regimiento  número  6  :  todo 

DOC.   ARCH.    BELGRAXO.   —  T.    IV  23 


—  354  — 

está  en  movimiento,  y  con  días  de  intermedio  continuarán  las 
marchas  los  del  número  1,  el  de  pardos  y  morenos,  el  tren  y  los 
cuatro  escuadrones  del  regimiento  de  dragones  ligeros,  con  al- 
gunos de  los  dragones  de  la  milicia  patriótica  de  esta  ciudad : 
la  partida  exploradora  de  caballería  está  en  Tatasto  y  las  avan- 
zadas en  el  río  de  las  Piedras. 

La  tropa  marcha  con  el  mayor  orden,  llena  de  alegría  y  entu- 
siasmo para  arrojar  á  los  tiranos  de  las  Provincias  Unidas ;  de 
su  disciplina  y  subordinación  me  prometo,  mediante  Dios,  los 
resultados  más  favorables,  y  sobre  todo  el  gran  aprecio  que 
hacen  de  sus  bayonetas,  habiendo  conocido  la  importancia  de 
esta  arma,  y  que  á  su  presencia  nuestros  enemigos  abandonan 
el  puesto. 

Tengo  la  gran  complacencia  de  decir  á  V.  E.  que  no  ha  habi- 
do queja  alguna  de  los  individuos  del  ejército,  y  que  sin  embar- 
go de  su  número  el  vecindario  ha  dormido  con  las  puertas 
abiertas  y  ha  logrado  la  tranquilidad  y  seguridad  de  un  modo 
prodigioso ;  pues  ninguno  ha  faltado  á  los  respetos  debidos  al 
pueblo  ni  á  los  habitantes  de  la  jurisdicción. 

Xo  hallo  cómo  elogiar  esta  conducta  debida  al  celo  y  vigi- 
lancia de  los  jefes  y  oficiales,  que  asegura  la  victoria  de  la  pró- 
xima acción  á  que  marchamos,  y  promete  arrojar  á  los  enemigos 
de  las  Provincias  Unidas  que  ansian  porque  nos  acerquemos 
para  libertarse  de  la  cruel  tiranía  que  sufren. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  copia  de  una  carta  dirigida  por  el  mayor 
general  Tristán  al  marqués  del  Valle  de  Tojo  desde  la  Laguna, 
más  acá  del  Arenal,  con  fecha  29  de  septiembre  último,  que  ha 
llegado  á  mis  manos  y  la  retengo  original.   Considero  que  su 


—  355  — 

publicación  en  la  Gaceta  con  algunas  notas  ó  referencias  del 
redactor,  y  la  (lela  adjunta  lista  queme  pasó  de  los  oficiales 
prisioneros  que  debían  ser  auxiliados  con  el  dinero  que  condu- 
cía el  parlamentario  anterior,  de  que  di  aviso  á  V.  E.,  sería  muy 
importante  para  hacer  ver  á  los  pueblos  la  impudencia  de  estos 
tiranos,  que  sólo  tratan  de  sostenerse  con  el  embuste  y  la  pa- 
traña, y  al  mismo  tiempo  la  injuria  que  hace  á  los  infelices  ta- 
rijeños,  amigos  inseparables  de  los  que  defendemos  el  sistema 
de  la  razón  y  la  justicia. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  copias  de  las  últimas  contestaciones  ofi- 
ciales que  he  tenido  con  el  mayor  general  Tristán,  y  por  ellas 
verá  Y.  E.  no  se  verificará,  por  ahora,  el  canje  de  prisioneros 
que  propuso. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  las  adjuntas  listas  y  estado  general  de  los  in- 
dividuos que  han  muerto  en  la  gloriosa  acción  del  24  de  sep- 
tiembre último. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  12  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Habiendo  renunciado  don  Mariano  Sarratea  el  cargo  de  di- 
putado por  la  ciudad  de  Salta,  que  se  le  confió  en  la  elección 


—  356  — 

de  que  di  aviso  á  V.  E.,  la  junta  electoral  de  aquella  ciudad, 
después  de  admitida  la  renuncia,  procedió  á  nueva  elección,  la 
que  ba  recaído  en  el  doctor  don  José  Agrelo,  y  por  defecto  de 
éste  en  el  doctor  don  Xicolás  Herrera,  según  aparece  de  la  acta 
respectiva,  que  con  la  representación  de  la  renuncia  y  demás 
diligencias  consiguientes  forma  un  expediente,  del  que  acom- 
paño copia  á  Y.  E.  para  su  superior  inteligencia  y  gobierno. 
Dios,  etc. 

Tucumán,  14  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

El  teniente  de  dragones  don  Manuel  Várela  Gundín  regresa 
por  su  enfermedad  habitual  rebajado  del  regimiento  de  drago- 
nes :  ba  desempeñado  bien  sus  obligaciones,  y  me  sirvió  en  el 
24  y  25  de  septiembre  con  bonor,  según  se  lo  be  acreditado  en 
el  memorial  en  que  me  pide  su  licencia  para  esa  :  es  acreedor  á 
la  atención  de  V.  E.  y  no  dudo  que  la  obtendrá. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  27  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Á  don  Luis  García,  teniente  de  dragones,  lo  mando  á  dispo- 
sición de  V.  E.  rebajado  de  su  regimiento,  y  acompaño  copia 
del  documento  que  acredita  su  mala  conducta  en  la  vida  priva- 
da, al  mismo  tiempo  que  su  desempeño  en  las  acciones  de  gue- 
rra :  éstas  duran  pocos  instantes,  cuando  la  conducta  de  un 
buen  oficial  debe  residir  en  él  todos  los  momentos  de  su  vida  : 
Y.  E.  dispondrá  respecto  de  este  individuo  lo  que  creyese  justo. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  27  de  enero  de  1813. 


—  357 


Excelentísimo  senor : 

El  teniente  coronel  graduado  don  José  Bernaldes  Polledo, 
capitán  y  comandante  interino  que  ha  sido  del  escuadrón  de 
Msares  que  hubo  en  este  ejército,  pasa  á  disposición  de  V.  E. 
á  causa  de  sus  indisposiciones  continuas  desde  su  arribo  á  es- 
tos países  y  de  las  que  no  puede  aliviarse. 

Á  poco  tiempo  de  haberme  recibido  del  mando  de  este  ejér- 
cito por  licencia  que  á  solicitud  de  don  Juan  Martín  Pueyrre- 
dón  concedí  á  su  hermano  don  Juan  Andrés  por  cuatro  meses, 
obtuvo  la  comandancia  interina  referida. 

Se  ha  comportado  en  ella  con  honor,  y  hecho  su  servicio  á 
mi  satisfacción  en  Humahuaca,  en  su  salida  hasta  Cangrejillos 
con  don  Juan  Eamón  Balcarce,  en  la  retirada  desde  dicho  Hu- 
mahuaca hasta  ésta,  habiéndose  hallado  en  la  acción  de  las 
Piedras. 

Para  la  acción  del  24  de  septiembre  le  nombré  de  comandan- 
te de  la  división  de  la  caballería  de  la  ala  izquierda,  donde  se 
comportó  bien,  y  aunque  tuvo  que  replegarse,  subsistió  con  los 
restos  de  ella  á  las  inmediaciones  de  la  plaza  hasta  que  se  le 
mandó  retirar  por  el  señor  mayor  general,  y  según  el  informe 
de  éste,  y  otros  reservados  que  he  tomado,  desempeñó  como  un 
bravo  su  servicio. 

Luego  le  envié  con  su  escuadrón  en  la  fuerza  que  á  las  órde- 
nes del  expresado  mayor  general  mandé  á  perseguir  al  enemi- 
go, y  se  portó  con  el  mayor  denuedo  en  las  ocasiones  que  se  le 
presentaron. 

Es,  pues,  para  mi  concepto  un  oficial  de  mérito,  digno  de  las 
consideraciones  de  V.  E.  y  acreedor  á  sus  gracias. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  27  de  enero  de  1813. 


—  358  — 

Excelentísimo  señor : 

Don  Miguel  Francisco  Aráoz,  con  el  objeto  de  subvenir  á  las 
continuas  erogaciones  pecuniarias  del  ejército  de  mi  mando,  lia 
exhibido  en  esta  comisaría  mil  cien  pesos,  é  igualmente  se  le  han 
tomado  para  el  consumo  del  mismo  ejército  varios  efectos  impor- 
tantes ciento  cincuenta  y  seis  pesos  con  cuatro  reales,  cuyas  can- 
tidades suman  el  total  de  mil  doscientos  cincuenta  y  seis  pesos 
cuatro  reales,  que  ha  pedido  se  le  libren  á  su  favor  contra  las  ca- 
jas principales  del  estado  que  existen  en  esa  capital;  en  esta  vir- 
tud se  servirá-  V.  E.  expedir  las  providencias  más  oportunas  y 
eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  por  dichas 
cajas  á  disposición  del  interesado. 

Dios,  etc. 

Tucurníín,  30  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 

«Don  Miguel  Francisco  Aráoz,  con  el  objeto  de  subvenir  ... 
por  dichas  cajas  á  disposición  del  interesado. » 

Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado 
Aráoz,  que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  no- 
ticia de  V.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucuiuán,  30  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor: 

Se  han  tomado  en  compra  en  esta  ciudad  varios  efectos  per- 
tenecientes á  don  Juan  José  Sarratea,  residente  en  ésa.  para 
vestuarios  y  demás  consumo  del  ejército  de  mi  mando,  impor- 


—  859  — 

tantes  dos  mil  trescientos  seis  pesos  un  real,  cuya  cantidad  con 
quinientos  pesos  que  se  lian  entregado  en  esta  comisaría  de 
cuenta  del  mismo  interesado,  asciende  al  total  de  dos  mil  ocho- 
cientos seis  pesos  un  real,  los  que  ha  pedido  el  que  hace  sus 
veces  en  ésta,  se  libren  á  su  favor  contra  las  cajas  principales 
del  estado  que  existen  en  esa  capital;  en  esta  virtud  se  dignará 
Y.  E.  expedir  las  providencias  más  oportunas  y  eficaces  para 
que  sin  la  menor  demora  se  entregue  por  dichas  cajas  á  dispo- 
sición del  expresado  Sarratea. 
Dios,  etc. 

Tucuniíín,  30  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Con  esta  fecha  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 

«  Se  han  tomado  en  compra  en  esta  ciudad  varios  efectos  ... 
á  disposición  del  expresado  Sarratea.  » 

Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  encargado  por 
el  interesado,  que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo 
en  noticia  de  Y.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  30  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Se  le  han  tomado  en  compra  á  don  Francisco  Martínez,  resi- 
dente en  ésta,  varios  efectos  para  el  vestuario  y  demás  consumo 
del  ejército  de  mi  mando,  que  importan  nueve  mil  novecientos 
setenta  pesos  un  real,  cuya  cantidad  ha  pedido  se  libre  á  su  fa- 
vor contra  las  cajas  principales  del  estado  que  existen  en  esa 
capital;  en  esta  virtud  se  dignará  Y.  E.  expedir  las  providen- 


—  360  — 


cias  más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se 
entregue  por  dichas  cajas  á  disposición  del  interesado. 
Dios,  etc. 


Tucnnián,  30  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor 


Con  esta  fecha  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue: 

«  Se  han  tomado  en  compra  á  don  Francisco  Martínez,  resi- 
dente en  ésta,  varios  efectos  ...  por  dichas  cajas  á  disposición 
del  interesado. » 

Y  habiendo  entregado  dicho  oficio  original  al  expresado  Mar- 
tínez, que  le  servirá  de  suficiente  libramiento,  lo  pongo  en  noti- 
cia de  V.  E.  para  los  efectos  consiguientes. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  30  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  la  adjunta  representación  del  teniente  coronel 
don  Benito  Álvarez,  comandante  interino  del  batallón  número  2 
en  este  ejército  de  mi  mando,  sobre  el  derecho  que  tiene  á  la 
presa  que  hizo  en  el  río  del  Paraná,  cerca  de  la  Bajada,  á  prin- 
cipios de  agosto  del  año  próximo  pasado,  para  que  V.  E.  se  dig- 
ne darle  el  curso  que  corresponda. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  30  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  dos  relaciones  :  la  una  del  cabo  primero 
de  la  tercera  compañía  del  regimiento  de  infantería  número  1 


—  361  — 

sobre  haber  cumplido  los  cuatro  tiempos  de  á  cinco  años  sin 
deserción,  uso  de  licencia  ni  incurrir  en  fealdad  alguna ;  y  la 
otra  del  cabo  segundo  de  la  sexta  compañía  de  dicho  regimien- 
to sobre  haber  cumplido  los  tres  tiempos  de  á  cinco  años  con 
los  mismos  requisitos,  para  que  V.  E.  se  digne  declararlos  acree- 
dores al  goce  de  los  premios  correspondientes. 
Dios,  etc. 

Tucnmán,  30  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Doña  María  Dolores  y  doria  Isabel  Millán,  ambas  vecinas  de 
esta  ciudad,  se  ofrecieron  á  coser,  y  han  cosido  sin  interés  al- 
guno tantas  camisas  para  el  ejército  de  mi  mando  cuantas  co- 
rresponden, según  el  importe  de  la  costura,  al  valor  de  dos  fusi- 
les; lo  participo  á  V.  E.  para  su  superior  inteligencia,  y  que 
dignándose  mandarlo  publicar  en  la  Gaceta  sirva  de  satisfacción 
á  las  interesadas,  de  estímulo  á  cuantos  se  tengan  por  verdade- 
ros patriotas  y  de  confusión  y  oprobio  á  los  miserables  egoístas. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  30  de  enero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

El  papel  adjunto  es  muy  curioso,  y  se  me  había  traspapelado 
desde  los  primeros  días  que  cayó  en  mis  manos  entre  la  corres- 
pondencia de  Tristán  :  esa  legión  eclesiásticomilitar  merece  que 
llegue  á  noticia  de  todos  para  que  sirva  de  ejemplo  cuando  se 
halla  tan  respetablemente  autorizada. 

Dios,  etc. 

Tncumíín,  31  de  enero  de  1813. 


—  362  — 


Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  la  adjunta  solicitud  de  Domingo  Morales,  sol- 
dado inválido  de  la  primera  compañía  del  regimiento  número  6, 
para  que  V.  E.  usando  de  la  humanidad  que  le  caracteriza,  se 
digne  mirar  con  especial  conmiseración  á  este  infeliz  que  ha 
perdido  una  pierna  en  defensa  de  nuestra  libertad,  y  expedirle 
la  cédula  que  como  á  tal  inválido  le  corresponde. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  31  de  enero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Al  amanecer  de  mañana  saldré  con  los  escuadrones  de  dra- 
gones de  la  milicia  patriótica  de  esta  ciudad,  resto  de  las  tro- 
pas, y  dejo  delegado  con  mis  facultades  del  ejército  al  goberna- 
dor intendente  de  la  provincia  don  Feliciano  Antonio  Chiclana, 
para  que  atienda  cuanto  queda  aquí  perteneciente  al  ejército. 

Sigue  el  buen  orden  en  las  marchas,  y  la  casi  ninguna  deser- 
ción: el  contento  de  la  tropa  es  general  y  sus  deseos  de  ir  á 
batirse ;  si  continúa  el  entusiasmo,  como  espero  en  el  Todopo- 
deroso, la  victoria  es  nuestra. 

Los  enemigos,  según  las  últimas  noticias,  están  muy  descui- 
dados y  en  festejos  con  la  jura  de  las  constituciones  españolas 
en  Salta ;  parece  que  no  creen  que  estamos  capaces  de  irlos  á 
atacar. 

Dios,  etc. 

Tucumán,  31  de  enero  de  1813. 


—  363  — 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  el  plan  de  marchas  hacia  Arequipa  sin  entrar  en 
Potosí,  que  se  sirve  V.  E.  remitirme,  y  de  él  haré  el  uso  que 
convenga,  según  las  circunstancias. 

Dios,  etc. 

Banda  sur  del  río  del  Pasaje,  10  de  febrero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Luego  que  las  circunstancias  lo  permitan  recibiré  declara- 
ción á  varios  sujetos  que  siguen  á  este  ejército  sobre  la  conduc- 
ta del  coronel  Huici;  pues  al  presente  no  tengo  documentos 
justificativos  sobre  el  particular,  sino  noticias  de  personas  fide- 
dignas, ni  las  atenciones  que  me  rodean  me  permiten  adquirir- 
las hasta  que  se  concluya  la  presente  marcha  sobre  Salta  y 
Jujuy. 

Dios,  etc. 

Banda  sur  del  río  del  Pasaje,  10  de  febrero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  la  adjunta  carta  de  don  Manuel  Bulnes,  para 
que  impuesto  V.  E.  de  los  nobles  y  generosos  deseos  que  le  asis- 
ten á  este  individuo  de  sacrificarse  en  obsequio  de  nuestra  sa- 
grada causa,  se  digne  acceder  á  su  solicitud. 

Dios,  etc. 

Banda  sur  del  río  del  Pasaje,  10  de  febrero  de  1813. 


364  — 


Excelentísimo  seüor : 

La  infantería,  los  escuadrones  de  dragones  de  la  milicia  pa- 
triótica de  la  valerosa  é  inmortal  Tucuinán,  la  división  de  arti- 
llería y  respectivos  parques  se  hallan  en  la  banda  norte  del 
Pasaje  al  mando  del  mayor  general  don  Eustoquio  Díaz  Yélez, 
después  de  haber  logrado  su  tránsito  sin  mayor  perjui ció;  pues 
mediante  los  favores  visibles  del  cielo  hemos  hallado  el  río  ca- 
paz de  vadearse  en  una  estación  en  que  rara  ó  ninguna  vez  se 
consigue  esta  felicidad. 

Mi  segundo,  el  expresado  mayor  general,  ha  trabajado  con  la 
mayor  eficacia,  é  igualmente  los  comandantes  y  oficiales  de  los 
respectivos  cuerpos,  habiendo  el  de  cazadores  con  su  tropa  qui- 
tado algunos  estorbos  para  que  el  agua  no  fuese  tan  abundante 
en  el  canal  principal;  y  así  es  que  habiendo  dado  principio  al 
paso  por  su  cuerpo,  ayer  á  más  de  las  ocho  de  la  mañana,  hoy  á 
las  cinco  de  la  tarde  se  ha  concluido  con  lo  principal,  y  espero 
que  el  día  de  mañana  que  llegará  el  regimiento  de  dragones  de 
la  patria  y  algunos  útiles  que  me  faltan,  acabaremos  con  esta 
empresa,  difícil  á  la  verdad  para  continuar  nuestra  marcha. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Costa  sur  del  río  del  Pasaje,  10  de  febrero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Cumpliendo  con  lo  que  Y.  E.  me  ordena  con  fecha  Io  del  co- 
rriente, procedí  este  día  á  prestar  el  reconocimiento  y  compe- 
tente juramento  de  obediencia  á  la  soberana  representación  de 
la  asamblea  nacional  bajo  la  solemnidad  respetuosa  de  las  ar- 
mas de  mi  mando,  y  según  la  fórmula  que  Y.  E.  me  prescribe. 
El  acto  creo  haber  sido  uno  de  los  más  solemnes  que  se  han  ce- 
lebrado en  toda  la  época  de  nuestra  feliz  revolución.  La  bande- 


—  365  — 

ra  del  ejército  fué  conducida  por  el  mayor  general  don  Eusto- 
quio  Díaz  Vélez  á  quien  llevábamos  en  medio  el  coronel  don 
Martín  Eodríguez  y  yo,  escoltados  de  una  compañía  de  grana- 
deros que  marchaba  á  son  de  música.  Formado  el  ejército  en 
cuadro  se  situó  en  medio  dicho  mayor  general  con  la  bandera, 
proclamé  al  ejército  anunciándole  la  nueva  que  motivaba  aquel 
acto,  é  hice  leer  en  voz  alta  el  oficiocircular  de  V.  E.  é  impreso 
adjunto.  Inmediatamente  presté  por  mi  parte  el  juramento  á 
presencia  de  las  tropas  y  bajo  la  fórmula  prescriptaante  el  ma- 
yor general,  quien  lo  ejecutó  del  mismo  modo  ante  mí.  Conti- 
nuaron después  los  coroneles  y  comandantes  del  ejército,  y 
concluido  el  juramento  de  éstos,  interrogué  bajo  la  misma  fór- 
mula á  todos  los  individuos  que  formaban  el  cuadro,  quienes 
con  sus  expresiones  y  la  alegría  de  sus  semblantes  manifesta- 
ban la  sinceridad  de  sus  promesas  y  el  júbilo  que  había  causa- 
do en  todos  el  logro  de  sus  justos  deseos.  Colocando  después  el 
mayor  general  su  espada  en  cruz  con  la  astabandera,  todas  las 
tropas  en  desfilada  la  fueron  besando  de  uno  en  uno,  y  finali- 
zado este  acto,  volvió  el  mismo  mayor  general  con  la  bandera 
hasta  el  lugar  de  mi  alojamiento  á  la  cabeza  de  todos  los  cuer- 
pos que  le  seguían  á  son  de  música.  Yo  no  puedo  manifestar  á 
V.  E.  cuánto  ha  sido  el  regocijo  de  las  tropas  y  demás  indivi- 
duos que  siguen  este  ejército :  una  recíproca  felicitación  de  to- 
dos por  considerarse  ya  revestidos  con  el  carácter  de  hombres 
libres,  y  las  más  ardientes  y  reiteradas  protestas  de  morir  antes 
que  volver  á  ser  esclavos,  han  sido  las  expresiones  comunes  con 
que  han  celebrado  tan  feliz  nueva  y  que  deben  afianzar  las  es- 
peranzas de  cimentar  muy  en  breve  el  gran  edificio  de  nuestra 
libertad  civil. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Río  del  Juramento  (en  otro  tiempo  del  Pasaje),  13  de  febrero  de  1813. 


366 


Excelentísimo  señor : 

El  Todopoderoso  lia  coronado  con  una  completa  victoria 
nuestros  trabajos  :  arrollado  con  las  bayonetas  y  los  sables  el 
ejército  al  mando  de  don  Pío  Tristán  se  ha  rendido  del  modo 
que  aparece  de  la  adjunta  capitulación :  no  puedo  dar  á  Y.  E. 
una  noticia  exacta  de  los  muertos  y  heridos  ni  tampoco  de  los 
nuestros,  lo  cual  haré  más  despacio,  diciendo  únicamente  por 
lo  pronto  que  mi  segundo  el  mayor  general  Díaz  Vélez  ha 
sido  atravesado  en  un  muslo  de  bala  de  fusil  cuando  ejercía  sus 
funciones  con  el  mayor  denuedo  conduciendo  la  ala  derecha  del 
ejército  á  la  victoria  en  su  desempeño ;  el  del  coronel  Rodrí- 
guez, jefe  de  la  ala  izquierda,  y  el  de  todos  los  demás  coman- 
dantes de  división  así  de  infantería  como  de  caballería,  é  igual- 
mente el  de  los  oficiales  de  artillería  y  demás  cuerpos  del  ejér- 
cito ha  sido  el  más  digno  y  propio  de  americanos  libres  que 
han  jurado  sostener  la  soberanía  de  las  Provincias  Unidas  del 
Eío  de  la  Plata,  debiendo  repetir  á  V.  E.  lo  que  le  dije  en  mi 
liarte  de  24  de  septiembre  pasado,  que  desde  el  último  soldado 
hasta  el  jefe  de  mayor  graduación,  é  igualmente  el  paisanaje  se 
han  hecho  acreedores  á  la  atención  de  sus  conciudadanos  y  á 
las  distinciones  con  que  no  dudo  que  Y.  E.  sabrá  premiarles. 

Dios  guarde  á  Y.  E.  muchos  años. 

Tablada  de  Salta,  20  de  febrero  (á  la  noche)  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Impuesto  del  soberano  decreto  de  la  asamblea  general  cons- 
tituyente, expedido  con  fecha  3  del  comente,  que  se  sirve  Y.  E. 
comunicarme,  sobre  que  dentro  del  término  de  quince  días,  ó 
antes  si  hubiese  posibilidad,  sean  removidos  de  los  empleos 
eclesiásticos,  civiles  y  militares  todos  los  europeos  residentes 


—  367  — 

en  esa  ciudad  que  no  hayan  obtenido  en  este  término  el  título 
de  ciudadanía,  y  en  el  de  tres  meses  los  demás  que  existan  en 
toda  la  comprensión  del  territorio  de  las  Provincias  Unidas ;  y 
que  desde  este  acto  queden  privados  de  toda  especie  de  sueldo 
ó  pensión  todos  los  europeos  que  sin  ejercer  empleo  disfrutan 
de  semejantes  sueldos  ó  pensiones,  lie  dispuesto  hacerlo  saber 
en  el  ejército  de  mi  mando  para  que  tenga  el  más  exacto  cum- 
plimiento entre  las  personas  á  quienes  comprenda,  y  lo  parti- 
cipo á  V.  E.  en  contestación. 
Dios,  etc. 

Salta,  26  de  febrero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Enterado  del  soberano  decreto  de  la  asamblea  general  cons- 
tituyente, expedido  con  fecha  6  del  corriente,  que  se  ha  digna- 
do V.  E.  transcribirme,  sobre  el  modo  en  que  los  españoles 
europeos  empleados  deben  solicitar  el  título  de  ciudadano  del 
estado  y  requisitos  necesarios  para  entablar  esta  solicitud,  he 
dispuesto  se  comunique  á  quienes  corresponda  para  los  fines 
consiguientes,  y  lo  participo  á  V.  E.  en  contestación. 

Dios,  etc. 

Salta,  26  de  febrero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  del  soberano  decreto  de  la  asamblea  general 
constituyente,  que  se  sirve  V.  E.  comunicarme  con  fecha  4  del 
corriente,  sobre  que  en  los  asuntos  puramente  de  oficio  debe- 
rán entenderse  los  secretarios,  indicando  ser  de  orden  de  la  so- 
berana asamblea  con  el  supremo  poder  ejecutivo  en  derechura, 
previo  el  aviso  inmediato  de  dicho  soberano  cuerpo;  é  igual- 


—  368  — 

mente  de  los  demás  puntos  que  comprende,  así  sobre  el  monte- 
pío militar  y  político  de  que  gozan  las  viudas,  como  sobre  los 
demás  que  le  subsiguen,  y  lo  participo  á  V.  E.  en  contestación. 
Dios,  etc. 

Salta,  26  de  fedrero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Luego  que  llegue  á  Jujuy  tendré  muy  presente  la  superior 
orden  de  V.  E.  sobre  los  ochenta  mil  pesos  en  efectos  que  tiene 
don  José  Alvarado  pertenecientes  á  don  José  Ochotuo,  español 
europeo  :  aunque  temo  que  no  surta  efecto,  porque  si  existían 
en  aquella  ciudad  dichos  efectos,  es  muy  regular  que  los  hayan 
internado  al  Perú  en  todo  el  tiempo  que  ha  estado  en  poder  de 
los  enemigos. 

Dios,  etc. 

Salta,  26  de  febrero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Ya  he  dicho  antes  de  ahora  á  V.  E.  que  para  establecer  co- 
mo corresponde  la  fábrica  de  fusiles  en  Tucumán,  es  necesario 
un  hombre  que  tenga  conocimientos  fundamentales  en  la  mate- 
ria. El  vizcaíno  Eguren  es  muy  útil,  ha  servido  muchísimo  y 
muy  bien,  pues  á  su  celo  é  inteligencia  se  debe  el  haber  com- 
puesto más  de  quinientos  fusiles  antes  de  la  acción  del  Tucu- 
mán, y  el  haber  puesto  corriente  todo  el  armamento  del  ejérci- 
to para  esta  expedición ;  pero  no  sale  de  la  esfera  de  un  mero 
practicón,  y  por  lo  mismo  no  es  suficiente  para  el  perfecto  arre- 
glo de  la  fábrica. 


—  385 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«Don  Domingo  Santi vanes  ...  al  expresado  don  Anselmo.  » 
Y  lo  participo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Francisco  Asencio  Lezania,  del  comercio  de  esta  ciudad, 
con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecunia- 
rias del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  aquí  mil  seiscientos 
pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  contra  las  cajas  naciona- 
les de  esa  capital  á  favor  de  don  Anselmo  Sáenz  Valiente ;  en 
cuya  virtud  se  servirá  V.  E  expedir  las  órdenes  más  oportunas 
y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas 
cajas  la  referida  cantidad  al  expresado  don  Anselmo. 

Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue: 
«  Don  Francisco  Asencio  de  Lezama  ...  al  expresado  don  An- 
selmo. » 

Y  lo  participo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 

DOC.  ARCH.   BELGRANO.—  T.   IV  25 


386 


Excelentísimo  señor : 

Don  Pedro  José  de  Ibazeta,  del  comercio  de  esta  ciudad,  con 
el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias 
del  ejército  de  mi  mando,  lia  exhibido  aquí  dos  mil  tres  pesos 
tres  reales,  con  la  calidad  de  que  se  libren  contra  las  cajas  na- 
cionales de  esa  capital  á  favor  de  don  Anselmo  Sáenz  Valiente  ; 
en  cuya  virtud  se  servirá  Y.  E.  expedir  las  órdenes  más  opor- 
tunas y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en 
dichas  cajas  la  referida  cantidad  al  expresado  don  Anselmo. 

Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  Y.  E.  lo  que  sigue  : 
«  Don  Pedro  José  de  Ibazeta  ...  al  expresado  don  Anselmo.  » 
Y  lo  participo  á  Y.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  Y.  E.  el  testimonio  del  acta  celebrada  para  el 
reconocimiento  de  la  representación  de  la  soberanía  de  los  pue- 
blos en  la  asamblea  general  constituyente  de  las  Provincias 
Unidas  del  Kío  de  la  Plata  y  juramento  de  obediencia  que  se 
prestó  por  el  cabildo  eclesiástico  y  secular,  curas  rectores,  ecle- 
siásticos seculares  y  regulares  y  demás  vecinos  cabezas  de  fa- 
milia de  esta  ciudad. 

Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 


387  — 


Excelentísimo  señor : 

Después  de  una  acción,  tanto  el  que  gana  como  el  que  pier- 
de, sale  descalabrado;  así  me  sucede,  que  todo  hay  que  recom- 
poner, todo  hay  que  arreglar,  y  gente  que  reemplazar  para  po- 
nerme en  estado  de  seguir  mis  marchas;  por  otra  parte,  con  ser 
éste  el  mes  de  las  aguas,  que  los  ríos  están  crecidos,  y  otras  mil 
causas  me  impiden  volar  como  quisiera  para  aprovecharme  del 
terror  de  los  enemigos,  de  modo  que  es  indispensable  entrar  de 
nuevo  á  trabajar,  y  trabajar  con  ahinco  para  volver  al  punto 
de  orden  y  arreglo  en  que  estábamos  cuando  atacamos,  y  asi- 
mismo para  aumentar  la  fuerza  que  por  sí  misma  imponga  el 
respeto  necesario  á  la  del  enemigo  con  el  que  evitemos  la  efu- 
sión de  sangre,  según  ya  lo  dije  á  V.  E.  en  mi  comunicación 
después  de  la  acción  del  Tucumán. 

El  número  6  debió  salir  ayer  tarde  para  Jujuy,  y  el  agua  lo 
impidió ;  pero  hoy  ha  marchado,  y  continuarán  los  demás  cuer- 
pos según  que  se  fuesen  reponiendo ;  pues  además  de  los  heri- 
dos, el  chucho  ha  acometido  con  fuerza,  consiguiente  al  mal 
trato  de  las  marchas,  á  las  lluvias  que  tuvimos  y  al  comer  cuan- 
to encuentra  de  fruta  el  soldado,  que  no  hay  cómo  atajarle  ni 
contenerlo,  por  más  penas  que  se  le  impongan. 

Mis  apuros  son  por  salir  á  la  Puna,  país  que  me  aseguran  es 
más  saludable ;  pero  veo  que  ha  de  pasar  algún  tiempo  para 
allanar  el  sinnúmero  de  dificultades  que  se  presentan  en  unos 
pueblos  destituidos  de  recursos  y  que  además  nos  han  sufrido 
á  nosotros,  á  los  enemigos  y  ahora  tienen  que  atendernos  de 
nuevo. 

La  mayor  falta  que  tengo  es  la  del  numerario,  y  ésta  debe 
hacerse  cada  vez  más  sensible  en  proporción  que  se  vaya  au- 
mentando la  fuerza  del  ejército  :  por  un  milagro  continuado  de 
la  providencia  subsiste  la  tropa  impaga  y  contenta  con  bue- 
nas cuentas  ridiculas  :  después  de  la  acción,  en  estos  días,  he 


—  388  — 

dado  á  los  soldados  cuatro  pesos,  á  los  cabos  cinco  y  á  los  sar- 
gentos seis,  y  rebajado  á  todos  los  oficiales  desde  los  coman- 
dantes abajo  sus  sueldos. 

Creo  que  aún  no  me  será  tan  preciso  el  numerario  para  estas 
atenciones,  que  no  se  deben  perder  de  vista,  como  para  las  sub- 
sistencias entrando  al  Perú,  en  cuyos  pueblos,  por  su  misma  mi- 
seria, no  las  lie  de  encontrar  como  en  éstos  en  que  se  contentan 
los  propietarios  con  recibos  para  mejor  oportunidad. 

Es,  á  mi  ver,  llegada  la  época  de  buscar  todos  recursos  para 
sostener  esta  fuerza  ;  pues  de  ella  depende  el  que  pongamos  en 
libertad  las  provincias  oprimidas,  se  restablezca  el  giro,  se  or- 
ganicen los  diferentes  ramos  que  pueden  proveernos  de  auxi- 
lios, y  el  que  se  adquiera  lo  que  nos  hace  falta. 

Dios,  etc. 

Salta,  6  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Se  le  han  tomado  en  esta  ciudad  á  don  Pedro  José  de  Ibaze- 
ta  treinta  y  cuatro  ollas  de  fierro  para  el  uso  del  ejército  de  mi 
mando,  que  han  importado  ciento  ochenta  pesos,  cuya  cantidad 
ha  pedido  se  libre  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capital  á 
favor  de  don  Ignacio  Pequeño ;  en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E. 
expedir  las  órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la 
menor  demora  se  entregue  en  dictias  cajas  al  expresado  Pe- 
queño. 

Dios,  etc. 

Salta,  13  de  marzo  de  1813. 


—  389 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  Y.  E.  lo  que  sigue  : 
«  Se  le  han  tomado  en  esta  ciudad  ...  al  expresado  Pequeño.» 
Y  lo  transcribo  á  Y.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Salta,  13  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Pedro  Pablo  Arias  Yelásquez,  con  el  objeto  de  subvenir 
á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias  del  ejército  de  mi  man- 
do, ha  exhibido  en  esta  comisaría  ocho  mil  quinientos  pesos, 
con  la  calidad  de  que  se  libren  á  su  favor  contra  las  cajas  na- 
cionales de  esa  capital ;  en  cuya  virtud  se  servirá  Y.  E.  expedir 
las  órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  de- 
mora se  entregue  en  dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  dispo- 
sición del  expresado  Yelásquez. 

Dios,  etc. 

Salta,  13  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  Y.  E.  lo  que  sigue  : 
«Don  Pedro  Pablo  Arias  Yelásquez  ...  al  expresado  Velás- 
quez. » 

Y  lo  transcribo  á  Y.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Salta,  13  de  marzo  de  1813. 


390 


Excelentísimo  señor : 

Remito  las  adjuntas  declaraciones  que  se  han  tomado  á  dos 
granaderos  y  un  dragón,  que  después  de  la  salida  de  Goyene- 
ehe  de  Potosí  fueron  puestos  en  libertad  y  se  dirigieron  á  este 
punto. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  21  de  marzo  de  181 3. 

Excelentísimo  señor : 

Las  adjuntas  copias  de  número  1  á  4  manifiestan  á  V.  E.  los 
sentimientos  de  la  ciudad  de  La  Plata,  y  disposiciones  toma- 
das para  guardar  el  orden  y  tranquilidad ;  los  del  pueblos  de 
...  y  de  la  villa  de  Tarija,  que  dirijo  á  V.  E.  para  su  conoci- 
miento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  25  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Sírvase  V.  E.  mandar  que  se  me  remitan  dos  quintales  de 
cera  buena  del  Brasil  ó  la  Habana,  en  la  primera  oportuni- 
dad que  se  presente,  para  los  usos  del  ejército. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  25  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Cumpliendo  con  lo  que  V.  E.  me  ordena  con  fecha  de  26  del 
pasado,  le  he  hecho  saber  á  don  Benito  Álvarez,  comandante 


—  391  — 

interino  del  batallón  número  2,  lo  resuelto  por  la  soberana  asam- 
blea sobre  las  represas  hechas  á  la  provincia  del  Paraguay,  no 
sólo  de  lo  perteneciente  al  estado,  sino  también  á  los  particu- 
lares, y  que  tanto  él  como  los  demás  represadores,  siendo  acree- 
dores á  la  octava  parte  délas  indicadas  represas,  serán  gratifi- 
cados con  ella  luego  que  se  concluya  la  negociación  que  se  ha 
entablado  con  la  expresada  provincia. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  21  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Impuesto  del  soberano  decreto  de  la  asamblea  nacional  cons- 
tituyente del  23  del  próximo  pasado,  expedido  á  consecuencia 
de  la  representación  hecha  por  el  sargento  mayor  del  depósito 
de  reclutas,  don  Javier  Igarzábal,  sobre  el  modo  como  debería 
proceder  cuando  en  proceso  que  se  hallaba  siguiendo  contra 
un  oficial  de  artillería  se  hacía  necesaria  la  constancia  de  la 
deposición  del  señor  diputado  Vidal,  he  dispuesto  se  comuni- 
que en  el  ejército  de  mi  mando  para  su  puntual  observancia, 
según  V.  E.  me  ordena  en  su  oficio  de  24  del  mismo,  á  que  con- 
testo. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  21  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  la  Gaceta  del  12  del  corriente  que  V.  E.  se  sirve 
incluirme  y  en  su  consecuencia  expediré  las  órdenes  convenien- 
tes comunicándolas  á  quienes  corresponda,  para  que  tenga  el 
debido  cumplimiento  el  indulto  general  de  8  del  mismo  conce- 


—  392  — 

diclo  por  la  soberana  asamblea,  según  V.  E.  me  ordena  en  oficio 
de  17  del  próximo  pasado,  á  que  contesto. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  21  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

He  recibido  la  cédula  de  inválidos  sencillos  que  V.  E.  se  ha 
dignado  expedirle  al  soldado  de  la  primera  compañía  del  regi- 
miento número  6,  Domingo  Morales,  que  perdió  una  pierna  en 
la  acción  de  Suipacha,  y  en  cumplimiento  de  lo  que  V.  E.  me 
ordena  he  dispuesto  se  le  dé  el  curso  correspondiente. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  21  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

He  recibido  las  dos  cédulas  que  con  fecha  de  26  del  próximo 
pasado  se  ha  servido  V.  E.  expedir,  la  una  á  favor  de  Ignacio 
Mendoza,  cabo  segundo  de  la  sexta  compañía  del  regimiento 
número  1,  declarándole  acreedor  al  premio  de  seis  reales  al  mes 
sobre  su  prest :  y  la  otra  de  José  Frutos,  cabo  primero  de  la 
tercera  compañía  del  dicho  regimiento,  declarándole  el  premio 
de  nueve  reales  en  la  misma  forma,  á  las  que  daré  el  curso  que 
corresponde. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  21  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Hallándose  de  comandante  interino  del  regimiento  número  6 
en  el  ejército  de  mi  mando  don  Francisco  Pico,  teniente  gober- 


—  393  — 

nador  de  esta  ciudad,  y  debiendo  estar  expedito  para  marchar 
á  la  cabeza  de  dicho  regimiento  en  el  momento  que  se  le  orde- 
ne, he  nombrado  con  esta  fecha  en  su  lugar  al  teniente  coronel 
don  José  Bolaños  para  que  ejerza  el  expresado  cargo  con  el 
sueldo  de  su  grado,  y  espero  de  la  prudencia  y  justificación  de 
este  individuo  lo  desempeñará  con  el  debido  lleno,  y  que  por 
esta  misma  consideración  se  servirá  "V.  E.  aprobar  el  nombra- 
miento y  librarle  el  correspondiente  título  en  forma. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  21  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  V.  E.  bajo  los  números  ...  las  adjuntas  copias  de  los 
oficios  que  he  recibido  del  gobernador  intendente  y  muy  ilus- 
tre cabildo  de  Potosí,  del  mayor  de  la  plaza  de  la  ciudad  de  La 
Plata  y  otros  individuos  que  deben  asegurar  á  V.  E.  de  un  mo- 
do indudable  de  la  retirada  que  ha  hecho  el  ejército  enemigo 
hacia  Oruro  dejando  evacuadas  aquellas  dos  provincias.  Yo  fe- 
licito á  V.  E.  por  tan  lisonjera  nueva,  y  según  la  disposición 
que  manifiestan  los  pueblos  puede  esperarse  que  en  breve  reci- 
ban los  tiranos  el  escarmiento  de  la  osadía  y  crueldad  con  que 
los  han  oprimido. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  22  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  V.  E.  el  ajunto  testimonio  del  acta  celebrada 
hoy  en  esta  ciudad  para  el  reconocimiento  de  la  representación 
soberana  de  las  Provincias  Unidas  del  Río  de  la  Plata  en  la 


—  394  — 


asamblea  nacional  constituyente  y  juramento  de  obediencia, 
que  se  lia  hecho  con  toda  la  solemnidad  que  ha  sido  posible. 
Dios,  etc. 


Jujuy,  22  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor  ¡ 


Eenuncié  los  honores  y  tratamiento  de  capitán  general  con 
que  Y.  E.  me  distingue  aún,  quedándome  sólo  con  las  faculta- 
des para  lo  que  pudiese  interesar  al  más  pronto  despacho  de 
los  negocios  que  están  á  mi  cargo :  vuelvo  á  renunciar  y  pedir 
á  V.  E.  que  no  se  me  dé  semejante  tratamiento;  pues  que  no  lo 
admito,  ni  del  ejército,  ni  de  los  jefes,  ni  corporaciones  que  me 
han  escrito  dándomelo:  supongo  que  ahora  han  cesado  los  mo- 
tivos que  entonces  impidieron  á  Y.  E.  asentir  á  mi  petición,  y 
es  por  esto  que  insisto  en  ella. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  29  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

El  artículo  segundo  de  los  tratados  con  don  Pío  Tristán  ce- 
lebrados en  la  Tablada  de  Salta,  ó  se  escribió  con  poco  cuidado 
por  el  pronto  despacho,  ó  se  ha  impreso  mal :  el  original  dice 
así :  «  El  general,  los  jefes  y  demás  oficiales  prestarán  juramen- 
to de  no  volver  á  tomar  las  armas,  y  por  todos  los  soldados  del 
ejército  (á  quienes  les  concede  el  general  Belgrano  que  puedan 
retirarse  á  sus  casas)  contra  las  Provincias  Unidas  del  Kío  de 
de  la  Plata  ;  en  las  que  se  comprenden  las  de  Potosí,  Charcas, 
Cochabamba  y  La  Paz.  »  Lo  hago  presente  á  Y.  E.  para  que  se 


—  395  — 


sirva  mandar  que  se  publique  en  los  mismos  términos  y  no  haya 
lugar  á  interpretaciones. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  29  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor: 

Paso  á  Y.  E.  la  adjunta  lista  de  los  individuos  que  del  pobre 
partido  de  Cachi  han  hecho  donativos  para  el  ejército,  debien- 
do hacer  presente  que  su  cura  doctor  don  José  Manuel  Deheza 
y  todos  aquellos  habitantes  se  han  sostenido  con  todo  patrio- 
tismo, á  pesar  de  las  persecuciones  de  los  tiranos. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  29  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Elevo  á  manos  de  V.  E.  la  adjunta  representación  que  ha 
puesto  en  las  mías  doña  Juana  Francisca  de  Tejada,  digna  pa- 
triota, cuyos  sacrificios  con  los  prisioneros  que  ha  tenido  el 
enemigo  en  ésta,  y  cuyas  persecuciones  por  la  causa  de  la  pa- 
tria, no  menos  que  los  servicios  que  anteriormente  tiene  prac- 
ticados en  medio  de  sus  escaseces,  y  los  que  personalmente  han 
hecho  sus  hijos  don  Diego  y  don  Fernando  Pueyrredón,  que  se 
hallaron  en  la  acción  del  Tucumán,  y  el  último  también  en  la 
de  Salta,  la  hacen  acreedora  en  justicia  á  las  atenciones  de 
V.  E.,  y  á  que  la  recomiende,  como  lo  suplico,  á  la  soberanía 
para  que  merezca  la  gracia  que  solicita. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  29  de  marzo  de  1813. 


—  396  — 

Excelentísimo  señor : 

Sin  embargo  de  que  don  José  María  Calderón  de  la  Barca  es 
natural  de  Sevilla,  me  consta  desde  los  priucipios  de  la  instala- 
ción de  nuestro  gobierno,  lo  adicto  que  lia  sido  á  nuestra  causa  ; 
pues  que  se  halla  casado  y  con  crecida  familia  con  mi  hermana 
legítima  María  Josefa  Belgrano  :  él  sirvió  en  el  antiguo  siste- 
ma con  honradez,  propendiendo  siempre  al  adelantamiento  de 
estos  países,  y  según  tengo  entendido  una  persecución  injusta 
lo  arrancó  de  su  empleo,  único  medio  con  que  subsistía ;  jamás 
he  pedido  por  cosa  que  me  pertenezca,  pero  sí  suplico  á  Y.  E. 
en  esta  ocasión  que  se  vea  el  origen  del  desprecio  y  abandono 
con  que  se  le  ha  tratado,  para  que  en  el  caso  de  ser  injusto  me- 
rezca el  aprecio  que  es  debido,  ó  en  caso  contrario  salgamos  del 
concepto  de  la  injusticia  que  creemos  haberle  inferido. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  29  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

El  honor  con  que  V.  E.  me  favorece  al  comunicarme  los  de- 
cretos de  la  soberana  asamblea  nacional  constituyente  en  que 
se  sirve  condecorarme  con  un  sable  de  guarnición  de  oro  y  lle- 
ve en  la  hoja  grabada  la  siguiente  inscripción:  La  Asamblea 
constituyente  al  benemérito  general  Belgrano,  y  premiar  mis  ser- 
vicios, pero  con  especialidad  el  que  acabo  de  hacer  en  la  glo- 
riosa acción  del  20  del  pasado  en  Salta,  con  la  donación  en  toda 
propiedad  de  cuarenta  mil  pesos  señalados  en  valor  de  fincas 
pertenecientes  al  estado,  me  empeña  sobremanera  á  mayores 
esfuerzos  y  sacrificios  por  la  libertad  de  la  patria.  Pero  cuando 
considero  que  estos  servicios  en  tanto  deben  merecer  el  aprecio 
de  la  nación  en  cuanto  sean  efectos  de  una  virtud  y  fruto  de 
mis  cortos  conocimientos  dedicados  al  desempeño  de  mis  debe- 


—  397  — 

res,  y  que  ni  la  virtud  ni  los  talentos  tienen  precio,  ni  pueden 
compensar  con  dinero  sin  degradarlos;  cuando  reflexiono  que 
nada  hay  más  despreciable  para  el  hombre  de  bien,  para  el  ver- 
dadero patriota  que  merece  la  confianza  de  sus  conciudadanos 
en  el  manejo  de  los  negocios  públicos  que  el  dinero  ó  las  rique- 
zas, que  éstas  son  un  escollo  de  la  virtud  que  no  llega  á  despre- 
ciarlas, y  que  adjudicarlas  en  premio,  no  sólo  son  capaces  de  exci- 
tar la  avaricia  de  los  demás,  haciendo  que  por  general  objeto 
de  sus  acciones  subroguen  el  bienestar  particular  al  interés  pú- 
blico, sino  que  también  parecen  dirigidas  á  lisonjear  una  pasión 
seguramente  abominable  en  el  agraciado;  no  puedo  dejar  de  re- 
presentar á  V.  E.  que  sin  que  se  entienda  que  miro  en  menos 
la  honrosa  consideración  que  por  mis  cortos  servicios  se  ha  dig- 
nado dispensarme  la  asamblea,  cuyos  soberanos  decretos  respe- 
to y  venero,  he  creído  propio  de  mi  honor  y  de  los  deseos  que 
me  inflaman  por  la  prosperidad  de  mi  patria,  destinar  los  ex- 
presados cuarenta  mil  pesos  para  la  dotación  de  cuatro  escue- 
las públicas  de  primeras  letras  en  que  se  enseñe  á  leer  y  escribir, 
la  aritmética,  la  doctrina  cristiana  y  los  primeros  rudimentos 
de  los  derechos  y  obligaciones  del  hombre  en  sociedad  hacia 
ésta  y  el  gobierno  que  la  rige,  en  cuatro  ciudades,  á  saber :  Ta- 
rija,  ésta,  Tucumán  y  Santiago  del  Estero  (que  carecen  de  un 
establecimiento  tan  esencial  é  interesante  á  la  religión  y  al  es- 
tado, y  aun  de  arbitrios  para  realizarlo)  bajo  del  reglamento 
que  pasaré  á  Y.  E.  y  pienso  dirigir  á  los  respectivos  cabildos 
con  el  correspondiente  aviso  de  esta  determinación,  reserván- 
dome el  aumentarlo,  corregirlo  ó  reformarlo  siempre  que  lo  ten- 
ga por  conveniente.  Espero  sea  de  la  aprobación  de  V.  E.  un 
pensamiento  que  creo  de  primera  utilidad,  y  que  no  lleva  otro 
objeto  que  corresponder  á  los  honores  y  gracias  con  que  me  dis- 
tingue la  patria. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 


398  — 


Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  de  la  prevención  que  se  sirve  hacerme  V.  E. 
sobre  que  á  cargo  del  capitán  don  Francisco  Castellanos  remi- 
te cuarenta  mil  pesos  en  dos  carretillas  para  auxilio  del  ejército 
de  mi  mando,  de  que  doy  á  V.  E.  las  gracias.  En  cuanto  á  los 
quinientos  nombres  que  V.  E.  está  pronto  á  mandar  de  ésa  en 
caso  que  sean  necesarios  para  seguir  la  empresa,  considero  que 
sería  muy  gravosa  al  estado  su  remisión,  y  por  ahora  superflua, 
pues  tengo  armas  de  sobra,  aunque  muchísimas  descompuestas, 
y  de  estos  lugares  como  del  distrito  de  Tarija  puedo  sacar  la 
gente  necesaria  para  emplearla. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  do  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Tendré  muy  presente  la  prevención  que  se  sirve  hacerme 
Y.  E.  para  dirigirle  mi  correspondencia  bajo  un  forro  de  tafe- 
tán ó  lienzo  á  fin  de  que  llegue  con  el  aseo  y  seguridad  compe- 
tente. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Impuesto  del  soberano  decreto  expedido  por  la  asamblea 
nacional  constituyente  con  fecha  3  del  que  rige  sobre  el  nom- 
bramiento de  presidente  de  aquel  respetable  congreso  en  el 
doctor  don  Tomás  Antonio  Valle  y  de  vicepresidente  en  don 
José  Moldes,  que  se  sirve  V.  E.  transcribirme,  he  resuelto  se 
ponga  en  noticia  de  todos  los  individuos  á  quienes  correspon- 


—  399  — 

da  en  toda  la  comprensión  de  mi  mando,   según  V.  E.  me  or- 
dena. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Impuesto  de  los  soberanos  decretos  de  la  asamblea  general 
constituyente  de  5  del  corriente,  que  se  lia  dignado  V.  E.  trans- 
cribirme, he  resuelto  se  bagan  saber  en  el  ejército  de  mi  mando 
para  su  inteligencia  y  satisfacción. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Joaquín  Cbavarría,  de  este  vecindario  y  comercio,  con 
el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias 
del  ejército  de  mi  mando,  ba  exhibido  en  esta  comisaría  doce 
mil  pesos  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  su  favor  contra  las 
cajas  nacionales  de  esa  capital ;  en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E. 
expedir  las  órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la 
menor  demora  se  entregue  en  dichas  cajas  la  referida  cantidad 
á  disposición  del  expresado  Chavarría,  sirviéndole  éste  de  sufi- 
ciente libramiento,  que  dirijo  á  V.  E.  por  duplicado  á  su  solici- 
tud para  un  solo  efecto. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  26  de  marzo  de  1813. 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«  Don  Joaquín  Chavarría  ...  para  un  solo  efecto.  » 


—  400  — 

Y  lo  participo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  26  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor: 

Don  Severo  Alvarado,  vecino  y  del  comercio  de  Salta,  con  el 
objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias  del 
ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría  mil  cin- 
cuenta pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor  de  don  Mi- 
guel Anchoris  G-utiérrez  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  ca- 
pital ;  en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes  más 
oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue 
en  dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  expresado 
Gutiérrez,  sirviendo  éste  de  suficiente  libramiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 

«  Don  Severo  Al  varado  ...  de  suficiente  libramiento.  » 

Y  lo  transcribo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Teodoro  Fresco,  vecino  y  del  comercio  de  Salta,  con  el 
objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias  del 
ejércjto  de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría  tres  mil 
pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor  de  don  Francisco 


—  369  — 

El  empleo  de  protector  sobre  el  cargo  de  director  me  parece 
inútil.  El  único  protector  debe  ser  el  teniente  gobernador  de 
aquella  ciudad,  á  quien  se  le  debe  encargar  que  con  celo  espe- 
cial cuide  de  que  se  arregle  y  metodice  el  trabajo,  se  regulen 
con  justa  proporción  los  jornales  y  los  operarios  llenen  como 
deben  las  horas  de  labor,  y  no  perciban  los  salarios  estando 
ociosos.  Esto  es  cuanto  puedo  informar  á  V.  E.  sobre  el  parti- 
cular, bajo  cuyo  concepto  podrá  resolver  lo  que  sea  de  su  supe- 
rior agrado. 

Dios,  etc. 

Salta,  26  de  febrero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Los  mil  pares  de  botas  que  pedí  al  gobernador  de  Córdoba 
eran  con  destino  para  la  caballería ;  pero  supuesto  que  V.  E. 
por  el  costo  que  éstas  tenían  lia  dispuesto  que  en  su  lugar  se 
fabrique  igual  número  de  pares  de  zapatos  de  suela  descarnada, 
bien  cosidos  y  fuertes,  se  destinarán  éstos  para  la  infantería, 
que  ya  necesita  de  calzado. 

Dios,  etc. 

Salta,  26  de  febrero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

El  capitán  de  cazadores,  don  Manuel  Rojas,  conduce  las  tres 
banderas  que  lian  entregado  los  enemigos  al  tiempo  de  rendir 
las  armas ;  dos  de  ellas  pertenecen  al  regimiento  de  Abancay 
y  la  otra  al  de  Paruro ;  quiera  V.  E.,  después  que  ese  digno 
pueblo  baya  satisfecho  su  curiosidad,  destinar  dos  de  ellas  pa- 

DOC.   ARCH.   BELGKANO.—  T.    IV  24 


—  370  — 

ra  la  capilla  del  Sagrario  de  la  santa  iglesia  catedral,  y  remitir 
una  para  la  iglesia  de  Xuestra  Señora  de  las  Mercedes  del  Tu- 
ciunán. 
Dios,  etc. 

Salta,  27  de  febrero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  vista  de  los  soberanos  decretos  de  la  asamblea  nacional 
consiguiente  (sic)  sobre  los  europeos  que  posean  empleos  civiles, 
eclesiásticos  y  militares  sin  liaber  obtenido  el  título  de  ciudada- 
nos, y  sobre  los  requisitos  necesarios  para  obtenerlo,  no  puedo 
menos  que  recordar  á  Y.  E.  la  solicitud  de  don  José  Superi,  co- 
mandante interino  del  cuerpo  de  pardos  y  morenos  del  ejército 
de  mi  mando,  para  que  elevándola  á  aquel  soberano  congreso, 
se  digne  conferirle  tan  honroso  título,  á  que  seguramente  es 
muy  acreedor  por  sus  notorios  servicios  al  estado  y  los  que 
nuevamente  ha  hecho  en  la  gloriosa  acción  del  20  del  corriente, 
de  los  que  he  informado  á  V.  E.  por  separado  y  en  diferentes 
ocasiones. 

Dios,  etc. 

Salta,  28  de  febrero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Xadie  es  más  acreedor  al  título  de  ciudadano  que  el  que  sa- 
crifica sus  comodidades  y  expone  su  vida  en  defensa  de  la  pa- 
tria. Bajo  de  este  principio  suplico  á  V.  E.  se  digne  representar 
á  la  soberana  asamblea  constituyente  en  favor  de  todos  los 
europeos  que  sirven  en  el  ejército  de  mi  mando,  para  que  tenga 
la  bondad  de  condecorarlos  con  tan  honroso  título  á  que  se  han 


—  371  — 

hecho  acreedores  por  el  celo  y  lealtad  con  que  han  desempeña- 
do constantemente  sus  deberes. 
Dios,  etc. 

Salta,  28  de  febrero  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Después  de  la  importante  victoria  de  20  del  corriente,  nada 
interesa  más  que  acelerar  nuestras  marchas  hacia  el  Perú,  y 
esto  no  puede  practicarse  sin  considerables  auxilios  pecunia- 
rios. La  expedición  hasta  este  punto  ha  apurado  los  fondos  del 
ejército,  la  numerosa  porción  de  heridos  y  enfermos  que  se  ha- 
llan en  los  hospitales,  el  transporte  del  parque,  maestranza  y 
demás  útiles  del  ejército  que  quedaron  en  el  Tucumán,  la  re- 
composición del  armamento  que  se  ha  descompuesto  en  la  ac- 
ción, y  que  no  puede  reponerse  en  el  todo  con  el  que  ha  entre- 
gado el  enemigo  por  estar  generalmente  muy  estropeado,  los 
sueldos  devengados  de  la  tropa,  todo,  todo  exige  grandes  sumas 
de  dinero,  y  es  necesario  que  V.  E.  me  remita  todo  el  que  sea 
posible,  tocando  aquellos  recursos  que  estén  á  sus  superiores 
alcances,  que  con  el  favor  del  cielo,  estos  auxilios  y  los  esfuer- 
zos constantes  con  que  deseo  servir  á  mi  patria,  espero  que  se 
o  roñará  la  obra. 

Dios,  etc. 

Salta,  28  de  febrero  de  1813. 

Excelentísimo  supremo  gobierno  de  las  Provincias  Unidas  del  Ría 
de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

El  ejército  se  propuso  en  el  río  del  Juramento,  otro  tiempo 
del  Pasaje,  venir  á  celebrar  el  reconocimiento  de  la  soberanía 


—  372  — 

de  las  Provincias  Unidas  del  Eío  de  la  Plata  arrojando  á  los 
tiranos  de  esta  capital;  pues  cabalmente  esto  es  lo  que  ha  suce- 
dido de  un  modo  digno  de  los  americanos  libres  que,  mediante 
el  decidido  favor  del  cielo,  á  proporción  de  los  obstáculos  que 
se  le  presentan  redoblan  su  empeño  para  vencerlos. 

Desde  aquel  punto  escribí  á  V.  E.  el  día  13  y  á  las  6  de  la 
tarde  emprendí  la  marcha  á  la  Ciénega  con  toda  la  fuerza  reu- 
nida ;  seguí  á  la  Cabeza  del  Buey  y  en  la  mañana  del  día  14, 
con  motivo  del  parte  número  1,  continué  á  Cobos  sin  ser  senti- 
do del  enemigo. 

El  suceso  de  la  avanzada  á  que  se  refiere  el  expresado  parte 
llegó  desfigurado  á  su  noticia  y  entre  si  era  de  las  partidas  del 
ejército  ó  el  todo  llegué  á  Castañares  con  aquél  la  noche  del  17 
sin  encontrar  más  impedimentos  que  las  aguas  que  á  torrentes 
cayeron  sobre  nosotros  desde  Cobos  y  un  retazo  de  camino  tan 
pésimo  que  el  empeño  y  constancia  de  mis  bravos  camaradas 
supo  vencer,  cuando  los  baqueanos  creían  imposible  su  tránsi- 
to :  ello  es  que  las  doce  piezas  de  artillería  que  he  arrastrado  y 
cincuenta  carretas  pasaron  felizmente  y  en  la  mañana  del  18 
todo  estaba  reunido  en  el  punto  de  Castañares,  y  aún  el  enemi- 
go no  lo  creía. 

Me  había  propuesto  sorprenderlo  totalmente  hasta  entrar 
por  las  calles  de  esta  capital;  las  aguas  me  lo  impidieron  y  ya 
fueron  indispensables  otros  movimientos;  pues  que  habíamos 
sido  descubiertos  respecto  á  que  fué  preciso  dar  algún  descan- 
so á  la  tropa,  y  proporcionarle  que  secase  su  ropa,  limpiar  sus 
armas,  recorrer  sus  municiones  y  demás. 

Así  se  ejecutó  hasta  que  á  las  11  de  la  mañana  del  19  salí 
con  el  ejército  de  Castañares  y  me  dirigí  á  su  pampa,  aproxi- 
mándome á  ésta  hasta  situarme  á  las  inmediaciones  de  G-alli- 
nato.  con  cuyo  movimiento  logré  descubrir  la  fuerza  enemiga  y 
las  diferentes  posiciones  que  tomó  con  sus  guerrillas  y  avanza- 
das :  en  los  choques  con  éstas  y  aquéllas,  las  de  este  ejército, 


—  373  — 

compuestas  de  los  dragones,  se  comportaron  muy  bien  hasta 
desalojarlas  de  los  lugares  que  ocupaban  por  mi  costado  dere- 
cho, desde  donde  descubrían  mis  movimientos. 

Hasta  que  obscureció  permanecí  en  aquella  situación  y  lue- 
go reuní  en  masa  sobre  la  columna  del  centro  las  cuatro  restan- 
tes de  ambos  costados,  destinando  á  la  custodia  de  las  carretas 
los  cuerpos  de  reserva  tanto  de  infantería  y  caballería,  y  no 
quise  valerme  de  las  granadas  por  no  perjudicar  tal  vez  á  las 
personas  oprimidas  por  la  tiranía,  ni  hacer  destrozos  en  un 
pueblo  que  no  tenía  la  culpa  de  que  se  abrigasen  en  él  nuestros 
enemigos. 

En  esa  noche  el  agua  fué  abundantísima,  y  gloria  eterna  á 
los  soldados  de  la  patria  que  guardaban  su  arma  y  municiones 
con  un  cuidado  grandísimo,  prefiriéndolas  á  sí  mismos,  sufrien- 
do el  mojarse  y  estar  á  toda  intemperie  antes  que  permitir  se 
les  inutilizasen  los  medios  de  ofender  á  los  tiranos. 

Así  es  que  valiéndome  de  la  expresión  vulgar,  amanecieron 
como  patos  el  día  20  :  mas,  benigno  el  cielo  empezó  á  despejar- 
se y  nos  dio  lugar  para  que  las  ropas  se  secaran,  alistar  las  ar- 
mas y  comer ;  concluido  esto  reuní  á  mi  segundo  el  mayor  ge- 
neral don  Eustaquio  Díaz  Vélez,  jefe  de  la  ala  derecha,  y  al 
coronel  don  Martín  Eodríguez,  jefe  de  la  ala  izquierda,  y  les  di 
mis  órdenes  para  ir  al  enemigo. 

Cerca  de  las  doce,  formadas  las  columnas  de  ataque,  llevan- 
do cuatro  de  ellas  á  su  retaguardia  ocho  piezas  de  artillería, 
empezaron  su  marcha  con  tanta  exactitud  en  sus  distancias  las 
cinco  que  formaban  la  línea,  que  cuando  se  les  mandó  desple- 
gar, hallándonos  á  medio  tiro  de  cañón  de  á  seis,  hicieron  la 
evolución  tan  perfectamente  y  con  tanta  serenidad  como  si  es- 
tuviesen en  un  ejercicio  doctrinal. 

El  enemigo  nos  esperaba  formado  en  batalla  al  norte  del  ta- 
garete, que  llaman  de  Tineo,  y  apoyaba  su  ala  derecha  al  cerro 
de  San  Bernardo,  habiendo  avanzado  por  la  falda  de  éste  hasta 


—  374  — 

las  inmediaciones  de  Gallinato  su  guerrilla  de  más  de  doscien- 
tos hombres,  favorecida  de  la  zanja  ó  tagarete  que  corre  al  pie, 
y  la  izquierda  la  sostenía  con  la  caballería. 

Marchando  el  ejército  á  él,  hice  adelantar  dos  compañías  de 
cazadores  del  batallón  que  formaba  la  cabeza  y  salieron  al 
mando  de  su  comandante  don  Manuel  Dorrego,  á  las  que  man- 
dé sostener  con  la  caballería  del  ala  derecha,  y  entretanto  dis- 
puse que  una  sección  del  cuerpo  de  reserva  que  lo  formaba  el 
regimiento  número  1,  fuese  á  atacar  la  guerrilla  que  estaba  en 
la  falda  de  San  Bernardo,  como  lo  verificó,  al  mando  de  don  Sil- 
vestre Álvarez,  y  por  este  medio  y  el  movimiento  retrógrado 
que  hizo  la  caballería  enemiga,  avanzando  toda  la  línea  del 
ejército  en  medio  del  fuego  más  horroroso  que  hacía  el  enemi- 
go, hizo  un  cambio  de  frente  á  vanguardia  y  arrolló  cuanto  se 
le  presentó,  é  hizo  huir  vergonzosamente  á  las  líneas  del  ene- 
migo a  refugiarse  en  la  plaza,  dejando  el  campo  cubierto  de  ca- 
dáveres y  heridos  y  muchos  ahogados  en  el  tagarete. 

Sólo  se  mantuvieron  auxiliados  del  cerro,  bosque  y  zanja  de 
su  frente  las  guerrillas  y  el  Eeal  de  Lima  y  Paucartambo,  pero 
al  fin  con  los  fuegos  del  cuerpo  de  reserva  y  la  ala  izquierda 
del  ejército  y  las  piezas  de  artillería  mandadas  por  el  capitán 
Villanueva,  que  fué  contuso,  y  el  ayudante  de  dragones  don 
José  María  Paz,  tuvieron  que  ceder  el  puesto,  huir  unos  y  ren- 
dirse otros  y  dejarnos  el  campo  de  batalla  por  nuestro  en  tér- 
minos de  ser  batidos  por  la  parte  norte  de  la  plaza  de  que  dis- 
tábamos tres  cuadras  á  lo  más,  sin  otro  obstáculo  que  vencer 
el  tagarete  que  corre  por  su  frente. 

Entretanto  el  ala  derecha  y  parte  del  centro  con  el  coman- 
dante don  José  Superi,  dos  piezas  al  mando  del  benemérito  y 
valiente  teniente  de  artillería  Luna  en  la  persecución  del  ene- 
migo entró  á  la  ciudad  y  se  apoderó  de  la  iglesia  y  convento 
de  la  Merced,  habiendo  echado  pie  atierra  los  dragones  se  to- 
maron varias  calles  las  alturas  hasta  cuadra  y  media  de  la  pía- 


—  375  — 

za  así  con  los  piquetes  de  cazadores  al  mando  de  su  sargento 
mayor  Echavarría,  pardos,  número  6,  al  mando  de  su  coman- 
dante Pico,  y  escuadrón  de  dragones  que  había  en  ellas  al  man- 
do de  don  Cornelio  Zelaya,  como  el  resto  de  cazadores  al  mando 
de  don  Manuel  Dorrego,  y  los  que  había  en  la  línea  del  núme- 
ro 6  al  mando  de  don  Carlos  Forest,  y  dos  piezas  más  al  mando 
del  subteniente  de  artillería  Rábago,  á  quienes  envié  á  reforzar 
la  Merced  y  puntos  más  adecuados. 

Acosado  el  enemigo  y  temeroso  de  su  fatal  ruina  previno  la 
intimación  que  le  iba  á  hacer,  y  me  envió  un  parlamentario  cu- 
yo resultado  lo  sabe  V.  E.  por  el  tratado  que  le  remití  con  fe- 
cha 20  á  la  noche,  que  me  movió  el  que  no  se  derramase  más 
sangre  y  dar  una  prueba  al  mundo  entero  de  los  deseos  de  be- 
neficencia que  animan  á  V.  E.  y  cuantos  dependemos  de  su  sa- 
bio gobierno,  y  no  menos  á  nuestros  hermanos  alucinados,  de 
que  sólo  aspiramos  á  su  bien  y  de  ningún  modo  á  su  ruina  y 
exterminio. 

La  acción  duró  tres  horas  y  media  y  ha  sido  muy  sangrienta 
tanto  en  el  campo  como  en  las  calles  de  la  ciudad:  los  enemi- 
gos se  han  comportado  con  mucha  energía  y  valor ;  pero  tuvie- 
ron que  ceder  al  ardor,  fuego  y  entusiasmo  patriótico  del  ejér- 
cito de  mi  mando,  que  sin  desordenarse  llevaba  la  destrucción 
y  la  muerte  por  doquiera  que  acometía:  no  hallo,  excelentísimo 
señor,  expresiones  bastantes  para  elogiar  á  los  jefes,  oficiales, 
soldados,  tambores  y  milicia  que  nos  acompañó  del  Tucumán 
al  mando  de  su  coronel  don  Bernabé  Aráoz,  como  igualmente 
los  hijos  de  Salta  al  mando  del  coronel  de  la  milicia  urbana 
creada  por  mí  don  Apolinario  Figueroa,  cuyo  ardor  lo  condujo 
á  tanta  inmediación  del  enemigo  que  se  encontró  revuelto  con 
él,  recibió  un  sablazo  del  general  Tristán,  que  sólo  rompió  su 
casaca,  y  éste  á  merced  del  buen  caballo  que  montaba  logró  es- 
capársele, según  el  mismo  Tristán  me  lo  ha  referido. 

Formé  el  ejército  del  modo  siguiente :  dividí  la  infantería  en 


—  376  — 

seis  columnas  conservando  la  caballería  en  su  formación  de 
cuatro  escuadrones  :  cinco  columnas  componían  la  línea,  á  sa- 
ber, la  primera  consistía  en  el  batallón  de  cazadores  al  mando 
de  su  comandante  teniente  coronel  don  Manuel  Dorrego  y  su 
segundo  el  sargento  mayor  interino  del  mismo  don  Ramón 
Ecliavarría,  y  las  secciones  al  de  los  capitanes  don  Pedro  Sua- 
risti  Eguino,  don  Manuel  Rojas,  don  Juan  Anderson,  don  Fran- 
cisco Bustos  y  don  Cirilo  Correa  :  la  segunda  era  el  batallón  de 
pardos  y  morenos  al  mando  de  su  comandante  don  José  Superi 
y  su  segundo  el  sargento  mayor  don  Joaquín  Lemoyne,  y  sus 
secciones  al  de  los  capitanes  don  Inocencio  Pesoa,  don  Eamón 
Mauriño  y  don  Bartolomé  Rivadera:  la  tercera  al  mando  del 
comandante  interino  del  número  6,  teniente  coronel  don  Fran- 
cisco Pico,  se  componía  del  primer  batallón  del  expresado  re- 
gimiento y  sus  secciones  al  de  los  capitanes  don  Manuel  Rafael 
Ruiz,  don  Melchor  Tellería,  don  Pedro  Domingo  Isnardi  y  don 
Juan  Pardo  de  Zela :  la  cuarta  la  formaba  el  segundo  batallón 
del  nominado  regimiento  al  mando  de  su  sargento  mayor  don 
Carlos  Forest  y  sus  secciones  al  de  los  capitanes  don  Francis- 
co Antonio  Sempol,  don  José  Antonio  Pardo,  don  Nicolás  Fer- 
nández y  don  José  Manuel  Gutiérrez  Blanco  :  la  quinta  era  el 
batallón  número  2  al  mando  de  su  comandante  teniente  coro- 
nel don  Benito  Álvarez,  y  sus  secciones  al  de  los  capitanes  don 
Patricio  Beldón,  don  Marcelino  Lezica,  don  Francisco  Guiller- 
mo y  don  José  Laureano  Villegas  :  el  tercer  escuadrón  de  dra- 
gones al  mando  de  su  comandante  don  Cornelio  Zelaya  coman- 
dante interino  de  todo  el  regimiento,  y  las  secciones  la  primera 
al  de  los  capitanes  don  Rufino  Valle,  la  segunda  y  tercera  al 
de  los  tenientes  don  Joaquín  Ochoa  y  don  José  Olivera  cu- 
brían el  ala  derecha  del  ejército  :  el  primer  escuadrón  del 
mismo  al  mando  del  capitán  don  Antonio  Rodríguez,  y  sus 
secciones  la  primera  al  del  capitán  don  Bernardo  Delgado, 
la  segunda  al  del  teniente  don  Mariano  Unzueta  y  la  tercera 


—  377  — 

al  del  alférez  don  Gregorio  Iramain  cubrían  el  ala  izquierda. 

La  sexta  columna  que  se  componía  del  regimiento  número  1 
al  mando  de  su  teniente  coronel  don  Gregorio  Perdriel  y  su 
segundo  el  sargento  mayor  don  Francisco  Tollo,  dividido  en 
cuatro  secciones  al  mando  de  los  capitanes  don  Silvestre  Álva- 
rez,  don  Mariano  Díaz,  don  Vicente  Silva  y  don  Luciano  Cuen- 
ca, formaba  el  cuerpo  de  reserva  de  infantería,  y  el  de  caballe- 
ría lo  componían  dos  escuadrones  de  dragones  al  mando  el  uno 
del  comandante  y  sargento  mayor  interiuo  don  Diego  González 
Balcarce,  y  sus  secciones  al  de  los  capitanes  don  Gabino  Ibá- 
ñez,  don  José  Manuel  Millán  y  el  alférez  don  Lorenzo  Lugones; 
y  el  otro  al  mando  del  capitán  don  Domingo  Arévalo,  y  sus 
secciones  la  primera  al  mando  del  teniente  don  Julián  Paz,  la 
segunda  del  capitán  don  Alejandro  Heredia  y  la  tercera  del 
alférez  don  Juan  José  Jiménez :  agregué  para  la  acción  al 
escuadrón  de  milicias  del  Tucumán  del  mando  del  coronel  don 
Bernabé  Aráoz  y  don  Jerónimo  Zelarayán,  con  quienes  estuvo 
el  capitán  de  dragones  don  Juan  José  Valderrama. 

Las  piezas  de  artillería  del  ala  derecha  estuvieron  al  mando 
del  teniente  don  Antonio  Giles,  las  del  centro  al  mando  del  te- 
niente don  Juan  Pedro  Luna  y  el  subteniente  don  Agustín  Bá- 
bago;  las  del  ala  izquierda  al  mando  del  capitán  don  Francisco 
Villanueva:  las  cuatro  del  cuerpo  de  reserva  al  mando  del  co- 
mandante capitán  don  Benito  Martínez  y  don  José  María  Paz. 

Los  estados  adjuntos  número  1  á  ...  manifiestan  los  muertos, 
heridos  y  prisioneros  del  enemigo,  hechos  en  el  campo  de  bata- 
lla, que  tengo,  y  los  muertos,  heridos  y  contusos  del  ejército  : 
asimismo  demuestran  la  artillería,  armas  de  chispa  y  blancas, 
las  municiones  de  aquéllas  y  las  banderas  entregadas  por  el 
enemigo  en  el  acto  de  rendir  las  armas  el  día  21 ;  advirtiendo 
que  en  el  campo  de  batalla  se  le  quitaron  cuatro  piezas,  dos 
banderas  de  división  y  varias  cargas  de  municiones  así  de  ar- 
tillería como  de  fusil. 


—  378  — 

No  puedo  asegurar  á  V.  E.  qué  cuerpo  ni  qué  individuo  ha- 
ya sobresalido  más  que  otro ;  sólo  diré  que  á  uno  solo  no  he 
visto  volver  la  cara,  y  que  á  muchos  aun  heridos  y  contusos, 
tanto  jefes  como  oficiales  y  tropa,  los  he  visto  continuar  en  la 
acción  con  un  empeño  indecible,  con  una  energía  sin  igual :  el 
campo  limpio  y  despejado  con  un  suave  declive  desde  mi  posi- 
ción hasta  la  plaza  me  ha  proporcionado  hallarme  á  la  vista  de 
todo  en  todos  los  instantes  de  la  acción  :  de  lo  que  ha  pasado 
en  las  calles  de  la  ciudad  lo  sé  por  los  partes  que  se  me  daban, 
por  los  auxilios  que  remití  y  por  el  feliz  resultado  que  me  pre- 
sentó el  denuedo  de  los  que  las  ocuparon. 

El  celo,  la  vigilancia  y  actividad  de  mi  segundo  el  mayor  ge- 
neral don  Eustoquio  Díaz  Vélez  en  las  marchas  y  buenas  dis- 
posiciones anticipadas  para  la  subsistencia  de  las  tropas,  desde 
que  le  mandé  á  tomar  el  mando  de  las  divisiones  que  marcha- 
ban al  río  del  Juramento  son  muy  dignas  de  la  atención  de 
V.  E.,  no  menos  que  su  valor  en  la  acción  en  que  aun  después 
de  herido  se  mantuvo  con  toda  energía  recorriendo  la  línea  has- 
ta que  las  fuerzas  le  faltaron,  habiendo  sabido  ocultar  su  heri- 
da de  la  tropa,  hasta  que  vista  por  mí  le  obligué  á  retirarse :  le 
recomiendo  á  V.  E.  encarecidamente  no  menos  que  á  la  consi- 
deración de  nuestros  conciudadanos. 

También  debo  hacer  presente  á  V.  E.  que  el  coronel  don  Mar- 
tín Rodríguez  ha  desempeñado  los  encargos  que  en  la  marcha 
desde  el  río  del  Juramento,  donde  se  me  reunió,  he  puesto  á  su 
cuidado  y  asimismo  el  mando  del  ala  izquierda  del  ejército,  ha- 
biéndose comportado  en  la  acción  con  valor  y  entrado  á  la  ciu- 
dad dando  sus  disposiciones  acertadas  y  avisádome  lo  oportuno ; 
es  acreedor  á  las  atenciones  de  V.  E.  por  su  buen  servicio  y  el 
celo  y  actividad  con  que  ha  continuado  en  las  comisiones  que 
tiene  á  su  cuidado. 

Los  comandantes  de  división  á  quienes  nombro  según  el  or- 
den que  ha  tenido  la  formación  del  ejército,  como  don  Manuel 


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Dorrego  salió  contuso,  don  José  Superi,  don  Francisco  Pico, 
don  Carlos  Forest,  don  Benito  Álvarez,  don  Gregorio  Perdriel 
también  contuso;  los  de  dragones  don  Cornelio  Zelaya,  don 
Diego  González  Balcarce,  don  Antonino  Rodríguez  y  don  Do- 
mingo Arévalo  con  los  respectivos  oficiales  de  todas  las  divi- 
siones son  acreedores  á  las  consideraciones  de  V.  E.  por  su  va- 
lor y  por  su  celo  en  conservar  la  disciplina  y  subordinación 
después  de  una  acción  tan  gloriosa  en  que  el  soldado  se  cree 
autorizado  para  el  desenfreno. 

Mis  ayudantes  don  Ignacio  Warnes,  don  Francisco  Castella- 
nos, don  Jerónimo  Helguera,  don  Manuel  Baquera,  don  Manuel 
Toro,  don  José  María  Labora,  don  José  Manuel  Vera;  los  ofi- 
ciales de  los  cuerpos  que  estaban  á  mis  órdenes  para  comuni- 
carlas, don  Francisco  Escobar,  de  cazadores,  que  murió  llevando 
una  ala  guerrilla  de  mi  costado  derecbo  ;  don  Manuel  Morilla,  de 
pardos;  don  Pedro  Torres,  del  número  6;  don  Luis  García,  del 
número  2;  don  Antonio  Segovia,  del  número  1 ;  don  Gregorio 
Madrid,  de  dragones,  que  salió  berido  en  un  muslo,  y  don  Juan 
Sancho,  de  artillería,  se  lian  desempeñado  muy  á  mi  satisfacción. 

Los  ayudantes  del  mayor  general  capitanes  don  Marcelino 
Cornejo,  qne  salió  berido,  don  Hipólito  Videla,  el  cadete  del 
número  1  don  Domingo  Díaz  y  don  Budeciudo  Al  varado:  los 
del  jefe  del  ala  izquierda  don  Bafael  Bocabado  y  don  Francis- 
co Ecbauri,  ban  servido  con  toda  actividad  y  eficacia  y  mereci- 
do los  elogios  de  sus  jefes  y  atención  mía. 

No  debo  olvidar  á  los  capellanes,  del  número  l,  doctor  don 
Boque  Illescas  ;  del  número  2,  don  Juan  José  Castellanos;  del 
número  6,  don  Eomnaldo  Gemío  y  don  José  María  Ibarburu: 
de  pardos,  don  Celedonio  Molina;  al  de  dragones,  doctor  don 
Gregorio  Tellería;  al  de  dragones  de  la  milicia  patriótica  del 
Tucumán,  doctor  don  Miguel  Aráoz  :  ban  ejercido  su  santo  mi- 
nisterio en  lo  más  recio  del  fuego  con  una  serenidad  propia  y 
han  sido  infatigables  en  sus  obligaciones. 


—  380  — 

También  merece  el  cirujano  del  número  1,  don  Matías  Ri ve- 
ro, mi  memoria  y  aprecio  5  las  circunstancias  hicieron  que  se 
hallase  sólo  en  la  acción  y  debo  manifestar  á  V.  E.  que  no  per- 
dió un  instante  en  proporcionar  á  los  heridos  los  auxilios  de  su 
facultad  y  en  cumplir  exactamente  con  sus  obligaciones. 

Xo  cesaría,  excelentísimo  señor,  de  hablar  de  una  acción  tan 
gloriosa  para  las  armas  de  la  patria  y  cuyas  consecuencias  es 
fácil  prever,  si  no  temiese  molestar  á  V.  E. ;  diré  solamente 
que  el  Dios  de  los  ejércitos  nos  ha  echado  su  bendición,  y  que 
la  causa  justa  de  nuestra  libertad  é  independencia  se  ha  asegu- 
rado á  esfuerzos  de  mis  bravos  compañeros  de  armas. 

Dios  guarde  á  Y.  E.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Salta,  27  de  febrero  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Matías  Gómez  Linares,  vecino  y  del  comercio  de  esta 
ciudad,  con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones 
pecuniarias  del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  aquí  cinco 
mil  ciento  cuarenta  y  ocho  pesos  cinco  reales,  con  la  calidad  de 
que  se  libren  á  favor  de  don  José  María  Santu  contra  las  cajas 
nacionales  de  esa  capital ;  en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  ex- 
pedir las  órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  me- 
nor demora  se  entregue  en  dichas  cajas  al  referido  Santo  la 
expresada  cantidad. 

Dios,  etc. 

Salta,  3  de  marzo  de  1813. 


381  — 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«Don  Matías  Gómez  Linares  ...  para  los  efectos  consiguien- 
tes. » 

Dios,  etc. 

Salta,  3  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  José  Gabino  Anchoris,  residente  en  esta  ciudad,  con  el 
objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias  del 
ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  aquí  cuatrocientos  pesos  con 
la  calidad  de  que  se  libren  á  su  favor  contra  las  cajas  naciona- 
les de  esa  capital;  en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las 
órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora 
entregue  en  dichas  cajas  la  expresada  cantidad  á  disposición 
del  interesado. 

Dios,  etc. 

Salta,  3  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 
«  Don  José  Gabino  Anchoris  ...  para  los  efectos  consiguien- 
tes. » 

Dios,  etc. 

Salta,  3  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Antonio  Águila,  del  comercio  de  esta  ciudad,  con  el  ob- 
jeto de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias  del 


—  382  — 

ejército  de  mi  mando,  lia  exhibido  aquí  dos  mil  pesos  con  la  ca- 
lidad de  que  se  libren  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capi- 
tal á  favor  de  don  José  María  San  tu ;  en  cuya  virtud  se  servirá 
V.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para  que 
sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas  cajas  la  referida  can- 
tidad al  expresado  Santu. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 

«  Don  Antonio  Águila  ...  al  expresado  Santu. » 

Y  lo  participo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 

Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Don  José  de  Echavarría,  del  comercio  de  esta  ciudad,  con  el 
objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias  del 
ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  aquí  mil  pesos,  con  la  cali- 
dad de  que  se  libren  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capital 
á  favor  de  don  Agustín  de  Unzaga ;  en  cuya  virtud  se  servirá 
V.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para  que 
sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas  cajas  la  referida 
cantidad  al  expresado  Unzaga. 

Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 


—  383  — 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 

«Don  José  de  Echavarría  ...  al  expresado  TJnzaga. » 

Y  lo  participo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 

Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Francisco  Tejada,  vecino  y  del  comercio  de  esta  ciudad, 
con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecunia- 
rias del  ejército  de  mi  mando,  lia  exhibido  aquí  quinientos  pe- 
sos, con  la  calidad  de  que  se  libren  contra  las  cajas  nacionales 
de  esa  capital  á  favor  de  don  José  Moldes,  ausente,  á  don  José 
Julián  de  Idoyaga ;  en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las 
órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora 
se  entregue  en  dichas  cajas  la  referida  cantidad  al  expresado 
Moldes,  y  en  su  ausencia,  á  Idoyaga. 

Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  Y.  E.  lo  que  sigue : 
« Don  Francisco  Tejada  ...  al  expresado  Moldes,   y  en  su 
ausencia,  á  Idoyaga. » 

Y  lo  participo  á  Y.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 


384  — 


Excelentísimo  señor : 

Don  José  Uriburu,  del  comercio  de  esta  ciudad,  con  el  objeto 
de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias  del  ejérci- 
to de  mi  mando,  lia  exhibido  aquí  mil  quinientos  pesos,  con  la 
calidad  de  que  se  libren  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  ca- 
pital á  favor  de  don  Anselmo  Sáenz  Valiente  ;  en  cuya  virtud 
se  servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y  eficaces 
para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas  cajas  la 
referida  cantidad  al  expresado  don  Anselmo. 

Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 

«Don  José  Uriburu  ...  al  expresado  don  Anselmo.» 

Y  lo  participo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 

Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Domingo  Santivañes,  del  comercio  de  esta  ciudad,  con 
el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias 
del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  aquí  quinientos  pesos, 
con  la  calidad  de  que  se  libren  contra  las  cajas  nacionales  de 
esa  capital  á  favor  de  don  Anselmo  Sáenz  Valiente;  en  cuya 
virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y 
eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas 
cajas  la  referida  cantidad  al  expresado  don  Anselmo. 

Dios,  etc. 

Salta,  5  de  marzo  de  1813. 


—  401  — 

del  Sar,  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capital;  en  cuya  vir- 
tud se  servirá  Y.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y  efica- 
ces para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas  cajas 
la  referida  cantidad  á  disposición  del  expresado  Sar,  sirviendo 
éste  de  suficiente  libramiento. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor: 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 

«  Don  Teodoro  Fresco  ...  de  suficiente  libramiento.  » 

Y  lo  transcribo  á  Y.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Guillermo  Ormachea,  vecino  y  del  comercio  de  Salta, 
con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  del  ejér- 
cito de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría  mil  pesos,  con 
la  calidad  de  que  se  libren  á  favor  de  don  Narciso  de  Alonso  y 
Martínez  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capital ;  en  cuya 
virtud  se  servirá  Y.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y 
eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas 
cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  expresado  Martínez, 
sirviendo  éste  de  suficiente  libramiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 


DOC.   ARCH.    BELQRANO.   —  T.   IV 


—  -102  — 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«  Don  Guillermo  Ormachea  ...  de  suficiente  libramiento.  » 
Y  lo  transcribo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Miguel  de  Zenarruza,  vecino  y  del  comercio  de  Salta, 
con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecunia- 
rias del  ejército  de  mi  mando,  lia  exhibido  en  esta  comisaría  de 
mi  mando  tres  mil  pesos  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor 
de  don  José  María  Santu  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  ca- 
pital ;  en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes  más 
oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue 
en  dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  expresa- 
do Santu,  sirviendo  éste  de  suficiente  libramiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Agustín  de  Arteaga,  vecino  y  del  comercio  de  Salta, 
con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecunia- 
rias del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría 
mil  cuatrocientos  pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor 
de  don  José  María  Santu  contraías  cajas  nacionales  de  esa  ca- 
pital ;  en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes  más 
oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue 


—  103  — 

en  dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  expresado 
Santu,  sirviendo  éste  de  suficiente  libramiento. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  signe : 

«  Don  Agustín  de  Arteaga  ...  de  suficiente  libramiento.  » 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Maximiliano  López,  vecino  y  del  comercio  de  Salta,  con 
el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias 
del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría  cinco 
mil  pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor  de  don  José 
María  Santu  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capital ;  en  cu- 
ya virtud  se  servirá  Y.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y 
eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas 
cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  expresado  Santu, 
sirviendo  éste  de  suficiente  libramiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 

«  Don  Maximiliano  López  ...  de  suficiente  libramiento.  » 

Y  lo  transcribo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 


404  — 


Excelentísimo  señor : 

Don  Clemente  Romero,  vecino  y  del  comercio  de  Salta,  con  el 
objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias  del 
ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría  tres  mil 
cuatrocientos  pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor  de 
don  Manuel  Galup  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capital ; 
en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes  más  opor- 
tunas y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en 
dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  expresado 
Galup,  sirviendo  éste  de  suficiente  libramiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  siguiente : 

«  Don  Clemente  Romero  ...  de  suficiente  libramiento. » 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Francisco  Asencio  Lezama,  vecino  y  del  comercio  de 
Salta,  con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pe- 
cuniarias del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comi- 
saría mil  pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor  de  don 
José  María  Yebenis  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capital ; 
en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportu- 
nas y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  di- 


—   105  — 

chas  cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  expresado  Ye- 
benis,  sirviendo  éste  de  suficiente  libramiento. 
Dios,  etc. 

Jujuy,   31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 
« Don  Francisco   Asencio  Lezama   ...   de   suficiente    libra- 
miento. » 

Y  lo  transcribo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Pedro  José  de  Ibazeta,  vecino  y  del  comercio  de  Salta, 
con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecunia- 
rias del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría 
ciento  cincuenta  pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor 
de  don  Anselmo  Sáenz  Valiente  contra  las  cajas  nacionales  de 
esa  capital ;  en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes 
más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  en- 
tregue en  dichas  cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del 
expresado  Valiente,  sirviendo  éste  de  suficiente  libramiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  sefior : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 

«Don  Pedro  José  de  Ibazeta  ...  de  suficiente  libramiento.» 


—  406 


Y  lo  transcribo  á  Y.  E.  para  los  fines  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Juan  José  Yalderraina,  capitán  de  dragones  de  la  patria 
en  este  ejército  de  mi  mando,  ha  asignado  en  esa  capital  la  mi- 
tad de  su  sueldo  á  su  madre  doña  Mauricia  Díaz,  y  habiéndose 
tomado  razón  en  esta  comisaría  de  dicha  asignación  el  28  del 
corriente,  previo  el  vencimiento  de  dos  meses,  según  está  orde- 
nado, lo  participo  á  Y.  E.  para  que  se  digne  expedir  las  órde- 
nes convenientes  á  fin  de  que  tenga  el  debido  efecto. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  Y.  E.  la  adjunta  representación  del  decidido  don 
Diego  Soria  pidiendo  se  le  mande  librar  el  título  de  ciudadanía 
por  la  soberana  asamblea.  Es  constante  cuanto  expone  acerca 
de  su  comportamiento  y  servicios  públicos  y  por  lo  mismo  lo 
considero  acreedor  á  que,  si  Y.  E.  lo  tuviese  por  conveniente, 
se  digne  elevarla  á  la  consideración  de  aquel  soberano  congre- 
so para  los  fines  de  su  solicitud. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Quedo  impuesto  del  soberano  decreto  de  la  asamblea  consti- 
tuyente expedido  el  9  del  corriente,  que  se  sirve  Y.  E.  trans- 


—  407  — 

cribirme,  y  lo  pondré  en  ejecución  luego  que  se  halle  reunido 
el  ejército  de  mi  mando,  pues  actualmente  está  dividido  en  Sal- 
ta, en  ésta  y  en  los  diferentes  puntos  por  donde  va  marchando 
para  el  interior  hasta  Suipacha.  Con  este  motivo  y  porque  la 
multitud  de  atenciones  que  me  rodean  para  acelerar  las  mar- 
chas de  la  tropa  por  unos  países  asolados  en  medio  de  la  gran 
escasez  de  recursos,  no  me  dejan  lugar  para  contraerme  á  for- 
mar la  razón  individual  de  los  que  han  concurrido  al  servicio 
de  la  patria  con  las  armas  en  la  mano,  ó  de  otro  modo  eficaz  y 
enérgico,  la  haré  en  mejor  oportunidad. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

El  placer  que  ha  recibido  Y.  E.  con  el  parte  de  la  gloriosa 
acción  del  memorable  día  20  de  febrero  próximo  pasado  ha  sido 
la  mayor  satisfacción  que  podíamos  desear  los  jefes,  oficiales, 
tropa  de  mi  mando  y  yo  en  recompensa  de  los  sacrificios  que 
hemos  tributado  á  la  patria ;  y  en  prueba  de  nuestra  gratitud  á 
las  consideraciones  que  se  digna  V.  E.  dispensarnos,  promete- 
mos á  la  faz  de  la  nación  redoblarlos  sin  cesar,  empeñando  más 
y  más  nuestro  celo,  nuestras  tareas  militares  hasta  llegar  al 
término  deseado  de  la  libertad  é  independencia  de  estas  pro- 
vincias. 

Dios,  etc. 

Jnjuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Juan  Manuel  Quirós,  vecino  y  del  comercio  de  Salta, 
con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  del  ejér- 


—  408  — 

cito  de  mi  mando,  lia  exhibido  en  esta  comisaría  diez  mil  pesos, 
con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor  de  don  Manuel  Moldes 
contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capital;  en  cuya  virtud  se 
servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para 
que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas  cajas  la  referida 
cantidad  á  disposición  del  expresado  Moldes,  sirviendo  éste  de 
suficiente  libramiento. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue  : 
«  Don  Juan  Manuel  Quirós  ...  de  suficiente  libramiento.  » 
Y  lo  transcribo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 


Excelentísimo  señor : 

Don  Antonio  San  Miguel,  vecino  y  del  comercio  de  Salta, 
con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecunia- 
rias del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría 
dos  mil  pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor  de  don 
José  Moldes,  ausente  á  don  Gerardo  Pose,  contra  las  cajas  na- 
cionales de  esa  capital ;  en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  expedir 
las  órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  de- 
mora se  entregue  en  dichas  cajas  la  referida  cantidad  al  expre- 
sado Moldes  y  por  su  ausencia  á  la  de  Pose,  sirviendo  éste  de 
suficiente  libramiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 


—  -109  — 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«  Don  Antonio  San  Miguel  ...  de  suficiente  libramiento. » 
Y  lo  transcribo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  José  María  Castellanos,  vecino  y  del  comercio  de  Salta, 
con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecunia- 
rias del  ejército  de  mi  mando,  lia  exhibido  en  esta  comisaría 
tres  mil  pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor  de  don 
Buenaventura  Torrents  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  ca- 
pital; en  cuya  virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes  más 
oportunas  y  eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue 
en  dichas  cajas  la  referida  cantidad  al  expresado  Torrents,  sir- 
viendo éste  de  suficiente  libramiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 

«  Don  José  María  Castellanos  ...  de  suficiente  libramiento.  » 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Acompaño  á  Y.  E.  copia  del  último  oficio  que  he  recibido  del 
gobierno  de  Potosí,  de  la  declaración  jurada  que  le  mandé  to- 


—  410  — 

mar  á  don  Manuel  Sánchez  (que  da  noticia  del  estado  del  inte- 
rior y  de  los  movimientos  populares  que  ha  habido  en  el  Cuzco 
y  Arequipa)  y  de  la  proclama  que  he  dirigido  á  los  habitantes 
de  la  provincia  de  Chayanta  para  la  noticia  y  superior  inteli- 
gencia de  V.  E. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Estando  para  entrar  el  invierno  y  debiendo  el  ejército  de  mi 
mando  acercarse  á  unos  temperamentos  demasiado  fríos  cuan- 
do tal  vez  estén  los  hombres  desnudos,  pues  que  nada  hay  que 
destruya  más  la  ropa  que  las  campañas  porque  yendo  en  mar- 
cha el  soldado  ni  la  lava,  ni  la  remienda,  jamás  se  desnuda,  y 
generalmente  se  acuesta  á  dormir  en  el  suelo,  se  hace  indispen- 
sable que  V.  E.  se  sirva  tomar  providencias  para  la  remisión 
de  vestuarios,  que  construidos  en  esa  le  saldrán  mucho  más  ba- 
ratos al  estado  que  en  cualquier  otra  parte,  ó  comunicarme  lo 
que  deba  hacer  en  el  particular. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  31  de  marzo  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Tomás  Manuel  de  Anchorena,  con  el  objeto  de  subvenir 
á  las  continuas  erogaciones  del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhi- 
bido en  esta  comisaría  tres  mil  doscientos  pesos,  con  la  calidad 
de  que  se  libren  á  favor  de  su  hermano  don  Mariano  Meólas  de 
Anchorena  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capital ;  en  cuya 
virtud  se  servirá  Y.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y 
eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas 


—  411  — 

cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  expresado  don  Ni- 
colás. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  1°  de  abril  de  1813. 

Excelentísimo  señor: 

En  oficio  de  este  día  digo  á  V.  E.  lo  que  sigue : 
«  Don  Tomás  Manuel  de  Anchorena  ...  del  expresado  don  Ni- 
colás. » 

Y  lo  transcribo  á  V.  E.  para  los  efectos  que  pueda  convenir. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  1°  do  abril  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Dirijo  á  Y.  E.  en  copia  el  oficio  que  lie  recibido  anoche  del 
actual  gobernador  intendente  de  Cochabamba  con  otras  de  su 
referencia  para  que  sirvan  de  satisfacción  á  Y.  E.  los  sentimien- 
tos patrióticos  que  indudablemente  conserva  aquella  provincia, 
modelo  de  valor  y  de  constancia,  y  el  orden  en  que  se  conserva 
esperando  con  ansia  la  aproximación  de  las  armas  de  la  patria. 

Con  este  motivo  suplico  á  Y.  E.  tenga  la  bondad  de  remitir- 
me cuantas  colecciones  de  gacetas  sea  posible,  para  hacerlas 
correr  en  las  cuatro  provincias  del  Perú,  que  desean  con  el  ma- 
yor interés  imponerse  de  ellas  por  saber  el  orden  y  estado  actual 
de  nuestros  negocios  públicos. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  1°  de  abril  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Incluyo  á  V.  E.  la  representación  de  doña  Manuela  Viso, 
viuda  de  don  Luciano  Mendizábal,  sargento  primero  de  la  cuar- 


—  412  — 

ta  compañía  del  batallón  de  cazadores,  que  tuvo  la  gloria  de 
sacrificarse  en  la  memorable  acción  del  20  del  próximo  pasado, 
para  que  determine  V.  E.  lo  que  fuere  de  su  superior  agrado. 
Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  abril  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Doña  María  Antonia  Fernández,  vecina  de  Salta,  con  el  ob- 
jeto de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecuniarias  del 
ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría  dos  mil 
pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  favor  de  su  hijo  don  Jo- 
sé Moldes  contra  las  cajas  nacionales  de  esa  capital ;  en  cuya 
virtud  se  servirá  V.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y 
eficaces  para  que  sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas 
cajas  la  referida  cantidad  á  disposición  del  expresado  Moldes, 
sirviendo  éste  de  suficiente  libramiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  Io  de  abril  de  1813. 

Excelentísimo  señor : 

Don  Guillermo  Ormachea,  vecino  y  del  comercio  de  Salta, 
con  el  objeto  de  subvenir  á  las  continuas  erogaciones  pecunia- 
rias del  ejército  de  mi  mando,  ha  exhibido  en  esta  comisaría 
dos  mil  pesos,  con  la  calidad  de  que  se  libren  á  su  favor  contra 
las  cajas  nacionales  de  esa  capital ;  en  cuya  virtud  se  servirá 
V.  E.  expedir  las  órdenes  más  oportunas  y  eficaces  para  que 
sin  la  menor  demora  se  entregue  en  dichas  cajas  la  referida  can- 
tidad á  disposición  del  interesado,  sirviendo  éste  de  suficiente 
libramiento. 

Dios,  etc. 

Jujuy,  1°  de  abril  de  1813. 


III 


PAPELES  INTEKCEPTADOS  Á  LOS  EE ALISTAS 


OFICIO  DE  PUEYKREDON  AL  GOBIERNO 


Excelentísimo  superior  gobierno  provisional  de  las  Provincias 
Unidas  del  Río  de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Acompaña  la  corresponden-  La  incalculable  pérdida  de  las  cua- 

cia  original  interceptada  de     tro  ricas  provincias  interiores  nos  lia 
un  expreso  que    ac  a     oye      retrocedido  sobre  una  serie  de  des- 

neche  desde  Potosí  por  Tac- 
na á  Lima ;  y  hace  presente     gracias  que  no  tendrán  modelo  en  to- 
la necesidad  de  replegarse  al       dag   jag  vicisitudes    de  la   historia    de 
Tucumán,  porque  el  enemigo 

con  muy  superiores  fuerzas     nuestra  independencia.    Pero    entre 
emprende  su  marcha  sobre      cuantos  males  afligen  la  sensibilidad 

Talca,  y  no  se    le   puede  re-        ,  .   ,  .    ,       , 

de  un  virtuoso  ínteres,  ninguno  equi- 

sistir    si    no  se    remiten    con  ' 

extraordinaria  rapidez  auxi-      vale  al  gemido  con  que  aquellos  gene- 
hos  de  tropas,  fusiles,  artí-     rosos  pueblos  lloran  su  imbécil  desaní- 

llería  y  municiones. 

paro,  sin  dejar  de  hostilizar  al  enemi- 
go por  todos  los  inermes  modos  que  les  sugiere  el  anhelo  de  la 
constante  adhesión  con  que  gratuitamente  se  reunieron  desde 
los  principios  á  los  grandes  designios  de  esa  capital. 

Son  notorios  los  esfuerzos  que  hacen  para  sacudir  el  yugo 
de  la  tiranía ;  pero  el  desnaturalizado  agente  de  las  ambiciosas 
miras  del  virrey  de  Lima  parece  que  de  acuerdo  con  el  Brasil  y 
Montevideo  hace  poco  aprecio  de  las  masas  desarmadas  que 
promueven  las  convulsiones  intestinas. 

Son  diversos  los  campamentos  de  naturales,  mestizos  y  otras 


—  416  — 

castas  que  en  varios  distantes  puntos  se  lian  reunido  para  obrar 
en  inteligencia  con  la  provincia  de  Cochabainba;  y  sin  embar- 
go de  la  general  obstrucción  de  relaciones  con  el  Perú,  y  de  bas- 
timentos que  se  ba  visto  precisado  á  comprar  en  la  costa  de 
Arica,  se  ba  decidido  Goyenecbe  á  descender  basta  esta  provin- 
cia de  Salta,  dejando  asegurada  con  guarniciones  competentes  la 
línea  de  comunicación  de  Potosí  y  La  Plata  por  la  carrera  ge- 
neral de  Ancacato,  Oruro,  Sicasica,  Paz  y  Desaguadero. 

Tiene  ya  lo  mejor  de  su  fuerza  en  Suipacba  al  mando  de  don 
Pío  Tristán  y  de  don  Francisco  Picoaga;  y  be  tomado  precau- 
sivas  medidas  para  informarme  de  la  recalada  personal  de  Go- 
yenecbe con  el  resto  del  ejército  de  invasión,  que  según  conje- 
turas no  debe  apear  de  tres  mil  bombres  bien  surtidos  de  todo 
género  de  armas  y  municiones. 

Así  lo  acredita  la  adjunta  correspondencia  de  oficio,  confi- 
dencial y  reservada,  que  incluyo  original  y  fué  sorprendida  por 
los  naturales  de  Pampa  Ullagas,  que  con  la  comunicación  de 
Santiago  de  Guari  y  otras  á  las  órdenes  de  los  caciques  don 
Antonio  Cari  y  don  Blas  Ari,  tienen  interceptado  no  sólo  el 
camino  general  de  las  postas,  sino  también  el  de  Potosí  á  Tacna 
y  Arica,  en  términos  que  aun  para  entenderse  con  el  comandan- 
te de  Oruro  don  Indalecio  González  de  Socasa  se  ba  visto  en 
la  necesidad  de  circular  los  pliegos  por  manos  del  subdelegado 
del  partido  de  Arica.  Esta  oportuna  interceptación  del  expreso 
que  por  el  despoblado  de  Tacna  arriesgaba  por  obstrucción  de 
los  correos  ordinarios,  puede,  si  no  trastornar,  á  lo  menos  entor- 
pecer los  planes  de  Goyenecbe,  á  cuyo  propio  fin  be  despacha- 
do tres  consecutivos  cbasques  á  Cochabamba  con  las  preven- 
ciones que  manifiestan  las  adjuntas  copias  de  órdenes  comuni- 
cadas al  comandante  don  Esteban  Arce  y  prefecto  don  Ma- 
riano de  Antezana.  Ellas  van  reducidas  al  substancial  objeto 
de  que  reuniéndose  todas  las  masas  y  campamentos  de  aque- 
lla provincia  y  demás  partidos  carguen  sobre  Potosí  para  po- 


—  417  — 

ner  en  el  último  conflicto  á  los  vecindarios  de  esta  villa  y  de 
La  Plata  y  retrotraer  al  enemigo. 

Si  éstas  y  otras  precauciones  que  se  lian  tomado  en  apurada 
sagacidad  no  detienen  la  marcha  del  enemigo,  me  veré  en  la 
indispensable  precisión  de  replegarme  hacia  el  Tucumán,  á  cu- 
yo efecto  se  hacen  los  preparativos  conducentes.  El  notable 
aumento  y  exhorbitante  superioridad  de  fuerzas  que  ha  adqui- 
rido el  campamento  de  los  antipatriotas  en  Suipacha,  me  ha 
obligado  á  mandar  retirar,  en  buen  orden,  con  toda  la  vanguar- 
dia, al  general  don  Eustoquio  Díaz  Yélez,  hasta  el  pueblo  de 
Humahuaca,  veintiocho  leguas  de  esta  ciudad,  donde  se  ha 
acampado  con  buenos  alojamientos  y  provisiones,  destacando 
avanzadas  por  el  despoblado  y  por  el  camino  real  hasta  veinte 
leguas  de  distancia  en  observación  de  los  movimientos  del  ene- 
migo. 

Mi  pundonor  y  mi  infatigable  empeño  por  la  libertad  y  por 
las  glorias  de  mi  país  me  confunden  á  la  vista  de  una  necesidad 
insuperable  y  bochornosa,  después  de  haber  malogrado  la  mejor 
coyuntura  para  obrar  de  concierto  con  los  esfuerzos  de  las  pro- 
vincias interiores ;  pero  supuesto  que  la  irreparable  aniquila- 
ción de  Huaqui  nos  ha  reducido  á  unos  comprometimientos 
que  no  ha  podido  remediar  la  sabiduría  del  gobierno  con  los 
puntuales  auxilios  de  tropas,  fusiles,  artillería  y  municiones 
que  ahora  más  que  nunca  imploran  con  rapidez  los  pueblos  de 
mi  inmediata  protección,  hago  presente  la  imposibilidad  de  sos- 
tenerme en  este  punto  por  demasiada  inferioridad  de  fuerzas,  y 
porque  ni  la  artillería  es  del  calibre  suficiente  para  fortificarse, 
mucho  menos  cuando  la  pólvora  es  de  pésima  morosa  elabora- 
ción por  impericia  y  escasez  de  armeros  y  fundidores,  ni  tam- 
poco es  posible  levantar  una  fortificación  de  preciso  tránsito 
que  no  pueda  ser  eludida  por  diversos  caminos. 

Para  que  V.  E.  se  imponga  á  prevención  del  estado  en  que 
me  encuentro,  he  determinado  hacer  la  experiencia  de  enviar 

DOC.   ARCH.    BELGRANO.—  T.    IV  27 


—  418  —  - 

este  pliego  de  posta  en  posta  con  el  pasaporte  y  órdenes  con- 
ducentes, pues  si  su  recalada  á  esa  capital,  según  exacto  aviso 
que  espero,  correspondiese  ventajosamente  á  su  salida  á  las 
ocho  de  la  mañana  de  este  día  en  que  parte,  serán  considera- 
bles los  ahorros  que  se  conseguirán  en  los  respectivos  expresos 
que  de  este  modo  deberé  suplir  para  participar  á  V.  E.  todas 
las  ocurrencias  y  novedades  que  han  de  poner  en  mayor  cuida- 
do á  ese  superior  gobierno  desde  el  recibo  de  éste. 
Dios  guarde  á  Y.  E.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  10  de  febrero  de  1812. 

Excelentísimo  señor, 

J.  Martin  de  Pueyrredón. 


GOYEXECHE  AL  VIRREY  DEL  PERÚ 


Excelentísimo  señor  don  José  de  Abascal. 

Excelentísimo  señor : 

Mi  venerado  general  y  buen  amigo :  Dirijo  ésta  por  Tacna 
para  prevenir  á  usted  que  en  el  caso  que  faltasen  cartas  mías 
y  noticias  del  ejército  en  varios  correos,  ni  usted  ni  ese  público 
lo  extrañen,  pues  por  todos  puntos  de  las  carreras  del  despo- 
blado y  Oruro  se  han  conspirado  los  indios,  roban  pasajeros  y 
conductores,  instigados  de  centenares  de  seductores  que  envían 
de  Jujuy  y  Salta  apostados  en  los  puntos  precisos  de  comuni- 
cación para  quitarnos  la  correspondencia,  habiéndose  regresado 
el  correo  ordinario  que  salió  el  9  de  aquí  para  ésa,  receloso  de 
que  los  indios  de  Lipez  que  han  venido  de  Yilcapugio  lo  sor- 


—  419   - 

prendiesen,  y  quedan  aquí  los  paquetes  y  nuestra  corresponden- 
cia detenida  basta  mejor  ocasión. 

Yo  voy  á  ponerme  en  camino  para  Salta  con  fuerzas  conve- 
nientes y  saldré  dentro  de  ocho  días  y  para  ello  aguardo  á  As- 
tete  que  estaba  en  Chayanta  y  queda  de  guarnición  aquí.  Ea- 
mírez  permanecerá  en  Chuquisaca  con  el  Real  de  Lima,  Lombera 
en  Ancacato,  Socasa  en  Oruro  y  Benavente  en  Sicasioa  con 
Pumacagua:  estas  líneas  es  preciso  conservarlas  para  los  even- 
tos fortuitos  de  la  guerra  y  nuestras  comunicaciones,  pues  cada 
día  se  aumenta  el  furor  de  la  canalla  contra  nosotros  sin  más 
apoyo  que  el  terreno  que  pisamos,  declarados  todos  á  hacernos 
cuanto  mal  pueden. 

Picoaga  está  en  Suipacha  separado  de  Díaz  Vélez  por  el  río, 
que  ocupa  Nazareno  con  1300  hombres,  los  últimos  de  caballería, 
y  no  ha  habido  acción  entre  ambos  de  decisión  porque  lo  crecido 
de  aquél  no  lo  permite ;  diariamente  tienen  acciones  de  guerri- 
llas y  en  todas  ban  salido  batidos  y  escarmentados  esos  borra- 
cbos  seductores. 

El  mayor  general  entrará  mañana  con  Abancay  en  Santiago 
y  sigue  á  reunirse  con  Picoaga :  su  llegada  acelera  una  acción 
con  Vélez,  si  antes  aquel  coronel  no  la  da  por  la  baja  del  río,  se- 
gún me  promete. 

Cada  día  se  aumentan  mis  atenciones  en  este  país  ingrato : 
no  tenemos  amigos :  el  despecho  los  domina  y  prefieren  perecer 
que  ceder. 

Nada  sé  de  Buenos  Aires  ni  asoma  por  parte  alguna  noticia 
de  aquella  capital:  en  Salta  vienen  obstruidas  las  comunica- 
ciones como  con  llave. 

Mil  recuerdos  á  la  linda  Bamoncita,  ínterin  soy  de  usted  su 
mejor  amigo  Q.  S.  M.  B. 

Juan  Manuel  de  Goyeneche. 


—  420 


(Reservada.) 

Es  incalculable  la  deserción  que  he  tenido  de  los  dos  bata- 
llones del  Cuzco  y  Abancay:  al  hacerlos  marchar  para  Salta  lo 
han  repugnado  al  increíble.  Voy  á  hacer  el  escarmiento  de  pa- 
sar dos  por  las  armas,  cogidos  con  otros  muchos  haciendo  fue- 
go por  el  tránsito  de  su  fuga  á  cuantos  creían  iban  á  atacarlos, 
incluso  un  oficial  de  su  cuerpo:  Abancay. 

Que  el  honor  de  un  hombre  esté  en  manos  de  estos  malvados 
es  lo  que  me  aflige. 

■  Potosí.  11  de  enero  de  1812. 


DEL  MISMO  AL  MISMO 


Excelentísimo  señor: 
ei  general  en  jefe,  por  los  El  correo  ordinario  que  partió  de 

motivos  que  expone,  trans-  esta  ^^  el  1Q  ^  ^^  para  fc 
cribe  á  V.  E.    por  la   ría    de 

Tacna,  el  parte  que  tenía  da-  carrera  general  de  esa  capital,  regre- 
do  por  el  correo  ordinario  y      s¿  reCeloso  de  ser  interceptado  por 

adjunta  copia   del  diario  que  . 

,,...,._  ,      iin  grupo  de  indios  insurgentes  que 

ha  dirigido   el   señor  coronel  »      ¿  o  ^ 

Piooaga.  le  dieron  noticia  estaban  apostados 

con  ese  designio  y  el  de  causar  los  robos  á  que  se  inclina  la  re- 
volución de  que  se  prevalen.  Y  presentándose  la  oportunidad 
del  conductor  por  la  ruta  de  Tacna,  transcribo  á  V.  E.  el  parte 
que  con  fecha  9  le  comunicaba  por  aquél : 


«  Excelentísimo  señor : 

«  Habiendo  comunicado  á  Y.  E.  con  fechas  7  y  8  de  diciem- 
bre último  las  miras  con  que  dispuse  el  envío  al  punto  de  Tupi- 


—  421  — 

za  del  coronel  don  Francisco  Picoaga  con  su  división  y  dirigído- 
se  éste  hasta  el  de  Yavi  en  circunstancia  de  que  el  caudillo 
Díaz  Vélez  se  hallaba  en  Cangrejos  con  la  tropa  de  su  partido 
que  había  traído  de  Jívjuy,  pudo  aquél  informarse  muy  de  cer- 
ca que  las  fuerzas  de  los  enemigos  consistían  en  1300  hombres 
armados  de  fusil  á  la  vanguardia  con  cinco  piezas  de  artillería, 
300  á  la  retaguardia  con  dos  obuses  y  bastante  gente  entre 
indios  bien  montada,  sin  armas  de  fuego,  y  percibiendo  el  co- 
ronel Picoaga  que  las  intenciones  de  aquéllos  le  preparaba  algún 
ataque  por  la  ventaja  que  les  ofrecía  el  terreno  en  que  se  halla- 
ba situado,  tomó  la  prudente  y  militar  disposición  de  replegar- 
se en  el  mejor  orden  la  noche  anterior  al  día  en  que  se  puso 
aquél  hasta  el  pueblo  de  Suipacha,  superando  grandes  dificul- 
tades de  una  quebrada  por  donde  tuvo  por  más  conveniente  ha- 
cerlo y  en  el  repaso  del  río  de  aquel  pueblo  que  encontró  cau- 
daloso, burlando  así  las  esperanzas  de  los  enemigos. 

«El  Io  del  corriente  consiguió  su  arribo  al  expresado  punto 
de  Suipacha  sin  contraste  alguno  en  su  división,  artillería  y  ba- 
gajes, á  tiempo  en  que  lo  practicaba  el  coronel  don  José  García 
Santiago  con  la  división  de  quinientos  hombres  que  mandé  para 
su  refuerzo. 

«  La  noche  del  4  del  corriente  recibí  el  parte  que  con  fecha 
2  del  mismo  me  dirigió  comunicándome  estas  ocurrencias,  y 
que  en  reunión  se  mantendría  en  aquel  pueblo  hasta  mis  ulte- 
riores disposiciones,  á  menos  que  los  enemigos  situados  en  la 
banda  opuesta  del  río  encubiertos,  á  excepción  de  su  guardia 
avanzada  en  la  quebrada  nombrada  de  Nazareno,  no  le  provo- 
casen á  alguna  acción,  para  lo  que  se  disponía  en  términos  de 
que  si  lo  verificaban,  quedasen  bien  escarmentados.  En  conse- 
cuencia le  previne  en  mi  contestación  del  5  lo  conveniente  á 
mantener  su  posición  con  decoro  y  seguridad  de  las  armas 
del  rey. 

«Como  la  marcha  de  los  enemigos  hasta  aquellos  puntos  debe 


—  422   — 

ser  con  las  miras  de  mantener  las  esperanzas  de  los  instigado- 
res que  tienen  en  estas  provincias  gestionando  revoluciones  y 
oponiéndose  del  modo  más  tenaz  é  inexorable  al  orden  y  quie- 
tud de  los  pueblos,  de  conseguir  por  sorpresa  alguna  corta  vic- 
toria de  nuestras  armas  con  que  poder  fortalecer  aquéllas  y  de 
mantener  absolutamente  interrumpida  toda  comunicación  y 
noticia  del  estado  de  Buenos  Aires,  del  que  por  ningún  conduc- 
to he  podido  adquirir  el  en  que  se  halla,  á  pesar  de  haber  tenido 
cartas  de  Tarija  de  31  de  diciembre  último  ;  me  ha  sido  preciso 
el  fijar  mis  principales  operaciones  á  buscarlos  y  descubrir  la 
situación  de  la  capital.  Y  a  este  interesantísimo  designio  he 
dispuesto  la  marcha  de  mi  mayor  general  el  coronel  don  Pió 
Tristán,  que  con  la  división  de  Abancay  la  verificó  ayer  para  el 
pueblo  de  Santiago,  y  reunirse  con  el  coronel  Picoaga  si  los  ul- 
teriores avisos  que  reciba  de  éste  lo  exigiesen,  y  la  mía  con  el 
resto  del  ejército  y  una  compañía  de  las  que  con  la  denomina- 
ción de  Concordia  se  han  formado  en  esta  villa  de  ministros, 
empleados  y  vecinos  de  distinción  me  acompaña  para  dentro 
de  diez  ó  doce  días. 

«  Ya  considerará  V.  E.  el  sacrificio  que  en  lo  más  rigoroso  de 
la  estación  de  aguas  por  quebradas  de  ríos  caudalosos  que  V.  E. 
ha  visto,  exige  arrostrar  esta  determinación ;  pero  estimándola 
de  indispensable  urgencia  á  los  sagrados  derechos  de  Dios  y 
del  rey,  se  hace  preciso  superarlo  con  los  demás  inconvenientes 
de  escasez  de  caudales,  bagajes  y  otros  útiles  de  campaña. 

«  He  calculado  la  indispensable  provisión  de  hasta  cuatro- 
cientos mil  pesos  como  necesarios  para  la  subsistencia  del  ejér- 
cito por  cuatro  meses  y  para  su  acopio  sin  que  los  fondos  de 
esta  Keal  casa  de  moneda  y  Banco  queden  exahustos  para  su 
giro  que  tanto  interesa  al  rey  y  al  público,  he  apurado  todos 
mis  recursos  políticos  con  el  fruto  de  estar  á  punto  de  conse- 
guirlos. 

«  La  ciudad  de  La  Plata  queda  con  su  correspondiente  guar- 


—  423  — 

nición  mandada  por  el  señor  brigadier  Ramírez,  sin  embargo 
de  que  este  generoso  jefe  me  ha  dirigido  la  más  eficaz  instancia 
solicitando  ir  en  mi  compañía  y  hacerse  participante  de  los 
riesgos  y  padecimientos  que  prepara  la  campaña.  Esta  villa 
con  su  gobernador  interino  el  coronel  don  Mariano  Campero  y 
respectiva  guarnición  de  la  división  del  coronel  don  Pablo  As- 
tete,  al  mando  de  éste.  En  la  de  Oruro  el  coronel  don  Indalecio 
González  de  Socasa  con  el  comando  de  armas  y  800  hombres 
que  la  pongan  á  cubierto  de  los  insurgentes  cochabambinos. 
En  Sicasica  está  fijado  el  coronel  Benavente  con  doscientos 
hombres  de  fusil  y  mil  indios  al  mando  del  coronel  Pumaca- 
gua  para  la  seguridad  de  aquelpunto.  El  coronel  don  Jerónimo 
Lombera  he  dispuesto  que  venga  con  su  división  al  punto  de 
Ancacato,  mediación  del  tránsito  desde  esta  villa  ala  de  Oruro, 
esté  á  la  mira  del  partido  de  Chayanta  y  ruta  por  el  despobla- 
do de  Tupiza,  Salta  y  Jujuy,  por  lo  que  pueda  convenir  á  mis 
operaciones  su  comunicación  por  aquélla.  Así  es  que  quedando 
asegurada  la  de  esa  capital,  contenidas  estas  provincias,  mar- 
cho á  dar  el  último  golpe  de  mano  que  disipe  de  una  vez  el  nu- 
blado que  nos  encubre  la  suerte  de  las  armas  del  rey  en  Buenos 
Aires. 

«  Los  inmensos  gastos  que  las  divisiones  fijadas  en  los  desti- 
nos que  expreso  á  V.  E.  demandan,  son  insoportables  á  los  re- 
cursos con  que  quedan ;  y  así  es  de  necesidad  absoluta  el  que 
V.  E.  destine  de  las  cajas  del  Perú  cuarenta  mil  pesos  mensua- 
les para  que  estén  asistidas  de  un  modo  que  no  decaiga  el  ser- 
vicio. 

«  Daré  á  V.  E.  oportunamente  aviso  de  cuanto  interese  su 
noticia  en  mi  marcha  y  ulteriores  ocurrencias. 

«Esta  clase  de  insurgentes  que  sin  fuerza  ni  recursos  para  em- 
barazar los  del  ejército  del  rey  de  mi  mando  y  los  progresos 
sucesivos  que  indico  á  V.  E.,  los  tienen  para  impedir  el  curso 
ordinario  de  los  correos  mensuales,  sin  que  este  riesgo  exija  pro- 


—    121  — 

videncias  de  perseguirlos  por  no  retraer  las  tropas  á  unos  obje- 
tos inciertos,  pueden  presentar  obstáculo  á  nuestra  comunica- 
ción :  y  en  este  seguro  concepto,  si  V.  E.  careciese  de  noticias 
mías  por  algunos  meses,  debe  atribuirlo  á  aquél,  sin  cuidado  de 
la  reacción  de  mi  ejército  en  cualquier  caso  que  la  ofensa  y  de- 
fensa lo  exija,  pues  á  este  fin  be  dispuesto  la  situación  de  las 
divisiones  de  un  modo  que  no  puedan  ser  cortadas  por  los  ene- 
migos por  más  que  funden  sus  esperanzas  en  ardides  que  ma- 
nifiestan bien  su  debilidad. 

«  El  adjunto  diario  que  en  copia  acompaño  á  V.  E.  del  señor 
coronel  Picoaga  le  impondrá  de  la  situación  de  aquéllos  y  deci- 
dida buena  disposición  de  este  jefe  á  acometerlos  sin  prever  la 
necesidad  de  esperar  la  división  que  marcha  á  reunírsele,  y  de 
la  que  be  recibido  noticia  del  buen  orden  y  voluntad  con  que 
lo  verifica  la  tropa.  La  mía  queda  fijada  para  el  tiempo  que  in- 
dico á  V.  E. 

«  Dios  guarde  á  Y.  E.  muchos  años. 

«Cuartel  general  de  Potosí,  14  de  enero  de  1812. 

«  Excelentísimo  señor, 

«  José  Manuel  de  Goyeneche.  » 


OFICIO  DE  PICOAGA  A  GOYENECHE   (1) 

Muy  ilustre  señor  presidente  y  general  en  jefe  del  ejército  real  don 
José  Manuel  de  Goyeneche. 

Por  mi  último  parte  dije  á  V.  E.  que  después  de  estar  en  ésta 
aparecieron  las  partidas  avanzadas  enemigas  tiroteando  á  mu- 

(1)  A  este  oficio  se  alude  en  el  anterior.  (X.  de  la  D.) 


—  425  — 

cha  distancia,  por  lo  que  los  desprecié,  y  así  continuaron  basta 
el  siguiente  3  en  que  apareció  por  el  camino  principal  de  Naza- 
reno una  columna  como  de  mil  hombres,  armados  de  fusil,  con 
más  doscientos  dragones.  Se  situaron  en  Nazareno,  poniendo,  á 
mi  parecer,  hasta  dos  leguas  una  emboscada  en  todo  el  monte  y 
pendiente  de  dicho  camino. 

Cerca  del  mediodía  se  aproximaron  á  la  orilla  del  río  (que 
ahora  es  impasable)  como  doce  hombres  qne  rompieron  el  fuego ; 
y  habiendo  caído  una  bala  de  rifle  cerca  de  mi  tienda,  hice  sa- 
liesen doce  soldados  á  contestarles;  así  lo  verificaron  é  hicieron 
retirar  con  uno,  á  mi  parecer,  herido  y  por  nuestra  parte  ningu- 
no. Por  la  tarde,  como  á  las  cinco,  salieron  doscientos  hombres 
haciendo  fuego  sobre  una  partida  compuesta  de  dos  guerrillas 
que  guardaban  el  flanco  izquierdo  de  mi  campamento ;  éstos  se 
avanzaron  á  pasar  el  río,  siendo  reforzados  con  cien  hombres  más. 
Mi  partida  se  sostuvo  y  la  reforcé  con  las  dos  compañías  de  gra- 
naderos y  se  hizo  un  fuego  que  duró  cerca  de  media  hora  hasta 
poner  en  fuga  al  enemigo,  á  la  que  coadyuvó  unos  cuantos  ti- 
ros de  cañón  que  mandé  hacer  con  un  cañón  avanzado  en  el 
campo,  teniendo  sólo  dos  heridos  de  nuestra  parte,  y  el  enemi- 
go, según  relación  de  un  indio  que  ha  pasado,  diez  y  ocho  muer- 
tos y  bastantes  heridos.  La  tropa  se  avanzaba  furiosa  pasando 
el  río ;  pero  como  ya  era  tarde  y  al  mismo  tiempo  reparase  su 
demás  gente  emboscada  en  las  malezas  de  un  callejón,  mandé  al 
capitán  Naro  pasasen  el  río  y  se  me  replegasen;  este  oficial  á  voz 
común  parece  se  distinguió  en  este  lance.  Como  á  las  seis  empe- 
zó otro  tiroteo  que  rompieron  los  centinelas  de  una  y  otra  parte 
por  la  derecha  del  campo  que  guardaban  las  guerrillas  en  Aban- 
cay  y  Chichas;  éstos  se  abandonaron  hasta  pasar  el  río  y  disper- 
saron, con  dos  cañonazos  que  con  tino  yo  mismo  disparé,  todas 
las  guardias  enemigas  que  estaban  situadas  en  ese  punto.  En- 
traba la  noche  y  mandé  se  replegasen,  pues  algunos  oficiales 
montados  se  avanzaban  demasiado,  conducidos  por  el  oficial  in- 


—  426  — 

trépido  Castro.  Así  concluyó  el  día  no  oyéndose  del  enemigo 
ningún  tiro  de  cañón,  lo  que  me  confirmaba  más  en  la  embosca- 
da. Dia  4  :  entró  el  río,  que  se  hizo  impenetrable  por  una  fuerte 
lluvia  que  sufrimos,  y  se  mantiene  así  hasta  ahora.  Teniendo  su 
campo  á  tiro  de  cañón,  mandé  hacerle  cuarenta  tiros  á  fin  sólo 
de  incomodarlos  é  introducirles  el  terror,  con  cuyo  efecto  se 
abrigaron  todos  á  los  ranchos  y  anduvieron  en  bastante  disper- 
sión. Día  5 :  sin  novedad.  Día  6,  salió  el  enemigo  de  su  em- 
boscada, pues  á  la  hora  de  lista  se  le  vio  formado  en  batalla 
y  se  oyó  por  primera  vez  el  cañoneo  del  alba.  Día  7  :  tuve 
noticia  de  que  Gtiemes  venia  de  Tupiza  por  Talina  y  habien- 
do puesto  todos  los  medios  para  saberlo,  hasta  ahora  no  se 
ha  falsificado  :  en  este  mismo  día  se  suscitó  la  especie  que  diez 
y  ocho  dragones  enemigos  habían  pasado  el  río  por  mi  de- 
recha, y  se  dirijan  al  camino  de  Tupiza  á  cortarnos  la  corres- 
pondencia ;  mandé  una  partida  para  que  siguieran  sus  huellas, 
con  lo  que  se  declaró  ser  falsa  dicha  especie.  En  el  mismo 
día  se  formó  otro  tiroteo  en  la  derecha,  que  mandé  suspender 
dando  orden  de  no  hacer  fuego  sino  á  tiro  hecho.  Día  8  :  sin 
novedad. 

Dios  guarde  á  Y.  S.  muchos  años. 

Suipacha,  9  de  enero  de  1812. 

Francisco  de  Picoaga. 

Es  copia  de  su  original : 

Aguirre. 


427  — 


GOYENECHE  AL  SUBDELEGADO  DE  ARICA 

Señor  gobernador  subdelegado  de  Arica. 

Tacna. 

He  visto  por  el  oficio  de  usted  de  3  de  diciembre  último  el 
esmero  con  que  ha  procurado  realizar  mis  encargos  de  harinas, 
de  trigo,  maíz,  arroz  y  carnes  saladas ;  y  habiéndolo  comunica- 
do al  comandante  de  armas  de  Oruro,  se  entenderá  usted  con 
éste  en  todo  lo  relativo  y  concerniente  al  asunto. 

Dios  guarde  á  usted  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Potosí,  11  de  enero  de  1812. 

José  Manuel  de  Goyeneche. 


DEL  MISMO  AL  MISMO 


Señor  gobernador  subdelegado  del  partido  de  Arica. 

Adjunto  al  oficio  de  usted  de  27  de  diciembre  iiltimo  he  re- 
cibido la  certificación  de  partida  que  me  acompaña  de  esos  mi- 
nistros de  real  hacienda  relativa  á  los  cincuenta  y  cinco  mil 
pesos  que  había  recibido  en  la  tesorería  de  su  cargo  de  don  To- 
más Crotón,  entregados  por  éste  con  cargo  de  reintegro  por 
las  reales  cajas  de  Lima,  los  diecinueve  mil  ochocientos  cua- 
renta y  ocho  pesos  siete  y  medio  reales  en  once  barras  de  plata 
y  treinta  y  cinco  mil  ciento  cincuenta  y  un  pesos  medio  real  en 


—  428  — 

moneda.  Y  contestando  con  esta  fecha  al  prestamista  inclu- 
yéndole los  recaudos  correspondientes  para  el  excelentísimo 
señor  virrey  del  Perú  y  que  disponga  lo  conveniente  á  la  veri- 
ficación de  dicho  reintegro,  hará  usted  á  la  posible  brevedad 
venga  dicha  cantidad  de  dinero  y  barras  á  las  reales  cajas  de 
Oruro,  con  la  correspondiente  escolta,  á  cuyo  comandante  de 
armas  le  prevengo  en  esta  fecha  que  reteniendo  el  primero  pa- 
ra la  buena  cuenta  de  aquella  guarnición,  remita  las  últimas  á 
esta  Real  casa  de  moneda  para  su  adineramiento. 
Dios  guarde  á  usted  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Potosí,  11  de  enero  de  1812. 

José  Manuel  de  Goyeneche. 


DEL  MISMO  AL  MISMO 

Señor  gobernador  subdelegado  del  partido  de  Arica. 

Sin  embargo  de  lo  que  en  oficio  de  11  del  corriente  digo  á 
usted  sobre  el  envío  de  los  cincuenta  y  cinco  mil  pesos  que  don 
Tomás  Crotón  entregó  en  esas  cajas  en  calidad  de  empréstito 
á  las  de  la  villa  de  Oruro,  como  he  advertido  después  que  para 
el  pago  de  las  harinas,  de  trigo,  maíz,  arroz  y  carnes  saladas, 
de  cuyo  apresto  se  halla  usted  encargado,  podrá  necesitar  de 
parte  de  aquella  cantidad,  le  prevengo  que  la  muy  precisa  á 
verificarlo  la  retenga  en  las  barras  si  es  que  absolutamente  ad- 
vierte usted  que  los  fondos  de  esas  cajas  y  los  de  las  de  Are- 
quipa no  son  susceptibles  á  subvenir  á  aquel  pago,  en  cuyo 
caso  remitirá  las  que  retenga  para  él  á  estas  últimas  para  su 
reducción  á  numerario  sin  poderlo  realizar,  verificando  el  envío 


—  429  — 

en  los  términos  que  prevengo  á  usted  en  dicho  mi  anterior  oficio. 
Dios  guarde  á  usted  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Potosí,   13  de  enero  de  1812. 

José  Manuel  de  Goyeneche. 

P.  D.  —  Los  gastos  que  demande  el  pago  de  los  propios  ex- 
traordinarios que  exija  á  usted  el  servicio  del  rey  y  cumpli- 
miento de  mis  prevenciones  en  todo  lo  concerniente  á  él,  deben 
hacerse  de  los  fondos  de  la  real  hacienda. 

(Una  rúbrica.) 


GOYENECHE  A  DON  TOMAS  CROTÓN 

Señor  don  Tomás  Crotón. 

Tacna. 

Por  oficio  de  usted  de  27  de  diciembre  quedo  impuesto  del 
generoso  empréstito  que  ha  hecho  al  rey  en  esas  sus  reales  ca- 
jas de  la  cantidad  de  cincuenta  y  cinco  mil  pesos,  como  consta 
igualmente  de  la  certificación  que  me  ha  pasado  el  gobernador 
subdelegado  de  ese  partido.  Recomienda  á  usted  muy  particu- 
larmente este  nuevo  testimonio  de  su  decidida  adhesión  á  la 
justa  causa  y  de  su  interés  por  la  conservación  de  este  ejército : 
y  además  de  dar  á  usted,  á  nombre  de  su  majestad  y  mío,  las 
más  expresivas  gracias  por  esta  manifestación  de  sus  nobles 
distinguidos  sentimientos,  le  acompaño  el  correspondiente  ofi- 
cio para  el  excelentísimo  señor  virrey  del  Perú,  á  fin  de  que  con 
arreglo  á  lo  que  usted  desea,  sea  reintegrado  en  aquellas  reales 
cajas  matrices  de  la  expresada  suma,  sin  perjuicio  de  que  S.  E. 
conozca  que  los  fieles  vasallos  como  usted  son  dignos  de  toda 


—  430  — 

consideración,  asegurándole  por  mi  parte  que  me  complaceré 
empleando  todas  mis  facultades  en  su  obsequio,  en  cuya  virtud 
puede  usted  exponerme  cuanto  crea  conveniente  á  las  justas 
satisfacciones  que  merece. 

Dios  guarde  á  usted  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Potosí,  13  de  enero  de  1812. 

José  Manuel  de  Goyeneche. 


GOYENECHE  AL  COMANDANTE  DE  ARMAS  DE  ORURO 

Señor  comandante  de  armas  de  Oruro. 

La  adjunta  certificación  que  acompaño  á  V.  S.  de  los  minis- 
tros de  real  hacienda  de  Tacna  le  impondrá  de  haberse  entre- 
gado en  la  tesorería  de  su  cargo  cincuenta  y  cinco  mil  pesos 
por  don  Tomás  Crotón,  para  la  subsistencia  del  ejército  del  rey 
de  mi  mando,  con  cargo  de  reintegro  por  las  reales  cajas  de  Li- 
ma; y  previniendo  con  esta  fecha  al  gobernador  subdelegado  del 
partido  de  Arica  disponga  su  envío  en  las  barras  y  numerario 
en  que  se  contienen  aquéllos  á  las  de  esa  villa,  con  la  correspon- 
diente escolta,  hará  Y.  S.  que  cuando  esté  en  ella,  con  destino 
de  asistir  con  las  buenas  cuentas  de  su  guarnición,  vengan  con 
iguales  seguridades  á  las  de  esta  Eeal  casa  de  moneda  para 
que  se  adineren. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Potosí,   13  de  enero  de  1812. 

José  Manuel  de  Goyeneche. 


431   - 


GOYENECHE  AL  VIRREY  DEL  PERÚ 

Excelentísimo  señor  virrey  del  Perú. 

Excelentísimo  señor : 

El  general  en  jefe  comuni-  Como  las  urgentes  erogaciones  para 

ca  á  v.  e.  el  empréstito  de     la  subsistencia  del  ejército  del  rey  de 

55  mil    pesos    que    ha   hecho  .    , 

_,     ,    „    .  ,         mi  mando,  me  lian  exigido  todos  los  re- 

don  Tomás  Crotón,  entregan-  '  ° 

dolos  en  las  reales  cajas  de      cursos  asequibles  á  reportarlas,  aclop- 

Tacna  á  condición  que  se  les       t¿  entre  ^^  el  que  don  Tomág  Croton 

reintegren  por  las   de  esa  ca- 

pitai,  para  que  v.  e.  se  sir-  hiciese  un  empréstito  proporcionado  á 
va  mandarlo  así.  sus  facultades;  y  habiendo  encontra- 

do el  oficio  que  al  efecto  dirigí  á  este  sujeto  en  Tacna,  lo  reali- 
zó en  la  de  cincuenta  y  cinco  mil  pesos  entregados  en  aquellas 
reales  cajas,  según  lo  acredita  la  certificación  que  con  inversión 
de  partida  me  ha  dirigido  en  oficio  el  27  de  diciembre  último 
aquel  gobernador  subdelegado  de  los  ministros  de  real  hacienda 
recipientes;  los  19.843  pesos  7  */s  reales  en  once  barras  de  pla- 
ta y  35.151  pesos  i/.2  real  en  numerario,  que  he  dispuesto  ven- 
gan á  las  reales  cajas  de  Oruro  para  que  remitidas  á  aquéllas  á 
esta  real  casa  de  moneda  se  adineren  y  se  retengan  los  últimos 
para  subvenir  á  la  subsistencia  de  la  guarnición  de  ella. 

El  prestamista  solicita  que  por  la  tesorería  de  esa  capital  le 
sea  reintegrada  aquella  cantidad,  y  ofreciéndoselo  así  en  con- 
testación de  esta  fecha,  se  servirá  V.  E.  disponer  su  cumpli- 
miento con  la  religiosidad  que  recomienda  el  nombre  del  rey. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Potosí,  13  de  diciembre  (1)  de  1812. 

Excelentísimo  señor, 

José  Manuel  de  Goyeneche. 

(1)  Debe  leerse  enero  ;  el  error  del  copista  es  evidente  (N.  de  la  D.) 


432 


GOYENECHE  AL  SUBDELEGADO  DE  AKICA 

Al  gobernador  subdelegado  de  Arica. 

Tacna. 

El  oficio  de  usted  de  27  de  diciembre  último  y  copia  adjunta 
que  me  acompaña  de  la  relación  que  hizo  el  excelentísimo  señor 
virrey  del  Perú,  comunicándole  el  solemne  aparato  con  que  dis- 
puso la  colocación  del  real  busto  de  su  majestad  el  rey  nuestro 
señor,  el  de  S.  E.  y  el  mío  en  la  iglesia  matriz  de  Arica,  da  la 
más  relevante  prueba  de  los  sentimientos  de  fidelidad  que  á  us- 
ted asisten,  y  de  las  loables  sensaciones  que  esta  demostración 
y  la  que  me  dice  usted  preparaba  en  el  pueblo  de  Tacna  produ- 
ce en  el  público  de  amor  á  su  soberano  y  jefes  que  lo  represen- 
tan en  estos  dominios.  Doy  á  usted  las  más  expresivas  gracias 
por  tan  distinguido  servicio,  rasgo  de  generosidad,  adhesión  á 
la  real  persona,  á  la  de  S.  E.  y  á  la  mía,  deseando  ocasiones  de 
retribuirla  á  nombre  del  rey,  y  á  ambos  vecindarios  por  la  parte 
que  han  tomado  en  la  celebridad  de  tan  augusta  ceremonia. 

Dios  guarde  á  usted  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Potosí,  13  de  enero  de  1812. 

José  Manuel  de  Goyeneche. 


DEL  MISMO  AL  MISMO 


Señor  gobernador  subdelegado  del  partido  de  Arica. 

El  correo  ordinario  que  salió  de  esta  villa  el  9  del  corriente 
regresó  receloso  de  ser  interceptado  por  un  grupo  de  insurgen- 


—  433  — 

tes  que  en  la  posta  de  Vilcapugio  supo  estaban  apostados  entre 
ella  y  punto  de  Ancacato.  Espero  noticias  de  las  divisiones  que 
deben  venir  marchando  de  Oruro  y  Chayanta  para  este  cuartel 
general,  que  disipando  aquéllos  expidan  la  ruta  y  pueda  cami- 
nar aquél. 

En  este  estado  expresándome  el  dador  enviado  de  usted 
que  por  camino  extraviado  emprenderá  su  regreso  sin  ries- 
go de  caer  en  manos  de  los  indios  que  en  cortas  cuadrillas 
han  adoptado  la  depravación  de  robar  á  los  indefensos  pa- 
sajeros y  á  los  correos,  es  despachado  en  esta  fecha  con  los 
adjuntos  pliegos  pagado  de  los  cuarenta  pesos  que  se  le 
restaban  según  su  ajuste  de  cinco  que  le  he  dado  de  gra- 
tificación. 

Como  esa  intercepción  causada  por  unos  débiles  enemigos 
que  solamente  se  presentan  de  sorpresa,  puede  ser  obstáculo 
para  el  giro  de  los  correos  con  el  Perú,  omitiendo  su  envío  con 
el  fin  de  que  no  sea  tomada  por  los  insurgentes,  sin  que  esto 
influya  en  la  reunión  y  buen  éxito  del  ejército  del  rey  de  mi 
mando,  prevengo  á  usted  circule  noticia  al  excelentísimo  señor 
virrey  de  Lima,  regente  presidente  interino  de  Cuzco,  goberna- 
dores de  Arequipa  y  Puno  de  que  en  la  falta  de  los  correos  y 
noticias  de  mi  situación,  no  aprendan  el  menor  cuidado  atribu- 
yéndola á  que  no  se  ha  dado  dirección  á  aquéllas  por  el  impe- 
dimento antedicho. 

Que  hallándose  mis  divisiones  avanzadas  hacia  Jujuy  y 
Salta,  tengo  determinada  mi  partida  con  el  resto  del  ejér- 
cito para  dentro  de  seis  días  con  dirección  de  buscar  á  los 
enemigos  en  dichas  ciudades  y  abrir  la  comunicación  con 
Buenos  Aires,  y  en  todos  puntos  se  conservará  aquél,  con  todo 
el  decoro  que  corresponde  á  las  armas  del  rey,  en  comunicación 
con  las  guarniciones  con  que  quedan  esta  villa,  la  de  Oruro,  La 
Plata  y  Sicasica. 

El  adjunto  pliego  para  el  comandante  de  armas  de  Oruro 

DOC.    ARCH.    BEI.GKANO.   —  T.    IV  28 


—   434  — 

que  he  tenido  por  conveniente  dirigir  por  esa  ruta,  hará  usted 
pase  á  la  mayor  brevedad  á  manos  de  aquel  jefe. 
Dios  guarde  á  usted  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Potosí,  14  de  enero  de  1812. 

José  Manuel  de  Goyeneche  (1). 


OFICIO  DE  GOYENECHE  AL  VIRREY  DEL  PERÚ 
INTERCEPTADO 


Excelentísimo  señor  virrey  don  José  Abascal. 

Excelentísimo  señor : 

Mi  venerado  general  y  buen  amigo :  He  interrumpido  la  sa- 
lida de  los  correos  ordinarios,  porque  los  indios  apostados  de 
Oruro  hasta  aquí  en  los  cerros  y  cumbres,  avisan  con  humare- 
das el  paso  de  indefensos  y  correos  y  salen  á  degollarlos,  come- 
tiendo execraciones  que  aturden,  y  cuando  la  fuerza  es  respe- 
table no  asoman  y  ésta  no  puede  moverse  cada  quince  días 
por  evitar  el  cansancio  de  las  tropas,  los  gastos  que  hace,  la 
relajación  en  la  disciplina  y  la  deserción,  y  así  aunque  se  halle 
V.  E.  sin  carta  mía  en  más  de  dos  correos,  no  lo  extrañe  y  la 
falta  es  que  no  hay  novedad,  pues  si  la  hubiera,  las  noticias  se- 
rían repetidas  y  no  faltarían. 

Hasta  el  día  queda  en  mi  poder  la  carta  de  V.  E.  de  13  de 
diciembre,  y  aunque  el  último  convoy  de  Oruro  las  condujo  has- 
ta enero,  no  he  tenido  de  V.  E. ;  en  aquél  recibí  la  que  en  copia 

(1)  Aquí  concluye  la  correspondencia  interceptada  á  Goyeneche,  á  que 
se  refiere  el  oficio  de  Pueyrredón  ;  los  papeles  que  siguen  fueron  intercep- 
tadas en  posteriores  ocasiones.  (N.  de  la  D.) 


—  435  — 

acompaño  del  caballero  Rening,  que  ruego  á  V.  E.  la  baga  in- 
sertar  eu  la  Gaceta  en  honor  de  la  delicadeza  de  aquel  digno 
inglés  y  del  que  me  redunda;  me  obsequió  con  una  armadura 
que  no  quiere  referir,  qué  conducta  ! 

La  batalla  de  Suipacha,  de  que  di  cuenta  á  V.  E.,  lia  sido 
terrible  de  funesta  para  los  porteños :  no  ha  quedado  uno  de 
éstos  hasta  Jujuy ;  por  noticias  voladas  aseguran  que  evacúan 
este  punto  y  Salta  y  van  para  el  Tucumán  sin  haberles  queda- 
do más  que  doscientos  hombres  en  todo,  y  éstos  aterrorizados 
y  atónitos  ;  han  perdido  en  la  acción  300  soldados  y  25  oficia- 
les, entre  muertos  y  heridos  y  de  los  primeros  han  dejado  en 
Yavi  138  ;  los  prisioneros  los  he  vestido  á  mis  expensas  y  los 
he  enviado  á  sus  casas  llenándolos  de  favores  y  obsequios  para 
que  cuenten  á  sus  casas  el  manejo  que  tengo  con  ellos. 

De  Salta  avisó  el  obispo  que  las  capitulaciones  de  Elío  son 
ficticias;  lo  cierto  es  que  los  pliegos  para  Y.  E.  y  para  mí  no 
han  venido  é  ignoro  absolutamente  el  estado  de  aquella  capital 
de  la  que  hemos  cogido  gacetas  hasta  el  26  de  noviembre  en  las 
batallas  del  12,  en  que  dicen  que  los  sucesos  del  Perú  los  han 
puesto  al  borde  del  precipicio ;  más  creo  que  se  haya  penetra- 
do á  esta  fecha  por  mar  que  yo  aquí  por  la  absoluta  interrup- 
ción de  los  caminos. 

La  falta  de  mita  hace  que  descaezca  en  un  todo  á  Potosí,  por 
más  que  me  sacrifico  en  sostener  el  ramo  de  minería :  mis  cui- 
dados son  inmensos,  y  nada  habremos  conseguido  si  V.  E.  no 
me  envía  socorros  pecuniarios  que  no  hay  de  donde  sacarlos,  y 
mil  hombres  de  conscripción  que  á  nada  les  toca  á  esas  provin- 
cias para  reemplazo  del  ejército,  que  en  los  ocho  meses  que  ha- 
cen pisan  estas  desgraciadas  provincias  ha  sostenido  doce 
acciones  sangrientas,  que  unidos  á  la  deserción,  efectos  de  la 
inconstancia,  lo  han  disminuido  sensiblemente,  y  en  mis  graves 
aflicciones  me  causa  sensación  el  ver  que  V.  E.  no  calcule  mi 
situación  y  me  provea  cerciorado  de  mis  repetidas  instancias 


—  436  — 

en  la  materia  y  que  nada  puedo  contar  con  las  gentes  de  por 
acá.  cada  día  más  sangrientas  y  rebeldes. 

La  víspera  de  carnaval  mandé  ahorcar  seis  negros  que  aten- 
taban á  la  seguridad  del  ejército  y  á  mi  vida,  y  ya  be  adoptado 
el  rigor  para  mandar :  dos  más  tendrán  igual  suerte  mañana 
por  seductores. 

Astete  regresó  aquí  de  Cbayanta  con  la  mitad  de  las  fuerzas 
con  que  salió :  ba  perdido  en  su  viaje  más  de  200  hombres,  en- 
tre desertores  y  sacrificados  á  su  impericia  y  habiéndose  en- 
contrado con  el  insurgente  Arce,  que  mandaba  á  los  de  Cocha- 
bamba,  pudo  haberle  batido  y  acabado  y  entró  en  conferencias 
con  él,  con  tratamiento  de  señoría :  se  hicieron  mutuos  cumpli- 
mientos y  se  despidieron  con  este  deshonor.  Igual  suerte  tie- 
nen todas  las  armas  y  divisiones  que  no  están  á  mi  vista;  estoy 
lleno  de  indignación  de  esta  mengua*,  pobre  de  mí,  cuándo 
querrá  Dios  que  deje  estos  cargos  con  que  ya  no  puedo. 

Los  presos  que  enviaba  con  el  oficial  Calvo  á  Arica,  ñieron 
quitados  por  los  indios  en  el  río  Márquez,  matando  á  Calvo  y  á 
cinco  soldados  de  la  escolta.  La  muerte  de  este  oficial  ha  sido 
por  inobediente  é  insubordinado,  pues  el  día  siguiente  que  salió 
de  aquí,  le  avisé  no  fuese  por  aquel  camino  que  estaba  tomado  de 
indios  y  le  envié  derrotero  seguro ;  me  acusó  el  recibo  y  de  quedar 
en  ejecutarlo,  y  lo  hizo  al  contrario  dirigiéndose  por  el  mismo 
que  yo  le  reprobaba,  y  le  sucedió  este  caso :  está  bien  muerto. 

He  leído  con  vergüenza  la  ridicula  y  mezquina  declara- 
ción que  ha  decretado  la  Junta  de  Real  Hacienda  de  tres 
mil  pesos  de  gratificación  sobre  el  mal  contado  sueldo  de  seis 
mil,  que  disfruto ;  y  ojalá  que  algunos  de  esos  señores  que  han 
dictaminado  así,  quiera  hacerse  cargo  de  mi  plaza  con  esta  asig- 
nación que  es  un  pasaporte  para  robar;  lo  cual  no  es  adaptable 
á  mi  decoro  y  manejo  y  así  he  resuelto  no  conformarme  con 
esta  ruin  declaración  y  representar  por  el  conducto  de  V.  E.  y 
dictamen  del  rey  pidiendo  se  me  abonen  18.000  pesos,  que  es  lo 


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que  he  gastado  en  un  año,  pues  no  hay  una  razón  para  que  yo 
me  empeñe,  después  de  haber  reconquistado  la  América,  estoy 
igualmente  pronto  á  quedar  sin  sueldo  con  tal  que  se  me  releve 
por  otro  jefe  :  me  avergüenzo  de  escribir  á  V.  E.  en  materia  tan 
odiosa  para  mi  carácter,  pero  veo  que  no  puedo  adelantar  nada 
con  el  gran  Lima. 

El  envío  de  tropas  para  reemplazar  urge  mucho,  no  lo  demo- 
re V.  E. ;  no  hay  general  que  pueda  obtener  conquistas  sin 
refuerzos ;  la  guerra  sigue,  y  sigue  obstinada,  tenaz  y  sangrien- 
ta, si  no  se  piensa  en  mi,  todo  disparates.  Yo  trabajo  á  matar- 
me, no  descanso  y  no  hay  más  órgano  que  yo,  hay  ratos  que 
deseo  morir  de  un  balazo  según  mi  aburrimiento,  porque  todo 
gravita  sobre  mí ;  hablo  con  mi  corazón,  el  que  siempre  es  de 
V.  E.  y  se  lo  asegura  su  mejor  amigo  Q.  S.  M.  B. 

Excelentísimo  señor, 

José  Manuel  Goyeneche. 

Mil  finezas  á  la  linda  Ramoncita. 
Potosí,  19  de  febrero  de  1812. 


OFICIO  DE  GOYENECHE  A  LOMBERA 

¿Señor  coronel  de  ejército  don  Jerónimo  Lombera. 

Acompaño  á  V.  S.  las  adjuntas  cartas  para  que  en  el  primer 
correo  que  salga  de  esa  villa  al  destino  de  sus  sobres,  ó  en  la 
primera  oportunidad  segura  que  se  presente,  las  dirija  V.  S. 
dándome  parte  de  haberlo  verificado. 

Tengo  prevenido  á  V.  S.  anteriormente  que  la  interrupción 
de  correos  proviene  de  los  grupos  de  insurgentes  que  en  la  me- 
diación de  tránsito  de  esta  villa  á  ésa  se  han  situado  con  este 
objeto,  y  siendo  de  mayor  consideración  los  gastos  que  se  im- 


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penden  en  sn  conducción  que  el  interés  de  las  correspondencias 
destinando  partidas  de  tropa  que  padecen  en  la  subordinación 
y  orden  en  que  deben  hallarse,  encargo  á  Y.  S.  muy  particular- 
mente que  deteniéndolos  en  ese  punto,  oficie  á  todas  las  auto- 
ridades del  Perú,  especialmente  al  excelentísimo  señor  virrey 
para  que  lo  haga  publicar  en  los  periódicos,  exponiendo  á  aqué- 
llas no  tengan  el  menor  recelo  por  carecer  de  noticias  del  ejér- 
cito, cuya  falta  es  el  motivo  expresado  y  sólo  en  el  caso  de  ha- 
llarse reunidos  ahí  dos  ó  tres  correos,  conceptuando  V.  S.  que 
puede  ser  útil  su  venida,  dispondrá  que  el  coronel  Socasa  con 
una  escolta  que  consulte  la  seguridad  de  ellos  y  decoro  de  las 
armas  del  rey,  los  conduzca  basta  el  punto  de  Ancacato,  dán- 
dome parte,  si  es  posible  con  un  indio  seguro,  del  día  en  que 
se  verifique  su  salida  para  en  su  vista  dirigir  yo  otra  corres- 
pondencia con  la  tropa  respectiva,  á  fin  de  que  la  reciba  y  lle- 
gue, entregando  la  que  conduzca  á  la  expresada. 

Estoy  firmemente  persuadido  de  que  V.  8.  procederá  con  el 
celo  y  actividad  que  le  distinguen  para  mantener  en  el  mejor 
orden  y  respeto  la  guarnición  que  se  halla  á  su  cargo,  ponien- 
do en  verdadero  estado  de  servicio  el  parque  y  útiles  de  gue- 
rra, pero  sin  embargo,  pudiendo  llegar  el  caso  de  que  V.  S. 
opere  de  acuerdo  conmigo  para  una  empresa  la  más  interesan- 
te al  real  servicio,  reitero  á  V.  S.  despliegue  todos  sus  conoci- 
mientos y  talentos  á  aquel  útil  objeto,  disciplinando  su  tropa 
como  corresponde,  procurando  que  su  armamento  se  refaccione 
en  el  caso  de  no  estar  corriente  y  uniformados  los  individuos  de 
su  batallón  que  se  hallen  sin  vestuario,  pues  nada  me  es  tan 
lisonjero  como  consultar  la  decencia  de  mis  tropas  :  sobre 
estos  particulares  descanso  gustosamente  en  el  honor  de  Y.  S. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Potosí,  19  de  febrero  de  1812. 

José  Manuel  de  Goyeneche. 


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P.  D.  — Cuando  V.  S.  determine  el  envío  que  le  prevengo, 
será  con  precedente  conferencia  y  de  acuerdo  de  la  ruta  que  se 
tenga  por  menos  aventurada  á  encontrar  insurgentes,  y  si  es 
posible  excusar  la  de  las  angosturas  de  Ancacato  en  las  cuales 
parece  que  se  impide  la  libre  operación  de  las  tropas. 


ACTA  DE  UN  CONSEJO  DE  GUERRA  REUNIDO  EN  LA  PAZ 

En  la  ciudad  de  Nuestra  Señora  de  la  Paz,  á  veintiocho  días 
del  mes  de  febrero  de  mil  ochocientos  doce  anos,  y  hora  la 
una  de  la  mañana;  habiendo  en  consecuencia  del  decreto  de 
esta  misma  fecha,  citatorio  para  consejo  de  guerra,  á  los  jefes 
principales  de  la  guarnición  de  esta  plaza  y  al  teniente  asesor, 
auditor  de  guerra  doctor  don  Pablo  Gutiérrez,  proveído  por  el 
señor  coronel  don  Domingo  Tristán  y  Hoscoso,  gobernador  po- 
lítico é  intendente  de  esta  provincia,  juntándose  en  la  casa 
presidencial  los  señores  teniente  coronel  don  Joaquín  Eevuelta, 
comandante  de  la  enunciada  plaza,  el  sargento  mayor  y  capi- 
tán de  ejército  don  Julio  Antonio  Díaz  del  Castillo,  el  coman- 
dante del  cuartel  de  voluntarios,  capitán  de  ejército,  teniente 
coronel  de  milicias  Lorenzo  Díaz  de  Eivadeneira,  y  el  regidor 
juez  de  policía  doctor  don  José  Landavene,  teniente  coronel 
y  comandante  del  cuartel  de  Patricios,  dijeron :  Que  en  con- 
sorcio de  8.  S.  el  referido  señor  gobernador  político  y  militar 
han  examinado  con  maduro  acuerdo  y  detenida  reflexión,  no 
sólo  el  oficio  del  señor  coronel  don  Jerónimo  de  Marrón  y  Lon- 
bera,  dirigido  á  S.  S.  con  fecha  25  del  corriente,  el  que  con  la 
misma  había  despachado  al  señor  coronel  don  Pedro  Bena- 
vente,  quien  con  el  suyo  de  20  lo  acompaña  en  copia  certifi- 
cada ;  pero  aun  el  que  el  señor  gobernador  le  había  pasado  en 
24  de  este  propio  mes,  comunicándole  la  suspensión  de  cien 


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hombres  armados  qne  el  señor  Benavente  le  pedía,  y  ya  habían 
estado  dispuesto  para  su  envío,  providendo  la  suspensión  de 
los  motivos  fundados  en  el  contenido  de  aquel  oficio ;  que  en 
virtud  de  todo  ello  y  de  cuanto  políticamente  y  á  presencia  in- 
mediata de  las  cosas  de  esta  ciudad  y  provincia,  de  su  compren- 
sión, debían  entender  y  conferenciaron,  se  hacían  cargo  ante 
todo  que  el  muy  ilustre  señor  general  en  jefe  del  ejército  del 
alto  Peni,  mariscal  de  campo  don  José  Manuel  de  Goyeneche, 
bajo  los  íntimos  conocimientos  que  le  asisten  del  estado  de 
estas  internas  provincias  de  la  América,  convulsiones  nada 
intermitidas  que  las  circundan  y  sabias  como  prudentes  máxi- 
mas, con  que  aspira  consultar  la  integridad  de  ellas,  y  el  buen 
orden  que  había  restablecido,  determinó  situar  para  el  fin  de 
la  conservación  de  tan  altos  y  sagrados  objetos,  en  los  últimos 
puntos  de  Sicasica,  Oruro,  Ancacato,  Potosí  y  Chuquisaca  las 
divisiones  militares  comandadas  por  los  señores  Benavente, 
Lombera,  don  Indalecio  González  de  Socasa,  don  Pablo  Astete 
y  clon  Juan  Ramírez ;  que  por  lo  tanto,  el  punto  de  Sicasica 
encargado  al  primero,  era  de  tal  substancia,  necesidad  y  ven- 
tajas en  su  resguardo,  que  de  ello  dependía  el  de  esta  ciudad, 
el  de  su  vasto  distrito  y  aun  el  de  los  limítrofes  de  Lima,  así 
por  no  haber  á  la  actualidad  en  el  Desaguadero,  ni  más  ade- 
lante, mayor  guarnición,  como  porque  á  aquellas  generales  y 
continuadas  convulsiones,  teniendo  en  incesante  movimiento 
la  América,  no  perdían  los  ánimos  revoltosos  y  sediciosos  el 
menor  arbitrio  para  el  apoyo  de  sus  execrables  miras,  y  hallán- 
dose ellas  siempre  asestando  á  esta  provincia  con  las  fatales 
transcendencias  apuntadas,  era  más  que  inexcusable  y  preciso 
el  auxilio  de  la  división  del  señor  Benavente  en  Sicasica  para 
que  sirviendo  de  freno  contra  la  proterva  perversidad  y  soste- 
nida recíprocamente  su  fuerza  con  la  de  los  699  hombres  de  la 
guarnición  de  esta  ciudad  y  sus  quinientas  armas,  entre  fusiles 
y  carabinas,  pudiesen  cuidar  cual  se  está  haciendo  el  regulado 


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sostén  de  esta  enunciada  provincia ;  que  si,  no  obstante  el 
señor  Benavente,  supuesto  se  manifiestan  más  inminentes  los 
riesgos  de  esta  misma  ciudad  y  provincia,  al  paso  que  desmem- 
brada esta  capital  de  aquella  su  escasa  guarnición  que  le  queda 
con  el  envío  de  cien  hombres  que  parece  solicitar  el  señor  Be- 
navente,  serían  peores  las  estrecheces  de  la  ciudad,  casi  indu- 
dables los  sacrificios  de  esta  corta  partida  en  Sicasica,  cuando 
ni  la  crecida  del  señor  Benavente  y  del  señor  coronel  don  Marco 
Pumacagua,  se  consideran  seguros  de  las  invasiones  y  peli- 
gros, según  los  repetidos  oficios  que  en  orden  á  ello  se  han 
pasado  á  esta  comandancia  general ;  pero  que  cuando  también 
por  las  causas  que  refiere  el  señor  Lombera  en  sus  indicados 
oficios,  ha  de  salir,  ó  habrá  ya  salido,  el  señor  Benavente  con 
su  división  y  la  del  señor  Pumacagua  á  reunirse  fuera  de  esta 
provincia  y  por  el  pueblo  de  Caracollo,  formando  simultánea- 
mente un  cuerpo  respetable  de  cuatro  mil  hombres,  poco  más 
ó  menos,  y  quedando  La  Paz  con  la  enunciada  su  escasa  fuerza 
entre  las  propias  convulsiones  y  utilidades  casi  incalculables, 
que  urgían,  era  su  conservación  por  la  calidad  y  entidad  de  la 
provincia,  y  por  los  respetos  atendibilísimos  de  la  provincia 
y  su  comarca  circunvecina,  eran  de  parecer  unánimes  y  con- 
formes que,  á  más  de  mantenerse  aquella  su  guarnición  de 
699  individuos  y  506  armas,  se  levanten  inmediatamente 
hasta  lo  posible  las  compañías  de  Patricios  y  voluntarios  con 
que  el  celo  del  señor  gobernador  pueda  adelantar  sus  miras 
y  connatos,  hacia  el  común  sosiego,  reparo  de  los  males  que 
amargan  y  ulteriores  objetos  apuntados  especialmente  en  el 
concepto  tan  notorio  de  que  los  de  los  insurgentes  invariable- 
mente se  terminan  y  se  han  dirigido  siempre  en  sus  tiros  contra 
La  Paz,  por  las  ventajas  que  presumen,  reportan  de  ella,  subyu- 
gándola á  sus  detestables  designios,  según  que  aún  lo  convencen 
los  propios  oficios  del  señor  Lombera  ;  que  al  fin,  reservándose 
instruir  con  copia  autorizada  de  este  Concejo  al  muy  ilustre 


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señor  general  en  jefe  se  conteste  con  otras  á  los  señores  Bena- 
vente  y  Lombera,  pasándose  también  la  respectiva  al  señor 
comandante  de  Desaguadero  para  que  hubiere  lugar  en  aquel 
punto  de  su  cargo  y  á  fin  de  que  lo  traslade  al  señor  gober- 
nador intendente  de  Puno  y  se  eleve  igualmente  al  excelen- 
tísimo señor  virrey  del  Perú  por  estrechar  el  tiempo  y  no  per- 
mitir dar  cuenta  directamente  á  su  superioridad,  y  lo  firma- 
ron. 

Domingo  Tristón.  Joaquín  Revuelta.  Julián  Anto- 
nio Díaz  del  Castillo.  Lorenzo  Díaz  de  Bivade- 
neira.  José  Landavene.  Pablo  Gutiérrez. 

Lorenzo  Uniere, 

Secretario. 

Es  copia  de  que  certifico  : 

Lorenzo  Uniere, 

Secretario. 

Es  copia  de  que  certifico  : 

Prado. 

CAKTAS  DE  DON  DOMINGO  TRISTÁN 

Señor   coronel    comandante   en  jefe   don  Jerónimo   de  Marrón 
y  Lombera. 

Con  vista  del  oficio  que  V.  S.  me  dirige,  fecha  26  del  actual, 
como  el  que  también  me  acompaña  en  copia  certificada,  el  que 
le  paso  al  señor  coronel  don  Pedro  Benavente,  he  dispuesto 
en  esta  fecha  el  consejo  de  guerra  que  en  igual  copia  certifi- 
cada incluyo,  para  que  impuesto  de  todos  los  puntos  de  su  con- 
tenido, tome  V.  S  las  determinaciones  y  providencias  más  con- 


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formes  al  real  servicio  y  advierta  el  perspicaz  y  calificado  celo 
que  le  anima,  esperando  que  V.  S.  no  cese  de  comunicarme  los 
posteriores  avisos  que  gradúe  oportunos  para  toda  cautela 
y  disposición  que  convenga  tomar  por  la  seguridad  de  mi  pro- 
vincia, suponiendo  que  al  recibo  de  ésta  se  halle  ya  S.  S.  reu- 
nido con  los  señores  Benavente  y  Pumacagua,  según  me  lo 
anuncia  el  primero. 

Dios  guarde  á  Y.  S.  muchos  años. 

Paz,  28  de  febjero  de  1812. 

Domingo  Tristón. 

Señor  don  José  Posada. 

Amado  primo  de  mis  distinguidos  aprecios  : 

Es  tanto  más  agradable  para  mí  sus  letras,  por  saber  de  su 
apreciable  salud,  cuanto  me  es  de  sumo  gusto  y  complacencia 
orientarme  con  sus  particulares  y  juiciosos  avisos.  Sólo  ellos 
me  dan  una  cabal  idea  de  aquellas  ocurrencias,  y  espero  no 
omita  comunicármelas  con  cuanta  oportunidad  se  presente ; 
así  para  que  me  saque  de  los  incesantes  cuidados  en  que  quedo, 
como  para  tomar  las  determinaciones  que  convengan  á  la  se- 
guridad de  mi  provincia.  Me  La  sido  sobremanera  sensible  el 
retiro  del  primo  Benavente  para  esa  villa,  desamparando  el 
interesante  punto  de  Sicasica,  pues  siendo  el  sostén  de  esta 
ciudad  y  su  provincia,  así  para  asegurarla  y  auxiliarla  en  los 
casos  de  cualquiera  ocurrencia,  como  para  contener  las  insti- 
gaciones que  pudieran  meditar  los  numerosos  indios  de  aquel 
partido  de  Sicasica  y  el  de  Pacajes,  también  lo  era  para  desde 
su  misma  situación  resguardar  aquella  plaza,  sin  la  precisión 
de  reunirse  al  señor  coronel  Lombera,  en  fin,  yo  al  instante  del 
recibo  de  esas  noticias  y  oficios  que  me  han  dirigido,  mandé 


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formar  un  consejo  de  guerra  relativo  á  las  determinaciones 
que  se  debían  tomar  para  la  seguridad  de  esta  provincia.  Con 
ellas  quedó  afianzado  en  mis  provincias  y  mucho  más  con  el 
entusiasmo  de  mis  tropas  para  rechazar  al  enemigo,  siempre 
que  llegue  el  caso. 

Á  pesar  de  todos  los  anuncios  de  invasión  de  enemigos,  aun 
no  creo  sean  capaces  de  presentarse  á  ninguna  división  de  las 
del  rey,  siendo  muy  probable  que  el  fin  de  aquellos  no  es  otro 
que  el  de  las  expilaciones  de  los  caminos  y  su  intercepción. 
Con  este  motivo  carezco  de  la  correspondencia  de  nuestro  ama- 
ble general,  cuya  existencia  se  me  asegura  esta  mañana  por 
unos  mozos  de  Potosí,  compradores  de  coca,  que  salieron  el 
domingo  pasado  y  llegaron  á  ésta  con  trece  días  de  camino, 
haberlo  dejado  allí  sin  la  menor  novedad. 

De  mi  parte  no  encargo  á  usted  otra  cosa  que  el  que  me  co- 
munique toda  ocurrencia  y  de  este  modo  alivie  en  parte  mis 
cuidados. 

Diga  usted  á  mi  Pepa  siento  mucho  su  indisposición  y  que 
deseo  se  alivie  cuanto  antes,  disponiendo  ambos  del  invariable 
afecto  de  su  amante  primo  y  amigo  Q.  B.  S.  M. 

Paz,  28  de  febrero  de  1812. 

Domingo  Tristón. 


OFICIO  DE  LOS  CANÓNIGOS  DE  LA  PLATA  A  LA  JUNTA 
DE  COCHABAMBA 

Ilustre  Cabildo  y  corporaciones  de  la  ciudad  de  Cochabamba. 

Muy  ilustre  señor : 

Las  calamidades  públicas,  que  por  todas  partes  nos  rodean, 
las  semillas  de  división,  que  cada  día  se  aumentan  en  los  pue- 


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blos,  los  horrores  de  una  guerra  civil  y  destructora  que  intro- 
duce en  todos  los  ángulos  de  nuestras  florecientes  y  en  otro 
tiempo  pacíficas  provincias,  el  horror,  el  estrago,  la  desolación 
y  la  muerte,  tienen  llenos  de  consternación  á  todos  los  corazo- 
nes sensibles.  La  humanidad  se  resiente  á  vista  de  tantos  es- 
tragos. Éstos  necesariamente  causan  mayor  impresión  en  el  co- 
razón de  tres  sacerdotes  franciscanos  nacidos  en  la  más  bella  y 
fértil  de  todas  las  provincias,  y  que  por  su  mismo  sagrado  ca- 
rácter deben  estar  más  íntimamente  penetrados  del  espíritu  de 
lenidad  y  de  las  más  altas  ideas  sobre  las  ventajas  de  la  paz, 
de  la  dulce,  de  la  amable  paz,  de  ese  don  soberano,  único  que 
puede  hacer  feliz  á  los  pueblos.  Somos  sacerdotes  y  como  minis- 
tros del  Dios  de  la  paz,  la  deseamos,  con  la  mayor  sinceridad  y 
debemos  promoverla  por  todos  arbitrios,  somos  vasallos  espa- 
ñoles y  como  subditos  del  amable  y  desgraciado  señor  don  Fer- 
nando VII  debemos  procurar  la  unidad  y  conservación  de  esta 
hermosa  porción  de  sus  dominios  para  este  cautivo  monarca, 
único  legítimo  dueño  de  ellas,  somos  americanos  é  hijos  de  esa 
valerosa  y  noble  ciudad  de  Cochabamba  y  por  lo  mismo  suma- 
mente interesados  en  su  felicidad  y  en  alejar  de  ella  el  funesto 
azote  de  la  guerra,  que  asolaría  sus  hermosas  campiñas,  des- 
truiría sus  cuantiosas  heredades,  haría  desaparecer  á  sus  ama- 
bles hijos  y  disminuiría  su  numerosa  población. 

Estos  nobles  y  generosos  sentimientos  que  ha  tiempo  tienen 
en  tortura  nuestro  corazón  y  el  de  los  hombres  sensatos,  nos 
han  resuelto  al  fin  á  dirigirnos  á  su  señoría  y  todo  su  noble  ve- 
cindario y  después  de  haber  implorado  las  luces  del  cielo  por 
medio  de  nuestras  sacrificios  y  oraciones  y  las  de  muchas  al- 
mas justas,  y  con  acuerdo  del  excelentísimo  señor  arzobispo  y 
del  vicario  deán  y  cabildo  de  esta  santa  iglesia  metropolitana 
nos  hemos  decidido  á  ofrecernos  á  su  señoría  por  interlocutores 
y  garantes  para  una  justa  y  honrosa  composición,  en  la  que  por 
el  mismo  caso  tiene  su  señoría  la  interposición  de  la  alta  y  res- 


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petable  dignidad  del  primer  pastor  de  esta  diócesis,  y  de  un 
cuerpo  que  representa  á  todo  el  clero  de  ella ;  suplicamos,  pues, 
á  la  religiosidad  de  su  señoría,  que  mira  esta  nuestra  gestión 
como  impacto  nacido  sólo  de  nuestro  buen  deseo,  y  del  amor 
que  profesamos  á  todos  nuestros  hermanos  de  América,  y  espe- 
cialmente á  los  de  esa  hermosa  provincia  que  nos  dio  cuna.  Y 
que  meditando  esta  materia  con  el  pulso  y  madurez  que  exige 
su  gravedad,  se  tome  el  apetecido  medio  de  la  reunión  que  res- 
tituya el  buen  orden,  llene  de  consuelo  á  estas  provincias,  y 
las  ponga  en  estado  de  poder  resistir  al  tirano  común  de  la  Eu- 
ropa, y  á  cualquiera  otra  dominación  extranjera. 

Con  este  mismo  fin  nos  dirigimos  por  medio  del  oficio  de  que 
acompañamos  copia  al  señor  general  en  jefe  del  ejército  del 
Perú,  haciéndole  la  misma  súplica,  no  dudamos  de  su  corazón 
generoso,  de  su  desidida  propensión  á  la  paz,  y  del  cordial  afec- 
to que  pública  y  privadamente  ha  manifestado  para  con  esa 
provincia  por  la  gran  oposición  que  le  cobró  en  el  tiempo  de  su 
residencia  en  ella,  que  accediera  á  nuestra  solicitud  y  considere 
todos  los  artículos  justos  y  equitativos  que  se  le  pidan;  para 
mejor  facilitarlo  si  ñiese  necesario,  pasará  uno  ó  dos  de  nos- 
otros á  la  villa  de  Potosí,  á  tener  una  conferencia  con  dicho  se- 
ñor general. 

Los  tres  grandes  objetos  que  para  cualquier  tratado  debemos 
proponernos  por  norte,  son  la  conservación  y  pureza  de  nues- 
tra sagrada  religión  ;  la  fidelidad  á  nuestro  augusto  monarca,  y 
exacta  guarda  de  sus  derechos  y  la  felicidad  de  las  Américas. 
Estos  únicos  objetos  promueve  al  señor  general  y  éstos  mismos 
se  propone  esta  provincia,  estando  pues  conforme  en  los  fines 
es  fácil,  siempre  que  procedamos  de  buena  fe,  concordar  tam- 
bién en  los  medios  especialmente  cuando  todo  cuanto  podíamos 
apetecer  para  la  felicidad  de  las  Américas,  y  la  justa  y  reglada 
libertad  de  los  pueblos,  se  asegura  está  ya  sancionado  liberal- 
mente  por  el  congreso  general  de  la  nación. 


—  447  — 

De  parte  del  señor  general  no  hay  motivo  de  recelo,  pues  no 
sólo  ha  dado  pruebas  de  su  sincero  deseo  y  decidida  adhesión  á 
los  medios  pacíficos  y  de  concordia,  sino  que  aun  ha  manifesta- 
do en  público  y  á  presencia  del  deán,  que  firma,  y  demás  dipu- 
tados de  esta  ciudad,  los  planes  que  tenía  tirados  para  el  en- 
grandecimiento, lustre  y  futura  prosperidad  de  esa  provincia. 
De  parte  de  esa  valiosa  ciudad,  tampoco  debemos  recelar,  pues, 
en  medio  de  las  visicitudes  y  convulsiones  que  ha  padecido  el 
reino,  siempre  ha  protestado,  que  no  reconoce  ni  reconocerá  ja- 
más otro  soberano  que  al  adorado  Fernando  y  que  se  unirá  á  los 
que  en  realidad  sostengan  los  derechos  de  un  monarca  tan  vir- 
tuoso como  desgraciado,  y  que  ocupa  el  trono,  no  tanto  por  la 
abdicación  de  su  padre  y  su  legítima  sucesión,  cuanto  por  la  uni- 
versal elección  y  aclamación  de  todos  los  pueblos  y  habitantes 
de  ambos  hemisferios,  estas  bellas  disposiciones  fomentan  mues- 
tra esperanza ;  por  otra  parte,  sabemos  de  público  y  notorio,  que 
en  la  provincia  del  Chayanta  hubo  una  conferencia  pacífica  en- 
tre los  señores  comandantes  don  ...  Astete  y  don  Esteban  Arce, 
y  aunque  ignoramos  los  artículos  de  ella,  el  resultado  de  ha- 
berse retirado  ambos  ejércitos  sin  llegar  al  combate,  nos  da  la 
fundada  idea  de  que  los  ánimos  están  bien  dispuestos  y  que  no 
es  difícil  acordar  los  sentimientos  teniendo  pues  unas  mismas 
justas  miras,  quitadas  las  equivocaciones,  y  disipadas  cuales- 
quiera preocupaciones  que  puedan  servir  de  estorbo,  creemos 
que  sería  fácil  convenir  en  un  justo,  honroso  y  loable  medio  de 
concordia. 

Esta  consideración  anima  nuestra  pequenez  á  ofrecernos  á 
una  mediación  y  garantía,  que  aunque  superior  á  nuestros  ta- 
lentos y  representación  podría  lograrse  con  el  favor  de  Dios 
por  nuestras  sanas  intensiones.  Suplicamos,  pues,  á  sus  señorías 
que  conferenciada  la  materia,  nos  digan  francamente  su  modo  de 
pensar.  Para  resolver,  tengan  sus  señorías  presente  los  destrozos 
que  ocasionará  una  guerra  civil   entre  hermanos,  y  que  por 


—  448  — 

tantos  títulos  deben  estar  estrictamente  unidos.  Los  males  que 
ésta  ocasionaría  son  incalculables,  los  estragos  que  se  harían 
en  ese  hermoso  país  horrorizan  solo  imaginarlos,  su  crédito  y 
lealtad  quedaría  siempre  en  opiniones  y  perpetuamente  com- 
prometida, si  por  un  equivocado  concepto  persistiese  en  las 
ideas  de  desunión  con  el  ejército  del  rey,  sobre  todo,  cualquie- 
ra que  fuese  el  suceso  de  una  acción  decisiva  siempre  sería  fu- 
nesta para  todos.  ¿  Por  qué  ?  ¿  Qué  ventaja  podríamos  ijrome- 
ternos  aun  cuando  se  lograse  cualquier  triunfo,  si  éste  habría 
de  ser  á  costa  de  la  sangre  de  nuestros  hermanos  ?  En  cada  uno 
de  los  que  perezcan  por  una  ú  otra  parte  pierde  la  iglesia  un 
hijo,  el  rey  un  vasallo,  el  reino  un  defensor,  la  patria  un  ciuda- 
dano, los  campos  un  labrador,  las  artes  unos  grandes  indus- 
triosos, cada  familia  un  apoyo,  cada  mujer  un  esposo,  cada  hijo 
un  padre,  cada  padre  un  hijo  y  finalmente  todos  nosotros  un 
paisano,  un  compañero,  un  amigo  y  un  hermano. 

Esperamos,  pues,  que  sus  señorías  meditada  la  materia,  mani- 
fiesten francamente  su  sentir  y  nos  digan  si  creen  necesario  el 
que  nos  apersonemos  en  esa  ciudad,  y  elijan  de  nosotros  uno  ó 
dos,  el  que  fuera  más  de  su  satisfacción,  respecto  á  que  por  la 
escasez  de  individuos  en  el  coro  no  podemos  pasar  todos. 

Dios  nuestro  señor  guarde  á  sus  señorías  muchos  años. 

Muy  ilustre  señor, 

Matías   Terrazas.  José  Francisco  Javier  de  Ori- 
chuela.  Jacinto  de  Quiroga  y  Sempertegui. 

La  Plata,  28  de  febrero  de  1812. 

Es  copia  de  su  original. 

Cochabaniba,  23  de  marzo  de  1812. 

Excelentísimo, 

Miguel  del  Prado, 

Secretario  de  gobierno. 


—  449  — 


COPIA  DEL  OFICIO 
DIRIGIDO  POR  LOS  CANÓNIGOS  DE  LA  PLATA  Á  GOYENECHE 


Al  señor  intendente  general  en  jefe  del  ejército  del  rey  don  José 
Manuel  de  Goyeneclie. 

Hustrísimo  señor: 

La  adjunta  copia  instruirá  á  V.  S.  de  los  términos  en  que  nos 
hemos  dirigido  al  ilustre  ayuntamiento  y  corporaciones  de  la 
ciudad  de  Cochabamba,  ofreciéndonos  por  mediadores  y  garan- 
tes de  un  justo  equitativo  y  honroso  medio  de  cortar  las  actua- 
les alteraciones  de  aquella  ciudad,  y  reuniría  como  ya  estaba  al 
ejército  del  rey.  No  extrañe  V.  S.  que  tres  eclesiásticos  hijos  de 
Cochabamba,  se  hayan  avanzado  á  dar  este  paso,  que  aunque 
difícil  y  espinoso,  es  sumamente  interesante. 

El  sincero  deseo  de  la  paz  y  el  amor  á  nuestro  país,  nos  ha 
obligado  á  empeñarnos  en  un  negocio  superior  á  nuestros  ta- 
lentos y  nuestra  representación.  Pero  esperamos  que  el  señor 
que  sabe  valerse  de  instrumentos  los  más  débiles  para  dar  gran- 
des obras,  bendecirá  nuestras  sanas  intenciones  y  llevará  á  fe- 
liz término  nuestros  deseos.  Nuestro  principal  apoyo  en  este  pro- 
yecto, ha  sido  contar  con  la  generosidad  de  V.  S.  y  la  seguridad 
que  tenemos  de  los  nobles  sentimientos  de  ese  gran  corazón. 
Mil  veces  con  el  mayor  consuelo,  hemos  oído  á  V.  S.  ponderar 
el  dolor  que  le  causa  verse  necesitado  á  valerse  de  la  fuerza  con- 
tra sus  compatriotas.  Ha  protestado  altamente,  que  en  todas 
ocasiones  preferirá  los  medios  pacíficos  y  de  concordia,  siempre 
que  éstos  sean  compatibles  con  los  sagrados  derechos  del  sobe- 
rano y  el  honor  de  sus  armas.  Estas  ideas  tan  propias  de  un  jefe 
católico  y  piadoso  y  tan  dignas  de  un  corazón  español  y  ameri- 

DOC.    ARCH.    BK.LGRANO.   —  T.    IV  29 


—  450  — 

cano  nos  alientan  para  ofrecernos  á  ser  los  interlocutores  y  ga- 
rantes en  un  asunto  en  qne  se  trata  de  evitar  males  incalcu- 
lables. 

Si  V.  S.  nos  hace  el  honor  de  aprobar  esta  gestión,  estamos 
prontos  con  la  contestación  de  Cochabamba,  á  que  pase  uno  de 
nosotros,  el  que  V.  S.  eligiese  á  esa  villa  á  tener  una  conferen- 
cia, en  la  que  creemos  sea  más  fácil  acordar  los  puntos  y  alla- 
nar cualquiera  dificultad. 

Dios  nuestro  señor  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

La  Plata,  28  de  febrero  do  1812. 

Matías  Terrazas.  José  Francisco  Javier  de  Ori- 
huela.  Jacinto  de  Quiroga  y  Sempertegui. 

Es  copia  de  su  original. 

Cochabamba,  23  de  marzo  de  1812. 

Miguel  del  Prado, 

Secretario. 


RESERVADA  DE  GOYENECHE  A  SU  PADRE 

Xo  tenga  usted  cuidado  en  orden  á  los  recursos,  para  mante- 
ner el  ejército,  tengo  la  Casa  de  moneda  con  medio  millón  de 
pesos,  para  su  giro,  y  300.000  de  reserva  enzurronados;  100.000 
pesos  en  el  Banco  y  no  bajan  de  50.000  los  que  mensuales  pro- 
duce Potosí ;  las  tropas  están  pagadas  hasta  fin  de  mes  y  á 
Tristán  le  tengo  remitidos  16.000  pesos  á  Suipacba  para  marzo; 
todo  lo  que  he  hecho  á  fuerza  dé  recursos  y  arbitrios.  Mi  cora- 
zón se  enternece  al  ver  el  generoso  amor  de  usted  en  cederme 
la  deuda  de  Tristán,  sin  más  mérito  que  haberla  recaudado. 
Dios  se  lo  pague  y  le  dé   vida,  que  es  lo  que  le  pido  y  que  me 


-  451  — 

conceda  besarle  la  mano  sin  morir ;  me  contento  con  esto  y  dar 
á  usted  las  gracias. 

Es  copia  del  original  á  que  en  lo  necesario  me  refiero. 

Cuartel  general  de  Ancacato,  12  de  marzo  de  1812. 

Zenteno. 
Es  copia  : 

Cochabamba,  23  de  marzo  de  1812. 

Miguel  del  Prado, 

Secretario. 


NOTICIAS  COMUNICADAS  POR  GOYENECHE 
Á  LA  PAZ  Y  ORUEO 

Por  extraordinario  acabo  de  recibir  del  mayor  general  del 
ejército,  jefe  de  la  división  de  vanguardia,  desde  su  campamento 
de  Suipacba,  se  me  comunica:  que  por  carta  de  Mor  aya,  fecha 
18  del  corriente,  se  le  babía  noticiado  que  el  caudillo  Díaz  Vélez 
quedaba  en  el  pueblo  de  Humahuaca,  con  determinación  de  salir 
para  la  provincia  del  Tucumán,  que  mantenía  cosa  de  300  bom- 
bres ;  que  murió  en  dicbo  pueblo  un  capitán  de  los  beridos ; 
que  el  doctor  don  José  Miguel  de  Zegada,  cura  de  Tarija,  en 
carta  de  14  de  este  mes  á  un  confidente  suyo,  le  dice :  Que  la 
junta  de  diputados  de  Buenos  Aires  se  babía  disuelto  :  que  de 
sus  resultas  babían  llegado  el  12  de  enero  al  Tucumán  su  ber- 
mano  y  el  doctor  Gorriti,  diputados  congregados  en  ella:  que 
en  aquella  capital  babían  ocurrido  convulsiones  muy  notables, 
babiendo  sido  pasados  por  las  armas  quince  sujetos  de  los  que 
seguían  el  partido  del  ex  presidente  Saavedra  :  que  en  carta  pro- 
cedente de  Salta  se  confirmaban  las  alteraciones  que  expresa  el 


—  452  — 

doctor  Zegada,  añadiendo  que  el  cuerpo  de  patricios  se  alzó  y  se 
devastó:  que  muchas  familias  y  más  de  tres  mil  europeos  habían 
emigrado  para  Montevideo  y  que  clamaban  por  la  aproximación 
de  las  tropas  del  rey,  de  mi  mando :  que  la  Gaceta  de  Cádiz  de  12 
de  octubre,  trae  la  noticia  de  que  en  los  puertos  de  Plymouth, 
Portsmouth  y  Falmouth  se  hallaban  tres  escuadras  inglesas,  una 
con  destino  á  Cádiz,  otra  á  Lisboa  y  otra  para  las  Indias  occiden- 
tales en  favor  de  los  fieles  vasallos  que  gimen  bajo  el  yugo  de 
la  dominación  porteiia  :  que  las  gacetas  anteriores  del  16  de 
julio  de  1811,  conducidas  á  Salta  por  el  correo  de  enero  último, 
traen  noticias  sumamente  plausibles,  con  respecto  á  las  victo- 
rias que  las  armas  del  rey  han  conseguido  en  nuestra  madre 
patria  España,  diciendo  que  los  ejércitos  franceses  que  había 
de  consideración  en  ella  fueron  derrotados  completamente.  El 
primero  fué  atacado  por  el  ejército  de  Galicia  y  derrotado  en  el 
todo  :  el  segundo,  que  era  el  de  José,  después  de  haberse  pa- 
sado más  de  la  mitad  á  nuestras  banderas,  fué  atacado  y  des- 
hecho por  el  general  Ballesteros,  jefe  del  tercer  ejército:  los 
pocos  que  escaparon  fueron  á  dar  á  Cataluña  y  allí  los  conclu- 
yeron. Que  nuestros  ejércitos  en  la  Península  estaban  dividi- 
dos en  seis  con  sus  correspondientes  guerrillas  y  seis  capitanes 
generales.  Que  navarra,  según  anunciaban  las  últimas  gacetas, 
había  sacudido  el  yugo  y  formado  otro  ejército.  El  general  del 
quinto  ejército  de  Extremadura  es  el  excelentísimo  señor  don 
Francisco  Javier  Castaños  y  el  del  de  Galicia,  que  comprendía 
todo  el  reino  de  León,  Asturias  y  parte  de  Castilla  la  Vieja,  el 
señor  don  Francisco  Gil  y  Taboada,  en  número  de  80.000.  Que 
el  total  de  las  fuerzas  útiles  que  se  hallaban  en  actual  servi- 
cio ascendía  á  100  ó  500.000  hombres.  Que  la  junta  de  Salta 
se  había  disuelto  y  desaparecido  su  presidente  don  Pedro  José 
Saravia.  Que  en  aquella  ciudad  y  la  de  Jujuy  no  había  ni  tro- 
pas, ni  armas,  ni  dinero,  etc.,  é  interesando  tan  lisonjeras  no- 
ticias la  fidelidad  de  los  habitantes  de  ésta,  he  mandado  se 


—  453  — 

hagan  notorias  por  bando  y  se  comuniquen  á  los  demás  go- 
biernos. 

Dado  en  el  cuartel  general  de  Potosí,  febrero  22  de  1812. 

Es  copia  de  su  original. 

Cocbabamba,  23  de  marzo  de  1812. 

Miguel  del  Prado, 

Secretario. 


OFICIO   DE   LOMBERA  A  GOYENECHE 

Señor  general  en  jefe  del  ejército  real  mariscal  de  campo  don  José 
Manuel  de  Goyeneche. 

La  incertidumbre  del  puesto  y  destino  en  que  V.  S.  se  halla 
con  el  cuerpo  del  ejército,  no  obstante  las  noticias  que  hoy  se 
me  han  comunicado  por  conducto  de  débil  testimonio  y  en  que 
no  puedo  poner  toda  mi  credulidad,  me  determina  á  aventurar 
este  extraordinario  á  esa  capital,  por  haberme  asegurado  la 
próspera  y  feliz  entrada  de  V.  S.  en  ella  el  día  de  ayer;  si  así 
fué,  reciba  V.  S.  toda  la  expresión  de  mi  gozo  en  las  glorias 
militares,  con  que  el  Dios  de  las  batallas  quiere  llenarlo  de  ho- 
nores y  satisfacciones.  Este  es  el  dialecto  más  puro  y  natural 
con  que  la  sinceridad  de  mi  corazón  manifiesta  sus  senti- 
mientos. 

No  serán  á  V.  S.  desagradables  los  sucesos  de  la  expedición 
que  se  ha  dignado  confiarme  tanto  porque  corre  bajo  sus  felices 
auspicios,  cuanto  porque  los  efectos  son  conformes  hasta  aquí 
con  los  nobles  deseos  de  V.  S. 

El  18  del  corriente  salí  de  Oruro,  dejando  en  aquella  plaza 
una  respetable  guarnición ;  tomé  la  ruta  por  Paria,  Tulacalpa, 


—  454  — 

á  Quinquiabe,  donde  se  afirmaba  estaba  la  fuerza  de  los  insur- 
gentes. Seis  leguas  antes  de  llegar  á  este  ponderado  fuerte,  se 
me  presentaron  al  frente,  pero  á  larga  distancia,  los  enemigos, 
según  iba  avanzando  esta  impertérrita  división  al  regular  paso 
de  marcha,  se  apresuraba  el  rebelde  en  su  retirada. 

Dos  días  seguí  así  basta  las  inmediaciones  de  Quinquiabe  en 
las  que  desde  los  cerros  de  mi  costado  izquierdo,  me  hicieron 
fuego  los  enemigos  con  sus  cañones  de  estaño;  la  fusilería  de 
la  retaguardia  dio  muerte  á  dos,  que  en  una  angostura  intentó 
detenerla  con  piedras  desprendidas  á  media  cuesta  ;  no  recibió 
este  ejército  lesión  ni  daño  alguno;  hice  noche  en  dichas  ha- 
ciendas. Al  siguiente  día  reduje  á  cenizas  su  población,  porque 
es  criminal  en  sus  poseedores  y  habitantes.  Seguí  mi  marcha 
el  22  hacia  Sacaca,  donde  se  habían  recostado  los  enemigos  en 
número  considerable ;  me  atacan  en  un  punto  ventajosísimo  á 
ellos,  me  desembarazo  de  las  dificultades  del  paso  con  dos  gue- 
rrillas, una  compañía  de  granaderos  y  una  pieza  de  á  cuatro 
bien  colocada,  mueren  algunos  y  los  desalojo  de  su  preferente 
situación,  después  de  habérseme  hecho  un  fuego  bastante  vivo 
con  cuatro  cañones  de  á  dos  y  dos  cañoncitos  de  á  cuatro  on- 
zas, en  cuya  acción  me  hirieron  gravemente  un  artillero.  A  pe- 
sar de  esto  vencí  las  largas  asperezas,  di  la  subida  á  tiempo  tan 
oportuno  cual  fué  el  preciso  para  que  el  vil  Centeno  no  tomase 
aquella  altura;  con  ocho  cañones  que  consigo  tenía  bien  monta- 
dos, venía  en  auxilio  de  su  compañero  Terrazas,  que  fué  quien 
me  atacó  por  la  izquierda;  si  no  apresuro  mis  órdenes  y  tardo 
medio  cuarto  de  hora  más  en  ocuparla,  hubiera  padecido  mucho 
la  tropa  con  el  fuego  de  costado  y  frente.  El  resultado  fué  de- 
jar muertos  en  el  campo  y  cerros  más  de  cincuenta;  entre 
ellos  el  comandante  de  artillería  de  Centeno,  muchos  prisione- 
ros que  castigué,  quitarle  sus  ocho  cañones,  tres  cargas  de  mu- 
niciones, pertrechos  y  otros  utensilios  de  guerra,  dispersándole 
toda  su  gente  y  poniéndola  en  precipitada  fuga. 


—  455  — 

Quedó  Sacaca  castigada  por  su  continua  rebelión  y  los  de- 
más pueblos  amedrentados  de  tal  modo  que  no  se  atrevieron 
hasta  aquí  á  hacerme  oposición.  El  rodeo  que  hice  buscando  al 
enemigo  por  no  dejarlo  á  la  espalda,  ocasionó  la  demora  para 
embarazarme  que  tuviese  la  satisfacción  de  entrar  acompañando 
á  V.  S.  en  esa  ciudad,  en  la  que  ya  posesionado  V.  S.,  me  dic- 
tará las  órdenes  que  sean  más  conformes  con  sus  sabias  dispo- 
siciones, las  que  espero  recibir  en  mi  marcha  por  la  vía  recta 
á  esa  ciudad  en  el  día  de  mañana,  quedando  comprometido  á 
presentar  á  V.  S.  en  tiempo  menos  apurado,  un  detalle  más  cir- 
cunstanciado de  todos  los  sucesos  de  mi  expedición. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Campamento  de  Caraza,  25  de  mayo  de  1812,    á   las  8  y  media   de 
la  noche. 

Jerónimo  de  Marrón  y  Lombera. 
Es  copia : 

Aguirre. 


OFICIO  DE  GOYENECHE  Á  DON  PÍO  TRISTAN 


Señor  coronel  del  ejército  don  Pío  de  Tristón. 

Luego  que  V.  S.  se  posesione  con  la  división  del  ejército  del 
rey  de  su  mando  de  las  ciudades  de  Jujuy  y  Salta,  pasará  ofi- 
cios de  intimación  á  los  cabildos  de  las  de  la  comprensión  de 
aquel  gobierno,  al  de  la  de  Córdoba  y  su  distrito,  previniéndo- 
les á  nombre  de  su  majestad  que,  reconociendo  las  legítimas 
autoridades,  se  pongan  inmediatamente  de  acuerdo  con  V.  S. 
para  todo  lo  que  convenga  á  las  miras  de  restablecer  las  de  la 
capital  de  Buenos  Aires,  á  proporcionar  al  ejército  real  todos 


—  456  — 

los  auxilios  de  carne,  pan,  caballerías  y  cualquiera  otra  que  es- 
caseen en  su  cuartel  general,  con  apercibimiento  serio  á  todos 
de  que  si  así  no  lo  practicasen,  quedarán  responsables  de  las 
resultas  de  hostilidad  con  que  serán  tratados  en  la  marcha  del 
ejército  sobre  aquellos  puntos.  Que  le  presten  á  V.  S.  todas  las 
noticias  que  interesen  á  sus  operaciones  y  mejor  servicio  del 
rey,  especialmente  las  que  tengan  ciertas  de  la  capital,  á  la 
que  deben  transmitir  la  proximidad  de  aquél  con  el  objeto  de 
restituir  los  derechos  del  rey  á  los  de  su  actual  injusto  go- 
bierno. 

Después  de  haberse  impuesto  V.  S.  de  la  correspondencia 
oficial  que  le  incluyo  del  señor  brigadier  y  que  me  devolverá, 
procurará  los  medios  más  asequibles  de  darle  noticia  de  sus 
operaciones  y  situación  y  de  cuanto  pueda  y  deba  contribuir  á 
las  suyas,  pues  es  sumamente  interesante  á  costa  de  todo  sa- 
crificio el  ponerse  en  comunicación  con  aquel  jefe  y  que  no  se 
excuse  recurso  alguno  á  conseguirlo. 

Dios  guarde  á  Y.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Potosí,   3  de  agosto  de  1812. 

José  Manuel  de  Goyeneche. 


COMUNICACIONES  DE  TEISTÁN  Á  LOS  CABILDOS 
DE  SALTA  Y  JUJUY 


Muy  ilustre  cabildo  y  regimiento  de  la  ciudad  de  Salta. 

La  hermosa  ciudad  de  Salta  desengañada  por  sus  propias 
desgracias  de  los  funestos  resultados  que  trae  consigo  el  desor- 
den é  inmolaciones  de  un  sistemado  gobierno,  es  invitada  por 
un  compatriota  suyo,  amador  de  sus  semejantes,  al  restablecí- 


—  457  — 

miento  de  su  perdida  dignidad  y  opulencia,  antes  que  se  pre- 
sente como  vencedor  á  ejercer  la  justicia  rigorosa  que  merece 
la  obtinación.  Las  siempre  vencedoras  armas  del  rey  por  llevar 
consigo  la  justicia,  reacción  y  orden  y  cuya  vanguardia  tengo 
el  honor  de  mandar,  se  dirigirán  á  esa  como  protectoras  ó  con 
miras  hostiles:  en  el  primer  caso,  nada  habrá  de  razonable  que 
no  obtenga  de  mí,  pues  he  llorado  sin  consuelo  los  males  de  mi 
patria  y  la  funesta  suerte  de  los  pueblos  esclavizados  por  el  en- 
gaño y  fuerza,  deseando  remediarlos  por  cualquier  sacrificio.  El 
segundo,  que  no  espero,  obligado  de  mi  propio  deber,  obraré  como 
un  juez  de  quien  no  será  fácil  eludirse,  ni  por  competencia  de 
poder  ni  por  representación  de  ignorancia;  dejo  en  manos  de 
ese  pueblo  la  elección  de  su  suerte  y  requiero  á  su  muy  ilustre 
cabildo,  como  su  representante,  para  que  en  el  acto  de  recibir 
este  oficio  por  el  presente  extraordinario,  forme  junta  de  todos 
los  jefes  de  las  corporaciones  civiles  y  demás  funcionarios  pú- 
blicos á  efecto  de  hacerles  entender  los  fines  de  concordia,  fra- 
ternidad y  paz  á  que  ansiosamente  aspira  mi  corazón  siempre 
distante  de  oprimir  con  nuevas  angustias  á  unos  vecindarios 
desgraciados.  Instruido  por  el  adjunto  manifiesto  de  los  moti- 
vos que  impelieron  á  mi  digno  general  en  jefe  á  ocupar  estas 
provincias,  verán  W.  SS.  lo  que  de  su  orden  exijo  de  esa  por 
los  adjuntos  capítulos,  esperando  que  su  generoso  y  dócil  ca- 
rácter se  someterá  gustoso,  en  favor  del  vasallaje  debido  al  me- 
jor y  más  desgraciado  monarca,  utilidad  propia  y  reconocimien- 
to al  digno  general  en  jefe  por  la  benignidad  con  que  en  su 
nombre  les  brindo :  dirigiéndome  en  espontánea  contestación 
después  de  24  horas  de  recibido  éste. 

Io  Que  abolido  el  intruso  mando  de  juntas,  se  disuelva  la 
provisional  que  exista  asegurando  á  los  que  la  componen  que 
su  ejercicio  no  les  traerá  el  menor  perjuicio  en  nuestra  consi- 
deración ; 

2o  Que  mientras  el  geueral  en  jefe  no  disponga  otro  gobier- 


—  458  — 

no,  según  nuestras  antiguas  costumbres,  recaerá  el  absoluto  en 
el  muy  ilustre  cabildo; 

3o  Que  éste  nombre  una  diputación  solemne  que  á  nombre 
del  vecindario  venga  á  presentar  en  mis  manos  el  juramento  de 
fidelidad,  reconocimiento  y  obediencia  á  la  soberanía  de  las  cor- 
tes nacionales,  representativas  del  señor  Fernando  Vil,  revo- 
cando todo  otro  opuesto  á  estos  sagrados  derechos ; 

4o  Que  asegure  por  bandos  á  todos  los  pueblos  de  su  perte- 
nencia la  seguridad  de  sus  vidas,  propiedades,  usos  y  costum- 
bres bajo  mi  espontánea  é  invariable  palabra  de  honor ; 

5o  Que  desde  el  día  de  la  aceptación  de  ésto  se  ponga  expe- 
dita la  comunicación  y  tráfico  comerciable  de  su  pertenencia 
con  el  resto  del  Perú,  asegurándole  protección  y  salvoconducto 
para  que  los  particulares  no  sufran  más  detrimento  que  el  rui- 
noso en  que  han  estado; 

6o  Que  el  ilustre  cabildo  me  pase  razón  de  todos  los  azogues 
y  pertenencias  reales  que  existan  en  la  ciudad  y  sus  inmedia- 
ciones, exhortando  y  obligando  á  los  asentistas  á  la  continua- 
ción de  su  exportación,  ó  buscando  nuevos  que  serán  satisfe- 
chos con  mi  orden  por  la  oficina  que  corresponda; 

7o  Que  bajo  las  penas  que  tuviese  por  conveniente  se  prohi- 
ba echarse  en  cara  las  diferentes  opiniones  que  cada  uno  haya 
seguido,  ni  nombrarse  con  apodos  que  perpetúan  las  rencillas 
de  diferentes  partidos,  debiendo  olvidarse  todo  y  vivir  con  paz 
y  útil  ocupación  como  miembros  de  una  familia  á  quienes  mal 
entendidos  intereses  separaron  por  algún  tiempo. 

Dios  guarde  á  W.  SS.  muchos  años. 

Campamento  de  vanguardia  en  Suipacha,  20  de  marzo  de  1812. 

Pío  de  Tristdn. 


459 


Al  ilustre  cabildo,  justicia  y  regimiento  de  la  ciudad  de  Jujuy. 

Cuando  las  tropas  de  mi  mando  se  dirigían  en  busca  de  las 
enemigas  para  batirlas  y  salvar  esa  distinguida  y  fiel  ciudad 
de  los  males  á  que  desgraciadamente  han  estado  sujetas  las  es- 
clavizadas por  el  gobierno  subversivo  del  Río  de  la  Plata,  supe 
con  dolor  la  retirada  de  las  reliquias  de  aquel  ejército  situado 
en  Humahuaca ;  posteriormente  fui  informado  de  la  evacuación 
de  la  generosa  aunque  infortunada  Jujuy.  Mi  segundo  intento 
estaba  logrado  continuando  mis  marchas,  pero  tuve  a  bien  re- 
trogradar para  que  libre  esa  población  de  tropas  no  experimen- 
tasen sus  habitantes  las  indispensables  incomodidades  de  unos 
forasteros  que  aunque  sea  por  sola  novedad  alteran  la  pública 
ocupación.  Las  tropas  del  rey,  que  tengo  el  honor  de  mandar, 
si  esgrimen  con  constante  buen  éxito  la  vengadora  espada  de 
la  justicia  contra  los  proterbos,  convidan  con  el  frondoso  olivo 
de  la  paz  á  los  desgraciados,  débiles  y  falsamente  alucinados. 
Los  motivos  de  nuestras  operaciones  adelantadas  no  deben 
ignorarlos  W.  SS.  y  para  este  caso  incluyo  en  copia  autoriza- 
da el  manifiesto  que  mi  digno  general  en  jefe  pasó  á  los  pueblos 
de  este  virreinato  cuando  dejó  el  Desaguadero:  él  instruirá  á 
W.  SS.  de  sus  designios  en  general,  y  yo  como  su  mayor  gene- 
ral y  comandante  de  vanguardia,  lo  que  exijo  de  esa  población. 

Io  Que  abolido  el  intruso  mando  de  juntas  se  disuelva  la 
provisional  que  exista,  asegurando  á  los  que  la  componen  que 
su  ejercicio  no  les  traerá  el  menor  perjuicio  en  nuestra  consi- 
deración ; 

2o  Que  mientras  el  general  en  jefe  no  disponga  otro  gobier- 
no, según  nuestras  antiguas  costumbres,  recaerá  el  absoluto  en 
el  muy  ilustre  cabildo  ; 

3o  Que  éste  nombre  una  diputación  solemne,  que  á  nombre 


—  460  — 

del  vecindario  venga  á  presentar  en  mis  manos  el  juramento  de 
fidelidad,  reconocimiento  y  obediencia  á  la  soberanía  de  las  cor- 
tes nacionales  representativas  del  señor  don  Fernando  VII,  re- 
vocando todo  otro  opuesto  á  estos  sagrados  derechos ; 

4o  Que  asegure  por  bando  á  todos  los  pueblos  de  su  perte- 
nencia la  seguridad  de  sus  vidas,  propiedades,  usos  y  costum- 
bres bajo  mi  espontánea  é  invariable  palabra  de  honor; 

5o  Que  desde  el  día  de  la  aceptación  de  esto  se  ponga  expe- 
dita la  comunicación  y  tráfico  comerciable  de  su  pertenencia 
con  el  resto  del  Perú,  asegurándoles  protección  y  salvoconduc- 
to para  que  los  particulares  no  sufran  más  detrimentos  del  rui- 
noso en  que  han  estado; 

6o  Que  el  ilustre  cabildo  me  pase  razón  de  todos  los  azogues 
y  pertenencias  reales  que  existen  en  la  ciudad  y  sus  inmedia- 
ciones exhortando  y  obligando  á  los  asentistas  á  la  continua- 
ción de  su  exportación  ó  buscando  nuevos,  que  serán  satisfe- 
chos con  mi  orden,  por  la  oficina  á  que  corresponda ; 

7o  Que  bajo  las  penas  que  tuviere  por  conveniente,  se  prohi- 
ba echarse  en  cara  las  diferentes  opiniones  que  cada  uno  haya 
seguido;  ni  nombrarse  con  apodos  que  perpetúan  las  rencillas 
de  diferentes  partidos ;  debiendo  olvidarse  todo  y  vivir  con  paz 
y  útil  ocupación,  como  miembros  de  una  familia  á  quienes  mal 
entendidos  intereses  separaron  por  algún  tiempo. 

Ese  pueblo,  como  todos,  es  arbitro  de  sus  destinos :  dejo  á 
W.  SS.  la  elección  de  salvarle  de  los  horrores  de  la  guerra  por 
las  medidas  de  amistad  y  concordia  que  le  ofrezco  muy  gustoso 
como  análogas  á  mi  carácter  sensible  á  las  desgracias  que,  á  mi 
pesar,  afligen  á  nuestra  amada  patria.  Requiero  al  cuerpo  mu- 
nicipal, representado  en  ese  cabildo,  para  que  en  el  momento 
de  la  recepción  de  este  oficio  forme  junta  de  todos  los  jefes  y 
funcionarios  públicos  y  haciéndoles  entender  los  fines  de  con- 
ciliación, paz  y  protección  á  que  aspiran  mis  deseos  adopten  al 
único  camino  que  les  queda  de  salvar  sus  actuales  infortunios 


—  461  — 


y  recuperen  su  perdida  dignidad  bajo  la  protección  de  las  ar- 
mas del  mejor  y  más  desgraciado  monarca. 

El  presente  extraordinario  lleva  orden  de  pasar  á  Salta  con 
pliegos  míos  para  el  ilustre  cabildo  :  espero  que  Y V.  SS.  les  fa- 
ciliten los  medios  de  verificarlo,  remitiéndome  su  contestación, 
si  tardare  mas  de  dos  días  en  su  estada  en  aquélla  para  lo  que 
lleva  mis  prevenciones ;  pasado  este  tiempo  no  deberé  recibir- 
las de  VV.  SS. 

Dios  guarde  á  VV.  SS.  muchos  años. 
Campamento  de  vanguardia  en  Suipacha,  20  de  marzo  de  1812. 

Pío  de  Tristán. 


IV 


COCHABAMBA 


ACTAS  DEL  CABILDO  DE  COCHABAMBA 


En  esta  leal  y  valerosa  ciudad  de  Oropeza,  valle  de  Cocha- 
bamba,  á  los  treinta  días  de  octubre  de  mil  ochocientos  once 
años.  Los  señores  del  ilustre  cabildo,  justicia  y  regimiento  de 
ella,  á  saber :  don  Ramón  Saredo,  alcalde  ordinario  de  primer 
voto ;  don  Pedro  Vidal,  licenciado ;  don  Faustino  Garavito  y 
don  Julián  Quiroga ;  el  primero  alguacil  mayor  anal,  el  se- 
gundo regidor,  defensor  de  pobres  interino,  y  el  último  regidor 
raso  que  corre  en  turno  con  los  demás  en  las  actuaciones  de 
fiel  ejecutor.  Habiéndose  congregado  en  esta  sala  capitular  a 
cabildo  extraordinario  con  motivo  de  que  en  el  día  de  ayer  pol- 
la tarde  ingresaron  un  crecido  ejército  de  esta  capital,  la  gente 
de  la  provincia  y  especialmente  la  de  Valle  de  Clisa  al  coman- 
do del  señor  capitular  don  Esteban  Arce  reclamando  la  reposi- 
ción del  antecedente  gobierno  y  subordinación  á  la  excelentí- 
sima junta  gubernativa  de  Buenos  Aires.  Y  deseando  tratar 
esta  importante  materia  con  acuerdo  é  intervención  de  las  cor- 
poraciones, fueron  llamados  á  su  asistencia  los  señores  doctores 
don  Jerónimo  de  Cardona  y  Tagle  y  don  Melchor  Jordán,  curas 
rectores  de  esta  santa  iglesia  matriz,  y  el  primer  vicario  juez 
eclesiástico  de  esta  ciudad  y  su  provincia.  Los  reverendos  pre- 
lados de  los  conventos  de  Santo  Domingo,  San  Francisco,  San 
Agustín,  la  Merced  y  San  Juan  de  Dios ;  los  señores  ministros 
de  real  hacienda,  tesorero  don  José  Diez  Medina,  y  contador 

DOC.   ARCH.    BELGRANO. —  T.   IV  30 


—  466  — 

don  José  Manuel  Tauíes  y  el  administrador  de  tabacos  don  Joa- 
quín Muñoz,  á  que  también  concurrieron  el  doctor  Miguel  Ca- 
brera y  el  presbítero  don  Juan  Bautista  Oquendo,  capellán  de 
este  ilustre  cuerpo,  y  un  sinnúmero  de  gente  de  todas  clases 
que  llenaban  la  sala  consistorial  y  aún  su  antesala  y  galería  ; 
y  estando  así  juntos  y  congregados,  expuso  el  dicho  señor  co- 
mandante don  Esteban  Arce  que  el  motivo  de  haber  tomado  á 
su  cargo  el  comando  de  dicbo  ejército  y  procedido  á  pasar  con 
él  á  esta  ciudad  no  ha  sido  el  de  exaltar  su  persona  con  alguna 
dignidad  ó  empleo,  ni  reportar  por  semejante  medio  ningún  in- 
terés ó  comodidad  particular,  y  sí  sólo  mirar  por  el  bien  de  la 
patria  reponiéndola  en  aquella  paz  y  tranquilidad  que  gozaba 
bajo  de  la  subordinación  y  observancia  de  las  acertadas  dispo- 
siciones de  dicha  excelentísima  junta,  sin  poder  resistir  sobre 
este  punto  el  clamor  general  y  las  instancias  que  se  le  habían 
hecho  de  parte  de  los  provincianos,  trayendo  en  el  ejercicio  de 
este  destino  por  objeto  principal  no  sólo  dicho  restablecimien- 
to, sino  también  el  evitar  todo  perjuicio  en  las  vidas  y  haciendas 
de  sus  hermanos  y  compatriotas,  y  especialmente  la  efusión  de 
su  sangre  inocente,  como  lo  tenía  acreditado  en  todas  sus  accio- 
nes y  protestaba  vigilar  con  eficacia  para  que  ningún  indivi- 
duo tuviese  y  recelase  algún  padecimiento  de  esta  calidad,  to- 
mando á  su  cargo  y  abrigo  la  protección  general  sin  excepción 
de  persona,  sea  europea  ó  criolla,  aun  aquellos  que  se  hubiesen 
manifestado  directamente  adictos  á  las  ideas  del  ejército  del 
Perú,  á  menos  que  con  sus  posteriores  operaciones  se  haga  con- 
digno á  un  ejemplar  castigo.  Protestando  igualmente á  los  tales 
que  si  no  les  acomoda  el  sistema  y  buen  gobierno  de  Buenos 
Aires,  conferíales  su  libre  pasaporte  para  que  con  seguridad  se 
transporten  al  dicho  virreinato,  y  que  bajo  de  estas  adverten- 
cias y  protestas  muy  conformes  á  las  que  este  ilustre  cabildo 
también  le  tiene  pedidas  y  expuestas  en  el  oficio  que  le  pasó 
poco  antes  de  su  rendición,  se  procediese  al  acto  de  la  reposi- 


—  467  — 

ción  de  las  autoridades  anteriores  y  demás  diligencias  anexas 
á  este  asunto.  Todo  lo  que  habiendo  oído  y  entendido  el  pueblo, 
aclamó  con  generosidad  y  á  una  voz  eligiendo  por  su  goberna- 
dor político  y  presidente  de  la  junta  municipal  de  la  ciudad  á 
don  Mariano  Antezana  y  por  gobernador  militar  con  autoridad 
en  toda  la  provincia  al  dicho  señor  comandante  don  Esteban 
Arce,  por  vocales  interinos,  mientras  la  restitución  á  esta  ca- 
pital de  don  Pedro  Miguel  Quiroga,  doctor  don  Manuel  Cabre- 
ra y  don  Mariano  Salamanca,  á  don  José  Antonio  Arriaga,  al 
doctor  don  Faustino  Garavito  y  al  doctor  don  Francisco  Vidal, 
siguiendo  con  el  empleo  de  asesor  de  gobierno  el  mismo  doctor 
don  Miguel  Cabrera,  que  lo  era  antes,  bajo  de  sus  mismos  pri- 
vilegios y  dotación  como  legítimamente  electo  por  la  excelentí- 
sima junta  superior  gubernativa.  Lo  que  oído  y  aprobado  por 
este  consistorio,  se  le  mandó  llamar  al  enunciado  don  Mariano 
Antezana,  y  sin  embargo  de  que  éste,  siendo  presente,  ex- 
puso largamente  varias  razones  con  el  fin  de  que  se  le  exima 
de  semejante  cargo,  protestando  como  buen  vecino  emplear  to- 
das sus  fuerzas  en  todo  lo  que  conduzca  al  servicio  del  rey  y 
de  la  patria,  no  se  le  admitió,  porque  el  pueblo  clamaba  con  ma- 
yor instancia  atribuyendo  á  desaire  si  se  mantuviese  tenaz  en 
su  resistencia,  sucediendo  lo  mismo  con  el  dicho  señor  coman- 
dante y  los  vocales  que  también  hicieron  sus  esfuerzos  para 
que  se  les  exima.  Hasta  que  últimamente  admitieron  con  la  ca- 
lidad el  primero  de  que  ofreciéndosele  su  salida  de  esta  ciudad 
al  reparo  de  sus  intereses,  quedase  el  mando  en  los  señores  vo- 
cales de  la  junta,  y  el  segundo  de  que  en  su  ausencia  fuera  de 
la  capital  recayese  su  autoridad  militar  en  dicho  señor  gober- 
nador, con  lo  que  se  procedió  á  tomarles  á  todos  los  electos  — 
excepto  el  señor  doctor  don  Francisco  Vidal  que  no  se  le  pudo 
encontrar  en  su  casa  —  el  juramento  de  fidelidad  acostumbrado, 
que  lo  hicieron  por  Dios  nuestro  señor  y  una  señal  de  cruz,  bajo 
del  cual  prometieron  obrar  bien  y  fielmente,  concluyendo  de 


—  468  — 

que  si  así  lo  hacían  Dios  Xuestro  Señor  les  ayude,  y  al  contra- 
rio se  lo  demande,  quedando  con  esta  solemnidad  recibidos  y 
posesionados  en  sus  empleos.  En  este  estado  se  acordó,  con  dic- 
tamen de  todo  el  pueblo,  que  á  su  nombre  se  reiterase  por  las 
corporaciones  con  toda  solemnidad  el  juramento  que  anterior- 
mente prestaron  de  guardar  la  obediencia  y  subordinación  á  la 
referida  excelentísima  junta  superior  de  Buenos  Aires,  señalan- 
do para  este  acto  el  día  domingo  próximo  venidero,  y  que  en  el 
mismo  se  solemnice  una  misa  de  gracias  en  la  iglesia  matriz 
por  el  beneficio  que  el  Altísimo  ba  dispensado  á  esta  ciudad 
permitiendo  que  el  restablecimiento  del  gobierno  se  haya  lo- 
grado sin  ninguna  efusión  de  sangre  ni  perjuicio  de  sus  ve- 
cinos. 

Con  lo  cual  se  concluyó  este  cabildo,  y  los  referidos  señores 
lo  firmaron  por  ante  mí,  de  que  doy  fe. 

Esteban  Arce.  Mariano  Antezana.  Faustino  Gara- 
vito.  José  Antonio  de  Arriaga.  Doctor  Miguel  Jo- 
sé Cabrera.  Ramón  Saredo  y  Ríos.  Pedro  Vidal. 
Julián  de  Quiroga.  Doctor  Jerónimo  de  Cardo- 
na y  Tagle.  Doctor  Melchor  de  Rivero  y  Jordán. 
Fray  José  Lazarte,  vicario  in  capite  de  predica- 
dores. Fray  Manuel  Cienfuegos,  guardián  de  la 
observancia  de  San  Francisco.  Por  el  reveren- 
do padre  prior,  Fray  Agustín  de  Birreira,  sub- 
prior.  Fray  Mariano  Correa,  prebendado  y  co- 
mendador. Fray  Pedro  Herrera,  prior.  José 
Mariano  Diez  de  Medina.  José  Manuel  Tames, 
José  Joaquín  Muñoz.  Agustín  Ledo.  Francisco 
de  Quiroga. 

Marcos  de  Aguilar  y  Pérez, 

Escribano  de  cabildo. 


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En  esta  ciudad  de  Cochabamba,  á  los  diez  y  siete  días  del  mes 
de  diciembre  de  mil  ochocientos  once  años.  Hallándose  congre- 
gados en  la  sala  capitular  á  cabildo  abierto  los  señores  alcaldes 
y  regidores  presididos  de  la  junta  provincial  gubernativa,  el  se- 
ñor comandante  general  de  la  provincia  don  Esteban  Arce,  los 
señores  ministros  de  real  hacienda,  los  señores  curas  rectores, 
los  reverendos  prelados  de  las  comunidades,  los  oficiales  mili- 
tares, los  vecinos  de  honor  y  distinción  y  un  inmenso  concurso 
del  pueblo,  en  conformidad  de  lo  mandado  por  la  citada  junta 
provincial  en  decretos  del  día  de  ayer,  proveídos  á  consecuen- 
cia de  los  despachos  librados  por  el  muy  ilustre  señor  don  Juan 
Martín  Pueyrredón,  caballero  de  la  real  y  distinguida  orden  de 
Carlos  tercero,  coronel  de  los  reales  ejércitos,  presidente  de  la 
real  audiencia  de  Charcas,  y  general  en  jefe  del  de  las  Pro- 
vincias del  Eío  de  la  Plata,  su  data  en  el  cuartel  de  Jujuy  á 
veinte  y  cinco  de  noviembre  próximo  pasado  constituyendo  á 
dicho  señor  comandante  general  don  Esteban  Arce  á  nombre 
de  la  excelentísima  junta  gubernativa  de  aquellas  por  tal  co- 
mandante general  y  presidente  en  comisión  déla  referida  junta 
de  esta  provincia,  con  el  sueldo  de  cuatro  mil  pesos  anuales  que 
debe  gozar  desde  veinte  y  nueve  de  octubre  pasado,  y  con  el 
grado,  honores  y  preeminencias,  prerrogativas  de  coronel  de 
ejército.  Leídos  que  fueron  los  citados  despachos  en  observan- 
cia y  cumplimiento  de  ellos,  se  procedió  á  posesionarlo  á  dicho 
señor  en  los  empleos  que  se  le  confieren,  de  tal  coronel  de  ejér- 
cito, comandante  general  de  armas  de  la  provincia  y  presidente 
en  comisión  de  la  junta  gubernativa  de  ella  y  al  efecto  se  le 
recibió  el  juramento  de  fidelidad  que  corresponde  en  forma  de 
derecho,  bajo  del  cual  ofreció  obrar  en  estos  empleos  bien  y 
cumplidamente,  observando  religiosamente  las  leyes,  ordenan- 
zas y  reglamentos  en  sostén  de  la  justa  causa,  propendiendo  á 
la  tranquilidad  de  los  pueblos  y  á  la  seguridad  individual  de 
sus  habitantes.  Y  después  de  estar  así  recibido  y  posesionado 


—  470  — 

en  ambos  empleos  militares  como  también  en  el  de  presidente 
en  comisión  de  dicha  junta  gubernativa,  expuso  dicho  señor  co- 
ronel que  en  cuanto  á  la  presidencia  de  la  junta  á  que  se  le 
destinó,  á  más  de  hallarse  legítimamente  nombrado  por  tal  el 
señor  Mariano  Antezana,  según  resulta  del  acta  de  igual  ca- 
bildo abierto  de  treinta  de  octubre  anterior,  cuyo  testimonio 
dirigido  al  muy  ilustre  señor  presidente  de  Charcas  seguramen- 
te no  habrá  llegado  á  sus  superiores  manos  cuando  se  sirvió 
expedir  á  su  favor  el  nombramiento  de  tal  presidente  en  comi- 
sión, también  era  en  cierto  modo  incompatible  á  sus  graves  y 
urgentes  atenciones  militares,  especialmente  á  las  que  en  fuer- 
za de  las  órdenes  manifestadas  al  público  el  catorce  del  corrien- 
te, en  otro  cabildo  abierto,  exigen  toda  su  atención  y  cuidado, 
obligándolo  á  resignar,  si  le  es  permitido,  las  de  tal  presidente 
en  el  mismo  señor  don  Mariano  Antezana,  cuyo  amor  á  la  pa- 
tria, celo  y  vigilancia  en  conservar  la  tranquilidad  pública  y 
facilitar  los  aprestos  de  que  se  carecía  para  la  defensa  común, 
han  correspondido  con  ventaja  á  las  esperanzas  con  que  el  pue- 
blo depositó  en  él  su  confianza,  llenándolo  de  la  mayor  gratitud 
por  sus  servicios  inimitables  y  dignos  de  la  mayor  considera- 
ción ante  la  superioridad  que  tan  graciosamente  sostiene  los 
derechos  de  la  patria  :  oída  esta  exposición  por  dicho  señor  co- 
ronel don  Esteban  Arce,  y  al  unánime  voto  de  las  corporacio- 
nes y  pueblo  en  reclamar  su  continuación,  y  protestando  que 
en  mérito  de  hallarse  relevado  por  la  superioridad  á  que  ha 
prestado  sumisión  la  provincia,  era  imposible  que  por  un  ins- 
tante más  siguiese  de  tal  presidente  por  deberlo  ser  dicho  señor 
coronel,  no  sólo  en  puntual  cumplimiento  de  su  superior  despa- 
cho, sino  también  por  la  necesidad  de  reasumir  la  autoridad  en 
su  meritísima  persona,  y  la  junta  dejándolo  á  él  en  proporción 
de  perfeccionar  los  aprestos  militares  con  la  anticipación  que 
será  consiguiente  á  poderse  contraer  á  este  sólo  objeto. 

Suscitado  con  este  motivo  el  clamor  general  en  interés  de 


—  471  — 

que  dicho  señor  don  Mariano  Antezana  continúe  en  la  presiden- 
cia, reflexionando  para  ello  la  incompatibilidad  demostrada  por 
el  señor  don  Esteban  Arce,  la  necesidad  de  que  dicho  señor 
don  Mariano  consagre  nuevos  sacrificios  al  bien  de  la  patria,  y 
la  probabilidad  de  que  lo  acordado  en  treinta  de  octubre  últi- 
mo haya  de  merecer  la  superior  aprobación,  á  resulta  del  infor- 
me instruido  que  posteriormente  se  dirigió,  reprodujo  dicho 
señor  don  Mariano  Antezana  la  anterior  protesta,  y  á  su  con- 
secuencia uno  de  los  dos  señores  vocales  de  la  junta  que  asis- 
tieron renunció  su  empleo  y  los  oficiales  militares  protestaron 
hacer  lo  mismo  de  los  suyos,  continuando  el  pueblo  en  aclamar 
la  conservación  de  dicho  señor  don  Mariano  en  el  gobierno  de 
la  provincia  con  reasunción  en  su  persona  de  la  autoridad  que 
reside  en  la  junta,  para  ocurrir  con  prontitud  y  energía,  bajo 
los  dictámenes  del  señor  asesor,  á  todas  las  atenciones  del  día 
sin  la  detención  que  de  suyo  ocasiona  la  concurrencia  de  los  vo- 
cales, precisados  á  faltar  muchas  veces  involuntariamente  por 
el  cuidado  de  sus  intereses  y  negocios  imprescindibles  á  la  sub- 
sistencia de  sus  personas  y  familias,  bajo  la  calidad  de  estable- 
cer dicha  junta  por  el  orden  prevenido  en  la  superior  orden  de 
su  erección  inmediatamente  que  cesen  los  motivos  expresados. 
En  su  conformidad,  sin  embargo  de  que  dicho  señor  don  Ma- 
riano, á  más  de  sus  repetidas  instancias  en  la  relevación  de  se- 
mejante cargo  recomendando  el  sobresaliente  mérito  de  los 
señores  vocales  de  la  junta  para  que  en  ellos  no  obstante  su 
renuncia  que  la  considera  inadmisible,  se  reiterarse  el  nombra- 
miento de  tales,  quedó  constituido  por  aclamación  pública  de 
gobernador  intendente  interino  de  esta  provincia,  y  el  dicho 
señor  coronel  don  Esteban  Arce  por  comandante  general  de 
armas  de  ella,  con  el  goce  del  sueldo  asignado,  y  acordado  dar 
cuenta  con  testimonio  de  esta  acta,  la  de  treinta  de  octubre  ci- 
tada y  el  correspondiente  informe  á  la  excelentísima  junta  gu- 
bernativa de  la  capital  de  Buenos  Aires  y  al  muy  ilustre  señor 


—  472  — 

presidente  y  general  en  jefe  del  ejército  para  su  aprobación  ó 
la  resolución  que  sea  de  su  superior  justificado  agrado,  sin  que 
entretanto  pueda  innovarse  la  presente  deliberación. 

Con  lo  cual  se  concluyó  este  acuerdo  que  firmaron  las  corpo- 
raciones por  ante  mí  de  que  doy  fe. 

Esteban  Arce.  Mariano  Antezana.  José  Antonio 
Arriaga.  Doctor  Miguel  José  de  Cabrera.  Ra- 
món Saredo  y  Ríos.  Juan  Carrillo  de  Albornoz. 
Pedro  Vidal.  Julián  de  Quiroga.  Doctor  Jeró- 
nimo de  Cardona  y  Tagle.  Doctor  Melchor  de 
Rivero  y  Jordán.  Fray  José  Lazarte,  vicario 
in  capite  de  predicadores.  Fray  Manuel  Cien- 
fuegos,  guardián  de  la  observancia  de  San 
Francisco.  Fray  Pedro  de  Zarate,  prior.  José 
Mariano  Diez  de  Medina.  José  Manuel  Tames. 
José  Joaquín  Muñoz.  Agustín  Ledo.  Juan  Pablo 
Cosió. 

Marcos  de  Aguilar  y  Pérez, 

Escribano  de  su  majestad,  público  y  de  cabildo. 


Concuerda  con  las  dos  actas  originales  de  su  contexto  que  se 
hallan  sentadas  en  el  libro  de  acuerdos  del  ilustre  cabildo  de 
esta  ciudad  que  corrió  el  año  anterior  de  mil  ochocientos  once 
á  que  me  remito,  y  de  mandato  de  los  señores  que  lo  componen 
doy  la  presente  en  esta  ciudad  de  Oropeza  del  valle  de  Cocha- 
bamba  á  los  veinte  y  nueve  días  del  mes  de  enero  de  mil  ocho- 
cientos y  doce  años.  Y  en  fe  de  ello  lo  signo  y  firmo. 

Marcos  de  Aguilar  y  Pérez, 

Escribano  de  su  majestad,  público  y  de  cabildo. 


—  473  — 

En  esta  leal  y  valerosa  ciudad  de  Oropeza,  valle  de  Cocha- 
bamba,  á  los  diez  y  ocho  días  del  mes  de  febrero  de  mil  ocho- 
cientos doce  años,  congregados  á  cabildo  extraordinario  los  se- 
ñores de  la  junta  provincial  gubernativa  y  del  ilustre  ayunta- 
miento, á  saber:  el  señor  don  Mariano  Antezana,  el  señor  don 
José  Mariano  Salamanca,  el  señor  don  Francisco  Vidal  y  el  se- 
ñor don  José  Antonio  de  Arriaga,  presidente  y  colegas  de  la 
indicada  junta;  los  señores  don  Miguel  Sáinz  y  don  José  Ven- 
tura Zarate,  alcaldes  ordinarios  de  primero  y  segundo  voto;  el 
señor  regidor  decano  don  Juan  Carrillo  de  Albornoz,  y  los  se- 
ñores regidores  anales,  alcalde  de  Aguas,  don  Manuel  Irigoyen, 
y  rasos  don  Miguel  Vidal,  don  Joaquín  Urquidi  y  don  Pedro 
Canales  y  Lezica,  á  que  también  concurrió  el  señor  síndico  pro- 
curador general,  doctor  don  Eafael  Galdo  y  García,  se  leyeron 
los  oficios  que  la  noche  anterior  se  recibieron  por  extraordina- 
rio del  muy  ilustre  señor  presidente  general  en  jefe  del  ejérci- 
to auxiliador  de  Buenos  Aires  don  Juan  Martín  Pueyrredón, 
y  entre  ellos  el  de  veintitrés  de  enero  anterior  relativo  á  la 
provisional  aprobación  de  lo  acordado  en  cabildo  abierto  de 
diez  y  siete  de  diciembre  del  año  próximo  pasado,  en  que  á  con- 
secuencia de  la  espontánea  abdicación  del  señor  coronel  don 
Esteban  Arce  del  cargo  de  presidente  en  comisión  de  la  referi- 
da junta,  ratificaron  y  reclamaron  las  corporaciones  y  pueblo 
de  esta  ciudad  su  universal  aclamación  del  veinte  y  nueve  de 
octubre  y  año  citado  en  favor  del  referido  señor  don  Mariano 
Antezana,  con  calidad  de  reasumir  en  sólo  su  persona  la  auto- 
ridad de  la  junta  gubernativa,  bajo  de  cuyo  principio  ha  resuel- 
to el  referido  muy  ilustre  señor  general  en  jefe,  en  uso  de  las 
facultades  con  que  se  halla  autorizado  por  el  superior  gobierno, 
y  en  consideración  á  las  ocurrencias  de  la  junta  de  Salta,  la  di- 
solución de  la  de  esta  provincia  en  los  mismos  términos  que  la 
de  aquélla,  constituyendo  por  prefecto  de  ella  con  el  tratamien- 
to, facultades,  honras,  distinciones  y  preeminencias  que  las  le- 


—  474  — 

yes  y  la  ordenanza  de  mil  setecientos  ochenta  y  dos  concedían  á 
los  gobernadores  intendentes,  al  mismo  señor  don  Mariano  An- 
tezana. Impuestos  de  esta  superior  providencia,  expusieron :  el 
citado  don  Mariano  Antezana,  que  sin  que  sea  visto  separarse 
por  un  momento  de  cumplir  con  puntualidad  y  exactitud  las  res- 
petables determinaciones  del  muy  ilustre  señor  general  en  jefe, 
debía  representar  y  representaba  la  absoluta  necesidad  de  con- 
servar en  esta  provincia,  por  ahora,  su  actual  método  de  gobierno 
en  junta,  no  sólo  porque  los  señores  vocales  en  quienes  el  pueblo 
depositó  su  confianza  han  correspondido  á  ésta  sacrificando  he- 
roicamente su  quietud  y  sus  intereses  con  una  contracción  cual 
ha  sido  necesaria  al  despacho  de  tan  inmensos  asuntos  como 
han  ocurrido,  en  sostener  y  organizar  al  mismo  tiempo  que  el 
orden  público  las  hostilidades  del  enemigo,  tanto  en  la  com- 
prensión de  la  provincia  cuanto  en  los  partidos  de  Chayanta, 
Poopó  y  Sicasica  que  dependen  de  los  de  Potosí,  Chuquisaca  y 
La  Paz,  si  también  porque  hallándose  comprometido  á  salir 
en  la  expedición  que  se  prepara,  por  general  y  repetida  acla- 
mación de  la  oficialidad  en  las  juntas  de  guerra  de  treinta  de 
enero  y  seis  del  corriente  celebradas  acerca  de  este  objeto,  era 
consiguiente  recelar  machísimo  y  con  mucho  fundamento  de 
que  la  subrogación  de  su  autoridad  de  prefecto  en  dicho  sujeto, 
que  como  dichos  señores  vocales,  no  ocupe  la  confianza  públi- 
ca, produzca  consecuencias  poco  favorables;  que  á  más  de  esta 
poderosa  razón  debía  confesar  y  confesaba  en  obsequio  de  la 
verdad  y  justicia  no  serle  posible  llenar  por  sí  solo  las  atencio- 
nes del  mando  de  la  provincia  y  partidos  aliados,  así  como  no 
le  hubiese  sido  tampoco  hasta  aquí  sin  los  auxilios  de  dichos 
señores  vocales,  cuya  probidad  y  acierto  justamente  se  publica 
con  reconocimiento ;  que  en  mérito  de  estas  razones  notorias 
que  le  movieron  á  restablecer  la  junta  el  mismo  día  diez  y  siete 
de  diciembre  en  que  se  trató  su  suspensión,  según  el  acuerdo 
del  diez  y  ocho  del  propio  mes,  de  la  necesaria  separación  del 


—  475  — 

asesor  doctor  don  Miguel  Cabrera  por  los  motivos  constantes 
al  público,  y  de  que  por  su  parte  tiene  pendientes  los  recursos 
dirigidos  en  orden  á  que  se  le  releve  de  un  cargo  superior  ásus 
fuerzas,  sobre  que  protestaba  nuevamente  esforzar  sus  instan- 
cias, le  pareció  deberse  informar  todo  lo  expuesto  á  dicho  muy 
ilustre  señor  general  en  jefe,  conservando,  hasta  su  nueva 
resolución  del  gobierno,  por  la  junta  sin  innovación  algu- 
na. Seguidamente  los  dichos  señores  vocales  expusieron  :  que 
aunque  en  desempeño  de  la  confianza  pública  habían  aspi- 
rado á  llenar  sus  deberes,  á  pesar  de  los  esfuerzos  de  su 
voluntad,  era  poco  ó  nada  lo  que  habían  contribuido  en  el  acer- 
tado gobierno  de  la  provincia;  que  la  actividad  y  conocimien- 
tos del  señor  don  Mariano  Antezana  afianzaban  su  desem- 
peño estando  sólo  con  mayor  energía  y  actividad  que  la  que 
pueda  inspirar  una  autoridad  dependiente  de  varios  votos ; 
y  que  por  último  obedecían  lo  mandado  por  el  muy  ilustre 
señor  general  en  jefe,  y  demandaban  se  obedezca  y  cumpla 
su  resolución  superior,  cesando  desde  este  momento  en  el  ejer- 
cicio de  vocales  y  protestando  que,  en  caso  de  acordarse  lo 
contrario,  sería  indispensable  conservar  el  método  de  gobierno 
por  junta,  con  nueva  elección  de  colegas  mediante  la  renun- 
cia que  hacían  para  entonces  tantas  veces  cuantas  el  derecho 
lo  permita. 

El  cabildo,  habiéndose  enterado  del  referido  oficio  y  de  lo 
que  acerca  de  su  cumplimiento  queda  expuesto  por  los  señores 
presidente  y  vocales  de  la  junta,  representó  que  para  acor- 
dar por  su  parte  con  libertad  en  materia  de  tanto  interés, 
le  parecía  preciso  que  los  señores  vocales  de  la  junta  que 
se  ratificaban  con  el  mayor  esfuerzo  en  su  anterior  votación, 
se  retirasen,  como  lo  hicieron  con  el  señor  presidente  don  Ma- 
riano Antezana,  y  en  seguida  reflexionando  detenida  mente  las 
impresiones  que  puede  causar  en  nuestra  actual  constitución 
la  innovación  del   gobierno,  la  pureza,  contracción  y  acierto 


—  476  — 

con  que  hasta  aquí  se  han  conducido  los  señores  colegas  acre- 
centando en  el  lleno  de  sus  obligaciones  el  complejo  de  virtu- 
des que  los  hace  dignos  de  la  atención  del  superior  gobierno, 
la  circunstancia  agravante  de  que  el  señor  presidente  don  Ma- 
riano Antezana  debe  marchar  con  la  expedición  que  se  prepara 
por  unánime  voto  de  la  misma  tropa,  la  incidencia  de  estar  se- 
parado del  empleo  de  asesor  el  doctor  don  Miguel  Cabrera,  la 
perplejidad  que  de  uno  y  otro  principio  se  deriva  en  cuanto 
á  la  subrogación  de  la  magistratura  de  prefecto,  y  los  inconve- 
nientes que  se  rastrean  de  que  ésta  puede  recaer  tal  vez  en  su- 
jeto que  no  reúna  la  confianza  de  un  pueblo  unánimemente  ce- 
loso, acordaron  unánimes  obedecer  lo  dispuesto  por  el  muy 
ilustre  señor  general  en  jefe  don  Juan  Martín  Pueyrredón,  po- 
sesionando inmediatamente  al  señor  don  Mariano  Antezana  en 
el  empleo  de  prefecto  de  provincia  y  suplicar  que  el  ejercicio 
de  su  magistratura  se  reserve  hasta  nueva  orden  de  dicho  se- 
ñor, en  vista  del  informe  que  se  le  dirija  con  testimonio  del 
presente  acuerdo,  continuando  entretanto  la  junta  presidida 
del  mismo  señor  prefecto  y  en  su  ausencia  los  tres  vocales 
de  ella. 

Acordado  así,  se  me  previno  á  mí  el  escribano  pasar  álos  se- 
ñores de  la  junta  con  aviso  de  esta  deliberación,  y  habiéndose 
constituido  dichos  señores  en  la  sala  capitular,  enterados  que 
fueron  los  señores  vocales,  renovaron  la  renuncia  que  habían 
protestado,  el  cabildo  contestó  no  tener  autoridad  para  admi- 
tirla y  quedando  declarado  deber  hacerla  ante  la  excelentísima 
junta  superior  de  la  capital,  se  procedió  á  recibir  el  juramento 
de  fidelidad  al  señor  prefecto  de  provincia  don  Mariano  Ante- 
zana, con  la  calidad  que  consta  del  presente  acuerdo,  el  que 
verificado  por  medio  del  señor  alcalde  de  primer  voto  y  á  pre- 
sencia de  la  imagen  de  Cristo  crucificado,  ofreciendo  obrar  legal - 
mente  con  arreglo  á  las  leyes  y  órdenes  superiores,  se  le  pose- 
sionó para  el  caso  de  ejercerla. 


—  477  — 

Con  lo  cual  se  concluyó  este  cabildo,  que  lo  firmaron  todos 
los  señores  concurrentes  por  ante  mí,  de  que  doy  fe. 

Mariano  Antezana.  Mariano  Salamanca.  José  An- 
tonio de  Arriaga.  Doctor  Francisco  Vidal.  Mi- 
guel Sáinz.  José  Ventura  Zarate.  Juan  Carrillo 
de  Albornoz.  Manuel  de  Irigoyen.  Miguel  Vidal. 
José  Joaquín  (Jrquidi.  Pedro  Canales  de  Lezi- 
ca.  Licenciado  Rafael  Galdo. 

Marcos  de  Aguilar  y  Pérez, 

Escribano  de  su  majestad,  público  y  de  cabildo. 


Concuerda  con  la  acta  capitular  de  su  contexto  sentado  en 
el  libro  de  acuerdos  del  ilustre  cabildo  que  el  presente  corre,  de 
cuyo  mandato  doy  el  presente  en  esta  ciudad  de  Oropeza  á  los 
veinte  y  nueve  días  del  mes  de  febrero  de  mil  ochocientos  doce 
años.  Y  en  fe  de  ello  lo  signo  y  firmo. 

Marcos  de  Aguilar  y  Pérez, 

Escribano  de  su  majestad,   público  y  de  cabildo. 


En  esta  leal  y  valerosa  ciudad  de  Oropeza,  del  Valle  de  Co- 
cliabamba,  á  los  diez  y  siete  días  del  mes  de  marzo  de  mil  ocho- 
cientos doce  años,  los  señores  del  ilustre  cabildo,  justicia  y 
regimiento  de  esta  ciudad,  á  saber,  los  que  adelante  irán  firma- 
dos, habiéndose  congregado  en  su  sala  capitular  á  conferenciar 
sobre  los  asuntos  que  tocan  el  bien  público,  acordaron  lo  si- 
guiente :  En  este  cabildo  se  leyó  un  oficio  que  se  le  ha  pasado 
por  la  junta  provisional  gubernativa  de  esta  ciudad,  fecha  del 
día,  por  el  que  haciendo  manifiesto  que  el  señor  prefecto  don 
Mariano  Antezana,  por  uniforme  voto  de  las  tropas,  se  halla 
precisado  con  la  expedición  próxima  á  salir  de  ella;  que  por 


—  478  — 

haber  renunciado  el  licenciado  don  Faustino  Garavito  las  fun- 
ciones de  vocal  interino  de  dicha  junta  por  las  causas  y  moti- 
vos expresados  en  su  representación  transmitida  á  este  congre- 
so y  también  por  la  ausencia  que  va  á  hacer  el  otro  vocal  don 
José  Antonio  de  Amaga  al  partido  del  Valle  Grande,  con  asun- 
tos de  mucha  importancia,  quedaba  dicha  junta  reducida  á  sólo 
dos  individuos,  que  no  podrán  sobrellevar  las  enormes  tareas 
de  su  inspección,  y  que  en  los  casos  de  discordia  faltaría  el 
arbitrio  de  dirimirla,  pide  que  en  este  estrecho,  con  atención 
á  lo  dispuesto  en  el  artículo  quinto  de  la  superior  orden  de 
diez  y  seis  de  febrero  del  año  anterior,  se  proceda  á  resolver  la 
renuncia  de  dicho  Garavito,  en  términos  que  se  haga  efectivo 
su  destino,  y  se  le  reemplace  el  de  don  José  Antonio  de  Arria- 
ga  provisionalmente  durante  su  ausencia;  de  todo  lo  que  habién- 
dose inteligenciado  los  señores  capitulares  que  concurren,  te- 
niendo en  consideración  que  la  renuncia  del  mencionado  Gara- 
vito  está  fundada  en  su  quebrantada  salud,  acordaron  eximirlo 
condescendiendo  á  su  invitación.  Y  siendo  por  tanto  preciso 
llenar  el  lugar  de  estos  dos  vocales  subrogándoles  en  quienes 
lo  desempeñen  con  el  honor  correspondiente,  se  propusieron 
varias  personas  y  entre  ellas  á  don  Francisco  Quiroga,  por  su 
instrucción  y  demás  cualidades  que  le  adornan;  mas  hallándose 
ser  incompatible  el  cargo  de  vocal  con  los  empleos  que  obsta 
de  notario  público  eclesiástico  y  el  de  protector  de  naturales, 
recayendo  en  otras  sin  semejantes  impedimentos,  vinieron  en 
elegir,  como  eligieron,  á  don  José  Manuel  Salinas  en  lugar  de 
don  Antonio  Arriaga  y  mientras  se  restituya,  y  al  señor  don 
Manuel  Vélez,  actual  alcalde  de  primer  voto  interino,  en  lugar 
del  expresado  doctor  Garavito.  y  uno  y  otro  provisionalmente, 
para  que  aceptando  en  este  consistorio  el  cargo  de  tales  vocales 
formen  á  ejercerlo  en  la  forma  conveniente;  y  que  respecto  ala 
vacancia  en  que  queda  el  empleo  de  alcalde  ordinario  de  pri- 
mer voto  se  ejerza  éste  por  el  regidor  sin  oficio  que  por  su  anti- 


—  479  — 

güedad  le  corresponda ;  también  se  fijó  la  consideración  en  que 
la  junta  provisional  queda  sin  presidente  con  la  indicada  indis- 
pensable salida  del  señor  prefecto,  cuyo  punto  que  se  trató  en 
el  cabildo  celebrado  en  diez  y  ocho  del  inmediato  febrero,  se 
concibió  con  tanta  obscuridad  que  sólo  en  unos  términos  gene- 
rales se  dijo  que  dicha  junta  quedaba  en  su  lugar,  lo  cual  era 
lo  mismo  que  decir  mucho  y  no  decir  nada,  en  orden  á  la  dis- 
tinción de  empleos ;  por  tanto  para  aclarar  un  asunto  de  esta 
naturaleza,  que  pudiera  ocasionar  desavenencias  y  alteraciones, 
acordaron  que  empezando  por  su  antigüedad  y  volviendo  á  tur- 
nar por  ella  misma,  se  ejerza  el  empleo  de  presidente  de  dicha 
junta  de  vocal  en  vocal  por  el  espacio  de  una  semana  cada  uno ; 
arbitrio  con  que  espera  el  cabildo  las  mejores  resultas  en  el 
despacho  del  gobierno  y  distribución  de  justicia.  En  este  mis- 
mo cabildo  se  tuvo  en  consideración  que  el  ejército  que  se  en- 
caminaba con  el  referido  señor  prefecto,  debe  ser  precisamente 
(como  que  lo  tiene  preparado)  un  cuerpo  grueso,  capaz  de  con- 
trarrestar y  triunfar  de  las  invasiones  del  enemigo;  que  para  no 
aventurar  la  acción  es   forzoso  conservar  y  mantener  en  res- 
guardo los  puntos  más  necesarios  que  todo  aquel  tiempo  que  su 
alta  prudencia  y  la  del  señor  comandante  general  don  Esteban 
Arce  arbitrarán,  lo  que  no  es  fácil  conseguirlo  sin  acudir  á  la 
estrecha  necesidad  de  la  subsistencia  de  dichas  tropas  en  la 
principal  parte  de  su  alimentación ;  que  la  insuficiencia  de  vi- 
tuallas y  pertrechos  puede  ser  otro  obstáculo  que  impida  los 
gloriosos  fines  de  dicho  ejército  por  falta  de  numerario,  y  que 
en  semejante  conflicto  ya  es  preciso  en  beneficio  de  la  patria 
apurar  los  arbitrios  hasta  el  último  punto  de  no  reservarse  aún 
aquellos  de  superior  grado  y  privilegio,  acordaron  que  estas 
reflexiones  se  presenten  á  los  señores  de  la  junta  de  gobierno, 
sin  embargo  de  considerárseles  bastantemente  imbuidos  de  ellas, 
para  que  en  su  virtud  reputándolas  en  la  clase  de  importantí- 
simas é  indispensables  en  un  asunto  de  tan  superior  orden  co- 


—  480  — 

uio  lo  es  el  cumplido  acierto  de  dicha  expedición,  se  sirva  pro- 
ceder á  la  facilitación  de  estos  asuntos  sin  perdonar  recurso 
alguno,  aun  á  los  ramos  de  supremo  privilegio,  siendo  ellos  ca- 
paces de  soportar  con  prontitud  estas  urgencias,  protestando 
en  lo  necesario  la  responsabilidad,  si  se  notase  la  más  leve  omi- 
sión, en  materia  de  tanta  consideración  de  que  pende  la  felici- 
dad de  esta  provincia  y  el  buen  éxito  de  los  sagrados  fines  que 
se  trata  de  sostener ;  y  en  satisfacción  de  todo  mandaron  sus 
señorías  y  con  testimonio  referente  á  los  tres  puntos  conteni- 
dos y  el  correspondiente  oficio  se  pase  al  gobierno  inmediata- 
mente ;  con  lo  cual  se  concluyó  este  cabildo  y  los  señores  que 
asisten  á  él  lo  firman  por  ante  mí,  de  que  doy  fe. 

Manuel  Vélez.José  Ventura  Zarate.  Juan  Carrillo 
de  Albornoz.  Manuel  de  Irigoyen.  Pedro  Boado 
y  Quiroga.  Licenciado  Rafael  Galdo. 

Marcos  de  Águila r  y  Pérez, 

Escribano  de  «u  majestad,  público  y  de  cabildo. 


Concuerda  con  el  acta  capitular  de  su  contexto,  sentada  en 
el  libro  de  este  ilustre  cabildo  á  que  me  remito,  de  cuya  orden 
doy  el  presente  en  esta  ciudad  de  Cochabamba  á  los  veinte  y  un 
días  del  mes  de  marzo  de  mil  ochocientos  doce  años.  Y  en  fe  de 
ello  lo  signo  y  firmo. 

Marcos  de  Águila r  y  Pérez, 

Escribano  de  su  majestad,  público  y  de  cabildo. 


—  481 


OFICIOS  DEL  CABILDO  DE  COCHABAMBA  A  PUEYRREDOX 


Sala  capitular  de  Cochabamba,  29  enero  de  1812. 

Muy  ilusivísimo  señor  presidente  y  general  en  jefe  del  ejército  au- 
xiliar de  Btienos  Aires. 

Hoy  ha  tenido  este  ayuntamiento  la  inexplicable  satisfacción 
de  ver  el  oficio  de  V.  S.  muy  ilustrísimo,  su  fecha  de  22  de  di- 
ciembre último,  dirigido  al  señor  coronel  y  comandante  gene- 
ral de  armas  de  la  provincia  don  Esteban  Arce  y  los  señores 
colegas  de  la  junta  de  gobierno  y  hoy  este  cuerpo.  En  él  ex- 
trañando V.  S.  muy  ilustrísima  justamente  la  falta  de  avisos 
relativos  al  estado  de  la  provincia  y  de  las  inmediatas  órdenes 
que  en  consideración  á  la  importancia  de  aquellos  para  obrar 
en  la  grande  obra  de  nuestra  libertad  civil,  se  le  franqueen  con 
toda  exactitud  por  medio  del  expreso  que  á  este  sólo  objeto  se 
ha  servido  encaminar. 

El  cabildo  que  basta  esta  fecha  no  ha  recibido  ningún  otro 
oficio  de  V.  S.  muy  ilustrísima  y  que  descansaba  en  el  concep- 
to deque  la  junta  de  gobierno  le  hubiese  transmitido  todas  las 
noticias  que  fuesen  conducentes  á  sus  altas  y  benéficas  aten- 
ciones, logra  la  oportunidad  de  elevar  á  sus  superiores  manos 
el  testimonio  de  sus  acuerdos  de  30  de  octubre  y  17  de  diciem- 
bre del  año  próximo  pasado  de  1811.  Con  el  primero  de  éstos 
debe  informar  á  V.  S.  muy  ilustrísima  que  la  provincia  de  Co- 
chabamba que  desde  el  14  de  septiembre  de  1810,  no  descansó 
en  consagrar  sacrificios  al  sostén  de  la  justa  causa  de  su  inmor- 
tal capital  de  Buenos  Aires  presentando  decenas  de  miles  de 
sus  hijos  en  los  Campos  de  Marte  para  combatir  al  enemigo  de 

DOC.    ARCII.    BELGBANO.—  T.    IV  31 


la  común  felicidad,  recibió  los  desgraciados  sucesos  de  20  de 
junio  y  13  de  agosto  de  1811.  Con  el  convencimiento  de  que  el 
sublime  objeto  de  la  libertad  de  la  patria,  desconocida  por  una 
parte  de  sus  propios  Lijos,  demandaba  nuevos  esfuerzos  del  sa- 
grado entusiasmo  que  la  metrópoli  de  Buenos  Aires  ha  sabido 
desplegar  en  mayores  conflictos  y  con  resultados  que  la  pos- 
teridad recordará  siempre  con  admiración. 

Así,  pues,  el  corto  espacio  de  dos  meses  y  días  que  al  parecer 
estuvo  sucumbida  en  la  innovación  de  un  poder  intruso  con  la 
fuerza  de  sus  armas,  los  semblantes  mismos,  en  sólo  verse  unos 
á  otros,  se  convidaban  á  romper  los  débiles  y  humillantes  lazos 
de  su  nueva  servidumbre,  con  toda  la  energía  que  les  inspira- 
ban el  haber  ya  experimentado  las  dulzuras  de  su  noble  eman- 
cipación ;  prueba  incontestable  de  esta  verdad  es  que,  cuando 
el  señor  coronel  don  Esteban  Arce  se  presentó  con  el  designio 
de  restablecer  nuestro  actual  sistema  de  gobierno,  encontró  en 
los  pueblos  todos,  y  especialmente  en  esta  ciudad,  tan  admira- 
ble unión  de  sentimientos,  que  sin  agravio  de  la  verdad  no  pue- 
de excluirse  á  ninguno  de  la  gloria  de  haber  contribuido  á  su 
restauración,  y  emprendido  desde  el  mismo  momento  la  de 
sus  hermanos  oprimidos  por  la  fuerza,  en  otros  lugares. 

Entonces,  según  consta  del  citado  acuerdo  de  30  de  octubre, 
tratándose  de  instalar  la  junta  provincial  de  gobierno,  unifor- 
mes las  corporaciones  y  el  inmenso  concurso  de  vecinos  y  pú- 
blico que  ocupaban  la  sala  capitular,  su  galería  y  parte  exterior, 
tíjaron  la  vista  para  presidente  de  la  indicada  junta  en  el  señor 
don  Esteban  Arce,  explicando  toda  su  gratitud  y  reconocimien- 
to en  esta  demostración.  El  citado  señor  Arce,  manifestando 
por  su  parte  el  que  le  imponía  esa  unanimidad  de  votos,  repre- 
sentó que  sus  atenciones  militares  en  circunstancias  de  hallar- 
se descubierta  la  provincia  á  ejércitos  enemigos,  á  sólo  treinta 
leguas  de  la  ciudad,  no  le  permitían  encargarse  de  las  de  tal 
presidente  sin  riesgo  de  faltar  á  unas  ú  otras,  é  influir  de  cual- 


—  483  — 

quier  modo  en  resultados  sensibles,  y  á  su  consecuencia  las 
mismas  corporaciones,  vecindarios  y  pueblo  que  habían  sido 
testigos  del  infatigable  celo  y  esmero  del  señor  don  Mariano 
Antezana  en  el  desempeño  de  las  importantísimas  comisiones 
con  que  lo  autorizó  el  señor  doctor  don  Juan  José  Castelli  co- 
mo representante  de  la  excelentísima  junta  superior  gubernati- 
va de  estas  provincias,  y  en  los  empleos  de  vocal  de  la  misma 
junta  de  esta  ciudad,  capitán  de  la  sala  de  armas  y  proveedor 
general  del  ejército,  contraído  también  á  entender  en  la  refac- 
ción de  armas  y  de  artillería,  acopio  de  municiones  y  á  un  sin- 
número de  tareas  que  demandaban  cada  una  diverso  sujeto  de 
eficacia  y  de  conocimiento,  y  que  todas  fueron  cumplidas  con 
puntualidad,  con  exactitud  y  con  el  mayor  honor  y  desinterés, 
en  términos  que  por  la  misma  notoriedad  de  sus  inimitables 
servicios  fué  blanco  adonde  asestaran  todas  las  furias  del  ene- 
migo ;  si  bien  que  para  hacer  brillar  en  él  aquella  integridad 
de  ánimo  que  la  providencia  comunica  de  tiempo  en  tiempo  á 
las  almas  grandes  para  admiración  de  las  repúblicas,  aclamaron 
con  un  sólo  corazón  por  presidente  de  la  junta  al  citado  don 
Mariano  Antezana,  cuya  tenaz  resistencia  á  aceptar  este  cargo 
y  el  haberlo  dimitido  repetidas  veces,  han  sido  testimonio  que 
han  confirmado  el  concepto  de  su  acrisolado  patriotismo,  tanto 
más  recomendable  cuanto  es  notorio  su  desprendimiento  di' 
iguales  empleos,  y  de  todo  aquello  que  coincide  con  la  eleva- 
ción y  engrandecimiento  propio. 

Si  fué  acertada  esta  solemne  y  universal  aclamación  podrá 
decidirlo  V.  S.  muy  ilustrísima  por  los  efectos  consiguientes  á 
la  felicidad  de  que  Cochabamba  tenga  un  hijo  como  don  Maria- 
no Antezana,  y  un  hijo  que  por  verdadero  mérito  personal  pre- 
side dignamente  la  autoridad  que  la  gobierna  con  derecho  á 
llamarse  el  padre  de  la  patria,  el  tutelar  déla  provincia,  el  sos- 
tén de  la  causa,  el  terror  de  la  anarquía  y  el  baluarte  inexpug- 
nable contra  el  despotismo.  No  será  fácil  al  cabildo  expresar 


—  484  — 

aquellos  en  toda  su  extensión,  pero  al  menos  los  diseñará  en 
cumplimiento  de  su  deber. 

Bestablecido  nuestro  gobierno  en  la  provincia,  se  miraba  ésta 
circundada  de  otras  que  seguían  y  siguen  diverso  sistema,  y 
probablemente  temía  y  debía  temer  una  nueva  invasión  del 
ejército  que  existía  en  Oruro  y  que  sabía  haber  quedado  esta 
plaza  enteramente  desarmada.  Con  este  conocimiento  don  Ma- 
riano Antezana,  á  pesar  de  que  en  las  reales  cajas  no  había  un 
centavo  por  el  saqueo  que  hicieron  las  tropas  del  partido  de 
Clisa  en  la  tarde  del  29  de  octubre  de  todas  las  existencias 
reales  y  de  muchos  papeles,  se  propuso  organizar  á  un  tiempo 
una  guarnición  considerable  en  la  plaza,  armar  ésta  con  la  reu- 
nión de  los  fusiles  dispersos,  y  la  fábrica  de  más  de  sesenta 
piezas  de  artillería,  que  en  menos  de  dos  meses  se  vieron  per- 
fectamente montadas,  y  disponer  una  expedición  numerosa  á 
Oruro,  la  cual  aunque  no  surtió  los  efectos  á  que  se  dirigía, 
seguramente  trastornó  los  planes  de  los  enemigos,  lo  sujetó  en 
el  terreno  que  mantenía  y  sirvió  de  aliento  á  los  naturales  para 
continuar  en  las  hostilidades  con  que  los  han  afligido  hasta  esta 
fecha.  Á  seguida  de  este  movimiento  se  destacaron  fuerzas 
competentes  en  ambas  quebradas  de  Arque  y  Tapacarí ;  se  fran- 
quearon partidas  considerables  de  auxilio  á  Mizque,  al  Valle 
Grande  y  á  Hayapaya ;  y  sin  perjuicio  de  ella  se  proporcionó 
otra  expedición  respetable  al  partido  de  Chayanta,  que  acaba 
de  regresar.  Á  los  desembolsos  que  demandaban  estos  esfuer- 
zos superiores  de  nuestra  constitución,  ha  sabido  subvenir  con 
economía  y  sin  escasez,  ya  por  medio  de  empréstitos,  ya  por 
una  contribución  patriótica  á  que  todos  se  prestaron,  y  ya  con 
la  eficaz  recaudación  de  los  créditos  fiscales. 

De  este  modo  por  el  celo  y  energía  del  dicho  don  Mariano 
Antezana,  mereció  la  provincia  de  Cochabamba  verse  en  esta- 
do de  defensa  y  sostenido  el  orden  público  contra  los  descon- 
ciertos, que  ya  habían  comenzado  en  saqueos  de  varios  particu- 


—  485  — 

lares;  y  cuando  la  general  gratitud  se  preparaba  á  elevar  la 
relación  de  sus  méritos  á  la  superioridad  inmediatamente  que 
cesasen  los  estorbos,  implorando  la  gracia  de  su  aprobación  en 
la  propiedad  de  la  presidencia  de  la  junta,  se  vio  con  amargura 
que  Y.  S.  muy  ilustrísima,  á  falta  de  habérsele  remitido*  el 
acuerdo  de  su  aclamación,  confería  aquélla  en  comisión  al  señor 
don  Esteban  Arce  por  despacho  de  25  de  noviembre  del  año 
próximo  pasado,  con  cuyo  motivo  se  celebró  el  segundo  acuer- 
do de  17  de  diciembre  en  congreso  de  las  mismas  corporacio- 
nes, vecindario  y  pueblo,  para  dirigir  á  Y.  S.  muy  ilustrísimo 
el  más  respetuoso  oficio  con  el  fin  de  no  separar  al  señor  don 
Mariano  Antezana  de  la  citada  presidencia  en  que,  á  pesar  de 
sus  nuevas  renuncias,  ha  continuado  hasta  el  día,  correspondien- 
do con  ventaja  á  la  esperanza  que  se  tenía  de  su  integridad  y 
justificación  en  todos  los  casos  que  se  han  ofrecido  de  conser- 
var la  tranquilidad  pública  y  la  dignidad  y  decoro  de  nuestra 
santa  causa,  contra  las  tropelías  y  extorsiones  que  se  han  ex- 
perimentado, no  sin  peligro  de  divisiones  y  partidos  que  com- 
prometían ya  á  una  escena  sangrienta  y  á  que  se  dislocase  la 
tuerza,  según  los  hechos  que  con  oportunidad  se  calificarán  pa- 
ra la  inspección  de  Y.  S.  muy  ilustrísima  y  su  superior  resolu- 
ción. 

En  el  citado  acuerdo  primero  de  30  de  octubre  verá  Y.  8. 
muy  ilustrísimo  que,  por  igual  aclamación  de  las  corporaciones, 
vecindario  y  pueblo,  fueron  provisionalmente  electos  de  vocales 
en  lugar  de  don  Pedro  Miguel  Quiroga  y  del  licenciado  don 
Manuel  Cabrera  ausentes  y  de  dicho  don  Mariano  Antezana, 
presidente,  el  doctor  don  Francisco  Vidal,  don  José  Antonio 
Arriaga  y  el  licenciado  don  Faustino  Garavito. 

Los  dos  primeros  y  don  Mariano  Salamanca,  vocal  antiguo, 
continúan  hasta  el  día  en  el  ejercicio  de  su  cargo,  comproban- 
do con  la  prudencia,  justificación,  actividad,  desinterés  y  amor 
;i  la  causa  que  respiran  sus  providencias,  el  acierto  de  su  elec- 


—  486  — 

ción,  con  cuyo  conocimiento  y  el  deseo  de  evitar  toda  altera- 
ción en  el  método  de  gobierno  prevenido  por  la  capital,  el  cita- 
do señor  don  Mariano  Antezana  reclamó  de  lo  acordado  en  1 7 
de  diciembre  y  restableció  el  mismo  día  la  junta,  que  durante 
nuestras  agitaciones  se  trató  de  suprimir.  Quiroga  aún  no  se  ha 
restituido  á  la  ciudad,  y  á  Cabrera  aunque  existe  en  ella  le  es 
imposible  continuar  en  el  cargo  por  el  estado  en  que  ha  queda- 
do de  resulta  de  los  malos  tratos  que  recibió  en  el  partido  de 
Clisa.  El  licenciado  Gara  vito  ha  renunciado  representando  los 
quebrantos  de  su  salud,  y  justificada  esta  causa  se  procederá  á 
subrogarlo  por  el  orden  que  previene  la  instrucción,  reservando 
esta  diligencia  en  cuanto  á  los  otros,  hasta  la  superior  resolu- 
ción de  V.  8.  muy  ilustrísima  en  vista  del  presente  informe, 
por  el  cual  imploramos  á  V.  S.  muy  ilustrísima  se  sirva  apro- 
bar la  aclamación  de  esta  ciudad  en  favor  del  citado  don  Ma- 
riano Antezana  para  presidente  de  su  junta,  dando  cuenta  á  la 
♦'xcelentísima  superior  de  Buenos  Aires  por  la  impetración  de 
ésta  gracia  necesaria  á  los  progresos  de  la  misma  causa,  que  en 
la  actualidad  logra  de  un  estado  ventajoso,  según  instruirán  á 
V.  S.  muy  ilustrísima  las  autoridades  con  demostración  del 
pormenor  de  lo  aquí  indicado  y  demás  ocurrencias. 
Dios  guarde  á  V.  S.  muy  ilustrísima  muchos  años. 

Miguel  Sáinz.  José  Ventura  Zarate.  Juan  Carrillo 
de  Albornoz.  José  Manuel  Tames.  Manuel  de 
Irigoyen.  Miguel  Vidal.  José  Joaquín  de  Ur- 
quidi.  Pedro  Canales  de  Lezica.  Pedro  Boado  y 
Quiroga.  L.  Rafael  Galdo. 


487 


Sala  capitular  de  Cochabamba,  9  de  febrero  de  1812. 

Muy  ilustre  señor  presidente  y  general  en  jefe  del  ejército  auxiliar 
de  Buenos  Aires  don  Juan  Martín  Pueyrredón. 

Muy  ilustre  señor: 

Á  tiempo  de  dirigir  á  V.  S.  muy  ilustre  el  presente  extraor- 
dinario con  nuestro  oficio  de  29  de  enero  próximo  pasado,  lie- 
mos visto  el  de  V.  S.  muy  ilustre  de  11  del  propio  mes,  acom- 
pañado de  la  copia  del  parte  del  señor  mayor  general  don  -lose 
Eustocpiio  Díaz  Vélez,  acerca  de  las  ventajas  que  han  obtenido 
nuestras  armas  en  la  persecución  al  comandante  Picoaga,  que 
vergonzosamente  huyó  en  medio  de  sus  fuerzas  de  las  que  la 
inmortal  capital  de  Buenos  Aires  lia  reorganizado  en  defensa 
de  la  libertad  del  hemisferio  americano  contra  las  fuerzas  del 
despotismo.  En  vista  de  él,  y  habiendo  rendido  este  cuerpo,  en 
unión  de  todas  las  corporaciones,  las  debidas  gracias  al  Ser  Su- 
premo, demostrando  su  regocijo  en  repiques  generales,  ilumi- 
nación de  tres  noches  y  aclamaciones  incesantes  á  los  héroes 
que  sostienen  nuestra  causa,  las  rinde  también  á  V.  S.  muy 
ilustre  como  á  general  en  jefe  del  ejército  y  representante  del 
superior  gobierno,  con  la  satisfacción  de  referirse  al  informe  de 
la  junta  provisional  sobre  los  resultados  favorables  de  las  ex- 
pediciones de  esta  provincia  á  los  partidos  de  Cha  yanta  y  Valle 
Grande,  reproduciendo  su  citado  oficio  de  29  de  enero  y  supli- 
cando nuevamente  que  el  señor  presidente  don  Mariano  Anti- 
zana, á  cuya  heroicidad  está  ligado  el  acierto  de  los  patrióticos 
sentimientos  de  Cochabamba  en  la  nueva  expedición  á  que  se 
prepara,  y  cuyo  desinterés  en  haber  desempeñado  hasta  aquí 
todos  los  cargos  que  se  le  han  confiado  sin  sueldo  alguno  es  de 
la  mayor  recomendación,  se  sirva  condecorarlo  con  el  grado  de 


—  488  — 

coronel  del  regimiento  de  ejército  mandado  levantar  en  esta 
provincia,  cierto  de  que  á  esta  gracia,  necesaria  para  desahogo 
de  nuestro  reconocimiento  á  dicho  señor  don  Mariano,  corres- 
ponderá el  que  protestamos  á  V.  S.  muy  ilustre  en  no  conocer 
medio  alguno  entre  morir  ó  vencer,  hasta  ver  logrados  los  fines 
que  ocupan  la  atención  del  superior  gobierno  y  de  V.  S.  muy 
ilustre. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muy  ilustre  muchos  años. 

José  Ventura  Zalazar.  Miguel  Sáinz.  Juan  Carri- 
llo de  Albornoz.  José  Manuel  Tames.  Manuel  de 
Irigoyen.  Miguel  Vidal.  José  Joaquín  Urquidi. 
Pedro  Canales  de  Lezica.  Pedro  Boado  y  Qui- 
roga.  L.  Rafael  Galdo. 


Sala  capitular  de  Cochabamba,  20  de  febrero  de  1812. 

Muy  ilustre  señor  presidente,  general  en  jefe  del  ejército  de  Buenos 
Aires  don  Juan  Martín  Pueyrredón. 

Muy  ilustre  señor : 

El  acuerdo  que  en  testimonio  se  acompaña,  hará  demostra- 
ble á  V.  S.  las  poderosas  razones  que  han  precisado  á  este  ca- 
bildo á  conciliar  la  posesión  del  señor  don  Mariano  Antezana 
en  la  autoridad  de  prefecto  de  la  provincia  y  la  continuación 
de  la  junta  provisional  gubernativa  hasta  nueva  resolución  de 
V.  S.  en  vista  del  presente  informe. 

En  dicho  acuerdo  verá  V.  S.  que  el  importantísimo  objeto  de 
asegurar  la  tranquilidad  pública  y  el  buen  éxito  de  la  expedi- 
ción acordada  en  30  de  enero  y  (>  del  corriente,  entre  los  acon- 
tecimientos graves  de  que  informará  á  V.  S.  la  misma  junta,  no 
de  otro  modo  podría  realizarse  que  dejando  al  señor  don  Ma- 


—  489  — 

riano  Antezana  en  libertad  de  salir  al  frente  de  dicha  expedi- 
ción, y  el  gobierno  de  la  provincia  en  aquellas  manos,  que  des- 
tiuó  la  confianza  del  público  y  que  teniendo  boy  á  su  favor  la 
opinión  de  dicho  señor  Antezana  por  conocimiento  práctico  de 
sus  virtudes  en  el  desempeño  de  su  cargo,  puede  el  cabildo  ase- 
gurar á  V.  S.  de  cada  uno  de  ellos,  que  han  sido  unos  brazos 
auxiliares  de  perfecta  consonancia  con  los  partes  del  señor  An- 
tezana. 

Ellos,  desde  que  antes  que  fuesen  electos  para  vocales  de  la 
junta,  tuvieron  dadas  pruebas  irrefragables  de  su  decidido  pa- 
triotismo y  de  reunir  en  sí  todas  las  cualidades  concernientes 
al  lleno  de  su  representación;  don  Mariano  Salamanca  había 
desempeñado  los  cargos  de  alcalde  ordinario  de  Quillocollo,  de 
regidor  anual  y  de  síndico  procurador  general,  acreditando  in- 
tegridad, eficacia  y  amor  al  servicio  de  la  patria  á  satisfacción 
de  las  autoridades  que  le  confiaron  estos  destinos  y  del  público. 

El  doctor  don  Francisco  Vidal,  cuyos  aprovechamientos  en 
la  carrera  literaria  son  recomendables,  había  padecido  una  per- 
secución tenaz  de  los  jefes  del  antiguo  gobierno  por  su  adhe- 
sión á  la  causa  desde  los  primeros  movimientos  de  las  ciudades 
de  La  Plata  y  La  Paz;  y  como  deudor  de  su  libertad  y  quietud 
á  la  misma  causa,  ha  desplegado  en  favor  de  ella  los  sentimien- 
tos de  su  opinión  y  de  su  reconocimiento  con  toda  aquella  ener- 
gía que  el  pueblo  se  prometió  en  su  aclamación. 

Don  José  Antonio  Arriaga,  á  quien  en  las  atenciones  de  sub- 
delegado de  Valle  Grande,  regidor  anual  y  diputado  del  cabil- 
do para  ofrecer  sus  respetos  al  señor  doctor  don  Juan  José 
Castelli  en  su.  arribo  á  Potosí  como  representante  de  la  exce- 
lentísima junta  de  la  capital,  ya  se  había  experimentado,  ador- 
nado de  las  circunstancias  esenciales  para  gobernar,  se  distin- 
guió en  auxiliar  la  patria  con  el  empréstito  voluntario  de  cuatro 
mil  pesos  que  se  le  deben,  cuando  las  necesidades  fueron  mas 
estrechas  y  más  urgentes. 


—  490  — 

Sobre  estos  principios  recayó  la  elección  de  estos  distingui- 
dos ciudadanos  para  vocales  de  la  junta;  elección  tanto  más 
acertada  cuanto  sus  operaciones  convencen  que  el  primero  y 
el  último  abandonan  la  asistencia  el  uno  á  sus  haciendas,  el 
otro  á  su  comercio,  aquél  á  su  familia,  éste  al  cuidado  de  su 
propia  salud  notoriamente  quebrantada,  y  el  segundo  prefirien- 
do á  proporcionar  á  sus  padres  ancianos  indigentes  y  gravados 
de  otros  hijos  los  auxilios  que  esperaban  de  su  mano,  se  han 
contraído  á  corresponder  á  la  confianza  pública,  no  sólo  en  los 
días  y  horas  prevenidos  por  el  reglamento  de  juntas,  sí  tam- 
bién negándose  á  todo  descanso,  sin  reserva  de  momento,  sin 
otro  interés  que  sostener  la  causa,  á  cuyo  sagrado  objeto  han 
empleado  las  más  oportunas  providencias  conciliadoras  del  or- 
den público  y  del  aprovechamiento  de  cuantos  vecinos  tienen 
la  provincia  y  los  partidos  aliados  de  Chayanta,  Poopó  y  Sica- 
sica  para  hostilizar  al  enemigo  y  conducir  á  su  prosperidad  y 
prevalecencia  nuestra  santa  causa. 

Cuando  el  cabildo  representa  á  V.  S.  el  mérito  de  estos  tres 
ciudadanos,  no  es  porque  en  consideración  á  él  se  proponga  re- 
comendarlos para  su  conservación  en  el  gobierno  de  la  provin- 
cia, sí  únicamente  porque  V.  S.  y  el  superior  gobierno  que  dig- 
namente lo  ha  autorizado  de  sus  altas  facultades,  no  carezcan 
de  unos  conocimientos  que  el  cabildo  tiene  obligación  de  trans- 
mitirlos á  la  superioridad,  así  para  que  las  atenciones  de  la 
patria  recaigan  en  personas  que  las  desempeñen  con  probidad, 
como  para  que  el  premio  de  éstos,  como  fuese  del  justificado 
agrado  de  la  superioridad,  sea  estímulo  que  inspire  la  imitación 
de  la  irreprensible  conducta  de  estos  dignos  patriotas. 

En  lo  peculiar  al  otro  colega,  reproduce  á  V.  S.  su  oficio  de 
•_'!>  de  enero  último,  y  lo  reproduce  también  con  el  de  9  del  co- 
rriente, en  cuanto  al  mérito  singular  del  señor  don  Mariano 
Antezana,  que  todos  los  días  recibe  nuevos  aumentos  y  por  su 
digna  colocación  en  la  prefectura  de  la  provincia,  tribute  á 


—  491    — 

V.  S.  las  más  reverentes  gracias  á  nombre  de  todos  los  pueblos 
de  la  provincia  y  partidos  aliados. 
Dios  guarde  á  V.  S.  machos  años. 

José  Ventura  Zarate.  Manuel  Sáinz.  Juan  Carri- 
llo de  Albornoz.  José  Manuel  Tames.  Pedro  Ca- 
nales de  Lezica.  Manuel  Vélez.  Miguel  Vidal. 
Pedro  Boado  y  Quiroga.  José  Joaquín  Urqui- 
di.  Manuel  de  Irigoyen. 


SESIÓN  DE  LA  JUNTA  GUBERNATIVA  DE  COCHABAMBA 

En  esta  ciudad  de  Cochabamba,  á  catorce  de  marzo  de  mil 
ochocientos  doce,  habiéndose  congregado  en  casa  del  señor  pre- 
fecto, don  Mariano  Antezana,  los  señores  colegas  de  la  junta 
gubernativa,  los  señores  coronel  de  ejército  y  comandante  ge- 
neral de  la  provincia  don  Esteban  Arce,  el  gobernador  de  Chi- 
quitos y  comandante  de  la  división  de  fronteras  don  Juan  Ma- 
nuel Lcmoine,  el  auditor  de  guerra  doctor  don  Buenaventura 
Salinas,  el  comandante  de  artillería  don  Manuel  Guzmán,  el  co- 
mandante de  división  don  Francisco  Parrilla,  don  Patricio  Mo- 
rales comandante  de  caballería,  y  los  demás  oficiales  infras- 
criptos; conferenciaron  teniendo  presente  la  superior  orden  del 
muy  ilustrísimo  señor  presidente  general  en  jefe  don  Juan  Mar- 
tín de  Pueyrredón,  y  la  información  recibida  en  ésta  de  los 
acaecimientos  en  el  pueblo  de  Somaipata,  sobre  tomar  el  arbi- 
trio necesario  para  ocurrir  con  aceleración  á  una  y  otra  urgen- 
cia, en  cuyo  particular  dijo  el  señor  comandante  general  que 
en  atención  á  lo  ejecutivo  de  dicha  superior  orden,  para  la  pron- 
ta expedición  de  nuestras  tropas  á  los  puntos  que  se  tiene  acor- 
dado; que  los  asuntos  de  Somaipata  á  más  de  no  pasar  de  la 
esfera  de  sospechosos,  son  de  poca  entidad  y  de  fácil  remedio, 


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con  la  propuesta  que  en  este  acto  hizo  el  señor  colega  don  Jo- 
sé Antonio  Arriaga  de  pasar  al  expresado  lugar  á  remediar  los 
iuconvenientes  que  se  han  originado  acaso  por  el  descuido  de 
sus  comandantes  con  los  mismos  vecinos  del  Valle  Grande  y 
Somaipata  por  los  íntimos  conocimientos  que  le  asisten  á  po- 
ner esos  puntos  en  seguridad  y  á  poca  costa  de  la  real  hacien- 
da dándosele  un  oficial  militar  que  ponga  en  ejecución  todos  sus 
proyectos  que  sean  conducentes  y  oportunos  al  buen  fin  de 
empresa,  y  á  que  se  comprometía  dicho  señor  colega  por  rele- 
var al  señor  prefecto ;  que  se  había  decidido  á  marchar  á  los 
prenotados  lugares  al  mismo  objeto  de  afianzar  la  paz  y  defen- 
sa de  nuestra  causa  ;  siendo  así  que  le  estimaba  su  presencia  en 
la  indicada  expedición  como  indispensable,  tanto  por  los  seño- 
res oficiales  del  cuerpo  como  por  los  vecinos  en  general,  era  de 
dictamen  que  se  suspendiese  la  salida  de  dicho  señor  prefecto 
para  los  lugares  de  Somaipata  y  que  se  pusiese  en  ejecución  pa- 
ra los  puntos  anteriormente  acordados  y  en  los  términos  pro- 
puestos por  el  enunciado  señor  vocal,  autorizándole  á  éste  con 
todas  las  íacultades  de  este  gobierno  así  en  lo  político  como  en 
lo  militar,  en  cuya  inteligencia  expuso  el  señor  prefecto  que 
era  de  la  mayor  importancia  hacer  un  expreso  bien  pagado  pa- 
ra que  dentro  de  ocho  días  se  tuviese  razón  positiva  de  haber 
agredido  ó  no  el  enemigo ;  que  en  el  caso  de  haberse  avanzado 
á  Somaipata  ó  más  acá,  era  de  la  mayor  importancia  hacer  una 
expedición  de  marchas  dobles  con  la  fuerza  necesaria  á  escar- 
mentar completamente  al  enemigo,  y  á  restaurar  el  armamento 
que  en  tal  caso  debía  considerarse  como  perdido;  pero  si  llega- 
se que  resultase  falso  el  que  hubiesen  agredido  los  enemigos, 
era  asimismo  de  la  mayor  importancia  que  el  señor  vocal  Arria- 
ga se  encaminase,  como  le  había  comprendido  con  todas  las  fa- 
cultades del  gobierno,  á  dar  á  entender  á  los  comandantes  la 
exacta  observancia  que  les  debían  merecer  las  órdenes  del  go- 
bierno á  asegurar  aquel  partido:  cortar  las  diferencias  que  allí 


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se  notan;  á  remitir  el  armamento  pedido,  y  resistido  con  la  ma- 
yor prontitud ;  á  intimar  á  los  comandantes  á  que  vengan  á  dar 
razón  de  sus  operaciones  y  últimamente  á  tomar  todas  las  me- 
didas de  pacificación,  tranquilidad  y  seguridad  de  aquella  pro- 
vincia con  todas  las  facultades  de  gobierno  para  obrar  cuanto 
le  parezca  conveniente,  siendo  que  el  viaje  del  señor  don  An- 
tonio Arriaga  debe  hacerse  á  la  mayor  prontitud,  en  igual  con- 
formidad que  el  expreso ;  lo  cual  oído  por  el  auditor  de  guerra 
dijo :  que  se  conformaba  con  lo  expuesto  por  el  señor  prefecto; 
añadiendo  que  para  el  complemento  de  los  fines  á  que  se  dirige 
conceptuaba  necesario  en  el  partido  de  ...  se  nombrase  un  co- 
mandante idóneo  de  actividad  y  adhesión  á  nuestra  causa,  con 
respecto  á  que  el  actual  don  Antonio  Cattado,  por  su  edad 
avanzada,  ya  no  tiene  aquella  actividad  que  exigen  las  presen- 
tes circunstancias ;  y  de  igual  modo  dijeron  los  demás  concu- 
rrentes que  se  conformaban  con  el  voto  del  señor  prefecto, 
agregándose  por  el  comandante  de  artillería,  que  álos  soldados 
declarantes  se  les  asegure  en  calidad  de  retenidos  hasta  tanto 
que  den  cuenta  los  comandantes  de  Somaipata. 

Con  lo  cual  se  concluyó  esta  junta  de  guerra,  y  la  firman  sus 
señorías  con  los  demás  concurrentes  por  ante  mí,  de  que  doy  fe. 

Mariano  Antezana.  Esteban  Arce.  Mariano  Sala- 
manca. Doctor  Francisco  Vidal.  José  Antonio 
de  Arriaga.  Doctor  Buena  rentara  ¡Salinas.  Juan 
Manuel  Lemoine.  Manuel  Gutiérrez  Blanco. 
Francisco  Parrilla.  Pedro  Rodríguez.  José  Pa- 
tricio Morales.  Licenciado  Manuel  Pardo  de  Fi- 
gueroa.  Bartolomé  Giizmán.  José  JSfazario  Pue- 
bla. José  Manuel  Mendoza  y  Rebollo.  José  Ven- 
tura Antezana. 

Francisco  Ángel  Astete, 

Escribano  <le  su  majestad,  público,  real   hacienda 
gobierno  y  diezmos 


494  — 


Es  copia  de  su  original. 

Cochabauíba,  23  de  marzo  de  1812. 


Miguel  del  Prado, 

Secretario. 


OFICIO  DE  PUEYRREDON  AL  COMANDANTE  GENERAL 

DE  ARMAS   DE  COCHABAMBA 

SOBRE   OPERACIONES  MILITARES 


Señor  comandante  general  de  armas  de  la  provincia  de  Cockabam- 
ba  don  Esteban  Arce. 

Ha  llegado  á  mis  manos  el  de  V.  S.  de  19  de  diciembre  ante- 
rior relativo  á  la  serie  de  ocurrencias  que  se  han  encadenado 
desde  el  29  de  octubre  en  que  se  actuó  la  memorable  recupera- 
ción de  esa  provincia.  Por  lo  mismo  que  el  enemigo  Labia  extraí- 
do todas  las  armas  de  esa  ciudad,  debía  graduarse  como  indis- 
creto arrojo  todo  ataque  formal  sobre  la  villa  de  Oruro  sosteni- 
da por  una  competente  guarnición  de  tropas  de  línea.  Aun 
contra  esta  formidable  resistencia  observo  en  la  relación  de 
V.  S.  que  se  habría  adelantado  mucho  si  no  fuera  por  la  biso- 
ñada con  que  la  gente  de  los  valles,  por  un  vicio  encallecido  y 
detestable,  se  entrega  ciegamente  al  pillaje  para  pagar  con  des- 
graciadas usuras  su  debilidad  ;  mientras  no  se  les  convenza  de 
la  evidencia  de  los  males  que  produce  esta  bárbara  codicia,  se- 
rán unos  tropeles  conducidos  al  más  lastimoso  sacrificio.  Oruro 
pudo  rendirse  con  una  línea  de  circunvalación  y  de  absoluta 
obstinación  á  distancia  de  los  tiros  de  la  plaza;  pero  ya  creo 
(pie  se  ha  malogrado  la  oportuna  rendición  de  esta  villa,  por 
medio  de  adecuadas  hostilidades  para  ocupar  las  armas  y  mu- 


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iliciones,  pues  según  verosímiles  noticias  se  asegura  que  los 
jefes  Astete  y  Lombera  lian  levantado  su  campamento  para  re- 
plegarse á  Potosí  de  orden  de  Goyeneche,  cuidando  poco  de  lo 
que  deja  á  retaguardia,  por  animar  toda  su  atención  contra  la 
vanguardia  del  mando  del  general  Díaz  Vélez  que  se  halla 
acampado  en  Moxos.  También  será  preciso  que  V.  S.  se  valga 
para  parlamentar  de  hombres  no  de  tan  ridicula  opinión  como 
el  finado  Alban,  absolutamente  desacreditado  en  esos  vecinda- 
rios donde  no  alternaba  con  personas  del  mejor  concepto.  Es- 
tas y  otras  muchas  que  parecen  nimiedades,  han  contribuido  á 
desconceptuar  la  más  justa  y  generosa  de  las  empresas.  Con 
este  mismo  conductor  doy  contestación  al  parte  que  me  dirigió 
don  Carlos  Taboada,  que  cometió  otras  peores  bisoñadas,  cuan- 
do se  debía  contentar  con  haber  cortado  toda  relación  por  to- 
dos los  caminos  y  avenidas,  retirado  todos  los  ganados  y  ba- 
gajes y  obstruido  toda  internación  de  bastimentos  y  forrajes  á 
La  Plata  y  Potosí,  con  otras  hostilidades  de  esta  especie  para 
traer  al  enemigo  en  continuo  movimiento  y  desesperación.  Lo 
peor  es  que  con  la  absoluta  dispersión  que  ocasionó  su  errada 
aproximación  á  Chuquisaca,  se  ha  dado  lugar  á  que  la  plaza  se 
surta  por  algún  tiempo ;  siendo  difícil  la  reunión  de  sus  reclu- 
tas cuando  positivamente  se  me  avisa  que  se  resisten  á  pretex- 
to de  sus  sementeras,  de  cuya  realidad  veo  que  V.  S.  no  se  halla 
instruido  puesto  que  me  dice  que  Taboada  salvó  su  división  á  la 
otra  banda  del  Río  Grande,  donde  se  mantiene  en  resguar- 
do. Espero  las  resultas  de  las  medidas  tomadas  para  entrar 
en  obediencia  al  desnaturalizado  Becerra  y  sus  prosélitos  en 
Santa  Cruz  de  la  Sierra;  á  los  Chunchos  se  les  puede  ofrecer 
partido,  y  con  mejor  suceso  á  los  negros  prometiéndoles  perpe- 
tua libertad  y  repartimientos  personales  de  tierras  para  sem- 
bradíos y  hogares,  con  otros  prometidos  que  estarán  más  al 
alcance  de  V.  S.  y  del  comandante  del  Valle  Grande.  Los  gran- 
des alistamientos  para  el  resguardo  de  las  principales  entradas 


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de  esa  provincia,  la  fundición  de  artillería  y  elaboración  de  to- 
do género  de  municiones,  el  acopio  de  armas  de  chispa  y  blan- 
cas y  la  continua  mortificación  y  persecución  del  enemigo  por 
cuantos  modos  convenga  hostilizarlo,  llamándole  la  atención 
y  estrechándole  dentro  de  sus  trincheras  de  Potosí  y  La  Pla- 
ta, son  pensamientos  tan  triviales  que  no  necesito  advertir 
á  Y.  S.  sobre  ellos  y  otros  extraordinarios  que  deben  resultar 
de  los  continuos  acuerdos  y  juntas  de  guerra  con  asistencia  del 
señor  prefecto  de  provincia,  su  teniente,  los  señores  del  ayun- 
tamiento, los  comandantes  de  los  cuerpos  y  otras  personas  de 
experiencia  y  luces,  cuyas  consultas  debe  frecuentar  V.  S.  para 
no  aventurar  los  aciertos,  procurando  extinguir  vanas  etique- 
tas, substanciales  diferencias  y  todo  otro  ambicioso  interés  que 
no  sea  el  muy  laudable  de  salvar  la  patria,  á  cuyo  fin  conduce 
sobremanera  el  orden  y  el  rigor  de  disciplina  militar,  castigan- 
do principalmente  todo  insulto  de  palabra  y  obra,  las  raterías 
y  más  que  todo  los  mínimos  desacatos  y  licencias  contra  la  re- 
ligión y  la  sana  moral.  Finalmente  nada  encargo  más  á  V.  S. 
(pie  la  concordia  entre  las  autoridades  y  corporaciones  que  de- 
ben proponerse  un  solo,  digno  y  virtuoso  objeto;  procurando 
dirigirme  continuos  prolijos  partes  de  cuanto  ocurra  en  los  pue- 
blos de  lo  interior,  pues  extraño  quehablándome  V.  S.  de  tanta 
correspondencia  sorprendida,  me  haga  carecer  de  los  papeles  y 
cartas  de  importancia  que  deben  entrar  en  mis  combinaciones. 
Pero  nada  interesa  tanto  á  mi  conocimiento  como  un  estado 
formal  y  exacto  que  aguardo  de  V.  S.  comprensivo  del  número 
de  tropas,  sus  divisiones  y  campamento,  fusiles,  lanzas,  grana- 
das, cañones,  municiones,  por  sus  clases  y  demás  cosas  que 
deben  completar  el  dicho  instructivo  estado. 
Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  24  de  enero  de  1812. 

Juan  Martín  de  Pueyrredón. 


497 


CONTESTACIÓN  AL  OFICIO  ANTERIOR 


Tarata,  29  de  febrero  de  1812. 
Mv/y  ilustre  señor  general  en  jefe  donjuán  Martín  Pueyrredón. 

Muy  señor  mío  y  dueño  de  mi  más  distinguido  aprecio  : 

La  de  V.  S.  de  24  de  enero  último,  me  ha  sido  de  suma  com- 
placencia, por  ver  en  ella  que  La  sido  de  su  aprobación  la  dimi- 
sión voluntaria  que  hice  del  empleo  de  presidente  en  comisión 
de  esta  provincia  en  la  persona  del  amigo  don  Mariano  Ante- 
zana. 

Tengo  la  satisfacción  de  liaber  hecho  conocer  á  los  habitan- 
tes de  la  capital  de  Cochabamba,  que  no  ha  sido  la  ambición  la 
que  dirigió  mis  pasos  á  la  arriesgada  empresa  de  reconquistarla 
y  sacarla  de  la  vergonzosa  esclavitud  en  que  la  había  dejado  el 
tirano  del  Perú,  creyéndose  muy  seguro  mediante  el  poderío  y 
los  influjos  de  sus  muchos  partidarios  que  no  se  cansaban  pre- 
conizar, por  muy  justa,  santa  y  religiosa  la  causa  que  defiende 
este  hijo  desnaturalizado. 

Esta  raza  aun  no  se  ha  extinguido;  machos  de  ellos  con  el 
velo  de  un  simulado  y  aparente  patriotismo,  han  procurado  por 
diversos  caminos  alterar  el  orden  tan  necesario  en  las  presentes 
circunstancias  y  sembrar  las  cizaña  de  la  desunión  entre  las  au- 
toridades, fomentando  especies  sediciosas,  indecorosas  y  suma- 
mente falsas;  pero  todos  los  esfuerzos  de  estos  antipatriotas 
han  sido  inútiles  y  sin  fruto  para  un  ánimo  honrado  y  generoso 
como  el  mío.  Soy  muy  amante  de  la  patria,  en  todas  mis  opera- 
ciones me  he  propuesto  por  único  objeto  su  mayor  felicidad: 
así  no  me  ha  sido  difícil  conservar  muy  buena  armonía  con  mi 

DOC.    AliCII.    BKI.UUANO.    —    T.    IV  32 


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compañero  y  amigo  el  referido  Antezana,  aun  cediendo  de  mis 
derechos  como  con  el  tiempo  quedará  V.  S.  convencido. 

Ha  hecho  V.  S.  muy  bien  de  no  acceder  á  las  súplicas  de 
éste  dirigidas  á  que  se  le  releve  del  cargo.  Le  protesto  á  V.  S. 
con  la  ingenuidad  que  acostumbro,  que  en  las  presentes  ocu- 
rrencias era  imposible  encontrar  en  toda  esta  provincia  otro 
sujeto  que  pudiese  medianamente  desempeñar  tan  importante 
empleo;  puedo  decir  á  Y.  S.  que  su  desinterés,  su  celo,  destre- 
za y  actividad  incansable  son  sin  término  y  que  á  estas  buenas 
cualidades  se  debe  en  parte  la  tranquilidad  de  que  disfruta  esta 
provincia  y  la  estabilidad  de  su  actual  gobierno. 

Espero  que  mediante  las  buenas  medidas  y  disposiciones  que 
se  han  tomado,  se  logrará  en  la  presente  expedición  el  fin  tan 
deseado;  si  éste  no  se  consiguió  en  la  que  hice  antes  á  la  villa 
de  Oruro,  fue  porque  estuve  solo,  y  sin  tener  quién  pudiese  ayu- 
darme á  arreglar  y  poner  algún  orden  en  las  tropas  que  concu- 
rrieron en  masa,  sin  conocimiento  de  los  comandantes  y  demás 
oficiales  subalternos  á  quienes  debieron  estar  subordinados;  en 
el  día  se  han  tirado  planes  muy  acertados  en  las  distintas  jun- 
tas de  guerra  que  se  han  formado  en  la  capital,  como  supongo 
habrá  instruido  á  V.  S.  por  menor  el  amigo  Antezana,  pues  aun 
que  yo  no  he  asistido  á  todas  por  haberme  retirado  á  este  pue- 
blo a  organizar  la  división  que  debe  salir  de  este  valle  de  Clisa 
y  á  disciplinar  la  gente  que  se  halla  acuartelada,  estoy  bien 
cerciorado  del  acuerdo  y  madurez  con  que  se  han  celebrado  di- 
chas juntas. 

He  recibido  por  mano  de  V.  S.  y  con  su  oficio  de  22  de  enero 
último  el  pliego  del  superior  gobierno  de  estas  provincias,  con 
más  los  despachos  que  se  ha  dignado  librar  á  mi  favor  esa 
respetable  junta,  de  comandante  interino  de  armas  de  esta  pro- 
vincia, de  teniente  coronel  y  coronel  graduado  de  ejército.  Con- 
fieso á  V.  S.  que  estas  demostraciones  son  superiores  á  todo 
mérito  y  que  ellas  servirán  de  poderoso  estímulo  para  que  con 


—  499  — 

mis  continuados  servicios  pueda  corresponder  de  algún  modo  á 
tan  grandes  beneficios;  las  estimo  sobremanera  porque  han  ve- 
nido por  el  apreciable  conducto  de  V.  S.  y  ojalá  que  junto  con 
dichas  demostraciones  me  hubiese  llegado  una  sola  chispa  del 
encendido  amor  que  anima  á  V.  S.  para  con  la  patria,  que  en- 
tonces serían  sin  duda  más  pronto  útiles  y  acertados  mis  pro- 
yectos. Con  todo  no  pierdo  la  esperanza  de  participar  alguna 
vez  de  ese  fuego  que  vivifica  su  espíritu  militar  bajo  de  sus  ban- 
deras y  de  su  disciplina,  pues  sólo  así  podré  adelantar  en  el 
arte  que  me  es  tan  amable. 

Reciba  V.  S.  muchas  memorias  del  doctor  Salinas  y  de  su 
hermano  don  Toribio  que  ambos  se  hallan  en  este  pueblo  y  ayu- 
dan en  lo  que  pueden;  y  dispensando  esta  pesada  contestación, 
mande  á  su  afectísimo  que  es  todo  suyo,  le  ama  de  corazón  y 
S.  M.  B. 

Esteban  Arce. 


OFICIO  DE  PUEYRREDON  AL  COMANDANTE  GENERAL 
DE  ARMAS  DE  COCHABAMBA 


Señor  comandante  de  armas  de  la  provincia  de  Cochabamba. 

El  25  del  anterior  partió  de  aquí  don  José  María  Varas  con- 
duciendo pliegos  para  V.  S.,  para  el  prefecto  de  provincia  y 
para  el  ayuntamiento  de  esa  ciudad.  Entre  otros  asuntos  de 
suma  importancia  lleva  los  despachos  del  superior  gobierno,  en 
cuya  virtud  ha  sido  consecutivamente  promovido  V.  S.  á  los 
grados  de  teniente  coronel  y  coronel  de  ejército,  y  también  el 
título  del  comandante  de  las  armas  de  esa  provincia  y  de  pre- 
sidente en  comisión  de  esa  disuelta  junta  provisional,  que  debe 
quedar  suprimido  por  dimisión  de  V.  S.,  y  reducida  á  tres  mil 


—  500  — 

pesos  la  renta  de  comandante.  Ha  sido  preciso  que  en  seguida 
salga  para  esa  el  conductor  Nicolás  Heredia  con  el  único  obje- 
to de  imponer  á  V.  S.  de  los  movimientos  que  hasta  aquel  día 
no  se  lo  habían  observado  al  enemigo,  convencido  yo  por  el 
largo  silencio  de  ese  gobierno  y  por  noticias  que  descendieron 
de  otros  puntos  del  interior,  que  habían  sido  desgraciadas 
las  resultas  de  la  expedición  de  esa  provincia  contra  Oruro,  y 
que  el  incauto  pernicioso  vicio  del  pillaje  había  producido  el 
descalabro  del  16  de  noviembre,  me  puse  al  instante  en  el  em- 
peño de  adelantar  la  vanguardia  de  mi  ejército  hasta  donde  se 
lograse  poner  en  cuidado  al  enemigo  para  contener  las  ulterio- 
res miras  que  prevalido  del  rechazo  que  sostuvo  la  guarnición 
de  aquella  villa,  podía  enderezar  sobre  esa  ciudad.  Los  efec- 
tos cuadraron  tanto  con  mis  medidas,  que  restringido  el  enemi- 
go á  sus  cuarteles,  ha  dado  competente  tiempo  para  aparejar 
treinta  y  nueve  cañones,  que  según  aviso  oficial  de  esa  disuelta 
junta  provisional  datado  á  19  de  diciembre,  debían  quedar  mon- 
tados para  el  24  del  propio  mes  y  completar  hasta  cincuenta  ó 
cincuenta  y  ocho  piezas,  como  también  anuncia  Y.  S.,  con  un 
mes  más  de  inacción  hostil.  Esto  se  ha  conseguido  sobradamen- 
te sin  que  el  enemigo  ataque  á  esa  provincia,  y  es  todo  lo  que 
se  apetecía,  no  sólo  para  las  fundiciones  y  montajes  de  tan  res- 
petable artillería,  sino  también  para  un  cuantioso  surtimiento 
de  toda  especie  de  municiones,  elaboración  de  granadas  de  ma- 
no y  acopio  de  composturas  de  fusiles  y  demás  armas  de  chis- 
pa, de  modo  que  al  recibo  de  ésta  es  creíble  que  el  parque 
corresponda  á  las  esperanzas.  Instruido  el  enemigo  de  los  con- 
tinuos refuerzos  que  ha  recibido  mi  vanguardia  al  mando  del 
general  Díaz  Yélez,  y  de  la  inconstancia  de  nuestros  campa- 
mentos, marchas  y  retrógrados,  según  han  convenido  al  plan  de 
operaciones  y  á  la  espectativa  recelosa  de  la  división  que  nos 
explora  desde  Suipacha  á  beneficio  del  caudaloso  río  que  le  sir- 
ve de  antemural,  ha  dispuesto  la  reunión  casi  del  total  de  sus 


—  501  — 

fuerzas  ó  de  lo  mejor  de  ellas,  en  el  expresado  punto,  como  lo 
participan  nuestras  avanzadas,  lo  demuestran  los  anteojos  y 
lo  comprueban  muchos  soldados  prisioneros  y  pasados,  la  in- 
mensa distancia,  las  crecientes  de  los  ríos  y  otros  obstáculos 
que  ofrece  la  estación,  retardan  naturalmente  la  puntual  reca- 
lada de  las  tropas  de  línea  y  de  los  carruajes  que  conducen  fu- 
siles, artillería,  pertrechos  y  municiones,  sin  embargo  de  los 
grandes  jangadas  que  se  han  mandado  construir  con  inteligen- 
cia sobre  los  ríos  del  Pasaje,  Santiago  del  Estero  y  Tercero 
para  el  más  fácil  trámite  de  once  divisiones  que  progresivamen- 
te han  arrancado  de  la  capital.  No  obstante,  pues,  que  el  ene- 
migo logra  entretener  mucha  parte  de  las  fuerzas  de  esa  pro- 
vincia con  los  movimientos  de  Santa  Cruz  déla  Sierra  al  mando 
de  Becerra,  parece  de  necesidad  urgente  que  por  acuerdo  gene- 
ral de  esas  autoridades  y  frecuentes  juntas  de  guerra  se  tomen 
las  más  activas  disposiciones  para  cargar  sobre  Potosí,  á  mar- 
chas redobladas  con  buena  artillería  y  grandes  divisiones  de 
caballería  de  esa  provincia,  dándoles  orden  para  que  á  un  mismo 
tiempo  marchen  al  propio  objeto  todos  los  campamentos  de  los 
partidos  sobre  la  dicha  villa  hasta  ocupar  en  circunvalación 
con  un  espantoso  número  las  ventajosas  alturas  de  sus  diversas 
entradas,  á  fin  de  bloquearla  y  rendir  la  guarnición.  Con  esta 
providencia  de  apurar  el  sitio  de  Potosí  se  consiguen,  cuando 
menos,  los  infalibles  favorables  efectos  de  la  desesperación  que 
causa  un  asedio  formidable  de  hambre  y  combates  de  que  por 
auxiliar  al  conflicto  de  Potosí  salga  la  guarnición  de  Chuqui- 
saca,  y  se  proporcione  la  convulsión  popular  que  está  bien  fer- 
mentada en  aquella  ciudad  y  puede  inspirarse  y  fomentarse  por 
el  lado  de  Misque,  y  de  que  aun  cuando  no  se  rinda  ni  se  ocu- 
pe Potosí,  que  es  el  punto  de  nuestra  especial  atención  en  el 
día,  se  logre  á  lo  menos  que  Goyeneche  mande  retroceder  sus 
fuerzas  desde  Suipacha  para  socorrer  la  dicha  villa,  dando 
tiempo  á  la  reunión  completa  del  ejército  de  mi  mando,  pues 


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por  ahora  me  veo  en  el  recíproco  lance  en  que  me  puse  para 
salvar  á  esa  provincia  llamándole  de  aquí  la  atención,  y  es 
regular  que  bajo  de  este  advertido  concepto  como  único  desig- 
nio de  este  expreso,  no  se  pierdan  instantes  para  mover  todos 
los  campamentos  y  tropas  alistadas  así  en  esa  provincia  como 
fuera  de  ella,  con  la  mayor  rapidez  hacia  Potosí,  con  artillería, 
municiones  y  toda  arma  de  chispa,  granadas  y  bastimentos 
hasta  reducirla  ala  más  amarga  aflicción,  deque  espero  prolijas 
noticias  para  mi  gobierno. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  4  de  febrero  de  1812. 

Juan  Martín  de  Pueyrredón. 


OFICIO  DE  PUEYRREDÓN  AL  PREFECTO  DE  COCHABAMBA 


Señor  prefecto  de  la  provincia  de  CocJiabamba  don  Mariano  An- 
tezaita. 

Partió  de  aquí  gratificado  el  25  de  enero  anterior  don  José 
María  Varas  con  pliegos  y  correspondencia,  que  en  la  mayor 
parte  se  duplican,  por  las  adjuntas  copias  datadas  hasta  aquella 
fecha.  Posteriormente  fué  despachado  con  buena  gratificación 
Nicolás  Heredia  el  4  del  corriente,  conduciendo  oficio  del  mis- 
mo día,  que  va  en  copia  certificada.  Sale  ahora  socorrido  don 
Ramón  Rodríguez  con  negocio  de  la  mayor  importancia  para 
mantener  sin  interrupción  la  progresiva  correspondencia,  que 
según  mis  reiterados  encargos,  convenía  que  hubiese  girado 
V.  S.,  para  que  yo  no  careciese,  como  carezco,  del  estado  y  ope- 
raciones de  esa  provincia  y  partidos  interiores  desde  el  3  9  de 


—  503  — 

diciembre.  No  puede  ser  de  mayor  gravedad  el  objeto  de  este 
expreso  llevando  copias  certificadas  de  lo  principal  de  la  corres- 
pondencia de  oficio  reservada  y  confidencial  que  los  naturales 
del  pueblo  de  Guarí  y  Pampa  Ullagas,  al  mando  de  los  caciques 
don  Antonio  Cari  y  don  Blas  Ari,  interceptaron  de  un  chasque 
extraordinario  y  que  despachaba  Goyeneche  por  el  camino  de 
Potosí  á  la  costa  de  Arica,  pues  la  meritoria  vigilancia  de  aque- 
llas comunidades  ha  sabido  obstruir  perfectamente  los  dos 
caminos  de  la  carretera  general  de  Potosí  á  üruro  y  de  Potosí 
por  el  despoblado  á  Tacna,  en  términos  que  de  las  mismas  co- 
rrespondencias interceptadas  se  colige  que  aun  para  entender- 
se Goyeneche  con  el  comandante  González  Socasa,  residente 
en  Oruro,  se  ha  visto  en  la  necesidad  de  dirigir  los  pliegos  á 
Tacna  para  que  desde  allí  se  los  remitan.  Parece  que  no  tengo 
necesidad  de  explayarme  sobre  los  varios  interesantes  puntos 
que  ofrece  á  la  consideración  de  V.  S.  el  tenor  de  dichos  pape- 
les. Ellos  deben  servir  de  gobierno  con  particularidad  para  rea- 
lizar el  plan  exclusivo  que  motivó  mi  oficio  y  chasque  despa- 
chado el  4  del  corriente,  supuesto  que  ya  no  cabe  duda  sobre  la 
conjetura  que  allí  insinué  de  que  Goyeneche  trataba  de  reunir 
sus  mejores  fuerzas  en  Suipacha  para  emprender  marcha  perso- 
nalmente sobre  Jujuy  y  Salta,  dejando  asegurada  la  línea  de 
relaciones  entre  Potosí  y  Chuquisaca,  Ancacato,  Oruro,  Sica- 
sica,  La  Paz  y  Desaguadero,  de  suerte  que  por  momentos  apura 
la  necesidad  de  poner  en  planta  la  combinación  general  de 
fuerzas  y  campamentos  de  esa  provincia  y  demás  partidos  so- 
bre Potosí,  operando  según  convenga  á  la  atención  que  merez- 
can las  guarniciones  de  Oruro  y  Ancacato  para  poner  al  ene- 
migo en  cuidado  y  llamarlo  en  retrogrado  mientras  la  reunión 
de  mis  tropas.  Está  visto  que  Goyeneche  debió  zarpar  de  Po- 
tosí para  Suipacha  el  26  de  enero ;  pero  como  nada  sabía  de  la 
división  de  Lombera  que  debía  antes  fijarse  en  Ancacato,  y  al 
mismo  tiempo  consta  por  declaraciones  fidedignas  que  Astete, 


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cuya  división  aguardaba  de  Chayanta  para  dejar  de  guarnición 
en  Potosí,  ha  sido  destrozado  completamente  por  la  gente  de 
los  campamentos  voluntarios  de  don  Baltasar  Cárdenas,  de  don 
Mateo  Centeno  y  de  otros,  es  de  presumir  que  así  por  estos  obstá- 
culos como  por  otros  que  se  infieren  de  las  mismas  declaracio- 
nes, no  haya  podido  arrancar  de  aquella  villa;  sobre  cuya  obser- 
vación sabrá  V.  S.  proporcionarse  las  noticias  conducentes  para 
obrar  con  conocimiento  y  rapidez.  Fuera  de  esta  especial í si- 
ma urgente  prevención  á  que  se  dirigen  propiamente  este  ex- 
preso y  las  copias  para  que  no  se  malogren  instantes  en  la 
reunión  general  que  debe  afligir  ai  enemigo  á  fin  de  retrotraer- 
lo y  devastarle  si  fuese  posible  algunas  divisiones,  debe  estar 
V.  S.  entendido  que  las  guarniciones  de  Potosí,  La  Plata  y  Oru- 
ro  se  encuentran  tan  sin  recursos  para  surtirse  de  bastimentos 
que  Goyeneche  los  ha  pedido  á  cualquier  costa  á  don  Antonio 
del  Eivero,  arequipeño,  subdelegado  de  Tacna,  quien,  según 
acreditan  las  mismas  interceptadas  correspondencias,  debe  re- 
mitirles harina  de  trigo,  arroz,  maíz  y  carnes  saladas,  como 
también  cincuenta  y  cinco  mil  pesos  en  barras  y  moneda  de 
empréstito  que  con  libranza  contra  las  cajas  generales  de  Lima 
ha  dejado  en  las  foráneas  de  Tacna  el  inglés  don  Tomás  Cro- 
tón. De  aquí  es  que  como  de  los  principales  designios  de  esa 
provincia  ha  de  ser  cubrir  el  dicho  camino  recto  de  Churo  á 
Tacna  para  conseguir  estas  y  otras  muy  interesantes  intercep- 
taciones, tomando  para  ello  cuantas  medidas  pueda  discurrir 
la  inteligencia  y  conocimiento  de  los  prácticos  en  la  expresada 
carrera  y  tal  vez  en  la  general  de  Sicasica  á  Oruro,  por  ser  fac- 
tible se  entiendan  también  por  allí,  dirigiéndose  desde  el  Des- 
aguadero á  Oruro. 

De  las  declaraciones  tomadas  resulta  asimismo  que  el  comer- 
cio de  europeos  de  Potosí  está  verificando  á  gran  prisa  la  tras- 
lación de  sus  caudales  al  distrito  del  Perú  por  el  río  del  Mar- 
qués, como  lo  demuestra  el  alcalde  pedáneo  de  Toniave,  don 


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Juan  José  Bisco,  pidiendo  auxilio  para  suspenderlos,  el  que  po- 
drá ejecutarse  con  acuerdo  de  inteligentes  y  del  dicho  coman- 
dante voluntario  don  Baltasar  Cárdenas. 

Teniendo  asimismo  antecedentes  de  que  la  artificiosa  con- 
ducta de  Goyeneclie  trata  de  evadir  los  esfuerzos  de  esa  pro- 
vincia con  proposiciones  seductivas  y  muy  dolosas  para  obrar 
á  salvoconducto  en  sus  marchas  sin  dejar  mayores  cuidados  á 
la  retaguardia,  no  puedo  menos  que  advertir  á  las  autoridades 
de  esa  provincia  tan  generosamente  comprometida  por  segun- 
da ruidosa  ocasión  á  beneficio  de  la  gran  causa  de  América,  se 
mantengan  muy  sobre  sí  con  la  destreza  y  cautela  que  saben 
manejar  los  buenos  talentos  del  país  para  repulsar  sin  admitir 
por  modo  ni  consideración  alguna  los  emisarios,  parlamentarios 
y  correspondencia  de  este  desnaturalizado  egoísta,  correspon- 
diendo á  su  intrigante  osadía  con  una  firmeza  que  le  humille  y 
desengañe,  dándome  cuenta  de  cualquier  ocurrencia,  como  es- 
pero que  cuidará  en  lo  sucesivo  de  reiterar  los  continuos  expre- 
sos que  deben  instruirme  de  todas  las  operaciones  y  estado  de 
cosas  de  lo  interior. 

íntimamente  prevengo  á  V.  S.  que  habiendo  entendido  pol- 
las dichas  tomadas  declaraciones  que  el  campamento  de  Cárde- 
nas atacó  á  una  partida  enemiga  de  treinta  y  cinco  hombres 
que  venía  auxiliando  al  subdelegado  de  Poopó,  partido  de  Pa- 
ria, don  Manuel  Velazco,  para  la  recaudación  de  tributos,  de 
la  cual  perecieron  veintidós  quedando  prisioneros  los  restan- 
tes junto  con  el  dicho  subdelegado  Velazco,  un  tal  Matali- 
nares  y  un  sargento  arequipeuo  que  fueron  conducidos  á  esa 
ciudad,  se  hace  indispensable  mantener  en  la  más  rigurosa  pri- 
sión al  referido  subdelegado  don  Manuel  Velazco  procediendo 
á  juzgarlo  militarmente  con  ejecución  de  la  sentencia,  respecto 
á  que  este  criminoso  individuo  ha  sido  acaso  el  más  ingrato  á 
los  beneficios  de  un  gobierno  paternal  y  á  los  que  le  proporcio- 
né en  la  presidencia  de  Charcas  así  á  él  como  á  toda  su  familia. 


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colocándolo  en  la  enunciada  subdelegación  con  preferencia  á 
otras  personas  beneméritas,  para  que  hubiese  incurrido  en  los 
atentados  y  prevaricaciones  horrorosas  de  que  hay  sobrados 
datos  y  comprobantes ;  hasta  el  inaudito  crimen  de  haber  pasa- 
do por  las  armas  á  los  alcaldes  de  naturales  de  Guancané  y 
prestado  cuantos  auxilios  pudo  evitar  á  favor  de  los  progresos 
del  enemigo,  sólo  por  dar  los  más  evidentes  testimonios  de  la 
bajeza  y  débil  adulación  de  su  carácter  en  que  fué  siempre  cen- 
surado y  notado  de  sospechoso  por  sujetos  que  le  conocían  más 
de  cerca. 

Igualmente  debo  prevenir  á  V.  S.  que  en  los  mismos  térmi- 
nos que  dispuse  acerca  del  partido  de  Chayanta,  han  de  quedar 
subordinados,  por  ahora,  al  gobierno  de  esa  provincia  con  to- 
tal dependencia  en  todos  sus  ramos  los  partidos  de  Paria,  Oru- 
ro,  Carangas  y  Sicasica  proveyendo  subdelegados  y  mandones 
de  la  mayor  confianza  :  y  respecto  á  que  por  muchas  noticias  es- 
toy informado  que  el  señor  comandante  general  don  Esteban 
Arce,  cuyos  despachos  por  duplicado  quedan  en  mi  poder,  se 
halla  fuera  de  esa  capital  de  provincia  en  las  grandes  atencio- 
nes de  su  privativa  inspección,  tengo  á  bien,  por  ignorar  la  re- 
sidencia de  dicho  señor  y  no  arriesgar  y  multiplicar  pliegos  que 
también  retardarían  el  puntual  despacho  de  este  expreso,  orde- 
nar á  V.  S.  que  en  caso  de  existir  en  esa,  se  entienda  esta  co- 
rrespondencia como  de  igual  dirección  á  su  persona  y  que  es- 
tando fuera  le  remita  Y.  S.  copia  de  todo  para  que  de  recíproco 
acuerdo,  armonía  y  concordia,  en  lo  político  y  militar,  obren 
ambas  autoridades  con  arreglo  á  mis  prevenciones  y  planes,  y 
como  mejor  inspiren  la  inmediación  de  cosas  y  circunstancias. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  de  Jujuy,  11  de  febrero  de  1812. 

Juan  Martín  de  Pueyrredón. 


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Es  copia : 

Doctor  Juan  Antonio  Saráchaga, 

Secretario  de  guerra. 

CARTA  DE  FRAY  JOSÉ  INDALECIO  S ALAZAR  Á  PUEYRREDÓN 


Chayanta,  30  de  marzo  de  1812. 

Muy  ilustrísimo  señor  don  Juan  Martín  Pueyrredón,  general  en 
jefe  y  dignísimo  presidente  de  la  real  audiencia  de  La  Plata. 

Tiempo  La  que  me  asisten  positivos  deseos  de  comunicar  á 
V.  S.  mis  acontecimientos  así  funestos  como  favorables.  Ape- 
nas acabó  V.  S.  de  verificar  su  indispensable  transporte  de  la 
Villa  de  Potosí  para  satisfacer  las  confianzas  y  desempeñar  los 
deberes  de  su  alta  comisión,  cuando  ya  yo  empecé  á  experi- 
mentar improperios,  insultos  y  provocaciones  indecibles  en- 
vueltas de  vivas  groseras  amenazas  prometiéndome  almohadas, 
cruces  y  galeras.  Me  vi  precisado  á  tolerarlo  todo  en  esa  situa- 
ción, hasta  encontrar  oportunidad  de  sacudirme  y  ponerme  ;i 
cubierto  antes  que  el  fenómeno  infernal  de  la  América  llegara 
á  devorarme,  pero  ¿,  qué  importa  ?  cuando  frustrados  todos  mis 
designios  con  los  mismos  medios  qne  previno,  antes  me  sobre- 
vinieron mayores  escollos  y  peligros  eminentes.  La  rivalidad 
graduó  de  fuga  mi  prudente  separación  transmitiéndole  noti- 
cias dos  postas  antes  al  enemigo  americano  sobre  que  yo  me 
había  ido  tras  de  V.  S.  usurpando  alhajas,  plata  labrada  y  to- 
dos los  intereses  de  ese  convento  de  mi  cargo  con  el  designio 
de  auxiliar  las  tropas  de  aquel  ejército  y  seducirlas  prontamen- 
te contra  estas  otras ;  que  yo  por  ser  muy  adicto  á  la  causa  de 
Buenos  Aires  merecí  del  señor  vocal  plenipotenciario  todo  fa 


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vor  y  protección;  que  como  ahijado  de  aquel  caballero  fui  co- 
locado de  prior  en  este  convento  de  San  Agustín  de  Potosí; 
que  estando  yo  de  prelado  en  Chuquisa  ca  tuve  valor  y  arrojo 
de  ofrecer  al  tribunal  las  campanas  y  plata  labrada  de  mi  igle- 
sia, cuando  esos  señores  oidores  tuvieron  por  defender  aquella 
ciudad  sus  debates  con  el  difunto  gobernador  Paula  Sanz;  que 
yo  por  inobediente  á  los  provinciales  de  Lima  era  un  excomul- 
gado, y  á  este  tenor  otras  muchas  cosas. 

Entretanto  que  deponían  así  mis  rivales  por  esa  parte,  me 
hallaba  yo  reprimido  en  Cinti,  de  donde  no  me  dejaron  pasar 
adelante  las  órdenes  de  Gregorio  Barrón,  subdelegado  de  aquel 
territorio  y  las  del  conde  señor  Javier,  que  había  encargado  no 
pasase  nadie  sin  especial  pasaporte  suyo.  Á  pesar  de  semejan- 
tes contrastes,  tomé  resueltamente  el  partido  de  regresar  á  Po- 
tosí y  presentarme  al  enemigo  americano  con  meditaciones  se- 
rias y  profundas,  como  que  de  ellas  debió  haber  resultado  el 
triunfo  más  lisonjero  y  glorioso  en  obsequio  á  la  justa  causa 
que  procuramos  sostener,  si  no  es  el  obstáculo  formidable  que 
oponían  su  natural  elación  y  recíprocas  siniestras  intenciones. 
De  cuanto  le  dije  fundamentalmente  con  respecto  á  la  causa  y 
otros  varios  puntos  de  esa  naturaleza,  resultó  haberme  hecho 
una  protesta  solemne  de  ampararme  y  protegerme  escribiendo 
al  virrey  de  Lima  y  jefes  de  mi  provincia  á  fin  de  que  me  conti- 
nuasen en  los  oficios  honoríficos  y  me  dispensasen  las  gracias 
á  que  me  contemplaba  acreedor ;  que  la  sinceridad  y  pureza 
con  que  yo  le  había  parlado  sobre  tales  materias,  eran  la  pren- 
da más  digna  de  su  estimación  y  aprecio.  Eeiterando  al  despe- 
dirme estas  mismas  lisonjeras  ofertas,  quedó  muy  amigo  mío, 
yo  por  consiguiente  colocado  en  mi  ministerio,  los  rivales  bur- 
lados, las  tropelías  que  cometió  el  clérigo  Masondo,  de  acuerdo 
con  Sierra,  en  aquel  convento,  bajo  el  pretexto  de  hallarse  de 
gobernador  interino  en  virtud  de  sus  maquinaciones  y  artifi- 
cios, subsanadas  en  alguna  manera.  Pero  ¿  qué  importa  todo  eso, 


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si  reservando  el  enemigo  en  su  pecho  todo  el  veneno  infernal, 
me  asentó  pocos  días  después  la  mano  hasta  cometer  el  exceso 
de  deponerme  de  la  prelacia,  con  el  mayor  escándalo,  y  despó- 
ticamente me  hace  clavar  dos  cadenas  de  fierro  devorantes  re- 
mitiéndome desterrado  al  Callao  de  Lima  por  el  despoblado  de 
Tacna,  sólo  porque  presté  al  doctor  Igibar  una  muía  y  diez  pe- 
sos para  que  hiciese  expreso  á  V.  S.  1  ¡  Ah,  qué  guarismo  de 
desgracias  ha  causado  la  pérdida  del  Desaguadero!  Aquí  ¿qué 
no  diría  yo  en  desahogo  y  satisfacción  de  mis  justos  sentimien- 
tos? 

Pero  no  ;  yo  me  conformo  con  los  designios  del  Altísimo  que 
también  dispuso  que  el  quinto  día  de  mi  peregrinación  doloro- 
sa  en  consorcio  de  ocho  individuos  más  seculares,  como  fueron 
un  tal  Quitor,  hijo  de  Cochabamba;  un  tal  Astoraica,  hijo  de 
Chuquisaca ;  un  tal  Comas  y  un  tal  Garavito,  hijos  délos  lados 
de  La  Paz ;  un  tal  Millares  y  dos  de  los  [Nogales,  hijos  de  Poto- 
sí, con  un  muchacho  hijo  del  Milloio,  se  apareciese  don  Balta- 
sar Cárdenas  con  un  escuadrón  de  mil  y  más  hombres,  armados 
con  todo  género  de  armas  y  nos  diese  á  todos  la  libertad  que 
no  esperábamos  y  mucho  menos  en  ese  acto  de  divisar  aquella 
multitud  por  ese  despoblado  :  porque  á  más  de  la  resistencia  y 
tenacidad  del  comandante  de  los  presos,  un  tal  Calvo  y  nn  tal 
ííeyla,  en  entregarlos,  por  el  qué  diría  su  general,  tenían  orden 
expresa  de  éste  para  que  en  tal  caso  los  pasasen  por  las  armas : 
¡  qué  no  trabajé  con  esos  europeos  á  fin  de  que  ni  ellos  ni  los 
presos  peligráramos !  Toda  ponderación  es  corta,  porque  más 
bien  querían  perecer  que  ceder  y  dejar  de  cumplir  las  reitera- 
das órdenes  de  su  jefe;  de  ese  sacrilego  traidor  insolente  que 
después  de  haberme  prometido  cincuenta  azotes  en  un  burro 
por  las  calles  y  héchole  yo  presente  las  censuras,  privilegios  y 
excepciones  que  gozamos  por  bulas  pontificias  aun  con  inhibi- 
ción expresa  de  los  ordinarios,  tuvo  arrojo  para  decirme :  qué 
bulas  pontificias,  ni  bulas  pontificias,  que  después  de  Dios  no 


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había  otro  en  la  tierra  sino  él,  á  quien  debían  obedecer  chicos 
y  grandes. 

Por  último  hago  presente  á  V.  S.  que  desde  el  momento  en 
que  don  Baltasar  Cárdenas  me  salvó  poniéndome  en  libertad, 
no  he  querido  desprenderme  de  su  amable  compañía,  ya  por 
corresponder  de  ese  modo  á  sus  grandes  finezas,  como  por  divisar 
en  él  un  cúmulo  de  cualidades,  prendas  y  virtudes  que  lo  ador- 
nan y  lo  hacen  digno  de  los  mayores  aprecios.  Muchos  somos  fie- 
les testigos  de  su  celo,  amor  y  vigilancia,  de  su  desinterés  y  des- 
apego á  porquerías  que  á  otros  suelen  atolondrar,  encoger  y  aún 
precipitar  á  los  mayores  absurdos  y  desbarros  ;  somos  testigos 
de  su  prodigalidad,  franqueza  y  resolución  que  parece  ser  el  hom- 
bre más  experimentado  y  de  la  mayor  práctica  ;  él  deja  á  un  lado 
los  derechos  de  su  propio  individuo,  quiebra  haciendo  violencia 
los  impulsos  de  la  carne  y  de  la  sangre,  del  honor  y  de  sus  pro- 
pios intereses,  sólo  porque  no  se  diga  ni  se  entorpezca  el  nego- 
cio principal  á  que  deben  dirigirse  unánimemente  las  atenciones 
y  las  miras  de  todo  hombre  de  bien  que  se  ha  dedicado  á  defen- 
der los  derechos  de  la  América.  En  esta  virtud  debe  V.  S.  estar 
firmemente  persuadido  de  que  con  mucha  dificultad  se  podrán 
encontrar  cuatro  jefes  como  él  en  quienes  poder  tener  plena  sa- 
tisfacción y  confianza  con  respecto  á  los  procedimientos  y  opera- 
ciones que  deben  practicarse  para  la  seguridad  de  estas  provin- 
cias y  prosperidad  de  la  justa  causa  que  se  procura  sostener  en 
beneficio  de  la  patria.  El  pobrecito  cuando  regresó  á  Cochabam- 
ba  por  muchas  consideraciones  justas,  según  me  comunicó,  estuvo 
persuadido  de  que  aquella  capital  le  podría  franquear  gente  pe- 
rita en  las  armas,  pertrechos  de  guerra  y  aun  más  armas  de 
aquellas  que  él  llevó  consigo.  Pero  ¡  ah,  qué  distante  estuvo  de 
ver  su  verificación  !  Entretenido,  por  último,  muchos  días  con 
que  saldría  con  una  división  y  que  no  era  dable  se  expusiese  al 
peligro  saliendo  sólo  sin  tener  quien  le  guardase  las  espaldas, 
se  vio  precisado  á  tomar  la  marcha  para  los  puntos  de  su  parti 


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do,  persuadido  á  que  por  su  demora  podrían  seguirse  graves 
perjuicios  y  funestas  consecuencias. 

El  día  19  de  marzo  llegó  desarmado  á  esta  capital  de  Cha- 
yanta,  y  hoy  que  somos  29  del  mismo,  se  halla  con  cuatro  ca- 
ñones de  estaño  fundidos  por  él,  y  otros  que  se  fundirán  pron- 
tamente del  calibre  de  á  uno  y  de  á  dos,  recogidas  por  consi- 
guiente con  el  obsequio  y  el  agrado  como  20  armas  de  chispa, 
fundidas  con  su  agilidad  y  viveza  doscientas  lanzas  de  fierro  y 
con  los  designios  de  trabajar  cien  sables  del  mismo  material, 
por  manera  que  luego  que  llegue  el  señor  subdelegado  de  esta 
provincia  y  se  reúna  con  él,  me  prometo  que  llegarán  á  organi- 
zar unas  fuerzas  ventajosas  é  inexpugnables  y  no  necesitarán 
de  Cochabamba  para  nada.  Lo  cierto  es  que  si  los  autorizados 
que  se  precian  de  patriotas  defensores  desairan  directa  ó  indi- 
rectamente á  los  sujetos  de  estas  cualidades  que  sirven  á  toda 
luz  en  obsequio  de  la  causa  y  en  unas  circunstancias  tan  críti 
cas  en  el  enemigo  se  hallaba  con  algún  apoyo  en  estas  pro- 
vincias, no  habrá  quienes  puedan  servir  en  lo  sucesivo  con 
aquel  amor,  entusiasmo  y  energía  que  se  requiere  para  lograr 
una  empresa  de  tanta  consideración.  Soy  de  sentir  que  aun 
cuando  se  divisara  algún  crimen  en  los  hombres  de  esta  natu- 
raleza, sería  preciso  disimularlo  todo  con  moderación  y  pru- 
dencia estimulándolos  más  bien  con  el  consejo,  atendiendo  á  la 
vulgaridad  de  que  abundan  los  pueblos  y  debilidad  de  los  que 
abrazan  el  patriotismo  ;  que  siendo  éstos  por  lo  comvín  los  más 
pobres,  podrían  exasperarse  al  ver  en  cabeza  ajena  semejantes 
correspondencias.  Hablo  á  V.  S.  con  ingenuidad  y  con  la  satis- 
facción de  amigo  y  si  acaso  me  excedo  en  alguna  cosa,  no  es 
mi  ánimo  ofender  á  nadie,  sino  que  me  estimula  el  celo  y  amor 
á  la  patria.  Con  el  mismo  objeto  comunico  á  V.  S.  la  indispen- 
sable necesidad  que  hay  de  nombrar  á  un  religioso  y  comisio- 
narlo facultándolo  por  acto  formal  ó  patente  expresa  con  el 
designio  de  que  visite  los  conventos  pertenecientes  al  virreina- 


—  512    — 

nato,  corte  el  cáncer  con  que  los  ha  contaminado  el  depravado 
sistema  de  Goyeneche,  castigue,  quite,  altere  ó  modere  obran- 
do en  todo  á  consecuencia  de  sus  institutos  y  observancias ;  si 
á  la  mayor  brevedad  no  se  da  este  paso,  temo  probablemente 
que  los  influjos  de  los  provinciales  de  Lima  tengan  mucho  as- 
cendiente en  estas  provincias  no  sólo  en  los  conventos  territo- 
riales para  contravenir  á  los  sentimientos  loables  de  la  causa 
que  se  procura  sostener  y  perturbaran  por  consiguiente  las 
ideas  que  deberían  abrazarse  para  el  adelantamiento  de  las  cosas 
en  el  orden  civil  y  político.  Aunque  esta  operación  se  habría  de 
hacer,  según  diviso,  después  que  la  América  quedase  libre  déla 
opresión  del  tirano  que  la  perturba,  sin  embargo  conozco  evi- 
dentemente que  de  esa  morosidad  ó  de  esperar  hasta  entonces, 
podrán  resultar  funestas  consecuencias  cuya  reparación  costa- 
rá indecible  trabajo.  Asimismo  soy  de  sentir  el  que  se  nombre 
y  se  faculte  un  vicario  general,  con  tal  que  sea  eclesiástico, 
para  que  inspeccione  con  prolijidad  y  madurez,  severidad  y 
pureza  las  causas,  sospechas  y  acusaciones  que  ocurren  fre- 
cuentemente con  respecto  á  los  señores  curas,  así  regulares 
como  seculares,  que  como  beneficiados  por  un  diocesano  incon- 
secuente y  temerario  procuran  ordinariamente  seguir  sus  pasos 
persuadidos  de  que  de  ese  modo  lo  sirven,  lo  complacen  y  lo  ha- 
cen digno  de  sus  aprecios  y  de  que  no  fallarán  sus  mejores  co- 
locaciones en  lo  sucesivo.  Mucho  podría  esponer  sobre  estos 
particulares,  pero  me  parece,  por  ahora,  bastante  cuanto  llevo 
dicho,  para  que  la  alta  comprensión  de  Y.  S.  se  digne,  hacién- 
dose capaz  de  todo,  obrar  á  consecuencia  de  ellos. 

Dios  Xuestro  Señor  guarde  la  preciosa  salud  y  vida  de  Y.  S. 
dilatándola  años  para  la  utilidad  pública,  adelantamiento  de  la 
patria  y  consuelo  de  su  más  afectuoso,  Q.  B.  S.  M. 

Fray  José  Indalecio  Solazar. 


—  513 


OFICIO  DEL  CORONEL  DE  LA  CUESTA  A  PUEYRREDON 

Señor  general  en  jefe  don  Juan  Martín  de  Pueyrredón. 

El  coronel  de  Azogueros  menores  da  parte  á  V.  S.,  como  esta 
provincia  de  Charcas  está  ya  en  su  reunión  en  esta  capital  es- 
perando las  órdenes  de  Cochabainba  para  salir  al  punto  que  se 
destine  á  la  provincia  el  señor  subdelegado  substituto  don  Cris- 
tóbal Beyzaga,  teniente  coronel  de  ésta,  está  con  muchísimo  em- 
peño, haciendo  disciplinar  toda  la  gente,  de  la  reunión,  organi 
zando  ambas  tropas  de  españoles  y  los  naturales  en  las  que  estoy 
haciendo  de  mayor  de  plaza.  El  señor  coronel  don  Baltazar  Cár- 
denas asimismo  se  halla  en  esta  haciendo  fundir  cañones  y  le- 
vantando el  cuerpo  de  artilleros  con  sus  respectivos  fusileros 
con  muchísimo  empeño,  hasta  el  día  tiene  ya  sobre  catorce  pie- 
zas y  tres  obuses  ya  montados,  de  modo  que  de  día  y  de  noche 
está  sobre  la  obra,  en  donde  come  y  duerme.  El  señor  comandan- 
te don  Mateo  Centeno  á  mediados  de  marzo  sufrió  una  corta  de- 
rrota de  su  punto  de  Ancacato  de  cuyas  resultas  tuvo  que  reple- 
garse á  esta,  mientras  tanto  el  enemigo  logró  el  que  pasen  sus 
caudales  para  Oruro  y  sus  correspondencia  para  Lima.  Los  pro- 
vincianos han  estado  esperando  por  horas  el  arribo  de  la  división 
de  mi  competente  teniente  coronel  don  Diego  Barrenechea  que 
digieron  que  marchaba  por  el  despoblado,  quien  hasta  el  día  no 
parece :  pues  estas  tropas  aguardaban  para  salir  con  más  pron- 
titud que  la  de  Cochabamba  y  conviene  que  esa  división  venga 
por  el  despoblado  para  vigorizar  más  y  más  esta  gente. 

El  enemigo  en  el  día,  se  ocupa  en  incendiar  las  habitaciones 
de  los  pueblos  y  en  el  saqueo  que  por  donde  pasa  ó  transita  con 
su  marcha,  no  hace  más  que  robar  é  incendiar  los  pueblos,  y  de- 
jarlos inhábiles  lo  mismo  que  una  langosta,  pues  el  santo  ejérci- 

DOC.    ARCH.    BELGRANO. —    T.    IV  33 


—  514  — 

to  de  Goyeneche,  no  es  más  que  un  devorador  de  la  América, 
que  ya  han  acabado  de  conocer  los  pueblos  por  los  milagros  que 
obra  diariamente  su  ejército  con  el  título  respetable  del  rey.  El 
protector  de  naturales  de  la  Villa  de  Potosí  don  Juan  José  de 
la  Rúa  no  cesa  diariamente  de  dirigir  álos  caciques  gobernado- 
res de  la  provincia  sus  reducciones ;  pero  todas  ellas  caen  á 
nuestras  manos  y  no  consigue  su  intento  en  los  días  de  su  vida. 
Dios  guarde  la  vida  de  Y.  S.  muchos  años;  su  más  afectísimo 
subdito  Q.  S.  M.  B. 

Cuartel  general  de  Chayaiita,  abril  15  de  1812. 

Manuel  de  la  Cuesta. 

P.  D.  —  De  Chuquisaca  dieron  noticias  que  los  señores  cholos 
se  habían  replegado  á  la  doctrina  de  Quilaquila  á  hacer  su  reu- 
nión con  los  indios  de  aquella  doctrina  con  los  que  insultaron  á 
Ramírez  y  este  dicen  que  había  mandado  dos  compañías  á  ata- 
car aquellos  y  los  cholos  con  los  indios  acabaron  con  ellos,  á  lo 
menos  la  una  compañía  la  habían  derrotado  del  todo  y  la  otra 
dicen  que  se  volvieron  mal  heridos  á  la  ciudad  de  lo  que  ha  lla- 
mado Ramírez  al  diablo  y  queda  con  mucho  miedo. 


COMUNICACIONES  DE  BELOEANO  AL  CABILDO 
DE  COCHABAMBA 

tieñores  del  muy  ilustre  cabildo,  justicia  y  regimiento  de  Cocha- 
bamba. 

Contesto  al  de  V.  S.  fecha  20  de  febrero  que  incluye  el  acuer- 
do celebrado  para  conciliar  la  posición  de  don  Mariano  Anteza- 
na en  la  autoridad  de  Prefecto  y  la  continuación  de  la  Junta 
Gubernativa.  Todo  ello  manifestará  á  nuestro  Excelentísimo 


—  515 


Gobierno  el  pulso  y  madurez  con  que  V.  S.  procede,  y  no  menos 
el  mérito  relevante  de  los  ciudadanos  que  han  merecido  el  voto 
público  y  ayudan  con  sus  penosas  tareas  al  sostén  del  orden  y 
de  la  causa  de  la  libertad  de  la  patria. 

Instantáneamente  comunicaré  á  V.  S.  su  resolución,  que  es- 
pero dictará  con  el  acierto  y  sabiduría  que  distinguen  sus  ope- 
raciones. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  19  de  abril  de  1812. 

Manuel  Belgrano. 
Es  copia  : 

Manuel  Borrego. 


Señores  del  muy  ilustre  y  leal  cabildo,  justicia  y  regimiento  de  Co- 
chabamba. 

No  podré  expresar  biená  V.  S.  cuan  lisonjero  me  es  su  oficio 
de  29  de  enero,  que  he  tenido  la  satisfacción  de  recibir  con  este 
testimonio  que  la  acompaña,  é  igualmente  al  de  9  de  febrero 
sucesivo  ;  ansiaba  por  tener  noticias  del  estado  de  esa  valiosa  y 
leal  provincia,  digna  de  las  atenciones  y  reconocimientos  de  la 
América  del  Sur.  El  Todopoderoso  oyó  mis  votos,  y  me  ha 
proporcionado  esta  primera  complacencia  después  que  he  tenido 
el  honor  de  venir  á  tomar  el  mando  de  este  ejército,  por  indis- 
posición del  general  Pueyrredón. 

V.  S.  en  ambas  habla  de  una  persona  que  conozco  personal- 
mente, cuyos  sentimientos  patrióticos  me  son  notorios,  pues  soy 
testigo  de  sus  anhelos,  de  sus  afanes  y  de  todos  cuantos  pasos 
dio  y  medios  que  propuso  para  salvar  a  su  provincia,  de  la  es- 
clavitud á  fin  de  que  cooperase  á  la  libertad  general  de  la  patria. 


—  516  — 

Don  Mariano  Antezana,  tiene  un  lugar  distinguidísimo  en  el 
corazón  de  los  que  amamos  desinteresadamente  á  la  América  y 
trabajamos  porque  sostengan  sus  hijos  con  honor  y  decoro  los  sa- 
grados derechos  de  la  libertad,  propiedad  y  seguridad  que  nos 
corresponden,  ya  que  sólo  han  podido  oponer  los  ambiciosos,  y 
los  que  estaban  acostumbrados  á  hacernos  llevar  el  yugo  de  su 
despotismo. 

Quisiera  hallarme  revestido  de  todas  las  facultades  para  po- 
der corresponder  á  las  insinuaciones  de  V.  S.  y  dar  al  mencio- 
nado señor  Antezana  no  sólo  las  pruebas  de  que  conozco  la 
justicia  con  que  tan  dignamente  han  recaído  los  cargo  que  ejer- 
ce en  él,  sino  también  las  de  particular  afecto  que  le  profeso  y 
del  aprecio  que  V.  S.  me  merece  por  todos  respetos. 

Elevaré  instantáneamente  los  indicados  oficios  de  V.  S.  á 
nuestro  excelentísimo  gobierno,  con  las  expresiones  oportu- 
nas, para  que  instruido  de  todo,  resuelva  lo  que  me  prometo  en 
vista  de  las  acertadas  gestiones  de  V.  S. ;  entretanto  le  basta 
el  voto  de  su  provincia,  así  por  la  presidencia  como  por  el  man- 
do del  ejército  que  estoy  cierto  desempeñará  ambos  cargos  con 
todo  honor,  y  dará  días  de  gloria  alas  demás  provincias  herma- 
nas. 

Persuádase  V.  S.  que  le  habla  un  americano  amante  de  la  pa- 
tria, celoso  de  sus  derechos,  de  su  tranquilidad  y  felicidad ;  en 
esta  virtud  cuente  siempre  conmigo  y  disponga  de  mis  faculta- 
des, bien  cierto  de  que  miro  á  V.  S.  por  uno  de  los  más  precio- 
sos antemurales  contra  el  despotismo. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  19  de  abril  de  1812. 

Manuel  Belgrano. 
Es  copia : 

Manuel  Borrego. 


517 


COMUNICACIONES  DE  BELGRANO  A  LA  JUNTA 
GUBERNATIVA  DE  COCHABAMBA 


Señores  de  la  junta  gubernativa  de  Coehabamba. 

Estoy  bien  persuadido  de  que  V.  S.  se  ha  prestado  á  cum- 
plir las  disposiciones  del  general  Pueyrredón,  consiguientes  á 
las  de  nuestro  excelentísimo  gobierno,  y  no  menos  lo  estoy  de 
las  circunstancias  que  no  han  permitido  llevarse  á  efecto,  como 
del  anhelo,  cuidado  y  patriotismo  con  que  V.  S.  despliega  sus 
conocimientos  para  mantener  el  orden  y  conservar  la  provincia 
bajo  los  principios  de  justicia  y  libre  del  dominio  de  la  tirania. 
Mientras  paso  á  su  excelencia  para  su  deliberación  el  oficio  de 
V.  S.  fecha  29  de  febrero,  á  que  contesto,  admita  las  gracias 
que  le  doy  por  tan  distinguidos  servicios  y  mis  facultades  que 
le  ofrezco  con  la  seguridad  de  que  todos  mis  conatos  son  por  el 
interés  general  de  la  patria  y  por  salvarla  de  la  ajena  domina- 
ción á  que  se  le  quiere  sujetar,  si  ya  no  es  que  algún  ambicioso 
aspire  á  subyugarla. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  19  de  abril  de  1812. 

Manuel  Belgrano. 

Es  copia  : 

Manuel  Borrego, 

Secretario  de  guerra. 


—  518 


Señores  de  la  junta  gubernativa  de  Cochabamba. 

Ciertamente  es  una  desgracia  ver  que  los  hombres  parece 
que  lian  desatado  sus  pasiones  y  miras  particulares  con  prefe- 
rencia al  bien  general  de  la  patria. 

V.  S.  informa  en  su  oficio  de  9  de  febrero  de  los  descalabros 
y  desconciertos  que  ha  ocasionado  el  coronel  Arce,  sugerido 
del  doctor  don  Miguel  Cabrera,  y  reproduce  el  informe  de  su 
presidente,  el  digno  don  Mariano  Antezana,  sobre  este  parti- 
cular. 

íío  me  es  posible  remediar  estos  males,  mientras  el  exce- 
lentísimo gobierno  no  me  dicte  sus  providencias,  á  quien  dirijo 
su  precipitado  oficio;  quedando  sí  con  la  satisfacción  de  que 
mientras  llegan  aquéllas,  puede  bastar  el  medio  adoptado  en 
junta  de  guerra  de  que  mande  las  armas  el  señor  Antezana  en 
la  expedición  premeditada.  Pero  si  esto  no  fuese  suficiente 
Y.  S.  sabe  muy  bien  que  la  salud  del  pueblo  es  la  suprema  ley, 
y  podrá  dictar  en  consecuencia  las  resoluciones  más  conformes 
á  justicia  para  que  la  provincia  viva  en  seguridad  y  tranquili- 
dad y  no  decaiga  en  sus  distinguidos  empeños  de  sostener  la 
causa  sagrada  de  la  patria. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  19  de  abril  de  1812. 

Manuel  Belgrano. 

Es  copia: 

Manuel  Dorrego, 

Secretario  de  «Tierra. 


—  519  — 

Señores  prefecto  y  vocales  de  la  junta  de  Cochabamba. 

El  de  V.  S.  fecha  20  de  febrero  pasado  incluye  el  testimonio 
de  lo  actuado  con  respecto  á  don  Francisco  Riveró;  lo  paso  á 
nuestro  excelentísimo  gobierno,  por  juzgarlo  así  más  conve- 
niente; pero  como  nuestro  principal  objeto  en  el  día  debe  ser 
la  defensa  de  nuestro  suelo,  y  conozco  que  Rivero  no  conviene 
que  exista  en  ésa,  disponga  V.  S.  que  venga  á  mis  órdenes  con 
la  seguridad  y  precauciones  debidas,  valiéndose  de  los  medios 
que  dicta  la  prudencia  para  que  no  se  sepa  su  salida  hasta  que 
se  hubiese  verificado;  á  fin  de  evitar  todo  tropiezo  en  el  cami- 
no y  que  quede  burlada  esta  determinación. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 

Manuel  Belgrano. 


Es  copia : 


Manuel  Dorrego, 

Secretario  de  guerra. 


Señores  prefecto  y  vocales  de  la  junta  de  Cochabamba. 

Son  muy  conformes  á  la  razón  y  justicia  las  providencias  to- 
madas por  V.  S.  y  que  me  avisa  en  primero  del  pasado  marzo 
contra  don  Juan  Manuel  Cáceres,  si  su  mala  conducta  está 
comprobada  ;  semejante  clase  de  hombres  debe  quitarse  de  la 
sociedad,  pues  convierten  en  males  los  beneficios  de  la  causa 
sagrada  de  la  patria  por  sus  pasiones  y  vicios  y  será  muy  opor- 
tuno que  calificando  V.  S.  los  hechos  proceda  á  presentar  un 


—  520  — 

ejemplar  de  la  justicia  que  contengan  los  excesos  que  á  título 
de  patriotismo  se  cometen. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 

Manuel  Belgrano. 


Es  copia 


Manuel  Borrego, 

Secretario  de  guerra. 


BELGRANO  A  DON  ESTEBAN  ARCE 

Señor  don  Esteban  Arce. 

Mi  apreciable  dueño  y  señor  :  Por  la  enfermedad  que  padece 
el  general  Pueyrredón,  me  La  enviado  nuestro  excelentísimo 
gobierno  á  subrogarle  y  vea  usted  la  causa  de  tener  yo  el  ho- 
nor de  haber  recibido  su  apreciable  de  veintinueve  del  pasado 
febrero,  conducida  por  Varas;  pero  debo  confesar  á  usted  que 
me  he  llenado  de  complacencia  al  leer  los  sentimientos  de  pa- 
triotismo con  que  significa  y  que  desde  aquel  instante  me  he 
propuesto  ser  su  amigo;  porque  son  los  mismos  que  deseo  que 
me  revistan. 

Lejos  de  nosotros  el  espíritu  de  ambición,  dirijamos  nuestras 
miras  todas  á  salvar  la  patria  que  ella  después  nos  dará  el  pre- 
mio de  nuestros  servicios ;  yo  no  puedo  creer  que  haya  hombre 
que  se  desentienda  de  estas  ideas  más  que  aquellos  que  han  na- 
cido para  azote  de  la  humanidad  entre  nosotros  ó  que  estaban 
acostumbrados  á  tenernos  con  el  yugo  de  fierro 

Esta  clase  de  gentes  ciertamente  se  destinará  á  cortar  la 
unión  y  amistad  entre  nosotros  con  los  chismes  y  enredos,  ar- 


—  521  — 

mas  viles  de  que  se  valen ;  pero  en  nosotros  está  el  no  hacer 
aprecio,  y  vencer  los  estimulillos  del  amor  propio  para  acercar- 
nos y  aclarar  los  hechos  y  de  consiguiente,  estrechar  más  los 
lazos  de  la  fraternidad  que  deben  reinar  entre  nosotros. 

Podría  yo  hacer  á  usted  una  narración  de  lo  que  ha  pasado 
por  mí  desde  la  instalación  de  nuestro  gobierno,  los  hombres  de 
nada  se  habían  empeñado  en  abatirme,  pero  jamás  lo  consiguie- 
ron porque  llevando  á  la  patria  siempre  delante  de  mí,  ni  me  ha 
dado  cuidado  que  otro  me  mande,  ni  de  que  se  me  haya  ultra- 
jado ;  tenga  buen  éxito  nuestra  empresa  que  todo  lo  demás  es 
nada  ;  eso  sí,  no  consentiré  jamás  que  nuestra  digna  madre,  sea 
entregada  á  ajena  dominación,  ni  que  haya  un  ambicioso  que  la 
quiera  subyugar;  primero  permitiré  que  me  reduzcan  á  polvo. 

Conserve  usted  la  amistad  y  unión  más  estrecha  con  Anteza- 
na, lo  conozco  personalmente,  y  me  consta  sus  buenos  senti- 
mientos; contal  ejemplo  existirá  la  misma  entre  cuantos  rodean 
á  ambos,  y  así  se  irá  transmitiendo  á  todas  las  familias  déla  in- 
mortal Cochabamba,  que  desde  ese  momento  se  llamará  feliz ; 
por  Dios  Todopoderoso  que  no  se  despierten  entre  ustedes  celos 
y  rivalidades ;  trabajen  ustedes  en  estrecharse  cuanto  más  se 
empeñen  los  malvados  en  dividirlos. 

Tengo  la  esperanza  del  buen  acierto  de  la  expedición  contra 
Oruro  y  anhelo  por  saber  resultados;  creo  muy  bien  que  se  ha- 
llaría usted  sólo  ¡jara  la  anterior  y  la  indisciplina  de  la  tropa, 
importa  mucho  poner  todo  el  conato  imaginable  en  inspirar  el 
orden  y  subordinación,  este  es  el  cimiento  de  la  carrera  militar 
que  usted  ama  y  el  que  sin  duda,  da  la  victoria  ó  cuando  menos 
hace  que  no  caigan  en  desdoro  las  armas. 

Quiero  hacerme  partícipe  de  las  amistades  de  mi  antecesor  y 
amigo  y  por  lo  tanto  aprecio  las  memorias  del  doctor  Salinas  y 
de  su  hermano  don  Toribio  á  quienes  puede  usted  asegurar,  que 
me  cuenten  como  á  uno  de  los  suyos,  agradecido  á  sus  buenos 
servicios. 


—  522  — 

He  dicho  á  usted  que  me  he  propuesto  ser  su  amigo,  jamás 
variaré  de  este  propósito ;  exijo,  pues,  de  usted  la  recíproca  y  el 
que  tratándome  sin  etiqueta  disponga  de  la  voluntad  sincera 
que  le  ofrezco. 

Cuartel  General  del  Campo  Santo,  19  de  abril  de  1812. 

Manuel  Belgrano. 
Es  copia : 

Manuel  Dorrego. 
BELGRANO  A  DON  MARIANO  ANTEZANA 


Señor  don  Mariano  Antezana. 

Mi  estimado  amigo : 

Me  hallaba  á  las  orillas  del  Paraná  atendiendo  á  varias  obras 
de  fortificación  de  campaña  para  cerrar  el  paso  del  Rosario  con- 
tra todas  las  insidias  de  los  marinos  de  Montevideo,  cuando 
repentinamente  me  ordenó  nuestro  excelentísimo  gobierno  que 
viniese  á  subrogarlo  á  Pueyrredón  por  hallarse  gravemente 
enfermo.  Volé  para  estos  destinos  y  hallé  que  se  iba  retirando 
el  ejército,  pero  puesto  de  acuerdo  con  el  mismo  que  ya  había 
mandado  alguna  tropa  á  Salta  y  Jujuy,  determiné  que  el  ejér- 
cito regresase,  y  hoy  tengo  mis  avanzadas  hasta  Humahuaca 
y  estoy  trabajando  para  adelantar  las  marchas  á  ponerme,  si 
es  posible,  á  la  vista  de  los  enemigos.  Para  operar  con  más 
acierto  tomando  algunos  conocimientos  importantes  del  país, 
había  salido  á  recorrerlo  desde  este  cuartel  general,  y  en  mi 
tránsito  para  la  quebrada  del  Toro  tuve  la  gran  complacencia 


—  523  — 

de  encontrar  en  el  río  Blanco  al  extraordinario  don  José  Varas 
con  los  pliegos  de  esa  valerosa  provincia  ejemplar  de  la  cons- 
tancia por  la  libertad  de  la  patria.  Entre  ellos  vi  y  leí  con  el 
mayor  gusto  la  de  usted  de  primero  del  pasado  marzo,  que  me 
lia  dado  la  más  cabal  y  completa  idea  del  estado  de  los  nego- 
cios, por  cuya  noticia  ansiaba,  pues  sin  ellas  me  exponía  á  pro- 
ceder á  ciegas  y  sin  el  acierto  que  tanto  deseo  para  conseguir 
la  gran  empresa  en  que  estamos.  Contestaré  á  usted,  pues,  á 
los  puntos  que  contiene  diciendo,  en  cuanto  al  primero,  que 
sus  méritos  y  servicios  le  han  hecho  merecedor  del  lugar  que 
ocupa  y  que  no  dudo  un  punto  que  el  cielo  le  ha  de  auxiliar 
para  dar  existencia  á  sus  justas  ideas,  y  por  consiguiente,  con- 
servar la  confianza  pública,  el  concepto  del  excelentísimo  go- 
bierno y  conseguir  un  feliz  resultado  de  sus  operaciones,  pues 
conozco  á  usted  y  me  es  constante  su  carácter  incapaz  de  la 
horrible  ambición. 

En  cuanto  á  la  suspensión  de  los  vocales  de  la  junta,  nada 
puedo  resolver,  todos  los  papeles  y  documentos  concernientes 
á  este  particular  los  destino  á  S.  E.  para  su  resolución,  como 
todos  los  demás  relativos  á  los  diferentes  puntos  de  que  usted 
trata,  por  no  hallarse  en  mí  las  facultades  para  determinar, 
y  no  dejaré  de  recomendar  al  doctor  Escudero.  Sólo  por  lo  que 
toca  á  Rivero,  he  dispuesto  que  se  remita  á  mis  órdenes  con  la 
debida  seguridad  y  valiéndose  de  medios  para  que  no  se  sepa 
su  salida  y  quede  burlada  esta  determinación,  si  llega  á  noti- 
cias de  los  enemigos ;  así  habrá  usted  salido  de  este  cuidado 
y  tendrá  la  provincia  un  objeto  menos  á  qué  atender. 

Bien  conozco  la  necesidad  que  hay  de  que  usted  esté  á  la 
cabeza  del  gobierno  y  presente  en  la  ciudad,  pero  por  otra 
parte,  también  aparece  demasiado  cierta  la  necesidad  de  que 
se  ponga  á  la  cabeza  del  ejército  para  el  buen  resultado  de  sus 
operaciones,  y  en  ambos  extremos  me  complace  más  que  esté 
usted  con  las  armas  en  la  mano,  pues  son  las  únicas  que  pueden 


—  524  — 

en  las  actuales  circunstancias  salvar  nuestra  libertad  interior 
y  exteriormente.  Las  medidas  que  usted  toma  para  atacar  á 
Oruro  son  á  mi  ver  las  más  acertadas,  según  los  conocimientos 
que  Le  tomado  de  los  prácticos  del  terreno,  y  no  dudo  que  con- 
siga usted  su  objeto,  tanto  más,  cuanto  con  sus  esfuerzos  se  ha 
proveído  de  un  armamento  respetable  que,  según  la  localidad, 
podrá  hacer  grandes  estragos,  y  asimismo  habrá  procurado  que 
se  una  al  valor  de  los  cochabambinos,  las  precisas  é  indispen- 
sables cualidades  de  subordinación  y  disciplina  rigurosa,  sin 
las  cuales  poco  ó  nada  puede  conseguirse. 

Me  hago  cargo  de  los  cañones  de  posición,  y  he  visto  la  bala 
<pie  calan,  como  también  el  pequeñito  que  ha  traído  Varas  y 
las  dos  granadas  de  mano  que  por  equivocación  al  remitirlas 
al  gobierno  dije  me  las  enviaba  Arce;  más  esto  poco  importa, 
porque  la  carta  original  de  usted  la  dirijo  en  el  correo  que  va 
a  salir. 

Estas  invenciones  son  propias  del  hombre  que  ama  á  su 
patria,  como  usted,  y  que  á  todo  trance  trata  de  sostenerla 
contra  la  insidia,  ó  del  que  la  quiera  dominar  por  sí  ó  ponerla 
á  los  pies  de  ajena  dominación.  Sea  cualquiera  de  éstos  el  ob- 
jeto de  sus  operaciones,  debemos  arder  los  que  nos  llamamos 
americanos  y  comunicar  nuestro  fuego  á  cuantos  nos  rodean 
para  abrasar  al  tirano  y  sus  secuaces  y  conseguir  nuestros 
derechos  con  la  libertad  de  la  patria.  Deje  usted  que  profanen 
los  templos,  los  pulpitos  y  los  altares  mismos,  el  Todopoderoso 
descargará  su  mano  sobre  esos  inicuos  que  bollan  lo  más  sa- 
grado, por  consiguiente,  sus  deprabados  fines,  tal  vez  seremos 
los  instrumentos  de  que  se  vale  para  castigar  su  soberbia  y 
verlos  abatidos  y  humillados  en  el  santuario  de  la  justicia.  En 
vano  los  hombres  se  empeñarán  en  arrastrar  á  su  opinión  á  los 
demás  cuando  ella  no  está  cimentada  en  la  razón,  sólo  callan 
porque  la  fuerza  es  irresistible,  y  pocos  son  los  que  tienen 
espíritu  para  arrostrarla. 


—  525  — 

Tenía  ya  la  medalla  con  el  busto  del  tirano  y  me  consta  que 
se  halla  también  en  poder  del  excelentísimo  gobierno,  remitida 
por  Pueyrredón,  el  ánimo  más  frío  se  exalta  al  ver  ese  exceso 
de  ambición  y  ese  corazón  cruel  que  piensa  por  ese  medio  hacer 
inmortales  las  desgracias  de  sus  hermanos,  cubriéndose  de 
gloria  con  su  propia  sangre,  pero  se  engaña,  será  siempre  ex- 
cecrable  su  memoria  y  la  excecración  durará  mucho  más  que 
sus  ridiculas  medallas  ó  monedas,  como  se  le  quiera  llamar. 
Sí,  mi  amigo,  al  arma  estamos  todos  y  llenos  del  santo  furor 
que  inspira  la  justicia  de  nuestra  causa  que  pide  nuestros 
brazos  en  su  auxilio;  no,  no  sobrevivamos,  si  ella  se  pierde,  y 
nos  sepultaremos  gustosos  entre  sus  ruinas  antes  que  verla 
despedazada  por  la  tiranía. 

Venga  ese  Heredia,  dígame  que  usted  está  en  el  campo  de 
batalla  y  corra  á  mis  brazos  el  que  traiga  la  noticia  de  la  vic- 
toria de  todo  el  ejército  de  mi  mando  á  la  par  con  su  general, 
tejerá  las  guirnaldas  para  los  valientes  y  heroicos  cochabam- 
binos. 

Quedo  impuesto  de  los  cuatrocientos  pesos  que  usted  ha  dado 
á  Varas,  y  asimismo  de  la  posdata  documento  que  le  acompaña, 
y  he  visto  la  copia  de  la  correspondencia  de  Lima  al  gobierno; 
le  remito  todo  para  su  conocimiento,  pero  permítame  usted  que 
le  diga  que  sufra  por  la  unión  hasta  donde  se  pueda,  más  nunca 
en  perjuicio  de  la  patria;  caiga  todo  por  ella,  ó  no  llamarse  su 
hijo;  estoy  vistiendo  á  los  soldados  que  se  me  han  confiado, 
enseñándolos  y  poniéndolos  en  estado  de  que  lleven  la  victoria 
adonde  se  presenten;  esto  hará  que  mis  operaciones  militares 
no  sean  tan  prontas  como  quisiera  y  solo  sí  de  posiciones,  para 
llamar  la  atención  de  los  enemigos  y  traerlos  así  á  todos  los 
puntos. 

El  pensamiento  que  usted  apunta  en  el  suyo  de  17  de  fe- 
brero sin  firma,  acerca  de  mandar  gente  por  el  despoblado,  lo 
traigo  en  mi  cabeza  desde  que  salí  para  estos  destinos,  pero 


—  526  — 

usted  debe  creerse  que  mi  objeto  es  mandar  permitiéndomelo 
la  superioridad,  tropa  digna  de  estar  al  lado  de  los  héroes  de 
de  Cochabamba  y  que  sea  capaz  de  seguir  sus  empresas. 

Créame  usted  suyo  y  sin  etiqueta  alguna,  tráteme  usted  con 
toda  confianza  y  disponga  de  la  voluntad  que  sinceramente  le 
profeso. 

Cuartel  general  del  Campo  Santo,  19  de  abril  de  1812. 

Manuel  Belgrano. 


Es  copia 


Manuel  Borrego, 

Secretario  Je  guerra. 


Señor  prefecto  don  Mariano  Antezana. 

Recibo  el  oficio  de  usted  fecha  17  de  febrero,  sin  firma,  con 
trece  documentos,  duplicados  los  números  9  y  10  ;  que  sensible 
me  es  observar  que  no  bien  empezamos  á  cimentar  el  edificio  de 
la  libertad  de  la  patria,  al  instante  se  despiertan  entre  nosotros 
las  pasiones  más  bajas  y  rastreras ;  parece  que  con  el  pie  que- 
remos deshacer  lo  que  trabajamos  con  la  mano.  Me  asombro  al 
ver  la  falta  de  unión  y  cómo  se  traspasan  los  límites  de  la  jus- 
ticia, dejando  correr  á  capricho  tal  vez  por  sostenernos  en  los 
cargos,  las  ideas  más  irregulares,  y  aspirando  á  darles  existen- 
cia sean  ó  no  justos  los  medios  que  se  adoptan. 

Es  demasiado  notoria  la  conducta  de  don  Esteban  Arce  que 
comprueba  usted  con  los  enunciados  documentos  y  la  de  su  di- 
rector el  asesor  Cabrera,  pero,  creo  que  se  ha  puesto  el  remedio 
en  lo  principal,  así  por  lo  resuelto  en  Junta  de  guerra  confirien- 
do á  usted  el  mando  del  ejército  como  por  el  nombramiento  del 
doctor  Escudero.  Nuestro  excelentísimo  gobierno  á  quien  diri- 


—  527  — 

giré  todo,  sabrá  corresponder  á  las  miras  de  usted,  de  la  Jun- 
ta y  del  ilustre  Cabildo  expidiendo  sus  providencias  que  carac- 
teriza la  justicia  que  yo  me  apresuraré  á  pasar  á  usted,  ya  que 
en  mi  mano  no  está  tomar  resolución  sobre  estos  particulares, 
pero  si  me  es  permitido  decir  á  ustedes  que  si  hay  cosa  que 
pueda  comprometer  la  causa  de  la  patria  no  hay  otro  arbitrio 
que  destruirla  haciendo  presidir  en  la  disposición  la  probidad, 
el  honor  y  la  justicia  cuyas  virtudes  estoy  cierto  adornan  á 
usted,  á  sus  dignos  colegas  y  al  ilustre  Cabildo  y  á  cuantos  de 
buena  fe  siguen  los  principios  santos  que  nos  gobiernan. 

El  valor  y  mérito  de  las  tropas  de  Cochabamba  está  acredita- 
do y  no  hay  que  dudar  un  instante,  que  si  sus  operaciones  se 
dirigen  con  acierto  é  inteligencia,  aumentarán  las  glorias  de  las 
armas  de  la  patria  y  confundirán  á  nuestros  enemigos,  creo  cier- 
tamente que  ustedes  conocen  que  la  más  estricta  disciplina  es 
el  verdadero  fundamento  de  la  victoria  y  por  tanto  excuso  re- 
comendárselo. 

Dé  usted  las  gracias  en  mi  nombre  á  don  José  Félix  de  la 
Borda,  don  Melchor  Aguilar  y  don  Manuel  Lozano,  igualmente 
que  á  la  tropa  que  les  acompañó  y  distinguió,  entretanto,  reci- 
ban las  de  nuestro  excelentísimo  gobierno. 

Dios  guarde  á  ustedes  muchos  años. 

Cuartel  General  del  Campo  Santo,  abril  de  1812. 

Manuel  Belgrano. 

Es  copia  : 

Manuel  Dorrego, 

Secretario  de  guerra. 


-   528  — 


BELGRANO  AL  GOBIERNO 


Cuartel  general  de  Campo  Sauto,  20  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  gobierno  superior  de  las  Provincias  Unidas  del  Río 
de  la  Plata. 

Excelentísimo  señor : 

Remito  la  correspondencia  del  coronel  don  Esteban  Arce,  co- 
mandante de  las  armas  de  Cocbabamba  con  los  números  1  á 
4  las  respectivas  contestaciones  que  le  be  dado,  igualmente  que 
á  su  carta  que  señaló  con  el  número  5 ;  asimismo  incluyo  la 
razón  del  armamento  que  me  ba  enviado  á  mano  con  el  conduc- 
tor y  señaló  con  el  número  6,  V.  E.  formará  de  todo  el  concepto 
que  se  merece. 

Y.  E.  hallará  en  el  número  2  una  declaración  que  dio  un  tal 
Ortuño  autorizada  por  Lombera,  en  que  se  habla  de  un  Mangu- 
do y  un  Pintos  de  Jujuy. 

Ambos  tienen  allí  el  concepto  general  de  contrarios  á  la  cau- 
sa y  de  intervenir  en  comunicaciones  con  el  enemigo,  igualmen- 
te el  administrador  de  correos  Aguirre. 

Por  esto  be  determinado  que  todos  tres  vayan  á  Santiago  del 
Estero  para  ponerlos  distantes  de  los  lugares  de  mis  operacio- 
nes y  asegurar  las  armas  que  se  me  han  confiado. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Excelentísimo  señor. 

Manuel  Bel  grano. 


529 


Cuartel  general  del  Campo  Santo,  20  de  abril  de  1812. 

Excelentísimo  gobierno  de  las  Provincias  del  Río  de  la  l'l«t<<. 

Excelentísimo  señor : 

Paso  á  uiauos  ele  Y.  E.  tres  oficios  del  ilustre  cabildo  de  Co- 
chabamba  de  29  de  enero,  9  y  20  de  febrero;  cinco  de  la  junta 
gubernativa,  tres  de  ellos  de  29  de  febrero,  uno  de  Io  de  marzo 
y  otro  de  3  del  mismo;  igualmente  dos  oficios  al  prefecto,  pre- 
sidente de  ella,  don  Mariano  Antezana,  de  17  de  febrero,  sin 
firma,  con  trece  documentos,  duplicados  los  números  9  y  10,  y 
su  carta  particular  de  Io  de  marzo  en  que  cita  un  documento 
que  le  acompaña,  y  parte  de  la  correspondencia  de  Lima  inter- 
ceptada, que  también  incluyo. 

Mis  contestaciones  á  todos  ellos  van  señalados  con  los  nú- 
meros 1  y  9  para  inteligencia  de  Y.  E. ;  advirtiéndole  que  lie 
tomado  el  término  de  dejarlo  todo  á  su  resolución,  ya  porque 
no  tengo  facultades  para  decidir,  ya  porque  conceptúo  muy 
críticas  las  circunstancias,  para  dar  ni  sostener  nuevas  reglas 
en  todo  lo  que  no  sea  puramente  militar,  y  también  por  no  errar 
é  ir  á  fomentar  una  división  que,  por  desgracia,  asoma  clara- 
mente en  todas  las  indicaciones  que  se  hacen  contra  A  ice. 

Sólo  he  resuelto  la  venida  de  Eivero  conceptuando  urgente 
quitar  de  allí  un  hombre  que  siempre  debe  tener  algún  partido, 
y  por  las  instancias  de  Antezana  que  se  conoce  no  llevaría  á 
efecto  providencias  fuertes  porque  parece  que  al  paso  que  nues- 
tros enemigos  despliegan  sus  furores  contra  nosotros  en  razón 
directa  con  la  lenidad  de  nuestros  espíritus,  y  quedan  impunes 
los  más  atroces  delitos  contra  la  patria. 

Debo  advertir  á  Y.  E.  que  es  indispensable  atender  á  las 
gestiones  del  cabildo  y  junta  por  Antezana,  porque  si  Y.  E.  no 

DOC.   ARCH.    BELHEANO. —  X.    IV  34 


—  530  — 

lo  hace  ellos  lo  ejecutarán,  y  nuestras  fuerzas  no  alcanzan  á 
impedirlo ;  á  más  de  que  su  mérito  es  relevante  y  tiene  el  voto 
público  en  su  favor. 

iío  menos  importa  que  V.  E.  atienda  la  recomendación  de 
Antezana  á  favor  del  doctor  Escudero,  ya  que  proponen  en  sus 
manos  esta  clase  de  resoluciones  que  por  sí  mismas  pueden  to- 
marse á  salvo  conducto. 

Dios  guarde  á  V.  E.  muchos  años. 

Excelentísimo  señor, 

Manuel  Belgrano. 

CARTA  Á  DON  JUAN  MANUEL  LEMOINE  (1) 

Tapacarí,  26  de  abril  de  1812. 

Amado  J. : 

Nada  hay  más  amargo  para  el  hombre  que  el  ver  perdidas 
sus  empresas,  por  la  contradicción  de  ideas  y  por  las  personali- 
dades. El  24  del  presente  había  marchado  este  respetable  ejér- 
cito desde  Toruno  á  Condeaxqui  para  acampar  allí,  y  atacar  al 
siguiente  día  al  enemigo.  Arce  iba  en  la  vanguardia,  Antezana 
en  la  retaguardia  y  yo  al  centro;  cuando  llegué  al  campo  seña- 
lado supe  que  Arce  había  pasado  porque  el  enemigo  estaba  en 
acción  con  los  indios;  eran  como  las  5  de  la  tarde,  y  habiendo 
seguido  hasta  la  9  de  la  noche  sólo  pude  llegar  muy  cerca  del 
campamento  contrario,  mas  no  pude  dar  con  los  nuestros ;  vol- 
víme  solo  á  la  retaguardia,  y  al  día  siguiente  supe  que  Arce 
había  oficiado  á  Antezana  pidiendo  auxilio  para  atacar  al  ene- 


(1)  El  original  de  esta  carta  no  tiene  firma  ;  pero  todo  induce  á  suponer  que 
su  autor  es  don  Juan  Manuel  Lemoine  (N.  del  D.J. 


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migo,  y  después  de  que  estaban  eu  formación  los  de  retaguardia 
hubo  contraorden  y  mandó  Antezana  retirar  la  gente;  vino 
Arce  y  se  riñeron,  y  se  deshizo  el  ejército  :  el  uno  es  una  pól- 
vora y  el  otro  un  hielo,  y  no  pueden  combinarse,  todos  los  días 
se  pelean  y  nada  se  adelanta,  esta  es  la  verdad;  los  yerros  no 
los  atribuyo  á  malicia,  sino  á  ignorancia,  porque  cada  día  se 
aumenta  el  amor  á  la  causa,  y  el  odio  al  enemigo  mucho  más, 
cuando  sólo  consiste  su  gloria  en  incendiar  los  pueblos  y  hoga- 
res de  todos,  como  ha  sucedido  con  Condo,  Challapata,  Guarí, 
Tacobamba,  Soracachi,  que  he  visto  arder,  y  otra  porción  de 
lugares  que  son  largos  de  referir;  he  visto  niños  de  pecho  y 
mujeres  de  todas  edades  pasadas  á  cuchillo,  atravesadas  de 
lanza,  y  cuyos  arroyos  de  sangre  piden  venganza,  clérigos  des- 
tinados á  presidio,  otros  penados  á  azotes,  otros  cargados  de 
platinas  en  las  cárceles  públicas,  privados  de  comunicación,  y 
aun  del  sustento  natural,  ahorcados  en  gran  número,  azotados 
por  las  calles  y  plazas  :  en  fin,  he  visto  que  la  humanidad  des- 
conocida hace  vivir  los  pueblos  en  amargura,  y  que  su  autor, 
con  la  sangre  del  americano,  su  hermano,  quiere  coronarse  de 
glorias,  remachando  las  cadenas  al  que  defiende  la  causa  suya 
contra  el  que  pide  justicia.  Xo  hay  ya  orden  en  los  tribunales  : 
Xerón  fué  humano,  Xerón  no  cometió  tanto  exceso;  y  lo  que 
ahora  conviene  es  que  se  mueva  ese  respetable  ejército,  porque 
el  tirano  ha  publicado  haberse  retirado  para  auxiliar  las  fatigas 
de  la  capital;  esta  suposición  tiene  á  la  provincia  en  adormeci- 
miento y  dolor  :  una  noticia  del  ejército  ó  de  los  porteños  revive 
tanto  su  espíritu  que  se  celebra  con  algazara  y  tiernos  abrazos : 
los  sensatos  se  enloquecen  de  gusto,  y  el  populacho  hace  demos- 
traciones increíbles;  por  el  contrario,  cuando  no  hay  noticia  se 
ven  todos  los  semblantes  enlutados  y  cuasi  adoptan  el  medio 
de  la  desesperación ;  hay  mucho  partido  en  favor  de  Buenos 
Aires,  pero  la  derrota  del  ejército  puede  aburrir  a  los  hombres, 
y  sus  resultas  aumentar  las  desgracias  y  resfriarse  el  ardor. 


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mucho  más  con  la  falta  de  carácter  y  energía  de  este  gobierno. 
Yo  lo  digo,  y  debes  decírselo  al  general  que,  si  algo  sucede,  será 
la  causa  de  su  demora,  y  si  no  vienen,  avisen  para  que  remedie- 
mos tanto  padecimiento. 

Nada  digo  de  armamento  porque  ésta  no  caiga  á  manos  del 
enemigo;  pero  si  ustedes  se  asoman,  se  mueven  en  masa  todas  las 
provincias,  que  enfurecidas  no  dejarán  seña  ni  noticia  de  tabla. 

Nada  sé  de  T.  y  niños;  está  impedida  la  correspondencia. 
Dicen  que  el  20  del  presente  salió  el  tirano  á  atacar  esta  pro- 
vincia por  varios  puntos,  retirando  el  ejército  de  Suipacha; 
vengan  ustedes,  que  con  su  aviso  los  agarramos  á  dos  fuegos ; 
el  virreinato  de  Lima  arde  en  entusiasmo,  y  el  mundo  entero 
quiere  libertad.  Segundo  ataque  lian  sufrido  los  crúcenos,  y  han 
muerto  otros  200.  Avísame  la  verdad  y  desengáñame  de  cuanto 
necesito  saber  para  obrar. 

No  escribo  al  general  porque  tú  le  dirás  á  mi  nombre  que  yo 
soy  el  espectador  de  todo ;  siempre  su  amigo  y  tuyo  tu 

(Hay  una  rúbrica.) 

DON  ESTEBAN  ARCE  Á  BELGRANO 

Tacobamba,  19  de  mayo  de  1812. 
Señor  general  en  jefe  don  Manuel  Belgrano. 

Mi  general  y  mi  deseado  compañero : 

Lleno  de  satisfacción  dirijo  á  usted  estas  cuatro  letras,  felici- 
tándole en  la  digna  y  muy  acertada  elección  que  ha  hecho  la 
superioridad  de  Buenos  Aires  en  la  meritísima  persona  de  V.  S. 
de  general  en  jefe  de  nuestro  ejército,  que  sin  duda  progresará 
bajo  el  feliz  mando  de  V.  S. 

Yo  desde  este  momento  me  consagro  á  V.  S.  con  la  más  cor- 


—  533 


dial  sinceridad,  y  vivo  inquieto  por  estrecharlo  en  mis  brazos, 

como  el  más  apasionado  que  lo  es  de  V.  S.  y  atento  servidor 

(}.  S.  M.  B. 

Esteban  Arce. 


DON  MARIANO  ANTEZANA  A  BELGRANO 

tieñor  brigadier  general  en  jefe  del  ejército  de  la  patria  don  Ma- 
nuel Belgrano  Pérez. 

Mi  general : 

A  las  8  de  la  mañana  de  este  día  sé,  por  parte,  que  basta  de 
La  Paz  proceden  contra  nosotros  novecientos  hombres,  que  se 
reforzarán  en  Irnpana;  Dios  se  sirva  con  todo  que  á  todo  resis- 
tiremos al  poder. 

El  canónigo  Terrazas  ha  escrito  segunda  vez,  solicitando 
diputación  á  Goyeneche,  que  le  pida  la  paz  en  términos  hábiles 
y  racionales.  En  términos  de  que  la  paz  la  mediemos  con  Bue- 
nos Aires,  y  bajo  el  concepto  de  que  se  fije  constitución  y  for- 
ma de  gobierno  por  el  congreso,  prometemos  en  una  suspensión 
de  armas  mediar  la  paz  con  Buenos  Aires;  sirva  esto  de  inteli- 
gencia y  de  gobierno. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Campamento  de  Challacava,  23  de  mayo  de  1812. 
Ilustre  señor  brigadier  general, 

Mariano  Anteza na . 

Ilustre  señor  brigadier  general  en  jefe  don  Manuel  Belgrano  Pérez. 

Las  disensiones  que  he  tenido  con  Arce,  de  que  V.  S.  debe 
estar  completamente  instruido,  así  por  los  pliegos  que  le  dirigí 


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de  Tapa  cari,  como  por  los  que  le  condujo  Iradi,  me  han  abierto 
margen  á  atajar  al  señor  don  Juan  Manuel  Gutiérrez,  bajo  del 
concepto  de  que  con  respecto  á  la  comisión  de  V.  S.  y  como  su 
personero  mande  generalmente  las  armas,  siguiéndole  yo  de  su 
segundo  en  mi  departamento,  y  Arce  también  de  su  segundo 
en  el  que  le  corresponde  por  el  convenio  firmado  en  Tapacarí, 
mientras  V.  S.  ó  el  excelentísimo  superior  gobierno  de  Buenos 
Aires  nos  asigne  un  jefe  político  y  militar  que  concilie  los  inte- 
reses de  nuestra  capital  con  los  de  Cochabamba,  de  que,  en 
estrecha  unión,  se  pueden  sacar  un  millón  de  recursos  y  brazos 
para  la  guerra;  pero  bajo  la  dirección  y  gobierno  de  un  porteño, 
cuente  V.  S.  con  ello. 

Además  de  quedar  Gutiérrez  para  conciliar  nuestras  cosas 
políticamente,  podrá  llevar  á  V.  S.  la  noticia  cier^i  de  nuestro 
resultado  en  los  próximos  ataques  que  vamos  á  sufrir  muy 
pronto,  si  no  nos  concedemos  un  armisticio  en  términos  de  que 
deba  negociarse  la  paz  entre  los  dos  virreinatos,  racional  y  dig- 
namente respecto  á  los  pueblos  de  América. 

En  Quirquiabi,  según  parte  que  hemos  recibido  en  este  mo- 
mento, ya  hemos  sufrido  una  guerrilla,  en  que  el  comandante 
Terrazas,  habiendo  muerto  á  cinco  sin  pérdida  alguna,  ha  deja- 
do el  terreno  á  la  mayor  fuerza,  quemando  cebada  y  casas  de  la 
hacienda. 

Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Campamento  de  Challacava,  22  de  mayo  de  1812,  8  de  la  noche. 

Ilustre  señor  brigadier  general  de  la  patria, 

Mariano  Antezana. 


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EL  COMANDANTE  PLAZA  A  BELGRANO 

Señor  general  en  jefe  don  Manuel  Belgrano. 

Siendo  tan  estrecha  la  situación  en  que  ine  hallo,  sin  poder 
ir  adelante  ni  atrás,  por  razón  de  que  el  enemigo  está  á  la 
puerta  y  á  las  espaldas,  y  como  no  tengo  ninguna  fuerza  de 
armas,  estoy  siquiera  guardando  este  punto  á  que  esté  libre  el 
paso  de  los  correos,  para  lo  que  verá  Y.  S.  si  me  puede  auxiliar 
con  100  hombres  armados  para  poder  adelantar  alguna  cosa,  ó 
en  su  defecto  100  armas,  que  gente  es  lo  que  me  sobra,  caso 
que  V.  S.  esté  lejos  y  si  no  abreviarse  al  ataque,  pues  el  ene- 
migo se  ve  bien  afligido  y  rodeado  por  muchos  puntos. 

De  los  tumultuosos  de  Tómame  he  recogido  algún  ganado,  en 
recompensa  del  dinero  que  me  robaron,  y  voy  empleando  el 
dicho  ganado  en  mis  tropas,  y  siemp